Diabetes mellitus

16 marzo 2011

Un niño travieso aporta al mundo de los ciegos su mejor herramienta

Filed under: Historia — Arturo Hernández Yero @ 22:17

Louis Braille a los diez años fue admitido en la escuela para ciegos de París – la Institución Nacional de Jóvenes Ciegos-, cuyo fundador fue Valentín Hauy, quien le enseñó el alfabeto guiando sus dedos por las veintiséis letras que él había fabricado con unas ramitas.
Muy pronto Louis estuvo en condiciones de leer los libros que Valentín Hauy había compuesto con mucho trabajo (pues tenía que cortar los caracteres de las letras en tela y pegarlas sobre el papel): cada letra tenía unos siete centímetros de largo por cinco de ancho.
A causa de estas enormes dimensiones, la fábula de Renard “El zorro” llenaba unos siete volúmenes de unos cuatro kilos de peso cada uno.
Uno de sus compañeros descubrió en unas tarjetas ciertas impresiones en relieve, que correspondían a unas letras fuertemente talladas y se dedicó a formar letras por medio de caracteres movibles. Pero estas letras debían por lo menos medir dos centímetros de altura: un “libro” compuesto de esta manera resultaba terriblemente incómodo y su lectura sumamente difícil.
Braille dedicó todo un verano a recortar trozos de cuero y terminó con las manos completamente magulladas. Luego hizo varios ensayos, combinando triángulos cuadrados y círculos para formar las distintas letras, pero se dio cuenta de que ninguno de sus sistemas era práctico.

Con el paso del tiempo, Louis fue nombrado profesor de la Institución Nacional de Jóvenes Ciegos.
Cierto día escuchó en la terraza de un café parisiense una historia que le apasionó: un capitán había ideado un sistema de puntos y trazos en relieve que permitían escribir en la oscuridad. Un mensaje transcrito de esta manera podría ser descifrado al tacto sin necesidad de luz.
Así fue como buscó al capitán Barbier, quien le reveló a Braille cómo -con la ayuda de un punzón- ejercía una cierta presión sobre un papel grueso, hasta que en el anverso del mismo se pudieran notar unas pequeñas protuberancias. El sistema estaba basado en un sencillo código utilizado por el ejército.

Braille trabajó sin descanso hasta que cinco años después apareció el primer libro impreso con su método y que llevaba su nombre.
Como si fuera una ironía del destino, había tenido que usar un punzón igual que el que lo había dejado ciego.
La realización de su libro le había costado cinco años de arduo trabajo por la terrible enfermedad que padecía, misma que lo llevaría a la tumba a los 43 años.
Sirviéndose de un enrejado rectangular con seis agujeros, Louis Braille inventó 63 combinaciones diferentes: además de las letras del alfabeto, representaban los signos de puntuación y las abreviaturas de ciertas palabras muy cortas.

Demostró que podía escribir perforando a un ritmo casi tan rápido como el de la palabra.
Y podía leer casi a la misma velocidad que una persona normal.
Braille le enseñó el método a sus alumnos, perforó también símbolos matemáticos y les enseñó a resolver ecuaciones.
Poco después creó un código de anotaciones musicales y se convirtió en un hábil organista.
El llamado sistema Braille ha alcanzado tanta importancia en la educación para los ciegos, que desde 1895 el apellido de su inventor figura en los diccionarios como una palabra más.
Su sistema ha sido incluso adaptado al idioma chino y todos los meses en el mundo entero se publican gran número de revistas con dicho sistema.

http://www.recreophoenix.com.ar/laboratorio/phoenix/P12/eponimos.asp?ref=4E19C8B9C6

Últimas revisiones de las propiedades de la lecitina de soja

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 22:00

No se han confirmado pruebas concluyentes ni convincentes de que la lecitina, como complemento alimenticio, ayude al mantenimiento correcto del colesterol plasmático
La lecitina de soja se identifica, por gran parte de los consumidores, como un complemento alimenticio que sirve para regular el colesterol. La lecitina o acetilcolina es un tipo de grasa que forma parte de la estructura de todas las células del organismo. Este compuesto endógeno, es decir, fabricado por el organismo -en este caso por el hígado-, desempeña una función determinante en la regulación y el metabolismo de los lípidos del organismo, entre ellos, el colesterol. A partir de estas acciones biológicas, la industria alimentaria y farmacéutica ha fabricado alimentos enriquecidos en lecitina o complementos alimenticios de este compuesto con fines saludables e, incluso, terapéuticos, según anuncian determinados mensajes publicitarios. La actual normativa sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables de los alimentos exige que todos los fabricantes consulten a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) las alegaciones que quieren destacar en sus productos sobre diversos efectos saludables. Para el caso de la lecitina de soja, la EFSA no encontró pruebas concluyentes ni convincentes de la relación causa-efecto entre la ingesta extra de lecitina o alimentos que la contengan y el mantenimiento normal del colesterol plasmático. A tenor de los resultados, y en cumplimiento del reglamento, no debería incluirse tal alegación en la publicidad ni en el etiquetado.

La hipercolesterolemia se asocia con la arterosclerosis y la enfermedad coronaria, lo que supone un verdadero problema de salud pública. En España, más de la mitad de las personas entre 35 y 64 años (57,6%) tiene un nivel igual o superior a 200 mg/dl, el máximo consensuado por las sociedades europeas para la prevención de la enfermedad coronaria. Para mantenerlo dentro de unos límites saludables, muchas personas recurren a la lecitina de soja como complemento dietético, junto con una dieta sana. En atención a las actuales evidencias científicas, más que recurrir a estos complementos, el valor seguro está en seguir una dieta sana y consumir alimentos ricos en nutrientes esenciales para la producción endógena de lecitina, como fósforo, ácidos grasos esenciales, colina e inositol. Por ello, no pueden faltar en la dieta los cereales integrales, el aceite virgen de primera presión en frío, los frutos secos y el huevo, todos ellos en la cantidad y en la frecuencia de consumo recomendada dentro de los márgenes de una dieta equilibrada.
Efecto preventivo, no terapéutico
La lecitina o fosfatidilcolina es un fosfolípido, una mezcla compleja de grasas, ácidos grasos esenciales, fósforo y dos vitaminas del grupo B (colina e inositol). En el organismo, los fosfolípidos ayudan a mantener en suspensión el colesterol sanguíneo e impiden que se deposite en las paredes arteriales y venosas. Estos compuestos son también esenciales para la estructura de los tejidos nerviosos y para el correcto funcionamiento de las glándulas.
Los fosfolípidos impiden que el colesterol se deposite en las paredes arteriales y venosas
A partir de estos conocimientos y del saber empírico, se ha interpretado que tomar lecitina de soja como complemento alimenticio tiene efecto hipocolesterolemiante. Las revisiones científicas sobre este tema demuestran que la mayoría de ensayos clínicos con pacientes (son más numerosos los estudios experimentales con animales) han dado resultados positivos, pero no convincentes.
Estas diferencias pueden deberse a varios factores que habría que considerar en posteriores estudios para tener la evidencia de que el complemento funciona: heterogeneidad de la muestra (población estudiada con distintos grados de hipercolesterolemia), tipo de lecitina empleado, dosis administrada o duración del tratamiento, entre otros. Por el momento, la lecitina de soja puede servir como complemento preventivo, aunque no terapéutico, en caso de diagnosticarse hipercolesterolemia, cuyo tratamiento determinará el especialista.
La EFSA ha recibido diversas consultas de posibles alegaciones en relación al consumo de lecitina de soja o de alimentos que la contengan: sobre ayuda al mantenimiento correcto de los niveles de colesterol, recuperación más rápida de la fatiga muscular, ayuda al correcto metabolismo de las grasas o mantenimiento de la función neurológica. Los resultados de las evaluaciones de la EFSA refuerzan el mensaje anterior, dado que no se encontraron pruebas concluyentes ni convincentes de la relación causa-efecto en ninguno de los aspectos consultados. Tal y como marca el reglamento, tales declaraciones nutricionales y de propiedades saludables deberían omitirse en la publicidad y etiquetado de la lecitina de soja.
No hay evidencia suficiente para publicitar la lecitina de soja como ayuda en la recuperación de la fatiga o el mantenimiento de las funciones mentales
Prevención de cálculos biliares
Un nivel de colesterol superior al saludable (200 mg/dl) y el hábito de comer abundantes alimentos ricos en colesterol (sesos, mantequilla, tocino, embutidos, quesos curados, bollería, pastelería industrial y precocinados elaborados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados -grasas trans-, etc.) son dos factores de riesgo para el desarrollo de cálculos biliares (litiasis biliar o colelitiasis). El 80% de ellos contienen colesterol, aunque en distinta proporción, además de sales de calcio, ácidos biliares y otros componentes de la bilis.
La formación de los cálculos es el resultado de una combinación de varios factores, que incluye la sobresaturación de la bilis con colesterol, que acelera la formación de los mismos, así como la deficiencia de sustancias disolventes, como las sales biliares y los fosfolípidos.
La lecitina tiene el potencial de disminuir la formación de cálculos biliares, pero no de disolver los ya formados
El complemento alimenticio de lecitina de soja (que contiene altas concentraciones de fosfolípidos) tiene potencial para disminuir la litogénesis (formación de piedras) de la bilis si estuviera muy saturada por colesterol. Algunos estudios han encontrado una menor concentración de fosfolípidos biliares en pacientes con cálculos, aunque otros estudios no han detectado ninguna diferencia.
En una reciente revisión sobre los enfoques nutricionales para la prevención y el tratamiento de los cálculos biliares, realizada por el doctor Alan R. Gaby para la publicación médica ‘Alternative Medicine Review’, en septiembre de 2009, se deduce que la lecitina puede servir para prevenir la colelitiasis en pacientes predispuestos, pero no está claro que sea un remedio efectivo para disolver los cálculos una vez formados. Tampoco está definida la dosis necesaria para que el aporte extra sea efectivo. En algunos ensayos clínicos se ha observado mejoría con cantidades bajas de lecitina (100 miligramos, 3 veces al día), mientras que en otros se ha probado con 4,5 gramos durante varias semanas.
PRESENTACIÓN COMERCIAL
En la obtención de la lecitina de soja, las semillas se limpian, se descascarillan y, una vez abiertas, se enrollan para formar copos delgados. Se extrae el aceite de estos copos y queda una mezcla que contiene aceite de soja y lecitina. A continuación, se calienta el aceite crudo y se le añade agua, lo que provoca que la lecitina se hinche y forme una emulsión gelatinosa que se separa sin dificultad. Tras este proceso, se elimina el agua por evaporación y queda la lecitina.
En el mercado se comercializan numerosas marcas de lecitina, pero la calidad y eficacia de este complemento depende de la composición del complejo de fosfolípidos. Es más apropiado si contiene entre un 98% y un 99% de fosfolípidos, en forma de colina fosfatidil, el tipo de lecitina que abunda en el músculo cardiaco
Autor: Por MAITE ZUDAIRE
Última actualización: 7 de febrero de 2011

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/complementos_dieteticos/2005/04/25/141576.php .

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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