Bajar de Peso Rejuvenece Corazones de Obesos

Posted at — cardiocirugia — diciembre 29th, 2009 — 23:52 under General,noticias

Una dieta sumada a ejercicios son elementos que permiten a los obesos reducir su peso y, aunque esa disminución sea moderada, impactaría notablemente en la salud cardiovascular.

Reducir sólo unos cuantos kilos, aunque sea moderadamente, tendría un impacto en la salud cardiovascular de los obesos, incluso si llegaran a recuperar parte de lo adelgazado, según revela un estudio que publica la revista “Journal of the American College of Cardiology”.

Se ha demostrado que la obesidad duplica el riesgo de desarrollar insuficiencia cardiaca, ya que favorece la aparición de anomalías en la estructura cardiovascular y en el funcionamiento del corazón. Por ello, un grupo de investigadores encabezados por Lisa de las Fuentes, profesora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington-St. Louis (EEUU) y cardióloga en el hospital Barnes-Jewish, decidió investigar los efectos cardiovasculares que tendrían en pacientes obesos un adelgazamiento moderado (entre el 5% y el 10% del peso corporal) y una posible recuperación de los kilos perdidos tiempo después.

Los investigadores contaron para su estudio con una muestra de 60 individuos obesos, de los cuales 46 completaron un periodo de seguimiento de dos años. Sus edades iban desde los 22 a los 64 años, tenían unos índices de masa corporal de entre 30 y 44 (por encima de 30 refleja obesidad leve y más de 40 es signo de obesidad mórbida) y no eran candidatos a someterse a cirugía para perder peso (como el by-pass gástrico o la banda gástrica).

Aunque ninguno de los participantes presentaba indicios clínicos evidentes de insuficiencia cardiaca (respiración entrecortada, tos o acumulación de fluidos) ni tomaban fármacos para bajar el colesterol, un tercio de ellos estaba siendo tratado por hipertensión.

Además, a través de una ecocardiografía avanzada y de imágenes por ultrasonidos los investigadores hallaron leves aunque detectables disfunciones coronarias en los participantes. Durante el tiempo que duró la investigación los pacientes siguieron dos tipos de dieta, una baja en carbohidratos y otra pobre en grasas. Las mujeres consumieron entre 1.200 y 1.500 calorías y los hombres entre 1.500 y 1.800. Además, debían dedicar al ejercicio (principalmente a andar) unas tres horas y media a la semana.

Por lo general, la mayor pérdida de peso se registró durante los primeros seis meses del programa, en los que los participantes llegaron a rebajar hasta un 9% de su peso inicial. Sin embargo, los máximos beneficios cardiovasculares se detectaron tiempo después de que se lograse la pérdida de peso, dándose los niveles más altos de mejora entre los 12 y los 24 meses después que comenzase el estudio.

Entre los progresos experimentados por los participantes se observó una disminución del grosor de la musculatura coronaria, una mejora de la función de bombeo y relajación del corazón (mejorando el riesgo de insuficiencia coronaria) y una disminución del grosor de las paredes de la carótida (evitando la formación de placa en la misma). Además, los niveles de triglicéridos y colesterol de los pacientes también mejoraron.

Sin embargo, un año después de que comenzase el programa la mayoría de los participantes fue recuperando lentamente algo del peso ganado, aunque no todo, ya que al cabo de dos años habían adelgazado una media de cuatro kilos respecto a su peso inicial. No obstante, a pesar de haber vuelto a ganar peso, al concluir el estudio aún se mantenían (aunque en menor grado) parte de los beneficios cardiovasculares logrados durante el proceso.

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