Diabetes mellitus

20 septiembre 2012

Conocer el riesgo genético de diabetes no inspira cambios de hábitos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 22:20

 Un estudio sugiere que asesorar a las personas sobre su riesgo individual de desarrollar diabetes según su perfil genético no las motivaría a cambiar conductas para prevenir la enfermedad.
Los participantes con sobrepeso y obesidad adelgazaron por igual con un programa de prevención de la diabetes, supieran o no que sus genes les conferían riesgo de desarrollar ese trastorno de la glucosa en sangre.
“Es muy, muy difícil modificar conductas. La idea de que un número, ya sea genético o de otro tipo, tendrá un alto impacto en la conducta individual no funciona”, dijo el autor principal, doctor Richard Grant, de Kaiser Permanente en California del Norte, Oakland.
El equipo de Grant analizó 36 marcadores genéticos asociados con la diabetes tipo 2 en un grupo de pacientes de mediana edad del Hospital General de Massachusetts, en Boston.
Cuarenta y dos participantes con el riesgo genético más alto y 32 con el riesgo más bajo pasaron luego a una sesión corta de orientación sobre esos resultados.
Recién entonces, ambos grupos comenzaron el programa de dieta y ejercicio de 12 semanas. Lo mismo hizo otro grupo de 34 personas a las que no se les había evaluado el perfil genético.
Los participantes adelgazaron unos 4 kilogramos y menos de un tercio redujo por lo menos el 5 por ciento de su peso inicial. No hubo diferencia entre los grupos con alto y bajo riesgo genético, ni en la motivación de los participantes para prevenir la diabetes o su adherencia al programa.
“Aunque tenían la intención y pensaban que la información genética influiría de algún modo, al observar su conducta preventiva, no detectamos diferencias”, dijo Grant a Reuters Health.
El equipo consideró que las pruebas genéticas disponibles tienen una capacidad limitada de predecir quién desarrollará diabetes u otras enfermedades crónicas.
En el estudio, tener un alto riesgo genético elevaba un 17 por ciento la posibilidad de padecer la enfermedad en tres años, mientras que un bajo riesgo aumentaba un 9 por ciento esa posibilidad, publica la revista Diabetes Care.
Se desconoce si otro marcador predictivo más preciso incentivaría aún más el cambio de hábitos en la población de alto riesgo.
“Hablamos de información genética que no varía demasiado el riesgo en ninguna dirección”, dijo Saskia Sanderson, especialista en genética y conductas de salud de la Facultad de Medicina de Mount Sinai, en Nueva York.
“Aunque el estudio sugiere que, por ahora, la información genética no inspira el cambio de hábitos, esto no quiere decir que no lo logre en el futuro”, agregó.
Por el momento, indicó Grant, no vale la pena realizarse costosos test genéticos para determinar el riesgo individual de la enfermedad hasta contar con pruebas más predictivas o que les permitan a los médicos reconocer qué pacientes son los más propensos a motivarse con los resultados.
NUEVA YORK (Reuters Health) –
FUENTE: Diabetes Care, online 28 de agosto del 2012
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=77439&uid=445164&fuente=inew

Las pastillas de omega-3 no serían la solución para el corazón

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 22:16

Los ácidos grasos omega-3, que se encuentran en el aceite de pescados como las sardinas y el salmón y que en el pasado han sido alabados como una forma de mantener bajo control las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares (ACV), no serían tan útiles después de todo, revela un estudio griego.
Basándose en la revisión y análisis de pruebas clínicas previas que incluyeron a más de 68.000 participantes, los autores de un estudio publicado en Journal of the American Medical Association dijeron que los ácidos grasos no tienen impacto en la tasa de mortalidad general, en las muertes por enfermedad cardíaca o en ACV e infartos.
Esas conclusiones se dan tanto si los ácidos se obtienen de suplementos como pastillas o a través del pescado de la dieta, dijeron los investigadores, encabezados por Mosef Elisef, del Hospital Universitario de Ioannina.
“En general, los suplementos de omega-3 no estuvieron asociados con un índice menor de la mortalidad por todas las causas, enfermedad cardíaca, muerte súbita, infarto de miocardio o ACV basados en medidas relativas o absolutas de asociación”, dijo Elisef y su equipo.
Hace una década, las pruebas médicas sugirieron que incrementar los omega-3, incluidos los ácidos conocidos como EPA y DHA, con alimentos o suplementos, tenía un fuerte efecto protector aunque no se comprendiera el mecanismo que operaba.
Los científicos citaron mejoras en los niveles de triglicéridos -un tipo de grasa en la sangre-, además de las mediciones de la presión arterial y los problemas del ritmo de corazón.
Sin embargo, desde entonces, esa imagen se ha modificado. A principios de este año, un grupo de investigadores coreanos halló que los suplementos de omega-3 no tenían efecto sobre la enfermedad cardíaca o sobre la muerte en virtud de lo acontecido con 20.000 participantes en exámenes anteriores.
El estudio actual evaluó los resultados de 18 pruebas clínicas que aleatoriamente hicieron que algunos participantes tomaran suplementos de omega-3 y otros no. Eso incluye dos pruebas en las que la gente recibió asesoramiento nutricional para aumentar su consumo de comidas ricas en omega-3.
Dado que las pruebas en los análisis griegos se remontan a 1989, los investigadores también consideraron si el creciente uso de estatinas y otros medicamentos podría explicar porqué los estudios no apoyaron los hallazgos iniciales. Pero Elisef y su equipo dijeron que ese no fue el caso.
Dado que quienes comen mucho pescado han resultado tener menos problemas cardíacos, los investigadores pensaron que quizás colocar los supuestos “ingredientes activos” en una pastilla podía proporcionar beneficios similares, dijo Alice Lichtenstein, directora del Laboratorio de Nutrición Cardiovascular de la Universidad de Tufts en Boston.
“Lo que hemos aprendido con los años es que no se puede pensar en ingredientes individuales aisladamente”, añadió.
Las personas que comen pescado a menudo no ingerirían otras comidas con más grasa, lo que hace que su dieta sea más sana.
En lugar de suplementos, Lichtenstein recomendó comer pescado al menos dos veces a la semana, tener una dieta variada rica en cereales integrales y verduras, hacer mucha actividad física y no fumar.
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=77478

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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