Palabras de despedida al Dr. Andres Osquel Benítez Goitizolo

Posted at — alergia — agosto 21st, 2015 — 3:01 under General

Compañeros y compañeras:

Congojeros presentes:

Amigos que nos acompañan:

Hemos venido a este sagrado lugar a dar el último adiós a un querido hijo de este pueblo, a un congojero ilustre, a Andrés Osquel Benítez Goitizolo, para nosotros y por siempre Osque u Osquelito, el médico…

Conocen los aquí presentes de su terrible dolencia, la que en menos de un año nos lo ha arrebatado físicamente, pero saben también de su resistencia callada en la lucha por la vida, tras una intensa hospitalización. Hoy nos deja y con su partida una estela de dolor embarga los corazones de quienes lo conocimos y compartimos con él lazos de familiaridad, compañerismo y amistad en Cuba y allende los mares.

Pierde su familia a un hijo, un padre y un hermano ejemplar. El consultor, el consejero, la guía para la acción unida, la voz de la unidad familiar heredada y cultivada con creces.

Pierde esta comunidad a uno de sus médicos más virtuosos y consagrado de todos los tiempos y a un colaborador infatigable Vanguardia Nacional de los CDR. Los congojeros no han faltado aquí porque su hijo ganó ese cariño desde la niñez y lo cultivó como una divisa.

Pierde su centro de trabajo el Hospital Provincial Pediátrico Universitario “Paquito González Cueto” de Cienfuegos a un entrañable especialista vinculado a él siempre en el servicio asistencial y docente, aunque se desempeñase en tareas administrativas como asesor de cuadro, responsabilidad que cumplió en los años más recientes. Veinticinco años de tesonera labor solo interrumpidos por los años de estudios y trabajo como residente en alergología en el Hospital Provincial Pediátrico Universitario “William Soler” en La Habana en el período 1992-1994 y por su labor como colaborador en la República de Zimbabwe entre el año 2005 y 2006 marcaron su prolongada ausencia.

Pierde la comunidad científica de las ciencias de la salud a un apasionado investigador, un observador acucioso, un puntual analista preocupado por los fenómenos que inciden en la prevalencia de los procesos alérgicos y su estudio en la edad infantil, aunque los adultos no estuvimos lejos de su alcance.

Queda su obra expuesta en un sinnúmero de ponencias en jornadas territoriales, congresos nacionales e internacionales, en la Sociedad Cubana de Alergia e inmunología clínica y en los vínculos con la Sociedad Francesa de Alergología. Nos quedan sus estudios y sus trabajos clínicos en las vacunas contra la alergia. Nos queda una obra ejemplar que debería ser enriquecida por sus compañeros de la profesión –para que perdure por siempre- y la publicación inmemoriam de los artículos de los que ya enfermo, durante los días de tratamiento en el hogar, imponiendo su voluntad, preparó para presentar en revistas especializadas para su publicación, de ello puedo dar fe.

Se pierde a un docente, no por oficio, sino por el derecho legítimo ganado de quien enseña lo que sabe y contribuye en pago, como dice la máxima martiana, a la educación de los demás. A un médico, formador de otros médicos, al profesor universitario que gracias a su responsabilidad, dedicación y preparación científico-profesional transitó desde la Categoría Instructor hasta la principal Auxiliar alcanzada en el 2012 después de una intensa preparación pedagógica que le permitió obtener en el 2010 el título como Máster en Educación por la Universidad de Cienfuegos.

El médico y el docente se fundieron en él en un tránsito armonioso que inició desde su temprana juventud para graduarse en Medicina General en Villa Clara en 1982; como Doctor en Medicina en 1985; como especialista en Primer Grado en Alergología en 1994 y más reciente, en Segundo Grado en Alergología por la Universidad de Ciencias Médicas de Sancti Spíritus.

La síntesis se hace rápido, pero todos sabemos cuánto esfuerzo y dedicación merecen estos empeños, cuanto se sacrificó y en cientos de oportunidades hasta expuso su salud con largas jornadas de trabajos o madrugadas de vigilia para llegar con puntualidad al trabajo.

Pierde la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana a un distinguido afiliado; al médico que se ganó pertenecer a este aguerrido grupo por tener el mérito, en plena juventud, de haber llevado junto a su mochila como médico su fusil al hombro durante la guerra de liberación nacional en la República Popular de Angola.

Pero los que desde la niñez compartimos con él la amistad que la vida y la realización profesional hicieron perdurables perdemos a una joya que no podremos jamás reponer. Más, nos quedamos con su aliento, sus buenas maneras, su porte y su elegancia, su cariño inagotable, todos empequeñecidos por el dolor de su ausencia. Sus amigos de ayer y de hoy, aquí estamos.

A todos, la vida alguna vez nos ha deparado momentos tristes, pero a mí en lo personal, espero no me ponga momento más difícil que aquel que hace menos de un año, junto a dos de sus seres queridos y entrañables amigos-hermanos aunque no de sangre- fui partícipe de la decisión médica que diagnosticaba su enfermedad e indicaba el primer ciclo de tratamiento. Con respecto a ese día tengo sentimientos encontrados: la confirmación de la sospecha era muy dura, más su silencio, su ecuanimidad de siempre su compostura sin quejas ni lamentos, y su ánimo para enfrentarse a la adversidad que con causa conocía, fueron tan grandes que hoy los valoro sobrehumanos.

Ese es el Osquel que despedimos, el hombre pausado pero enérgico, el batallador silencioso que hasta el último aliento tuvo una esperanza.

El dolor nos une ante un hombre de una talla especial, a quien no podemos olvidar porque el deber nos llama a acompañar a sus seres queridos y ver crecer como un hombre de bien a ese pequeño retoño, expresión de su orgullo como padre.

A Osquel sólo lo despedimos físicamente porque sus recuerdos serán eternos, como eterna será la obra profesional y humana por él ejercida siempre.

A ustedes: familiares, amigos y vecinos, a la dirección y los trabajadores del Hospital Provincial Pediátrico Universitario “Paquito González Cueto” y a la dirección de salud en Rodas, en nombre de sus seres queridos, gracias por el respaldo en días tan difíciles y por las condolencias ofrecidas.

Para ti, Osque, amigo querido ¡Paz y descanso eterno a tus restos mortales!

Muchas Gracias.

Congojas, 20/08/2015.

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