Diabetes mellitus

6 mayo 2020

El cerebro humano crea neuronas hasta los 90 años

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:55

cien-cerebro-150x150Científicos descubren que la formación de nuevas neuronas se produce en el cerebro durante toda la vida adulta.

Si el centro de memoria del cerebro humano puede desarrollar nuevas células, podría ayudar a las personas a recuperarse de la depresión, del trastorno de estrés postraumático, a retrasar la aparición de la enfermedad de Alzheimer, profundizar nuestra comprensión de la epilepsia y ofrecer nuevos conocimientos sobre la memoria y el aprendizaje.

Durante décadas, los científicos han debatido si el nacimiento de nuevas neuronas, llamada neurogénesis, es posible en un área del cerebro responsable del aprendizaje, la memoria y la regulación del estado de ánimo. Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature Medicine, inclina la balanza al “sí”. Según el estudio, una región concreta del cerebro humano -conocida como giro dentado– produce nuevas neuronas hasta los 90 años; toda la vida.
Los investigadores, liderados por María Llorens-Martín, científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (España), probaron una variedad de métodos para preservar el tejido cerebral de 58 personas recientemente fallecidas. Encontraron que diferentes métodos de preservación llevaron a distintas conclusiones sobre si se podrían desarrollar nuevas neuronas en el cerebro adulto y envejecido.

Llorens-Martin, autora principal del artículo, debe conservar el tejido cerebral unas pocas horas después de la muerte y ser muy precisos con los químicos específicos que se utilizan para preservar el tejido o las proteínas que identifican a las células en desarrollo.
La experta comentó que comenzó a recolectar y preservar cuidadosamente muestras de cerebro en 2010, cuando se dio cuenta de que muchos cerebros almacenados en bancos de cerebros no se conservaban adecuadamente para este tipo de investigación. En su estudio, ella y sus colegas examinaron los cerebros de las personas que murieron con sus recuerdos intactos, y los que murieron en diferentes etapas de la enfermedad de Alzheimer. Descubrió que los cerebros de las personas con alzhéimer mostraban pocos signos de neuronas nuevas en el hipocampo, si es que mostraban alguna señal, con menos señales a medida que se encontraban en el curso de la enfermedad. Esto sugiere que la pérdida de nuevas neuronas, si pudiera detectarse en el cerebro vivo, sería un indicador temprano de la aparición de la enfermedad de Alzheimer, y que promover un nuevo crecimiento neuronal podría retrasar o prevenir la enfermedad que ahora afecta a millones de personas en todo el mundo.

Neurogénesis

La neurogénesis en el hipocampo es importante porque la evidencia en animales muestra que es esencial para la separación de patrones. En las personas, la incapacidad para distinguir entre dos eventos similares podría explicar por qué los pacientes con trastorno de estrés postraumático continúan reviviendo las mismas experiencias, a pesar de que sus circunstancias han cambiado. Además, muchos déficits observados en las primeras etapas del deterioro cognitivo son similares a los observados en animales cuya neurogénesis se ha detenido.
Los investigadores pueden estimular el crecimiento de nuevas neuronas en ratones y ratas haciendo que los roedores hagan más ejercicio o proporcionándoles entornos que sean más estimulantes cognitiva o socialmente, dice Llorens-Martin. “Esto no podría aplicarse a las etapas avanzadas de la enfermedad de Alzheimer. Pero si pudiéramos actuar en etapas más tempranas en las que la movilidad aún no está comprometida, quién sabe, tal vez podríamos reducir la velocidad o prevenir la pérdida de plasticidad en el cerebro”, concluye la experta.
Y termina: “Aún queda mucho camino por recorrer para aplicar estos resultados al tratamiento de seres humanos, pero los resultados obtenidos son esperanzadores ya que muestran la existencia de una población dinámica de células que en otras especies de mamíferos han mostrado ser importantes para la regulación de la memoria”.

Sarah Romero
Periodista especializada en ciencia y nuevas tecnologías con un secreto confesable: la pasión por la astronomía. Soy redactora de contenidos web en la revista Muy Interesante y Muy Historia. Puedes contactar conmigo a través del correo ladymoon@gmail.com

Referencia: E. P. Moreno-Jiménez*, M. Flor-García*, J. Terreros-Roncal*, A. Rábano, F. Cafini, N. Pallas-Bazarra, J. Ávila and M. Llorens-Martín. Adult hippocampal neurogenesis is abundant in neurologically healthy subjects and drops sharply in patients with Alzheimer’s disease. Nature Medicine. DOI: 10.1038/s41591-019-0375-9
Fecha: 27/3/2019
Fuente: Revista Muy Interesante. https://www.muyinteresante.es/ciencia/articulo/el-cerebro-humano-crea-neuronas-hasta-los-90-anos-421553590034?utm_source=Cheetah&utm_medium=email_MUY&utm_campaign=190327_Newsletter

Al SRAS-CoV-2 no le gusta tomar el sol

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:47

Arco de Triunfo, ParisLas costumbres víricas apuntaban a la estacionalidad del nuevo coronavirus. Varios estudios parecen ir confirmando su repulsión hacia la humedad y las temperaturas elevadas.

Una de las dudas, y esperanzas, frente a la pandemia por el SRAS-CoV-2 era si se vería afectado por la temperatura, por la llegada del calor. Varios estudios chinos ya habían alentado esa posibilidad, así como experimentos de laboratorio y experiencias previas con otros coronavirus y virus de la gripe. Así, un ensayo en laboratorio publicado en abril en The Lancet Microbe había comprobado que el SRAS-CoV-2 era muy estable a 4 °C pero sensible al calor. El tiempo de supervivencia del virus fue de 5 minutos a una temperatura de incubación de 70 °C, y a 22 ºC el virus desaparecía a los 14 días y duraba un día a 37 ºC. ¿Tendría por tanto características estacionales? Tres estudios que se acaban de publicar en Science of the Total Environment parecen confirmar esas sospechas.
En el primero de ellos, un equipo de la Universidad Federal de Tocantins, en Brasil, ha analizado la relación entre la temperatura y los casos confirmados recopilados del 27 de febrero al 1 de abril en las 27 capitales de estado de Brasil afectadas por el coronavirus. Los modelos aplicados sugieren una relación lineal negativa entre las temperaturas y los casos diarios acumulados de Covid-19 en el rango de 16,8 °C a 27,4 °C. Cada aumento de temperatura de 1 °C se asoció con una disminución de -4,8% en el número de casos diarios confirmados. En este estudio, que presenta las temperaturas tropicales de Brasil, la variación en las temperaturas promedio anuales osciló entre 16,8 °C y 27,4 °C. Los resultados indican que la curva se aplanó en un umbral de 25,8 °C, si bien no hay evidencia, por falta de datos, que respalde que la curva disminuyera para temperaturas superiores a 25,8 °C.
El segundo estudio, a cargo de Al Asyary y Meita Veruswati, de dos universidades de Indonesia, analiza la correlación entre la exposición a la luz solar y el pronóstico de enfermos de Covid-19 en Yakarta (Indonesia). Examinaron las tasas de incidencia, muerte y recuperación. Solo el número de pacientes recuperados se correlacionó significativamente con la exposición a la luz solar. Los autores matizan que la luz solar no basta para eliminar al virus, por lo que no previene la infección, pero ayuda a mantener el estado de salud de los contagiados. Es sabido que la luz solar estimula el sistema inmunitario, lo que ralentiza el desarrollo de agentes como la influenza, la tuberculosis y el SARS. En este caso, los pacientes de Covid-19 que disfrutaron de luz solar mientras eran atendidos, ya sea en hospitales o en el hogar, tenían más probabilidades de recuperarse de la enfermedad. Puede que a ello contribuya la producción de vitamina D, que potencia la inmunidad.
En el tercer estudio, el equipo de Yu Wu, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Pekín, ha explorado los efectos de la temperatura y humedad en los casos diarios y muertes por Covid-19 en 166 países, excluida China. Basándose en la influencia de los parámetros meteorológicos sobre las infecciones respiratorias, han observado que la temperatura y humedad relativa se relacionaron de modo negativo con la progresión de la infección. Un aumento de 1 ºC se asoció con un 3,08% de reducción en los nuevos casos diarios y con un 1,19% menos de nuevas muertes, mientras que un aumento del 1% de la humedad relativa causaba un 0,85% de reducción de nuevos casos y un 0,51% de reducción en las muertes. La baja humedad parece que facilita que las partículas virales sobrevivan más tiempo en el aire. Además, reduce la capacidad de las células ciliares de las vías respiratorias para eliminar esas partículas virales y secretar moco, exponiendo así al huésped al virus.
De Hokkaido a Okinawa
En la misma línea, el equipo de Mugen Ujiie y Shinya Tsuzuki, del Centro Nacional de Salud Global de Tokio, en Japón, publica en International Journal of Infectious Diseases otro trabajo sobre la temperatura y la infectividad del SRAS-CoV-2. Con datos de las prefecturas (provincias) japonesas, evaluaron la relación entre el número de pacientes acumulado por millón de habitantes y la temperatura media en febrero de 2020 en cada prefectura. Tuvieron en cuenta el número de visitantes llegados de China en enero y la tasa de envejecimiento a fin de reflejar la heterogeneidad de las situaciones. Aunque la estacionalidad del SRAS-CoV-2 no ha sido empíricamente demostrada, es plausible que muestre alta infectividad en el invierno, como otros betacoronavirus. “Nuestros resultados sugieren que la baja temperatura puede acrecentar la infectividad de este virus. Okinawa, por ejemplo, la zona japonesa más meridional, de clima subtropical, solo ha registrado 3 casos. En cambio, Hokkaido, la más septentrional, en la zona subártica, tuvo el mayor número de casos registrados de Japón”.
Los epidemiólogos nipones advierten de que hay que desglosar bien los focos de contagios y sus contactos sociales, así como las aglomeraciones urbanas, factores que lógicamente aumentan los casos. Aun así, observan que en Hokkaido hay una menor densidad de población que en Tokio y se ha visto más afectada que la capital japonesa. Es decir, tras ajustar otros factores, “sí parece que las bajas temperaturas muestran una fuerte relación con un mayor número de casos”.
Quizá esta susceptibilidad al calor explique en parte el menor número de contagios, por ejemplo, en Andalucía. Sin embargo, la existencia de casos en África o en Australia indica que la elevada infectividad del SRAS-CoV-2 puede vencer en ocasiones temperaturas altas, por lo que no hay que confiarse demasiado y, mientras no desaparezca achicharrado por el calor o frenado por una vacuna, haya que seguir defendiéndose de sus garras con mascarillas, higiene, distanciamiento social y rápido control de los contagiados y sus contactos. La llegada del calor puede ser una tregua bienvenida, pero la presunta estacionalidad del nuevo coronavirus es a la vez una amenaza latente para el próximo invierno que se sumaría a la gripe anual y a las otras infecciones respiratorias que huyen del agua y de la luz.
José R. Zárate

Fecha:6/5/2020
Fuente:Diario Médico, España. https://diariomedico.com/medicina/medicina-preventiva/al-sras-cov-2-no-le-gusta-tomar-el-sol.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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