Diabetes mellitus

9 enero 2020

Pseudociencia, el lado oscuro: Cuantico cuentico

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 19:55

El autor explica que la denominada “medicina cuántica” es una pseudoterapia y que si alguien mezcla lo cuántico con la salud está engañado.

Dr Emilio PseudotrapiaEmilio Molina. Vicepresidente de la Asociación para Proteger al Enfermo de Terapias Pseudocientíficas (Apetp) y colaborador del Observatorio contra las Pseudociencias, Pseudoterapias, Intrusismo y Sectas Sanitarias de la Organización Médica Colegial (OMC)

“Lo que falta a los oradores en profundidad os lo dan en longitud”. Montesquieu describe en pocas palabras un mal que atañe a las pseudoterapias en general: la profusión de explicaciones profusas para avalar delirios. Explicaciones que a un entendido les producen desdén y vergüenza ajena, pero a un lego pueden deslumbrar. La esencia de la charlatanería, vaya.
En este ámbito de las explicaciones peregrinas ha ido habiendo una evolución en las últimas décadas. La llegada y auge de la New Age nos legó toda una suerte de términos usados pseudocientíficamente (pero por supuesto bellos y convincentes, incluso poéticos) como vibración, resonar, armonía, energía, cristales, conciencia, holismo o paradigma. El uso de esta última es, probablemente, uno de los mejores indicadores de alerta de que podemos estar ante un charlatán.
Las pseudociencias siguen, por supuesto, arrastrando todos estos términos y muchos más por el estilo, términos que en su día -los años sesenta del siglo pasado- emergieron como una contestación ante una sociedad entendida como beligerante, artificial, machista y fascista. En contraprestación, surgieron como un alegato a la paz, al regreso a la naturaleza, al feminismo y a un comunismo de corte hippie.
Con las décadas, y el devenir del avance científico, estas “palabras mágicas” sociales han sufrido cierto desgaste. Aunque siguen teniendo plena vigencia y salud en determinados círculos de fomento de la irracionalidad, para el ciudadano de a pie tienen un toque etéreo que no termina de cuajar en un entorno en el que estamos cada vez más acostumbrados a términos más “duros”.
Y aquí es donde entra con fuerza el mundo de lo cuántico. Por resumir mucho, la física cuántica es un compendio de herramientas matemáticas que modelan los comportamientos del mundo subatómico (hasta escalas que pueden llegar a unos cuantos átomos). Tras fórmulas con nombres como “función de onda” u operaciones poco oídas como el “Hamiltoniano”, la mecánica cuántica permite representar y manejar los antintuitivos resultados de las evoluciones de aquello muy pequeño, donde la física clásica deja de ser descriptiva y entran en juego propiedades mucho más fundamentales de la materia y la energía.
Dicho de otro modo: la física cuántica no es muy distinto conceptualmente a la aplicación de las leyes de Newton o Kepler a la hora de intentar explicar y predecir la mecánica celeste, por ejemplo, solo que a escalas infinitesimalmente pequeñas. No hablan del devenir personal, ni de la prosperidad, ni de la salud, ni de un millón más de cosas con las que los chamanes del siglo XXI intentan darle pompa y boato a sus propuestas.
Por ejemplo, la bioneuroemoción se saca de la manga que el espectador determina la realidad con su pensamiento por una delirante interpretación del denominado “experimento de la doble rendija”. Lo que este experimento realmente viene a concluir es, aproximadamente, que una partícula se comporta como una onda mientras no existan interferencias energéticas que provoquen que la distribución de probabilidad que describe la onda (de posición, momento lineal u otras características) se concrete en un valor definido de la misma. Como estas interferencias, en dicho experimento, se provocan en forma de fotones emitidos y recibidos por un dispositivo de medida (una cámara, vaya), y a dicho dispositivo se le refiere como “observador”, se ha distorsionado el mensaje de que un dispositivo de medida altera aleatoriamente el sistema medido, para convertirlo en que un observador consciente modifica la realidad a su voluntad. Y esto lo cuentan así en las versiones menos disparatadas de sus explicaciones sui géneris del fenómeno.
Hay propuestas para hartar: desde la “curación cuántica” del infame Deepak Chopra hasta la “inmortalidad cuántica” que ha llegado a provocar suicidios por la premisa de que, al intentar suicidarse, uno se despertará en un universo en el que las cosas le irán mejor. Un buen momento de este artículo para recordar que la desinformación es peligrosa en cualquiera de sus expresiones, por inocua que pueda parecer.
Por supuesto, propuestas como la homeopatía no se quedan atrás de esta denominada “querencia por lo cuántico” (traducción libre del más establecido “quantum woo” inglés), de la que desde hace un tiempo vengo recopilando en Twitter con la etiqueta #ChorradasCuánticas, por si alguien gusta de ver más plasmaciones. En el caso de la homeopatía, es el Deus ex machina que se han sacado algunos para intentar dar una pátina de verosimilitud al desmantelado hasta la saciedad mito de la “memoria del agua” (que a su vez explica, según ellos, el funcionamiento terapéutico de las pastillas de azúcar remojadas con agua, lactosa o alcohol rebajado en el que se diluyó hasta la desaparición total un producto que, a su parecer, produce los mismos síntomas que se quieren tratar).
No importa que, por parte de físicos y químicos -incluyendo entidades como la Real Sociedad Española de Física y hasta varios premios Nobel de estas áreas- vengan diciendo por activa y por pasiva que la física cuántica no avala en absoluto ninguno de estos sinsentidos. Es un mensaje atractivo que, a día de hoy, se sigue difundiendo incluso por parte de “médicos homeópatas” colegiados (que, irónicamente, llegan a denunciar judicialmente por supuestas injurias y calumnias a críticos como quien esto escribe por señalar públicamente que están difundiendo desinformación con un temerario desprecio hacia la verdad y hacia su deontología, con la permisividad y connivencia de sus Colegios Médicos). Busquen por “nanopartículas” o “electrodinámica cuántica” junto a “homeopatía” para más ejemplos de estos abusos discursivos pseudocientíficos para defender lo indefendible.
Quien sepa un poco del mundo de las pseudoterapias será consciente de que hay varias de ellas que, para explicar convenientemente por qué lo son, hay que entrar en muchos grises. La denominada “medicina cuántica” no es una de ellas: si alguien mezcla lo cuántico con la salud (y no está hablando del funcionamiento interno de las avanzadas máquinas de diagnóstico como el PET), está engañado o intentando engañar a otro. En distendidas palabras del tuit de la Real Sociedad Española de Física (que en 2016 emitió un comunicado a petición mía sobre el asunto que aquí trato), “la medicina cuántica es una trangallada”.
Fecha: 8/1/2020
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/salud/cuantico-cuentico.html

¿Significación estadística o relevancia clínica?

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 19:35

Aclarando el significado: cambio perceptible vs cambio valioso

Autor: Kevin P. Weinfurt, PhD Fuente: JAMA. Published online December 2, 2019. doi:https://doi.org/10.1001/jama.2019.18496 Clarifying the Meaning of Clinically Meaningful Benefit in Clinical Research

Los últimos años han sido testigos de un creciente enfoque en la aportación de los pacientes, sus cuidadores, o ambos, para informar la selección, medición e interpretación de los resultados en los ensayos clínicos.
Un tema importante para el que se busca su participación es la cuestión de qué constituye un beneficio clínicamente significativo, especialmente cuando las medidas de resultado informadas por el paciente (PROM) se utilizan para evaluar cómo se sienten y funcionan los pacientes.
Existe una extensa literatura que describe y evalúa métodos para definir diferencias mínimamente importantes y términos y conceptos relacionados.1-5 Se han realizado varios avances en este campo, incluido el reconocimiento de que el significado de las diferencias para una persona a lo largo del tiempo es distinto de las diferencias entre grupos a lo largo del tiempo.6
Aún así, entre los investigadores y fabricantes de medicamentos y dispositivos, persiste la incertidumbre sobre la mejor manera de determinar un cambio clínicamente significativo en la investigación clínica.
La incertidumbre sobre el concepto de significado clínico hace que sea difícil incorporar las perspectivas de los pacientes y cuidadores para informar los objetivos, el diseño, el análisis y la interpretación de los ensayos clínicos.
Los pacientes y cuidadores solo pueden contribuir cuando los investigadores y los médicos tienen claridad sobre el tipo de información que buscan en un momento dado. Entre las complejidades que rodean la noción de beneficio clínicamente significativo, una confusión fundamental es la combinación de 2 tipos diferentes e igualmente importantes de cambio significativo.
Un tipo denota un cambio que es notable o perceptible para el paciente o el cuidador y el otro denota un cambio que el paciente o el cuidador considera valioso.
Cambio notable
Para las evaluaciones de cómo se sienten o funcionan las personas, el cambio notable se refiere a un cambio que es perceptible para la persona o su cuidador. La mayoría de las comunicaciones cotidianas sobre el estado de salud utilizan palabras y expresiones que transmiten un cambio notable en formas que los demás de la comunidad entienden fácilmente.
Estos incluyen comunicaciones sobre la presencia o ausencia de un síntoma (por ejemplo, “Ayer, comencé a tener calambres estomacales”) o si una persona puede desempeñarse adecuadamente en algún papel (por ejemplo, “Después del accidente, no ha podido conducir su camión ruta”).
Se utilizan expresiones verbales que reflejan estados de sentimiento ordenados, por ejemplo, después de ajustar un zapato correctivo, el paciente dice: “Sí, eso se siente un poco mejor”. También hay descripciones de los cambios en el nivel de asistencia necesaria para hacer algo por ejemplo, “Con este nuevo medicamento, ya no necesita la silla de ruedas y puede caminar con un bastón”.
Todos estos casos reflejan un cambio claro que se nota y se comunica fácilmente. Por lo tanto, es difícil imaginar plantear preguntas sobre si tales cambios son “significativos” en el sentido de ser discernibles.
En contraste, a menudo hay preguntas sobre si la persona notará un cambio en alguna medida de resultado informada por el paciente (PROM). Tales preguntas pueden surgir cuando los ítems individuales tienen muchas opciones de respuesta ordenadas.
Por ejemplo, ¿notarían las personas si una intervención podría mejorar sus respuestas del “termómetro de socorro” en 2 puntos en una escala de respuesta de 100 puntos?
Las preguntas también se plantean cuando se puntúa una PROM combinando respuestas de múltiples elementos para crear un compuesto matemático (por ejemplo, un puntaje total). Entonces es importante saber, por ejemplo, si un cambio de 5 puntos en una escala de 0 a 50 puntos corresponde a un cambio en el estado de salud que es detectable por la persona.
En casos como estos, se requiere un trabajo metodológico adicional para determinar qué cambio de tamaño es notable y si el cambio requerido es notable del mismo tamaño, independientemente del punto de partida de un individuo a lo largo de la escala (por ejemplo, pasar de una enfermedad moderada a leve frente a moverse de enfermedad grave a moderada). Este trabajo metodológico puede requerir recursos significativos y presentar desafíos conceptuales y técnicos.
Cambio valioso
Después de haber establecido que se ha producido algún cambio notable, la siguiente pregunta sobre la importancia debe ser si el paciente o el cuidador consideran que la cantidad de cambio es valiosa.
Es decir, ¿se considera que el cambio vale la pena?
La respuesta a esta pregunta dependerá críticamente del contexto. Un paciente puede considerar que una pequeña mejora vale la pena siempre que los costos e inconvenientes personales no superen el beneficio. Pero la misma mejora de tamaño podría considerarse menos valiosa si el tratamiento produce efectos adversos tóxicos. Estos ejemplos subrayan cómo las determinaciones del valor de un cambio es un juicio realizado en un contexto particular.
Recomendaciones
La discusión precedente sugiere una serie de recomendaciones para mejorar la incorporación de los aportes del paciente y del cuidador en el uso de los puntos finales centrados en el paciente en la investigación clínica:
Reconozca que el término significativo como se usa actualmente en relación con el beneficio clínico es ambiguo. Reemplace o complemente el uso del término con una especificación notable o valiosa.
Cuando se utilizan métricas arbitrarias en PROM, el investigador tiene la carga de determinar y convencer a los demás sobre lo que constituye un cambio notable. Por lo tanto, siempre que sea posible, desarrolle PROM que utilicen ítems y opciones de respuesta que respondan estrechamente a las distinciones significativas que ya están disponibles en el lenguaje cotidiano. Esto es consistente con la noción de que las PROM esencialmente actúan como versiones estandarizadas de conversaciones con los pacientes.7 Por ejemplo, una pregunta en una PROM sobre la frecuencia de algún síntoma podría responderse con una frecuencia real (por ejemplo, “3 veces durante el día “) en lugar de con cuantificadores vagos (p. ej., nunca, raramente, a veces, con frecuencia o siempre). La mayoría estaría de acuerdo en que un cambio de 3 veces al día a una vez al día es notable, pero está menos claro si un cambio de a menudo a a veces es algo que sería notable.
Lo que constituye un cambio notable para un punto final particular puede depender del punto de partida de la persona (por ejemplo, síntomas menos severos o menos severos o restricciones funcionales), pero el cambio notable generalmente es poco probable que varíe entre contextos. En contraste, las definiciones de cambio valioso pueden estar altamente influenciadas por factores contextuales como el costo de la intervención, los efectos adversos, la conveniencia y la disponibilidad y costo-beneficio de las intervenciones alternativas. Por lo tanto, las evaluaciones del valor de un cambio dado deben incluir la especificación de factores contextuales importantes.
Se deben resolver problemas metodológicos más específicos para seguir algunas de estas recomendaciones. También es necesario desarrollar las mejores prácticas y estándares metodológicos para identificar cambios notables y generar juicios sobre cambios valiosos. Una mejor apreciación de estos dos aspectos del beneficio clínicamente significativo debería conducir a una incorporación más efectiva de pacientes y cuidadores en el diseño e interpretación de la investigación clínica.

Fecha:11/12/2019

https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=95236&fuente=inews&utm_source=inews&uid=445164

Dudan sobre el beneficio de añadir aspirina a los anticoagulantes orales de acción directa

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 19:31

Añadir aspirina a un anticoagulante oral de acción directa (ACOD) reportaría más daño que beneficio en pacientes con fibrilación auricular o tromboembolismo venoso (TEV).

Los pacientes con fibrilación auricular o historia de tromboembolismo venoso (TEV) que toman una aspirina diaria junto al tratamiento anticoagulante oral de acción directa, con el fin de prevenir coágulos, tienen un riesgo mayor de complicaciones hemorrágicas que quienes solo toman el ACOD.
Según un estudio retrospectivo de la Universidad de Michigan publicado en Jama Internal Medicine, esa combinación lleva a aumentar el sangrado, aunque no influya directamente en la incidencia de trombosis Sin embargo, al año de tratamiento no se han hallado diferencias en la incidencia de ictus, infartos o trombos entre quienes tomaban o no la aspirina.
Estos resultados presentados durante el 61 Congreso de la Sociedad Americana de Hematología (ASH en sus siglas en inglés), celebrado en Orlando, apuntan “a un desconocimiento del papel que juega la aspirina en combinación con los nuevos ACOD”, según el investigador principal del estudio, Jordan Schaefer, experto en trastornos de la coagulación en la Universidad de Michigan.
En el seguimiento inicial de 2.045 pacientes se vio que casi un tercio de ellos tomaban aspirina sin tener una clara indicación médica, por ejemplo haber tenido un infarto. “Seguimos viendo a un gran número de pacientes que toman la aspirina y los médicos puede que no lo sepan porque se compra sin receta”, advierte Schaefer, aunque los registros analizados no explicitaban si el paciente la tomaba por recomendación médica o por iniciativa propia.
Los ACOD, como apixaban, dabigatran, edoxaban y rivaroxaban, se prescriben para prevenir un ictus en pacientes con fibrilación auricular y evitar la repetición de episodios de trombosis venosa profunda o embolismo pulmonar. El añadido de la aspirina no parece estar justificado, aunque los sangrados que produce no sean graves, según este hematólogo.
Al comparar dos grupos de 639 pacientes cada uno se ha visto que entre los que toman aspirina, el 90,3% toman una dosis baja (unos 100 mg diarios). Estos tuvieron 319 episodios de sangrado versus 261 en el grupo que solo se trata con ACOD, en una media de seguimiento de 15 meses. Estos tuvieron un 40% menos de episodios menores, siendo los sangrados más frecuentes en “moratones”, hemorragia intestinal o sangre en el tracto urinario.
“Es una pregunta clínica bastante común si se prescribe o no la aspirina, pues en muchos pacientes no vemos beneficio claro. Es importante que se haga una evaluación clínica de la seguridad de este tratamiento dual y saber cuándo se necesita realmente”, alerta Schaefer, que propone que se hagan más estudios para determinar la indicación en cada caso.
Pilar Laguna. Orlando
12 diciembre, 2019
Fecha:13/12/2019

https://www.diariomedico.com/especialidades/hematologia/dudan-sobre-el-beneficio-de-anadir-aspirina-a-los-acod.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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