Meningococcal disease serogroup C

Posted at — Mirta Nuñez Gudas — marzo 31st, 2012 — 5:23 pm under Autores cubanos en revistas extranjeras

Meningococcal disease serogroup C
Dickinson FO, Pérez AE, Cuevas IE. Risk Management and Healthcare Policy 2012:5 1-15. doi 10.2147/RMHP.S12711.
DovepressLa presente revisión acerca de la enfermedad meningocóccica producida por bacterias del serogrupo C, realizada por investigadores del Departamento de Epidemiología del Instituto “Pedro Kourí” y del grupo de Farmacolvigilancia del Instituto Finlay ambos de La Habana, Cuba, demuestra que a pesar de los múltiples avances alcanzados en el tratamiento con antibióticos y vacunas esta enfermedad sigue siendo un reto para la salud global, particularmente en países de las Américas, Europa y Asia.

La enfermedad meningocócicca por serogrupo C (MDC, siglas en inglés) es una de las principales causas de morbilidad, mortalidad y de secuelas neurológicas y genera un.a importante gasto económico. A nivel individual, a pesar de los avances en el tratamiento con antibióticos y en el tratamiento de soporte, las tasas de fatalidad permanecen cerca del 10% y las secuelas neurológicas severas son frecuentes.

A nivel poblacional, la prevención y control de la enfermedad es aún un problema mayor. Los principales medios utilizados son la educación sanitaria, suministrando información a la población, tratamiento específico, quimioprofilaxis y el uso de vacunas. Las vacunas contra este meningococo se consideran seguras, y bien toleradas, y se han usado exitosamente por más de 30 años. La mayor parte de los países con alto desarrollo económico usan la vacunación como parte de las estrategias de salud pública, y diferentes esquemas de vacunación contra el meningococo C han probado ser efectivas en la reducción de la incidencia. Esto es cierto también con vacunas conjugadas, las cuales inducen inmunogenicidad en niños (grupo de mayor índice de incidencia de la enfermedad), estimula la memoria inmunológica, tiene efectos prolongados, no produce hiporespuesta con la repetición de las dosis, y disminuye el número de portadores nasofaríngeos, induciendo inmunidad múltiple.

Los antibióticos son considerados un elemento muy importante en el tratamiento de la MDC y deben administrarse, de forma empírica, lo antes posible. La selección del antibiótico a usar debe hacerse en base a la resistencia local a los antibióticos, la disponibilidad y las cepas que estén circulando. Opciones excelentes para un ciclo de 7 días son la penicilina, ampicilina, cloramfenicol, y las cefalosporinas de tercera generación (ceftriaxona y cefatoxima) administradas por vía endovenosa, aunque estas últimas son mucho más caras que las otras.

El uso de esteroides como tratamiento adyuvante para la MDC aún se discute y sigue siendo un tema a debatir. Una combinación de todos los elementos ya mencionados es útil en la prevención y control de la MDC, y cada país debe trazar sus políticas en salud pública acorde a sus necesidades y conocimiento de la carga que constituye la enfermedad en el país.

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