Diabetes mellitus

4 julio 2012

Insulina en investigación degludec de acción ultra lenta reduce incidencia de hipoglucemia nocturna en pacientes con diabetes de tipo 2 en comparación con la insulina glargina

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 9:04
FILADELFIA, Pensilvania, 22 de junio 2012 -PRNewswire: La insulinade acción ultra lenta degludec, una insulina en proceso de desarrollo por el laboratorio Novo Nordisk y en fase de investigación clínica, redujo significativamente la incidencia de hipoglucemia nocturna en adultos con diabetes  tipo 2, logrando una mejora equivalente en el control de la glucosa en comparación con la insulina glargina, durante un periodo de 52 semanas. Este estudio de fase 3a se presentó en las 72o Sesiones Científicas de la Asociación Americana de Diabetes (ADA).
En el estudio se observó también que la insulina degludec tenía incidencias de hipoglucemia grave significativamente menores en comparación con la insulina glargina.
“La hipoglucemia nocturna, es decir la que se produce durante la noche, es una cuestión delicada para los diabéticos, ya que a menudo sus episodios son impredecibles y difíciles de detectar”, explicó Bernard Zinman, autor principal y director del centro de diabetes del Mount Sinai Hospital y profesor de Medicina en la Universidad de Toronto.
Este ensayo de no inferioridad, aleatorizado, de rótulo abierto, realizado con estrategia treat to target, comparó la eficacia y la seguridad de la insulina degludec con la insulina glargina. Ambas insulinas se administraron, en dosis única diaria, a 1.030 adultos con diabetes de tipo 2 que no se había tratado antes con insulina, y que estaba controlada inadecuadamente con medicamentos antidiabéticos orales.
Los resultados del estudio comprenden:
- La incidencia de episodios de hipoglucemia nocturna fue significativamente menor, en un 36%, con la insulina degludec que con la insulina glargina (0,25 frente a 0,39 episodios por paciente por año;p = 0,04).
- Las incidencias totales de hipoglucemia confirmadas fueron de 1,52 episodios por paciente por año para la insulina degludec y 1,85 para la insulina glargina (p = 0,11).
- La hipoglucemia grave total fue infrecuente en ambas poblaciones, pero el número de episodios fue significativamente inferior con la insulina degludec que con la insulina glargina (0,003 frente a 0,023 episodios/paciente-año; p = 0,02).
-A un año, este ensayo comprobó que las disminuciones de la HbA(1c) con la insulina degludec fueron similares a las observadas con la insulina glargina (-1,06% frente a -1,19%).**
- Las disminuciones de glucosa plasmática en ayunas (GPA) fueron significativamente mayores con la insulina degludec que con la insulina glargina [-67,7 mg/dl frente a -59,5 mg/dl, diferencia estimada entre tratamientos (EDT, por su sigla en inglés) de -7,7 mg/dl, p = 0,005].
Las incidencias totales de acontecimientos adversos fueron bajas y similares en ambos grupos.(1)
Bibliografía
1. Zinman B, et al. The Effect of Insulin Degludec on Glycemic Control and Nocturnal Hypoglycemia Compared with Insulin Glargine: A 1-year Randomized Trial in Insulin-naive People with Type 2 Diabetes. Poster presented at the 72nd Scientific Sessions of the American Diabetes Association, 9 June 2012. (NN1250-3579)
FUENTE Novo Nordisk

Metformina podría ser efectivo contra el cáncer de mama más agresivo

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:53

mamografia

   El Instituto Catalán de Oncología (ICO) ha iniciado recientemente el tratamiento con metformina, un fármaco contra la diabetes, en una paciente con cáncer de mama HER2 positivo, el más agresivo y con peor pronóstico, en el marco de un ensayo clínico pionero en el mundo que ha empezado en el Hospital Josep Trueta de Girona.
   El estudio, bautizado como “Metten”, quiere determinar si el hecho de administrar metformina combinada con quimioterapia ofrece mejores resultados que el tratamiento tradicional, hasta ahora poco efectivo, han informado el Instituto de Investigación Biomédica de Girona (Idibgi) y el ICO Girona.
   Un segundo objetivo es evaluar si el fármaco aumenta el intervalo de tiempo que transcurre desde el tratamiento antitumoral hasta la posible reaparición de la enfermedad, teniendo en cuenta la elevada tasa de recaída que registra este tipo de cáncer.
   Algunos tumores como el de mama presentan alteraciones moleculares similares a las que se observan en enfermedades del metabolismo como la obesidad y la diabetes, por lo que los fármacos que se utilizan para tratar este tipo de patologías podrían ser efectivos contra el cáncer.
   “Metten”, diseñado y coordinado por el ICO Girona, es el primero de sus características en humanos y cuenta con la participación de 16 centros hospitalarios de toda España que esperan reclutar a más de 200 mujeres con cáncer de mama HER2 positivo.
http://www.europapress.es/catalunya/noticia-farmaco-contra-diabetes-podria-ser-efectivo-contra-cancer-mama-mas-agresivo-20120619114859.html

La FDA aprueba Belviq para tratar a algunos adultos con sobrepeso u obesos

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:43
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos aprobó en dias pasados Belviq (clorhidrato de lorcaserina), como complemento de una dieta reducida en calorías y ejercicio y para el tratamiento del sobrepeso crónico.
El fármaco se aprobó para uso en adultos con un índice de masa corporal (IMC) de 30 o superior (obesos), o con un IMC de 27 o superior (sobrepeso) y que tienen al menos una enfermedad relacionada con el peso, como alta presión arterial (hipertensión), diabetes tipo 2 o alto nivel de colesterol (dislipidemia).
El IMC, que mide las grasas corporales en base al  peso y la altura de la persona, se utiliza para definir las categorías de obesidad y sobrepeso. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, más de un tercio de los adultos en los Estados Unidos son obesos.
 
“La obesidad amenaza el bienestar general de los pacientes y es uno de los problemas principales de la salud pública”, dijo la Dra. Janet Woodcock, directora del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA. “La aprobación de este fármaco, utilizado de manera responsable en combinación con una dieta y un estilo de vida saludables, ofrece una opción de tratamiento para los estadounidenses que son obesos o tienen sobrepeso y tienen al menos una enfermedad comórbida relacionada con el peso”.
 
Belviq funciona activando el receptor de serotonina 2C en el cerebro. La activación de este receptor puede ayudar a la persona a comer menos y sentirse satisfecha luego de comer pequeñas cantidades de alimentos.
 
La seguridad y la eficacia de Belviq se evaluaron en tres estudios aleatorizados, controlados con placebo que incluyeron a casi 8,000 pacientes obesos y con sobrepeso, con y sin diabetes tipo 2, tratados durante 52 y hasta 104 semanas. Todos los participantes recibieron asesoramiento sobre la modificación del estilo de vida que incluyó una dieta reducida en calorías y ejercicios. En comparación con el placebo, el tratamiento con Belviq durante un año estuvo asociado con una reducción promedio del peso del 3 por ciento al 3.7 por ciento.
 
Aproximadamente el 47 % de los pacientes sin diabetes tipo 2 bajó como mínimo un 5 % de su peso corporal en comparación con aproximadamente el 23 % de los pacientes tratados con placebo. En las personas con diabetes tipo 2, aproximadamente el 38 % de los pacientes tratados con Belviq y el 16 % de los tratados con placebo bajó como mínimo un 5 % de peso corporal. El tratamiento con Belviq estuvo asociado con cambios favorables en el control glucémico en las personas que tenían diabetes tipo 2. Las indicaciones aprobadas para Belviq recomiendan interrumpir la administración del fármaco en los pacientes que no bajen el 5 % de peso corporal al cabo de 12 semanas de tratamiento, ya que es poco probable que estos pacientes logren una reducción del peso clínicamente significativa con un tratamiento continuado.
 
Belviq no debe utilizarse durante el embarazo. El tratamiento con Belviq puede causar efectos colaterales graves, incluyendo síndrome serotoninérgico, en particular cuando se toma con determinados medicamentos que aumentan los niveles de serotonina o activan los receptores de serotonina. Se incluyen, entre otros, los fármacos habitualmente utilizados para tratar la depresión y la migraña. Belviq también puede causar trastornos en la atención o la memoria.
 
En 1997, los fármacos para reducir el peso fenfluramina y dexfenfluramina fueron retirados del mercado después de que surgieran evidencias de que causaban daño en las válvulas cardíacas. Se supone que este efecto está relacionado con la activación del receptor de serotonina 2B del tejido cardíaco. Cuando se utiliza a la dosis aprobada de 10 miligramos dos veces al día, Belviq no parece activar al receptor de serotonina 2B.
 
La función de la válvula cardíaca se evaluó mediante ecocardiografía en casi 8000 pacientes del programa de desarrollo de Belviq. No hubo una diferencia estadísticamente significativa en el desarrollo de anomalías valvulares según la definición de la FDA entre los pacientes tratados con Belviq y placebo. Dado que los datos preliminares sugieren que la cantidad de receptores de serotonina 2B puede verse aumentada en los pacientes con insuficiencia cardíaca congestiva, Belviq debe utilizarse con precaución en los pacientes que tengan esta enfermedad. No se ha estudiado Belviq en pacientes con valvulopatías cardíacas graves.
 
El fabricante del fármaco deberá realizar seis estudios post-comercialización, incluyendo un estudio de los resultados cardiovasculares a largo plazo para determinar el efecto de Belviq sobre el riesgo de eventos cardíacos adversos importantes como ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
 
Los efectos colaterales más comunes de Belviq en los pacientes no diabéticos son dolor de cabeza, mareos, fatiga, náuseas, sequedad bucal y estreñimiento, y en los pacientes diabéticos son bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia), dolor de cabeza, dolor de espalda, tos y fatiga.
Belviq es fabricado por Arena Pharmaceuticals GmbH de Zofingen, Suiza, y distribuido por Eisai Inc. de Woodcliff Lake, N.J.
 
http://www.fda.gov/NewsEvents/Newsroom/PressAnnouncements/ucm310047.htm

La pérdida de peso y la prevención cardiovascular, beneficios de la liraglutida en pacientes con diabetes tipo 2

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:36
Los estudios sobre los análogos de GLP-1 muestran una disminución de la presión arterial y la inflamación vascular.
La pérdida de peso y la disminución del riesgo cardiovascular son, además del control glucémico, los dos grandes beneficios para los pacientes con diabetes tipo 2 de los fármacos análogos de GLP-1 como la liraglutida. Así lo han manifestado el Dr. Arturo Rolla, profesor de Medicina Clínica de la Universidad de Harvard, y el Dr. Enrique Caballero, director de la Iniciativa Latina del Centro de Diabetes Joslin de la misma universidad, durante su participación en un simposio moderado por el Dr. Manel Puig, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición en el hospital Germans Trias i Pujol, en el marco del 54º Congreso de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición.
La liraglutida, comercializada en España por la compañía de cuidados sanitarios Novo Nordisk con el nombre de Victoza, es un análogo de GLP-1, una hormona natural que segrega el intestino y cuya función es regular los niveles de glucosa en el organismo. A diferencia de otros fármacos antidiabéticos, no requiere adecuación horaria ni ajuste de dosis, ya que se administra una vez al día de manera independiente de las comidas.
Respecto a la ‘diabesidad’, es decir, la conjunción de diabetes y sobrepeso, el Dr. Rolla ha declarado que “lo peor es que este fenómeno se esté produciendo en personas cada vez más jóvenes, con lo que, al estar expuestas tan pronto al aumento del azúcar en sangre, tendrán serias complicaciones crónicas cuando lleguen a los 30 años”.
En España, el 14% de la población adulta padece diabetes, el 90-95% de tipo 2. Asímismo, el 28% de los adultos españoles tiene obesidad, es decir, un índice de masa corporal por encima de 30, lo que conlleva un riesgo muy superior de padecer diabetes respecto a las personas con un índice menor. Los expertos relacionan la obesidad tanto con la genética como con las dietas abundantes en grasas y la vida sedentaria, existiendo -ha apuntado el Dr. Rolla- “una relación directa entre el número de horas frente al televisor o un monitor se ordenador o videojuegos y el peso corporal, particularmente entre niños y adolescentes”.
El Dr. Caballero se ha referido asimismo a los estudios actualmente en desarrollo en torno a los posibles beneficios directos de liraglutida en la prevención cardiovascular, con independencia de la pérdida de peso: “Todos los marcadores rela-cionados con los riesgos cardiovasculares en estos estudios apuntan hacia su reducción. Se están observando, por ejemplo, disminuciones de la presión arterial diastólica y sistólica, la inflamación vascular o los marcadores de arterio-esclerosis, lo que, en conjunto, representaría un perfil de beneficio cardiovascular”.
JANO.es • 30 Mayo 2012 10:26
http://www.jano.es/jano/actualidad/ultimas/noticias/janoes/perdida/peso/prevencion/cardiovascular/beneficios/liraglutida/pacientes/diabetes/tipo/2/_f-11+iditem-17178+idtabla-1

Hallan nuevas evidencias que relacionan la obesidad con la alteración de determinadas funciones cerebrales

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:30
encefalo
Investigadores finlandeses demuestran que en las personas obesas, el metabolismo cerebral de la glucosa es significativamente mayor en las regiones estriatales del cerebro, implicadas en el proceso de las recompensas.
El cerebro de los individuos obesos, a diferencia del de los delgados, podría estar generando de modo constante señales que empujen a comer, incluso cuando el organismo no necesita una cantidad adicional de energía, según un estudio de la Universidad de Turku y la Aalto University, en Finlandia, publicado en PLoS ONE.
Aunque la obesidad suele ser el resultado de una excesiva ingesta de energía, aún está por aclarar por qué algunas personas son propensas a ganar más peso que otras.
Dado que el sistema nervioso central está íntimamente relacionado con las señales de ‘hambre’ y el control de la ingesta de comida, es posible que el motivo de que una persona gane peso y sufra obesidad esté en el cerebro.
Para comprobarlo, investigadores de la Universidad de Turku y la Aalto University midieron el funcionamiento de los circuitos del cerebro implicados en este proceso utilizando diversos métodos de imagen cerebral en individuos con obesidad mórbida y en sujetos delgados, miembros del grupo de control.
El resultado reveló que en personas obesas, el metabolismo cerebral de la glucosa era significativamente mayor en las regiones estriatales del cerebro, implicadas en el proceso de las recompensas.
Además, el sistema de recompensa de los individuos obesos respondía más enérgicamente ante imágenes de comida, mientras que las respuestas en las regiones corticales frontales implicadas en el control cognitivo estaban apagadas.
JANO.es • 13 Febrero 2012 09:53

Obesidad y riesgo de cáncer. Factor de riesgo en aumento

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:23
Dres. Renehan A, Tyson M, Zwahlen M y colaboradores
SIIC
Lancet 371(9612):569-578, Feb 2008
 
Introducción
El exceso de peso, definido como el índice de masa corporal (IMC) de entre 25 y 29.9 kg/m2 y la obesidad -IMC mayor de 30 kg/m2- se asociarían con un mayor riesgo de presentar distintos tumores. Sin embargo, debido a las diferencias en el diseño de los estudios realizados para demostrarlo, es difícil establecer claramente la relación entre el IMC y el riesgo de cáncer.
En 2007, en un informe de la World Cancer Research Fund se concluyó que el exceso de peso se asociaría con un riesgo mayor de adenocarcinoma de esófago, cáncer de páncreas, cáncer colorrectal, de mama en la posmenopausia, de endometrio y de riñón, y también que existe una relación probable con el cáncer de vesícula biliar. Sin embargo, no se ha estudiado si el exceso de peso se vincula con una mayor incidencia de tumores menos frecuentes, si el sexo influye sobre el riesgo y si el riesgo es similar en poblaciones diferentes.
Métodos
Para esta revisión sistemática, los autores analizaron los artículos de las bases de datos Medline y Embase en los que se evaluaba la asociación entre el peso y la incidencia de cáncer de diferentes localizaciones: colorrectal, gastroesofágico, hepatobiliar, leucemia, pulmón, melanoma, mieloma múltiple, linfomas no Hodgkin, páncreas, riñón, tiroides, próstata, mama, endometrio y ovarios. Incluyeron los estudios en los que se describía el IMC inicial de los pacientes y la incidencia de cáncer durante el seguimiento. En los trabajos se debía indicar por separado el riesgo en hombres y en mujeres -riesgo relativo, hazard ratio u odds ratio- con intervalos de confianza del 95%, y su relación con las tres categorías del IMC. Se incluyeron estudios de cohorte, estudios de casos y controles anidados de los estudios de cohorte y los grupos control de los ensayos clínicos controlados. Dos investigadores analizaron por separado los criterios de inclusión de los artículos seleccionados.
Dividieron a la población en 5 grupos según la proveniencia del estudio: norteamericanos (80% raza blanca), europeos y australianos, los provenientes de Asia y del Pacífico, los que incluían diversas razas y los que incluían principalmente individuos afroamericanos.
La calidad metodológica se evaluó en función de la duración del seguimiento, si el IMC era el informado por el paciente o medido por los investigadores y el método por el que se habían ajustado los resultados por los potenciales factores de confusión.
Las estimaciones de riesgo específicas para las diferentes categorías se transformaron en factores para estimar el cociente de riesgo (risk ratio) asociado con el aumento de 5 kg/m2 del IMC, y el valor asignado a cada categoría del IMC era el valor medio en las categorías cerradas y la mediana en las categorías abiertas. Combinaron el cociente de riesgo del incremento de 5 kg/m2 del IMC con el modelo de efectos al azar y utilizaron el factor para estimar el riesgo más ajustado.
Evaluaron la heterogeneidad de los estudios y realizaron análisis de meta-regresión para identificar las variables de cada estudio que modificaban la asociación entre el aumento del IMC y el riesgo de cáncer y que podrían influir en la heterogeneidad de los resultados. Realizaron luego análisis de sensibilidad y midieron la influencia de cada estudio sobre los resultados generales. También evaluaron la presencia de sesgos de publicación
Resultados
Se incluyeron 141 artículos que cumplían con los criterios preestablecidos. Estos trabajos se referían a 76 estudios -67 de cohorte, 6 de casos y controles anidados y 3 ensayos clínicos aleatorizados. Veintiocho provenían de EE. UU., 35 de Europa y Australia, 11 de Asia y el Pacífico, una cohorte era de distintas razas y en dos estudios se analizaron individuos de raza negra. La mayoría de los artículos habían sido publicados después de 2004.
En el análisis se incluyeron 282 137 casos de cáncer, 154 333 en hombres y 127 804 en mujeres, en un seguimiento de más de 133 000 000 personas/año. El tiempo de seguimiento, el método utilizado para determinar el IMC y el número de factores de confusión fueron diferentes para los distintos tumores.
En los hombres, el aumento del IMC se asoció con una mayor incidencia de adenocarcinoma de esófago (RR 1.52), tiroides (RR 1.33), colon (RR 1.24) y renal (RR 1.24) y se observó una relación más débil con el melanoma (RR 1.17), mieloma múltiple (RR 1.11), cáncer de recto (RR 1.09), leucemia (RR 1.08) y linfoma no Hodgkin (RR 1.06). Se verificó una elevada heterogeneidad entre los estudios en los que se analizaban los cánceres de tiroides y de hígado, mientras que en los otros fue moderada o baja.
En las mujeres, el incremento del IMC de 5 kg/m2 se asoció con el aumento de riesgo de cáncer de endometrio (RR 1.59), vesícula biliar (RR 1.59), renal (RR 1.34) y adenocarcinoma de esófago (RR 1.51), y se observó una relación más débil con el riesgo de leucemia (RR 1.17), cáncer de tiroides (RR1.14), cáncer de mama en la posmenopausia (RR 1.12), páncreas (RR 1.12), colon (RR 1.09) y linfomas no Hodgkin (RR 1.07). La heterogeneidad fue elevada para los cánceres de endometrio, pulmón y leucemia y moderada o baja para los tumores de otras localizaciones.
Asimismo, se observó una asociación negativa entre el incremento del IMC y el riesgo de cáncer de pulmón (RR 0.76 en los hombres y 0.8 en las mujeres), pero el tabaquismo, que en general se vincula con un IMC más bajo, es un factor de confusión importante para el análisis del riesgo de cáncer de pulmón. En 5 estudios prospectivos se comparó la relación entre el IMC y el cáncer de pulmón en pacientes tabaquistas y no tabaquistas, y se observó que el cociente de riesgo en los fumadores era de 0.76 (IC 95% 0.67- 0.85), mientras que no se encontró relación entre los no fumadores.
Los autores realizaron análisis de meta-regresión para evaluar si existían diferencias entre hombres y mujeres y verificaron una asociación más fuerte entre el aumento del IMC y el cáncer de colon y de recto en los hombres, mientras que en las mujeres, la relación más fuerte se observó respecto del cáncer renal. Las observaciones acerca del cáncer de colon se registraron en varios estudios, mientras que la relación entre el IMC y los otros tumores surgían principalmente de un estudio realizado en Noruega.
En todas las poblaciones se demostró la existencia de la asociación entre el IMC y el riesgo de cáncer, aunque la heterogeneidad de los estudios podría explicar las diferencias de los resultados respecto de algunos tumores. Por ejemplo, en los trabajos provenientes de Asia y del Pacífico se observó la relación entre el IMC y el cáncer de mama en mujeres premenopáusicas que no se registró en los estudios provenientes de otros lugares. Asimismo, la asociación entre el IMC y el cáncer de mama en la posmenopausia también fue más notoria en los ensayos en los que se analizaba esa población que en los realizados en EE.UU., Australia y Europa.
El riesgo de cáncer de mama en la posmenopausia fue similar en estudios en los que se incluían sólo mujeres posmenopáusicas y en aquellos que incluían tanto mujeres premenopáusicas como posmenopáusicas.
El método por el que se obtenía el IMC influyó sobre la asociación de este parámetro con el cáncer en las mujeres pero no en los hombres, y no se observaron otras variables dependientes de los estudios que modificaran los resultados.
Cuando el análisis se realizó con un modelo de efectos fijos en lugar de con un modelo de efectos aleatorios, los hallazgos fueron similares, aunque se comprobó que el cociente de riesgo para el cáncer de hígado y de tiroides era menor en los hombres y que el cociente de riesgo del cáncer de vesícula en las mujeres era más atenuado.
Los puntos intermedios determinados para el IMC por los autores del estudio no modificaron los resultados respecto de los valores asignados en otros ensayos clínicos.
Se observó que la asociación entre el aumento del IMC y el cáncer de endometrio no es lineal, y que el incremento del riesgo por cada 5 kg/m2 de aumento del IMC era más importante en aquellas personas con IMC mayor de 28 kg/m2 (RR 3.04).
Finalmente, se comprobó que existirían diferencias respecto del riesgo de cáncer de colon en hombres y en mujeres y que en los estudios con poblaciones más pequeñas este riesgo era más notorio. Sin embargo, estas diferencias se mantuvieron cuando se excluyeron del análisis los estudios en los que se habían incluido menos de 150 pacientes.
Discusión
El aumento del IMC se asocia con el incremento del riesgo de cáncer de diferentes localizaciones y, si bien este riesgo sería semejante en individuos de razas distintas, en los estudios provenientes de Asia y del Pacífico se encontró una relación más fuerte con el cáncer de mama; sin embargo, estas observaciones deberían ser confirmadas con nuevos ensayos clínicos.
Los autores explican que en la realización de los metanálisis siempre existe el riesgo de aparición de sesgos y de que los factores de confusión provenientes de los ensayos cínicos incluidos en la revisión influyan sobre los resultados. Para disminuir este riesgo, incluyeron únicamente estudios prospectivos y de cohorte anidados incluidos en los ensayos clínicos prospectivos y excluyeron otros estudios de casos y controles en los que la probabilidad de algunos sesgos es mayor. Asimismo, realizaron análisis de meta-regresión para evaluar la heterogeneidad de los trabajos. Demostraron que el método utilizado para la obtención del IMC (medición de la talla y el peso por los investigadores o la información brindada por los participantes) afecta los resultados y genera mayor heterogeneidad, y que este efecto sería más notorio en las mujeres que en los hombres.
El aumento del IMC se asocia con una mayor incidencia de algunos cánceres, aunque no de todos, y esta observación indicaría que esta relación no se debe a la presencia de sesgos o de factores de confusión. Sin embargo, los autores aclaran que en el análisis de algunos estudios no se incluyeron posibles factores de confusión, como el tabaquismo en relación con el cáncer escamoso de esófago, que se asocia con el incremento del riesgo de este tipo de tumor.
Con respecto al cáncer de mama en la posmenopausia se observó que el aumento del IMC, tanto antes de la menopausia como después de ésta, se vincula con un mayor riesgo, aunque explican que en los estudios no se evaluó la influencia de factores como el tratamiento de reemplazo hormonal o las imágenes de las mamografías que podrían ser factores de confusión.
Los autores expresan que otras medidas antropométricas, como la relación cintura-cadera o la circunferencia de cintura podrían ser superiores al IMC para evaluar la masa grasa visceral y, por lo tanto, la relación entre el exceso de peso y el riesgo de cáncer. Pero debido a que estas mediciones se habían registrado en pocos artículos, no pudieron evaluar esta relación.
Destacan que en este estudio se observaron diferencias entre hombres y mujeres en cuanto al impacto del IMC sobre el riesgo de cáncer, factor que se debería considerar en próximos trabajos al respecto.
Los mecanismos por los cuales la obesidad se asociaría con el riesgo de cáncer no se han establecido con claridad, pero los factores hormonales como la insulina y el factor de crecimiento 1 similar a la insulina (IGF-1), las hormonas sexuales y las adipoquinas podrían estar implicados. Si bien la insulina se vincula con los otros tres ejes hormonales, el papel de los distintos factores variaría en relación con los diferentes tipos de cáncer. La hiperinsulinemia crónica se asocia con el incremento del IGF-1 libre que produce cambios que favorecen la proliferación celular e inhiben la apoptosis y, por lo tanto, facilitaría la aparición de tumores.
El incremento del IGF-1 se asocia con un aumento del riesgo de cáncer de colon, recto y próstata y también con el cáncer de mama en la premenopausia. En las mujeres, la concentración de IGF-1 suele ser superior a la que se encuentra en los hombres.
El exceso de enzima aromatasa, secundario al exceso de tejido adiposo, podría estar relacionado con el aumento del riesgo de cáncer de mama en la posmenopausia. Esta enzima transforma los precursores androgénicos en estradiol. Asimismo, el exceso de estradiol promueve la proliferación de las células del endometrio e inhibe la apoptosis, y la hiperinsulinemia, que se vincula con la disminución de la concentración de globulina fijadora de hormonas sexuales, causa un incremento del estradiol biodisponible.
En las mujeres, a diferencia de lo que ocurre en los hombres, la obesidad se asocia con el aumento de la concentración de testosterona, lo que podría explicar algunas diferencias que se observan entre los dos sexos respecto de la relación del IMC con el riesgo de cáncer.
La concentración plasmática de adiponectina tiene una relación inversa con el IMC y se encuentra más elevada en las mujeres que en los hombres. Esta adipoquina aumenta la sensibilidad a la insulina y, en ensayos con animales, se ha demostrado que inhibe el crecimiento tumoral. En algunos estudios con seres humanos se ha demostrado una relación inversa entre la concentración de adiponectina y el riesgo de cáncer.
Sin embargo, estos no serían los únicos factores relacionados con la obesidad que favorecerían la aparición de tumores. Entre otros mecanismos se mencionan el efecto de las citoquinas inflamatorias, la alteración de la respuesta inmune, el estrés oxidativo, la hipertensión, la peroxidación de lípidos y el reflujo gastroesofágico.
En las sociedades occidentales, el número de personas con sobrepeso y obesidad ha aumentado en los últimos años, y se proyecta que seguirá en ascenso. Es posible que en los próximos años, el exceso de peso sea el factor relacionado con el estilo de vida asociado con mayor frecuencia con la aparición de tumores.
http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=62776&uid=445164&fuente=inews

La mitad de la población española tiene el colesterol elevado

Filed under: Noticias — Arturo Hernández Yero @ 8:17
Según el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular (ENRICA), del 46,4% de españoles que sufre hipercolesterolemia, sólo la mitad lo sabe.
La mitad de la población española padece colesterol elevado o hipercolesterolemia, y entre quienes presentan esta dolencia, sólo el 46,4% es consciente de ello. El dato corresponde a un artículo publicado en la Revista Española de Cardiología (REC) que analiza los resultados del estudio ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular de España), el primero realizado en España que permite extrapolar los datos a toda la población, y que incluye información de 11.554 pacientes.
Según se desprende de dicho trabajo, sólo el 23,7% de las personas que muestran cifras elevadas de colesterol están tratadas y el 13,2% se mantienen bien controladas. “Este escaso control es todavía más preocupante entre las personas diabéticas y las que ya padecen una enfermedad cardiovascular, ya que en su caso es el 40,5% y el 43,6% respectivamente los que están bien controlados”, avisa la Dra. Pilar Guallar-Castillón, miembro del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, miembro del CIBER de Epidemiología y Salud Pública y una de las autoras del trabajo.
Este estudio constata que 17,3 millones de españoles tienen elevado el colesterol LDL, que 10 millones tienen el colesterol HDL bajo y que 6,7 millones de españoles tienen los triglicéridos elevados. Por comunidades autónomas, las que presentan mejores cifras de colesterol y triglicéridos son el País Vasco, Navarra, Madrid y Valencia, mientras que Galicia, Canarias, Extremadura y Murcia son las que tienen peores cifras.
Dieta y actividad física
“Llama la atención que el 46% de los hipercolesterolémicos desconoce serlo, aunque el 64% de ellos refirió haberse medido el colesterol en el último año”, señala la Dra. Guallar-Castillón. “Creemos que este hecho podría deberse a que los médicos sólo informaban a los pacientes de este problema cuando superaban los antiguos puntos de corte, que consideraba ‘elevado’ el colesterol cuando éste era superior a los 240 mg/dl, aunque también puede deberse a problemas de comunicación médico-paciente”,, explica.
“En definitiva, este artículo pone de manifiesto una importante oportunidad de mejora porque se dispone de tratamientos eficaces y seguros para controlar la colesterolemia elevada y el riesgo cardiovascular asociado. Además, la oportunidad de mejora en el manejo higiénico-dietético también es importante, ya que la dieta y la actividad física pueden ayudar a normalizar la colesterolemia o reducir la necesidad de fármacos. Sólo el 76% de los hipercolesterolémicos diagnosticados refirieron recibir y seguir consejo dietético, y menos de la mitad, consejo sobre actividad física y control del peso. Por ello, todos los pacientes hipercolesterolémicos deberían recibir consejo estructurado y entrenamiento en cómo modificar su estilo de vida en una sociedad donde la dieta mediterránea tradicional se está deteriorando y aumenta el sedentarismo”, concluye la Dra. Guallar-Castillón.

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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