Diabetes mellitus

2 agosto 2018

Personas no obesas presentan serias alteraciones metabólicas

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 9:03

Balanza y peso¿Porcentaje de grasa corporal o índice de masa corporal?
Los individuos con exceso de grasa corporal presentan desrregulación cardiometabólica, propensión a la cronicidad, empeoramiento de la calidad de vida y mayor morbilidad y mortalidad
Introducción
Entre el 62% y 76% de la población mundial presenta niveles de grasa corporal riesgosos para la salud. El sobrepeso y la obesidad se relacionan con la resistencia a la insulina y la inflamación crónica y, a su vez, con la hipertensión, la dislipidemia, la enfermedad coronaria, el accidente cerebrovascular, el cáncer y la diabetes mellitus tipo 2 (DBT2), entre otros trastornos.
La prevalencia de estas enfermedades aumentó en los últimos 40 años en todo el mundo, con la consecuente carga económica.
Muchas personas con peso normal que poseen niveles elevados de grasa corporal. De hecho, la determinación del sobrepeso y la obesidad con el índice de masa corporal (IMC) clasificaría de manera incorrecta a más de la mitad de los pacientes con obesidad.
El concepto que define a los individuos con peso normal y metabólicamente obesos (MONW [metabolically obese normal weight]) surge del hallazgo de desórdenes ligados a la obesidad (por ejemplo, niveles elevados de insulina), en pacientes con enfermedad cardiovascular o DBT2, pueden existir aun con un IMC normal.
La limitación principal del IMC es su incapacidad para diferenciar la masa adiposa de la magra o, bien, la grasa central de la periférica
Los individuos MONW, los pacientes con obesidad sarcopénica y mayores depósitos de grasa abdominal pueden presentar exceso de grasa sin sobrepeso u obesidad. La acumulación de grasa abdominal y visceral, independientemente del peso, aumenta el riesgo de enfermedad cardiometabólica.
Asimismo, el concepto de obesidad con peso normal (NWO [normal weight obese]) amplía el de MONW al asociar el peso normal y el porcentaje elevado de grasa corporal (BFP[body fat percentage]) con las alteraciones cardiometabólicas. Por ello, en las estimaciones de poblaciones con exceso de grasa se incluyen ambas categorías, NWO y MONW.
La limitación principal del IMC es su incapacidad para diferenciar la masa adiposa de la magra o, bien, la grasa central de la periférica. A su vez, la relación entre el IMC y el BFP varía con el grupo étnico. El exceso de BFP en adultos se relaciona con desregulación cardiometabólica:
-Niveles elevados de triglicéridos y glucemia en ayunas
-Menor concentración de colesterol asociado con lipoproteínas de alta densidad
-Altaconcentración de colesterol asociado con lipoproteínas de baja densidad
-Presión arterial elevada
-Mayor probabilidad de presentar síndrome metabólico
-Diabetes tipo 2
-Enfermedad cardiovascular
Y otros trastornos crónicos, con aumento de la mortalidad. Esta desrregulación también es común en los niños.
La desregulación cardiometabólica suele comenzar con un círculo vicioso de exceso de grasa corporal, resistencia a la insulina e inflamación sistémica crónica de bajo grado. Así, el exceso de grasa conduce a inflamación crónica y resistencia a la insulina y, por ende, a mayor adiposidad.
Es necesario definir la obesidad de acuerdo con la adiposidad y no solamente con el peso corporal
Al respecto, es necesario definir la obesidad de acuerdo con la adiposidad y no solamente con el peso corporal, para disminuir los factores de riesgo cardiometabólico, prevenir la enfermedad, mejorar la calidad de vida y reducir la carga económica de este problema en todo el mundo.
El objetivo principal de este trabajo fue recopilar datos recientes sobre poblaciones con peso normal, no obesas, con riesgo cardiometabólico por exceso de grasa corporal y combinarlos con los referidos a poblaciones con sobrepeso y obesas, para realizar una estimación preliminar de personas con exceso de grasa en los 30 países más desarrollados.
El exceso de grasa como factor de riesgo
El exceso de grasa se asocia con el aumento de las alteraciones cardiometabólicas, morbilidad y mortalidad, por lo que estimar su prevalencia permitiría enfrentar la pandemia de la obesidad y prevenir las formas más tempranas de la enfermedad crónica.
Factores subclínicos de riesgo
El exceso de grasa es un factor subclínico de riesgo. Como sucede en las personas con peso normal, la circunferencia de la cintura, por sí sola, se asocia con síndrome metabólico, al igual que la prediabetes y la prehipertensión.
La agrupación de factores de riesgo como los del síndrome metabólico, MONW y NWO parece indicar que ciertos individuos presentarían más de una anomalía primaria de manera característica.
Los estudios nuevos deben buscar la relación entre estos factores tempranos de riesgo y los propios de la intolerancia a la glucosa y la resistencia a insulina, y su impacto cardiometabólico, así como evaluar las poblaciones pediátricas con exceso de grasa para disminuir la pandemia de la obesidad y la cronicidad en adultos.
Factores clínicos de riesgo
Las alteraciones observadas en poblaciones con peso normal y exceso de grasa aumentaron; a su vez, los trastornos se incrementan en personas con antecedente de bajo peso al nacer. También se informaron desórdenes asociados, como neuroinflamación con depresión y reducción de las funciones cognitivas y empeoramiento de la calidad de vida.
La combinación de cáncer y prediabetes, diabetes, síndrome metabólico e inflamación crónica constituye otro riesgo cardiometabólico. Recientemente, se observó que el mantenimiento de los niveles normales de grasa corporal podría prevenir muchos cánceres y se propuso que la relación entre los niveles más altos de grasa corporal y el cáncer parece fortuita. Asimismo, las tasas de supervivencia en pacientes con cáncer serían menores, pues el exceso de grasa corporal está asociado con tratamientos menos eficaces.
En resumen, es irrelevante si actualmente un individuo cumple con los criterios para NWO, pero no para MONW (o para MONW, pero no para síndrome metabólico); si presenta grasa en exceso y, por lo tanto, mayor riesgo de deterioro cardiometabólico.
Obesidad
En algunos países desarrollados, las tasas de obesidad parecen estar estabilizándose y tender al crecimiento. La adiposidad central es más riesgosa para la salud que la grasa subcutánea en otras partes del cuerpo y su incidencia se encuentra en aumento.
Personas obesas, metabólicamente saludables
La clasificación de individuos obesos, metabólicamente saludables (MHO [metabolically healthy obese]), abarca a aquellos que, a pesar de tener un IMC > 30, en apariencia son relativamente sensibles a la insulina y carecen de algunas o la mayoría de las anomalías metabólicas características de la obesidad. No obstante, podrían presentar menos u otros factores cardiometabólicos de riesgo, propios de la enfermedad.
El exceso de grasa es uno de los factores más importantes para la DBT2 y la enfermedad cardiovascular asociada con la adiposidad. Los individuos MHO, obesos aparentemente saludables, presentarían alteraciones metabólicas.
Según diversos estudios, aumentaría el riesgo de mortalidad por la posibilidad de eventos cardiovasculares a largo plazo (> 10 años), además de probable enfermedad subclínica, por lo que serán necesarios nuevos estudios o seguimientos más prolongados para referirse a estos sujetos como sanos. Así, se considera que los individuos MHO también presentan grasa en exceso.
Identificación del exceso de grasa
Es primordial reconocer a las poblaciones de alto riesgo para mejorar la clasificación y actualizar la definición de obesidad en función de la adiposidad y no del peso corporal. En países desarrollados se registró una tendencia creciente de las personas mayores a la obesidad sarcopénica y al aumento de la obesidad abdominal que supera el incremento en el IMC.
Dado que la obesidad se basó históricamente en el IMC, su uso es erróneo para describir ambos términos. Entonces, se definen dos componentes nuevos: el exceso de grasa sarcopénico y el exceso de grasa abdominal.
Exceso de grasa sarcopénico
La sarcopenia es la pérdida progresiva de las fibras musculares rápidas tipo II y la resistencia con el envejecimiento. Constituye un problema para la salud pública, con una prevalencia del 50% en personas mayores de 80 años.
Esta afección eleva el riesgo de incapacidad y muerte. En los ancianos, la capacidad diagnóstica del IMC es reducida, probablemente porque subestima el número de personas con exceso de grasa con sarcopenia.
Exceso de grasa abdominal
Las tasas crecientes de individuos con exceso de grasa en gran medida se deben a la incidencia elevada de obesidad abdominal en adultos y niños. La obesidad visceral, la adiposidad visceral, la obesidad androide y la obesidad central son otros términos utilizados para describir esta condición. La grasa abdominal se divide en tejido adiposo visceral y subcutáneo: el primero se asocia con un perfil más grave de factores de riesgo que el segundo.
Pese a que la adiposidad total está asociada con el riesgo cardiometabólico, el tejido adiposo visceral posee mayor correlación con el riesgo que el IMC, la circunferencia de la cintura o la grasa subcutánea abdominal, y está más relacionado con la resistencia a insulina, la dislipidemia y la aterosclerosis que la obesidad periférica.
Para estimar el exceso de grasa en niños se tuvieron en cuenta los estudios que midieron el BFP y la relación cintura-altura (WHtR [waist-to-height ratio]). De acuerdo con este último parámetro, el 37% de los niños con peso normal tuvo por lo menos un factor cardiometabólico de riesgo; el 13.5%, 2, y el 0.3%, 3.
Asimismo, al igual que en los adultos, el exceso de grasa abdominal se asocia con más factores de riesgo. Dadas las limitaciones del IMC, el WHtR parece ser el mejor indicador clínico de riesgo de salud, dado que puede aplicarse tanto en los niños como en los adultos y, a su vez, en todos los grupos étnicos.
Estimación del exceso de grasa
Según diversas investigaciones, el 17.6% y 17.3% de los niños y las niñas con peso normal, respectivamente, y WHtR > 0.5 están en riesgo en comparación con los niños con sobrepeso u obesos, por encima del percentil 85.
Otro estudio evaluó la prevalencia de adiposidad superior en niños por debajo del percentil 85 y halló que gran cantidad de la población pediátrica con IMC normal poseía adiposidad superior.
Limitaciones y fortalezas del estudio
Una limitación de este estudio fue que se subestimó a las poblaciones de 70 a 80 años o más, con exceso de grasa sarcopénica, así como a aquellos que estaban institucionalizados o presentaban problemas de salud, dado que estos individuos no suelen formar parte de las poblaciones de estudio, así como tampoco los niños menores de 5 años.
Es probable que los niños de entre 5 y 14 años ya hayan presentado exceso de grasa al ingresar al nivel inicial de educación. El uso de la circunferencia de la cintura y el WHtR por lo general implica puntos de corte relativamente altos y no suele advertir las condiciones tempranas de exceso de grasa.
Asimismo, en muchos estudios efectuados en adultos, por lo general el BFP utiliza puntos de corte elevados (30 para los hombres y 35 para las mujeres), lo que fomenta el riesgo de subestimar el número de individuos con exceso de grasa.
Una de las fortalezas de este estudio fue que creó conciencia acerca de la pandemia de la obesidad, a la vez que insistió en el crecimiento permanente de las poblaciones con exceso de grasa en los países desarrollados. Además, enfatizó en el crecimiento continuo pese a la aparente nivelación del sobrepeso y la obesidad.
La preocupación reside en que el mayor aumento en el exceso de grasa se debe tanto al incremento en la prevalencia de grasa abdominal como al tamaño promedio de la circunferencia de la cintura, dado que el exceso de grasa abdominal es la forma más grave de esta pandemia.
Mostrar estos factores permitirá establecer acciones para disminuirlos. Según los autores, los profesionales clínicos deben implementar estrategias adecuadas para modificar el estilo de vida y disminuir el exceso de grasa corporal en sus pacientes.
En el futuro debe realizarse un análisis exhaustivo que incluya la medición precisa y consistente del BFP, para establecer un consenso general de puntos de corte y factores vinculados con la distribución de grasa y la relación con los factores de riesgo, basado en estudios epidemiológicos con seguimiento a largo plazo e información acerca de las comorbilidades y la mortalidad relacionadas con el exceso de grasa.
Conclusión
La estimación del exceso de grasa en los 30 países más desarrollados es considerablemente mayor que la prevalencia mundial de adultos y niños con sobrepeso y obesidad y enfatiza en la gravedad de esta pandemia.
Independientemente de los valores del IMC, se detectó el exceso de la grasa corporal y un grado importante de desregulación cardiometabólica, que conduce a procesos crónicos, reducción de la calidad de vida y, finalmente, mayor morbilidad y mortalidad, con una carga económica cada vez mayor.
Es esencial identificar a los individuos que presentan exceso de grasa, para establecer tratamientos eficaces y estrategias de prevención.
Fecha:20/07/2018
Fuente: SIIC- Sociedad Iberoamericana de Información Científica

http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=92203&uid=445164&fuente=inews

La dieta vegetariana mejora la hemoglobina glucosilada y reduce el riesgo cardiovascular en la diabetes

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:53

Vegetales verdesLas dietas veganas y vegetarianas ayudan a reducir la hemoglobina glucosilada (HbA1c) y las cifras de colesterol, y mejoran ocho factores de riesgo cardiometabólico en personas preobesas de mediana edad que controlan su diabetes de tipo 2 con medicamentos, señalan autores de un análisis de la literatura publicado en la versión electrónica de Clinical Nutrition.[1]
Effie Viguiliouka, maestra en ciencias, del Centro de Nutrición Clínica y Modificación de Factores de Riesgo, del St. Michael’s Hospital, en Toronto, Canadá, y sus colaboradores, analizaron hallazgos de nueve estudios aleatorizados controlados con 664 participantes que estaban tomando fármacos para reducir glucosa, insulina, compuestos hipolipidemiantes u otros medicamentos antihipertensivos.
Encontraron que las dietas vegetarianas, en comparación con las no vegetarianas, mejoraban 0,29% el criterio principal de valoración de hemoglobina glucosilada.
Aunque la reducción de la hemoglobina glucosilada puede parecer moderada, Cara Schrager, maestra en salud pública, nutricionista registrada, del Joslin Diabetes Center en Boston, Estados Unidos, puntualizó que la mejora es la misma que el umbral terapéutico que utiliza la Food and Drug Administration de Estados Unidos al evaluar nuevos medicamentos para la diabetes.
Schrager comentó a Medscape Noticias Médicas que este nivel de reducción indica que los pacientes podrían considerar cambiar a una dieta a base de vegetales que consista principalmente en verduras, frutas, granos enteros, y legumbres, tal vez incluso antes de que recurran a medicamentos antidiabéticos.
La dieta vegetariana también ayudó a reducir el índice de masa corporal
Otros resultados fueron:
-Reducciones de la glucosa en ayunas: 0,56 mmol/l.
-Colesterol de lipopoteínas de baja densidad (c-LDL: 0,12 mmol/l).
-Colesterol no-lipoproteínas de alta densidad (c-no-HDL: 0,13 mmol/l).
-Peso corporal (2,15 kg); índice de masa corporal (IMC: 0,74 kg/m2).
-Perímetro de la cintura (2,86), con las dietas vegetarianas, en comparación con las no vegetarianas.
No se observaron diferencias significativas en presión arterial, insulina en ayunas, c-HDL o triglicéridos.
En el metanálisis únicamente se consideraron vegetarianas las dietas que excluían carne y pescado (desde las veganas [sin productos animales] hasta las vegetarianas, que incluían huevos y productos lácteos).
Los autores resaltan que el vínculo entre la diabetes y la cardiopatía es sólido, y está bien establecido.
“Sesenta por ciento a 75% de las personas que tienen diabetes de tipo 2 fallecen por cardiopatía”, indicó la coautora del estudio, Dra. Hana Kahleova, Ph. D., directora de investigación clínica del Comité de Médicos para Medicina Responsable.
“Este estudio demuestra que la misma prescripción simple -consumir una dieta a base de vegetales- puede reducir nuestro riesgo de problemas cardiacos, y al mismo tiempo mejorar la diabetes de tipo 2″.
No obstante, los investigadores reconocen que los hallazgos tuvieron un nivel de confianza bajo a moderado, y recomiendan estudio adicional.
Los hallazgos respaldan la evidencia acumulada: No tiene desventajas una dieta a base de vegetales
Katherine Zeratsky, nutricionista dietista registrada (RDN) de la Clínica Mayo en Rochester, Estados Unidos, manifestó a Medscape Noticias Médicas que este nuevo análisis respalda la evidencia acumulada que indica que el consumir menos carne roja y más vegetales puede beneficiar a las personas con diabetes de tipo 2.
Muchas de las reducciones observadas en este estudio coinciden con lo que otros han demostrado, destacó.
“Sabemos que el peso corporal por sí solo es un factor de riesgo sólido para la diabetes, por lo que es congruente que una dieta a base de vegetales tenga una gran repercusión en la salud general”, expresó, afirmando su deseo de que la evidencia “sea más sólida”.
Sin embargo, al igual que con toda la investigación en nutrición, “es muy difícil afirmar con absoluta certeza que, si esto se lleva a cabo, tal cosa ocurrirá”, puntualizó la especialista.
No obstante, para la mayoría de los pacientes, intentar una dieta a base de vegetales no conlleva ninguna desventaja.
No tiene que ser todo o nada: Cómo dejar la carne
Sin embargo, menos de 10% de las personas en Norteamérica y Europa ha adoptado dietas vegetarianas, de acuerdo con datos de una encuesta nacional, citados por los autores.
Zeratsky hizo hincapié en que eliminar el consumo de carne y aumentar la ingesta de vegetales, frutas y granos enteros, no tiene que ser un esfuerzo de todo o nada.
Un buen inicio es reducir el consumo de carne en una comida de 225 g a 170 g, y llenar el plato con más frutas y verduras para mitigar el hambre.
Schrager recomendó añadir “lunes sin carne”, o intentar la dieta un día a la semana al principio.
“El hecho de suspender de repente el consumo de determinado grupo de alimentos es un choque para el sistema”, recalcó.
Algunos alimentos como la lasaña o el chile tienen versiones sin carne, y los granos pueden añadir volumen. Agregar fuentes de proteína, como tofu y tempeh, también da a los guisos una textura carnosa.
Más estudios ayudarán a dar respuesta
Viguiliouka y sus colaboradores indican que más estudios aleatorizados controlados ayudarán a dar respuestas que este no podría, por ejemplo, cuál es la clase de dietas basadas en vegetales que tiene los efectos más benéficos, y cómo una dieta vegetariana afectaría a pacientes con diabetes de tipo 1.
Schrager sospecha (aunque este estudio no lo abordó) que el microbioma desempeña un papel importante en el mecanismo que vincula las dietas vegetarianas con los mejores desenlaces de la diabetes.
El mecanismo puede estar relacionado con otros aspectos que no son solo la disminución de calorías y la reducción de lípidos, y puede tener sus orígenes en el mejor equilibrio de las bacterias intestinales que produce la cantidad de fibra en la dieta vegetariana, puntualizó, añadiendo que le gustaría ver si más investigación aclara este aspecto.
El análisis fue financiado por el Diabetes and Nutrition Study Group de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes. Una lista completa de las declaraciones de conflicto de interés está disponible en el sitio web de la revista científica.
Referencias
1.Vuguiliouk E, Kendal CW, Kahleová H, Rahelic D, y cols. Effect of vegetarian dietary patterns on cardiometabolic risk factors in diabetes: A systematic review and meta-analysis of randomized controlled trials. Clin Nutr. 13 Jun 2018. pii: S0261-5614(18)30220-6. doi: 10.1016/j.clnu.2018.05.032. PMID: 29960809. Resumen
Marcia Frellick

Fecha:12/07/2018
Fuente: Medscape.

https://espanol.medscape.com/verarticulo/5902941?nlid=123376_4001&src=WNL_esmdpls_180716_mscpedit_gen&uac=120961CT&impid=1685440&faf=1

“El declive de la Anatomía puede tener repercusión clínica”

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:43

José Antonio Pereira, profesor titular de Anatomía Humana de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), y cirujano en el Hospital del Mar, alerta del progresivo debilitamiento de la docencia y la consideración de esta disciplina.

Como otros docentes de Anatomía Humana, José Antonio Pereira, también vicedecano de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud y de la Vida de la UPF, está preocupado por la disminución de horas lectivas de esta ciencia en la formación médica y por sus posibles repercusiones clínicas. Se considera “una rara avis” por tener un pie en cada ámbito -es cirujano en el Hospital del Mar de Barcelona-, y hace unas semanas pronunció una conferencia en la Universidad del País Vasco titulada Los errores anatómicos y su trascendencia clínica.
PREGUNTA. Un título inquietante…
RESPUESTA. Un tanto, sí. Me propusieron la conferencia un grupo de compañeros con los que coincidí en París, en una reunión del Teparg (Trans-European Pedagogic Anatomical Research Group), un grupo de docentes que trabaja para mejorar la docencia en Anatomía. Y en las sesiones se habló de la preocupación generalizada por la pérdida progresiva de importancia de una disciplina tan básica como ésta.
-“Algunos cirujanos llaman ‘mesorrecto’ a una zona que es extraperitoneal, pero ‘meso’ tiene que ver con el peritoneo”
P. ¿Cuáles son los motivos?
R. Por un lado, el crecimiento del conocimiento científico de otras disciplinas incorporado a la enseñanza de la Medicina, y por otro, la aplicación de la Declaración de Bolonia. Al mantenerse la extensión total de los estudios, han llevado a constreñir el número de horas de casi todas las materias médicas. Pero además, cada vez hay menos vocación para dedicarse a la docencia de la anatomía.
P. Esa disminución en el tiempo de formación en Anatomía, ¿es superior en España?
R. Depende del plan de estudios de cada universidad, pero la reducción ha sido drástica. La materia se imparte en los dos primeros cursos de carrera y fluctúa entre los 15 y 30 créditos ECTS. Así, hablamos de entre 375 y 750 horas lectivas de Anatomía, solamente. Aunque peor es la situación en los países anglosajones.
P. Explíquenos.
R. Por ejemplo, en Reino Unido han desaparecido los departamentos de Anatomía y en Estados Unidos prácticamente lo mismo, al quedar embebidos en otros más grandes. Buscan una docencia integrada de los conocimientos, muchas veces a través de ejemplos clínicos, lo que tiene sus ventajas docentes, pero también puede dificultar la adquisición necesaria de conocimientos anatómicos. De hecho, las horas dedicadas en Estados Unidos eran 800 en 1931 y en torno a 150 en 2014. Mi opinión personal es que priman el utilitarismo, con el consiguiente riesgo de reducir materias a un nivel muy básico.
P. ¿En qué medida ha mermado la capacitación del profesional?
R. La medida no la tenemos, porque no tenemos con qué comparar; sí hay signos indirectos que nos indican que, en ocasiones, el nivel no es el deseado. Por ejemplo, errores de nomenclatura o de descripción de elementos anatómicos que hacen algunos clínicos, ya que no se corresponden con la terminología internacionalmente aceptada. La Nómina Anatómica ha comportado un gran esfuerzo de unificación y reducción terminológicas, suprimiendo los epónimos, por ejemplo.
P. ¿Algún ejemplo paradigmático de error de nomenclatura?
R. Lo que algunos llaman mesorrecto, un elemento que no es tal. Bautizan así una zona importante en la cirugía del recto, pero meso tiene que ver con el peritoneo y esa zona es extraperitoneal. Es un término incorrecto que se ha popularizado y ahora es difícil de erradicar. Otro es el surco del páncreas, con el que se refieren a un espacio entre la cabeza del páncreas y el duodeno, pero que tampoco está en la Nómina Anatómica.
P. En la conferencia también se refirió a errores de calado en la literatura médica…
R. Hay muchos. Por ejemplo, en un artículo reciente, nada menos que en The New England Journal of Medicine, publicaron un esquema erróneo de los vasos del cuello: etiquetaron la arteria carótida común como la vena yugular interna, y viceversa. Lo cierto es que la imagen era complementaria, pero refleja que a veces predomina la estética sobre la correcta representación anatómica. También son numerosos los errores de nomenclatura y de descripción, sobre todo de vasos y nervios, en revistas de cirugía. Pero de este deterioro del conocimiento anatómico no escapan ni los propios libros de Anatomía Humana. En uno relevante, un esquema señala como región lumbar la parte anterior y lateral del abdomen.
P. ¿Estas equivocaciones pueden acarrear consecuencias clínicas?
R. Puede verse afectada la práctica clínica, porque el saber anatómico nos enseña primero, la nomenclatura, a llamar a los elementos anatómicos por su nombre. Segundo, a saber describirlos, localizarlos e identificarlos. Y tercero, a hacer una deducción lógica delante de un paciente. Los errores en estas tareas pueden tener serias consecuencias en la asistencia. A los ya citados, de nomenclatura o descripción, se suman los de comunicación entre profesionales. En el caso de la cirugía, las confusiones entre estructuras, de identificación de variaciones anatómicas y en la interpretación de resultados e imágenes.
P. ¿Cómo podría solventarse?
R. Incrementar las horas de docencia de Anatomía me parece hoy una quimera. Probablemente, debemos replantearnos cómo la enseñamos, haciendo que esté más presente en las asignaturas clínicas. Y es crucial que lo esté en el posgrado de ciertas especialidades. Hoy se aprende anatomía en el quirófano, y muchos residentes, conscientes, se apuntan a cursos especializados para enriquecer su conocimiento. Por ello, debería ser obligatoria en los primeros años del MIR, sobre todo la anatomía práctica.
Antoni Mixoy. Barcelona | dmredaccion@diariomedico.com |
Fecha: 16/06/2018
Fuente: Diario Médico, España.

http://www.diariomedico.com/2018/06/16/entrevistas/entrevistas-de-ultima/el-declive-de-la-anatomia-puede-tener-repercusion-clinica

El consumo de lácteos se asocia a un menor riesgo de cáncer colorrectal

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:36

leche_calcioEl cáncer supone una de cada ocho muertes en el mundo y afecta aproximadamente a una de cada cuatro mujeres y a uno de cada tres hombres durante su vida. Uno de los cánceres más prevalentes es el cáncer colorrectal, que se ha relacionado de forma importante con un estilo de vida occidental.
Existen evidencias que han relacionado el consumo de alimentos como la carne roja y procesada, así como la ingesta de bebidas alcohólicas, con el desarrollo de cáncer colorrectal. Sin embargo, se necesitan más estudios que analicen la asociación entre el consumo de alimentos como los productos lácteos -ampliamente consumidos en el contexto de la dieta mediterránea- y el desarrollo de este cáncer.
Con la finalidad de profundizar en esta cuestión, investigadores del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea) evaluaron la asociación entre el consumo de lácteos y los diferentes subtipos de lácteos, y el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal en individuos con alto riesgo cardiovascular.
El estudio se ha publicado en la revista científica International Journal of Cancer y ha sido dirigido por Nancy Babio, profesora agregada del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la Universidad Rovira i Virgili e investigadora adscrita al Centro de Investigación del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (Ciberobn), y el catedrático Jordi Salas, director de la Unidad de Nutrición Humana del Departamento de Bioquímica y Biotecnología de la misma universidad, director clínico en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de San Juan en Reus e investigador principal de Ciberobn.
Reducción del 45 por ciento
Después de analizar datos de 7.216 participantes de 55 a 80 años, durante un seguimiento de seis años, se observó que aquellos individuos que presentaban un mayor consumo de lácteos totales (564 g/d, aproximadamente 2,5 vasos de leche al día), en comparación con aquellos con un bajo consumo, presentaban un 45 por ciento menos de riesgo de desarrollar cáncer colorrectal. Del total de lácteos que consumía este grupo, tres cuartas partes eran descremados.
Asimismo, se observó que un alto consumo de leche desnatada y semidesnatada (407 g/d, 2 vasos/día) se asociaba con un 46 por ciento menos de riesgo de desarrollar este cáncer, comparado con los que tienen un bajo consumo de este tipo de lácteos.
Los investigadores no han observado un incremento o disminución del riesgo de desarrollo de cáncer colorrectal asociado al consumo de otros subtipos de lácteos como el yogur o el queso. Tampoco han detectado que los lácteos con un mayor contenido en grasa como la leche entera o el yogur entero se asociaran con un mayor riesgo de cáncer colorrectal.
Posibles explicaciones
El principal mecanismo que podría explicar el potencial efecto protector del consumo de lácteos, y en especial de leche baja en grasa, con el riesgo de cáncer colorrectal sería el contenido en calcio. Se ha sugerido que el calcio podría ejercer efectos antitumorales mediante diferentes mecanismos. Por otro lado, otros componentes que se encuentran naturalmente presentes en los lácteos, como el ácido butírico o el ácido linoleico conjugado también podrían tener un papel protector.
Según los investigadores de este estudio, si bien estos resultados muestran que la leche desnatada se asocia a un menor riesgo de cáncer colorrectal, los resultados no muestran riesgo derivado del consumo de lácteos enteros. Por tanto, no hay razón para desaconsejar los productos lácteos enteros. Aunque se necesitan más estudios que profundicen en este ámbito, consideran razonable promover el consumo de leche por estos beneficios, que se suman a otros conocidos.
Fecha: 30/04/2018
Fuente:Diario Médico, España.

http://endocrinologia.diariomedico.com/2018/04/25/area-cientifica/especialidades/endocrinologia/el-consumo-de-lacteos-se-asocia-a-un-menor-riesgo-de-cancer-colorrectal

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
Actualidad sobre diabetes mellitus