Diabetes mellitus

11 julio 2012

Cirugía metabólica reduce la glucemia en diabéticos no obesos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 17:43
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NUEVA YORK (Reuters Health) – En un pequeño estudio aleatorizado de Brasil, la cirugía metabólica mejoró el control de la glucemia en los participantes con diabetes tipo 2 y peso normal. Pero la operación, conocida como bypass duodeno-yeyunal (BDY), no curó la diabetes.
A principio de este año, el doctor Leonid Poretsky, director del Instituto Friedman de Diabetes, del Centro Médico Diaconisa Beth Israel había dicho a Reuters Health al comentar sobre estudios similares: “La evidencia del éxito de la cirugía bariátrica en los pacientes con un IMC inferior a 35 no es muy sólida. La mayoría de los estudios han sido pequeños y no estuvieron adecuadamente controlados”.
La Asociación Estadounidense de Diabetes aún califica con una “E” (el nivel más bajo de cuatro) la evidencia de que la cirugía bariátrica cura la diabetes. Dice que los datos sobre los pacientes con un IMC menor que 35 es “insuficiente” y que el procedimiento no puede indicarse, salvo dentro de una investigación.
El estudio publicado en Annals of Surgery incluyó a 18 pacientes no obesos con diabetes tipo 2 tratada con insulina.
Todos tenían sobrepeso, convivían con la diabetes desde hacía menos de 15 años, tenían función residual de las células beta y carecían de autoinmunidad. Otros 18 pacientes que rechazaron el tratamiento quirúrgico actuaron como grupo control, según detalló el equipo del doctor Bruno Geloneze, de la Universidad de Campiñas, Sao Paulo.
Al año, el grupo operado había logrado una reducción del 22 por ciento de la glucosa en ayunas, comparado con el 6 por ciento registrado en el grupo control. El requerimiento diario de insulina disminuyó un 93 por ciento con la cirugía (de 49 a 4 U) y un 15 por ciento sin la operación (de 39 a 33 U).
Doce pacientes tratados con el BDY dejaron de utilizar insulina y aumentaron la dosis de metformina y glibenclamida, además de mejorar significativamente la sensibilidad a la insulina y la función de las células beta y lograr una reducción significativa de los niveles del polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa en los 30 minutos posteriores a una comida, además de los niveles de la leptina.
Los niveles de la dipeptidil-peptidasa-4 aumentaron con la cirugía, pero sin una variación de los niveles del péptido semejante al glucagón tipo 1 (GLP-1).
Hacer que la comida saltee el duodeno produce varios efectos directos en el intestino. “El contacto del yeyuno con los alimentos sin digerir estimula la producción de GLP-1, lo que mejora la función de las células beta”, explicó Geloneze.
“Así, una menor absorción de la leptina estomacal y la modificación de la absorción de los ácidos de la bilis producen la reducción de la resistencia a la insulina. Ambos efectos son totalmente independientes de la pérdida de peso”, agregó.
El BDY “podría considerarse un modelo básico de desarrollo de nuevas cirugías con efectos adicionales (más sólidos). El efecto metabólico puro del BDY es una prueba de concepto y sus mecanismos también podrían explorarse a través de tratamientos no quirúrgicos, como las terapias farmacológicas, el BDY no quirúrgico con dispositivos intraluminales, entre otros”.
Aun así, el equipo concluye: “El BDY es efectivo en los pacientes insulino dependientes que no son obesos, pero todo entusiasmo debería ceder al hallar que ningún paciente logró la remisión esperada de la diabetes tipo 2 que se había observado en los ensayos con animales”.
FUENTE: Ann Surg, 2012
Por Anne Harding

Descubren que un gen anticáncer también combate la obesidad

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:15
El hallazgo refuerza una hipótesis que está ganando seguidores en los últimos tiempos, y que sugiere que el cáncer, el envejecimiento, y ahora también la obesidad, son manifestaciones de un mismo proceso del organismo.
Científicos del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en España, han descubierto que un gen anticáncer combate también la obesidad. Este sorprendentemente hallazgo, publicado en la revista Cell Metabolism, podría abrir el camino para encontrar nuevas opciones terapéuticas contra el cáncer, pero también contra la obesidad e incluso contra los síntomas del envejecimiento.
Estos avances, logrados tras cinco años de trabajo, refuerzan una hipótesis que está ganando seguidores, y que sugiere que el cáncer, el envejecimiento, y ahora también la obesidad, son manifestaciones de un mismo proceso, que se desarrolla en el organismo a medida que los tejidos empiezan a sufrir más daños de los que son capaces de resarcir los mecanismos naturales de reparación.
Entre estos mecanismos, destaca un grupo de genes a los que, en un primer momento, se identificó por su efecto protector contra el cáncer, y que, según se ha ido viendo posteriormente, también promueven la longevidad, además de desempeñar un importante papel en enfermedades como diabetes o la enfermedad cardiovascular.
El equipo de Serrano se propuso averiguar si el gen Pten, el más potente de estos genes anticáncer, estaba vinculado con la longevidad y, para ello, crearon ratones transgénicos con el doble de proteína Pten. Como se esperaba, estos animales mostraron una mayor resistencia al cáncer que sus compañeros no transgénicos y, además, vivieron de media un 12% más que el resto. No es que los roedores tardaran más en morir de cáncer, sino que aquellos que nunca desarrollaron cáncer también vivieron más tiempo y mostraron menos síntomas de envejecimiento.
Así y todo, la “verdadera sorpresa”, según señalan los autores, llegó al ver que los ratones con doble dosis de Pten eran significativamente más delgados -un 28% de media- que el resto, incluso cuando comían más. Asimismo, se mostraban más sensibles a la insulina, lo que limitaba el riesgo de que desarrollaran diabetes, y sus hígados resistían mejor que los normales una dieta rica en grasas.
Grasa marrón
Los autores apuntaron como causa al mayor gasto de energía y trataron de averiguar qué producía este incremento. La respuesta estaba en la grasa marrón, un tipo de tejido que, paradojicamente, ayuda al cuerpo a quemar la grasa acumulada alrededor del estómago. Fue precisamente la capacidad de Pten para activar esta grasa lo que explicaba la delgadez de los ratones que portaban copias extra de este gen. Para averiguar si Pten activaba la grasa marrón, los investigadores se valieron de una molécula sintética (PI3Ki) que inhibe la proteína PI3K del mismo modo en que lo hace Pten.
Serrano cree que, con este descubrimiento, ahora sería posible imaginar “una píldora que active los supresores tumorales o que haga que quememos el exceso de nutrientes”.

Se subestima la hemorragia grave por ácido acetilsalicílico en la prevención primaria

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:02
aspirina
(Artículo original en inglés, heartwire; 5 jun 2012) Perugia, Italia — La utilización de ácido acetilsalicílico en una extensa cohorte demográfica de pacientes con prevención primaria se relacionó con un incremento del riesgo de hemorragia digestiva grave y episodios de hemorragia cerebral y este incremento de la frecuencia de hemorragia es más alto que lo comunicado con anterioridad en estudios clínicos aleatorizados prospectivos, según los resultados de un nuevo estudio [1].
“No creo que se deba recomendar el ácido acetilsalicílico en dosis bajas a personas con un riesgo cardiovascular inicial inferior al 10% a 10 años” dijo a heartwire el investigador principal Dr. Antonio Nicolucci (Consorzio Mario Negri Sud, Italia). “Creo que en estos pacientes los efectos secundarios del ácido acetilsalicílico pueden contrarrestar las ventajas esperadas. En personas con un riesgo a 10 años de entre un 10% y un 20%, al decidir la prescripción de ácido acetilsalicílico probablemente se debieran tomar en cuenta los factores de riesgo de cada paciente. Así que en los pacientes ancianos, en los que tienen un antecedente de hemorragia grave o en los que toman otros fármacos que puedan aumentar el riesgo de hemorragia probablemente no es conveniente la prevención primaria con ácido acetilsalicílico».
El estudio publicado en el Journal of the American Medical Association demostró que el ácido acetilsalicílico se relacionaba con un incremento relativo del 55% en el riesgo de hemorragia grave, una cifra que se traduce en dos episodios hemorrágicos excesivos por cada 1000 pacientes tratados cada año. Esta frecuencia de hemorragia es más o menos igual al número de episodios cardiovasculares graves que se evitan en la prevención primaria de pacientes con un riesgo a 10 años del orden del 10% al 20%, señalan los investigadores. Nicolucci dijo que para quienes tienen un riesgo inicial muy alto, como los que presentan un riesgo a 10 años superior al 20%, el ácido acetilsalicílico probablemente logrará ventajas que superan los efectos adversos.
La Dra. Jolanta Siller-Matula (Universidad Médica of Viena, Austria), autora de un comentario editorial concomitante al estudio [2], dijo a heartwire que el ácido acetilsalicílico se utiliza ampliamente para la prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares, aun cuando los datos que respaldan su uso en la prevención primaria sean controvertibles y con frecuencia debatidos.
No creo que el ácido acetilsalicílico en dosis bajas se debiera recomendar a personas con un riesgo cardiovascular inicial inferior al 10% a 10 años.
“En los últimos años, según las observaciones realizadas en el ejercicio clínico cotidiano, el ácido acetilsalicílico se ha convertido un poco en un “fármaco maravilloso””. A veces los médicos no siempre piensan en las indicaciones para el ácido acetilsalicílico y se suele recetar a muchos cardiópatas, no solo para la prevención primaria, sino también por trastornos que no se relacionan con el riesgo trombótico, como los pacientes con cardiopatía estructural. Creo que se ha utilizado en demasía y esto se podría deber a las recomendaciones contradictorias. Mi sentir es que en cardiología realmente nos estábamos enfocando en la minimización de los trastornos trombóticos y no tanto en la hemorragia, pero tenemos que ponderar los riesgos y las ventajas».
La US Preventive Services Task Force recomienda el uso de ácido acetilsalicílico en los hombres de 45 a 79 años de edad y en las mujeres de 55 a 79 años de edad cuando el potencial para reducir el IM supera el daño potencial por hemorragia. En cambio, en las directrices sobre prevención cardiovascular de la European Society of Cardiology no se recomienda el ácido acetilsalicílico para la prevención primaria, dadas las características de riesgos/beneficios desfavorables. En un grupo hipotético de 10.000 pacientes, dijo Siller-Matula, la utilización de ácido acetilsalicílico en la prevención primaria evita siete episodios graves y causa un accidente cerebrovascular hemorrágico y tres hemorragias extracraneales graves, un cociente beneficio/riesgo aproximado de 2:1.
“Si se analiza la frecuencia de hemorragia en la prevención primaria, la frecuencia es baja, pero el riesgo de episodios isquémicos también es bajo”, dijo a heartwire Siller-Matula. “El cociente riesgo/beneficio no es favorable”.
Datos de una población de pacientes de la vida real
Este último análisis incluyó datos administrativos de individuos afiliados al Servicio Italiano de Salud Nacional identificados como nuevos usuarios de ácido acetilsalicílico en dosis bajas (<300 mg) durante el periodo comprendido entre 2003 y 2008. De la cohorte inicial de 241.844 individuos que tomaban ácido acetilsalicílico, se seleccionaron 186.425 utilizando la similitud en la calificación de propensión y se les comparó con un número igual de personas que en el curso del estudio no estaban tomando ácido acetilsalicílico en dosis bajas. Durante una mediana de seguimiento de 5,7 años la tasa de observación fue de 1,6 millones de años-personas.
En general, se presentaron 6907 episodios iniciales de hemorragia grave que precisaron hospitalización, lo que comprendió 4487 hemorragias digestivas y 2464 hemorragias intracraneales. En las personas que en la actualidad estaban tomando ácido acetilsalicílico, la tasa de episodios hemorrágicos totales por 1000 años-persona fue 5,58, en tanto que la tasa fue de 3,60 por 1000 años-persona en quienes no estaban tomando ácido acetilsalicílico. El cociente de tasa de incidencia (IRR) para los episodios hemorrágicos totales, hemorragia digestiva y hemorragia intracraneal mostró un incremento del riesgo de hemorragia en los pacientes tratados con ácido acetilsalicílico (IRR: 1,55, 1,55 y 1,54 por 1000 años-persona respectivamente).
Nicolucci dijo: “La frecuencia de hemorragia fue cinco veces más alta que la frecuencia de hemorragia esperada con base en los resultados de estudios clínicos aleatorizados publicados con anterioridad”. “Incluso en los pacientes que no tomaban ácido acetilsalicílico, el riesgo de hemorragia fue mucho más alto que el observado en estudios clínicos aleatorizados. Así mismo, el riesgo es mucho más alto en personas ancianas. Así que cuando sopesamos el riesgo y las ventajas del ácido acetilsalicílico, tenemos que recordar que el riesgo inicial de hemorragia puede ser muy alto en algunos subgrupos de pacientes”.
Hallazgos en la diabetes
Resulta interesante que independientemente de la utilización de ácido acetilsalicílico, los pacientes con diabetes tuvieron un incremento significativo del 36% en el riesgo de episodios de hemorragia grave (IRR: 1,36), lo que comprendió un incremento del riesgo de hemorragia digestiva e intracraneal. Al analizar las tasas de hemorragia en pacientes con diabetes tratados con ácido acetilsalicílico, los investigadores no observaron ningún incremento del riesgo. En las personas con diabetes, la tasa de incidencia de hemorragia grave fue 5,35 por 1000 años-persona en los que nunca tomaron ácido acetilsalicílico en comparación con 5,83 para los que tomaron ácido acetilsalicílico en dosis bajas, una diferencia no significativa.
El ácido acetilsalicílico se ha convertido un poco en un “fármaco maravilloso”.
“Lo que nos sorprende es que el ácido acetilsalicílico no incremente el riesgo de hemorragia en pacientes con diabetes”, dijo Nicolucci. “Es sorprendente porque cabría esperar que con un riesgo inicial más alto que el de la población general, la administración de ácido acetilsalicílico tendría una repercusión adicional sobre el riesgo de hemorragia”. La posible hipótesis de esto es que en personas con diabetes, el ácido acetilsalicílico no puede suprimir la función plaquetaria. Desde un punto de vista, los pacientes no sangran, pero desde otra perspectiva significa que las plaquetas se siguen agregando en pacientes con diabetes pese a las dosis bajas de ácido acetilsalicílico.
La American Diabetes Association (ADA), la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC) recientemente recomendaron criterios más estrictos para la utilización de ácido acetilsalicílico en la población diabética. Estas organizaciones señalan que sólo los hombres mayores de 50 y las mujeres mayores de 60 años que tienen uno o más factores de riesgo importantes adicionales se debieran tratar con ácido acetilsalicílico como prevención primaria de los episodios cardiovasculares.
1.De Berardis, Lucisano G, D’Ettorre A, et al. Association of aspirin use with major bleeding in patients with and without diabetes. JAMA 2012; 307:2286-2294.
2.Siller-Matula JM. Hemorrhagic complications associated with aspirin: An underestimated hazard in clinical practice. JAMA 2012; 307:2318-2320.
6 DE JULIO DE 2012 Michael O’Riordan
•http://www.theheart.org/es/article/1413037.do

Las personas obesas usan más fármacos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 7:51
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NUEVA YORK (Reuters Health) – Los adultos obesos de Estados Unidos utilizan más fármacos de venta bajo receta que los de peso normal, según revela un estudio de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por su sigla en inglés).
Los medicamentos para tratar la hipertensión y el colesterol alto encabezan la lista.
Un tercio de los obesos mayores de 20 años utilizan por lo menos un fármaco para bajar la presión y uno de cada cinco toman un medicamento para reducir el colesterol. En los adultos con peso normal, las cifras respectivas son del 17 y del 10 por ciento.
Más de un tercio de los adultos estadounidenses son obesos, según los CDC. Eso aumenta el riesgo de que desarrollen varias enfermedades, como cardiopatías, diabetes y ciertos cánceres.
“Dados los riesgos para la salud de la obesidad, estos resultados no son terriblemente sorprendentes, sino que ponen números a una tendencia que ya sospechábamos”, dijo el doctor G. Caleb Alexander, de la University of Chicago, que no participó del estudio.
El equipo del doctor Brian Kit, del Centro Nacional de Estadísticas de la Salud de los CDC, analizó el uso de medicamentos de venta bajo receta en una muestra representativa de la población adulta estadounidense de 10.000 personas.
El equipo definió la obesidad por un IMC de 30 o superior. Por ejemplo, una persona de 1,79 metros y un IMC de 30 pesa 16 kg más de lo que debería.
Al analizar el uso de 10 tipos de fármacos entre el 2005 y el 2008, los autores observaron que más obesos que participantes con peso normal utilizaban ocho de los 10 fármacos seleccionados.
Además de los medicamentos para la hipertensión y el colesterol, la lista incluía fármacos para la diabetes, el asma, los problemas de tiroides, la depresión y el dolor.
Las hormonas sexuales eran el tipo de fármacos que menos utilizaban los obesos, mientras que el consumo de sedantes era similar en ambos grupos.
Los participantes obesos también eran más propensos a estar polimedicados, aunque el equipo observó un patrón similar en los mayores de 65 años independientemente del peso.
Más del 90 por ciento de las mujeres mayores de 65 años tomaba un medicamento; el 66 por ciento, tres o más, y el 39 por ciento, cinco o más. Entre los hombres, el uso era casi el mismo.
El estudio reveló que, independientemente del peso, el uso de fármacos de venta bajo receta era alto en ambos grupos, y en especial en los adultos mayores, según dijo Kit a Reuters Health. Más del 50 por ciento de los mayores de 20 años con peso normal tomaba uno o más fármacos.
El equipo analizó la magnitud del uso de medicamentos recetados, no si la indicación o la forma de uso eran las apropiadas.
Los autores indicaron en Annals of Epidemiology que los resultados muestran que los médicos cumplen las guías de tratamiento de factores de riesgo como la hipertensión y el colesterol alto.
Reuters
  Por Lindsey Konkel
FUENTE: Annals of Epidemiology, 21 de noviembre del 2011

Modificaciones en la leptina determinan el desarrollo de enfermedades metabólicas

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 7:44
Investigadores españoles constatan que los niveles altos de esta hormona actúan sobre el hipotálamo disminuyendo el apetito, y sobre el sistema nervioso autónomo estimulando el gasto energético.
Las modificaciones en los niveles de la hormona de la leptina durante la gestación o la lactancia podrían determinar un mayor riesgo de padecer enfermedades como obesidad y diabetes en la edad adulta, según investigadores del Departamento de Fisiología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM).
Este trabajo, impulsado por la doctora Miriam Granado de la Universidad Autónoma de Madrid y los doctores Jesús Argente y Julie Chowen, del Departamento de Endocrinología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, ha sido reconocido por la Asociación Europea para el Estudio de la Obesidad y publicado en Endocrinology y Obesity Facts.
Los autores observaron que la función principal de la lentina en el individuo adulto es inhibir la ingesta de alimentos y aumentar el gasto energético para, de esta forma, mantener el peso corporal. Por tanto, los individuos deficitarios en el gen de la leptina no disponen de este mecanismo de freno de la ingesta calórica, por lo que presentan una obesidad desmesurada.
Además de su función reguladora del peso corporal en la edad adulta, la leptina tiene también otras funciones importantes en la infancia, ya que interviene en el desarrollo de diferentes estructuras cerebrales implicadas en el control del apetito.
Los hallazgos de estos investigadores demuestran que los cambios puntuales en los niveles de leptina durante los primeros días de vida tienen una repercusión a largo plazo sobre los circuitos hipotalámicos implicados en la regulación de la ingesta, así como sobre el tejido adiposo, que ve modificada su capacidad para almacenar energía.
Ingesta y peso
Asimismo, la administración de una única dosis de leptina a ratas en su segundo día de vida tiene como consecuencia a largo plazo alteraciones hipotalámicas que derivan en una disminución de la ingesta de alimentos a la edad de cinco meses.
Sin embargo, esta disminución en la ingesta calórica no se acompaña de una disminución en la ganancia de peso corporal, lo que sugiere que, ante una reducción de la ingesta, el tejido adiposo disminuye su capacidad de disipar energía evitando así la pérdida de peso.
Por el contrario, una única inyección de un inhibidor de la acción de la leptina en el día nueve de vida de las ratas induce una disminución en la ganancia de peso corporal en la edad adulta sin producir cambios en la ingesta de alimentos, lo que implica, al contrario que en el caso anterior, un aumento en la capacidad del tejido adiposo para disipar energía.
JANO.es • 02 Julio 2012 15:55
Endocrinology (2012); doi: 10.1210/en.2010-1252
http://www.jano.es/jano/actualidad/ultimas/noticias/janoes/modificaciones/leptina/determinan/desarrollo/enfermedades/metabolicas/_f-11+iditem-17490+idtabla-1?utm_source=JANO&utm_medium=email&utm_campaign=Jano+diario+-+03%2F07%

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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