Diabetes mellitus

18 mayo 2020

Influencia del envejecimiento inmune en las respuestas a la vacuna.

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 8:33

medicamento vencidoLas respuestas vacunales deterioradas en individuos mayores están asociadas con alteraciones tanto en la cantidad como en la calidad del compartimento de células T con la edad. Como se revisó aquí, la respuesta de las células T a la vacunación requiere un equilibrio fino entre la generación de células T efectoras inflamatorias versus las células T auxiliares foliculares (TFH) que median la producción de anticuerpos de alta afinidad en conjunto con la inducción de células de memoria de larga vida para inmunidad efectiva de recuerdo. Durante el envejecimiento, encontramos que este equilibrio se inclina hacia donde las células T favorecen el efector de corta duración pero no la memoria o las respuestas TFH. Consistentemente, los anticuerpos inducidos por la vacuna comúnmente muestran una menor capacidad protectora. Mecánicamente, se han identificado múltiples cambios potencialmente dirigibles en las células T que contribuyen a estos defectos relacionados con la edad, incluida la regulación posterior a la transcripción, la señalización del receptor de células T y la función metabólica. Aunque la investigación sobre la inducción de inmunidad específica de tejido mediante vacunas y con la edad todavía es limitada, los conocimientos mecanicistas actuales proporcionan un marco para un mejor diseño de estrategias de vacunación específicas para la edad que requieren una evaluación adicional en un entorno clínico.
Para 2050, habrá más de 1.600 millones de adultos de 65 años o más en todo el mundo, lo que hará que las enfermedades y afecciones relacionadas con la edad aumenten las preocupaciones de salud pública. Una de las principales causas de hospitalización y muerte en el envejecimiento de la población es un aumento de la infección patogénica (p. Ej., Influenza y enfermedad neumocócica). Además, los nuevos patógenos emergentes, como el virus del Nilo Occidental y el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo, responsable de la pandemia en curso de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), muestran una mayor gravedad de la enfermedad en la población de edad avanzada1,2. la susceptibilidad relacionada a la infección se amplifica aún más por un deterioro en las respuestas protectoras de la vacuna en individuos mayores, los cuales están relacionados con la erosión de la función inmune adaptativa con la edad3, 4, 5. Una característica importante y constante del envejecimiento inmune es la alteración significativa tanto en cantidad como en calidad del compartimento de células T. Aquí, revisaremos la comprensión actual de cómo se genera una respuesta efectiva a la vacuna y cómo estas respuestas cambian con la edad, discutiremos los mecanismos emergentes del envejecimiento de las células T que contribuyen a reducir las respuestas a la vacuna en las personas mayores y exploraremos posibles formas de manipular la T respuestas celulares para mejorar la eficacia general de la vacuna y promover una protección inmune duradera en la población de edad avanzada. Aunque nos centramos principalmente en estudios en humanos, indicaremos dónde se hace referencia a los estudios en animales para obtener información mecanicista.
Características de una respuesta efectiva a la vacuna
Todas las vacunas modernas funcionan engañando a nuestro sistema inmunitario para que desarrolle “memoria inmunológica” contra un patógeno infeccioso específico. Esta memoria inmunológica está mediada por las células B y T y generalmente se manifiesta como la presencia de anticuerpos en concentraciones suficientes para neutralizar el patógeno, así como la rápida generación de células efectoras cuando este patógeno se encuentra en la vida real (es decir, una “respuesta de recuerdo”) . La memoria inmunológica puede durar décadas6, 7, 8 y, por lo tanto, proporcionar protección de por vida contra la infección. Para generar una memoria inmunológica efectiva en respuesta a la vacunación, debe producirse la orquesta específica de eventos, comenzando desde la activación de células ingenuas hasta la formación de células de memoria y la posterior homeostasis de las células de memoria a largo plazo. Cualquier alteración en estos eventos, tanto en calidad como en cantidad, puede influir significativamente en la efectividad de la protección inmune provocada por las vacunas.
La mayoría de las vacunas actuales se basan en la generación de anticuerpos protectores a través de las interacciones entre células B y células T auxiliares foliculares (TFH). Las células TFH proporcionan señales críticas que se requieren para el desarrollo de células B de memoria de larga duración y células plasmáticas, así como también anticuerpos de alta afinidad con cambio de clase. De hecho, la inducción de células TFH se correlaciona con respuestas de anticuerpos de mayor avidez después de la vacunación contra la gripe9,10. Además de optimizar la generación de anticuerpos en las respuestas de recuerdo, las células T de memoria pueden proporcionar protección primaria contra la infección. Las células T con memoria CD4 están involucradas en la prevención de la reactivación del virus varicela zoster (VZV) en individuos mayores.11,12 Las células T con memoria CD8, cuya inducción depende en gran medida de las vacunas vivas, brindan protección crítica contra los patógenos virales como la influenza y el virus sincitial respiratorio , al menos en parte a través de la generación de células T CD8 con memoria residente en los tejidos13, 14, 15, 16. Es esencial comprender cómo se generan las células T funcionales de TFH y memoria, así como las alteraciones en estos procesos con la edad. vacuna exitosa
Tras la infección o vacunación, una pequeña cantidad de células T específicas de antígeno ingenuas experimentan una expansión masiva, aumentando hasta 10,000 a 50,000 veces, mientras se diferencian en células T efectoras. Después de la resolución del antígeno, del 90% al 95% de las células T efectoras mueren, con un pequeño subconjunto que sobrevive como células T de memoria de larga vida.17,18 Las células de memoria proporcionan protección contra la exposición repetida al antígeno, debido a la mayor frecuencia de T células, así como su estado efector equilibrado. En ratones, los precursores que eventualmente se diferencian en células T CD8 con memoria específica de antígeno pueden identificarse en el pico de respuestas primarias mediante la expresión del receptor α de IL-7, mientras que la gran mayoría de las células T CD8 efectoras expresan KLRG1 y son cortas. vivido.19,20 A diferencia de las células T CD8, no se han identificado marcadores definitivos para identificar los precursores de la memoria en el compartimento CD4.21 Sin embargo, las células TFD CD4 usan un programa de diferenciación similar a las células T precursoras de la memoria CD8, que implica redes de factor de transcripción de BCL6 , TCF1, LEF1 e ID3. Esto contrasta con la red de factor de transcripción de células T CD8 efector de corta duración que involucra BLIMP-1, RUNX3 y JUN.22. Estudios recientes también han demostrado que la disminución de la expresión de CD25 por las células T efectoras CD4 tempranas predice el número de células T de memoria en ratones23 y la expresión de CD39 identifica las células T efectoras CD4 de corta duración en humanos.24 Por lo tanto, estos factores de transcripción y receptores de superficie son marcadores potenciales para delinear precursores de memoria y células TFH de las células T efectoras. Aunque la generación de células efectoras de corta duración es obviamente crítica para controlar los patógenos en el contexto de infecciones, la comprensión de las señales que favorecen los precursores de la memoria o las células TFH es relevante en el contexto de la vacunación.
Se han identificado varios factores que están involucrados en la decisión de la vía de convertirse en células efectoras de corta duración versus memoria o TFH. Las intensidades fuertes de la señal del receptor de células T (TCR) (según lo medido por la expresión de CD25) favorecen a las células T CD8 efectoras terminales, mientras que las células T CD8 precursoras de la memoria se generan eficientemente con señales de TCR relativamente más débiles.23,25 De manera similar para las células T CD4, señales más fuertes parece favorecer el desarrollo de células TH1 (es decir, productoras de IFN-γ), mientras que las señales más débiles son suficientes para inducir células TFH y TH2, 23, 25, 26 aunque parecen ser necesarios tiempos de permanencia más largos para desarrollar células TFH de centro germinal.27 En general , la distinción entre la intensidad de la señal y la duración de la estimulación es difícil en la mayoría de los sistemas experimentales, y en el extremo, la estimulación sostenida puede conducir al agotamiento. Las señales coestimuladoras como el CD27 también son necesarias para el desarrollo óptimo de las células T con memoria28,29. Igualmente importante, las señales inflamatorias inducidas por la infección o las vacunas adyuvantes determinan el destino de las células T con memoria30. Exposición prolongada a citocinas inflamatorias como la IL-12 y La IL-2 durante el cebado favorece las células efectoras de corta duración a través de los factores de transcripción T-bet y el transductor de señal y el activador de la transcripción 5, mientras que IL-10 e IL-21 mejoran la generación de células precursoras de memoria a través del transductor de señal y el activador de la activación de la transcripción 3. 19,31, 32, 33 La programación metabólica es otro determinante crítico del destino de las células T. Tras la activación, las células T activan un programa de glucólisis aeróbica que, al proporcionar moléculas precursoras a través de la vía de la pentosa fosfato, apoya su expansión masiva y su diferenciación en células T efectoras de corta duración. En contraste, las células precursoras de la memoria dependen de la fosforilación oxidativa para generar ATP. La interferencia metabólica para pasar de la glucólisis a la respiración mitocondrial es efectiva para redirigir la diferenciación de células T. Se ha logrado una mejor memoria de la generación de células T CD8 en ratones al inhibir la glucólisis con 2-DG, la inhibición del complejo mTOR (mTORC) 1 y la activación de la adenosina monofosfato quinasa.
Colectivamente, se ha logrado un progreso significativo para comprender los mecanismos moleculares que impulsan la generación de TFH y células de memoria versus células T efectoras de corta duración después de la infección y las vacunas. Estas ideas de ratones proporcionan un marco excelente para examinar cómo la respuesta de la vacuna en humanos se ve afectada por la edad y diseñar enfoques que podrían mejorar la eficacia de la vacunación.
Respuestas a vacunas en personas mayores
Interpretar los estudios de vacunación es difícil en la población de edad avanzada, en particular debido a la alta heterogeneidad de las respuestas inmunitarias observadas con la edad y la multitud de comorbilidades subyacentes encontradas en la población que envejece. Además, comparar directamente las respuestas inmunitarias generadas en los estudios de vacunación a menudo es un desafío debido a las variaciones en la naturaleza de las vacunas individuales (es decir, atenuados vivos, subunidad de proteínas, utilización de adyuvantes, dosificación de antígeno, etc.), así como las características del grupo de estudio, incluidas las características del grupo de estudio. definición exacta de adultos “mayores” que van desde mayores de 50 años hasta mayores de 80 años. En esta revisión, generalmente usamos la definición de 65 años o más para la población “mayor”.
Tanto en el entorno clínico como en la investigación, la respuesta a la vacunación se evalúa más comúnmente por los niveles de anticuerpos específicos de la vacuna dentro de la circulación. Sin embargo, estos niveles no siempre se correlacionan directamente con la protección contra la infección. Los títulos de anticuerpos reflejan la generación exitosa de células B activadas y células plasmáticas de vida corta, si se miden durante la fase efectora después de la vacunación, así como las células plasmáticas de vida larga. La funcionalidad del anticuerpo se puede determinar adicionalmente evaluando la capacidad de los anticuerpos para neutralizar un patógeno, el isotipo del anticuerpo (es decir, IgG, IgA, IgM) y los niveles de hipermutación somática y afinidad de anticuerpos. Estos datos proporcionan información no solo sobre las respuestas de las células B sino también información indirecta sobre la generación y la funcionalidad de TFH. Se requieren datos adicionales para obtener información sobre la generación de células T de memoria o sobre la formación de células T residentes en los tejidos que es crítica para la inmunidad protectora en los sitios de tejidos locales. Otras técnicas que se utilizan para tener una idea general de la frecuencia y funcionalidad de las células T después de la vacunación incluyen pruebas de hipersensibilidad de tipo retardado, tinción de tetrámero específico de antígeno, detección ex vivo de marcadores de activación de superficie (por ejemplo, HLA-DR, CD38 y costimulator inducible en células TFH circulantes) y estimulación in vitro con antígenos de vacuna para determinar la proliferación celular y la producción de citocinas. Un marcador de la calidad de la respuesta de las células T con memoria específica de la vacuna es su polifuncionalidad, es decir, la capacidad de coproducir múltiples citocinas como IFN-γ, TNF-α e IL-2.37. A continuación, analizamos la literatura actual sobre primaria y recordar las respuestas de vacunación durante el envejecimiento.
Respuestas primarias deterioradas a la vacunación en personas mayores
En las personas mayores, la mayoría de las vacunas se administran para aumentar la inmunidad preexistente. Hay pocos estudios sobre respuestas primarias en humanos, lo que dificulta estudiar estas respuestas en el envejecimiento. Los primeros estudios que analizaron las respuestas a la vacuna primaria en humanos utilizaron una vacuna viva y atenuada contra el virus de la fiebre amarilla (YF), que es una de las vacunas más efectivas disponibles actualmente. Estos estudios demostraron que las personas mayores tienen una generación más lenta de anticuerpos en comparación con los adultos jóvenes, coincidiendo con una mayor viremia a los 5 días después de la vacunación.38 Sin embargo, a los 28 días los niveles de anticuerpos específicos de la vacuna fueron similares entre los grupos de edad y se controló la viremia. Un gran estudio clínico encontró de manera similar títulos iguales de anticuerpos neutralizantes de YF 30 días después de la vacunación a través de las edades.39 Estos datos sugieren que el sistema inmune envejecido tiene el potencial de desarrollar respuestas primarias suficientes, aunque posiblemente a un ritmo más lento. Sin embargo, estudios adicionales de la vacuna YF encontraron que la capacidad neutralizante de los anticuerpos específicos de YF en la respuesta máxima (día 14) es menor en individuos mayores de 50 años, al igual que la respuesta efectora para las células T CD8, 40 lo que sugiere que aunque el sistema inmune puede responder para desarrollar suficiente memoria inmunológica para las células B y las células T CD8, la generación de la fase efectora puede verse comprometida en personas mayores. Además, aunque las células T CD4 específicas de YF tenían frecuencias similares a lo largo de la edad, estas células eran cualitativamente mucho menos polifuncionales en adultos mayores que en jóvenes. Las células T CD4 específicas de YF también mostraron una supervivencia significativamente menor a largo plazo con la edad, lo que implica un desarrollo ineficaz de la memoria inmunológica para las células T CD4.
De manera similar a los estudios anteriores de YF, 2 estudios más recientes que usan vacunas inactivadas adyuvantes, una para la hepatitis B y la otra para el virus de la encefalitis japonesa (JEV), encontraron que las personas mayores mostraron respuestas de anticuerpos primarios retardados y en general reducidas en comparación con los adultos jóvenes.41 , 42 Para JEV, casi el 50% de las personas mayores de 60 años no alcanzaron los niveles de anticuerpos requeridos para una respuesta protectora, en comparación con menos del 15% en adultos jóvenes.42 Además, las células T con memoria específica de JEV (día 35 después de la vacunación) fueron probados por su capacidad de recordar. La producción de IFN-γ, una citocina efectora principal, fue significativamente menor en la cohorte mayor en comparación con los jóvenes, al igual que la IL-10. Las respuestas de IL-2 fueron similares entre los grupos, lo que sugiere que la polarización de las células T de memoria en respuesta a la vacunación se altera con la edad. Por lo tanto, a partir de los limitados conjuntos de datos disponibles, parece que la capacidad de las personas mayores para montar respuestas primarias a la vacuna falla de 3 maneras distintas: respuestas efectoras de células T CD8 deterioradas, funcionalidad reducida de células T CD4 y posiblemente células T de memoria deficiente mantenimiento, aunque este último concepto requiere un estudio más detallado.
Fecha:18/5/2020
Fuente: Journal of Allergy and Clinical Immunology
Para leer el artículo completo: https://www.jacionline.org/article/S0091-6749(20)30421-8/fulltext

23 mayo 2018

Reclaman que el envejecimiento sea una enfermedad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 11:23

Anciana comiendoEl concepto de envejecimiento ha evolucionado tanto socialmente como en la mente de los científicos, que han pasado de considerarlo inevitable a plantearse su modificación para prolongar la longevidad. Algunos dan un paso más y creen que debería calificarse como enfermedad. Uno de los defensores más destacados de esta nueva concepción es David Sinclair, en cuyo laboratorio de la Universidad de Harvard, en Boston (Estados Unidos), se han gestado algunas de las investigaciones más prometedoras sobre los mecanismos que subyacen al envejecimiento y cómo modularlos. “Muchos científicos están trabajando con los gobiernos de sus países para lograr que el envejecimiento se convierta en una enfermedad y se puedan prescribir fármacos para frenarlo”, ha afirmado en declaraciones a Diario Médico.
Entre esas naciones se encuentran Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Singapur. Aunque los cambios normativos son siempre lentos, Sinclair percibe una actitud favorable por parte de la agencia estadounidense de medicamentos (FDA) y cree que la primera molécula indicada para tratar el envejecimiento podría ser la metformina. “Buena parte de los científicos que trabajan en este ámbito ya están tomando metformina”, calcula. “Yo lo hago y no tengo diabetes. ¿Por qué debería esperar a estar enfermo?”.
Basándose en los futuros logros que se divisan en el horizonte de las terapias antienvejecimiento, Sinclair plantea la siguiente pregunta a quienes dudan de la viabilidad o utilidad de la propuesta : “Si todo el mundo llegase a viejo a los 200 años pero usted empezase a envejecer a los 70, ¿no sería eso una enfermedad?”.
-El laboratorio de Sinclair ha desarrollado el compuesto MIB-626, que ya está en fase I y muestra una potencia muy superior al resveratrol
No todos los investigadores opinan como él. María Blasco, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), y Alejo Efeyan, coordinador del Grupo de Metabolismo y Señalización Celular del mismo centro, piensan que “el envejecimiento no es una enfermedad, sino que está en el origen de múltiples enfermedades”. Blasco reconoce que algunos fármacos, como metformina, se están empezando a ensayar para diversas condiciones asociadas a la edad avanzada, pero no estima prioritario modificar la actual concepción. “La prioridad es aprender del envejecimiento para desarrollar estrategias terapéuticas que ayuden a frenar una progresión que ahora mismo no sabemos cómo parar”.
Más allá del resveratrol
Blasco y Efeyan son dos de los organizadores de la reunión Marcadores del envejecimiento a escala molecular, celular y de todo el organismo, del CNIO y La Caixa, que se ha celebrado en Madrid y ha contado con la participación de David Sinclair y Cynthia Kenyon, de la Universidad de California en San Francisco y vicepresidenta de la compañía Calico (respaldada por Google), entre otros investigadores de primera línea.
Sinclair es conocido por sus estudios sobre los efectos del resveratrol en distintos modelos animales de envejecimiento, pero sus hallazgos van mucho más allá. “Hay fármacos que se están probando en humanos que son 1.000 veces más potentes que el resveratrol”, ha precisado. El compuesto MIB-626 ya se está evaluando en un ensayo de fase I.
Los inicios de este investigador están ligados al descubrimiento de las sirtuinas, unas enzimas asociadas al envejecimiento. “Sabemos que la dieta y el ejercicio son saludables. Los genes de las sirtuinas son los responsables de esos beneficios”, indica Sinclair.

Mecanismos naturales
“Cuando tenemos hambre o hacemos ejercicio se activan esos genes. Por eso, las sirtuinas pueden constituir dianas terapéuticas para activar las defensas naturales del organismo frente a las enfermedades”. De momento, solo se ha demostrado en animales que actuar sobre ellas prolonga la vida. “Queremos conseguir lo mismo en personas”. En el laboratorio de este científico también se indagan los posibles efectos terapéuticos de otros genes y moléculas pequeñas. “Hemos encontrado en humanos miles de nuevos genes desconocidos”. Son muy pequeños, se conocen con el acrónimo Smorf (pequeño marco de lectura abierta) y codifican péptidos denominados SEP (péptido codificado por Smorf). Aún no se conoce su función, pero algunos de ellos parecen estar relacionados con variantes que promueven la longevidad.
-Las terapias dirigidas a los genes DAF, la vía mTOR y las células senescentes han abierto grandes perspectivas en modelos animales
Asimismo, el equipo está intentando entender las causas del proceso de envejecimiento: “Creemos que lo que sucede es que cambia la identidad de las células, de modo que, por ejemplo, el cerebro se olvida de que es un cerebro”. Ese deterioro estaría provocado por daño en el ADN.
La investigación de Kenyon se basa en unos genes distintos, DAF-2 y DAF-16, pero sus conclusiones van en la misma línea de las obtenidas por Sinclair. En este caso, el organismo modelo ha sido el gusano más famoso en el mundo científico, el diminuto Caenorhabditis elegans. Una de las principales ventajas de trabajar con él, según la científica, es que vive muy poco, en torno a tres semanas. La observación del envejecimiento en este animal y la manipulación de su ADN mostró que “modificando el gen DAF-2 se podía duplicar su longevidad”.
Respuesta al estrés
Posteriormente se descubrió la relevancia de DAF-16 y se constató que ambos forman parte de una red de genes presente en todos los animales. “No hay pruebas definitivas, pero sí evidencias muy sólidas de que estos genes también controlan el envejecimiento en las personas”. Los equivalentes humanos de DAF-2 serían los receptores de IGF-1 y de la insulina, y de DAF-16, el gen FOXO.
Son genes que se activan cuando los animales están expuestos a condiciones ambientales adversas, como la escasez de comida, el calor o el estrés oxidativo. Por lo tanto, “los mismos genes que protegen del estrés ambiental son los que pueden prolongar la duración de la vida”.
Kenyon cita otras estrategias con buenas perspectivas por las que están apostando varios centros de investigación y compañías biotecnológicas, como el potencial de la vía mTOR y los tratamientos dirigidos a las células senescentes. En esta última está trabajando la compañía Unity, que ha desarrollado moléculas que eliminan de forma selectiva las células senescentes, denominadas fármacos senolíticos. Inicialmente, sus esfuerzos se dirigen a terapias para pacientes con artrosis, así como para enfermedades oftalmológicas y pulmonares.
Respecto a la vía mTOR (diana de la rapamicina), uno de los científicos que la investigan, Efeyan, señala que “es una de las rutas más implicadas en envejecimiento y la rapamicina es un fármaco que fomenta la longevidad”. Este efecto se ha apreciado “en prácticamente todos los organismos en los que se ha probado, desde levaduras hasta ratones”. No obstante, advierte de que aún es pronto para establecer sus efectos rejuvenecedores en humanos, ya que no se conocen sus mecanismos exactos de acción. “Hay evidencias de que el control de la síntesis de proteínas es uno de los mecanismos que pueden estar implicados”.

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Sirtuinas, NAD+ y sus agentes aliados
Las sirtuinas necesitan la molécula NAD+ para actuar. El equipo de David Sinclair ha probado en ratones un precursor de NAD+, llamado NMN, que eleva sus niveles y tiene un efecto rejuvenecedor, ya que propicia que los animales “sean capaces de recorrer distancias mayores”.
Un estudio publicado el mes pasado en Cell muestra que este potenciador de NAD+ mejora el flujo sanguíneo de esos animales modelo. A medida que los niveles del metabolito NAD + disminuyen con la edad, la capacidad del organismo para hacer ejercicio disminuye debido a la disminución de los vasos sanguíneos y la reducción del flujo sanguíneo. Al tratar a los ratones con NMN y subir los niveles de sulfuro de hidrógeno, la resistencia física aumentó en del 60 por ciento, tanto en los animales viejos como en los jóvenes.
Los investigadores creen que esta línea de investigación podría tener ramificaciones muy diversas, en aspectos relacionados tanto con la mejora del rendimiento deportivo y de la movilidad de las personas mayores como con la prevención de enfermedades asociadas al envejecimiento, como el infarto, el ictus, la insuficiencia hepática o la demencia.
El objetivo es que NMN, MIB-626 y otros compuestos en desarrollo prolonguen tanto la esperanza de vida como el periodo de vida sin enfermedad (en inglés, healthspan). En la introducción de una revisión publicada a finales de 2016 en Nature Reviews Molecular Cell Biology, Sinclair apuntaba que, “a pesar de que los habitantes de la mayoría de las naciones viven cada vez más, el tiempo vivido con salud no está aumentando”.

María Sánchez-Monge
Fecha:16/05/2018
Fuente:http://biotecnologia.diariomedico.com/2018/05/16/area-cientifica/especialidades/biotecnologia/investigacion/reclaman-que-el-envejecimiento-sea-una-enfermedad

4 agosto 2017

Las neuronas que controlan el envejecimiento se localizan en el hipotálamo

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:35

A nivel del Sistema Nervioso Central el hipotálamo se encarga de muchas tareas : ayuda a controlar nuestra temperatura, el hambre, el sueño, las emociones y el deseo sexual. Pero además, un estudio liderado por científicos del Colegio de Medicina Albert Einstein de Nueva York (EE. UU.) ha descubierto que el hipotálamo también es responsable de mantenernos jóvenes  gracias a un suministro de células madre neuronales que regulan nuestro envejecimiento. Esto es, las células madre en el hipotálamo del cerebro se encargan de dirigir  el  envejecimiento de nuestro cuerpo.

Este descubrimiento, en experimentos con ratones, podría conducir a nuevas estrategias para prevenir las enfermedades relacionadas con la edad y alargar la vida útil del ser humano.

Estos  expertos han identificado exactamente las neuronas que controlan el envejecimiento: una pequeña población de células madre neuronales adultas, que se sabe que son responsables de la formación de nuevas neuronas cerebrales.

“Nuestra investigación muestra que el número de células madre neurales hipotalámicas disminuye naturalmente durante la vida del animal, y esta disminución acelera el envejecimiento, pero también descubrimos que los efectos de esta pérdida no son irreversibles: al rellenar estas células madre o las moléculas que producen, es posible reducir e incluso revertir diversos aspectos del envejecimiento en todo el cuerpo”, comenta Dongsheng Cai, líder del estudio a la revista Nature.

Para estudiar si las células madre del hipotálamo eran la clave del envejecimiento, los investigadores observaron el destino de esas células en un grupo de roedores sanos. Cuando los ratones crecieron, el número de células madre hipotalámicas comenzó a disminuir a la edad de 10 meses aproximadamente, esto es, varios meses antes de que aparezcan los signos habituales de envejecimiento en estos animales. A los dos años de edad -la vejez de los ratones-, la mayoría de las células madre del hipotálamo habían desaparecido.

Decidieron entonces observar qué sucedía si se alteraban selectivamente las células madre hipotalámicas en ratones de mediana edad: “Esta interrupción aceleró en gran medida el envejecimiento en comparación con los ratones de control, y los animales con células madre alteradas murieron mucho antes de lo normal”, aclara Cai.
¿Qué pasaría si añadiéramos células madre al hipotálamo? ¿Contrarrestaría el envejecimiento?

Para responder a esta pregunta, los científicos inyectaron células madre hipotalámicas en los cerebros de ratones de mediana edad cuyas células madre habían sido destruidas, así como en los cerebros de ratones normales viejos. En ambos grupos de animales, el tratamiento retrasó o invirtió el envejecimiento.

Las células madre hipotalámicas parecen ejercer un potente efecto antienvejecimiento al liberar moléculas llamadas microRNAs (miRNAs). No están involucrados en la síntesis de proteínas, sino que desempeñan un papel clave en la regulación de la expresión génica. Los miRNAs se empaquetan en pequeñas partículas llamadas exosomas, que las células madre hipotalámicas liberan en el líquido cefalorraquídeo de los ratones.

Extrayendo exosomas que contenían miARN de células madre hipotalámicas de los ratones, los investigadores decidieron inyectarlos en el líquido cefalorraquídeo de dos grupos de ratones: ratones de mediana edad cuyas células madre hipotalámicas habían sido destruidas y ratones normales de mediana edad. El resultado fue que disminuyó significativamente el envejecimiento en ambos grupos de animales, no solo en cuestión de tejidos o resistencia muscular, sino en coordinación, comportamiento social y capacidad cognitiva.

Este hallazgo ha sido completamente nuevo e inesperado y aunque no hay garantía de que la misma función fisiológica funcione en los seres humanos, podríamos estar ante el primer paso para un efectivo enlentecimiento del proceso de envejecimiento y el tratamiento de enfermedades relacionadas con la edad.

Fuente: Hypothalamic stem cells control ageing speed partly through exosomal miRNAs. Nature (2017) doi:10.1038/nature23282
Fecha: 31/o7/2017

10 abril 2017

Pasar demasiado tiempo sentado le envejece más rápidamente

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 14:06

AncianosQuizá envejezca mucho más rápido si pasa mucho tiempo sentado, advierte un nuevo estudio.
Los investigadores, que evaluaron a casi 1,500 mujeres mayores, encontraron que las que pasaban la mayor parte del día sentadas y hacían poco ejercicio eran biológicamente ocho años más viejas que la edad real de las mujeres.
“Nuestro estudio encontró que las células envejecen con mayor rapidez con un estilo de vida sedentario. La edad cronológica no siempre se corresponde con la edad biológica”, apuntó el autor líder, Aladdin Shadyab, de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, en San Diego.
Las mujeres, de 64 a 95 años de edad, respondieron a cuestionarios y usaron un dispositivo durante siete días para registrar sus niveles de actividad.
El estudio no establece una relación causal entre el envejecimiento acelerado y la falta de ejercicio.
Pero “las discusiones sobre los beneficios del ejercicio deben comenzar cuando somos jóvenes, y la actividad física debe continuar siendo parte de nuestras vidas a medida que envejecemos, incluso a los 80 años”, enfatizó Shadyab en un comunicado de prensa de la universidad.
Específicamente, los investigadores encontraron que las mujeres que pasaban sentadas más de 10 horas al día y hacían menos de 40 minutos de actividad física de moderada a intensa al día tenían unos telómeros más cortos. Son las tapas al final de las cadenas de ADN que protegen a los cromosomas del deterioro.
Los telómeros se acortan de forma natural con la edad, pero los factores de la salud y del estilo de vida (como fumar y la obesidad) pueden acelerar el proceso. Unos telómeros recortados se vinculan con la enfermedad cardiaca, la diabetes y el cáncer, explicaron los investigadores en las notas de respaldo.
“Encontramos que las mujeres que pasaban más tiempo sentadas no tenían unos telómeros más cortos si hacían ejercicio durante al menos 30 minutos al día, la directriz nacional recomendada”, apuntó Shadyab.
Shadyab y sus colaboradores planifican estudios futuros para examinar el vínculo entre el ejercicio y la longitud de los telómeros en adultos más jóvenes y en los hombres.
El estudio aparece en la edición en línea del 18 de enero de la revista American Journal of Epidemiology.

Fecha: 20/01/2017
FUENTE: University of California, San Diego, news release, Jan. 18, 2017

https://medlineplus.gov/spanish/news/fullstory_163156.html

3 diciembre 2015

Comenzarán pruebas en humanos sobre metformina y el envejecimiento

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 17:44

ancianos

Científicos estadounidenses han demostrado que la metformina, un fármaco común empleado para tratar la diabetes, prolonga la vida de los animales. Ahora, las autoridades de Estados Unidos han dado el visto bueno para realizar pruebas en humanos, que empezarán en 2016 y podrían ser revolucionarias, informa “The Telegraph”.
En caso de éxito, lograrían que una persona de 70 años tuviera la salud biológica correspondiente a 50 años y pudiera vivir en buenas condiciones hasta los 120 años. Así, este medicamento podría marcar una nueva era en la medicina y provocar que los médicos no se centren en tratar enfermedades como el cáncer, la diabetes o la demencia, sino que vayan al origen de todo: el envejecimiento.
“Si retrasamos el envejecimiento, también pospondremos todas sus enfermedades y enfermedades”, explicó Gordon Lithgow, uno de investigadores, quien destacó que se trataría de un hallazgo “revolucionario”.
El estudio apunta a que la metformina aumenta la cantidad de moléculas de oxígeno que entran en la célula y esto, al parecer, intensifica la robustez y la longevidad de los seres humanos.
(Tomado de RT:https://actualidad.rt.com/ciencias/193033-farmaco-revolucionario-prolongar-vida-humana)
1-12-2015

http://www.cubadebate.cu/noticias/2015/12/01/comenzaran-pruebas-en-humanos-de-farmaco-contra-el-envejecimiento/#.Vl6aHpPRUac

1 noviembre 2015

El envejecimiento poblacional, una de las principales causas del incremento de la pandemia de diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:39

ancianos

El Dr. Ricardo Gómez Huelgas, Jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital Regional Universitario de Málaga y vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), realizó la última de las conferencias on line del proyecto Desafío DM2 el 30 de abril, con el apoyo de la Alianza Boehringer Ingelheim y Lilly en Diabetes
El tratamiento de la Diabetes Tipo 2 en el anciano representa un importante reto, tanto desde el punto de vista clínico como de salud pública, ya que el envejecimiento poblacional está condicionando un marcado incremento de la pandemia de diabetes en la población1. De hecho, “en España, casi un tercio de los españoles mayores de 75 años son diabéticos”, asegura el experto.

Objetivo del tratamiento: mejorar calidad de vida
El Dr. Huelgas apunta que una de las dificultades para abordar el tratamiento de los ancianos con diabetes es que esta población presenta una gran heterogeneidad clínica y funcional que abarca desde ancianos funcionalmente activos, sin comorbilidad asociada y con diabetes de inicio reciente, hasta ancianos frágiles, con incapacidad funcional, trastorno cognitivo, comorbilidad importante y/o diabetes muy evolucionada. Por tanto, “en estos pacientes resulta imprescindible realizar una valoración integral que permita establecer un objetivo de control y un plan terapéutico individualizado y consensuado con el paciente y/o sus cuidadores, centrado principalmente en objetivos de calidad de vida”.

Además, el médico internista destaca que “es especialmente importante evitar las hipoglucemias, por las graves consecuencias que tienen en esta población (caídas, fracturas, deterioro cognitivo), así como abordar de manera global los factores de riesgo vascular, con especial atención al tratamiento de la hipertensión arterial”.

Desafío DM2: llegar más lejos en el tratamiento de la diabetes
La conferencia  que ofreció el Dr. Ricardo Gómez Huelgas forma parte del proyecto ‘Desafío DM2′, una plataforma online dirigida a médicos de Atención Primaria, que ofrece la equipación necesaria para que los profesionales sanitarios y sus pacientes puedan llegar todavía más lejos en el conocimiento, tratamiento y manejo de la DM2.

Fuente: Vademecum.es

7 agosto 2014

Pasar el día activo favorece el envejecimiento saludable

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:44

Llevar una vida activa, aun sin hacer ejercicio de manera regular, estuvo asociado con una mejor salud cardíaca y longevidad en un estudio sobre un grupo de adultos mayores de Suecia.

Un estudio con 3.900 hombres y mujeres de más de 60 años de Estocolmo, los resultados se suman a la evidencia de que el sedentarismo sería muy dañino.

“Sabemos desde hace 60 años que la actividad física es importante para el corazón”, dijo la autora principal, Elin Ekblom-Bak, del Laboratorio de Fisiología del Trabajo Åstrand de la Escuela Sueca de Deportes y Ciencia de la Salud, Estocolmo.

Pero señaló que, hasta hace poco, los científicos “se habían olvidado” de la actividad general diaria. Hacer ejercicio intenso o no sólo demanda una fracción de tiempo en el día.

Eso deja el resto del día para quedarse sentados o hacer actividades, como hacer trabajos en el hogar, cortar el césped, arreglar el jardín, reparar el automóvil o pescar.

En los adultos mayores, dedicarle más tiempo a esas actividades de baja intensidad reduciría el sedentarismo, según el equipo de Ekblom-Bak en British Journal of Sports Medicine.

En el período 1997-1999, más de 5.000 adultos de 60 años participaron del estudio, que incluyó un cuestionario inicial sobre la salud, el estilo de vida y las actividades diarias, seguido de evaluaciones clínicas.

Al inicio del estudio, los participantes más activos, independientemente del nivel de ejercicio, tendían a tener la cintura más pequeña y niveles de colesterol más saludables.

El equipo los siguió durante 12,5 años, en los que casi 500 participantes sufrieron un primer infarto o accidente cerebrovascular (ACV) y casi 400 murieron por cualquier causa.

Los que hacían muchas actividades diarias eran menos propensos a tener un trastorno cardíaco y lo eran aún menos a morir que los más sedentarios. Por cada 100 sedentarios que tuvieron un infarto o un ACV, 73 personas muy activas sufrieron las mismas complicaciones. Por cada 100 sedentarias que murieron, fallecieron 70 personas muy activas.

“Son resultados fascinantes”, dijo David Dunstan, del Instituto del Corazón y la Diabetes Baker IDI, Melbourne, Australia.

“Pero no sorprenden porque otros estudios similares, pero con una mirada distinta, están demostrando lo mismo, pero inversamente, porque existe una gran correlación entre el tiempo que una persona pasa sentada y la actividad física general”, agregó.

Mientras se está sentado, los músculos no se contraen y el flujo sanguíneo disminuye. Esto reduce la eficiencia de muchos procesos sanguíneos, como la absorción de la glucosa en sangre, según indico Dunstan. Dijo que la actividad contrarresta ese efecto.

“Además de hacer ejercicio con regularidad para mejorar la salud, hay que alentar a la gente a pensar qué está haciendo durante el resto del día, cuando no están ejercitando”, señaló por correo electrónico.

“Hacer ejercicio regular sigue siendo importante. Vimos que los que ejercitaban regularmente y hacían actividades el resto del día tenían el perfil de riesgo más bajo”, sostuvo Ekblom-Bak.

Dunstan comentó que el ejercicio moderado a intenso fortalece el músculo cardíaco y otros músculos, y hasta regularía la presión sanguínea más que la actividad física en general. Pero consideró importante que los médicos, y la sociedad en general, promuevan las actividades diarias y no sólo el ejercicio.

NUEVA YORK (Reuters Health) –

FUENTE: British Journal of Sports Medicine

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=82362

28 enero 2014

Mantener la mente ocupada reduce la pérdida de memoria

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 10:39

Quienes dedican mucho tiempo a la lectura, la escritura u otras formas de procesar nueva información perderían la memoria y otras habilidades cognitivas más lentamente con la edad.
Un equipo halló que mantenerse “cognitivamente activo” en la juventud y la madurez está asociado con un mejor rendimiento en las pruebas de memoria a los 80 años.
Esto se comprobó también a través de las autopsias de los cerebros de los participantes que murieron y al tener en cuenta los cambios que indican la aparición de trastornos cognitivos, como el Alzheimer temprano.

“Existe una controversia sobre por qué un estilo de vida cognitivamente activo está asociado con (un menor riesgo de) deterioro cognitivo”, dijo el autor principal, Robert Wilson, del Centro Médico de la Rush University, en Chicago.

“Una teoría es que el sedentarismo cognitivo es una consecuencia de una enfermedad subyacente y no un factor de riesgo”, agregó.

Pero Wilson indicó que el estudio sugiere que la explicación no sería que los cerebros más enfermos serían menos activos en la tercera edad.

Con su equipo, desde 1997, le preguntó a más de 1.600 adultos mayores con qué frecuencia iban a una biblioteca, escribían cartas y buscaban información cuando eran niños, adultos y adultos mayores. Luego, les evaluaron la memoria y la función cognitiva anualmente para conocer su evolución.

Los nuevos resultados pertenecen a 294 de esos participantes que murieron cuando tenían alrededor de 89 años, a los que se les realizó una autopsia de cerebro para identificar cambios cognitivos.

Cada uno había realizado unos seis test cognitivos durante el estudio; 102 habían desarrollado demencia y 51 tenían un deterioro cognitivo leve.

Las habilidades cognitivas y la memoria se deterioraron un 48 por ciento más rápido en aquellos con poca actividad cognitiva y un 32 por ciento más lento en los más activos cognitivamente.

Además, la pérdida de función cognitiva se aceleró un 42 por ciento en quienes rara vez leían y escribían en la niñez y la juventud, y se retrasó un 32 por ciento en los participantes muy activos cognitivamente.

“Esto confirma que el efecto de la actividad cognitiva está por encima de todo factor asociado con una patología”, dijo Charles Hall, de la Escuela de Medicina Albert Einstein, en Nueva York.

“Durante mucho tiempo pensamos que la actividad cognitiva no produciría ningún daño y hasta sería positiva, y esto lo confirma”, agregó.

El estudio, publicado en la revista Neurology, no prueba que estar mentalmente activos proteja del deterioro cognitivo. Pero Wilson consideró que los resultados se “acercan a eso”.

“Un estilo de vida cognitivamente activo es bueno para la salud cerebral en la tercera edad”, sostuvo y recomendó optar por actividades estimulantes y desafiantes que se puedan sostener durante el envejecimiento.
Por Genevra Pittman
NUEVA YORK (Reuters Health) –
FUENTE: Neurology, online

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=80820&uid=445164&fuente=inews

28 noviembre 2013

Comer más saludablemente mejora el proceso de envejecimiento

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 16:55

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La alimentación de una mujer a los 50 y 60 años influiría en su envejecimiento.

La mayoría de las enfermedades aparecen después de muchos años. Por eso, para Cecilia Samieri hay que prestar atención a los riesgos de salud en el curso de la vida y no sólo en la vejez.

“La mitad de la vida es un período especial. Por ejemplo, la aterosclerosis en las cardiopatías (y) las lesiones cerebrales de la demencia comienzan a evidenciarse en la mediana edad”, dijo la especialista por correo electrónico. Samieri es investigadora del INSERM de Francia y participó de un nuevo estudio publicado en Annals of Internal Medicine con un equipo del Hospital de Brigham y las Mujeres y de Facultad de Salud Pública de Harvard, Boston. El estudio incluyó a 10.670 mujeres que participaban del estudio conocido como Nurses’ Health Study, que comenzó en 1976.

En la década de 1980, tenían entre 55 y 65 años y no habían desarrollado enfermedades crónicas. Las participantes habían respondido dos cuestionarios sobre alimentación en 1984 y luego en 1986.

El equipo les asignó un puntaje de acuerdo con la similitud de sus dietas con un índice de alimentación saludable o la dieta mediterránea. Estudió cómo envejecían hasta el 2000, cuando tenían más de 70 años.

Los autores definieron “envejecimiento saludable” como la ausencia de las principales enfermedades crónicas, deterioro físico, trastornos mentales o problemas cognitivos. Esa definición se aplicaba al 11 por ciento (1.171 mujeres). El resto estaba envejeciendo normalmente.

Para evaluar la calidad de la dieta se utilizó una escala del cero (poco saludable) al 110 (más saludable). La dieta de las mujeres que envejecían saludablemente obtuvo unos 53,2 puntos, mientras que la dieta de las mujeres que envejecían normalmente recibió unos 50,6 puntos.

La escala para valorar la similitud con la dieta mediterránea era de cero a nueve: a mayor valor, una dieta más saludable. Las mujeres que envejecían saludablemente obtuvieron unos 4,5 puntos, mientras que las que lo hacían normalmente alcanzaron los 4,3 puntos.

Además, las participantes que envejecían saludablemente eran menos propensas a ser obesas o fumar y hacían más ejercicio que el otro grupo.

La hipertensión y el colesterol elevado no eran tan frecuentes como en las que envejecían normalmente.

Comer más saludablemente reducía un 34-46 por ciento el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas o deterioro en la vejez, tras considerar otros factores asociados.

Aun así, el equipo aclaró que el estudio no prueba que la dieta fuera la causa del envejecimiento saludable.

Aunque el estudio se limitó a las mujeres, Samieri consideró que la asociación podría darse en ambos sexos.

“Sabemos que una dieta equilibrada y con vegetales, similar a la mediterránea, la DASH y hasta MyPlate (de www.choosemyplate.gov), es saludable para el corazón”, dijo Joan Salge Blake, vocera de la Academia de Nutrición y Dietética, pero que no participó del estudio.

Las cardiopatías son la primera causa de muerte en Estados Unidos y el sobrepeso y la obesidad elevan el riesgo cardiovascular.

“Nunca es demasiado tarde para mejorar la alimentación y el estilo de vida”, aseguró Salge Blake, quien sugirió consumir más granos integrales, frutas, verduras, lácteos descremados, carne y pollo, y por lo menos dos porciones de pescado por semana.

Shereen Jegtvig

FUENTE: Annals of Internal Medicine

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=82128&uid=445164&fuente=inews

8 noviembre 2013

Las personas con diabetes tienen al menos un cincuenta por ciento más riesgo de discapacidad física

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 17:43

Los adultos mayores con diabetes tienen al menos un cincuenta por ciento más de probabilidades de tener una discapacidad física que los que no tienen diabetes, según los resultados de una nueva revisión sistemática y un metaanálisis publicado en The Lancet Diabetes and Endocrinology.

Estudios anteriores que examinan el riesgo de discapacidad asociada con la diabetes han producido resultados variables, desde ninguna relación, a una duplicación del riesgo. La nueva investigación es el primer metaanálisis de las estimaciones tomadas de estudios anteriores, que proporciona una riesgo probable más fiable de la discapacidad asociada a la diabetes.

Dirigido por las doctoras Anna Peeters y Evelyn Wong, del Instituto Baker IDI del Corazón y la Diabetes, en Melbourne, Australia, un equipo de investigadores examinó la literatura científica para identificar más de 3.000 estudios que analizan la relación entre la diabetes y la discapacidad. Luego, los científicos lo redujeron a 26 estudios para el metaanálisis, tras retirar los que no eran pertinentes o no adecuados para incluirlos.

La discapacidad se define en términos de movilidad reducida y discapacidad funcional (deterioro de la capacidad para realizar actividades de la vida diaria).

En general, el análisis mostró que las personas con diabetes tienen más o menos entre un 50 y un 80 por ciento más de riesgo de discapacidad física, en comparación con las personas sin diabetes.

Según Peeters, las razones por las que la diabetes se asocia con discapacidad física aún no están claras, aunque han surgido varias ideas. “Es posible que las concentraciones de glucosa en la sangre que experimentan las personas con diabetes pueden llevar a la inflamación muscular crónica, lo que implicaría discapacidad física, y algunos estudios han mostrado que la diabetes está asociada con emaciación rápida y empeoramiento muscular”, explica.

Peeters añade que las complicaciones asociadas con la diabetes, como enfermedad cardiaca, accidente cerebrovascular y enfermedad renal, pueden dar también como resultado la discapacidad. “A medida que envejece la población mundial, la diabetes se convierte en más común, por lo que parece claro que vamos a ver una mayor necesidad de recursos de salud relacionados con la discapacidad”, añade.

http://www.elmedicointeractivo.com/noticias/internacional/121210/las-personas-con-diabetes-tienen-al-menos-un-cincuenta-por-ciento-mas-riesgo-de-discapacidad-fisica

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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