Diabetes mellitus

1 septiembre 2015

Grasas saturadas y enfermedad cardiovascular

Filed under: Temas interesantes — Arturo Hernández Yero @ 9:15

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¿Es deletérea la grasa saturada o no?
Está bien establecido el efecto nocivo de las grasas trans en relación a trastornos cardíacos y mortalidad. Sin embargo una   nueva revisión sugiere que las grasas saturadas, como las que se encuentran en muchos productos lácteos y las carnes, tal vez no tengan una influencia tan grande en las enfermedades cardiacas o la muerte prematura como muchos creen.
Un grupo de investigadores canadienses que realizaron la revisión sí hallaron un vínculo claro entre los problemas cardiacos y las grasas trans, que se encuentran en los alimentos altamente procesados como los refrigerios, la margarina y los productos horneados.

“No todos los estudios que observamos llegaron a la misma conclusión, pero en general encontramos que la asociación entre un consumo más alto de grasas saturadas y un riesgo más alto de enfermedades cardiacas y muerte [prematura] fue muy consistente”, señaló el autor del estudio, Russell de Souza.

“Y dado que no encontramos evidencias de que la grasa trans ofrezca ningún beneficio para la salud, quitarla de los alimentos que comemos es la idea correcta”, añadió de Souza, dietista registrado y profesor asistente de epidemiología clínica y bioestadística de la Universidad McMaster en Hamilton, Ontario.

“Por otra parte, la asociación entre el consumo de grasa saturada y un riesgo más alto de sufrir problemas de salud parecidos fue variable y no quedó clara”, añadió. “Pero queremos ser precavidos. No estamos diciendo que tengamos la seguridad de que la grasa saturada sea realmente benigna”.

De Souza y sus colaboradores publicaron sus hallazgos en la edición en línea del 11 de agosto de la revista BMJ.

Los autores del estudio dijeron que las directrices dietéticas actuales defienden que se limite el consumo de grasa saturada a menos del 10 por ciento de la ingesta calórica, y que se limite la grasa trans a menos de un 1 por ciento de la dieta.

El análisis de la grasa saturada del equipo contó con 41 estudios realizados en Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Canadá, China, Grecia y Australia. Una investigación internacional distinta también se incluyó en la revisión.

Su examen de la grasa trans se centró en 20 estudios realizados en Estados Unidos, Finlandia, China y los Países Bajos.

Al final, el equipo no descubrió ninguna evidencia clara que hiciera hincapié en una asociación entre unas cantidades más altas de grasa saturada y un riesgo más alto de fallecimiento por cualquier causa.

De forma parecida, no se encontró ningún vínculo entre la grasa saturada y un riesgo más alto de accidente cerebrovascular, la diabetes tipo 2 y/o las enfermedades cardiacas.

Una vez dicho eso, los investigadores advirtieron de que la carencia de suficientes evidencias significaba que no podían descartar la posibilidad de que la grasa saturada contribuya a tener un riesgo más alto de muerte prematura por una enfermedad cardiaca.

Por otra parte, la revisión sí observó un vínculo firme entre un mayor consumo de grasa trans y un aumento del 34 por ciento en el riesgo de muerte prematura por cualquier causa, además de un aumento del 28 por ciento en el riesgo de muerte prematura concretamente por una enfermedad cardiaca.

Y aunque no se observó una asociación clara entre el consumo de grasa trans y un riesgo mayor de accidente cerebrovascular o diabetes, la grasa trans se relacionó con un aumento del 21 por ciento en el riesgo de contraer enfermedades cardiacas.

Pero el estudio no demostró que consumir grasas trans provoque enfermedades cardiacas o una muerte prematura.

Lona Sandon, profesora asistente de nutrición clínica en el Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas, en Dallas, advirtió en contra de interpretar el mensaje mezclado del estudio como una licencia para debilitar los límites puestos al consumo de las grasas saturadas.

“La grasa saturada nos sigue preocupando sin lugar a dudas”, dijo. “La situación de las grasas saturadas sigue sin estar clara. Parte del problema es que sabemos que hay algunas grasas saturadas que no son dañinas y posiblemente incluso sean beneficiosas. Pero no podemos distinguir los tipos saludables de grasas saturadas de las que no son tan saludables. Vienen empacadas juntas en los alimentos”, explicó.

De modo que Sandon dijo que “el mensaje sigue siendo limitar las grasas saturadas e intentar ingerir las grasas a partir de las grasas mono y poliinsaturadas que estamos bastante seguros de que son buenas para la salud”.

De Souza ofreció el mismo consejo: “Desaconsejaría ignorar las evidencias firmes y consistentes que ya tenemos y que muestran que si reducimos las grasas saturadas y las reemplazamos con grasas no saturadas saludables, como el aceite de oliva o de canola, observamos beneficios en cuanto a la reducción de los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedades cardiacas”.

Fuente: BMJ

Controversias médicas: lo que se calla (pero no se puede ocultar)

Filed under: Temas de IntraMed — Arturo Hernández Yero @ 9:02

Acerca de la razón, el fanatismo y la falta de espíritu científico para dirimir controversias.

Del sitio IntraMed

La FDA aprueba el primer medicamento para el trastorno de deseo sexual en mujeres

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:59

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La FDA(Food and Drug Administration) aprobó el medicamento Addyi (flibanserina) para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo generalizado (TDSH) adquirido en mujeres premenopáusicas. Antes de esta aprobación de Addyi, no había tratamientos aprobados por la FDA para los trastornos del deseo sexual en hombres y mujeres.

El TDSH se caracteriza por un bajo deseo sexual que causa una angustia o dificultades interpersonales considerables y no se debe a una enfermedad médica o psiquiátrica establecida. El TDSH se considera su presentación cuando se desarrolla en una mujer que anteriormente no tenía problemas de deseo sexual.

Este medicamento puede producir hipotensión arterial y lipotimia. Estos riesgos aumentan y son más graves cuando los pacientes beben alcohol o toman Addyi con determinados medicamentos  que interfieren con la degradación de Addyi en el organismo. Debido a la interacción con el alcohol, el uso de alcohol está contraindicado mientras se toma Addyi. Los profesionales sanitarios deben evaluar la probabilidad de que el paciente se abstenga de forma fiable de consumir alcohol antes de recetarle Addyi.
Los médicos prescriptores certificados deben recomendar a los pacientes usar un Formulario de Acuerdo Paciente-Proveedor sobre el mayor riesgo de hipotensión grave y síncope y sobre la importancia de no beber alcohol durante el tratamiento con Addyi. Además, las farmacias deben estar certificadas por el programa para eventos adversos REMS registrándose y completando una capacitación. Las farmacias certificadas solo deben despachar Addyi a pacientes que tengan una receta de un médico prescriptor certificado. Asimismo, los farmacéuticos deben aconsejar a los pacientes antes de despachar el medicamento que no beban alcohol durante el tratamiento con Addyi.
Addyi también se aprueba con un recuadro de advertencia para destacar los riesgos de hipotensión grave y síncope en pacientes que beben alcohol durante el tratamiento con este medicamento, en aquellos que también usan inhibidores CYP3A4 moderados o fuertes y en aquellos que presentan insuficiencia hepática. Addyi está contraindicado en estos pacientes. A su vez, la FDA exige a la compañía propietaria de Addyi realizar tres estudios bien diseñados en mujeres con el fin de comprender mejor los riesgos graves conocidos de la interacción entre Addyi y el alcohol.
Addyi es un agonista receptor 1 A de serotonina y un antagonista receptor 2A de serotonina, pero se desconoce el mecanismo por el cual mejora el deseo sexual y la angustia relacionada con él. Addyi se toma una vez al día. Se administra al acostarse para ayudar a disminuir el riesgo de eventos adversos debido a una posible hipotensión, síncope y depresión del sistema nervioso central (como la soñolencia y la sedación). Los pacientes deben suspender el tratamiento después de ocho semanas si no presentan una mejoría en el deseo sexual y la angustia asociada con él.
La eficacia de la dosis de 100 mg de Addyi a la hora de acostarse fue evaluada en tres ensayos controlados con placebo, doble ciego, aleatorizados, de 24 semanas, en 2,400 mujeres premenopáusicas con TDSH generalizado adquirido. La edad promedio de las participantes del ensayo fue de 36 años, con una duración promedio de TDSH de aproximadamente cinco años.  En estos ensayos, las mujeres contaron la cantidad de eventos sexuales satisfactorios, reportaron deseo sexual en las cuatro semanas anteriores (calificado en una escala de 1.2 a 6.0) y reportaron angustia relacionada con el bajo deseo sexual (en una escala de 0 a 4). En promedio, el tratamiento con Addyi aumentó la cantidad de eventos sexuales satisfactorios de 0.5 a 1 evento más por mes a diferencia del  el placebo, hubo un incrementó en el puntaje de deseo sexual de 0.3 a 0.4 a diferencia del placebo y una disminución en el puntaje de angustia relacionada con el deseo sexual de 0.3 a 0.4 a diferencia del placebo. Análisis adicionales exploraron si las mejorías con Addyi eran significativas para los pacientes, teniendo en cuenta los efectos del tratamiento visto entre esos pacientes que reportaron una mejoría significativa o una gran mejoría en general.  En los tres ensayos, alrededor de un 10 por ciento más de pacientes tratados con Addyi que los pacientes tratados con placebo reportaron mejorías significativas en los eventos sexuales satisfactorios, el deseo sexual o la angustia. No se ha demostrado que Addyi mejore el rendimiento sexual.
Se ha administrado la dosis de 100 mg de Addyi al acostarse en unas 3,000 mujeres premenopáusicas, en general, saludables, con TDSH generalizado adquirido en ensayos clínicos, de las cuales unas 1,700 recibieron el tratamiento durante al menos seis meses y 850 recibieron tratamiento durante al menos un año.
Las reacciones adversas más comunes asociadas con el uso de Addyi son mareos, somnolencia (soñolencia), náuseas, fatiga, insomnio y sequedad de boca.
Fuente: Food and Drug Administration

El acetaminofeno falsea el resultado de los glucómetros

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:43

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El acetaminofeno provoca  lecturas falseadas por amplio margen  en el  monitor de la glucosa , según un nuevo informe que acaba de salir en agosto en Diabetes Care.
Los resultados de un análisis realizado en una muestra de 40 pacientes con diabetes  tipo 1 fueron publicados   en línea   el 12 de agosto de 2015 en  la revista Diabetes Care por   David M Maahs, profesor  asociado de la pediatría en el centro  para la diabetes de la niñez,de la universidad de Colorado, Denver.. En el estudio encontraron que las lecturas de glucemia capilar estaban entre  dos a casi cuatro veces más elevadas después de ingerir acetaminofeno.
En las  guías del usuario para los dispositivos fabricados  por Dexcom y Medtronic Minimed incluyen una advertencia acerca de la interferencia en las lecturas de glucemia con la ingestión de acetaminofeno.  Por otra parte, puesto que los glucómetros no son aprobados por la FDA(Administración del Alimento y de la Droga de los E.E.U.U) para el uso en tomar decisiones del tratamiento, las guías del producto también aconsejan a los pacientes para basar cálculos de la dosis de la insulina de acuerdo a los niveles de glucemia que supervisen los resultados.. Pocos estudios publicados han documentado la magnitud de acetaminofeno y su efecto, particularmente sobre sensores más nuevos. El desarrollo rápido de la tecnología a circuito cerrado, que utiliza lecturas de glucometros para automatizar la administración  de  insulina, también representa una preocupación.
“En una investigación en  40 pacientes, que tenían una edad media 28.5 años y  la HbA1c en  7.3%  y  utilizaban  el sistema de Dexcom, se estudiaron los niveles de glucemia después de ingerir acetaminofeno a los 30 minutos, 1,2,4,6 y 8 horas. Se encontraron diferencias significativas entre las lecturas de glucómetro y las del laboratorio para el periodo de las 8 horas. La diferencia mala más grande era 61 mg/dL, ocurriendo en 2 horas, pero había una amplia gama de la variación individual. Tres pacientes tenían valores  de glucemia  en  menos de 70 mg/dL, con lecturas mucho más altas( 63   contra 138 mg/dL, 46 contra 175 mg/dL, y 51 de CGM contra 184 mg/dL). En 10 pacientes, los valores de  glucómetros estaban por encima de 180 mg/dL, pero la lectura de control  estaban en 100 mg/dL más bajo. . Las diferencias  no estuvieron afectadas por edad, índice de masa corporal, HbA1c y  la ingestión del alimento, aunque el efecto era mayor en mujeres (P  = 04). El efecto del acetaminofeno es mayor en cerca de las 2 horas de su ingestión.   Es importante que los médicos estén al tanto de estos resultados para educar a la población con diabetes y no cometer errores en la interpretación de la glucemia mediante el empleo de glucómetros.

Fuente: Diabetes Care

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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