Diabetes mellitus

25 febrero 2019

La metformina en el embarazo puede aumentar el riesgo de obesidad en la infancia

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 12:01

Embarazada sentada
Los hijos de mujeres que se encuentran bajo tratamiento con metformina durante el embarazo, pueden tener más riesgo de presentar sobrepeso u obesidad, según nuevos datos de dos estudios noruegos.[1]
A mujeres con síndrome de ovario poliquístico (SOP), diabetes gestacional, diabetes de tipo 2, e incluso obesidad, cada vez se les prescribe con más frecuencia metformina durante el embarazo, y estudios indican que el fármaco reduce el riesgo de complicaciones relacionadas con el síndrome de ovario poliquístico.
Aunque se sabe que la metformina cruza la placenta, aún no está claro el efecto de tal exposición intrauterina a largo plazo sobre la descendencia, y las investigaciones previas han producido resultados contradictorios.
Ahora un estudio de seguimiento de dos ensayos aleatorizados controlados indica que, contrario a las expectativas, los niños expuestos a la metformina in utero pueden tener un peso promedio más alto a los 4 años de edad, en comparación a los niños no expuestos. Los hallazgos fueron publicados el 27 de febrero en la versión electrónica de Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism.
Además, los datos de 182 niños revelan que aquellos cuyas madres tomaban metformina durante el embarazo, tenían un aumento del doble en las probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad, que los que tomaban placebo, y al parecer, el efecto ocurría a partir de los 6 meses de edad.
“Los resultados fueron sorprendentes, pues escasa investigación previa en este campo había sugerido que la metformina tendría un efecto protector sobre la salud metabólica de los niños”, expresó Liv Guro Engen Hanem, autora principal, candidata a doctorado, de la Norwegian University of Science and Technology, en Trondheim, Noruega, en un comunicado de prensa de la Endocrine Society.
“En pocos estudios se ha analizado la salud a largo plazo de niños nacidos de mujeres con síndrome de ovario poliquístico que tomaron metformina. Nuestros hallazgos indican que se necesita más investigación para determinar sus efectos sobre los niños que estuvieron expuestos in utero”, añadió la autora.
Los datos se contraponen a la hipótesis
Bajo la hipótesis de que la descendencia expuesta a la metformina durante el embarazo tendría menos probabilidades de presentar sobrepeso u obesidad, que la que recibiera el control, los investigadores llevaron a cabo un seguimiento de dos estudios aleatorizados, controlados, y a doble ciego.
En un estudio, 40 mujeres de 18 a 40 años con síndrome de ovario poliquístico fueron aleatorizadas para recibir metformina (1.700 mg/día) o placebo. El segundo estudio incluyó a 257 mujeres con síndrome de ovario poliquístico, y 274 embarazos aleatorizados para recibir metformina, 2000 mg/día, o placebo.
A todas las mujeres se les asesoró sobre dieta y estilo de vida al incluirlas, y se les aconsejó tomar 0,8 mg de folato/día, así como una tableta de multivitamínico durante el embarazo, para contrarrestar el posible efecto de la metformina sobre los niveles de folato y vitamina B.
En el presente análisis, 292 niños de los dos estudios fueron invitados a participar en el seguimiento, aceptando 182 niños, y 170 madres.
Los criterios principales de valoración fueron estatura, peso corporal, índice de masa corporal (IMC), y sobrepeso u obesidad a los 4 años de edad, para los cuales se contó con datos completos sobre 161 niños, y perímetro cefálico a 1 año, con datos completos sobre 154 niños.
No hubo diferencias significativas en las características iniciales entre los grupos con metformina y placebo, incluidas las características maternas en la inclusión, método de anticoncepción, complicaciones del embarazo, aumento de peso materno durante la gestación, peso de la placenta y duración de la lactancia natural.
No hubo diferencias significativas en el peso al nacer entre lactantes expuestos frente a los no expuestos a metformina, pero a los 6 meses y los 4 años de edad resultó evidente que los expuestos a metformina tenían un peso mayor de manera estadísticamente significativa (p = 0,15).
A los 4 años de edad, el grupo con metformina tuvo una puntuación z para el peso corporal (diferencia en medias: 0,38; p = 0,017), y una puntuación z para índice de masa corporal (diferencia en medias: 0,45; p = 0,010) mayor de manera estadísticamente significativa, que el grupo con placebo. Esto último fue evidente a partir de los 6 meses de edad.
En consecuencia, hubo más niños de 4 años de edad con sobrepeso u obesidad en el grupo con metformina (26; 32%), que en el de placebo (14; 18%) (odds ratio: 2,17; p = 0,038).
La metformina no tuvo efecto significativo sobre la puntuación z para la estatura, frente al placebo, a los 4 años de edad (diferencia en medias: 0,07; p = 0,651).
El número necesario para dañar con metformina fue 7,4
Los investigadores calcularon que el número necesario para dañar con metformina y tener un caso adicional de sobrepeso u obesidad a los 4 años de edad, fue 7,4
La metformina no tuvo efecto sobre el perímetro cefálico a 1 año de edad, y los resultados no se modificaron al considerar el género, o el índice de masa corporal de la madre, previo al embarazo.
Aunque los autores señalan que hasta hoy, el actual análisis es el estudio de seguimiento más extenso sobre la exposición a la metformina in utero, reconocen que los hallazgos pueden no ser aplicables a las madres sin síndrome de ovario poliquístico, y una limitación potencial radica en la baja tasa de participación.
No obstante, plantean la hipótesis de que la metformina puede incrementar el peso de la descendencia a través de dos mecanismos principales: Alteraciones metabólicas maternas que afectan al entorno intrauterino, y efecto directo de la metformina sobre la descendencia, potencialmente mediante la inhibición de la cadena respiratoria de la mitocondria.
Los investigadores reconocen que las implicaciones clínicas de sus hallazgos “se desconocen, y que la composición corporal y la salud metabólica de estos niños debería ser objeto de investigación adicional”.
“Hasta que contemos con más datos robustos sobre los posibles efectos beneficiosos del uso de metformina durante el embarazo, solo se debería utilizar en estudios aleatorizados controlados con seguimiento de los niños a largo plazo”, concluyen.
La investigación fue financiada por el Consejo de Investigación de Noruega y Novo Nordisk. Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.
Referencias
1. Engen Hanem LG, Stridsklev S, Júlíusson PB, Salvesen Ø, y cols. Metformin use in PCOS pregnancies increases the risk of offspring overweight at 4 years of age; follow-up of two RCTs. J Clin Endocrinol Metab. 27 Feb 2018. doi: 10.1210/jc.2017-02419. PMID: 29490031. Resumen
Liam Davenport

Fecha: 12/03/2018
Fuente: Medscape.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5902450?faf=1&src=soc_fb_180312_mscpmrk_sp_Top10

Un 80% de las personas con diabetes tienen hiperglucemia posprandial

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 11:53

El control de la glucemia posprandial es esencial para alcanzar los objetivos glucémicos de hemoglobina glucosilada (HbA1c) en diabetes tipo 1 y tipo 2, pero se estima que un 80% de las personas con diabetes, tipo 1 y 2, presentan hiperglucemia posprandial. Así se refleja en una actualización en la Revista Clínica Española, de la Sociedad Española de Medicina Interna, de Francisco Javier Ampudia-Blasco (Hospital Clínico de Valencia), Pedro José Pinés (Complejo Hospitalario de Albacete) y Virginia Bellido (Hospital de Cruces).
Hay que tener en cuenta que las personas con diabetes pasan aproximadamente el 50% del tiempo en estado posprandial. Esto significa, como explica Bellido, que “en las personas con diabetes, la secreción de insulina es insuficiente para el control adecuado de la glucemia posprandial, que cuando es más elevada requiere un tiempo más prolongado para volver a los niveles preprandiales. De forma que, si tenemos en cuenta que al menos hacemos tres comidas principales, estas personas pasan una parte importante del día en un estado posprandial anormal, caracterizado por hiperglucemia tanto de ayuno como posprandial”.
La hiperglucemia posprandial se asocia a una mayor variabilidad glucémica (mayor riesgo de hiper o hipoglucemias). Además, se han descrito otras importantes consecuencias asociadas a las fluctuaciones de la hiperglucemia posprandial: estrés oxidativo, inflamación, disfunción endotelial y aumento de marcadores clínicos indirectos de ateroesclerosis. Razones por las que estos expertos inciden en que “conocer y tratar la hiperglucemia posprandial es muy importante. Sin embargo, éste es un concepto que muchas personas con diabetes ignoran”.
Según Pinés, “la monitorización continua de glucosa en tiempo real y los sistemas flash o de monitorización continua de glucosa intermitente han permitido detectar que muchas personas presentan hiperglucemia posprandial y han puesto de manifiesto las limitaciones de las insulinas prandiales clásicas para conseguir su adecuado control en determinadas situaciones. Una limitación que es vivida en muchos casos por el paciente con ansiedad al ver que no puede controlar correctamente las excursiones hiperglucémicas tras las comidas”. Ante tal situación, a las personas con diabetes no sólo hay que enseñarles a comer correctamente, sino también a ajustar la dosis de insulina en función de lo que van a comer.
El papel de la insulina prandial es fundamental en pacientes de larga evolución y con insulinopenia. Los análogos de insulina rápida de primera generación, en comparación con la insulina humana regular, mejoran el control de la glucemia posprandial, con menor riesgo de hipoglucemia. Sin embargo, a pesar de su acción rápida, no es tan precoz como la secreción fisiológica, y su efecto tarda más en desaparecer. De ahí, la relevancia de la segunda generación. “Representa un avance notable en la insulinoterapia”, añade Ampudia-Blasco. “La mayor rapidez en absorción la hace más semejante a la secreción de insulina fisiológica. Esto se traduce en un mayor efecto hipoglucemiante en las primeras 2 horas y, en consecuencia, en un mejor control de la glucemia posprandial en este periodo, sin aumentar el riesgo de hipoglucemia tardía. Todo ello permite la administración de la insulina desde 2 minutos antes de empezar a comer, con la posibilidad de administrarse hasta 20 minutos después del inicio de la comida, con un mejor control de la glucemia posprandial”.
Y Pinés explica que, “en el caso de los pacientes con diabetes tipo 2, el grupo de las glinidas, los inhibidores de la DPP-4, los inhibidores del SGLT-2 y los fármacos agonistas del receptor del GLP-1 han demostrado beneficio en el control posprandial y pueden ayudarnos a conseguir los objetivos de control glucémico en el paciente tratado con insulina basal. Sin embargo, el tratamiento con insulina prandial será necesario en todos los pacientes con diabetes tipo 1 y también en algunos pacientes con diabetes tipo 2 que no consiguen sus objetivos de control con otras opciones de tratamiento”.
Fecha: 18/2/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/un-80-de-los-diabeticos-tienen-hiperglucemia-posprandial.html

No hay suficiente evidencia sobre el efecto de edulcorantes no calóricos en la microbiota

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No existe evidencia suficiente que relacione los efectos de los edulcorantes no calóricos con el incremento del apetito, la ingesta a corto plazo o el riesgo de padecer diabetes o cáncer, según las conclusiones de la revisión publicada en ‘Advances in Nutrition’ y dirigida por Ángel Gil, catedrático de la Universidad de Granada.
No existe suficiente evidencia que relacione los efectos de los edulcorantes no calóricos con el incremento del apetito, la ingesta a corto plazo o el riesgo de padecer diabetes o cáncer, según una revisión de estudios realizada por Ángel Gil, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Granada, y su equipo de investigación, que se publica en Advances in Nutrition.
El estudio ha realizado una revisión de la evidencia proporcionada a través de estudios experimentales y análisis clínicos sobre los efectos de los edulcorantes en la microbiota intestinal. “Es necesario realizar más investigaciones sobre los efectos de los edulcorantes en la composición de la microbiota intestinal de los seres humanos y así confirmar cualquier efecto que se pueda haber encontrado en estudios experimentales en animales”, ha dicho Gil, también presidente de la Fundación Iberoamericana de Nutrición (Finut).

En este sentido, “todos los edulcorantes aprobados en la Unión Europea son seguros y su impacto en la microbiota es despreciable, siempre que la ingesta diaria sea inferior a la admisible. Además, los edulcorantes bajos en calorías parecen tener efectos beneficiosos al comportarse como auténticos prebióticos”.
El consumo de azúcares, sobre todo sacarosa, jarabes de fructosa o glucosa, se ha visto incrementado en todo el mundo, lo que ha provocado preocupación por sus posibles efectos adversos sobre la salud y el desarrollo de enfermedades crónicas como el síndrome metabólico, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes tipo 2. Tanto es así, que instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han recomendado reducir el consumo de estos azúcares libres. En esta línea, el Ministerio de sanidad ha firmado 20 convenios con las asociaciones representantes de 398 empresas alimentarias y de bebidas para reducir el contenido de una media del 10% de azúcar, grasas saturadas y sal.

Los edulcorantes pueden sustituir a los azúcares porque mimetizan su sabor dulce, pero tienen un nulo o escaso impacto sobre la ingesta energética diaria y frecuentemente, son más dulces que la sacarosa.
Análisis del efecto de distintos edulcorantes
El principal objetivo de la revisión ha sido analizar de manera crítica las evidencias que apoyan los efectos de los edulcorantes no nutritivos, los sintéticos (acesulfamo K, aspartamo, ciclamato, sacarosa, neotamo, advantamo y sucralosa), los naturales (taumina, glucósidos del esteviol, monelina, neohesperidinadihidrocalcona y glicirricina) y los nutritivos bajos en calorías, como los polioles o alcoholes del azúcar, en la composición de la microbiota humana.

Entre los principales hallazgos se ha observado que “entre los edulcorantes no nutritivos y no calóricos, únicamente la sacarina y la sucralosa dan lugar a cambios significativos en la microbiota, aunque se desconoce su impacto sobre la salud humana y se requieren más estudios para confirmar estos cambios”, ha dicho Gil. “Esto mismo ocurre con los glucósidos de esteviol, pero en grandes dosis, superiores a la Ingesta Diaria Admisible (IDA)”.
La sacarina y la sucralosa sí dan lugar a cambios significativos en la microbiota
Según Gil, los edulcorantes basados en derivados de aminoácidos no ejercen cambios en la microbiota intestinal debido a su baja concentración y porque estos aminoácidos son absorbidos por el duodeno y el íleo. “En lo que se refiere a los edulcorantes de tipo poliol (como la isomaltosa, el maltitol, el lactitol o el xilitol), que no se absorben o lo hacen pobremente, se comportan como verdaderos prebióticos, pudiendo alcanzar al intestino y aumentando el número de bifidobacterias tanto en animales como en humanos”.

Además la revista Food and Chemical Toxicology ha publicado recientemente otra revisión en la que es incluyeron únicamente ensayos in vivo. De la misma manera, “esta publicación también concluyó que no existen evidencias de efectos adversos de los edulcorantes bajos no calóricos en la microbiota intestinal”, ha añadido Gil..

Al igual que el resto de aditivos alimentarios, los edulcorantes no calóricos están sujetos a un estricto control de seguridad llevado a cabo por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la FDA estadounidense, así como otras instituciones internacionales tales como el Comité Mixto de Expertos en Aditivos Alimentarios (Jecfa) y la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC).

Así, “el uso de los edulcorantes, que pasan estrictos controles por parte de estos organismos, es seguro dentro de los niveles de la IDA”, ha concluido Gil.
FECHA: 15/2/2019
Fuente: Diario Médico, España

https://www.diariomedico.com/especialidades/endocrinologia/no-hay-suficiente-evidencia-sobre-el-efecto-de-edulcorantes-no-caloricos-en-la-microbiota.html

Diabetes: la falta de tiempo del médico lastra la extensión de la medición continua de glucosa

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 11:32

Glucometro
Expertos reunidos en el congreso Avances en Tecnologías y Tratamientos de la Diabetes (ATTD), que se celebró en Berlín, coinciden en la necesidad de extender los sistemas de medición continua de la glucosa, ya que mejoran sustancialmente el abordaje de la diabetes.

“Hace 20 años que se sabe que, a más mediciones de glucosa, menor tasa de hemoglobina glucosilada (HbA1c), y hace una década que se conoce que la medición continua arroja las mejores cifras. Aun así, no se generaliza su uso”, se ha lamentado Jochen Seufert, profesor del Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Friburgo, en Alemania, durante el congreso Avances en Tecnologías y Tratamientos para la Diabetes (ATTD), que se está celebrando en Berlín.
Según Gerry Rayman, jefe del Servicio de Endocrinología y Diabetes del Hospital de Ipswich, en Reino Unido, las barreras a esta generalización son diversas: “El alto coste, la falta de educadores en su uso preparados, la escasa experiencia de los clínicos interpretando los datos -las mediciones de los monitores son de glucosa intersticial- y la falta de tiempo para revisarlos durante la práctica clínica, entre otras razones”.
Sin embargo, eso no evita que “la tecnología para mejorar el abordaje de la diabetes avance muy rápidamente, y es necesario que adoptemos esos avances porque redundan en los resultados y en la calidad de vida de los pacientes”. Por ello, Rayman considera urgente “educar a nuestros colegas en el uso de estos sistemas”.
Evidencia
Y es que los expertos reunidos en el ATTD no han cesado de presentar evidencia a favor del uso de los sistemas flash de monitorización continua, y no solo en diabetes tipo 1, también en tipo 2 insulinodependiente y en gestacional.
“Estos sistemas producen una reducción masiva de las hipoglucemias; hasta un 60% en el caso de las más graves, en que la glucosa baja de 45 mg/dl”, ha explicado Ajjan Ramzi, profesor de Endocrinología y Diabetes en la Universidad de Leeds, en Reino Unido. La razón fundamental para ello, según el experto, es que “la mayor parte de las hipoglucemias reportadas por los pacientes son las preprandiales, mientras que, gracias a los monitores, sabemos que la mayoría se producen durante la noche”.
Asimismo, Ramzi ha citado un análisis realizado con datos de la vida real en el Reino Unido con “más de 50.000 pacientes, 279.000 sensores y más de 60 millones de mediciones”. Los resultados son abrumadores: la medición continua reduce la HbA1c, las hipo e hiperglucemias y la variación de la glucosa a lo largo del día.
Rosalía Sierra. Berlín | rsierra@diariomedico.com
Fecha: 21/2/2019
Fuente: Diario Médico, España.

https://www.diariomedico.com/tecnologia/diabetes-la-falta-de-tiempo-del-medico-lastra-la-extension-de-la-medicion-continua-de-glucosa.html

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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