Diabetes mellitus

10 mayo 2021

Algunos antibióticos impiden la entrada del SARS-CoV-2 a las células

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 18:28

El equipo de Jorge Gálvez ha comprobado la protección que ejercen la azitromicina, claritromicina y lexitromicina frente a la covid-19, en experimentos ‘in vitro’.

En marzo del 2020, el grupo Unidad de Diseño de Fármacos y Topología Molecular de la Universidad de Valencia (UV) publicó de forma pionera un trabajo en que proponían que ciertos antibióticos macrólidos (utilizados en infecciones de las vías respiratorias), entre los que se encuentran la claritromicina y la azitromicina, podrían servir para tratar la covid-19 al impedir la entrada del SARS-CoV-2 en las células.
Sin embargo, esa predicción se basaba solo en cálculos teóricos computacionales y, en concreto, de topología molecular -una parte de la química matemática que trata de la descripción algebraica de los compuestos químicos, lo cual permite caracterizarlos fácilmente-.
Ahora, en colaboración con investigadores del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), este grupo ha demostrado en otro estudio que esos antibióticos son capaces de impedir in vitro la entrada del virus por medio de la desactivación de la conocida proteína espiga (spike). El trabajo, coordinado por Jorge Gálvez, catedrático de Química Física, ha contado con la colaboración José María Benlloch (CSIC), coordinador del área de tratamiento y vacunas de la plataforma PTI Global Health para el desarrollo de tratamientos y vacunas del CSIC, y se ha publicado en Journal of Chemical Information and Modeling.
Según ha explicado Gálvez a Diario Médico, el punto de partida del proyecto fue “el estudio computacional en el que se identificaban un grupo de medicamentos que podrían ser empleados frente al SARS-CoV-2 según nuestros modelos de predicción basados en la topología molecular”. Posteriormente, se identificaron cuáles de estos compuestos podían inhibir a la proteína spike -y de este modo impedir la entrada del virus en la célula- y el patrón químico-matemático de los compuestos con este efecto antiviral frente al SARS-CoV-2, “destacando entre estos los macrólidos”.
Tres candidatos
Para confirmar los resultados computacionales de la fase inicial, y gracias a la colaboración con el Centro Nacional de Biotecnología (CSIC), los mejores candidatos se probaron frente a dos coronavirus humanos (229E-GFP y SARS-CoV-2) en cultivo celular. Los experimentos de infección demostraron que la azitromicina, claritromicina y lexitromicina reducen la acumulación intracelular de ARN viral y la propagación del virus, y previenen la muerte celular inducida por el virus, al inhibir la entrada del SARS-CoV-2 en las células.
Para Gálvez, “los ensayos in vitro publicados confirman lo que nuestros modelos predecían”, matizando que, no obstante, “serán los ensayos clínicos los que determinen el alcance de los resultados obtenidos”.
En este contexto, Gálvez ha recordado que uno de los identificados por su grupo, la azitromicina, “forma parte de la lista de medicamentos considerados esenciales por el Ministerio de Sanidad en la gestión de la crisis sanitaria ocasionada por la covid-19″. Otro de ellos, la claritromicina, tiene ya programado un ensayo clínico dirigido por el Hospital Clínico de San Carlos de Madrid.

Enrique Mezquita

Fecha: 29/4/2021
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/medicina/enfermedades-infecciosas/algunos-antibioticos-impiden-la-entrada-del-sars-cov-2-las-celulas.html

¿Es necesario vacunar a los que ya han pasado la covid-19?

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 18:20

 

El protocolo actual indica que los que han resultado contagiados reciben una sola dosis. Algunos estudios y expertos dicen que se podría prescindir de ella.

La inicial escasez mundial de vacunas contra la infección por SRAS-CoV-2, sobre todo en los países menos desarrollados, agravada por las incertidumbres sobre las de AstraZeneca y Janssen, ha obligado a establecer prioridades entre los grupos más esenciales -sanitarios- y vulnerables -mayores de 60 años y enfermos de riesgo- y, tras algunas vacilaciones, a decidir inocular con una sola dosis a las personas que han pasado la infección a fin de optimizar y acelerar las campañas inmunizadoras.
Algunos sin embargo dudan de la necesidad de vacunar, incluso con una sola dosis, a los inmunizados por la propia infección. Bastaría con los anticuerpos y memoria inmune generados por el contagio. Los datos recabados hasta ahora indican que la inmunidad permanece.
Un trabajo recién prepublicado en MedRxiv por un equipo de la Universidad de las Islas Feroe ha confirmado en 400 contagiados que la tasa de anticuerpos se mantiene al menos durante doce meses. La seropositividad en esas personas fue superior al 95 % en tres fases de muestreo. Hubo una disminución general en los títulos de IgG con el tiempo. Después, se estabilizó. Curiosamente, añaden los autores, dirigidos por María Skaalum Petersen, “los títulos IgG siguieron una curva en forma de U con niveles más altos de anticuerpos entre los grupos de edad mayores (67+) y los más jóvenes (0-17) en comparación con los grupos intermedios”.
Comprender el nivel de protección que confieren la infección y la vacunación es por eso fundamental para el diseño de políticas equilibradas de distribución de vacunas. Un equipo multicéntrico de Israel, país que encabeza la tasa mundial de vacunaciones, ha analizado la base de datos de la población israelí para evaluar la eficacia de la protección tanto de la infección previa como de la vacunación.
En su estudio, también prepublicado en MedRxiv, indican que la vacunación ha tenido una eficacia del 92,8% tanto en la reducción de hospitalizaciones como de muertes y enfermedad grave. Del mismo modo, el nivel estimado global de protección en los que se habían infectado es del 94,8%. “Nuestros resultados -concluyen los autores encabezados por Yair Goldberg- cuestionan la necesidad de vacunar a individuos previamente infectados”.
No siempre es igual
A pesar de esas dudas, que parecen lógicas desde el punto de vista inmunológico, otros expertos no lo ven tan claro. Jennifer T. Grier, inmunóloga de la Universidad de Carolina del Sur, escribía hace un mes en The Conversation que “la protección inmune no siempre es igual. La fuerza de la respuesta inmune, el tiempo que dura la protección y la variación de la respuesta inmune entre las personas es muy diferente entre la inmunidad de la vacuna y la inmunidad natural por el SRAS-CoV-2. Las vacunas ofrecen una inmunidad más segura y fiable que la infección natural”.
Aducía estudios que han observado escasez de anticuerpos y de células T en el 7-9% de los infectados, sobre todo los asintomáticos. Las reinfecciones, no demasiadas por ahora, apoyarían estas reservas. Sin tener en cuenta, claro está, la amenaza de las variantes: con la brasileña ya se ha observado, por ejemplo, que los contagiados con la cepa china original no estaban tan protegidos de ella, algo que también puede suceder con las vacunas actuales; de ahí las actualizaciones que ya preparan algunos laboratorios.
El seguimiento de los vacunados con Pfizer y Moderna muestra anticuerpos en el 100% de casos y en una cantidad seis veces mayor que la producida por la inmunidad natural, según un trabajo del Hospital Mount Sinai, en Nueva York, publicado este mes en The New England Journal of Medicine. “Las vacunas no son perfectas, pero producen fuertes respuestas de anticuerpos y células T que ofrecen un medio de protección más seguro y confiable que la inmunidad natural… La inmunidad natural contra la infección es simplemente demasiado poco fiable frente a un virus tan devastador”, concluía el equipo de Florian Krammer.
Respuestas más altas
Entre el 9 de diciembre de 2020 y el 9 de febrero de 2021, investigadores de las Universidades de Sheffield, Oxford, Liverpool, Newcastle y Birmingham analizaron muestras de sangre de 237 sanitarios para comprender sus respuestas de células T y anticuerpos tras recibir la vacuna de Pfizer. Las personas que previamente habían sido infectadas mostraron respuestas más altas de células T y anticuerpos después de una dosis en comparación con las que no habían tenido covid-19 y habían recibido también una dosis. Entre los contagiados, la respuesta de las células T se expandió tras la vacunación para reconocer más regiones de la proteína spike. Es decir, confirmaban, la vacunación proporciona una mejor protección que la infección natural.
Según los resultados de este estudio, denominado Pitch y prepublicado en The Lancet, entre lo no infectados con dos dosis de la vacuna de Pfizer, la respuesta de las células T fue tan fuerte como la de los contagiados con una dosis. En estos, las respuestas de anticuerpos fueron 6,8 veces más altas y las de células T 5,9 veces más altas. Entre las personas que no habían tenido covid-19 y habían recibido una dosis, las respuestas de anticuerpos y células T estaban en un nivel similar o superior al de aquellos que habían sido infectados previamente pero no habían sido vacunados. Hubo un aumento de 10 veces en la respuesta de células T después de la vacunación en personas con infección previa frente a los infectados.
Más efectos secundarios
Pero ¿qué cantidad de anticuerpos se necesitan para mantener a raya al coronavirus? Varios análisis han observado que los generados por la infección natural serían suficientes, y en algunas circunstancias más eficaces que los de las vacunas. Quizá por ello se están notificando más efectos secundarios en los vacunados con las inyecciones de ARNm previamente contagiados que en los vacunados no infectados anteriormente. ¿Reacción del organismo ante el exceso de anticuerpos?
Alfredo Corell, catedrático de Inmunología de la Universidad de Valladolid, es un firme partidario de no vacunar a los que han pasado la enfermedad. “No haría falta volver a inocular de momento nada. Ni siquiera una dosis”, reconoce a Diario Médico. “Y tampoco haría falta poner un límite tan estricto de 65 años. Si la persona mayor tiene anticuerpos no habría que vacunarla, aunque tenga 80. Se ha optado por el proteccionismo y se han desaprovechado dosis que hubieran sido más útiles en personas que no estaban inmunizadas”.
Y remite a un artículo que publicó en febrero en The Conversation: “La inmunidad natural -escribía- ha demostrado ser eficaz en la inmensa mayoría de los casos, pues apenas se han producido reinfecciones (y con la cantidad de virus circulando es esperable que estén sucediendo miles de exposiciones diarias en personas que ya pasaron la enfermedad). Además, se ha demostrado que la infección produce una inmunidad protectora en macacos a los que se les vuelve a exponer al virus”. Y concluía: “Hay que ahorrar dosis de los ya inmunizados y proteger a los más vulnerables. No es el momento de dudar de uno de los mecanismos esenciales de la respuesta inmunitaria”.
Al final de la cola
En una tónica parecida, aunque menos atrevida, se pronunciaba la Sociedad Española de Inmunología: si bien aconseja por su mayor riesgo vacunar a todas las personas de más de 60 años hayan o no pasado la covid-19, en menores de 60 años sin factores de riesgo asociados (inmunodepresión, enfermedades concomitantes…) que hayan pasado la enfermedad deberían vacunarse al final de la campaña. Mientras no haya suficientes vacunas, “interesa proteger primero a quien no demuestra una respuesta específica al SARS-CoV-2 con la presencia de anticuerpos”.
Si en el mundo hay ya 150 millones de personas diagnosticas oficialmente que han resultado contagiadas, cifra que puede ser cinco veces mayor según numerosos estudios de seroprevalencia en la población general, podría al menos retrasarse la inmunización de esas personas mientras los suministros de vacunas sean limitados.
Con la perspectiva, incierta, de una revacunación al cabo de uno o dos años, siempre y cuando se compruebe pérdida paulatina de inmunidad, algo que por ahora no se ha observado, o bien obligados por una variante que eluda las vacunas actuales, gestionar bien las dosis disponibles acelerará la tan ansiada inmunidad colectiva.
José R. Zárate

Fecha: 5/5/2021

Fuente:Diario Médico, España.

http://l.e.diariomedico.com/rts/go2.aspx?h=1906059&tp=i-1NGB-Q4z-lYc-hzuav-6M-IRWE-1c-hznhn-l61V29Zm9Q-1rErwD

23 abril 2021

El receptor ROR-alfa, nueva diana frente a la obesidad y la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:13

Un trabajo del Incliva de Valencia propone su inhibición farmacológica para contrarrestar la inflamación del tejido adiposo y la disfunción endotelial.
La obesidad y el sobrepeso representan importantes problemas de salud por su alta prevalencia y complicaciones clínicas, sociales y económicas. Además, se conoce que en las personas con obesidad se genera una espiral entre diabetes y lesión vascular que multiplica y acelera la arteriosclerosis, la morbilidad y la mortalidad.
En concreto, en el tejido adiposo de los pacientes obesos existe un predominio del proceso inflamatorio, produciéndose lo que se conoce como inflamación crónica de bajo grado, que está detrás de muchas complicaciones asociadas a la obesidad, como la resistencia a la insulina, disfunción vascular o la aparición de diabetes.
En este contexto, un estudio del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico Universitario de Valencia (Incliva), publicado en la revista International Journal of Obesity, ha demostrado la importancia del receptor nuclear RORα como nueva diana molecular en el tratamiento de la obesidad y la diabetes.
La investigación, dirigida por Laura Piqueras en colaboración con José Tomas Real, miembros del Centro de Investigación Biomédica en Red Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem) y del Grupo de Investigación en Inflamación Línea Metabolismo y Daño Orgánico de Incliva, ha observado una mayor expresión de ese receptor nuclear en el tejido adiposo visceral de obesos mórbidos diabéticos, además de demostrarse cómo su inhibición farmacológica influye positivamente, disminuyendo la inflamación de los depósitos de grasa visceral y la disfunción del endotelio vascular.
Primer estudio en humanos
Respecto al punto de partida del trabajo, según explica a DM Piqueras, “nos basamos en estudios recientes publicados por otros autores en los cuales utilizaron modelos animales modificados genéticamente. En ellos observaron que la ausencia del receptor RORα en dichos animales y comparados con los controles (que lo expresaban) presentaba una disminución en el grado de resistencia a insulina y en la inflamación del tejido adiposo. Puesto que se desconocía el papel de dicho receptor RORα en humanos, nos planteamos realizar estos estudios en sujetos con obesidad mórbida y analizar el papel de dicho receptor”.
A partir de esta idea, la experimentación de este trabajo, que se enmarca dentro de un proyecto financiado por el Instituto de Salud Carlos III y con Fondos FEDER, se ha llevado a cabo con muestras de sangre y grasa de sujetos obesos mórbidos, donde se ha visto una mayor expresión de este receptor de RORα. “Nuestro estudio es el primero realizado en humanos obesos donde se investiga dicho receptor; no teníamos información previa y cualquier resultado era esperable. La mayor expresión de RORα podría estar relacionada con cambios metabólicos que se producen en la grasa visceral y el mayor desarrollo de resistencia a insulina en estos pacientes. Por ello, la inhibición de la actividad de dicho receptor podría representar una diana para el tratamiento de la diabetes tipo II en estos sujetos”, apunta Piqueras.
Además, estudios ex vivo con cultivo de los explantes de grasa han permitido observar que existe una disminución de la respuesta inflamatoria cuando se bloquea dicho receptor. “Este fármaco (SR3335) se ha ensayado de manera experimental en otras patologías inflamatorias como la artritis y ha mostrado también tener efectos beneficiosos, disminuyendo la respuesta inflamatoria. Basándonos en nuestros hallazgos y los de otros autores podríamos considerar que RORα representaría una potencial diana farmacológica para el tratamiento de patologías con un claro componente inflamatorio”.
Al tratarse de un fármaco que se encuentra en desarrollo y no se usa todavía en humanos, “son necesarios más estudios clínicos para validar estas moléculas y estudiar si son seguras y eficaces cuando se administran en pacientes”.

Enrique Mezquita
Fecha: 22/4/2021

Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/medicina/endocrinologia/el-receptor-rora-nueva-diana-frente-la-obesidad-y-la-diabetes.html

“Bofetada a la OMS”: Científicos exponen diez pruebas “sólidas y consistentes” de la transmisión del coronavirus por el aire

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:04

coronavirus.jpg3Aunque otras vías también “pueden contribuir”, el equipo sugiere que la transmisión aérea es la dominante e insta a las autoridades de salud a actuar en consecuencia y “sin más demora”.
Existen pruebas “sólidas y consistentes” de que el virus SARS-CoV-2 se transmite predominantemente por el aire, por lo que las autoridades de salud pública deben actuar en consecuencia y “sin más demora”, alerta un nuevo artículo de un grupo internacional de científicos publicado en la revista The Lancet.
Aunque otras vías de contagio también “pueden contribuir”, el equipo sugiere que la transmisión aérea es la dominante, y expone diez evidencias que apoyan esta hipótesis:
1.De entrada, los autores citan los eventos de superpropagación, que, de hecho, “pueden ser los principales impulsores de la pandemia”. “La alta incidencia de tales eventos sugiere fuertemente el predominio de la transmisión por aerosoles”, señala el artículo.
2.También recuerdan la transmisión del virus “entre personas en habitaciones adyacentes, pero nunca en presencia uno del otro”, como se ha observado en hoteles de cuarentena.
3.En tercer lugar, es probable que la transmisión asintomática o presintomática del coronavirus de personas que “no tosen ni estornudan” represente al menos un tercio, y quizás hasta el 59%, de toda la transmisión a nivel mundial, lo que “apoya un modo de transmisión predominantemente aerotransportado”, enfatizan.
4.Los científicos también subrayan que la transmisión “es mayor en interiores que en exteriores, y que se reduce sustancialmente con la ventilación interior”.
5.Además, indican que se han documentado infecciones en organizaciones de la salud donde se han aplicado estrictas precauciones contra la exposición a las gotas pero no a los aerosoles.
6.En sexto lugar, “se ha detectado SARS-CoV-2 viable en el aire”, apuntan los autores, que recuerdan cómo en experimentos de laboratorio el virus permaneció infeccioso en el aire hasta 3 horas.
7.Otra evidencia es la detección del virus en filtros de aire y conductos de edificios en hospitales con pacientes con covid-19, adonde solo pudo llegar “mediante aerosoles”.
8.Los investigadores destacan también “estudios en los que participaron animales enjaulados infectados que se conectaron a animales no infectados enjaulados por separado a través de un conducto de aire”, y que han demostrado que la transmisión del coronavirus “solo puede explicarse adecuadamente mediante aerosoles”.
9.”Hasta donde sabemos, ningún estudio ha proporcionado pruebas sólidas o consistentes para refutar la hipótesis de la transmisión aérea del SARS-CoV-2″, sostienen los autores del estudio.
10.Por otro lado, “hay evidencia limitada” para apoyar otras vías de transmisión dominantes, concluyen.
“Una bofetada a la OMS”
Uno de los firmantes del estudio, el físico español José Luis Jiménez, de la Universidad de Colorado en Boulder (EE.UU.), asegura en una nota de prensa que la evidencia que respalda la transmisión aérea es “abrumadora”, por lo que urge a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y a otras agencias pertinentes a adaptar “su descripción de transmisión a la evidencia científica para que el enfoque de la mitigación se ponga en reducir la transmisión aérea”.
En declaraciones a los medios, Jiménez tacha los hallazgos de “bofetada a la OMS”, ya que —asegura— “su estrechez de miras y su resistencia a aceptar la evidencia abrumadora de transmisión aérea, así como a decir claramente que la transmisión por superficies es poco frecuente, está causando mayores contagios y dificultando el control de la pandemia”. “Es urgente que la OMS rectifique, dada la lentitud de la vacunación en muchos países, la aparición de nuevas variantes más contagiosas o letales, y la posibilidad de que las vacunas funcionen menos bien”, asevera.

Fecha: 18/4/2021

https://actualidad.rt.com/actualidad/389659-lancet-pruebas-transmision-aire-coronavirus?utm_source=Email-Message&utm_medium=Email&utm_campaign=Email_daily

16 abril 2021

La epigenética individual, nuevo factor que predice la gravedad de la covid-19

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 19:35

El epigenoma de cada persona influye en la variabilidad de la gravedad de la covid-19. Se convierte así en una nueva herramienta predictiva susceptible de tratamiento.

Desde marzo de 2019, el virus SARS-CoV-2 ha sido el responsable de la covid-19, enfermedad que en estos momentos ha afectado a más de 136 millones de personas de las cuales han fallecido 2.9 millones.
Una de las realidades más constatadas desde el comienzo de la pandemia es que la enfermedad muestra un patrón de sintomatología y afectación desigual; mientras que algunas personas son asintomáticas, en otros casos, la covid-19 origina un cuadro que requiere desde ingreso hospitalario hasta entrada en unidades de críticos con necesidades de ventilación asistida, fenómeno variable que la comunidad científica sigue estudiando porque aún se desconoce qué causas rigen esta variabilidad.

Próximos estudios a la vista
Uno de los frentes dirigidos a desvelar algunos de los factores implicados en las distintas presentaciones clínicas es el que recoge el primer trabajo que demuestra la relación entre la covid-19 y la epigenética, cuyos datos se publican hoy en EBiomedicine. Hasta ahora, todas las investigaciones eran de carácter genético que han buscado la asociación de polimorfismos de los genes con gravedad de la enfermedad viral. A este primer estudio mundial que analiza la epigenética de la covid-19, le seguirán otros en los próximos meses.
La investigación ha sido llevada a cabo por Manel Esteller, director del Instituto de Investigación contra la Leucemia Josep Carreras, profesor de investigación ICREA y catedrático de Genética en la Universidad de Barcelona, y Aurora Pujol, también profesora ICREA, genetista del Consorcio de Investigación en Red de Enfermedades Raras (CiberER) y jefa del Grupo de Enfermedades Neurometabólicas del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell). En ella se demuestra que la dotación epigenética de cada persona influye en la severidad de la enfermedad covid-19.
“Hemos encontrado que el epigenoma de cada persona influye en que, cuando una persona se infecte con el virus, desarrolle un cuadro sin síntomas o muy leve o, por el contrario, necesite hospitalización y entrada en la UCI”, señala a DM Esteller, quien además da un paso adelante al señalar que “más allá de predecir quién sufrirá la enfermedad grave cuando se infecta, podemos pensar en estudios posteriores en los que actuando sobre las señales epigenéticas sea posible modular la gravedad de la covid-19. En este sentido, ensayos combinando inmunoterapia y fármacos epigenéticos ya están en marcha, por ejemplo, en el contexto del cáncer”.
Se abre la posibilidad de modular la gravedad de la covid-19 actuando sobre las señales epigenéticas. En cáncer, por ejemplo, ya hay algún modelo
A su juicio, en un contexto de pandemia mundial, sería esencial disponer de herramientas para predecir con antelación si la infección por el virus en un determinado individuo requerirá hospitalización o simplemente puede ser controlada de forma ambulatoria, y con especial utilidad para “determinar a pacientes de alto riesgo donde la vacunación debe ser rápida e imprescindible, además de indicar a aquellas personas que habiendo dado positivo en las pruebas del virus deben ser seguidas más atentamente”.
Interruptores químicos
La edad avanzada y la coexistencia de morbilidades, como eventos cardiovasculares, obesidad, diabetes o alteraciones inmunes, entre otras, se asocian a una mayor gravedad de la infección, pero ¿qué sucede con el resto de la población que también llega a la UCI sin estos factores?
Esta es la pregunta clave de la que parte la actual investigación y para la cual se estudió a más de 400 personas que habían dado positivo para el test de covid-19 que no pertenecían a ninguno de estos grupos de riesgo. En ellos, se analizó su material genético, según si no habían tenido síntomas o fueron muy leves, o si, en cambio, habían sido ingresados en el hospital requiriendo asistencia respiratoria.
En los positivos al virus que desarrollaban una covid-19 grave, se encontraron variaciones epigenéticas en los interruptores químicos que regulan la actividad del ADN. “Estas variaciones se corresponden con una firma que indica un exceso de inflamación asociado al gen AIM2, de hiperrespuesta immune asociada al gen HLA-C y de tendencia general a pobre salud en relación al metabolismo asociada al gen PM20D1″.
El 13% de la población mundial presenta la firma Epicovid: personas sanas que si se infectan tienen alto riesgo de peor curso clínico
Curiosamente, el 13% de la población mundial presenta esta firma (Epicovid), personas que están sanas, pero que si se infectan son los que probablemente tendrán peor curso clínico. Este subgrupo de máximo riesgo y a la que hemos de cuidar especialmente”, subraya Esteller.
Sobre si deberían, por tanto, realizarse ‘análisis epigenéticos de cribado’, como medida anticipatoria de evolución a una covid-19 grave, el investigador considera que “será aconsejable combinar los datos epigenéticos con los genéticos y los epidemiologicos/poblacionales para poder detectar la población de alto riesgo de severidad clínica”.
-Los datos complementan y confirman la implicación de la respuesta antiviral dirigida por el interferón y su importancia en la evolución de la enfermedad, como explicamos en un estudio de secuenciación completa del genoma publicado Science el pasado mes de septiembre”, señala Pujol.
-La profesional también matiza que “con estas herramientas avanzadas de medicina personalizada, tanto del campo de la genómica como del de la epigenómica, es posible diseñar modelos predictivos que permitan detectar pacientes en riesgo de peor pronóstico y por tanto, mejorar su tratamiento y evitar el colapso del sistema sanitario”.

Raquel Serrano

Fecha:15/4/2021

Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/medicina/genetica/la-epigenetica-individual-nuevo-factor-que-predice-la-gravedad-de-la-covid-19.html

27 marzo 2021

Cosas importantes que aprendimos sobre el Covid-19

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 19:08

Medico con nasobuco

Hace más de un año que la Covid-19 se extendió por todo el mundo y cambió nuestras vidas. Durante este año, se realizaron muchos avances que profundizan nuestra comprensión de esta nueva amenaza invisible, pero siguen apareciendo nuevos e importantes datos sobre el tema cada semana y mes. Con nuevas variantes del virus que surgen cada mes, así como nuevas vacunas aprobadas y probadas, este mes ha sido bastante denso en términos de nueva información. Si sientes que te has perdido los últimos desarrollos, esta lectura rápida te informará.
1. Siguen apareciendo nuevas variantes del virus

Hace solo unos meses, escribimos un artículo sobre las cuatro nuevas cepas conocidas del coronavirus: la cepa del Reino Unido, la variante sudafricana, la cepa de California y la variante de Brasil. Estas nuevas mutaciones del coronavirus son más contagiosas y, por lo tanto, provocaron otra ola de cierres y restricciones en todo el mundo. Desde entonces, se descubrió que una de estas variantes, la cepa de California, está asociada con mayores riesgos de mortalidad. Sin embargo, parece que siguen apareciendo nuevas versiones de COVID-19, y hay al menos otras dos variantes conocidas en los EE. UU. La cepa de Nueva York y, más recientemente, una nueva variante de Oregón. Al igual que las mutaciones anteriores que mencionamos, la denominada cepa de Nueva York es más transmisible. En cuanto a la nueva cepa encontrada en Portland, Oregon, parece combinar las mutaciones de varias cepas. Según lo informado por USA Today, “Descubierto en un paciente en Portland, es similar a la cepa del Reino Unido pero lleva una mutación observada en variantes del virus que se propaga en Sudáfrica, Brasil y la ciudad de Nueva York”. Esta variante también se considera más fácilmente contraíble. Pero la transmisibilidad no es la única preocupación con todas estas nuevas variantes de COVID-19. A los profesionales médicos les preocupa que estas nuevas cepas puedan ser más difíciles de atacar con las vacunas existentes, lo que nos lleva al siguiente punto.
Cuando se trata de las variantes más nuevas como la cepa de Nueva York y la variante de California, se sabe poco sobre si las vacunas existentes son o no tan efectivas contra ellas, pero los científicos especulan que la variante de Nueva York específicamente puede responder menos a las vacunas existentes.

2.-También hay buenas noticias recientes. Hace solo unos días, el 8 de marzo, un estudio publicado en el New England Journal of Medicine informó que la vacuna Pfizer y BioNTech, que es una de las principales vacunas administradas a los pacientes, es muy eficaz para proteger a los pacientes de la cepa de Brasil. Esta es una gran noticia, ya que la variante brasileña de COVID-19, también conocida como P.1, es capaz de reinfectar a quienes ya han tenido COVID-19, por lo que es un alivio saber que la vacunación puede ayudar a evitar que esto suceda. Estudios de laboratorio de seguimiento anteriores también establecieron que las vacunas Moderna, Pfizer y Johnson & Johnson ofrecen protección contra la cepa del Reino Unido y Sudáfrica, pero también señalan que las vacunas actuales son menos efectivas contra la cepa sudafricana. También es importante tener en cuenta que NINGUNA variante existente de COVID-19 fue explícitamente inmune a las vacunas, ¡lo cual es una gran noticia!
3. Los anteojos ayudan a protegerte del COVID-19
En un artículo anterior, señalamos que el nuevo coronavirus puede penetrar el cuerpo a través de los ojos y también que es posible contraer COVID-19 de las lágrimas de alguien. Hay nueva evidencia científica sobre ese tema. El estudio sugiere que usar anteojos brinda protección adicional contra COVID-19. Según la investigación, los usuarios de anteojos tienen 3 veces menos probabilidades de contraer COVID-19 que los que no los usan. Esta evidencia está en línea con la recomendación del Dr. Anthony Fauci de usar un protector facial o gafas para obtener una mejor protección que usar solo un cubrebocas. Aunque no existe una regulación oficial para usar anteojos o un protector facial en público, puedes intentar usar un par para obtener una mejor protección contra el virus.

4. Las prohibiciones de viaje son casi completamente ineficaces

Un estudio reciente cuestiona seriamente las continuas prohibiciones de viaje que se imponen en todo el mundo. Según los investigadores, limitar los viajes solo fue realmente efectivo en las primeras etapas de una pandemia. Después de eso, las restricciones de viaje tienen poco efecto en limitar la propagación de la enfermedad, por lo que en este punto, las prohibiciones de viaje son bastante redundantes, según los autores del estudio y otros expertos. En cambio, los autores sugieren que las pruebas de COVID-19 generalizadas en las fronteras entre países serían un enfoque más útil y eficaz.
5. Un nuevo efecto secundario de las vacunas

Hemos cubierto los posibles efectos secundarios de las vacunas COVID-19 en un artículo anterior en detalle, y para aquellos de ustedes que ya han recibido la vacuna, el dolor muscular ocasional en el brazo, la posible fiebre y la fatiga son ocurrencias conocidas. Sin embargo, los médicos también señalan que las personas recientemente inmunizadas también pueden presentar inflamación de los ganglios linfáticos. Esto es completamente normal y no es motivo de preocupación. La razón por la que aún es importante señalar es que los ganglios linfáticos inflamados son un síntoma de otras afecciones de salud, incluido el cáncer. Por lo tanto, si termina recibiendo algún tipo de prueba de detección inmediatamente después de recibir una vacuna, este síntoma podría conducir a un resultado falso positivo. Si recientemente recibió alguna dosis de la vacuna COVID-19, es mejor esperar un mes hasta que se realice su examen de salud anual, la detección de rutina del cáncer de mama o cualquier otro diagnóstico por imágenes.
6. La mortalidad por COVID-19 es significativamente mayor en países con tasas de obesidad más altas
Un informe publicado por el Foro Mundial de la Obesidad compartió una tendencia alarmante: la mortalidad por COVID-19 es 10 veces mayor en países donde la mayoría de la población tiene sobrepeso. El estudio analizó los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud y la Universidad Johns Hopkins, y establecieron que los países donde los niveles de obesidad son bajos también informaron niveles mucho más bajos de muertes por COVID-19, en promedio. De las 2.5 millones de muertes por COVID-19 reportadas a finales de febrero de 2021, la friolera de 2.2 millones ocurrieron en países donde al menos la mitad de la población está luchando contra el exceso de peso. Aunque es difícil dar a estos datos su debido significado, ya que se desconoce si los autores controlaron o no otros factores que se sabe que aumentan el riesgo de COVID-19, sin duda nos lleva a casa el punto de que la epidemia de obesidad es tan grave como una enfermedad mundial. problema como es la propia pandemia de coronavirus.

Fecha:17/3/2021

Fuente: https://www.todo-mail.com/content.aspx?emailid=21812

22 marzo 2021

El ejercicio aumenta en ocho veces la supervivencia en pacientes covid

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 18:11

ejercicios viejosLas personas que mantienen una actividad física regular tienen más probabilidades de sobrevivir a la covid-19 que las sedentarias.

La covid-19 es otra enfermedad que puede prevenirse con el ejercicio físico, según se desprende de un nuevo estudio que ha visto una peor supervivencia por esta enfermedad entre las personas sedentarias.

Un equipo de cardiólogos del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos ha estudiado a pacientes hospitalizados por covid-19 para concluir que mantener una actividad física regular aumenta hasta en ocho veces las posibilidades de supervivencia en estos pacientes respecto de aquellos que llevan una vida sedentaria.

La investigación ha sido publicada en la revista científica americana de enfermedades infecciosas, Infectious Diseases and Therapy.

El trabajo se ha llevado a cabo en 520 pacientes, de entre 18 y 70 años de edad, hospitalizados con diagnóstico confirmado de covid-19 en este hospital durante la primera ola de la pandemia, entre el 15 de febrero y el 15 de abril de 2020.

A los pacientes, o a sus familiares más allegados, se les realizó una encuesta telefónica para evaluar el estado de su condición física conforme a la escala RAPA (Rapid Assessment of Physical Activity Scale) de la Universidad de Washington, que mide la intensidad aeróbica del ejercicio físico así como la fortaleza muscular y la flexibilidad entre otros parámetros.

Los pacientes fueron divididos en dos grupos: el de personas que llevaba una vida sedentaria (57,1%) y el de personas que realizaba ejercicio de manera regular dos días a la semana con una duración de al menos treinta minutos cada día (42,9%). El objetivo del estudio consistió en analizar retrospectivamente la influencia que el nivel de actividad física podría tener en la evolución de la enfermedad durante la infección por covid-19.
13,8% de mortalidad frente a 1,8%

Los resultados del estudio fueron concluyentes: el grupo que mantenía una actividad física constante, ligera o moderada, presentaba un riesgo de mortalidad del 1,8% frente al 13,8% del grupo con un estilo de vida sedentario; es decir, que las personas que hacen ejercicio regularmente tienen hasta ocho veces más probabilidades de supervivencia que las sedentarias.

Hasta ahora “era conocido que mantener una actividad física de manera regular mejora los factores habituales de riesgo cardiovascular, pero ahora hemos podido comprobar en pacientes hospitalizados con covid-19 la trascendental influencia de la práctica de ejercicio físico en la supervivencia o mortalidad de estos pacientes”, afirma el cardiólogo del Hospital Clínico San Carlos, y primer firmante del artículo, Ricardo Salgado.
Se viene recomendando “controlar los factores de riesgo y realizar ejercicio físico pero sin mucha evidencia científica; sin embargo, a partir de ahora realizar ejercicio físico de forma regular se convierte en un factor primordial ya que reduce ocho veces la posibilidad de fallecer por covid-19 cuando la persona precisa ingreso hospitalario”, advierte el director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos, Julián Pérez-Villacastín.

De los principales hallazgos de esta investigación destaca que entre el grupo de las personas con un estilo de vida sedentario, comparado con el grupo más activo, había un mayor porcentaje de fumadores (6,7% por 3,6%) y de obesos (23,6% por 16,1%) respectivamente. También se observó en las personas sedentarias una mayor tasa de insuficiencia respiratoria (53,9% por 35,9%), mayor insuficiencia renal (14,5% frente a 6,3%), de síndrome de respuesta inflamatoria y mayor estancia hospitalaria.

“Cuando se realizó un estudio estadístico para reconocer los factores realmente independientes se apreció que tanto una edad avanzada como el consumo de tabaco y la insuficiencia renal eran factores de riesgo independientes de mortalidad, como ya se había visto en estudios anteriores; pero, lo que realmente fue sorprendente y novedoso fue observar cómo el sedentarismo aparecía como un factor predictor independiente de mortalidad”, explica Salgado.

Fecha:20/3/2021

Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/medicina/cardiologia/el-ejercicio-aumenta-en-ocho-veces-la-supervivencia-en-pacientes-covid.html

17 marzo 2021

50 secuelas de la covid

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 18:10

dormir-humor_0Raquel Serrano

Más de cien millones de personas infectadas y cerca de tres millones de fallecidos. Son las cifras actuales de afectación que está dejando la gran pandemia del nuevo siglo. Un año después del gran ‘estallido’, el virus SARS-CoV-2, de la mano de su ‘socia’, la covid-19, no sólo ha dejado un reguero de dolor y quiebra sino que, además, sigue presente en muchos de los que han padecido la enfermedad, originando sufrimiento y merma de su calidad de vida. Son personas que siguen presentando manifestaciones o secuelas persistentes una vez pasada la infección, con síntomas graves o de forma asintomática; es lo que ya se conoce como covid persistente, una realidad cada vez más presente a medida que la pandemia avanza.
Todavía no existe un acuerdo extendido para definir con exactitud qué es covid persistente. Mientras que algunos hablan de una “nueva enfermedad”, otros consideran que son secuelas y no síntomas de una enfermedad persistente. Son frecuentes, según los datos del Grupo de Trabajo en Enfermedades Infecciosas (GTei) de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), aunque se describen de forma muy heterogénea, según las series de pacientes: desde un 2% hasta un 90%, disparidad que se explica por las diversas definiciones empleadas, si se recogen o no sistemáticamente los datos, si los análisis son retrospectivos o prospectivos.

Estudios confirmatorios
Lo cierto es que las revisiones recogen entre 50 y hasta 200 síntomas, con una media de entre 1 y 36 por paciente, según datos de la Sociedad Española de Médicos Generales y Familia (SEMG) obtenidos de 1.800 pacientes con un tiempo medio de persistencia de más de seis meses de sintomatología covid-19. El 79% eran mujeres y la mitad de los enfermos tenían entre 36 y 50 años.

Uno de los mejores metanálisis aparecidos hasta ahora, en la plataforma de prepublicación medRxiv, obra de un equipo internacional dirigido por Sonia Villapol, neurocientífica del Weill Cornell Medical College, de New York, ha recopilado entre 50.000 pacientes ese medio centenar de secuelas -detallan 55- tras cribar casi 20.000 estudios. Vieron que el 80% de los pacientes mantenían al menos una secuela, como fatiga, dolor de cabeza, disnea, pérdida de cabello, niebla cerebral y ageusia.

Otros análisis, como el dirigido por el King’s College de Londres, en Reino Unido, entre más de 4.000 pacientes usuarios de la aplicación Covid Symptom Study, indican que uno de cada siete tenía síntomas durante más de cuatro semanas; uno de cada veinte durante al menos ocho semanas, y uno de cada cincuenta seguían sintomáticos a los tres meses. También se refirieron más mujeres y un 16% de los estudiados presentaron alguna recurrencia tras un periodo de mejoría. Los porcentajes pueden llegar hasta el 50% o incluso el 90% entre hospitalizados.

En cualquier caso, la mayoría de profesionales apunta hacia un proceso multifactorial que es necesario desentrañar. Aunque ‘a priori’ no se han detectado daños graves en los órganos afectados, el seguimiento está hallando desequilibrios y descompensaciones clínicas que no se ajustan a los de las pruebas objetivas. Se ignora igualmente si su mantenimiento crónico podría ser el origen de nuevas enfermedades o, en su defecto, agravar o precipitar otras.
Las unidades de seguimiento post-covid ya están en marcha en muchos hospitales para recolectar más datos que permitan descifrar su origen, actividad y tiempo de duración y llevar a cabo ensayos clínicos que ofrezcan estrategias farmacológicas eficaces y adaptadas a esta nueva realidad.

La covid-19 no es una enfermedad conocida y, por tanto, tampoco lo son sus potenciales secuelas. Hasta cuándo pueden permanecer y cómo se pueden resolver son preguntas que deben resolverse con investigación, teniendo en cuenta que tampoco se sabe hasta cuándo el SARS-CoV-2 formará parte de nuestras vidas.

Fecha: 16/3/2021
Fuente:https://www.diariomedico.com/investigacion/50-secuelas-de-la-covid.html

5 febrero 2021

Encuentran el “talón de Aquiles” del coronavirus

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 10:02

covid-19-muestra-molecular-cuba-580x326En grupo de investigadores de la Universidad de Stanford ha concluido que las nuevas mutaciones, pese a ser más infecciosas, están más expuestas.
Durante las últimas semanas, las nuevas mutaciones del coronavirus han derivado en una mayor cantidad de contagios alrededor de todo el mundo. Reino Unido fue quien dio la voz de alarma en el mes de diciembre, al detectar una cepa con más capacidad de contagio, hasta un 70%, y que también podría tener más mortalidad.
Junto a esta nueva cepa, también se han detectado, de momento en menos países, variantes procedentes de Sudáfrica y Brasil. Todas estas cepas son el resultado de mutaciones que afectan a la proteína espícula del coronavirus, que son las protuberancias que rodean al virus y que le dan su aspecto de corona. Se trata de una parte fundamental para el contagio, pues es conocida como la ‘llave’ con la que el virus consigue entrar en nuestro organismo.
Sin embargo, todavía hay cosas del virus que se escapan al conocimiento humano después de llevar ya un año entre nosotros. ¿Por qué las nuevas variantes son más contagiosas que las existentes hasta ahora? Un equipo de científicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) ha concluido que la clave no reside en los cambios físicos de la espícula, sino en que las mutaciones le dan una mayor susceptibilidad.
Un virus más susceptible
El SARS-CoV-2, para conseguir infectar a una célula, necesita que sus espículas sean activadas. Esto se produce mediante las enzimas que hay en las células, a través de las cuales el virus consigue entrar. Según este estudio, publicado en la web bioRxiv.ogr y a falta de ser revisado por pares, las mutaciones ha provocado que las espículas sean más susceptibles a la activación mediante una enzima llamada proteasa.
De esta forma, indican, las proteasas causantes de la activación deben encontrarse en la zona de entrada del virus, las fosas nasales, y no en el resto del cuerpo. A pesar de ser una variante más infecciosa, no afectaría con una mayor virulencia al resto de órganos que el resto de cepas, concluyen los expertos, aunque la comunidad científica todavía se encuentra discutiendo esto último.
El punto débil de la COVID
Por una parte, esta nueva cepa es mucho más contagiosa que el resto pero, según afirman los expertos de Stanford, también es ahora más vulnerable. Lo explican de la siguiente forma: las espículas se activan de forma más sencilla (por ello es más infeccioso), pero facilita el trabajo de los anticuerpos neutralizantes al dejar al descubierto partes antes ocultas, lo que han denominado como el ‘talón de Aquiles’.
Como indican, cada partícula viral tiene “hasta 80 espículas proteicas”, y de ellas solo una parte necesita unirse a la célula para introducir el virus. “Si se activan más espículas y se expone el punto de unión, los anticuerpos neutralizantes tendrán una mayor probabilidad de unirse a las partículas virales y aglutinar varias juntas”.

Fecha:27/1/2021

https://as.com/diarioas/2021/01/27/actualidad/1611747807_268707.html

La melatonina puede prevenir el deterioro cognitivo

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:54

dormir-humor_0Los científicos finalmente encontraron un suplemento que realmente puede ayudar a proteger la memoria, y resulta que estuvo escondido a plena vista todo el tiempo. El suplemento en cuestión es la melatonina, la misma que muchas personas toman todas las noches para mejorar su sueño. Resulta que el suplemento puede proteger al cerebro del deterioro cognitivo según investigadores de la Universidad Médica y Dental de Tokio (TMDU). La investigación sobre el potencial de aumento de la memoria de la melatonina se publicó en el Journal of Pineal Research en octubre de 2020. El estudio en cuestión fue dirigido por Atsuhiko Hattori en TMDU en Japón, y sugiere que la melatonina y dos de sus metabolitos tienen un impacto profundo: ayudan al cerebro a conservar los recuerdos, lo que significa que potencialmente puede proteger a los pacientes del deterioro cognitivo.

Ahora, el estudio se realizó en un modelo animal, a saber, ratones, pero los investigadores confían en que los ensayos en humanos futuros mostrarán que lo mismo es cierto para el cerebro humano. El estudio se realizó comparando la formación de la memoria a largo plazo en ratones jóvenes, de mediana edad y mayores.

La forma más sencilla de probar la memoria en ratones es dejar que los roedores examinen objetos desconocidos. Los ratones tienen una propensión natural a inspeccionar objetos nuevos y, al igual que los humanos, siempre sienten más curiosidad por lo nuevo que por los objetos familiares. El problema es que, para que un objeto sea familiar, es necesario recordarlo. Y los ratones jóvenes son excepcionalmente aptos para reconocer objetos familiares: mostrar un objeto 3 veces al día suele ser suficiente para que lo recuerden al día siguiente. Los ratones más viejos, por otro lado, a menudo tienen dificultades para recordar objetos familiares, lo que se considera un signo de deterioro cognitivo. Cuando se les asigna la misma tarea, la memoria menguante de los ratones más viejos se hace evidente, ya que pasan tanto tiempo examinando objetos familiares como revisando nuevos, como si ambos objetos fueran nuevos para ellos. Este es el punto del estudio en el que los investigadores introdujeron a la mitad de todos los ratones de todos los grupos de edad a la melatonina y a 2 de sus metabolitos, las sustancias que se forman cuando el cuerpo descompone la melatonina.

Como explica Hattori, “sabemos que la melatonina se convierte en N1-acetil-N2-formil-5-metoxiquinuramina (AFMK) y N1-acetil-5-metoxiquinuramina (AMK) en el cerebro, y sospechamos que podrían promover la cognición”. Los resultados después de solo 4 días de observación, los investigadores notaron que la memoria de todos los ratones mejoró dramáticamente. Se encontró que el metabolito de melatonina AMK es el más eficaz. Los investigadores también señalaron que la melatonina y sus metabolitos se acumularon en el hipocampo, una región del cerebro responsable de convertir las experiencias cotidianas en recuerdos a largo plazo. Los hallazgos en los ratones más viejos son los más emocionantes: solo una dosis de AMK administrada después de una sola exposición a elementos nuevos les ayudó a recordar los objetos incluso 4 días después. Como señaló el autor principal, “su efecto en ratones mayores es particularmente alentador y tenemos la esperanza de que los estudios futuros muestren efectos similares en las personas mayores. Si esto sucede, la terapia AMK podría eventualmente usarse para reducir la gravedad del deterioro cognitivo leve y su posible conversión a la enfermedad de Alzheimer”.

Si el estudio se replica con éxito en humanos, esto podría significar que se puede tomar un suplemento de AMK o melatonina como medida preventiva contra el deterioro cognitivo, la demencia y el Alzheimer.

Fecha:4/2/2021

Fuente: https://www.todo-mail.com/content.aspx?emailid=21494

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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