Diabetes mellitus

29 mayo 2020

Por qué los diabéticos son grupo de riesgo frente a la infección Covid-19

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 10:47

CoronavirusUna persona con diabetes presenta altos niveles de glucemia. Con el paso del tiempo esto puede ocasionar problemas en ciertas partes del cuerpo como los riñones, los nervios, los pies, los ojos, según alerta el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales estadounidense.
Aparte, menciona que al tener diabetes se puede aumentar el riesgo de tener enfermedades cardíacas, así como trastornos óseos o articulares, o bien problemas en la piel, en el aparato digestivo, disfunción sexual, e incluso problemas en los dientes y en las encías.
Mientras, la Federación Internacional de Diabetes recuerda que frente a la pandemia actual de Covid-19, las personas mayores y aquellas que presenten afecciones médicas preexistentes, como diabetes, enfermedades cardíacas y asma, parecen ser más vulnerables a enfermarse gravemente al infectarse por el nuevo coronavirus Sars-Cov-2.
“Cuando las personas con diabetes desarrollan una infección viral puede ser más difícil de tratar debido a las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre y, posiblemente, a la presencia de complicaciones de la diabetes”, indica.
En concreto, cita que parece que hay dos razones para esto: En primer lugar, el sistema inmunitario se ve comprometido, lo que dificulta la lucha contra el virus y probablemente conduce a un período de recuperación más largo. En segundo lugar, el virus puede prosperar en un entorno de glucosa elevada en la sangre.
En este sentido, en una entrevista con Infosalus, el presidente electo de la Sociedad Española de Diabetes (SED) el doctor Antonio Pérez explica que los diabéticos, las personas mayores y a aquellas con enfermedades cardíacas o asma, son más vulnerables a enfermar de forma más grave con cualquier infección viral, sea la gripe o la infección por el Covid-19.
“En el caso de la infección por Covid-19, la información disponible sugiere que las personas con diabetes tienen en general un mayor riesgo de complicaciones, incluida la muerte. Además, la infección vírica, como cualquier situación de enfermedad, puede suponer un deterioro del control glucémico durante los días de enfermedad, lo que también puede contribuir a la mayor gravedad de la infección”, asegura el experto.
El también miembro del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) añade que las razones de esta mayor gravedad en las personas con diabetes se han atribuido, en primer lugar, a que el sistema inmunitario se ve comprometido, lo que dificulta la lucha contra el virus y probablemente conduce a un período de recuperación más largo.
“Esto se ve favorecido por la existencia de un mal control de la glucosa, de las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre por la infección y la presencia de complicaciones de la diabetes y otras enfermedades”, agrega.
En la actualidad no hay ninguna información relativa a que unas diabetes sean más peligrosas que otras frente al Covid-19, según puntualiza el doctor Pérez: “La evolución depende de otros factores como la edad, el grado de control de la diabetes, la presencia de complicaciones crónicas u otras patologías. Las formas graves de Covid-19 son más frecuentes en las personas mayores con complicaciones, mientras que los niños y adultos jóvenes con diabetes bien controlada no parecen tener más riesgo ante la infección por coronavirus”.
Así, el presidente electo de la SED quiere dejar claro que el riesgo que tiene una persona con diabetes de contraer la infección que causa Covid-19 es el mismo que el de la población general, aunque si se contrae la infección su gravedad y evolución pueden ser diferentes, según la edad, el grado de control de la diabetes y la presencia de complicaciones crónicas u otras patologías, según matiza.
“Aunque las personas con diabetes tienen la misma probabilidad de contagiarse por el coronavirus que la población general, si la contraen su gravedad y evolución puede ser peor”, insiste el especialista del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).
Además, recuerda que hay que tener en cuenta que la diabetes insuficientemente compensada incide sobre la evolución en caso de contraer la enfermedad, por lo que es fundamental en este período epidémico ajustar al máximo la glucemia.
“Es importante que las personas con diabetes sigan de forma estricta las medidas de protección y aislamiento recomendadas por las autoridades sanitarias, mantengan el mejor control glucémico posible, dispongan del material necesario para el tratamiento, aparte de tener a mano las instrucciones de su médico o enfermera en caso de enfermedad”, aconseja el especialista en última instancia.
Fecha:21/4/2020
Fuente:https://www.infosalus.com/asistencia/noticia-diabeticos-son-grupo-riesgo-frente-infeccion-covid-19-20200420082733.html?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=usuariosboletin

Revelan nuevos hallazgos en autopsias de pacientes de Covid-19

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 10:43

MADRID, 28 May. (EUROPA PRESS) – Los patólogos del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Estatal de Louisiana (LSU Health New Orleans) realizaron la primera serie de autopsias a afroamericanos que murieron por COVID-19 en Nueva Orleans y sus hallazgos proporcionan información nueva y fundamental para guiar el manejo del paciente, según publican en la revista ‘The Lancet Respiratory Medicine’. “Descubrimos que los pequeños vasos y capilares en los pulmones estaban obstruidos por coagulos sanguíneos y hemorragias asociadas que contribuyeron significativamente a la muerte de estos pacientes” … informa el autor principal Richard Vander Heide, profesor y director de Investigación de Patología de la Escuela de Medicina de la LSU Health New Orleans. Autopsias de pacientes de COVID-19 revelan nuevos hallazgos

“También encontramos niveles elevados de dímeros D, fragmentos de proteínas involucradas en la descomposición de los coágulos sanguíneos -prosigue-. Lo que no vimos fue miocarditis o inflamación del músculo cardíaco, que los informes preliminares sugieren que contribuyen significativamente a la muerte por COVID-19″
Los pacientes eran hombres y mujeres entre 40 y 70 años. Todos eran afroamericanos y muchos tenían antecedentes de hipertensión, obesidad, diabetes tipo II dependiente de insulina y enfermedad renal crónica. En todos los casos, los pacientes acudieron al hospital aproximadamente de tres días a una semana después de desarrollar tos leve y fiebre (de 38 o 39 grados), experimentando descompensación respiratoria repentina o colapso en el hogar

Fecha: 28/5/2020

Leer más: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-autopsias-pacientes-covid-19-revelan-nuevos-hallazgos-20200528080435.html?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=usuariosboletin

18 mayo 2020

La OMS sigue sin encontrar pruebas concluyentes de contagio de coronavirus por contacto con objetos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:37

MADRID, 16 May. (EUROPA PRESS) –
La Organización Mundial de la Salud (OMS) todavía no ha encontrado pruebas concluyentes de que el coronavirus pueda contagiarse a través de un contacto con una superficie artificial como pomos de puerta o teclados, según un último informe de la agencia médica de la ONU.
Sin embargo, la organización mantiene su recomendación a favor de la desinfección de superficies y objetos, siempre que sea posible y para tranquilidad de la población.
El estudio hace referencia a otro informe en el que se precisaba que el virus podría sobrevivir hasta siete días sobre una superficie. En este sentido, la OMS recuerda que estas pruebas fueron realizadas en un laboratorio, lejos de las condiciones del mundo real.
“La enfermedad Covid-19 se transmite principalmente a través de un contacto físico cercano y por residuos respiratorios”, según el documento.
“En el momento de la publicación de este informe no se ha relacionado de manera concluyente el contagio con una superficie medioambiental contaminada, según los estudios disponibles”, de acuerdo con el documento.
No obstante, y aunque no se tiene constancia por el momento de este tipo de casos, la OMS no descarta que estas superficies puedan alojar otro tipo de virus, de ahí que se insista en su desinfección habitual.
Fecha: 16/5/2020

Fuente: https://www.europapress.es/internacional/noticia-oms-sigue-encontrar-pruebas-concluyentes-contagio-coronavirus-contacto-objetos-20200516161921.html?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=usuariosboletin

12 mayo 2020

Nuevo candidato frente al coronavirus de Vir y Alnylam

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:57

VIR-2703 es un antiviral que planean desarrollar con una formulación inhalada para el tratamiento y/o prevención de la Covid-19.
Vir Biotechnology y Alnylam Pharmaceuticals anuncian la selección de VIR-2703 (también denominado ALN-COV) como un producto candidato a ser desarrollado para el tratamiento de la Covid-19. Es un ARN de interferencia (ARNi) terapéutico dirigido al genoma del SARS-CoV-2 que planean desarrollar como una formulación inhalada para el posible tratamiento y/o prevención de la Covid-19.

Las compañías planean reunirse pronto con la agencia estadounidense FDA y otras autoridades reguladoras con el objeto de negociar una posible evaluación acelerada para presentar una solicitud de nuevo medicamento en investigación a finales de 2020.

Para llegar a este descubrimiento, Alnylam sintetizó más de 350 ARNi pequeños (ARNip) dirigidos a regiones altamente conservadas del genoma SARS-CoV-2, que luego se analizaron bioinformáticamente y se evaluaron en ensayos in vitro. De esta forma, se identificaron múltiples ARNip de elevada efectividad que demostraron una reducción del 99,9% en la replicación viral en un modelo de virus vivo de SARS-CoV-2 in vitro realizado por Vir.
En los ensayos de dosis-efecto, se demostró que VIR-2703 tenía una concentración efectiva para una inhibición del 50% (CE50) de menos de 100 picomolar y una EC95 de menos de 1 nanomolar en el modelo de virus vivo SARS-CoV-2 que mide la inhibición en la producción de viriones.

Además, se prevé que VIR-2703 tenga reactividad frente a más del 99,9% de los más de 4.300 genomas de SARS-CoV-2 actualmente disponibles en bases de datos públicas que cumplen con los requisitos de análisis y también se predice que tendrá reactividad hacia el genoma de SARS-CoV del brote de SARS de 2003.
Ensayos clínicos

“Con este candidato ahora en mano, aceleraremos aún más nuestros esfuerzos y planeamos comenzar estudios en humanos a finales de año. Nuestro objetivo final sería proporcionar un acceso mundial rápido, si se aprueba, a un tratamiento terapéutico eficaz para combatir la Covid-19″, destaca George Scangos, CEO de Vir.

“Hasta donde sabemos, este es uno de los antivirales de acción directa más potentes dirigidos al SARS-CoV-2 comunicado hasta la fecha “, subraya John Maraganore, director ejecutivo de Alnylam. “Mientras esta pandemia continúa avanzando, nos comprometemos a actuar con la mayor urgencia para desarrollar terapias ARNi a investigar contra el Covid-19 y otras posibles enfermedades mediadas por coronavirus en el futuro”.
Más colaboración

Además del producto candidato a ser desarrollado (dirigido al genoma del SARS-CoV-2), ambas compañías aprovecharán los recientes avances de Alnylam en la administración pulmonar de ARN de interferencia silenciadores, para el silenciamiento de dianas genéticas en el tracto respiratorio en múltiples tipos de células, incluidas las que intervienen en la infección por SARS-CoV-2.

Las dos compañías emplearán la experiencia en enfermedades infecciosas de Vir para presentar hasta tres productos candidatos de desarrollo adicionales para tratar el COVID-19, y potencialmente otras enfermedades por coronavirus.

Fecha:11/ 05 / 2020

Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/farmacia/industria/empresas/nuevo-candidato-frente-al-coronavirus-de-vir-y-alnylam.html

8 mayo 2020

IECAs y ARA II pueden mejorar el pronóstico de los pacientes hipertensos con Covid-19

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:54

CoronavirusLos fármacos antihipertensivos podrían mejorar el pronóstico de los pacientes hipertensos con la Covid-19, por lo que se recomienda no abandonar los tratamientos indicados sin interrupción.

Un grupo de científicos que han estado trabajando en primera línea contra el coronavirus en España, Italia y en los Estados Unidos, han analizado con detalle la controversia existente respecto al supuesto efecto negativo de medicamentos hipertensivos en pacientes que hayan contraído esta enfermedad. El estudio, que acaba de publicarse en Mayo Clinic Proceedings, trata de explicar el nivel de evidencia clínica sobre este tema.

“De acuerdo con las pautas actuales, recomendamos a los pacientes con hipertensión que continúen tomando los medicamentos antihipertensivos sin interrupción”, señala a DM el autor principal, Fabián Sanchis Gomar, de la División de Medicina Cardiovascular de la Universidad de Stanford, en California, Estados Unidos.

Desde que apareció la pandemia, se ha sugerido que los pacientes con enfermedades subyacentes como hipertensión, insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica tienen un mayor riesgo de padecer cuadro grave por la Covid-19. La comunidad científica y médica ha debatido activamente sobre la influencia potencial del uso de los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECAs) y los bloqueadores de los receptores de angiotensina II (ARAII) durante el brote de la Covid-19, ya que una de las formas en las que virus penetra en el organismo es a través de la enzima convertidor de la angiotensina (ECA) 2, la enzima que convierte la angiotensina I en angiotensina II a nivel pulmonar y en otros tejidos y órganos, lo que puede sugerir que los medicamentos pueden aumentar la susceptibilidad al virus y la gravedad de la enfermedad.
Mayor expresion no significa mayor riesgo

Con la revisión de más de 60 estudios publicados, el equipo de Sanchis Gomar, que también pertenece al Grupo de Investigación de Fisiopatología Celular y Orgánica del Estrés Oxidativo del Instituto de Investigación Sanitaria (Incliva), de Valencia, concluye que lo más importante es que, hasta el momento, ningún estudio ha reportado un aumento en los niveles circulantes o en la expresión de ECA2 y, aún siendo así, una mayor expresión no implicaría necesariamente un mayor riesgo de infección o gravedad de la enfermedad.

Su investigación ha incluido trabajos que sugieren que niveles elevados de angiotensina II, diana de los inhibidores del sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA), como son los IECAs y los ARAII, pueden fomentar el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) en pacientes con COVID-19. Otra investigación sugiere que los inhibidores del SRAA pueden incluso desempeñar un papel en el tratamiento de la Covid-19. A pesar de que las controversias no están totalmente resueltas, “llegamos a una recomendación basándonos en las evidencias científicas que tenemos en la actualidad, pero se quedan cortas. Faltan más datos en humanos y en condiciones reales. Ahora mismo se han puesto en marcha varios ensayos clínicos para, precisamente, comprobar si estos antihipertensivos tienen efectos negativos en pacientes Covid-19 o no. Entre ellos, nosotros estamos llevando a cabo un ensayo clínico randomizado en diez hospitales de Estados Unidos, y en breve tendremos resultados, tanto de nuestro estudio como de los otros que se están llevando a cabo”, señala a DM el investigador.

Modular o minimizar el daño

En cualquier caso, el mecanismo de estos fármacos parece que no supondría una potencial vía de prevención para la población general: “Nunca sería un tratamiento preventivo de infección. Lo que se ha sugerido es que podrían modular y minimizar el daño producido por la Covid-19, sobre todo a nivel pulmonar, pero este aspecto aún hay que confirmarlo. Tenemos que esperar a los resultados de los estudios que se están llevando a cabo ya en la actualidad”, indica.

IECAs y ARAII son igual de efectivos para tratar la hipertensión arterial. Sin embargo, como los IECA pueden producir tos y angioedema como efectos secundarios, “en ciertos pacientes con factores de riesgo que pudiesen agravar la infección por el virus SARS-CoV-2 y empeorar el pronóstico (enfermedad cardiovascular, obesidad, fumadores, EPOC, diabetes o hipertensión arterial), podrían ser más recomendables los ARAII con tal de evitar dichos efectos secundarios”.

IECA, ARA II y estatinas mejoran la fibrilación

Carl J. Lavie, del Instituto Vascular y del Corazón John Ochsner de la Escuela de Medicina de Nueva Orleans, en Estados Unidos, y coautor del estudio señala que “se sabe que la angiotensina provoca inflamación, oxigenación, vasoconstricción y fibrosis, por lo que es bastante coherente pensar que un fármaco que pueda inhibir la producción de dicha hormona en realidad pueda ser muy beneficioso para prevenir tanto lesiones a nivel pulmonar como a nivel sistémico. Ciertamente, resulta prematuro empezar a utilizar estos agentes como una medida para prevenir la Covid-19 en pacientes sin ninguna otra indicación para el uso de inhibidores del SRAA, pero se trata de un área de investigación muy activa”.

Además del ensayo clínico multihospitalario que evaluará los efectos de los IECAs y los ARA II en pacientes Covid-19, el equipo estadounidense de Sanchis ha puesto en marcha otro trabajo que analizará los efectos que la infección por SARS-CoV-2 provoca sobre la actividad eléctrica del corazón, para lo que “vamos a monitorizar la actividad eléctrica cardíaca de pacientes que han tenido la enfermedad durante un periodo de seguimiento de un año”.

Un arma de ‘doble filo’

El equilibrio entre la administración de antihipertensivos y su relación con el receptor ACE2 como puerta de entrada del virus en el organismo es un hecho muy debatido y que precisa de un perfecto equilibrio. Por decirlo de algún modo, sería como un “arma de doble filo”, indica Sanchis Gomar.

El virus del SARS-CoV-2 entra en las células a través de la enzima convertidora de angiotensina 2 (ACE2). Se ha observado que las enfermedades cardiovasculares son una comorbilidad con frecuencia presente en pacientes con Covid-19 y una posible explicación a esto es que pueda ser debido a que presenten mayores niveles de ACE2.

“Dado que los IECA y ARAII son fármacos que se prescriben frecuentemente en pacientes con hipertensión, insuficiencia cardíaca, enfermedad cardíaca isquémica o diabetes se ha sugerido que éstos puedan influir sobre los niveles y/o la expresión de ACE2, en algunas ocasiones incluso de un modo poco científico. Sin embargo, si los IECAs y/o ARAII aumentan o no la expresión de ACE2 sigue siendo una hipótesis sin demostrar, al menos en humanos”.

Es más, ACE2 parece ser protector frente al daño pulmonar agudo, y es por ello por lo que se está investigando si un ARAII (losartán, por ejemplo,) puede prevenir o minimizar este daño pulmonar. “Desde nuestro punto de vista, necesitamos confirmar si los niveles séricos o pulmonares de ACE2 varían (al alta o a la baja). En la actualidad, hay algunos estudios que lo describen en modelos animales, pero en humanos todavía lo desconocemos. De hecho, se ha descrito que la expresión de ACE2 está disminuida en modelos de hipertensión y que dicha hipertensión no ha afectado a otras infecciones por coronavirus”.

Curiosamente, en un estudio reciente realizado en pacientes que recibieron terapia con IECAs o ARAII, se observó una menor severidad de la enfermedad y un nivel más bajo de interleucina-6, un aumento de las concentraciones de células T CD3 y CD8 en sangre periférica y una disminución de la carga viral pico en comparación con otros medicamentos antihipertensivos, lo que respaldaría el beneficio del uso de IECAs o ARAII en pacientes Covid-19 y con hipertensión arterial.

También se ha demostrado que los ARAII son efectivos en el tratamiento de pacientes con sepsis, neumonía o gripe, mientras que la combinación de estatinas y ARAII parece reducir drásticamente la mortalidad durante el reciente brote de Ébola. Finalmente, se ha visto que los pacientes ancianos, mayores de 65 años, con Covid-19 y con hipertensión arterial que toman ARAII ARB “pueden ser menos propensos a desarrollar enfermedad pulmonar grave en comparación con los pacientes que no toman dichos medicamentos. Lo que realmente nos preocupa es que, por una hipótesis o especulación, sin evidencias científicas que lo respalden, muchos pacientes de América del Sur, América Central o España han interrumpido sus tratamientos con IECAs o ARAII, lo que podría ser aún más peligroso o amenazante para la vida que el propio virus”.

Raquel Serrano
Fecha:7/5/2020

Fuente: Diario Médico, España.

https://diariomedico.com/medicina/medicina-interna/iecas-y-ara-ii-pueden-mejorar-el-pronostico-de-los-pacientes-hipertensos-con-covid-19.html

6 mayo 2020

El cerebro humano crea neuronas hasta los 90 años

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:55

cien-cerebro-150x150Científicos descubren que la formación de nuevas neuronas se produce en el cerebro durante toda la vida adulta.

Si el centro de memoria del cerebro humano puede desarrollar nuevas células, podría ayudar a las personas a recuperarse de la depresión, del trastorno de estrés postraumático, a retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer, profundizar nuestra comprensión de la epilepsia y ofrecer nuevos conocimientos sobre la memoria y el aprendizaje.

Durante décadas, los científicos han debatido si el nacimiento de nuevas neuronas, llamada neurogénesis, es posible en un área del cerebro responsable del aprendizaje, la memoria y la regulación del estado de ánimo. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine, inclina la balanza al “sí”. Según el estudio, una región concreta del cerebro humano -conocida como giro dentado– produce nuevas neuronas hasta los 90 años; toda la vida.
Los investigadores, liderados por María Llorens-Martín, científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (España), probaron una variedad de métodos para preservar el tejido cerebral de 58 personas recientemente fallecidas. Encontraron que diferentes métodos de preservación llevaron a distintas conclusiones sobre si se podrían desarrollar nuevas neuronas en el cerebro adulto y envejecido.

Llorens-Martin, autora principal del artículo, debe conservar el tejido cerebral unas pocas horas después de la muerte y ser muy precisos con los químicos específicos que se utilizan para preservar el tejido o las proteínas que identifican a las células en desarrollo.
La experta comentó que comenzó a recolectar y preservar cuidadosamente muestras de cerebro en 2010, cuando se dio cuenta de que muchos cerebros almacenados en bancos de cerebros no se conservaban adecuadamente para este tipo de investigación. En su estudio, ella y sus colegas examinaron los cerebros de las personas que murieron con sus recuerdos intactos, y los que murieron en diferentes etapas de la enfermedad de Alzheimer. Descubrió que los cerebros de las personas con alzhéimer mostraban pocos signos de neuronas nuevas en el hipocampo, si es que mostraban alguna señal, con menos señales a medida que se encontraban en el curso de la enfermedad. Esto sugiere que la pérdida de nuevas neuronas, si pudiera detectarse en el cerebro vivo, sería un indicador temprano de la aparición de la enfermedad de Alzheimer, y que promover un nuevo crecimiento neuronal podría retrasar o prevenir la enfermedad que ahora afecta a millones de personas en todo el mundo.

Neurogénesis

La neurogénesis en el hipocampo es importante porque la evidencia en animales muestra que es esencial para la separación de patrones. En las personas, la incapacidad para distinguir entre dos eventos similares podría explicar por qué los pacientes con trastorno de estrés postraumático continúan reviviendo las mismas experiencias, a pesar de que sus circunstancias han cambiado. Además, muchos déficits observados en las primeras etapas del deterioro cognitivo son similares a los observados en animales cuya neurogénesis se ha detenido.
Los investigadores pueden estimular el crecimiento de nuevas neuronas en ratones y ratas haciendo que los roedores hagan más ejercicio o proporcionándoles entornos que sean más estimulantes cognitiva o socialmente, dice Llorens-Martin. “Esto no podría aplicarse a las etapas avanzadas de la enfermedad de Alzheimer. Pero si pudiéramos actuar en etapas más tempranas en las que la movilidad aún no está comprometida, quién sabe, tal vez podríamos reducir la velocidad o prevenir la pérdida de plasticidad en el cerebro”, concluye la experta.
Y termina: “Aún queda mucho camino por recorrer para aplicar estos resultados al tratamiento de seres humanos, pero los resultados obtenidos son esperanzadores ya que muestran la existencia de una población dinámica de células que en otras especies de mamíferos han mostrado ser importantes para la regulación de la memoria”.

Sarah Romero
Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías con un secreto confesable: la pasión por la astronomía. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

Referencia: E. P. Moreno-Jiménez*, M. Flor-García*, J. Terreros-Roncal*, A. Rábano, F. Cafini, N. Pallas-Bazarra, J. Ávila and M. Llorens-Martín. Adult hippocampal neurogenesis is abundant in neurologically healthy subjects and drops sharply in patients with Alzheimer’s disease. Nature Medicine. DOI: 10.1038/s41591-019-0375-9
Fecha: 27/3/2019
Fuente: Revista Muy Interesante. https://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/el-cerebro-humano-crea-neuronas-hasta-los-90-anos-421553590034?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=190327_Newsletter

Al SRAS-CoV-2 no le gusta tomar el sol

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:47

Arco de Triunfo, ParisLas costumbres víricas apuntaban a la estacionalidad del nuevo coronavirus. Varios estudios parecen ir confirmando su repulsión hacia la humedad y las temperaturas elevadas.

Una de las dudas, y esperanzas, frente a la pandemia por el SRAS-CoV-2 era si se vería afectado por la temperatura, por la llegada del calor. Varios estudios chinos ya habían alentado esa posibilidad, así como experimentos de laboratorio y experiencias previas con otros coronavirus y virus de la gripe. Así, un ensayo en laboratorio publicado en abril en The Lancet Microbe había comprobado que el SRAS-CoV-2 era muy estable a 4 °C pero sensible al calor. El tiempo de supervivencia del virus fue de 5 minutos a una temperatura de incubación de 70 °C, y a 22 ºC el virus desaparecía a los 14 días y duraba un día a 37 ºC. ¿Tendría por tanto características estacionales? Tres estudios que se acaban de publicar en Science of the Total Environment parecen confirmar esas sospechas.
En el primero de ellos, un equipo de la Universidad Federal de Tocantins, en Brasil, ha analizado la relación entre la temperatura y los casos confirmados recopilados del 27 de febrero al 1 de abril en las 27 capitales de estado de Brasil afectadas por el coronavirus. Los modelos aplicados sugieren una relación lineal negativa entre las temperaturas y los casos diarios acumulados de Covid-19 en el rango de 16,8 °C a 27,4 °C. Cada aumento de temperatura de 1 °C se asoció con una disminución de -4,8% en el número de casos diarios confirmados. En este estudio, que presenta las temperaturas tropicales de Brasil, la variación en las temperaturas promedio anuales osciló entre 16,8 °C y 27,4 °C. Los resultados indican que la curva se aplanó en un umbral de 25,8 °C, si bien no hay evidencia, por falta de datos, que respalde que la curva disminuyera para temperaturas superiores a 25,8 °C.
El segundo estudio, a cargo de Al Asyary y Meita Veruswati, de dos universidades de Indonesia, analiza la correlación entre la exposición a la luz solar y el pronóstico de enfermos de Covid-19 en Yakarta (Indonesia). Examinaron las tasas de incidencia, muerte y recuperación. Solo el número de pacientes recuperados se correlacionó significativamente con la exposición a la luz solar. Los autores matizan que la luz solar no basta para eliminar al virus, por lo que no previene la infección, pero ayuda a mantener el estado de salud de los contagiados. Es sabido que la luz solar estimula el sistema inmunitario, lo que ralentiza el desarrollo de agentes como la influenza, la tuberculosis y el SARS. En este caso, los pacientes de Covid-19 que disfrutaron de luz solar mientras eran atendidos, ya sea en hospitales o en el hogar, tenían más probabilidades de recuperarse de la enfermedad. Puede que a ello contribuya la producción de vitamina D, que potencia la inmunidad.
En el tercer estudio, el equipo de Yu Wu, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pekín, ha explorado los efectos de la temperatura y humedad en los casos diarios y muertes por Covid-19 en 166 países, excluida China. Basándose en la influencia de los parámetros meteorológicos sobre las infecciones respiratorias, han observado que la temperatura y humedad relativa se relacionaron de modo negativo con la progresión de la infección. Un aumento de 1 ºC se asoció con un 3,08% de reducción en los nuevos casos diarios y con un 1,19% menos de nuevas muertes, mientras que un aumento del 1% de la humedad relativa causaba un 0,85% de reducción de nuevos casos y un 0,51% de reducción en las muertes. La baja humedad parece que facilita que las partículas virales sobrevivan más tiempo en el aire. Además, reduce la capacidad de las células ciliares de las vías respiratorias para eliminar esas partículas virales y secretar moco, exponiendo así al huésped al virus.
De Hokkaido a Okinawa
En la misma línea, el equipo de Mugen Ujiie y Shinya Tsuzuki, del Centro Nacional de Salud Global de Tokio, en Japón, publica en International Journal of Infectious Diseases otro trabajo sobre la temperatura y la infectividad del SRAS-CoV-2. Con datos de las prefecturas (provincias) japonesas, evaluaron la relación entre el número de pacientes acumulado por millón de habitantes y la temperatura media en febrero de 2020 en cada prefectura. Tuvieron en cuenta el número de visitantes llegados de China en enero y la tasa de envejecimiento a fin de reflejar la heterogeneidad de las situaciones. Aunque la estacionalidad del SRAS-CoV-2 no ha sido empíricamente demostrada, es plausible que muestre alta infectividad en el invierno, como otros betacoronavirus. “Nuestros resultados sugieren que la baja temperatura puede acrecentar la infectividad de este virus. Okinawa, por ejemplo, la zona japonesa más meridional, de clima subtropical, solo ha registrado 3 casos. En cambio, Hokkaido, la más septentrional, en la zona subártica, tuvo el mayor número de casos registrados de Japón”.
Los epidemiólogos nipones advierten de que hay que desglosar bien los focos de contagios y sus contactos sociales, así como las aglomeraciones urbanas, factores que lógicamente aumentan los casos. Aun así, observan que en Hokkaido hay una menor densidad de población que en Tokio y se ha visto más afectada que la capital japonesa. Es decir, tras ajustar otros factores, “sí parece que las bajas temperaturas muestran una fuerte relación con un mayor número de casos”.
Quizá esta susceptibilidad al calor explique en parte el menor número de contagios, por ejemplo, en Andalucía. Sin embargo, la existencia de casos en África o en Australia indica que la elevada infectividad del SRAS-CoV-2 puede vencer en ocasiones temperaturas altas, por lo que no hay que confiarse demasiado y, mientras no desaparezca achicharrado por el calor o frenado por una vacuna, haya que seguir defendiéndose de sus garras con mascarillas, higiene, distanciamiento social y rápido control de los contagiados y sus contactos. La llegada del calor puede ser una tregua bienvenida, pero la presunta estacionalidad del nuevo coronavirus es a la vez una amenaza latente para el próximo invierno que se sumaría a la gripe anual y a las otras infecciones respiratorias que huyen del agua y de la luz.
José R. Zárate

Fecha:6/5/2020
Fuente:Diario Médico, España. https://diariomedico.com/medicina/medicina-preventiva/al-sras-cov-2-no-le-gusta-tomar-el-sol.html

30 abril 2020

Por qué los diabéticos son grupo de riesgo frente a la infección Covid-19

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:58

Una persona con diabetes presenta altos niveles de glucosa en sangre. Con el paso del tiempo esto puede ocasionar problemas en ciertas partes del cuerpo como los riñones, los nervios, los pies, los ojos, según alerta el Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales estadounidense.
Aparte, menciona que al tener diabetes se puede aumentar el riesgo de tener enfermedades cardíacas, así como trastornos óseos o articulares, o bien problemas en la piel, en el aparato digestivo, disfunción sexual, e incluso problemas en los dientes y en las encías.
Mientras, la Federación Internacional de Diabetes recuerda que frente a la pandemia actual de Covid-19, las personas mayores y aquellas que presenten afecciones médicas preexistentes, como diabetes, enfermedades cardíacas y asma, parecen ser más vulnerables a enfermarse gravemente al infectarse por el nuevo coronavirus Sars-Cov-2.
“Cuando las personas con diabetes desarrollan una infección viral puede ser más difícil de tratar debido a las fluctuaciones en los niveles de glucemia y, posiblemente, a la presencia de complicaciones de la diabetes”, indica.
En concreto, cita que parece que hay dos razones para esto: En primer lugar, el sistema inmunitario se ve comprometido, lo que dificulta la lucha contra el virus y probablemente conduce a un período de recuperación más largo. En segundo lugar, el virus puede prosperar en un entorno de glucosa elevada en la sangre.
En este sentido, en una entrevista con Infosalus, el presidente electo de la Sociedad Española de Diabetes (SED) el doctor Antonio Pérez explica que los diabéticos, las personas mayores y a aquellas con enfermedades cardíacas o asma, son más vulnerables a enfermar de forma más grave con cualquier infección viral, sea la gripe o la infección por el Covid-19.
“En el caso de la infección por Covid-19, la información disponible sugiere que las personas con diabetes tienen en general un mayor riesgo de complicaciones, incluida la muerte. Además, la infección vírica, como cualquier situación de enfermedad, puede suponer un deterioro del control glucémico durante los días de enfermedad, lo que también puede contribuir a la mayor gravedad de la infección”, asegura el experto.
El también miembro del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona) añade que las razones de esta mayor gravedad en las personas con diabetes se han atribuido, en primer lugar, a que el sistema inmunitario se ve comprometido, lo que dificulta la lucha contra el virus y probablemente conduce a un período de recuperación más largo.
“Esto se ve favorecido por la existencia de un mal control de la glucosa, de las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre por la infección y la presencia de complicaciones de la diabetes y otras enfermedades”, agrega.
En la actualidad no hay ninguna información relativa a que unas diabetes sean más peligrosas que otras frente al Covid-19, según puntualiza el doctor Pérez: “La evolución depende de otros factores como la edad, el grado de control de la diabetes, la presencia de complicaciones crónicas u otras enfermedades. Las formas graves de Covid-19 son más frecuentes en las personas mayores con complicaciones, mientras que los niños y adultos jóvenes con diabetes bien controlada no parecen tener más riesgo ante la infección por coronavirus”.
Así, el presidente electo de la SED quiere dejar claro que el riesgo que tiene una persona con diabetes de contraer la infección que causa Covid-19 es el mismo que el de la población general, aunque si se contrae la infección su gravedad y evolución pueden ser diferentes, según la edad, el grado de control de la diabetes y la presencia de complicaciones crónicas u otras patologías, según matiza.
“Aunque las personas con diabetes tienen la misma probabilidad de contagiarse por el coronavirus que la población general, si la contraen su gravedad y evolución puede ser peor”, insiste el especialista del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau (Barcelona).
Además, recuerda que hay que tener en cuenta que la diabetes insuficientemente compensada incide sobre la evolución en caso de contraer la enfermedad, por lo que es fundamental en este período epidémico ajustar al máximo la glucemia.
“Es importante que las personas con diabetes sigan de forma estricta las medidas de protección y aislamiento recomendadas por las autoridades sanitarias, mantengan el mejor control glucémico posible, dispongan del material necesario para el tratamiento, aparte de tener a mano las instrucciones de su médico o enfermera en caso de enfermedad”, aconseja el especialista en última instancia.
Fecha:21/4/2020
Fuente:https://www.infosalus.com/asistencia/noticia-diabeticos-son-grupo-riesgo-frente-infeccion-covid-19-20200420082733.html?utm_source=boletin&utm_medium=email&utm_campaign=usuariosboletin

COVID-19: El distanciamiento social podría ser necesario de forma intermitente hasta 2022

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:47

CoronavirusLa revista Science ha publicado esta semana un estudio que modeliza las futuras estrategias de distanciamiento social para frenar la pandemia por COVID-19. Los expertos afirman que podría ser necesario alternar estas medidas hasta 2022 y apuntan que la incidencia total del virus hasta 2025 dependerá de la duración de la inmunidad humana, de ahí la necesidad de realizar estudios serológicos lo antes posible.
Desde el comienzo del brote mundial de COVID-19, la sociedad se pregunta si el SARS-CoV-2 permanecerá en la población humana después de esta etapa pandémica inicial o podrá erradicarse como pasó con la epidemia de SARS de 2002.
Sin tratamientos farmacéuticos disponibles, las intervenciones se han centrado en el rastreo de contactos, la cuarentena y el confinamiento. La intensidad, duración y urgencia requeridas de estas respuestas dependerán tanto de la forma en que se desarrolle esta primera ola como de la propagación posterior del virus.
Un nuevo estudio sobre la dinámica de transmisión y la modelización de futuras estrategias de distanciamiento social, publicado esta semana en la revista Science, apunta que la incidencia total hasta 2025 del SARS-CoV-2 dependerá de la duración de la inmunidad, de la que los científicos saben poco por ahora.
Los autores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard (EE UU) reclaman, por tanto, que se realicen de forma urgente estudios serológicos longitudinales -como el que España plantea iniciar esta semana- para determinar el grado de inmunidad de la población, y si esta disminuye y a qué ritmo.
Basándose en proyecciones de posibles escenarios de propagación del virus, el trabajo sugiere que, si bien el distanciamiento social puede suprimir muchos casos críticos, la infección resurgirá una vez que se levanten estas medidas recargando de nuevo los hospitales.
Así, los expertos plantean la posibilidad de que se necesiten repetidas medidas de distanciamiento social para mantener niveles manejables de hospitalizaciones y muertes por COVID-19 durante varios años, al menos hasta 2022.

“Las medidas de distanciamiento social puntuales probablemente sean insuficientes para mantener los casos dentro de los límites de la capacidad de cuidados intensivos en EE UU”, explicó en rueda de prensa Stephen M. Kissler, uno de los especialistas que dirigió la investigación. “Por lo tanto, en ausencia de otros tipos de tratamientos parecen necesarios los períodos de distanciamiento social intermitentes”.

El SARS-CoV-2 será un virus estacional
Los expertos en salud pública consideran cada vez más improbable que el SARS-CoV-2 siga a su primo más cercano, el SARS-CoV-1, que fue erradicado después de causar una breve pandemia que duró desde 2002 hasta 2003.
En cambio, la transmisión podría asemejarse a la de la gripe pandémica y circular por temporadas. Por eso, conocer la probabilidad de este escenario es clave para montar una respuesta efectiva.
Para Rowland Kao, profesor de Epidemiología Veterinaria y Ciencia de Datos en la Universidad de Edimburgo, “a medida que la pandemia disminuye, un posible resultado es que el número de casos disminuya lo suficiente como para que la enfermedad sea erradicada. De no ser así, el COVID-19 volverá”.
Utilizando datos sobre la estacionalidad de coronavirus humanos conocidos y suponiendo cierta inmunidad cruzada entre el SARS-CoV-2 y otros virus de la misma familia, el equipo de Harvard construyó un modelo para analizar cuánto tiempo deben mantenerse las medidas de distanciamiento social, proyectando la potencial dinámica de la enfermedad en los siguientes 5 años.
Basándose en sus simulaciones, el factor clave que modula la incidencia del virus en los próximos años es la velocidad a la que disminuye la inmunidad del virus, un factor que aún está por determinar. No obstante, el equipo advierte de que en todos los escenarios simulados -incluido el distanciamiento social único e intermitente- las infecciones resurgen cuando se levantan las medidas de distanciamiento social simuladas.
Según los autores, “cuando el distanciamiento social se relaje y al aumentar la transmisibilidad del virus en otoño, puede producirse un intenso brote invernal, que se superponga a la temporada de gripe y supere la capacidad de los hospitales”.
El trabajo publicado en Science modela otro escenario posible en el que se muestra un resurgimiento del SARS-CoV-2 en un futuro tan lejano como 2025. “Las nuevas terapias podrían aliviar la necesidad de un distanciamiento social riguroso, pero en su ausencia, la vigilancia y el alejamiento intermitente tendrían que mantenerse hasta 2022″, argumentan.
Para los autores, esto daría tiempo a los hospitales a aumentar la capacidad de sus cuidados intensivos y permitiría que la inmunidad de la población se incrementara. “Es fundamental distinguir entre esos escenarios para formular una respuesta de salud pública eficaz y sostenida”, afirman.

Limitaciones de este trabajo
No obstante, es importante recalcar que este estudio sugiere posibles hipótesis en lugar de hacer predicciones firmes. Según Mark Woolhouse, profesor de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Edimburgo, “es un excelente estudio que utiliza modelos matemáticos para explorar la dinámica de COVID-19 durante varios años. Pero es importante reconocer que se trata de una guía; coherente con los datos actuales pero basada en una serie de supuestos que aún están por confirmar”.
“Como predicción de futuro debe considerarse con cautela, a pesar de la excelencia del propio trabajo”, afirma Rowland Kao. “Pero su valor depende de poder desenmarañar los efectos combinados de tres factores que se producen simultáneamente (inmunidad de la manada, distanciamiento social y estacionalidad); algo que resulta sumamente difícil”.
Además, habrá que tener en cuenta que otras intervenciones adicionales, como la ampliación de la capacidad de los cuidados intensivos y una terapia eficaz (con fármacos o vacunas), mejorarían el éxito del distanciamiento intermitente y acelerarían la adquisición de la inmunidad de la manada.
“Una debilidad del documento es que los autores no modelan las intervenciones sociales específicas, como las dirigidas a subconjuntos de la población -lo que se conoce como segmentación- o las destinadas a proteger a las personas más vulnerables a la enfermedad -el llamado blindaje-“, añade Woolhouse.
“Y en ausencia de tratamientos o vacunas, la segmentación y el blindaje ofrecen formas de minimizar los impactos más amplios del distanciamiento social. Eso será aún más importante si, como sugiere este trabajo, vamos a vivir con COVID-19 durante mucho tiempo”, termina.
Necesidad de estudios de seroprevalencia
Por último, los autores dejan claro la necesidad urgente de estudios serológicos longitudinales para determinar el alcance y la duración de la inmunidad contra el SARS-CoV-2. Los resultados serán muy valiosos para tratar de entender lo que sucederá con el nuevo virus en los próximos años.
“Estos análisis son especulaciones importantes y presentan un fuerte argumento a favor de la necesidad tanto de pruebas serológicas extensas para determinar cuán extendida podría ser la inmunidad, como de una mejor comprensión del tiempo que los individuos retendrán la inmunidad después de la infección”, afirma por suparte Kao.
“Los estudios serológicos van a ser muy importantes para comprender el alcance de la inmunidad de la población; el grado y la velocidad con la que disminuye. Cuando se conozcan, esos factores tendrían que ser incluidos en estos modelos”, insisten. “Incluso en el caso de una aparente eliminación se debe mantener la vigilancia, ya que podría darse un resurgimiento del contagio incluso en 2024″.
Referencia:
Kissler; C. Tedijanto; E. Goldstein; Y.H. Grad; M. Lipsitch. ‘Projecting the transmission dynamics of SARS-CoV-2 through the postpandemic period’. Science, 14 de abril de 2020 DOI: 10.1126/science.abb5793
Fecha:17/4/2020
Fuente: Agencia SINC

https://mednetconnect.org/Post/42717

9 abril 2020

Transmisión presintomática del SARS-CoV-2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 10:18

Se subraya la importancia del distanciamiento social ante la pandemia de COVID-19, incluido evitar entornos concurridos
Autor/a: W. Wei, Z. Li, C. Chiew y colaboradores Fuente: MMWR Morb Mortal Wkly Rep. ePub: 1 April 2020 Presymptomatic Transmission of SARS-CoV-2 — Singapore, January 23–March 16, 2020
Del reporte semanal de morbilidad y mortalidad (CDC)

Qué se sabe sobre este tema?
La evidencia preliminar indica la aparición de transmisión presintomática de SARS-CoV-2, según informes de casos individuales en China.
¿Qué agrega este informe?
La investigación de los 243 casos de COVID-19 reportados en Singapur del 23 de enero al 16 de marzo identificó siete grupos de casos en los cuales la transmisión presintomática es la explicación más probable para la aparición de casos secundarios.
¿Cuáles son las implicancias para la práctica de la salud pública?
La posibilidad de transmisión presintomática aumenta los desafíos de las medidas de contención. Los funcionarios de salud pública que realizan el rastreo de contactos deben considerar la posibilidad de incluir un período antes del inicio de los síntomas para tener en cuenta la posibilidad de transmisión presintomática. El potencial de transmisión presintomática subraya la importancia del distanciamiento social, incluido el evitar entornos concurridos, para reducir la propagación de COVID-19.
Introducción
La transmisión presintomática del SARS-CoV-2, el virus que causa la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), podría plantear desafíos para el control de la enfermedad. El primer caso de COVID-19 en Singapur se detectó el 23 de enero de 2020 y, para el 16 de marzo, se habían confirmado un total de 243 casos, incluidos 157 casos adquiridos localmente.
Los hallazgos clínicos y epidemiológicos de todos los casos de COVID-19 en Singapur hasta el 16 de marzo fueron revisados para determinar si podría haber ocurrido transmisión presintomática. La transmisión presintomática se definió como la transmisión del SARS-CoV-2 de una persona infectada (paciente fuente) a un segundo paciente antes de que el paciente fuente desarrollara síntomas, según lo determinado por la exposición y las fechas de inicio de los síntomas, sin evidencia de que el paciente secundario hubiera sido expuesto a cualquier otra persona con COVID-19.

Se identificaron siete grupos epidemiológicos de COVID-19 en los que probablemente se produjo transmisión presintomática, y 10 de estos casos dentro de estos grupos representaron el 6.4% de los 157 casos adquiridos localmente. En los cuatro grupos para los que se pudo determinar la fecha de exposición, la transmisión presintomática se produjo 1-3 días antes del inicio de los síntomas en el paciente de origen presintomático.
Para tener en cuenta la posibilidad de transmisión presintomática, los funcionarios que desarrollan protocolos de localización de contactos deben considerar incluir un período antes de la aparición de los síntomas. La evidencia de transmisión presintomática del SARS-CoV-2 subraya el papel fundamental que juega el distanciamiento social en el control de la pandemia de COVID-19.
La detección temprana y el aislamiento de pacientes sintomáticos con COVID-19 y el rastreo de contactos cercanos es una estrategia importante de contención de la enfermedad; sin embargo, la existencia de transmisión presintomática o asintomática presentaría desafíos difíciles para el rastreo de contactos.
Dichos modos de transmisión no se han documentado definitivamente para COVID-19, aunque se han informado casos de transmisiones presintomáticas y asintomáticas en China y posiblemente ocurrieron en un centro de enfermería en el condado de King, Washington.

Se revisaron los casos de COVID-19 en Singapur para determinar si se produjo transmisión presintomática entre los grupos de COVID-19. La definición de un caso sospechoso se basó en la presencia de síntomas respiratorios y un historial de exposición. Los casos sospechosos fueron testeados, y un caso confirmado se definió como una prueba positiva para el SARS-CoV-2, usando la reacción en cadena de la polimerasa en laboratorio o ensayos serológicos.
Todos los casos en este informe fueron confirmados por reacción en cadena de la polimerasa. Las personas asintomáticas no se sometieron a pruebas de rutina, pero dichas pruebas se realizaron para personas en grupos considerados de alto riesgo de infección.
Los pacientes con COVID-19 confirmado fueron entrevistados para obtener información sobre sus síntomas clínicos y su historial de actividad durante las 2 semanas anteriores al inicio de los síntomas para determinar posibles fuentes de infección.
El rastreo de contactos examinó el tiempo desde el inicio de los síntomas hasta el momento en que el paciente se aisló con éxito para identificar contactos que tuvieron interacciones con el paciente. Todos los contactos fueron monitoreados diariamente, y aquellos que desarrollaron síntomas fueron evaluados como parte de la búsqueda activa de casos.
Se revisaron los datos clínicos y epidemiológicos de los 243 casos reportados de COVID-19 en Singapur durante el 23 de enero al 16 de marzo. Se examinaron las historias clínicas para identificar los síntomas antes, durante y después de la primera prueba positiva de SARS-CoV-2.
Se revisaron los registros de casos que estaban vinculados epidemiológicamente (grupos) para identificar casos de probable transmisión presintomática. Dichos grupos tenían un contacto claro entre un paciente fuente y un paciente infectado por la fuente (un paciente secundario), no tenían otras explicaciones probables para la infección y tenían la fecha de inicio de síntomas del paciente fuente después de la fecha de exposición al paciente secundario que fue posteriormente infectado. Los síntomas considerados en la revisión incluyeron síntomas respiratorios, gastrointestinales (ej. diarrea) y constitucionales.

Siete grupos de casos de COVID-19 que sugieren transmisión presintomática
La investigación de casos de COVID-19 en Singapur identificó siete grupos (grupos A-G) en los que probablemente se produjo transmisión presintomática. Estos grupos ocurrieron del 19 de enero al 12 de marzo e involucraron de dos a cinco pacientes cada uno. Diez de los casos dentro de estos grupos se atribuyeron a la transmisión presintomática y representaron el 6.4% de los 157 casos adquiridos localmente reportados al 16 de marzo.
Grupo A. Una mujer de 55 años (paciente A1) y un hombre de 56 años (paciente A2) eran turistas de Wuhan, China, que llegaron a Singapur el 19 de enero. Visitaron una iglesia local el mismo día y luego comenzaron los síntomas: 22 de enero (paciente A1) y 24 de enero (paciente A2).
Otras tres personas, un hombre de 53 años (paciente A3), una mujer de 39 años (paciente A4) y una mujer de 52 años (paciente A5) asistieron a la misma iglesia ese día y posteriormente desarrollaron síntomas el 23 de enero y el 30 de enero. y 3 de febrero, respectivamente.
El paciente A5 ocupó el mismo asiento en la iglesia que los pacientes A1 y A2 habían ocupado antes ese día (capturado por una cámara de circuito cerrado). Las investigaciones de otros asistentes no revelaron otras personas sintomáticas que asistieron a la iglesia ese día.
Grupo B. Una mujer de 54 años (paciente B1) asistió a una cena el 15 de febrero donde estuvo expuesta a un paciente con COVID-19 confirmado. El 24 de febrero, el paciente B1 y una mujer de 63 años (paciente B2) asistieron a la misma clase de canto. Dos días después (26 de febrero), el paciente B1 desarrolló síntomas; el paciente B2 desarrolló síntomas el 29 de febrero.
Grupo C. Una mujer de 53 años (paciente C1) estuvo expuesta a un paciente con COVID-19 confirmado el 26 de febrero y probablemente transmitió la infección a su esposo, de 59 años (paciente C2) durante su período presintomático; ambos pacientes desarrollaron síntomas el 5 de marzo.
Grupo D. Un hombre de 37 años (paciente D1) viajó a Filipinas del 23 de febrero al 2 de marzo, donde estuvo en contacto con un paciente con neumonía que luego murió. El paciente D1 probablemente transmitió la infección a su esposa (paciente D2), de 35 años, durante su período presintomático. Ambos pacientes desarrollaron síntomas el 8 de marzo.
Grupo E. Un hombre de 32 años (paciente E1) viajó a Japón del 29 de febrero al 8 de marzo, donde probablemente estaba infectado, y posteriormente transmitió la infección a una mujer de 27 años con quien compartía vivienda (paciente E2), antes de desarrollar síntomas. Ambos presentaron síntomas el 11 de marzo.
Grupo F. Una mujer de 58 años (paciente F1) asistió a una clase de canto el 27 de febrero, donde estuvo expuesta a un paciente con COVID-19 confirmado. Asistió a un servicio religioso el 1 de marzo, donde probablemente infectó a una mujer de 26 años (paciente F2) y a un hombre de 29 años (paciente F3), ambos sentados una fila detrás de ella. El paciente F1 desarrolló síntomas el 3 de marzo, y los pacientes F2 y F3 desarrollaron síntomas el 3 de marzo y el 5 de marzo, respectivamente.

Grupo G. Un hombre de 63 años (paciente G1) viajó a Indonesia del 3 al 7 de marzo. Conoció a una mujer de 36 años (paciente G2) el 8 de marzo y probablemente le transmitió SARS-CoV-2; desarrolló síntomas el 9 de marzo, y el paciente G2 desarrolló síntomas el 12 de marzo.
La investigación de estos grupos no identificó a otros pacientes que podrían haber transmitido COVID-19 a las personas infectadas. En cuatro grupos (A, B, F y G), la exposición a la transmisión presintomática se produjo 1-3 días antes de que el paciente 1 desarrollara síntomas. Para los tres grupos restantes (C, D y E), no se pudo determinar el momento exacto de exposición a la transmisión porque las personas vivían juntas y la exposición era continua.
Discusión
Esta investigación identificó siete grupos de COVID-19 en Singapur en los que probablemente ocurrió la transmisión presintomática. Entre los 243 casos de COVID-19 reportados en Singapur al 16 de marzo, 157 fueron adquiridos localmente; 10 de los 157 (6,4%) casos adquiridos localmente se incluyen en estos grupos y se atribuyeron a la transmisión presintomática.
Estos hallazgos están respaldados por otros estudios que sugieren que puede ocurrir la transmisión presintomática de COVID-19. Un examen de los eventos de transmisión entre los casos en pacientes chinos fuera de la provincia de Hubei, China, sugirió que el 12.6% de las transmisiones podrían haber ocurrido antes del inicio de los síntomas en el paciente fuente.
La transmisión presintomática puede ocurrir a través de la generación de gotitas respiratorias o posiblemente a través de la transmisión indirecta.
Se ha demostrado que el habla y otras actividades vocales, como el canto, generan partículas de aire, y la tasa de emisión corresponde al volumen de la voz.
Los medios de comunicación informaron que durante una práctica de coro en Washington el 10 de marzo, la transmisión presintomática probablemente jugó un papel en la transmisión del SARS-CoV-2 a aproximadamente 40 de los 60 miembros del coro.
La contaminación ambiental con SARS-CoV-2 ha sido documentada, y la posibilidad de transmisión indirecta a través de fómites por personas presintomáticas también es una preocupación. Los objetos pueden contaminarse directamente por gotitas o por contacto con las manos contaminadas de una persona infectada y transmitirse a través de prácticas de higiene no rigurosas.
La posibilidad de transmisión presintomática del SARS-CoV-2 aumenta los desafíos de las medidas de contención de COVID-19, que se basan en la detección temprana y el aislamiento de personas sintomáticas. La magnitud de este impacto depende del alcance y la duración de la transmisibilidad mientras un paciente es presintomático, que, hasta la fecha, no se ha establecido claramente.
En cuatro grupos (A, B, F y G), fue posible determinar que la exposición a la transmisión presintomática se produjo 1-3 días antes de que el paciente fuente desarrollara síntomas. Dicha transmisión también se ha observado en otros virus respiratorios como la gripe. Sin embargo, la transmisibilidad por personas presintomáticas requiere más estudio.

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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