Diabetes mellitus

20 junio 2013

Vinculan la carne roja con un mayor riesgo de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 13:16

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Las personas que comen mucha carne roja están en mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, mientras que las que consumen menos carne roja reducen el riesgo.
Esos son los hallazgos de un nuevo estudio de gran tamaño en Singapur en que participaron 149,000 mujeres y hombres de EE. UU.
Los investigadores hallaron que aumentar el consumo de carne roja puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en un 48 por ciento.
“No hay necesidad de poner más carne roja en el plato: aumenta el riesgo de diabetes”, señaló el investigador líder An Pan, profesor asistente de la Facultad de Salud Pública Saw Swee Hock de la Universidad Nacional de Singapur.
“Es mejor reducir el consumo de carne roja, reemplazándola con otros alimentos sanos, como frijoles, legumbres, productos de soya, frutos secos, pescado, aves y granos integrales”, añadió.
El informe aparece en la edición en línea del 17 de junio de la revista JAMA Internal Medicine.
Para el estudio, el equipo de Pan recolectó datos de tres grupos de estudios de la Universidad de Harvard: el Estudio de seguimiento de los profesionales de la salud, el Estudio de la salud de las enfermeras y el Estudio de la salud de las enfermeras II. Todos los participantes respondieron a preguntas sobre sus dietas cada cuatro años, lo que resultó en más de 1.9 millones de personas-años de seguimiento.
Hubo más de 7,500 casos de diabetes tipo 2, hallaron los investigadores.
Al comparar la dieta con los casos de diabetes, el grupo de Pan halló que las personas que aumentaron su consumo de carne roja en 0.5 porciones por día durante un periodo de cuatro años tenían un 48 por ciento más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, en comparación con las personas que comían menos carne roja.
Además, las personas que redujeron su consumo de carne roja tenían un 14 por ciento menos probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, hallaron.
Sin embargo, expertos externos plantearon argumentos sobre los hallazgos.
“Los estudios epidemiológicos realizados mediante cuestionarios no son precisos, y nunca prueban causalidad, sin importar qué tan grandes son ni qué tan buenas son las estadísticas”, comentó el Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de la Diabetes del Centro Médico Montefiore, en la ciudad de Nueva York.
La interacción de muchos factores genéticos y del estilo de vida que provocan la obesidad y la diabetes tipo 2 es sorprendentemente compleja, y aún se está estudiando, añadió Zonszein. “Realizar un análisis de sección cruzada o epidemiológico produce preguntas, pero no respuestas”, dijo.
Culpar a la carne roja de la diabetes es engañoso, apuntó William Evans, director de la Unidad de Rendimiento del Descubrimiento del Metabolismo Muscular de GlaxoSmithKline, y autor de un editorial acompañante en la revista.
Lo más probable es que la cantidad de grasa saturada que también se halla en muchos tipos de carnes sea la causa de la asociación entre la carne roja y el riesgo de diabetes, señaló.
“La carne roja no es el alimento malo que muchos dicen”, aseguró Evans. “Hay muchos cortes de carne de res que son carne roja y que tienen una cantidad de grasa igual que una pechuga de pollo, y el rojo de la carne provee la forma más disponible de hierro entre todos los alimentos que consumimos”.
Pero Samantha Heller, nutricionista clínica principal del Centro Médico Langone de la NYU en la ciudad de Nueva York, respondió que los estadounidenses comen demasiada carne roja.
“En 2012, los estadounidenses comieron un estimado de 166 libras (75 kilos) de carne por persona”, apuntó. “Se trata de una cantidad enorme de grasa saturada malsana y otros compuestos que se hallan en la carne, como el hierro, el zinc y el N-nitroso, compuestos que la investigación sugiere que se relacionan con un mayor riesgo de enfermedades como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer”.
“Un plato lleno de carne tampoco deja espacio para las verduras, los granos integrales y otras comidas saludables”, lamentó Heller.
Zonszein tampoco culpa a la carne roja exclusivamente de la diabetes tipo 2.
“El mensaje de salud pública debe ser consumir una dieta saludable para el corazón y equilibrada con macronutrientes, y baja en grasas saturadas”, aconsejó.
Sin embargo, añadió que “la ingesta excesiva de calorías no es buena, pero de vez en cuando como un buen filete con papas y lo disfruto”.
“Si la causa del riesgo asociado es el contenido de grasa saturada y de grasas en total, el mensaje de salud pública debe ser reducir la ingesta de todas las fuentes, como el queso, la leche entera y la carne que sea rica en grasas saturadas, y no singularizar ningún tipo específico de carne debido a que sea roja”, apuntó Evans.
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_137925.html
LUNES, 17 de junio (HealthDay News) –

10 junio 2013

Asocian consumo de huevo con la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:58
Una revisión de la literatura médica revela que comer un huevo por día o más no aumenta el riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca o tener un accidente cerebrovascular (ACV). Pero los que lo hacen son un 42 por ciento más propensos que los que rara vez comen huevo a ser diabéticos.
 
Esto “genera más preguntas que respuestas”, dijo el doctor Luc Djousse, profesor asociado de la Facultad de Medicina de Harvard y que no participó del estudio.
 
Djousse realizó distintos estudios y obtuvo resultados contradictorios sobre si los adultos que consumen huevo con regularidad tienen riesgo de desarrollar diabetes.
 
Ahora, el equipo del doctor Ka He, profesor de Indiana University, Bloomington, analizó todas las pruebas disponibles de los estudios sobre la salud de esos consumidores y combinó la información de 22 investigaciones que habían durado entre seis y 20 años. Los autores agruparon a los participantes según cuántos huevos solían consumir e identificaron qué enfermedades habían desarrollado.
 
En ocho estudios sobre casi 350.000 adultos se detectaron unos 9800 casos de enfermedad cardiovascular.
 
Los resultados combinados mostraron que los que consumían por lo menos un huevo por día no eran más propensos a padecer una cardiopatía o tener un ACV que los que comían huevo menos de una vez por semana.
 
El diseño del estudio impidió que el equipo pudiera encontrar una explicación de ese resultado, pero en American Journal of Clinical Nutrition publica que podrían ser varias.
 
Por un lado, varios estudios se habían realizado en países occidentales, donde la alimentación es rica en colesterol. De modo que agregar uno o dos huevos por día no haría una gran diferencia en los niveles totales de colesterol en sangre.
 
“En otras palabras, esas poblaciones no serían tan sensibles al consumo de huevo”, dijo He.
 
El autor aclaró también que el huevo es un alimento que contiene algo más que colesterol. Sugirió que sería posible que otros nutrientes “atenúen o inhiban los efectos adversos del colesterol”.
 
Pero los huevos no fueron tan inofensivos al analizar el riesgo de desarrollar diabetes. En cinco estudios sobre diabetes tipo 2 en un total de 69.297 participantes, el equipo halló que los que consumían huevo todos los días eran un 42 por ciento más propensos a desarrollar la enfermedad que los que rara vez lo hacían.
 
Los CDC estiman que el 22 por ciento de los estadounidenses de entre 65 y 74 años es diabético.
 
“Entonces, la población debería utilizar el sentido común y comer huevo con moderación (no más de seis por semana, sobre todo si incluye la yema) dentro de una dieta saludable”, dijo Djousse. “Las personas diabéticas deben tener más precauciones y no comer demasiado huevo”.
Por Kerry Grens NUEVA YORK (Reuters Health)
 FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition
  http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=80439

4 marzo 2013

Pasar demasiado tiempo sentado duplica riesgo de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:23
Estar sentado durante periodos prolongados aumenta el riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca y muerte, aunque se haga ejercicio de forma regular, plantea un estudio reciente.
Investigadores de Reino Unido analizaron datos de 18 estudios que incluyeron a más de 794,000 personas. Hallaron que las personas que pasan mucho tiempo sentadas durante el día tienen el doble de riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca y muerte en comparación con las que no.
El aumento en el riesgo no se vio afectado por los niveles de ejercicio de moderado a vigoroso. Esto sugiere que aunque una persona cumpla con las directrices recomendadas de actividad física, su salud podría seguir en riesgo si está sentada mucho tiempo, señalaron los investigadores.
El estudio aparece en la edición del 14 de octubre de la revista Diabetologia. Aunque el estudio encontró una relación entre la conducta sedentaria y los riesgos de salud, no demostró que existiera una relación de causa y efecto.
“El adulto promedio pasa del 50 al 70 por ciento del tiempo sentado, así que los hallazgos del estudio tienen implicaciones abarcadoras”, señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Leicester la líder del estudio, la Dra. Emma Wilmot, investigadora del Grupo de Investigación en Diabetes de la universidad. “Simplemente al limitar el tiempo que pasamos sentados quizás podamos reducir el riesgo de diabetes, enfermedad cardiaca y muerte”.
“Nuestro estudio también mostró que las asociaciones más constantes eran entre estar sentado y la diabetes”, añadió Wilmot. “Se trata de un mensaje importante porque las personas con factores de riesgo de diabetes, como los obesos, los que tienen origen étnico surasiático o los que tienen antecedentes familiares de diabetes, podrían ayudar a reducir el riego futuro de diabetes al limitar el tiempo que pasan sentadas”.
Hay cosas que se pueden hacer por reducir el riesgo, sugirió el coautor del estudio, el profesor Stuart Biddle de la Universidad de Loughborough.
“Hay muchas formas de reducir el tiempo que pasamos sentados, como dividir los periodos largos que pasa sentado frente a la computadora en el trabajo colocando la computadora portátil encima del archivo. Podemos tener reuniones de pie, podemos caminar durante la hora del almuerzo, y podemos intentar ver menos televisión de noche al fomentar conductas menos sedentarias”, apuntó en el comunicado de prensa.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: University of Leicester, news release, Oct. 14, 2012
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_130300.html

3 enero 2013

Expertos aún no pueden explicar la relación entre las estatinas y la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:12

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 Un modelo matemático sugiere que la relación entre el uso de estatinas y la aparición de la diabetes tipo 2 no se explicaría por el aumento en la supervivencia que generarían estos populares medicamentos, señalaron investigadores.
“Nuestros resultados respaldan las observaciones previas de que las estatinas elevarían levemente el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y de que eso no se debe simplemente a que sus usuarios vivan más tiempo”, dijo el doctor Goodarz Danaei.
Aun así, agregó: “Como lo demuestran estudios previos, hasta los pacientes con alto riesgo de desarrollar diabetes (como los que tienen antecedentes familiares) se beneficiarían más con la reducción del riesgo cardiovascular por el uso de estatinas de lo que se arriesgarían por el leve aumento del riesgo de desarrollar diabetes”.
En la revista Diabetes Care, el equipo de Danaei, de la Facultad de Salud Pública de Harvard, en Boston, escribe que dado que la enfermedad cardiovascular y la diabetes comparten ciertos factores de riesgo -como la obesidad y la mala alimentación-, una mayor supervivencia por el uso de estatinas podría aumentar la probabilidad de padecer diabetes.
El equipo analizó los datos de las consultas médicas generales que habían realizado casi 286.000 pacientes de entre 50 y 84 años del Reino Unido en el período 2000-2010. Ninguno tenía diabetes ni tomaba estatinas.
Durante el seguimiento, que duró unos 28,5 meses, 48.013 pacientes empezaron a usar estatinas, 13.455 desarrollaron diabetes y 8.932 participantes murieron.
Con esos datos, el equipo realizó un estudio aleatorio hipotético sobre las estatinas, estimó de manera observacional el efecto de la intención de tratar y ajustó el sesgo de supervivencia diferencial mediante el criterio de proporcionalidad inversa.
Con este enfoque, el inicio del uso de estatinas estuvo asociado con un aumento del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.
Pero el equipo “no halló pruebas de que ese aumento del riesgo pudiera explicarse con la supervivencia diferencial de los participantes tratados con estatinas”. Lo mismo ocurrió tras limitar el análisis a los adultos mayores.
Los mecanismos biológicos probables detrás de este resultado incluyen la hipótesis de que la simvastatina y la atorvastatina reforzarían la resistencia a la insulina. Pero la fluvastatina la reduciría.
Otras vías de acción probables serían la disminución de la recaptación de la glucosa en los adipocitos o de la secreción de insulina. Para los autores, “se necesitan más estudios para identificar el papel de los distintos mecanismos moleculares”.
Por David Douglas
NUEVA YORK (Reuters Health) –
FUENTE: Diabetes Care, online 17 de diciembre del 2012
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_132616.html

15 noviembre 2012

¿Reduce el té negro el riesgo de diabetes?

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 20:24

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 Las tasas de diabetes tipo 2 son más bajas en los países en que muchas personas beben té negro, un hallazgo que respalda investigaciones anteriores que sugerían que el consumo regular de té negro se asocia con un menor riesgo de diabetes, según un estudio reciente.
El investigador Ariel Beresniak, de Data Mining International en Ginebra, Suiza, y colegas, observaron el consumo de té negro en 50 países de todos los continentes en 2009, y lo compararon con las tasas de diabetes y cáncer, además de las enfermedades respiratorias, infecciosas y cardiovasculares en esos países.
Irlanda tenía el nivel más alto de consumo de té negro (más de 2 kilos o 4.4 libras al año por persona) seguido de cerca por Reino Unido y Turquía. Los países con los niveles más bajos de consumo de té negro fueron Corea del Sur, Brasil, China, Marruecos y México.
Los análisis estadísticos mostraron que las tasas de diabetes eran bajas en los países con los mayores niveles de consumo de té negro. No hubo una asociación entre el consumo de té negro y ninguna de las otras afecciones de salud incluidas en el estudio, según un comunicado de prensa de la revista.
“Los resultados originales del estudio son coherentes con estudios biológicos, fisiológicos y ecológicos anteriores llevados a cabo sobre el potencial del [té negro] en la diabetes y la obesidad”, y proveen “información científica adicional y valiosa a nivel global”, escribieron los investigadores.
El té negro contiene una variedad de flavonoides complejos que se han relacionado con varios beneficios potenciales de salud, anotaron los investigadores. El proceso de infusión libera los flavonoides.
El número de personas con diabetes tipo 2 aumentará de 285 millones en 2010 a 438 millones en 2020, calcula la Federación Internacional de la Diabetes (International Diabetes Federation).
Aunque el estudio encontró una asociación matemática entre el consumo de té negro y las tasas de diabetes tipo 2, no demuestra causalidad.
JUEVES, 8 de noviembre (HealthDay News) –
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare
FUENTE: BMJ Open, news release, Nov. 7, 2012
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_131152.html

3 octubre 2012

Estatinas y riesgo de diabetes: más datos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:19
 La utilización de estatinas se relacionó con un leve incremento de las concentraciones de glucosa en ayunas de pacientes con más riesgo de diabetes de tipo 2 en un nuevo estudio de observación [1].
El estudio, publicado en la versión en línea de BMJ el 13 de septiembre de 2012, fue realizado por la Dra. Nina Rautio (Pirkanmaa Hospital, Tampere, Finlandia) y sus colaboradores. Llegaron a la conclusión de que sus hallazgos indican que la utilización de estatinas “podría tener efectos desfavorables en el metabolismo de la glucosa y… obstaculizar los efectos útiles de la intervención en el estilo de vida de personas con gran riesgo de diabetes de tipo 2″.
La intervención intensiva en el estilo de vida es clave.
Rautio dijo a heartwire que los resultados no se debieran interpretar como un motivo para desalentar el empleo de estatinas en las personas con más riesgo de ECV o con ECV establecida. Sin embargo, hizo hincapié en que los pacientes con alto riesgo de diabetes se beneficiarían de una intervención más intensiva en el estilo de vida. “Los profesionales sanitarios debieran invertir más de su tiempo en cambiar el estilo de vida, sobre todo de los usuarios de estatinas, en una dirección más saludable – es decir, dieta sana, no tabaquismo y actividad física”.
Añadió: “Se ha demostrado que la diabetes de tipo 2 es evitable en personas con muy alto riesgo si se modifican los estilos de vida. Si un paciente se preocupa por los posibles efectos nocivos del tratamiento con estatinas, debe consultar a un médico en torno a esta cuestión y no suspender el tratamiento por sí mismos”.
Al comentar sobre el estudio a heartwire, el experto en lípidos, Dr. Roger Blumenthal (Johns Hopkins University Medical Center, Baltimore, MD) dijo: “Este estudio muy interesante realizado por Rautio et al está basado en datos de observación y esta es su principal limitación. Termina diciendo que las ventajas del tratamiento con estatinas para la prevención de las enfermedades cardiovasculares en las personas con un incremento del riesgo de diabetes de tipo 2 son de todas formas indudables. Estoy de acuerdo con esta última afirmación”.
Ventajas netas
Sin embargo, Blumenthal admitió que las estatinas pueden acompañarse de un incremento moderado de la glucemia en pacientes con múltiples componentes del síndrome metabólico. No obstante, citó el análisis reciente del estudio JUPITER (Justification for the Use of Statins in Primary Prevention: An Intervention Trial Evaluating Rosuvastatin, el cual demostró una ventaja global neta indudable a una media de seguimiento de dos años.
Terminó diciendo: “El mensaje para los médicos es que los pacientes que tienen múltiples componentes del síndrome metabólico deben intentar mejorar más sus hábitos de estilo de vida para combatir el posible incremento de la glucosa cuando se inicia una estatina. Este estudio señala que las estatinas pueden tener efectos desfavorables sobre el metabolismo de la glucosa en determinadas personas, de manera que el cumplimiento de las mejoras en el estilo de vida será muy importante. Esperamos que en el futuro se lleven a cabo más estudios prospectivos sobre este tema”.
En el estudio actual los investigadores realizaron un seguimiento a 2798 pacientes con alto riesgo de diabetes durante un año. Se les dio asesoría para modificar el estilo de vida; se determinó la glucemia en ayunas al inicio y a un año.
Los resultados demostraron que 484 individuos (17,3%) utilizaban estatinas al inicio. De estos pacientes, 7,5% presentaron diabetes de tipo 2 durante el seguimiento en comparación con 6,5% de los que no tomaron estatinas, una diferencia no importante.
Incremento de la glucemia en ayunas:
Sin embargo, la glucemia en ayunas se incrementó 0,08 mmol/l en los usuarios de estatinas pero se mantuvo sin cambio en los no usuarios. Esta fue una diferencia importante y persistió así después del ajuste con respecto a edad, género sexual, glucemia en ayunas inicial, presentación de ECV, uso de antihipertensivos o de coronariopatía, peso corporal y modificación del peso a un año.
Los investigadores señalan: “A nuestro entender, este es el primer estudio en el que se analiza la relación de la modificación del estilo de vida sobre el riesgo de diabetes de tipo 2 según el empleo de estatinas. Esta cuestión tiene suma importancia clínica, ya que ahora sabemos que la diabetes de tipo 2 es evitable mediante cambios en el estilo de vida”.
Señalaron que un incremento de la glucemia en ayunas en usuarios de estatinas indica el agravamiento de la capacidad de secreción de insulina, pero añadió que los valores de glucosa a dos horas, que reflejan sensibilidad a la insulina, tuvieron una reducción similar en usuarios y no usuarios de estatinas.
Rautio señaló que este estudio se basó en la autonotificación por los pacientes y tuvo un periodo de seguimiento relativamente breve, añadiendo: “Se debe investigar la utilidad de la intervención en el estilo de vida con más detalle en usuarios y en no usuarios de estatinas mediante un estudio concebido en forma apropiada”.
Artículo original en inglés, heartwire; 21 sep. 2012) Tampere, Finlandia
http://www.theheart.org/es/article/1451653.do

20 septiembre 2012

Conocer el riesgo genético de diabetes no inspira cambios de hábitos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 22:20

 Un estudio sugiere que asesorar a las personas sobre su riesgo individual de desarrollar diabetes según su perfil genético no las motivaría a cambiar conductas para prevenir la enfermedad.
Los participantes con sobrepeso y obesidad adelgazaron por igual con un programa de prevención de la diabetes, supieran o no que sus genes les conferían riesgo de desarrollar ese trastorno de la glucosa en sangre.
“Es muy, muy difícil modificar conductas. La idea de que un número, ya sea genético o de otro tipo, tendrá un alto impacto en la conducta individual no funciona”, dijo el autor principal, doctor Richard Grant, de Kaiser Permanente en California del Norte, Oakland.
El equipo de Grant analizó 36 marcadores genéticos asociados con la diabetes tipo 2 en un grupo de pacientes de mediana edad del Hospital General de Massachusetts, en Boston.
Cuarenta y dos participantes con el riesgo genético más alto y 32 con el riesgo más bajo pasaron luego a una sesión corta de orientación sobre esos resultados.
Recién entonces, ambos grupos comenzaron el programa de dieta y ejercicio de 12 semanas. Lo mismo hizo otro grupo de 34 personas a las que no se les había evaluado el perfil genético.
Los participantes adelgazaron unos 4 kilogramos y menos de un tercio redujo por lo menos el 5 por ciento de su peso inicial. No hubo diferencia entre los grupos con alto y bajo riesgo genético, ni en la motivación de los participantes para prevenir la diabetes o su adherencia al programa.
“Aunque tenían la intención y pensaban que la información genética influiría de algún modo, al observar su conducta preventiva, no detectamos diferencias”, dijo Grant a Reuters Health.
El equipo consideró que las pruebas genéticas disponibles tienen una capacidad limitada de predecir quién desarrollará diabetes u otras enfermedades crónicas.
En el estudio, tener un alto riesgo genético elevaba un 17 por ciento la posibilidad de padecer la enfermedad en tres años, mientras que un bajo riesgo aumentaba un 9 por ciento esa posibilidad, publica la revista Diabetes Care.
Se desconoce si otro marcador predictivo más preciso incentivaría aún más el cambio de hábitos en la población de alto riesgo.
“Hablamos de información genética que no varía demasiado el riesgo en ninguna dirección”, dijo Saskia Sanderson, especialista en genética y conductas de salud de la Facultad de Medicina de Mount Sinai, en Nueva York.
“Aunque el estudio sugiere que, por ahora, la información genética no inspira el cambio de hábitos, esto no quiere decir que no lo logre en el futuro”, agregó.
Por el momento, indicó Grant, no vale la pena realizarse costosos test genéticos para determinar el riesgo individual de la enfermedad hasta contar con pruebas más predictivas o que les permitan a los médicos reconocer qué pacientes son los más propensos a motivarse con los resultados.
NUEVA YORK (Reuters Health) –
FUENTE: Diabetes Care, online 28 de agosto del 2012
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=77439&uid=445164&fuente=inew

13 junio 2012

Asocian al Selenio con menor riesgo de desarrollar diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:56

 Un estudio realizado en Estados Unidos mostró que las posibilidades de desarrollar diabetes tipo 2 eran un 24 % más bajas en los participantes con una dieta rica en selenio, comparado con aquellos que consumían poca cantidad del mineral.
Los resultados, publicados en la revista Diabetes Care, surgen de 7.000 profesionales de la salud controlados durante décadas, y se suman a pruebas contradictorias de los efectos protectores del selenio, que es un antioxidante, contra la diabetes.
“Con estos resultados, no sugeriría que la población empiece a tomar suplementos de selenio”, dijo el doctor Dariush Mozaffarian, de la Facultad de Salud Pública de Harvard, en Boston, y autor principal del estudio.
Por un lado, según comentó Mozaffarian, existen distintos tipos de selenio con diferentes efectos, mientras que los suplementos contienen un solo tipo del mineral.
Los antioxidantes protegerían de algunas enfermedades crónicas, como la diabetes. Por ese motivo, el selenio ganó popularidad en los últimos años. También se encuentra presente de manera natural en alimentos como el pan, la carne y las nueces.
Para el nuevo estudio, el equipo de Mozaffarian analizó fragmentos de las uñas de los dedos de los pies de los participantes obtenidas desde los años 80.
Algo más de 7.000 hombres y mujeres de los estudios conocidos como Nurses’ Health Study y Health Professionals Follow-Up Study proporcionaron esas muestras entre 1982 y 1987, y respondieron cuestionarios integrales sobre su alimentación, estilo de vida y enfermedades durante las siguientes dos décadas.
Ninguno tenía diabetes o enfermedad cardíaca al inicio del estudio y un 10 por ciento desarrolló diabetes tipo 2 durante el seguimiento (algo menos que en la población general).
Los cuestionarios sobre la dieta dependen de la memoria de cada participante, lo que no es tan confiable, pero la acumulación de selenio en las uñas de los pies revela el nivel de exposición al mineral durante un año.
El equipo determinó que el riesgo de desarrollar diabetes fue un 24 por ciento más bajo en los participantes con los niveles más altos de selenio en las uñas que en los participantes con los niveles más bajos del mineral.
Aun así, los autores sostienen que el estudio refuerza la recomendación de tener una dieta saludable y desalienta el uso de suplementos para ingerir más selenio. Mozaffarian sugirió optar por alimentos como los granos integrales y el pescado, con alto contenido del antioxidante.
El Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda que la mayoría de los adultos consuman 55 microgramos de selenio por día. Un huevo contiene unos 15 microgramos.
La intoxicación por selenio es rara, pero las autoridades sugieren no superar los 400 microgramos diarios. Es que los niveles altos de selenio en sangre pueden causar selenosis, con síntomas como malestar estomacal, pérdida de cabello y daño nervioso leve.
“La diferencia entre los efectos positivos y negativos del selenio es una línea muy fina”, dijo el doctor Eliseo Guallar, de la Johns Hopkins University, en Baltimore, y que no participó del estudio. “Un poco puede ser muy bueno, pero por encima de cierto nivel, aparecen los efectos adversos”, agregó.
En la población de Estados Unidos, los niveles de selenio ya son bastante elevados por el alto contenido del mineral en el suelo de algunas áreas del país, según señaló el equipo.
Por Natasja Sheriff
NUEVA YORK (Reuters Health) –
FUENTE: Diabetes Care, online 22 de mayo del

16 mayo 2012

Dormir poco aumenta riesgo de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 10:32
Dormir menos horas de las necesarias una noche tras otra y tener horarios de sueño desorganizados favorecen el sobrepeso y aumentan el riesgo de diabetes, según una serie de investigaciones que en los dos últimos años han explorado la relación entre el sueño y elmetabolismo.
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Estas investigaciones muestran que el metabolismo del cuerpo humano se altera cuando no se duerme lo suficiente de manera habitual y cuando se perturba con frecuencia el ciclo del sueño (como en personas que suelen trabajar en turnos de noche o que sufren jet lag a menudo). En estos casos, el cuerpo experimenta cambios que lo llevan a tener más hambre, a preferir alimentos calóricos, a quemar calorías con menos eficiencia y a acumular más grasa, lo cual favorece el sobrepeso y la obesidad. Al mismo tiempo, se reduce la secreción de insulina en el páncreas y merma la capacidad de esta hormona de controlar el nivel de azúcar en el conjunto del organismo, lo cual eleva el riesgo de diabetes.
El sueño inadecuado se suma así a las dietas desequilibradas y a la falta de actividad física como tercer protagonista de la actual epidemia de obesidad, apunta en un correo electrónicoOrfeu Buxton, neurobiólogo de la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU.) y uno de los líderes mundiales en esta área de investigación.
En síntesis, la dieta determina cuántas calorías entran en el cuerpo; la actividad física influye en cuántas salen; y el metabolismo, regulado en parte por el sueño, influye en la facilidad con que quedan atrapadas entre la entrada y la salida.
La última investigación presentada por Buxton, publicada en abril en la revista Science Translational Medicine, ha registrado una reducción del 8% en la capacidad de quemar calorías en un grupo de voluntarios a los que se alteró la cantidad y la calidad del sueño durante tres semanas. Esta reducción equivale –manteniendo iguales la dieta y la actividad física– a un aumento de peso de cinco kilos y medio al año.
Aunque las condiciones del experimento fueron extremas, ya que se simularon días de 28 horas (o un jet lag de 4 horas diarias) y solo se dejó dormir a los voluntarios seis horas y media por cada 28 horas, la investigación prueba que el peso aumenta cuando la cantidad de sueño se reduce y el horario se altera. Un efecto adicional de la falta de sueño, añade Buxton, es que “altera las hormonas leptina y grelina, que regulan el hambre, y aumenta la sensación de apetito”. Además, “dormir poco cambia nuestras preferencias; nos apetecen más los alimentos ricos en carbohidratos y no tanto las frutas, verduras y hortalizas”.
Pese a estos cambios, “una persona puede dormir menos de lo que le conviene, por ejemplo seis horas al día, y adaptarse cuidando la dieta y practicando actividad física”, advierte Lluís de Lecea, neurobiólogo de la Universidad de Stanford (EE.UU.) y otro de los líderes mundiales en esta área de investigación. Pero si esta misma persona come más de lo que le conviene, ganará peso aunque duerma las horas adecuadas. Por lo tanto, concluye De Lecea, “el sueño puede ser un factor importante en el aumento de peso, pero el factor más importante sigue siendo la dieta”.
La última investigación de Buxton indica, en esta línea, que algunas de las alteraciones del metabolismo inducidas por la falta de sueño son reversibles. En sus experimentos, tres semanas de sueño desorganizado alteraron la capacidad de segregar insulina tras una comida, así como la de quemar calorías. Sin embargo, nueve días de sueño adecuado bastaron para restaurar después niveles normales de secreción de insulina y de combustión de calorías.
Falta ver en próximos estudios hasta qué punto estas alteraciones son reversibles tras undéficit de sueño mantenido durante varios años. “Estamos empezando a comprender hasta qué punto la restricción de sueño afecta al metabolismo de la glucosa, pero necesitamos más información [para comprender] la extensión y la rapidez de los cambios que llevan a la diabetes”, concluyen Buxton y su equipo en Science Translational Medicine.
Los investigadores tampoco tienen aún suficiente información para saber cuántas horas le conviene dormir a cada persona. Como norma general, se estima que la mayoría de adultos requieren entre siete y ocho horas diarias de sueño. Pero, a nivel individual, “las necesidades de sueño varían de unas personas a otras y no tenemos demasiado bien definido el concepto de restricción de sueño”, admite De Lecea.
Así, si una persona mantiene un peso estable y la somnolencia no interfiere en su actividad diaria, aunque sea gracias a la cafeína, no tiene por qué cambiar sus hábitos de sueño. Pero si duerme poco y gana peso, puede ser aconsejable que intente dormir más para no tener tanto apetito e intentar corregir su metabolismo.
Niños víctimas de la falta de sueño
Los niños son un colectivo especialmente vulnerable al déficit de sueño, según han advertido pediatras y neurobiólogos y según han corroborado distintos estudios. Las consecuencias abarcan desde un mayor riesgo de obesidad hasta un menor rendimiento escolar.
Por cada hora de menos de sueño diario entre los 3 y los 5 años de edad, el riesgo de sobrepeso a los 7 aumenta en un 64%, según un estudio realizado en 244 niños de Nueva Zelanda y presentado el año pasado en la revista British Medical Journal. Un segundo estudio, realizado en 308 niños de entre 4 y 10 años de EE.UU. y publicado en Pediatrics, también el año pasado, corroboró que dormir las horas suficientes ayuda a prevenir el sobrepeso en la infancia. Este segundo estudio, dirigido desde la Universidad de Chicago, demostró que el déficit de sueño no solo afecta al peso de los niños, sino también a su insulina, al colesterol y a la proteína C-reactiva, tres parámetros relacionados con el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes.
En cuanto al rendimiento escolar, otros estudios han demostrado que el déficit de sueño perjudica la capacidad de consolidar en la memoria lo que se ha aprendido el día anterior, así como la capacidad de concentración al día siguiente.

18 abril 2012

Alterar el ritmo circadiano potencia el riesgo de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:12
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Los vuelos transoceánicos y los turnos de trabajo nocturnos aumentan la probabilidad de desarrollar diabetes en personas con predisposición a trastornos metabólicos de este tipo. Según un nuevo estudio, el desajuste del reloj biológico desestabiliza las células pancreáticas secretoras de insulina.
Las personas que trabajan de noche y tienen predisposición a la diabetes tienen más posibilidad de desarrollarla.
Las ojeras, la somnolencia y el mar humor son algunos de los síntomas provocados por un desajuste en el reloj biológico. Ahora, una nueva investigación relaciona el trastorno del ritmo circadiano con la segregación de la insulina y, por lo tanto, con el paso previo a la diabetes y la obesidad.
“Nuestros resultados muestran que las personas que trabajan en turnos de noche y tienen predisposición a la diabetes tienen más posibilidades de desarrollarla”, dice Orfeu M. Buxton, neurocientífico de la Escuela Médica de Harvard (EE UU), y líder de la investigación que publica Science Translational Medicine.
Durante seis semanas, 21 personas sanas participaron en este estudio de laboratorio a corto plazo. Los voluntarios durmieron 10 horas diarias durante las tres primeras semanas, pero luego su descanso se redujo a 5,6 horas de sueño cada 24 horas para simular las rotaciones en los turnos de trabajo. Además, en ese mes y medio no pudieron practicar ejercicio.
La alteración de los ciclos de vigilia-sueño afectó a las células pancreáticas secretoras de insulina, que produjeron un aumento de glucosa en sangre. Es decir, el paso previo a la diabetes.
También la masa corporal se vio afectada, ya que los participantes mostraron una caída de la tasa metabólica que se podría traducir en un aumento de peso anual de más de 4,5 kilos.
Recuperar horas de sueño
Los investigadores se sorprendieron al ver que al cabo de nueve días los efectos negativos en el organismo revertían si el reloj circadiano se reajustaba.
Los turnos de trabajo que cambian cada mes serían menos perjudiciales que los que lo hacen cada pocos días
 
El asombro vino porque los científicos pensaban que la recuperación de la pérdida de sueño llevaba más de una noche, hasta un fin de semana. También creían que en el caso de los viajes transoceánicos la recuperación llevaba tantos días como horas de jet lag.
Los expertos aún no están seguros de cómo mejorar la salud después de años de interrupción circadiana, pero proponen reducir la frecuencia en los turnos de trabajo para minimizar sus consecuencias. En este sentido, los turnos de trabajo que cambian cada mes serían menos perjudiciales que los que lo hacen cada pocos días.
Aun así, los propios investigadores admiten que hacen falta más estudios que analicen la interacción entre el sueño, el ejercicio y la dieta.
Referencia bibliográfica:
Buxton, O.M.; Cain, S.W.; O’Connor, S.P.; Porter, J.H.; Duffy, J.F.; Wang, W.; Czeisler, C.A.; Shea, S.A. “Adverse metabolic consequences in humans of prolonged sleep restriction combined with circadian disruption”. Science Translational Medicine 4 (129): 2-11, 11 de abril de 2012.
 
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=75499
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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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