Diabetes mellitus

29 octubre 2021

Los beneficios de altas dosis de insulina en pacientes con diabetes tipo 2

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 14:36

La especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, destaca los beneficios que la insulina basal Tresiba U200 puede proporcionar a los pacientes con diabetes tipo 2 con sobrepeso u obesidad, que muestran resistencia a la insulina. La insulina degludec U200 ofrece una mejora de la variabilidad glucémica, asociada a una mayor adherencia terapéutica, al permitir administrar dosis elevadas de insulina en una única dosis diaria con el beneficio de proporcionar la mitad del volumen de las insulinas basales de 100U/día
Pregunta. Empecemos por definir qué es una alta dosis de insulina basal.
Respuesta. Nos referimos a altas dosis de insulina basal cuando se requiere de más de 60U/día de basal, situación que está especialmente presente en pacientes que muestran una importante resistencia a la insulina (RI) de base.
No obstante, creo que en la actualidad esto es un concepto relativo y la evaluación clínica debemos plantearla de forma individualizada considerando las altas dosis de insulina basal en relación con diversos factores como la edad, la presencia de comorbilidades, la existencia de placas de lipodistrofia en zonas de autoinyección…
Por lo tanto, la experiencia clínica nos sugiere la necesidad calcular de forma individualizada la dosis de insulina basal siempre teniendo en cuenta las características de cada paciente.

P. En base a esta definición, ¿cuál sería el común denominador de los pacientes con DM2 que necesitan altas dosis de insulina basal? ¿cuál es el criterio de tratamiento?
R. Los pacientes que requieren de altas dosis de insulina basal se caracterizan por una mayor resistencia a la insulina y esta respuesta anormal a la insulina está estrechamente relacionada con el sobrepeso y obesidad, una tendencia creciente en los últimos años. Además, existen otras comorbilidades que afectan a la resistencia a la insulina también presentes en nuestros pacientes y que siempre deben ser tenidas en cuenta en su valoración.
Actualmente se estima que cerca de un 22% de las personas con diabetes tiene sobrepeso y esta incidencia sigue creciendo incluso en edades más tempranas como la niñez y la adolescencia. Este cuadro se agrava especialmente en los pacientes con diabetes tipo 2, si bien empezamos a ver en la consulta casos de diabetes tipo 1 que antes no mostraban resistencia a la insulina.
La pauta de tratamiento recomendada en estos casos pasa por realizar cambios de estilo de vida para tener una respuesta ponderal y apoyarnos en los nuevos grupos farmacológicos que nos ayudan tanto a reducir el peso corporal como a mejorar la resistencia a la insulina. Con estas dos claves se busca mantener las mínimas dosis de insulina basal necesarias para intentar que este grupo de pacientes tenga los mínimos efectos secundarios del tratamiento con altas dosis y obtener y mantener un óptimo control glucémico.

P. ¿Qué porcentaje de pacientes en tu consulta pueden requerir altas dosis de insulina?
R. Estimamos que entre el 20% y el 30% del total de pacientes con diabetes tipo 2 que vemos en consulta pueden necesitar altas dosis de insulina basal. En mi consulta, este porcentaje se sitúa más cerca del 30% debido a dos factores, la edad media más alta y otras características poblacionales del ámbito sanitario. Por lo tanto, estamos hablando de que casi uno de cada tres pacientes requiere de altas dosis de insulina basal.
P. ¿Cómo suele ser la adherencia al tratamiento en estos perfiles de pacientes que requieren altas dosis?
R. En términos generales, podemos señalar que la adherencia por parte del paciente es peor y este hecho se debe a diferentes factores: su resistencia a la insulina está relacionada con un cuadro de sobrepeso y obesidad, por lo tanto, son menos adherentes a cualquier modificación relacionada con su estilo de vida y con el tratamiento farmacológico y pautas de insulinización indicadas.
Además, los pacientes que precisan de altas dosis de insulina basal tienden a percibir su diabetes como una enfermedad más grave o con sentimientos asociados de culpabilidad que dificultan los progresos en la mejora de dicha adherencia
Otro factor asociado que dificulta este aspecto es el número de inyecciones: dosis altas de insulina implica más recambios de cartuchos y más inyecciones que a su vez derivan en más dolor y molestias en la zona del pinchazo, además de requerir de más fuerza y destreza en la técnica de inyección.

P. ¿Qué riesgos comporta a medio-largo plazo a estos pacientes una dosis inadecuada?
R. Una dosis inferior de insulina basal de la necesaria empeora el control hipoglucémico. Por el contrario, aumentar las dosis de insulina a criterio del paciente, sin control médico, conlleva un mayor riesgo de hipoglucemia.

P. ¿Cuándo se debe tomar la decisión de cambio?
R. Con las nuevas insulinas de alta concentración con las que contamos en actualidad, el cambio a una insulina de alta concentración es posible en cualquier momento. La clave está en informar al paciente, dando más peso a la educación diabetológica, para que entienda el beneficio de las insulinas de alta concentración. Después de todo, el paciente se lleva la enfermedad a su casa y debe atenderla a diario.
Hay que explicarle bien qué cambios conlleva el tratamiento con insulinas de alta concentración: desde la propia pluma de inyección pasando por una mayor facilidad de administración y al administrar menos volumen se requiere de menor fuerza de inyección.

P. ¿Cuál podría ser el abordaje ideal de un paciente con altas dosis?
R. Como comentaba, el cambio a insulinas concentradas es posible en cualquier momento, pero este cambio debemos acometerlo desde la formación y la educación diabetológica. De otro modo, es difícil que el paciente que se adhiera a nuestras recomendaciones individualizadas de estilo de vida, nutricionales o farmacológicas.
Es muy frecuente observar en nuestra práctica clínica diaria, la existencia de placas de lipodistrofia que están relacionadas con una defectuosa técnica de inyección, pero también con las altas dosis de insulina pudiendo afectar hasta un 76% de pacientes con diabetes tipo 1 y a un 56% con tipo 2. Ahora bien, si se le explica cómo evitar y tratar la lipodistrofia y el beneficio que tienen las insulinas de alta concentración también en este aspecto, el paciente va a presentar menos dolor, va a conseguir un mejor control glucémico y como consecuencia, va a mejorar su adherencia terapéutica.

P. ¿Qué tipo de seguimiento requieren estos pacientes? ¿Qué responsabilidad tiene el clínico y cómo debe actuar el paciente?
R. El cambio a insulinas concentradas no necesita especiales medidas, salvo que el paciente entienda el beneficio al que queremos llevarle con un cambio a insulina de alta concentración con una buena información fundamental al inicio de cualquier tratamiento de esta patología crónica. La monitorización es como la de cualquier insulinización que se ha hecho bien inicialmente y que se revisa periódicamente en cada consulta.

P. ¿Qué aporta Tresiba U200?
R. La insulina basal Tresiba U200 aporta muchas ventajas que se añaden a la de la propia insulina. Ofrece una mejora de la variabilidad glucémica asociada a una disminución en el número de inyecciones y una mayor flexibilidad de administración. Además, según se desprende del estudio The BEGIN LOW, la incidencia y la tasa de las hipoglucemias fue numéricamente menor en pacientes con insulina degludec U200 que en pacientes con insulina glargina U100. Además de todo lo anterior, al ser más concentrada, insulina degludec U200 es más cómoda y fácil de administrar al contener una mayor concentración del medicamento con el beneficio de proporcionar la mitad del volumen de las insulinas basales de 100U/ml, aspecto muy importante a tener en cuenta en pacientes que precisan de altas dosis de insulina.
Otro aspecto que valorar, según los datos desprendidos del estudio BEGIN: COMPARE, es la bioequivalencia entre insulina degludec U100 e insulina degludec U200 en pacientes con diabetes tipo 2 en términos de eficacia y seguridad por lo que, a nivel de práctica clínica, no representa ningún hándicap de prescripción.

P. ¿Por qué es Tresiba U200 una opción a valorar?
R. Insulina degludec U200 es una interesante opción que valorar porque introduce aspectos novedosos a la hora de tratar con insulina a nuestros pacientes con diabetes. La administración de un menor volumen cuando se utilizan dosis más altas conlleva ventajas como ya hemos comentado que son una mejora de la adherencia del paciente y de su calidad de vida.

P. ¿Cuál ha sido su experiencia con Tresiba U200?
R. En resumen, el cambio a estas insulinas concentradas, como es el caso de insulina degludec U200, no ha dado ningún problema ni al prescribirla ni al administrarla. En mi experiencia personal, cuando los pacientes han vuelto a revisión a la consulta sus parámetros de calidad de vida y experiencia con la inyección han sido mejores (menor volumen a la hora de inyectarse, mayor número de dosis en dispositivo y menor recambio de los mismos, disminución de dolor en el lugar de inyección…). Incluso en pacientes con diabetes tipo 1 que requieren de altas dosis de insulina, demuestra una óptima aceptación por el paciente demostrando, además, en este grupo de pacientes los beneficios antes reseñados.

Recomendaciones basadas en la opinión de expertos. Consulte siempre la Ficha Técnica completa antes de prescribir este medicamento https://pro.novonordisk.es/content/dam/hcpexperience/es/es_es/tresiba/Tresiba-FlexTouch_precio.pdf
Fecha:28/10/2021

https://www.diariomedico.com/medicina/los-beneficios-de-altas-dosis-de-insulina-en-pacientes-con-diabetes-tipo-2.html

4 octubre 2021

Diabetes y fragilidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 18:30

Ancianos haciendo ejercicios
Aunar diabetes y fragilidad induce un envejecimiento acelerado que se acompaña de morbimortalidad. La buena noticia es que ambas condiciones pueden prevenirse.
La fragilidad, el envejecimiento acelerado y la diabetes forman trío que comparte vías patogénicas hormonales e inmunológicas. A ello se suma la acción del sedentarismo y nutriciones inadecuadas, entre otros factores, que acrecientan la citada triada.
Así lo ha afirmado en el XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED) Francisco José García García, jefe de Servicio de Geriatría del Complejo Hospitalario de Toledo (CHT), quien considera que dichos factores de riesgo relacionados con los estilos de vida son el principal nexo de unión entre estos trastornos; además, comparten vías patogénicas hormonales e inmunológicas comunes.
Vías hormonales e inmunológicas
Hormonalmente, alteraciones como la resistencia a la insulina o el desequilibrio hormonal con disminución de hormonas anabolizantes son comunes a la diabetes, el envejecimiento acelerado y la fragilidad.

Desde el punto de vista inmunológico, estos tres trastornos también se caracterizan por una inflamación crónica, con un incremento de interleucinas y otras proteínas inflamatorias expresadas en múltiples tejidos. Esto hace que la aparición conjunta de diabetes y fragilidad potenciará cambios que inducen a un envejecimiento acelerado.
El geriatra calcula que el impacto conjunto de la fragilidad y de la diabetes alcanza al 40% de la población mayor de 65 años. Además, ambas producen un envejecimiento acelerado y gran morbimortalidad, por lo que deberían ser dianas prioritarias para programas de salud pública, teniendo en cuenta además que la fragilidad se puede prevenir. “La fragilidad es eficazmente prevenible y tratable cuando se hace con personal especializado”.
Los datos del Toledo
El análisis de los datos del Estudio Toledo de Envejecimiento Saludable (ETES), que evalúa el efecto de la fragilidad en la evolución natural de la diabetes en mayores de 65 años, sugiere que “el papel de la diabetes en estas personas mayores radica en su alto impacto, puesto que alcanza en nuestro estudio al 20% de esta población, pero también en los efectos del trastorno metabólico a medio y largo plazo”, subraya García.
A su juicio, la aparición en la historia natural de la diabetes de macro y microangiopatía, el incremento del estrés oxidativo en los tejidos y el depósito de proteína beta amiloide cerebral facilitan la aparición de enfermedad cerebrovascular clínica y deterioro cognitivo y/o demencia, cardiopatía isquémica, disfunción muscular con sarcopenia; “en definitiva, trastornos derivados de la diabetes que terminar asociándose con deterioro funcional, dependencia y muerte”.
-Sobre la disminución de la esperanza de vida que se produce en diabéticos, los profesionales consideran que está muy mediada por la aparición, en su curso clínico, de la fragilidad. De hecho, en el estudio Toledo se ha observado que, en doce años de seguimiento, la presencia de diabetes aumentó la mortalidad en un 50%, “mientras que en los diabéticos con criterios de fragilidad la mortalidad se elevó hasta un 470%”.
-La prevención sigue siendo la mejora aliada para estrechar el vínculo entre fragilidad, diabetes y envejecimiento acelerado. La implementación de cambios nutricionales y de actividad física, adecuados a estas edades, junto con el control metabólico son las mejores herramientas.
-Restricción calórica sin desnutrición
-Luigi Fontana, director del Programa de Investigación Clínica de Longevidad Saludable del Centro Charles Perkins de Sidney, Australia, ha destacado, en la misma sesión científica del congreso de la SED, el importante problema que plantea la obesidad; “una pandemia de obesidad y enfermedades crónicas derivadas de los estilos de vida poco saludables que se están acelerando y hace que muchos modelos de financiación de la salud existentes sean insostenibles”.
-Así, ha analizado los beneficios que para prevenir estas alteraciones que él considera pueden derivarse de la restricción calórica y más aún teniendo en cuenta los datos de la OMS que indican que hasta un 80% de las enfermedades cardiovasculares y la diabetes y el 40% de los cánceres se pueden prevenir realizando cambios asumibles.
-Los estudios en modelo animal, ratones y monos, ya han observado que “la restricción dietética con una ingesta óptima de nutrientes protege contra la obesidad, la diabetes tipo 2, el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, el envejecimiento, la neurodegeneración y la fragilidad del cerebro. En humanos origina adaptaciones biológicas que protegen contra estas enfermedades”.
-A su juicio, la restricción calórica sin desnutrición “sigue siendo la intervención no genética más sólida hasta la fecha que puede maximizar la vida útil en múltiples modelos animales y también extiende la esperanza de vida”. En cualquier caso, según recuerda, “la esperanza de vida aumenta al máximo a medida que se reduce la ingesta de alimentos, pero luego disminuye rápidamente cuando la restricción se vuelve excesiva”.
-Y ha puesto a poner en el foco, las bondades de la dieta mediterránea como “uno del instrumentos más útiles para controlar el peso corporal y mejorar la salud metabólica”, aunque manteniendo la moderación de algunos de sus componentes, como el aceite de oliva, por sus elevadas calorías.
Raquel Serrano
Fecha: 18/06/2021
Fuente: Diario Médico,España.

https://www.diariomedico.com/medicina/endocrinologia/diabetes-y-fragilidad-combinacion-presente-en-el-40-de-los-espanoles-mayores-de-65-anos.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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