Diabetes mellitus

17 agosto 2017

Obesidad: ¿hacia dónde va el mundo?

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 13:47

Análisis sistemático de sobrepeso y obesidad en personas de 195 países en el transcurso de 25 años.

La prevalencia de sobrepeso y obesidad está aumentando en todo el mundo. Estudios epidemiológicos identificaron el alto índice de masa corporal como un factor de riesgo de un conjunto en expansión de enfermedades crónicas, incluyendo la enfermedad cardiovascular, la diabetes mellitus, la enfermedad renal crónica, muchos tipos de cánceres, y una serie de trastornos musculoesqueléticos.

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17 julio 2017

¿Cuál es el efecto de la obesidad sobre el cáncer?

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:46

La obesidad es uno de los mayores problemas de salud pública. La evidencia sobre la solidez de los riesgos asociados podría identificar mejor a las personas con alto riesgo de cáncer, quienes podrían así recibir prevención personalizada

Resumen
-El objetivo de este trabajo fue evaluar la solidez y validez de la evidencia que respalda la asociación entre obesidad y riesgo de contraer cáncer o de morir debido a este. El método fue el repaso general de las revisiones sistemáticas y los metanálisis.

-En solo 11 tumores malignos (adenocarcinoma esofágico, mieloma múltiple, cáncer del cardias gástrico, colon, recto, vías biliares páncreas, mama, endometrio, ovario y riñón) se halló evidencia sólida.

-La obesidad es uno de los mayores problemas de salud pública. La evidencia sobre la solidez de los riesgos asociados podría identificar mejor a las personas con alto riesgo de cáncer, quienes podrían así recibir prevención personalizada.

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11 julio 2017

La survivina, nuevo papel clave en la obesidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 22:34

La survivina, una proteína que tradicionalmente se ha asociado con cáncer, parece ejercer un destacado papel en el desarrollo patológico de la obesidad, según publican investigadores españoles en Cell Death & Disease.

Investigadores del CiberDEM y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), en Tarragona, liderados por Joan Josep Vendrell y Sonia Fernández-Veledo, acaban de publicar en Cell Death & Disease un estudio en el que identifican por primera vez el papel de la survivina, una proteína clásicamente relacionada con la progresión del cáncer, en la expansión patológica del tejido adiposo.

El tejido adiposo tiene un papel central en desequilibrio metabólico relacionado con la obesidad a través de la producción desregulada de citocinas y adipocinas. Además del riesgo asociado a enfermedad cardiovascular y diabetes, la obesidad también es un riesgo importante para el desarrollo de cáncer. Las células madre humanas derivadas del tejido adiposo (hASCS, del inglés adipose-derived mesenchymal stem cells), juegan un papel fisiológico importante en la renovación tisular, pero también son determinantes en el desarrollo patológico de la obesidad y cáncer asociados. Sin embargo, los mecanismos subyacentes a las alteraciones inducidas por estas hASCS en el cáncer siguen siendo desconocidos.

Expresión génica mayor en obesidad
En este trabajo se ha investigado por primera vez el impacto de la obesidad en la expresión y los niveles circulantes de survivina, una proteína anti-apoptótica (que inhibe la muerte celular) y un biomarcador diagnóstico de la aparición de tumores y su recurrencia. El estudio se ha realizado en una cohorte transversal de 111 sujetos clasificados por su índice de masa corporal, donde se ha detectado que los niveles circulantes de survivina y la expresión génica en el tejido adiposo subcutáneo son significativamente mayores en los pacientes obesos. En este estudio han participado también los investigadores Wilfredo Oliva Oliveira y Francisco Tinahones del CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CiberOBN).

Dentro del tejido adiposo, se ha comprobado que esta proteína se expresa principalmente en las células progenitoras de los adipocitos, las hASCS. El análisis de la expresión de survivina en hASCS reveló una regulación compleja, incluyendo modificaciones epigenéticas y de estabilidad proteica.”A pesar de que históricamente se ha considerado que existe un ambiente pro-apoptótico (proclive a la muerte celular) en el tejido adiposo de los sujetos obesos que sería clave para el desarrollo del estado proinflamatorio de estos pacientes, es evidente que la expansión de este tejido adiposo no está inhibida en un contexto obesogénico. De hecho, en estadios avanzados de la obesidad se sabe que existe un fenómeno de hiperplasia (aumento del número de adipocitos)”, constata Fernández-Veledo.
Fecha: 05/07/2017
Fuente: http://endocrinologia.diariomedico.com/2017/07/05/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/la-survivina-nuevo-papel-clave-en-la-obesidad-

El hipotálamo regula la producción de grasas en el hígado

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 22:19

Investigadoras del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, acaban de comprobar con un ratón modificado genéticamente que es posible perder peso sin variar la cantidad de comida ingerida. En un trabajo publicado en Cell Metabolism, Noelia Martínez Sánchez y Patricia Seoane Collazo, del grupo de NeurObesidad de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), describen por vez primera el mecanismo molecular que explica científicamente este nuevo paso frente a la obesidad.
Las investigadoras demostraron que el hipotálamo regula íntegramente el metabolismo lipídico corporal, es decir, la producción de grasas en el hígado. En concreto, el grupo del Ciberobn evidencia que las hormonas tiroideas, actuando directamente en el hipotálamo, promueven la producción de grasas en el hígado. Estas grasas serían enviadas a través de la circulación sanguínea al tejido adiposo pardo donde se queman, aumentando el gasto calórico. La grasa parda es aquella que no almacena lípidos (al contrario que la grasa blanca), sino que los quema para obtener energía que, a su vez, se disipa en forma de calor.
Además de la identificación de este mecanismo, igualmente novedosa es la forma de constatarlo ya que las investigadoras del grupo NeurObesidad han generado por vez primera un ratón deficiente en la proteína AMPK en sus neuronas del hipotálamo. La importancia de esta proteína, involucrada en los primeros pasos de la producción de lípidos, radica en su sensibilidad a cualquier variación en los niveles energéticos de la célula y el organismo.
En la investigación tuvieron especial protagonismo ratones genéticamente modificados en los que se eliminó la proteína AMPK selectivamente en unas pocas neuronas de una región hipotalámica. Las investigadoras corroboraron que estos animales, comparados con otros sin manipular, presentan un menor peso corporal por una mayor activación de la grasa parda sin que se haya producido variación alguna en el volumen de alimento ingerido.
La conclusión, en palabras de Noelia Martínez y Patricia Seoane, es que “pierden peso comiendo lo mismo”.

Función coordinadora
En la base de este mecanismo se encuentra la función do hipotálamo, una zona del cerebro que regula el estado energético de todo el organismo. Las hormonas tiroideas actúan en el hipotálamo modulando diversas vías moleculares, la más importante de ellas la regulada por la proteína AMPK, aclaran las investigadoras. Las doctoras Martínez Sánchez y Seoane Collazo, mediante diversos estudios farmacológicos y genéticos, demostraron que las hormonas tiroideas inhiben la función de AMPK en una población específica de neuronas hipotalámicas “lo que activa dos rutas moleculares que regulan la función del hígado y de la grasa parda, respectivamente”.
Estos datos explican el interés que el tejido adiposo pardo despierta como posible diana terapéutica en el tratamiento de la obesidad. Aunque Noelia Martínez y Patricia Seoane recuerdan que “aún resta mucho camino por andar”, el mecanismo descrito abre una nueva vía en el tratamiento de enfermedades metabólicas, porque hasta ahora, como ellas mismas explican, no existían datos que vinculasen la acción central de las hormonas tiroideas con la función hepática.
Fecha: 10/07/2017
Fuente: http://endocrinologia.diariomedico.com/2017/07/10/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/el-hipotalamo-regula-la-produccion-de-grasas-en-el-higado#

22 junio 2017

Enfermedad crónica basada en la adiposidad: ¿Un nuevo nombre para la obesidad?

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 12:08

En una nueva declaración de postura, la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE) y el American College of Endocrinology (ACE) introdujeron un nuevo término para la obesidad, enfermedad crónica basada en la obesidad, que la enmarca como una enfermedad crónica centrada en complicaciones de gran alcance.
La declaración, publicada en versión electrónica el 14 de diciembre en Endocrine Practice, redefine el término médico y diagnóstico para la obesidad, cambiando el énfasis a los efectos fisiopatológicos del exceso de peso, más que en el peso o el propio índice de masa corporal (IMC). [1]
El componente del término “basado en la obesidad” apunta a las anomalías en la masa, la distribución o la función del tejido adiposo; en tanto que la parte “enfermedad crónica” subraya las complicaciones asociadas, como hipertensión, diabetes y apnea del sueño, que producen morbilidad y mortalidad.
Los autores, dirigidos por el Dr. Jeffrey I. Mechanick, presidente del American College of Endocrinology y profesor clínico de medicina en la Icahn School of Medicine en Mount Sinai, de la Ciudad de Nueva York, Estados Unidos, aducen que la enfermedad crónica basada en la obesidad representa un enfoque estructurado para reducir el riesgo de la enfermedad y la morbilidad a través de mejoras en la nutrición, mayores niveles de actividad física e intervenciones en la conducta.
El Dr. Mechanick dijo a Medscape Noticias Médicas: “Permite una capacidad más robusta para el diagnóstico basado no sólo en el peso y la estatura y el perímetro de la cintura, sino también en la imagen corporal y la biología molecular”.
El término enfermedad crónica basada en la obesidad surgió de la Conferencia de Consenso sobre Obesidad de AACE/ACE en 2014, en la que los participantes de biomedicina, organismos gubernamentales, industria farmacéutica y organizaciones profesionales reconocieron una desconexión entre el uso del término obesidad en relación con la salud de los individuos.
Asimismo, se reconoció el estigma asociado al término como una barrera para el control satisfactorio de la enfermedad.
Cuestionando el status quo
En una entrevista con Medscape Noticias Médicas, el Dr. Mechanick resaltó que la nueva declaración cuestiona el status quo y explica que si bien la prevalencia del sobrepeso y la obesidad está alcanzando una meseta en la población estadounidense en general, la prevalencia continúa aumentando en determinados subgrupos, incluidos aquellos con obesidad grave, niños y grupos minoritarios.
“No estamos reduciendo la curva tan bien como nos gustaría, así que necesitamos modificar los mensajes de salud en torno a esta enfermedad”, recalcó. Además señala que, pese a los avances en la comprensión de la enfermedad, medicamentos, tratamiento quirúrgico y percepción de la medicina relativa al estilo de vida, “estamos pasando por alto los mensajes correctos y comunicaciones con respecto a la obesidad, incluido el estigma que conlleva”.
El Dr. Mechanick afirmó que el término enfermedad crónica basada en la obesidad no es para remplazar el término obesidad. Dijo que se había obtenido un impulso valioso con el término obesidad, de manera que sería incorrecto desplazarlo.
“Más bien, estamos introduciéndolo como un nuevo término diagnóstico a fin que los médicos puedan familiarizarse con el término, y reconceptualizar esta enfermedad crónica dentro del paradigma de enfermedad crónica basada en la obesidad”.
En última instancia el objetivo es mejorar la atención a las personas con obesidad. “Consideramos que cuando esta enfermedad se vea a través de la óptica de la enfermedad crónica basada en la obesidad, resultará cada vez más claro y podremos ayudar a más personas”, especificó. La declaración de postura también tiene como propósito cambiar el diálogo médico-paciente hacia la necesidad de evitar complicaciones y trastornos subsiguientes como resultado de problemas del tejido adiposo.
Es importante hacer notar que la medicina relacionada con el estilo de vida yace en el centro del nuevo paradigma. “La actividad física, los patrones de alimentación, sueño, conducta, todos los medios no farmacológicos y no quirúrgicos de control de la enfermedad son centrales”, puntualizó el Dr. Mechanick.
También resaltó que adoptar un enfoque de enfermedad crónica basada en la obesidad para el control de la enfermedad aborda la prevención en diversos niveles. “Sabemos que este paradigma es parte de la prevención primaria, secundaria y terciaria, pero también de la prevención primordial, que está basada en la población cuando no se ha identificado el riesgo. También funciona a nivel de prevención cuaternaria, que evita la sobre medicalización de la enfermedad, donde los tratamientos y las intervenciones quirúrgicas pueden representar un riesgo innecesario, a menos de que sean absolutamente necesarios. En esta situación, las medidas relacionadas con el estilo de vida pueden evitar este tratamiento y las complicaciones iatrógenicas asociadas”.
Enfermedad crónica basada en la obesidad y códigos de la CIE-10
Los autores comunican en su declaración que la AACE y el ACE también aprueban “una iniciativa continua, consensada y vigorosa en relación con la normatividad sanitaria y el programa legislativo perteneciente al reembolso por la medicina de estilo de vida estructurado y, de hecho, todas las modalidades terapéuticas basadas en la evidencia para los pacientes con enfermedad crónica basada en la obesidad”.
Por lo que respecta a los códigos de la Clasificación Estadística Internacional de las Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados, Décima Revisión (CIE-10), el Dr. Mechanick dijo, “vislumbraríamos diferentes códigos de la CIE para las complicaciones relacionadas con la adiposidad”.
Los autores añaden que AACE/ACE, “dirigirá la definición clara y el posicionamiento de enfermedad crónica basada en la obesidad en la base de datos de la ontología de las enfermedades humanas, para posteriormente crear códigos de la CIE-10 basados en las complicaciones relevantes, a fin de facilitar los reembolsos a los profesionales de la salud, la implementación sistemática y la medición de los indicadores de calidad.
El Dr. Mechanick puntualizó que sería necesario desarrollar la tecnología adecuada para establecer mejor datos normativos, entre ellos investigación adicional sobre herramientas específicas para cuantificar anomalías en la masa, la distribución y la función de la adiposidad.
Sin embargo, un reto importante para el empleo del término enfermedad crónica basada en la obesidad, según los autores, es la identificación de marcadores e indicadores adecuados, disponibles y asequibles, que reflejen el efecto de la adiposidad sobre la salud. Resaltan que el IMC todavía desempeña un papel importante pero que, “para combatir esta enfermedad prevaleciente, crónica y nociva, los profesionales sanitarios necesitarán incorporar un enfoque conceptual al tratamiento que va más allá de un enfoque singular en el IMC. La adopción del nuevo término diagnóstico enfermedad crónica basada en la obesidad es un claro paso de avance”.
El Dr. Mechanick ha recibido honorarios para desarrollo de programa por Abbott Nutrition International y honorarios por conferencias de NCD Pre-Disease Forum. Las declaraciones de conflictos de interés de los coautores se enumeran en la declaración.
Becky McCall
Fecha:13 de enero de 2017
Fuente:http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901112

19 abril 2017

Perspectiva evolutiva del sedentarismo, obesidad y diabetes tipo 2

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 8:55

Los cambios recientes en la composición corporal (predominio adipocitos sobre músculos) son una novedad en la evolución de la especie.
En los últimos 20 años se ha registrado una enorme cantidad de investigaciones relacionadas con la diabetes mellitus. Sin embargo, durante el mismo intervalo, la prevalencia de la diabetes tipo 2 (DMT2) mundial se duplicó a como así el gasto mundial generado por la atención de los pacientes que actualmente integra el 12% del costo total de la atención médica. El hecho de que esta enfermedad prevenible haya asumido proporciones epidémicas ha hecho que se la mencione como “una humillación para la salud pública.”
La investigación se ha centrado en las complejidades de la glucorregulación a nivel molecular y en la prueba de fármacos para controlar la glucemia. Sin embargo, este enfoque ahora está siendo cuestionado y ha surgido un interrogante: ¿si los tratamientos, que serán cada vez más complejos y costosos y se aplicarán a una población cada vez más numerosa, darán resultados?

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Fecha: 10/04/2017

Fuente:http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=90662&uid=445164&fuente=inews

29 marzo 2017

Adecuación de las guías de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD) a la realidad

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 16:19

Por Matías A. Loewy

BUENOS AIRES, ARG. Desde que la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD) publicó sus primeras guías de diagnóstico, control y tratamiento de la diabetes de tipo 2 en el año 2000, ha tenido dos actualizaciones: una en 2006 y otra en 2013.[1]
¿Pero las recomendaciones de la ALAD se adaptan a la realidad de Latinoamérica? ¿Se leen y aplican en su totalidad? ¿Reflejan en todos los casos la mejor evidencia? ¿Es necesaria una actualización más frecuente? Dicho tema fue objeto de discusión en una sesión del 4o Congreso Latinoamericano sobre Controversias a Consensos en Diabetes, Obesidad e Hipertensión (CODHy).

Pablo AschnerDr. Pablo Aschner
La última versión del documento, que consta de 142 páginas, destaca su objetivo de “brindar a todo el equipo de atención primaria de la diabetes, recomendaciones basadas en evidencia, claras, actualizadas y aplicables en nuestro entorno, sobre el manejo clínico de la enfermedad”, según prologó el coordinador de dicha edición, Dr. Pablo Aschner, profesor de Endocrinología de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá, y director científico de la Asociación Colombiana de Diabetes.
Una guía incluyente, útil y normativa
“Latinoamérica tiene la mayor diversidad étnica del planeta. Y esa diversidad debe ser contemplada”, comentó durante la sesión el Dr. José Costa Gil, ponente, presidente electo de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD) (2019-2022), y profesor de medicina interna, diabetes y endocrinología en Argentina.
De acuerdo con el Dr. Costa Gil, “las sociedades científicas tienen la responsabilidad de proporcionar información a los médicos del primer nivel de atención, la cual debe ser accesible, sencilla y con toda la evidencia disponible. Por este motivo son tan importantes las guías”.

Dr Jose Esteban Costa GilDr. José Costa Gil
En Latinoamérica, la publicación de guías de práctica clínica aumentó durante las últimas dos décadas.[2] En el caso específico de la diabetes, una evaluación efectuada en el año 2013 identificó cinco países de la región que cuentan con guías locales para el manejo de la glucemia: Argentina, Brasil, Chile, México y Venezuela.[3] [En marzo de 2016, el Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia publicó su guía].[4]
El Dr. Gosta Gil añadió que las guías de la ALAD “no son un compendio de información, sino que se centran en preguntas críticas que responden expertos, con evidencias de la más alta calidad, bajo condiciones ajustadas a normas”. También destacó que ofrecen un patrón o marco normativo que deberá aplicar el equipo de salud de manera adecuada a cada paciente. “La diabetes es una enfermedad cuyo tratamiento es predominantemente individual”.
Sin embargo, como se ha documentado en distintos países, la lectura y la adherencia a las guías de práctica clínica por parte de los médicos de atención primaria suelen ser parciales e insuficientes.[5,6] Y las guías de la ALAD no parecen estar exentas de estas limitantes.
Cuando se cuestionó al auditorio de la sesión en el CODHy acerca de cuántos de los asistentes habían leído la publicación, la mayoría (casi 80%) expresó su asentimiento.
Sin embargo, el Dr. Costa Gil no considera que esto sea una muestra representativa de los profesionales de la región. “Lo que me resulta inquietante es que la gente no lea las guías. Este es un punto sumamente crítico. Una gran parte [de los profesionales] sigue las guías de Estados Unidos [Asociación Americana de Diabetes (ADA)],[7] y le resulta muy difícil despegarse de estas”, expresó el profesor a Medscape en Español.
Lo ideal frente a lo posible
Las dos principales barreras que los médicos citan como limitación para el uso efectivo de las diferentes guías clínicas, en especial en Latinoamérica, consisten en las restricciones económicas (que dificultan su cumplimiento) y la desconexión entre las propuestas normativas y la situación cotidiana que se vive en la consulta. La accesibilidad a los medicamentos es otra limitante.
En una encuesta de 2012, realizada a casi 1000 cardiólogos de toda la región, 11% planteó como crítica que las guías (en general) proponen el uso de recursos que no siempre están disponibles; 9,2% de los médicos opinó que las recomendaciones no son viables debido a la falta de cobertura o recursos económicos de los pacientes, y 7,7% manifestó que no representan a los pacientes en la práctica real.[8]
“La heterogeneidad en la región no solo es étnica, sino también de servicios y políticas de salud”, puntualizó el Dr. Costa Gil.
Un aspecto controversial de la versión de 2013 se refiere a la recomendación de utilizar como segunda línea de tratamiento los inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4) o gliptinas, cuando la monoterapia con metformina es ineficaz. Sin embargo, por razones de costo, el uso de esta clase de medicamentos en la región todavía es bajo.

Dr Segundo SeclénDr. Segundo Seclén
En Estados Unidos, los inhibidores de DPP-4 son los fármacos para la diabetes que han tenido un mayor incremento en la tasa de prescripción en el periodo de 2006-2013 (pasando de 0,5% a 14,9%).[9] “En Latinoamérica no tenemos ese índice en el uso”, expresó en el CODHy el Dr. Segundo Seclén, profesor de Medicina y director de la Unidad de Diabetes, Hipertensión y Lípidos (UDHYL) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, en Lima, Perú.
En entrevista previa para Medscape en Español, el Dr. León Litwak, uno de los chairs del CODHy, desaprobó el hecho de que las guías hayan priorizado una alternativa costosa en detrimento de otra no tan efectiva y segura (las sulfonilureas), pero con mayor accesibilidad para clínicos y pacientes.
Sin embargo, el Dr. Aschner defendió el criterio para incluirlos. Señaló que una revisión exhaustiva de las evidencias sugiere que los inhibidores de DPP-4 son la mejor opción como segunda línea. Las nuevas guías colombianas reportan evidencia de baja calidad que sugiere una disminución del riesgo de mortalidad y de infarto de mortalidad asociado al uso de DPP-4.[4] El mismo orden de prioridades figura en las recomendaciones de las nuevas guías de práctica clínica para diabetes de tipo 2 de Colombia, debido a que este grupo farmacológico “cuenta con el mejor perfil de efectividad y seguridad”, según expresa el documento.
Con relación a los inconvenientes sobre el costo, “el Ministerio de Salud de Colombia nos pidió realizar un análisis de costo-efectividad, ante el cual, la combinación de metformina con inhibidores de DPP-4 probó ser costo-efectiva”, señaló el Dr. Aschner a Medscape en Español. Las sulfonilureas, con excepción de glibenclamida, también podrían ser una alternativa costo-efectiva. “No hay medicamento nuevo más barato, solo puede ser costo-efectivo. En las próximas guías de la ALAD sería apropiado incluir criterios de costo-efectividad, no solamente analizar si [el fármaco] es más o menos barato”, enfatizó el investigador.
¿Qué podría cambiar en 2019?
Para 2019, año en que el Dr. Costa Gil asumirá la presidencia, la ALAD contempla publicar la cuarta edición de sus guías de prevención y tratamiento de la diabetes de tipo 2.
Se espera que las nuevas guías incluyan las recomendaciones más actuales sobre estrategias de control y tratamiento.
“El combate al sobrepeso y la obesidad en nuestros países debe ser enfatizado en las próximas guías de manera más intensa, incluyendo la opción de las cirugías bariátrica y metabólica”, propuso el Dr. Seclén.
De igual forma, se considera la posibilidad de realizar actualizaciones más periódicas, orientadas a algunos aspectos puntuales donde se verifiquen avances o hallazgos innovadores, “como un adendum a un documento base”, agregó el Dr. Costa Gil.
Asimismo, el clínico sugirió que las guías sean menos extensas. “Es necesario que sea un texto accesible, sencillo, corto y contundente, de lo contrario, el médico se aburre. El inconveniente de esto es que, si la guías se vuelven más rígidas, el profesional las tome como un mandato. Y en realidad las guías son un marco normativo, no una orden sobre lo que hay que hacer en un paciente individual, ni un texto que implique responsabilidades legales”, concluyó el Dr. Costa Gil.
Conflictos de interés: el Dr. Aschner reportó honorarios por conferencias y asesorías científicas de Astra Zeneca, Bristol-Myers Squibb, Boehringer-Lilly, GSK, MSD, Novartis, Sanofi y Takeda. El Dr. Seclén reportó honorarios por investigaciones y/o conferencias de Sanofi, Novo Nordisk, Merck, Serono y Boehringer Mainnhein. Los Dres. Costa Gil y Litwak han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Referencias
1.Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD). Guías ALAD sobre el Diagnóstico, Control y Tratamiento de la Diabetes Mellitus Tipo 2 con Medicina Basada en la Evidencia (Edición 2013). Guía ALAD 2013
2.Esandi ME, Ortiz Z, Chapman E, y cols. Production and quality of clinical practice guidelines in Argentina (1994-2004): a cross-sectional study. Implement Sci. Oct 2008;13;3:43. doi: 10.1186/1748-5908-3-43. Artículo
3.Home P, Haddad J, Latif ZA, Soewondo P, y cols. Comparison of National/Regional Diabetes Guidelines for the Management of Blood Glucose Control in non-Western Countries. Diabetes Therapy. 2013;4(1):91-102. doi:10.1007/s13300-013-0022-2. Artículo
4.Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. Guía de Práctica Clínica (GPC) para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la diabetes mellitus tipo 2 en la población mayor de 18 años. Publicada en 2016. GPC diabetes tipo 2 (Colombia)
5.Mion D Jr, da Silva GV, de Gusmão JL, y cols. Do Brazilian physicians follow the Brazilian guidelines on hypertension? Arq Bras Cardiol. Feb 2007;88(2):212-7. Artículo
6.Lugtenberg M, Zegers-van Schaick JM, Westert G, y cols. Why don’t physicians adhere to guideline recommendations in practice? An analysis of barriers among Dutch general practitioners. Implement Sci 12 Ago 2009;4:54. doi: 10.1186/1748-5908-4-54. Artículo
7.American Diabetes Association (ADA). Standards of Medical Care in Diabetes-2017. Diabetes Care. 2017 Jan;40(Suppl 1):S4-S5. Estándar de tratamiento (ADA)
8.Giorgi MA, Borracci RA, Calderón G, Manente D, y cols. Survey on the Use of Clinical Practice Guidelines by Latin American Physicians: preliminary results. Rev Argent Cardiol. Mar-Abr 2012;80(2):108-12. Artículo
9.Lipska K, Yao X, Herrin J, McCoy RG, y cols. Trends in Drug Utilization, Glycemic Control, and Rates of Severe Hypoglycemia, 2006–2013. Diabetes Care. Abr 2017; 40(4):468-475. doi: 10.2337/dc16-0985. Artículo
Fecha: 24 de marzo de 2017
Fuente: http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901348?nlid=113327_4001&src=WNL_esmdpls_170327_mscpedit_gen&impid=1316829&faf=

Hallan 79 síndromes asociados con la obesidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 15:54

La Universidad de McMaster, en Canadá, ha liderado una investigación que ha catalogado 79 síndromes relacionados con la obesidad de los cuáles sólo han sido resueltos genéticamente 19.
Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de McMaster, en Hamilton (Canadá), ha demostrado que hay un gran número de variados síndromes genéticos asociados con la obesidad aunque son relativamente raros en la población general.
Revisiones anteriores sobre obesidad han informado de entre unos 20 y 30 síndromes relacionados. Sin embargo, los investigadores de McMaster y de la Universidad de Columbia Británica han catalogado 79 síndromes descritos en la literatura. La investigación, que se publica en Obesity Reviews, fue dirigida por David Meyre, catedrático de Investigación en Genética de la Obesidad en Canadá y profesor asociado del Departamento de Métodos de Investigación en Salud, Evidencia e Impacto de la Escuela de Medicina Michael G. DeGroote.
“Existen formas genéticas raras de obesidad con muchas características clínicas adicionales, como discapacidad intelectual, anomalías faciales y de órganos específicos”, afirma Meyre. Yuvreet Kaur, investigador del trabajo recién regresado del McMaster Bachelor of Sciences Honours Biology Program ha añadido que “estos síndromes, aunque individualmente raros, son mucho más numerosos y diversos de lo previsto”. Las complicaciones asociadas con la obesidad incluyen un mayor riesgo de diabetes tipo 2, problemas de salud mental, artrosis, enfermedad de la vesícula biliar, hipertensión, hígado graso, enfermedad coronaria y ciertas formas de cáncer.
La obesidad es un grave problema de salud en América del Norte, ya que las tasas han aumentado dramáticamente en las últimas tres décadas. En 2014, el 20,2 por ciento de los canadienses de 18 años y más (aproximadamente 5,3 millones de adultos) registraron una estatura y un peso que los llevaba a ser clasificados como obesos, según estadísticas de Canadá.
Sólo 19 síndromes resueltos
En su búsqueda de siete bases de datos y su análisis de 161 artículos, Meyre y sus colegas observaron que se había informado previamente de 79 síndromes de obesidad, de los que 19 han sido genéticamente resueltos, hasta el punto en que una prueba de laboratorio podría confirmar las sospechas de un médico. Otros 11 se han aclarado parcialmente y 27 se han asignado a una región cromosómica. Para los 22 síndromes restantes, no se han identificado ni el gen o genes, ni la localización o localizaciones cromosómicas.
Meyre señala que se necesitan colaboraciones nacionales e internacionales para identificar los genes responsables de estos síndromes, considerando que son muy raros, y que “este documento es un paso crítico para impulsar la investigación clínica y genética sobre este tema. Entender mejor las causas genéticas de estos síndromes puede no sólo mejorar la vida de los afectados con estas mutaciones, sino que también nos ayudará a comprender los genes y las moléculas que son importantes en la obesidad”.
Fecha: 28/03/2017
Fuente: http://endocrinologia.diariomedico.com/2017/03/28/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/hallan-79-sindromes-asociados-con-la-obesidad#

15 noviembre 2016

La obesidad podría incrementar el deterioro cognitivo a través de la inflamación

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:14

Tener sobrepeso u obesidad conlleva clínicamente a un incremento significativo de la tasa de deterioro cognitivo en asociación con cambios en los marcadores inflamatorios en la sangre, sugiere un nuevo análisis de datos longitudinales.(1)
Los resultados, que indican que un incremento en el índice de masa corporal (IMC) podría acelerar el deterioro cognitivo por varios meses vía un incremento en la proteína C reactiva (PCR) sérica, podrían ayudar a explicar los de estudios previos que ligaban a la obesidad con una salud cerebral más deficiente.
“Estos hallazgos proveen una relación clara e integrativa de cómo el IMC se asocia con el deterioro cognitivo clínico a través de la inflamación sistémica, pero necesitamos recordar que estos son solo hallazgos correlacionados”, dijo Kyle Bourassa, el autor principal y candidato a PhD del departamento de psicología de la Universidad de Arizona, Tucson, en un comunicado.
“Por supuesto, la correlación no es equivalente a la causalidad. Los hallazgos sugieren una vía del mecanismo de acción, pero no podemos confirmar la causalidad hasta que reduzcamos la masa corporal de manera experimental y posteriormente examinemos los efectos a la baja de la inflamación y la cognición”, agregó.
Este estudio fue publicado en versión electrónica el 19 de septiembre, en la revista Brain, Behavior, and Immunity.
¿La inflamación es la culpable?
Como había reportado previamente Medscape Noticias Médicas, un análisis Australiano de adultos de sesenta años de edad indicó que tener sobrepeso o ser obeso se asociaba a un volumen del hipocampo más pequeño en las mediciones basales, así como mayor atrofia del hipocampo durante ocho años de seguimiento.
Otro estudio reciente sugirió que en individuos obesos, el volumen de materia blanca fue significativamente menor que en personas que eran esbeltas, aunque esto no fue asociado a una disminución en la función cognitiva.
En este estudio, los investigadores comprobaron la hipótesis de que la inflamación sistémica podría mediar la asociación entre la masa corporal y la función cognitiva. Los investigadores examinaron los datos de un estudio longitudinal Inglés sobre el envejecimiento, en el cual los datos se obtuvieron en siete oleadas cada dos años de 1988 a 2013.
Se recopilaron datos durante 6 evaluaciones (0 a 6). Las medidas cognitivas, que incluyeron tres tareas que valoraron la memoria así como las funciones ejecutivas, fueron evaluadas cada dos años del estudio (evaluación: 1 a 5). Además, se determinó el IMC y se recolectaron muestras de sangre cada cuatro años (evaluación: 0 a 6). De estas últimas, se calcularon los niveles de proteína C reactiva.
Los datos estuvieron disponibles en al menos una de las evaluaciones para 29,808 participantes únicos. De estos, el equipo seleccionó dos muestras: la primera de 9,066 personas y la segunda de 12,652 personas, que habían completado cinco evaluaciones del estudio.
Esto permitió tres puntos de tiempo para el análisis en cada sub muestra: T1, en la que se midió IMC, niveles de proteína C reactiva y desempeño cognitivo; T2 en donde se midieron de nuevo los niveles de proteína C reactiva; y T3 cuando las tareas cognitivas fueron nuevamente re administradas
Enfocándose inicialmente en el desempeño de la memoria, el equipo encontró que el IMC en T2 predijo de manera significativa en cambio en los niveles de proteína C reactiva en cada sub muestra (p < 0,001 para ambas sub muestras).
Además, los niveles de proteína C reactiva en T2 predijeron el desempeño de la memoria en T3 cuando la cognición basal fue tomada en cuenta (p < 0,001 para ambas sub muestras).
Esto llevó a un efecto indirecto significativo del IMC en T1 en el desempeño de la memoria en T3 a través de los niveles de proteína C reactiva en T2 (p = 0,003 para la sub muestra 1 y p = 0,007 para la sub muestra 2).
Un patrón similar se observó con respecto a la función ejecutiva. El IMC en T1 predijo el cambio en proteína C reactiva (p < 0,001 en ambas sub muestras), y los niveles de proteína C reactiva de T3, predijeron la función ejecutiva de T3 (p = 0,003 en la sub muestra 1 y p = 0,001 en la sub muestra 2).
Nuevamente esto fue delineado por un efecto indirecto significativo del IMC en T1 sobre la función ejecutiva de T3 a través de los niveles de proteína C reactiva en la T2 (p = 0,006 en la sub muestra 1 y p = 0,003 en la sub muestra 2).
Los resultados se mantuvieron cuando los investigadores tomaron en cuenta predictores cognitivos del deterioro cognitivo, incluyendo síntomas depresivos, la auto evaluación de salud, la presencia de dolor cardiaco, infarto del miocardio reportado y uso de medicamentos para la hipertensión dentro de los últimos dos años.
El equipo calculó que un cambio en 1 desviación estándar (DE) en la edad, o 10,39 años, predijeron un cambio promedio de 0,28 DE en la cognición. En comparación, un cambio de 1 DE en la masa corporal, que equivale a 4,31 puntos en el IMC, o aproximadamente 26 libras (11.8 kg) para alguien de altura promedio, predijeron un cambio de 0,12 DE en la proteína C reactiva (0,25 mg/l). Esto, en cambio, predijo un cambio de 0.05 DE en la cognición.
Esto significa que, con respecto a la edad cronológica, un cambio en la masa corporal inicial de 1 DE, sería asociado a una pérdida de 2,22 meses de deterioro cognitivo, mientras que un cambio en la proteína C reactiva de 1 DE sería asociado a una pérdida de 1,85 años de deterioro cognitivo.
“Aunque los efectos parecen pequeños, estos aparentan ser comparables con los periodos de tiempo en envejecimiento cronológico mostrados arriba, sugiriendo que son clínicamente significativos”, reportaron los investigadores.
Bourassa comento a Medscape Noticias Médicas que “solo mirar a la literatura médica nos dice que…tener sobrepeso es malo para uno” y que los hallazgos actuales se “agregan a la idea de que no solo vamos a ver efectos en la salud física de las personas sino también en términos de su cognición”.
“Yo creo que esto realmente está solo agregando una pieza más al rompecabezas en términos de por qué tener sobrepeso te pone en riesgo en una gran variedad de cosas negativas”, añadió.
Bourassa comentó que “uno de los puntos más importantes” que han salido de este estudio, es que los hallazgos también apuntan a caminos por los cuales se podría seguir el deterioro cognitivo.
“Es esencial cuando vemos este tipo de relaciones que el siguiente paso sea pensar en qué tipo de estudios de intervención podemos hacer para cambiar o el IMC de la gente o bien cambiar su inflamación, y observar si vemos cambios en su cognición después de algún tiempo”.
“La piedra angular del estudio sería tomar adultos que están envejeciendo y proporcionarles intervenciones para el peso y evaluar el hecho de que sí reducen su peso ¿esto se traduciría en disminución en si inflamación? y después de algún tiempo ¿en un incremento en su cognición? Eso sería obviamente muy excitante, porque nos diría que podemos enfocar a el IMC como una manera de impactar no solamente la salud de la población sino también su cognición”.
La financiación de este estudio fue dada por el Instituto Nacional del Envejecimiento de los Estados Unidos y un consorcio de departamentos gubernamentales del Reino Unido de la Oficina Nacional de Estadística. Los autores informan no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Referencias
1.Bourassa K, Sbarra DA. Body mass and cognitive decline are indirectly associated via inflammation among aging adults. Brain Behav Immun. Publicado en versión electrónica el 16 de septiembre de 2016. Resumen

Liam Davenport
Citar este artículo: La obesidad podría incrementar el deterioro cognitivo a través de la inflamación. Medscape. 26 de oct de 2016.

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900869?nlid=110303_4001&src=WNL_esmdpls_161031_mscpedit_gen&impid=1225579

16 agosto 2016

La hora de acostarse y la obesidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:18

Ser estricto sobre la hora a la que se acuesta a los niños en edad preescolar podría ayudar a evitar que tengan problemas con el peso a una edad subsiguiente, según un estudio.
Investigadores en Estados Unidos dicen que los niños en edad preescolar que alargan la hora de acostarse hasta después de las 9:00 pm pueden tener el doble de probabilidades de ser obesos a una edad subsiguiente.
Problemas de salud
La investigadora principal, la Dra Sarah Anderson, PhD, profesora asociada de epidemiología en la Universidad de Salud Pública del Estado de Ohio, dice en una declaración: “Para los padres, esto respalda la importancia de establecer una rutina a la hora de acostarse”.
La obesidad es un problema creciente en los niños. Tan solo en el Reino Unido alrededor de un tercio de los niños tienen ahora sobrepeso u obesidad. Estos trastornos pueden predisponer a las personas a problemas de salud discapacitantes a una edad subsiguiente, entre ellos cardiopatía y diabetes de tipo 2.
Los activistas en materia de salud están esperando urgentemente la tan aplazada estrategia del gobierno para hacer frente a la diabetes infantil.
La profesora Anderson y sus colegas se basaron en datos de 977 niños que formaban parte de un estudio de salud existente que comenzó a principios de la década de 1990. Clasificaron a los niños con una edad típica de 4,5 años conforme a tres diferentes horarios para acostarse:
-8:00 pm o antes
-Entre 8:00 pm y 9:00 pm
-Después de las 9:00 pm
Los investigadores relacionaron luego los horarios habituales a los que se acostaban estos niños con la obesidad durante la adolescencia a una edad promedio de 15 años.
Descubrieron que los resultados eran muy asombrosos y que:
-Sólo 10% de los niños con horario de acostarse más temprano eran obesos en la adolescencia
-16% de los niños que se acostaban después de las 8:00 pm y antes de las 9:00 pm se volvieron obesos
-23% de los que se iban a acostar después de las 9:00 pm se volvieron obesos para la adolescencia
Establecimiento de una rutina
La investigación reveló que la mitad de los niños se iba a la cama entre las 8:00 pm y las 9:00 pm, en tanto que las horas de acostarse más temprano y más tarde se dividieron igualmente entre los demás niños.
Los investigadores también examinaron cómo la madre y el niño pasaban su tiempo antes de acostarse y descubrieron que los niños que se acostaban más tarde y cuyas madres intervenían menos antes de la hora de acostarse tenían el máximo riesgo de ser obesos a una edad subsiguiente.
El estudio se publicó en The Journal of Pediatrics.
Aunque los investigadores dicen que acostar a un niño a una hora temprana no garantiza que se quede dormido de inmediato, los progenitores tienen mayor control sobre la hora a la que se acuestan los niños que sobre la hora a la que se levantan por la mañana. Esto puede ser muy decisivo cuando el niño tiene hermanos mayores que pueden estar despiertos y haciendo ruido preparándose para asistir a la escuela y despertando al resto de la familia, dicen.
El estudio viene con una advertencia. “Es importante reconocer que tener una hora de acostarse temprano puede ser más difícil para algunas familias que para otras”, dijo la profesora Anderson. “Las familias tienen muchas exigencias contrapuestas y tienen que decidir entre las opciones. Por ejemplo, si se trabaja tarde, esto puede desplazar los horarios de acostarse a un hora más avanzada en la noche.
Referencias
1. Anderson SE, Andridge R, Whitaker RC. Bedtime in Preschool-Aged Children and Risk for Adolescent Obesity.J Pediatr. 2016 Jul 8. Resumen
2. Comunicado de prensa, Ohio State University.
Peter Russell
25 de julio de 2016

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5900569?nlid=108585_4001&src=WNL_esmdpls_160801_mscpedit_gen&impid=1171130

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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