Tag Archive 'Historia y personalidades'

Lunes 20 / febrero / 2012

Profesor Felipe Alberto Cárdenas González

Filed under: Historia y celebridades — cardiocirugia — febrero 20th, 2012 — 21:42

untitledUn hombre consciente del camino que siguió

Por Paquita Armas Fonseca

Por alguna razón desconocida para la familia,  cuando Felipe Alberto Cárdenas González nació, su abuela le empezó a decir Fiti, y así se quedó hasta hoy cuando se habla como uno de los fundadores de la cirugía cardiovascular pediátrica de Cuba. Corría entonces el año 1935 y vivía en Banes, lugar donde apreció la desigualdad en un día de Reyes Magos. Quizás en ese mismo instante se trazó su destino que lo hizo ser un  combativo dirigente estudiantil y luego un soldado del ejército rebelde.

Pero ya Fiti tenía marcada su vocación: quería ser cirujano. Lo fue, también ha impartido más de treinta cursos, ha recibido múltiples  postgrados, participado de diversas investigaciones, publicado en Cuba y en el extranjero, además de merecer numerosas condecoraciones por una biografía llena de luchas en su país y en otros: medallas de combatientes en distintos grados  y distinciones.

Como un blasón lleva el diploma de reconocimiento por la entrega incondicional en el surgimiento y desarrollo de la cirugía cardiovascular cubana, otorgado en ocasión del Aniversario 25 de los Cardiocentros William Soler, Saturnino Lora y Ernesto Che Guevara. Octubre 2011.

-Usted nació en Banes. ¿Ha vuelto allá luego de mayor?

-Nací en Banes, pero salí de mi pueblo a la edad de 9 años y, aunque lo he visitado en varias ocasiones y siempre lo recuerdo con gran cariño, el desarrollo de mi vida ha sido en La Habana.

-¿Por qué se enroló en acciones revolucionarias durante los años 50?

- Le diré algo  que pocas veces he relatado: cuando tenía unos 5 o 6 años, un Día de Reyes estaba jugando en el portal de mi casa en Banes con los juguetes que supuestamente me habían traído los Reyes Magos, y en eso me percaté de que había dos niños que a través de los balaustres del portal me miraban con las caras de la inocencia que caracteriza a los infantes y con unos deseos enormes de poder tener juguetes. Entonces, le pregunté a mi manejadora por qué aquellos niños no tenían juguetes, y me respondió que era porque se habían portado mal. Yo creo que esa fue la primera señal que más tarde me hizo comprender que había una gran injusticia social. Poco a poco fui tomando conciencia de la necesidad de hacer cambios en el mundo en el que vivíamos. A los 12 años ingresé en el Instituto de Marianao a estudiar bachillerato y siempre en el medio estudiantil existía un ambiente de renovación, reflejo del sentir de la juventud. A los 15 me incorporé a la Juventud Ortodoxa ante el llamado en aquella época de la necesidad de un cambio social. El 10 de marzo de 1952, con el golpe de estado del tirano Batista, cambió por completo mi vida al iniciarme en el largo camino de la lucha contra la tiranía y desde un principio hice conciencia de que la única vía para acabar con esa etapa sombría de nuestra patria era la lucha armada.

-¿Qué lo llevó a dejar la carrera militar que le ofrecía, al parecer, un futuro brillante?

Siempre pensé que si veíamos el fin de la tiranía volvería a la Universidad a terminar mi carrera de Medicina, interrumpida en el 3er año.

-¿Y como nace su interés por la medicina? ¿Acaso una influencia familiar o amistosa?

Mi vocación por la Medicina nació por varios factores, tal vez entre ellos la influencia familiar pues mi padre era estomatólogo y mis tíos médicos. Pero lo cierto fue que desde el segundo año de Bachillerato yo decidí ser médico y especializarme en cirugía. Esto quizás fue lo que me llevó a dejar la carrera militar y además yo consideraba que no era lo suficientemente disciplinado para llevar una vida que debía estar regida por una disciplina rigurosa. Sin embargo, esto no impidió que desde los primeros días del triunfo de la Revolución  estuviera presente en cada hecho que necesitara de mi presencia con las armas en la mano para defender el proceso revolucionario.

- A propósito desde cuando le dicen Fiti Cárdenas ¿Por qué ese nombre?

Mi sobre nombre de Fiti me lo puso mi abuela materna y creo fue un invento de ella, pues no conozco a ningún otro Fiti.

-Usted desandó por distintas especialidades incluso dentro de la cirugía general ¿Por qué no clavó anclas en alguna de ellas?

Cuando terminé la especialidad de cirugía general, mi profesor me planteó la necesidad de que fuera a colaborar con el Profesor Guillermo Hernández Amador para el desarrollo de la cirugía pediátrica en el país. Al principio en mi fuero interno se estableció una lucha pues siempre he sentido un gran cariño por los niños y me preocupaba que se me hiciera difícil abordarlos como pacientes. Pero llegué a la conclusión que podía poner un granito de arena en el desarrollo de una especialidad que daría una oportunidad a salvar muchos menores y garantizarles una vida mejor. Con esta decisión pude entrar en un mundo que me absorbió por completo. En aquel momento -1969- el Servicio de Cirugía Pediátrica del Hospital William Soler tenía que hacerle frente a muchas de las subespecialidades que todavía no tenían el desarrollo que alcanzaron después. Bajo la sabia orientación del Profesor Hernández Amador, que tenía una gran habilidad y conocimiento de la cirugía junto con una excepcional condición humana, pude incursionar en diferentes subespecialidades quirúrgicas, entre ellas la cirugía cardiovascular. En aquellos momentos lo que podíamos hacer era la llamada cirugía cardiovascular cerrada, pues no teníamos las condiciones necesarias para hacerla a corazón abierto. Es en esta etapa  que comenzó mi vínculo con la cirugía cardiovascular.
Entre los años 1981 y 1982 el Profesor Noel González le planteó a la Dirección de la Revolución la necesidad de crear un centro especializado en cirugía cardiovascular pediátrica adjunto al Hospital Pediátrico William Soler.  En esa etapa del desarrollo de la salud pública en Cuba los accidentes y las malformaciones congénitas tenían un peso específico grande en la mortalidad infantil.

-¿Le gustan los niños? ¿Cómo son de pacientes?

Los adoro. Cuando ellos expresan su cariño, es un sentimiento sincero, pues si no lo sienten no lo expresan. Como decía José Martí, “los niños son los que saben querer”.  Y como pacientes son excepcionales.

-¿Recuerda la primera vez que operó el corazón de un niño? ¿Cuál fue el resultado?

Fue un paciente que tenía Tetralogía de Fallot, que  estaba haciendo crisis de hipoxia y le practicamos una fístula clásica de Blalock-Taussig, como es de suponer con la ayuda del Profesor Hernández Amador y de un gran anestesiólogo pediatra, el Profesor Israel Pérez.

-¿Cuánto se ha desarrollado la cirugía cardiovascular pediátrica en Cuba si la compara con otros países de América Latina?

La cirugía cardiovascular pediátrica a corazón abierto se realizaba en el Instituto de Cardiología desde la década del 70, pero a partir de 1986 se dio un salto de calidad en esta especialidad con la inauguración del Cardiocentro Pediátrico William Soler que contó con la ayuda inestimable del grupo que hacía esta especialidad en el Instituto de Cardiología y que pasó a trabajar en el Cardiocentro.  Creo que a pesar de las dificultades que sufrimos a partir del inicio del Periodo Especial, esta especialidad ha tenido un gran desarrollo en nuestro país y se puede comparar con otros países de América Latina, pero lo más importante es que en Cuba se cubre todo el país mediante la red cardiopediátrica nacional que llega hasta el último rincón de nuestra geografía, a diferencia de lo que ocurre en países donde por el elevado costo de esta cirugía le está vedado el acceso a pacientes de bajos ingresos. Al respecto hay que agregar que hemos prestado nuestra colaboración solidaria a más de 350 pacientes de otros países.

-¿Existe relevo para médicos con su especialidad?

En el inicio del Periodo Especial éramos siete cirujanos y en un momento sólo quedamos dos, pero en la actualidad tenemos un grupo de cirujanos jóvenes muy bien preparados que pueden garantizar el desarrollo de la especialidad en el país.

-¿En que se diferencia operar el corazón de un adulto y de un niño?

Hay diferencia entre operar un adulto y un niño. Yo no tengo experiencia en la cirugía cardiovascular de adultos, pero en la pediátrica se dan diferentes variantes dentro de una misma patología.

-¿Cómo sueña que sea la cirugía cardiovascular pediátrica en el futuro?

La ciencia está en constante desarrollo y cada día gana más espacio la cirugía por mínimo acceso, que pudiera llegar a ser en un futuro el modo de abordar un grupo grande de estas patologías.

-Algún aspecto que yo no haya preguntado y Usted desee agregar…

-Para terminar le voy a contar un pasaje de mi vida que creo me confirmó que el camino junto a la Revolución era el correcto.  Al terminar mi carrera me asignaron la tarea de ejercer como médico en un hospital rural recién inaugurado en San Fernando, en el Realengo 18. En aquella etapa del desarrollo de la salud pública teníamos que abordar cualquier especialidad y también comenzábamos la campaña de vacunación, para lo cual contábamos con la ayuda de los maestros voluntarios que nos organizaban la población infantil para ir los sábados a vacunarlos. Una vez fui con un equipo a un lugar que me tomó no menos de dos horas por esos lomeríos para llegar al punto escogido para la vacunación. Yo en aquellos tiempos caminaba bastante.  Un tiempo después me trajeron al hospital un niño con una gastroenteritis y deshidratado, al cual le impuse tratamiento, y se recuperó en varios días. Yo veía que el padre del niño venía a pie todos los días a preguntarme por su hijo. Un día se me ocurrió preguntarle dónde él vivía y me respondió que en el lugar donde yo había estado vacunando tres o cuatro semanas antes. Le dije que no se preocupara, que el niño estaba evolucionando bien y que en un par de días le daría de alta, así que no era necesario que viniera de tan lejos a pie. Y entonces me respondió “Ay, doctor, lo que sucede es que antes de que hubiera aquí un hospital a mí se me murieron cuatro  hijos de la misma enfermedad”. Ese día tomé plena conciencia del camino que había escogido.

Comentarios desactivados

Domingo 11 / diciembre / 2011

Profesor Horacio E. Pérez López

Filed under: Historia y celebridades — cardiocirugia — diciembre 11th, 2011 — 10:26

horacioLa medicina es un sacerdocio

Por Paquita Armas Fonseca 

Horacio Edelberto Pérez López es el nombre que identifica a uno de los doctores en Ciencias Médicas, Profesor Titular y Consultante más querido del Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular.

Acucioso hasta el más mínimo detalle, conoce lo que hizo cada año de su carrera (42 lleva como médico) pero también su participación  sistemática en labores sindicales, en la FEU, como militante de la UJC primero y del Partido Comunista después, en cargos administrativos y docentes, en fin en una existencia vivida como un hombre de su tiempo.

El Doctor Horacio Pérez  es autor de un libro y  57 artículos publicados en revistas especializadas en Cuba y en otros países. Pertenece a diversas sociedades cardiológicas de  América Latina y Europa, y es el único cubano que ha sido  miembro extranjero de la Sociedad de Cirujanos Torácicos de USA,  S.T.S.

Movilizado como miliciano durante la Crisis de Octubre en 1962, se ha mantenido en la reserva con grados de oficial y también realizó una misión internacionalista en Vietnam.

Y si Horacio tiene diez medallas y condecoraciones, la más impactante, aunque no aparezca como tal, ha sido la de derrotar un cáncer sin abandonar su trabajo y amar por 43 años a una mujer que ha crecido junto con él. 

-Usted tuvo una infancia entre la miel y las clases de piano ¿recuerda haber jugado a ser médico?

-En realidad no recuerdo nunca de niño haber jugado a ser médico, mis juegos eran clásicos,  a las bolas, el taco, pelota etc. Clásicos de los niños en mi etapa infantil, además de grande iba a estudiar para Ingeniero agrónomo que yo confundía con arquitectura. 

-¿En qué lugares estudió? ¿Cómo pudo hacerlo si su padre era un apicultor y su mamá una maestra de piano?

-Realice mis estudios en los colegios más caros que había en ese entonces en la Habana, fundamentalmente en el colegio Lafayette, escuela Norteamericana extremadamente cara. Explicaré. Mi padre tenía un gran amigo de la juventud al cual ayudó e hizo favores en numerosas ocasiones. Este señor se casó con una mujer rica e invirtiendo se hizo una persona rica, con fincas y varios negocios de perfumería. Mis madre había perdido 2 hijos pequeños y al quedar embarazada de mí, este señor le dijo a mi padre que el sería mi padrino y se encargaría totalmente de mi educación en los mejores colegios aquí en Cuba y que posteriormente me mandaría a USA al Massachusetts Institute of Technology, conocido como MIT a estudiar Ingeniería Agronómica para que fuera administrador de todas sus fincas.

Costeó todos mis estudios hasta inicios de la revolución. 

-¿Por qué se decidió a estudiar medicina si pudo matricular otra carrera?

– Después de terminada la alfabetización que realice en Baracoa, actual Provincia de Guantánamo,  mis padres se mudaron a esta  zona oriental para que  creara una instalación especial de Apicultura por el INRA. Viviendo en este pueblo Fidel hace un discurso de la necesidad de médicos por el gran éxodo  hacia los Estados Unidos y que en Cuba se necesitaban médicos.

Yo había sido marcado por varias cosas, definitivamente por la Revolución, el hecho de haber pasado mi infancia bajo el régimen capitalista imperante en el país así como el desgobierno y asesinatos de Batista me marcaron sensiblemente. Recuerdo en una ocasión que mi padre, con una camionetica que le había prestado mi padrino, accedió al pedido de un hombre en la calle. Cargó en el carrito cientos de tablones, los trasladó a la dirección que este le dio, los descargó y todo esto solo por (medio peso) 50 centavos. El hecho de ver niños de mi edad limpiando zapatos siempre me impresionaban y me preguntaba ¿por qué?

Al iniciarse el primer curso escolar después del triunfo de la Revolución que se celebró en la Ciudad escolar Camilo Cienfuegos, estaba yo en el Minimax Kasalta en 5ta. Ave y calle 2, y por casualidad se reunieron ahí Fidel, Raul, Camilo y el Che. La imagen de ellos, tan naturales añadido a las enseñanzas de  mi padre me definieron para la vida como revolucionario y Fidelista.

Por todo esto y más, que sería interminable, al oír el discurso de Fidel me dije que yo tenía que estudiar medicina y ayudar a la revolución. Por suerte para mí y mis pacientes esta carrera me fascinó y le he dedicado mi vida. Así dije adiós a la carrera de Agrónomo en USA. 

- ¿Qué recuerdos guarda de su estadía como médico en Banes y la Isla de la Juventud?

–Mi estancia en Banes y la Isla de la Juventud me ayudaron a conocer al verdadero cubano, el humilde, sacrificado, trabajador, honesto y me ayudó a formarme no solo como mejor medico sino como hombre, a madurar en la vida. Desde muy joven a los 25 años ya era Especialista de 1er Grado en Cirugía General y Jefe de Cirugía en el Hospital Nicaragua de Banes. Allí nació mi 2do hijo Javier, recuerdo imperecedero de ese pueblo que tanto me quiso. La Isla de la Juventud fue una 2da etapa de la vida, más maduro, de intenso trabajo pues al llegar allí solo éramos dos cirujanos y las guardias eran diarias durante una semana de forma alterna. Tuve la oportunidad de trabajar y convivir con gente extraordinaria que igualmente que en Banes me ayudaron a mi formación integral. Fueron casi 12 años separados de mi querida Habana pasando trabajos, pero de lo cual no me arrepiento pues creo fueron fundamentales en mi  formación. 

- ¿Cuándo realizó la primera operación del corazón? ¿Dónde se preparó para ese acto?

–Me preparé como Cirujano Cardiovascular en el Instituto de Cardiología, aunque tuve la oportunidad de realizar estancias en los mejores servicios de Cirugía Cardiovascular de los países socialistas, Unión Soviética (Instituto Bakulev), Checoslovaquia (Hosp. IKEM), Hungría  (Instituto de Cardiología) República Democrática Alemana, RDA. (Instituto de Cardiocirugía en Leipzig), porque existía  el extinguido Consejo de Ayuda Mutua Económica, CAME. También me preparé en México en el Instituto de Cardiología Ignacio Chávez. Pero fundamentalmente aquí en Cuba bajo la ayuda y tutela de los Profesores Julio Taín Blazquez, Felipe Rodiles Aldana,  Milvio Ramírez López y el apoyo inestimable del Director del Instituto y amigo, el profesor Alberto Hernández Cañero y de todos los cirujanos, enfermeras quirúrgicas, cardiólogos etc. que de una u otra manera me ayudaron a formarme. Mi primera operación de Corazón fue una de las más sencillas, Cierre de una Comunicación Interauricular, pero en aquel momento era inmensa para mí. Me la asignó y ayudó el ya fallecido Profesor Felipe Rodiles Aldana maestro y padrino de casi todos nosotros, de una personalidad inigualable en todos los aspectos de su vida como médico y revolucionario. 

- ¿Qué siente un cirujano cardiovascular cuando luego de haber hecho todo bien, el paciente muere?

– Creo que es la sensación más frustrante para un cirujano cardiovascular, luego de haber pasado horas y horas en el quirófano, tratando de salvar una vida, que casi siempre conocemos de años antes, darse cuenta que ya no tenemos otra cosa que hacer o medicamento que utilizar y el paciente nos fallece. Además en nuestra cirugía es un proceder ético implantado desde los inicios  que el cirujano es el que hable con la familia para darle la noticia del fallecimiento. Esta carga la llevas por días de días repasando que hice, ¿Que más podía haber hecho?, ¿Lo que hice lo hice bien?, Esto por desgracia no lo entienden muchos que no son médicos, pero que a la largo de los años de sufrirlo te marca para siempre.

Al contrario luego de haber pasado en el salón de operaciones, 10, 12 o más horas de intenso trabajo en un paciente en estado crítico y este comienza a mejorar y es posible trasladarlo a la terapia la sensación es de alegría y confort. Todo el tiempo invertido y el cansancio acumulado han dado sus frutos y es posible entrevistarse con la familia del paciente y decirles que está mejor y que ya fue trasladado a la terapia.

No piense que esto es un hecho aislado tenemos compañeros que han estado hasta 36 horas  y más sin salir el salón atendiendo a un paciente. 

-¿Qué cualidades son imprescindibles en un profesional dedicado a reparar corazones?

– Para ser un buen médico hay que amar a la profesión, saber que no es un trabajo común y corriente que él que la ama de verdad la convierte casi en un sacerdocio dedicado a ella por completo. Yo que he ejercido las dos especialidades Cirugía General y Cirugía Cardiovascular te diría que para ser un Cirujano Cardiovascular se necesita un extra, pues la Cirugía Cardiovascular te exige más,  es mucho más estresante pues a diferencia de la Cirugía General se trabaja contra reloj en casi todos los casos que operas, así como que necesariamente tienes que dedicar más tiempo a tus pacientes. 

– Usted es una de las personas que ha derrotado un cáncer ¿cuánto contribuyó a ello la compañía de su esposa? Y a propósito con trabajos tan similares ¿las discusiones profesionales llegan a su hogar?

– Hablar de mi familia y de mi esposa en particular sería hacer nuevamente la historia de mi vida. Estamos casados hace 42 años estoy junto a ella desde que tenía 18 años en que nos hicimos novios. Estoy convencido que si no hubiera sido por ella no hubiera podido afrontar todas las situaciones adversas por las que la vida me ha hecho pasar, sobre todo de salud. Preguntar al cirujano que me operó una vez salido del salón de operaciones y que este le diga que me quedarían a lo más 5 años de vida, afrontar esto, recibirme con una sonrisa, alentarme y apoyarme a vivir. Pienso en lo que debe haber sufrido, todo la amargura que debe haber tragado para hacerme feliz día a día.

Añádale a esto cuatro accidentes vasculares transitorios y haberme tenido que operar por una Estenosis carotidea, recordarme diariamente si ya me inyecté la Insulina…  Por eso digo al recuento de todos estos años juntos,  que yo no podría haber llegado nunca a donde he llegado sin la ayuda y comprensión de ella, que ha sido y sigue siendo para mí, esposa, hermana, madre y consejera. Siempre hemos estado juntos en buenas y malas compartiendo alegrías y tristezas. Cada día que pasa, me alegro más de haber escogido una inigualable compañera para la vida, además de que junto con ella gané unos suegros maravillosos que indudablemente también me ayudaron a ser mejor médico.

Mi esposa al igual que yo realizó prácticamente una segunda especialidad. Graduada como Especialista de 1er Grado en Pediatría ahora es Especialista de 2do Grado en Cardiología, Vicedirectora del Cardiocentro William Soler y por supuesto, Cardióloga y Cirujano siempre estamos en discusiones de qué hacer, cuándo hacerlo, cuál sería el mejor tiempo para operar, que técnica sería la idónea. Aunque en  la actualidad la Cirugía Cardiovascular pediátrica ha avanzado tanto en nuestro país que ya no tengo tanto para discutir sino para aprender de ella. Pero a pesar de eso siempre se discute. 

- Tiene dos hijos médicos ¿aspira que también se dediquen a cuidar de corazones ajenos?

– Mis dos hijos son ya mayores  35 y 40 años respectivamente y ambos Médicos Especialistas en distintas ramas de la medicina a ninguno le atrajo la Cardiología o la Cirugía Cardiovascular, los dos son felices en lo que hacen y solo se han dedicado a darle alegría a mi corazón por sus éxitos y  dándome dos nietos bellísimos de 2 y 13 años. 

-¿Qué ha significado en su vida profesional el  Instituto de Cardiología y cirugía cardiovascular?

– ¡Que decir!. Llevo más de 25 años trabajando aquí en el Instituto y durante casi 20 años aparte de ser Cirujano he sido Vicedirector de Docencia teniendo la responsabilidad de formar decenas de Especialistas en Cardiología y Cirugía Cardiovascular durante todos estos años, no solo cubanos sino un gran grupo de extranjeros, fundamentalmente latinoamericanos, pero hemos tenido residentes de Yemen, Siria, Angola y Vietnam. México, Perú, Ecuador, Colombia Guatemala, Chile, Puerto Rico, Santa Lucía y muchos otros más. Es tremendamente halagador cuando vemos un artículo científico o una conferencia en un Congreso que está siendo impartida por un Profesor que fue nuestro residente en años anteriores. Más de la mitad de mi vida como medico 42 años la he dedicado al trabajo en el Instituto de Cardiología, prácticamente mi  segunda casa. Aquí he tenido el honor y el placer de conocer, trabajar y aprender de profesores (como dije en la clausura del último congreso de Cardiología) que quizás nunca ganen el Premio Nobel,  pero que son realmente genios de la medicina cubana. 

-Tiene facilidad para escribir ¿no ha pensado en emborronar cuartillas sobre temas ajenos a la medicina?

– Con todo el trabajo diario solamente he tenido tiempo de escribir un libro ya publicado sobre la Cirugía de la Cardiopatía isquémica. Siempre he querido escribir sobre la vida del médico aquí en Cuba, muy distinta a las de los colegas de otros países, anécdotas mías y de mis compañeros. En una ocasión un grupo tratamos de escribir nuestras anécdotas del postgraduado en Oriente  titulado “Al Este del Jobabo o Tras la Cortina de Bagazo” aludiendo a lo que decían los capitalistas sobre la Unión Soviética que era La Cortina de Hierro, pues en nuestra época quien fuera a hacer el post graduado en la antigua Provincia de Oriente sabía cuándo  lo iniciaba pero no cuando terminaba. La historia me lo demostró fuimos por dos años y pasamos cuatro. 

-En su adolescencia y posteriormente, Usted pudo realizar una carrera fuera de Cuba ¿por qué se quedó aquí?

– El haber vivido parte de mi juventud, en el Capitalismo a una edad en que ya era posible comprender las desigualdades hizo que me fascinara la revolución. Con aciertos y desaciertos como todo proceso revolucionario, estoy convencido de que  esto era lo mejor que podía haber pasado en Cuba para nuestro pueblo, Eché pie en tierra y a los 15 años era miliciano en plena Crisis de Octubre y decidido a defenderla hasta el final. Imposible hacer esto viviendo fuera de mi patria.

No podía terminar sin un, para mí, necesario epilogo para recordar a aquellos que por desgracia conocimos,  nos ayudaron y a los cuales ya no podrás  entrevistar.

Dra. Ada Kouri de Roa, Dr. Ponce de León, Dr Ernesto Jaime Graña, Dr. Agustín Canello Daniel, Dr. Karel Morlans, Dr. Felipe Rodiles Aldana, y otros que aunque no médicos marcaron hitos en nuestro Instituto, Omayda, Zobeida, Colina, Joseito, Magaly.

Comentarios desactivados

« Newer Posts - Older Posts »