Diabetes mellitus

1 diciembre 2010

La diabetes y la depresión pueden ser una calle de doble sentido

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:49
Un estudio reciente señala que la diabetes y la depresión son afecciones que pueden fomentarse mutuamente.
La investigación, llevada a cabo en la Universidad de Harvard, encontró que los participantes del estudio que estaban deprimidos tenían un riesgo mucho mayor de desarrollar diabetes, mientras que los que sufrían de diabetes tenían un riesgo mucho mayor de depresión, en comparación con los participantes saludables del estudio.
“Este estudio indica que estas dos dolencias pueden influenciarse entre sí, convirtiéndose así en un círculo vicioso”, señaló el Dr. Frank Hu, coautor del estudio y profesor de nutrición y epidemiología de la Facultad de salud pública de la Harvard en Boston. “Así, la prevención primaria de la diabetes es importante para prevenir la depresión y viceversa”.
En Estados Unidos, alrededor del diez por ciento de la población tiene diabetes y el 6.7 por ciento de las personas mayores de 18 años experimenta depresión clínica cada año, según los investigadores.
Los síntomas de la depresión clínica incluyen ansiedad, sentimientos de desesperanza o culpa, comer o dormir demasiado o demasiado poco, y una pérdida de interés en la vida, las personas y las actividades.
La diabetes se caracteriza por hiperglucemia y una incapacidad de producir insulina. Entre sus síntomas están micción frecuente, sed inusual, visión borrosa y entumecimiento de manos o pies.
Alrededor del 95 por ciento de los diagnósticos de diabetes son del tipo 2 y con frecuencia son precipitados por la obesidad.
Los investigadores encontraron que las dos cosas pueden ir de la mano.
El estudio dio seguimiento a 55,000 enfermeras durante diez años, reuniendo datos a través de cuestionarios. Entre las más de 7,400 enfermeras que se deprimieron, había un riesgo de desarrollar diabetes 17 por ciento más alto. Las que tomaban antidepresivos tenían un riesgo 25 por ciento superior.
Por otro lado, las más de 2,800 participantes que desarrollaron diabetes eran 29 por ciento más propensas a deprimirse y las que tomaban fármacos estaban en riesgo aún mayor, que aumentaba cuando el tratamiento se hacía agresivo.
Tony Z. Tang, profesor adjunto del departamento de psicología de la Universidad Northwestern, dijo que a las participantes que tomaban medicamentos para sus dolencias les iba peor porque sus enfermedades eran más graves.
“Ninguno de esos tratamientos son curas, a diferencia de los antibióticos para las infecciones. Los pacientes deprimidos que toman antidepresivos y los diabéticos que toman insulina con frecuencia siguen sufriendo sus síntomas principales”, apuntó Tang. “A esos pacientes les va peor a largo plazo porque están más graves que otros pacientes”.
Tang advirtió que no se deben sacar demasiadas conclusiones del estudio. Anotó que las correlaciones entre diabetes y depresión declinaron de forma marcada cuando se controlaron el peso excesivo y la inactividad en el estudio.
“Esto sugiere que gran parte de la correlación observada entre la depresión y la diabetes proviene de variables que confunden”, aseguró. “En términos sencillos, ser gordo y tener un estilo de vida malsano hace que la gente tenga más probabilidades de sufrir depresión y [también] diabetes”.
Pero si la investigación establece una conexión firme entre las dos enfermedades, podría ayudar a avanzar el tratamiento, añadió Tang.
“Si se establece una conexión causal sustancial entre los dos trastornos, sería más bien novedosa y podría en potencia cambiar la forma que los comprendemos y tratamos”, señaló Tang.
El Dr. Joel Zonszein, director del Centro Clínico de Diabetes del Centro Médico Montefiore de la ciudad de Nueva York, dijo que establecer relaciones causales es difícil en un estudio basado en cuestionarios, porque los informes de los propios participantes pueden ser imprecisos.
“No es ideal”, comentó. “Es difícil decir qué causa qué, si uno causa el otro. Es muy difícil de aclarar”.
Se necesita un estudio de mayor tamaño, controlado y aleatorio, apuntó Zonszein, que también es profesor de medicina clínica del Colegio de Medicina Albert Einstein en la ciudad de Nueva York.
Pero felicitó la investigación, y anotó que rastrear un número tan elevado de sujetos “durante largo tiempo” fortaleció los hallazgos.
Hu, que también es profesor de medicina en la Universidad de Harvard, aseguró que las conclusiones del estudio eran válidas. Cuando dos afecciones comparten los mismos factores de riesgo (obesidad y falta de ejercicio), “podemos seguir diciendo que están relacionadas, y que la una es tanto causa como consecuencia de la otra”, explicó.
La depresión puede afectar los niveles de glucemia y el metabolismo de la insulina a través de un aumento del cortisol, contribuyendo a malos hábitos alimenticios, el aumento de peso y la diabetes, señaló.
“Por otro lado, la gestión de la diabetes puede causar cargas y estrés crónicos, que a largo plazo pueden aumentar el riesgo de depresión”, apuntó Hu. Las dos “están relacionadas con sólo a través de la conducta, sino también de la biología”.

Beneficios y riesgos de adelgazar durante el embarazo

Filed under: Temas varios — Arturo Hernández Yero @ 8:38
Las mujeres obesas que adelgazan durante el embarazo tendrían, en general, menos riesgo de complicaciones gestacionales, según un estudio.
Las mujeres obesas que adelgazan durante el embarazo tendrían menos riesgo de tener ciertas complicaciones gestacionales, pero en aquellas que presentan obesidad mórbida, ese beneficio no compensaría los efectos negativos en la talla del bebé al nacer. Un nuevo estudio, publicado en la revista BJOG, se suma, así, a la idea bastante controvertida de si sería saludable que las embarazadas obesas mantuvieran su peso previo al embarazo o adelgazaran aún más.
A las mujeres obesas es a las que menos se les permite engordar en el embarazo (entre 5 y 10 kilos), y tienen riesgo elevado de sufrir complicaciones como diabetes gestacional, preeclampsia, cesárea de emergencia o tener un bebé más grande de lo normal.
El equipo de Andreas Beyerlein, de la Ludwig-Maximilians University of Munich, Alemania, revisó las historias clínicas de más de 700.000 mujeres que habían tenido un bebé entre el 2000 y el 2007. Los autores dividieron a las mujeres en categorías por peso previo al embarazo según el índice de masa corporal (IMC).
Las mujeres con un IMC de 30-34,9 formaron la categoría de obesidad clase 1; aquellas con IMC de entre 35 y 39,9 tenían obesidad clase 2, y las participantes con IMC superior a 40 (más de 50 kilos por encima del peso ideal) tenían obesidad clase 3 o mórbida.
En general, las mujeres que adelgazaron durante el embarazo tendieron a presentar menos riesgo de necesitar una cesárea de emergencia y de desarrollar preeclampsia que las que engordaron. Además, fueron menos propensas a tener un bebé más grande que lo normal. Por ejemplo: el 10% de las mujeres con obesidad clase 3 que engordó en el embarazo desarrolló preeclampsia, comparado con el 7% de las que adelgazaron durante el embarazo.
Tras considerar otros factores (edad y tabaquismo materno), adelgazar estuvo asociado con un 36% menos riesgo de desarrollar preeclampsia en las mujeres con obesidad clase 3. Una reducción similar se observó en las participantes con obesidad clase 2.
En tanto, las mujeres con obesidad clase 1 o 3 tuvieron menos riesgo de necesitar una cesárea de emergencia si adelgazan. Por ejemplo, el 13% de las embarazadas con obesidad clase 1 que engordaron necesitaron una cesárea no planificada, comparado con menos del 9% de las que adelgazaron en el embarazo; adelgazar redujo un 35% el riesgo de necesitar cesárea. En el grupo de mujeres con obesidad clase 1 o 2, sin embargo, adelgazar también estuvo relacionado con un aumento del riesgo de tener un bebé más grande que lo normal.
BJOG 2010;DOI:10.1111/j.1471-0528.2010.02761.x
JANO.es • 25 Noviembre 2010 00:00

Autor: Arturo Hernández Yero | Contáctenos
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