Diabetes mellitus

11 junio 2017

Actualizaciones desde el congreso de la American Academy of Clinical Endocrinologists (AACE) 2017

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:17

Dr. José Gotés Palazuelos
19 de mayo de 2017
Hola, buen día, soy el Dr. José Gotés Palazuelos, estoy grabando desde México para Medscape en Español. En esta ocasión, me gustaría comentarles de algunos de los temas más relevantes que se trataron en el congreso de la American Academy of Clinical Endocrinologists (AACE) realizado a principios de mayo de este año en la ciudad de Austin, Texas, Estados Unidos.
Avances tecnológicos en el manejo de pacientes con diabetes mellitus
En primera instancia, uno de los temas que se analizaron con mayor interés fue el de los avances tecnológicos en el manejo de pacientes con diabetes mellitus. En general, se reiteró la importancia del monitoreo de glucosa en el seguimiento de los pacientes con diabetes que usan esquemas de insulina.[1]
Sabemos que el auto monitoreo mejora el control glucémico y permite realizar ajustes oportunos previniendo eventos de hipoglucemia.
Uno de los avances más importantes en el área del seguimiento en el control glucémico es el desarrollo del monitoreo continuo de glucosa (MCG) que permite conocer el estado glucémico a través de un sensor subcutáneo que mide la concentración intersticial de glucosa. Dichos dispositivos poseen la capacidad de dar datos en tiempo real como la concentración promedio de glucosa, las tendencias en el perfil de glucosa diario y generar alertas de hipoglucemia.
En el congreso se comentó sobre la necesidad de estandarizar el reporte de dichos dispositivos, es decir, establecer los parámetros indispensables que ayuden a las decisiones clínicas en el manejo de estos pacientes.
Por otra parte, también se refirió al uso de este tipo de monitoreo acoplado a bombas de insulina en el que el sensor envía datos hacia la bomba de insulina para suspensión de dosis en casos de hipoglucemias e incluso para el cálculo de dosis a aplicar en base a los gramos de carbohidratos consumidos.
Estos sistemas pudieran beneficiar a pacientes con hipoglucemias frecuentes o nocturnas e importante variabilidad glucémica.
Por lo anterior, creo que en los siguientes años continuarán estos avances que permitirán mejorar el control glucémico de los pacientes con diabetes.
Dislipidemia y obesidad
Otro de los temas recurrentes en el congreso fue la revisión de las guías de tratamiento para dislipidemia y obesidad.[2,3]
En un simposio dedicado al análisis de las nuevas guías de la AACE para dislipidemia, fue interesante observar que este consenso introduce una nueva categoría de riesgo cardiovascular denominada “riesgo extremo” en el que se coloca a pacientes con enfermedad cardiovascular establecida y diabetes, enfermedad renal crónica etapa 3-4, o hipercolesterolemia familiar, así como aquellos con enfermedad cardiovascular progresiva a pesar de LDL menores a 70 mg/dl.
La intención de ello es que se identifique a estos pacientes para llevarlos a metas todavía más rigurosas de tratamiento, es decir, niveles de LDL menores a 55. Ello en base a la evidencia de estudios como el IMPROVE-IT y FOURIER donde se mostró que los pacientes con niveles de LDL aún por debajo de 70 presentan reducciones importantes en el riesgo cardiovascular.
Por otra parte, también se discutieron las nuevas guías de la AACE para el tratamiento de la obesidad. La AACE ha propuesto cambiar el término de obesidad por el de enfermedad crónica basada en adiposidad con la idea de describir la naturaleza crónica del padecimiento. Este consenso favorece el tratamiento médico de la obesidad a partir del análisis del riesgo y de la presencia de complicaciones asociadas y no solo a partir de la cifra de índice de masa corporal (IMC), por ejemplo, este documento justifica el tratamiento agresivo de individuos con IMC arriba de 25 kg/m2 con al menos una complicación asociada a obesidad.
Tanto la guía de dislipidemia como la de obesidad son documentos interesantes, que deben tomarse como referencia, sin embargo no suplantan el juicio clínico en la toma de decisiones terapéuticas.
Metabolismo óseo
Uno de los temas a los que mayor preponderancia se le dio fue el de hueso. En una de las conferencias más interesantes, se colocó al tejido óseo como parte de un complejo sistema endócrino de balance mineral, de regulación energética y de la reproducción.
A partir de diversos trabajos de ciencia básica, ahora sabemos que la ausencia de leptina, que es una hormona anorexigénica, incrementa la cantidad de tejido óseo, mientras que la ganancia de su función reduce la cantidad de hueso.
En contraparte, el hueso también se encarga de generar sustancias que pueden influir en el metabolismo energético corporal. Una de ellas es la osteocalcina, una proteína ósea que pudiera participar en el metabolismo de carbohidratos a partir de incrementar la sensibilidad periférica de la insulina e incluso funcionar como secretagogo de la misma.
También se ha hipotetizado que la osteocalcina participa en la producción de testosterona y que posee efectos en la cognición.
Todo lo anterior nos indica que el hueso es una estructura dinámica, no solo en el recambio óseo y metabolismo mineral, sino que pudiera estar involucrado en múltiples procesos sistémicos.
Otras actualizaciones
Por último solo quiero resaltar dos trabajos que aportan nuevos datos en nuestra área. En el primero, se mostró la importancia de las alteraciones endocrinológicas en pacientes tratados con los nuevos anticuerpos para los inhibidores de punto de control inmunológico para cáncer de pulmón, vejiga o melanoma.[4] Los trastornos hormonales más frecuentemente encontrados en estos pacientes han sido hipofisitis, hipotiroidismo y tiroiditis, por lo que es necesario estar al pendiente de ellos ya que las alteraciones requieren la mayoría de las veces tratamiento.
En el segundo trabajo, a un pequeño grupo de mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) se le encontró que la medición de un anticuerpo contra la hormona liberadora de gonadotropina poseía una sensibilidad y especificidad de 87 y 91%, respectivamente, para el diagnóstico del síndrome.[5] La importancia de dicho hallazgo aún está por determinarse, pero es un área que valdrá la pena seguir y que pudiera relacionar al sistema inmune dentro de la patogenia del síndrome de ovarios poliquísticos.
Dr. José Gotés Palazuelos para Medscape en Español.
Referencias
1.Bailey TS, Grunberger G, Bode BW, y cols. American Association of Clinical Endocrinologists and American college of Endocrinology 2016 outpatient glucose monitoring consensus statement. Endocr Pract. 2016;22(2): 231-261.
2.Jellinger PS, Handelsman Y, Rosenblit PD, Bloomgarden ZT, y cols. American Association of Clinical Endocrinologists and American College of Endocrinology Guidelines for Management of Dyslipidemia and Prevention of Cardiovascular Disease. Endocr Pract. Abr 2017;23(Suppl 2):1-87. doi: 10.4158/EP171764.APPGL. Guía
3.Mechanick JI, Garvey T. Adiposity-Based Chronic Disease as a New Diagnostic Term: The American Association of Clinical Endocrinologists and American College of Endocrinology Position Statement. Endocr Pract. Mar 2017;23(3): 372-378. Posicionamiento
4.Clarine L, Rodriguez Martinez R, Levine M, McGarvey M, Chang A. 22 Month Review of Immune Checkpoint Inhibitor Associated Endocrine Disorders at a Southern California Teaching Hospital. Congreso Anual de la American Association of Clinical Endocrinologists (AACE) 2017. Presentado el 6 de mayo de 2017. Austin, Texas, Estados Unidos. Resumen 716
5.Glueck J. What’s New with PCOS. Presentado el 3 de may de 2017. Austin, Texas, Estados Unidos.

Fuente: Actualizaciones desde el congreso de la American Academy of Clinical Endocrinologists (AACE) 2017 – Medscape – 19 de mayo de 2017.

http://espanol.medscape.com/verarticulo/5901445?src=mkm_latmkt_170609_mscmrk_sptop5june_nl&impID=1364252&faf=1

Fecha: 8/06/2017

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Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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