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oct 04 2011

¿Dignificar lo indignificable?

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Por: Alain Darcourt, coordinador del Grupo HxD Cienfuegos

Hace unos años cuando comenzaban en nuestro país las campañas por el respeto a la libre y responsable orientación sexual, un amigo en tono de broma me comentaba no hay pájaro bueno ni tamarindo dulce reproduciendo en una frase todos los mitos, prejuicios y creencias negativas que el desconocimiento de la realidad homosexual ha ido construyendo en el imaginario colectivo, que incluye obviamente a las mismas personas sexo diversas. Como argumentos: las conductas llamativas, el cambio frecuente de pareja, la pérdida de valores, el comportamiento social…

Cuando confronté sus argumentos con los míos, contrarios a su afirmación, digamos que, cuando menos, en todos los grupos humanos hay personas comunes, con una vida responsable, productiva para si mismos, su pareja, familia y para la sociedad, personas excepcionales por su desempeño político, científico, artístico, militar, patriótico y en diversas esferas de la vida y personas patológicas o desviadas en lo personal y/o lo social: con trastornos de personalidad, u otros trastornos más o menos profundos… me replicó: si, pero fíjate en todos esos “bajiticos” y en los travestis…

Después de varias horas de discusión convenimos que no pueden pagar justos por pecadores, y comprendió que la homosexualidad es una orientación sexual que en sí misma sólo tiene efectos menores sobre el desarrollo de la personalidad (como cualquier identidad asumida sobre las configuraciones de sentido que integran la personalidad, digamos por ejemplo la propia heterosexualidad o las creencias religiosas) y sobre todo, que los múltiples condicionamientos de crianza, educativos, de género, los medios de comunicación y muchos otros factores sociales, son los determinantes en la conformación de las actitudes y conductas de los sujetos.

Recordaba que Schofield, psicólogo norteamericano apuntó: “Muchos de los problemas que abruman al homosexual son creados por la hostilidad de la sociedad… las actitudes, no del homosexual, sino de las demás personas hacia esta condición, crean una situación que puede tener un efecto profundo en el desarrollo de la personalidad y puede conducir a un deterioro del carácter de un género que impide la integración efectiva en la comunidad…”

Las personas con una orientación sexual e identidad de género diferente a la heterosexualidad dominante construyen su identidad sexual y personal con los referentes más negativos que sobre sí mismos va naturalizando nuestra cultura desde la familia, la escuela, las organizaciones sociales, los medios masivos de información y el resto de los elementos que intervienen en la educación y formación del sujeto; educándose además en ambientes que tienden a ridiculizar, agredir y cuestionar la homosexualidad, observando como modelo la relación heterosexual y los roles estereotipados de género, y en los peores casos, viviendo en condiciones de marginalidad que los convierte en individuos especialmente vulnerables ante el abandono temprano del sistema educativo, la falta de una profesión, la ausencia del grupo primario de apoyo y contención que es la familia, la baja autoestima, la inseguridad, la ira, la depresión, la desesperanza, el temor, la frustración…

La comprensión de esta difícil realidad es compleja para los hombres y mujeres heterosexuales, lejos de este sufrimiento, cuyas creencias se convierten en productos enquistados de los condicionamientos de su tiempo, mucho peor si no tienen una formación humanista, y que asumen que el comportamiento social “irritante” (de una parte de ellos) debe ser el comportamiento de todos “los de su especie” y que la causa fundamental, sino la única, está en “la perversión moral que entraña” (como le escuché decir a un funcionario). Visto así, la homofobia es innegablemente un mecanismo represivo que utiliza el poder patriarcal para perpetuar su hegemonía desde el heterosexismo, por tanto, es política y es ideología.

Al respecto, el sociólogo francés Louis-Georges Tin decía “por lo demás, las teorías teológicas, morales, jurídicas, médicas, biológicas, sicoanalíticas, antropológicas, etc, nunca son más que razones inventadas para justificar después una convicción íntima, evidentemente injustificable, según los dispositivos en consonancia con las creencias del momento… “, dispositivos generadores de poder según Foucault. La reacción esencia de estos sujetos ante la otredad sexual puede definirse con las palabras de Margarite Yourcenar, en su obra “Alexis o el Tratado del Inútil Combate”: …echan la culpa a los malos ejemplos, al contagio moral y sólo retroceden ante la dificultad de explicarlos. No saben que la naturaleza es más diversa de lo que suponemos: no quieren saberlo porque les es más fácil indignarse que pensar…

Pero lo que resulta verdaderamente lastimoso, es encontrar todavía en boca de gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros (LGBT), frases despectivas, cuando no abiertamente homofóbicas hacia sus iguales, máxime cuando experiencias de vida similares han acontecido, y resulta fácilmente entendible que quienes no tuvieron la suerte de enfrentar contextos menos estigmatizantes y discriminatorios y no han logrado escalar en el orden social o de crecimiento personal y espiritual, se debe fundamentalmente a no haber podido encontrar un resquicio ante las generalizadas actitudes y prácticas de una homofobia sistemática, y la capacidad adaptativa de desarrollar mejores habilidades sociales para ser menos vulnerables. ¿Son por ello seres inferiores carentes de derechos? Ya sabemos a donde han conducido las teorías de la selección natural aplicadas a la sociedad.

Claro que también las personas con sexualidades no heterosexuales, en su ignorancia acrítica, reproducen los estereotipos y argumentos que los centros de poder generan acerca de los fenómenos periféricos (como ocurre alrededor del color de la piel, los orígenes étnicos, por razones religiosas, culturales, etc), pero cuando estas posiciones son asumidas por ciertos individuos de la comunidad LGBT habitualmente marginados que ahora pretenden asumir las reglas del juego discriminatorio para coquetear con mejores posiciones sociales o el poder mismo, ¿acaso hay mayor falta de dignidad que la prostitución del alma y el carácter? para quienes las banderas que ha levantado Mariela (y todos los que nos hemos sumado a ese activismo) no valen la pena porque no se puede dignificar lo indignificable… sin dudas, lo lastimoso se vuelve agraviante, desde sus egos deformados, y más, también sabemos que significa personificar en la directora del CENESEX y esta institución, lo que constituye una política de estado para conquistar toda la justicia social posible.

En este caso si recordé a mi abuelita y la siempre cuestionable sabiduría popular: no hay peor cuña que la del mismo palo.

01/10/11

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oct 01 2011

Salud Sexual para el Milenio: Declaración y documento técnico

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SINOPSIS

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) han sido concebidos para resolver algunos de los problemas sociales más complicados y urgentes de nuestro tiempo, así como para fomentar el desarrollo humano en el nuevo milenio. En esta declaración y documento técnico se afirma que la promoción de la salud sexual debe desempeñar una función clave para cumplir los ODM. La promoción de la salud sexual es fundamental para la consecución de la salud y el bienestar, así como para alcanzar el desarrollo sostenible y, más específicamente, para la ejecución de los ODM. Las personas y las comunidades que disfrutan del bienestar sexual están mejor preparadas para contribuir a la erradicación de la pobreza individual y social. Por cuanto la promoción de la salud sexual fomenta la responsabilidad individual y social, además de las interacciones sociales equitativas, contribuye a mejorar la calidad de vida y a la instauración de la paz.

Este documento especifica y explica en detalle ocho aspectos bien diferenciados pero interrelacionados de la salud sexual que desempeñan funciones importantes para fomentar el desarrollo humano. Con el propósito de contribuir de manera significativa y eficaz al cumplimiento de los ODM, los programas de promoción de la salud sexual deben abordar la totalidad de la sexualidad humana. Por ejemplo, para promover eficazmente la reducción del riesgo de infección por vía sexual del VIH, los programas de promoción de la salud sexual deben reflejar e incorporar la realidad de que las relaciones sexuales incluyen al género y la dinámica de poder, y además, de que el deseo de intimidad y el placer desempeñan una función primordial en la configuración del comportamiento sexual. Por otra parte, todos los gobiernos, organismos internacionales, el sector privado, las instituciones académicas y la sociedad en general, además de las organizaciones de salud sexual, deben adoptar un enfoque intersectorial que promueva la salud sexual como una estrategia diferenciada y esencial para lograr los ODM.

Salud Sexual para el Milenio conceptualiza a la salud sexual como multidimensional e identifica y examina específicamente ocho metas concretas que en conjunto comprenden un enfoque integrado e integral de promoción de la salud sexual. Por último, este documento técnico describe las acciones necesarias específicas que son especiales para cada una de las ocho metas de la declaración.

1. Reconocer, promover, garantizar y proteger los derechos sexuales para todos

Los derechos sexuales son un componente integral de los derechos humanos básicos y por consiguiente son inalienables y universales. La salud sexual es un componente integral del derecho al goce del grado máximo alcanzable de salud. La salud sexual no puede obtenerse ni mantenerse sin derechos sexuales para todos.

Acciones necesarias

1.1 Para abogar eficazmente por la salud sexual y promoverla es importante que los derechos sexuales estén ubicados dentro del contexto de los derechos humanos existentes. Debe alentarse a los gobiernos y las organizaciones y organismos internacionales a que respalden la agenda de los derechos sexuales mediante el reconocimiento, la promoción, el respeto, la garantía y la protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales esenciales para la salud sexual.

Este enfoque servirá para ubicar a los derechos sexuales dentro de los tratados y los convenios vigentes, de manera que los derechos sexuales estén incluidos en los mecanismos de seguimiento y cumplimiento de estos acuerdos.

1.2 La promoción de los derechos sexuales exige la acción participativa y los proyectos dialógicos que aportan diferentes perspectivas culturales, religiosas y sociales al tema de la salud sexual.

1.3 Debe establecerse un sistema para el seguimiento y la evaluación de los adelantos en materia de derechos sexuales. Este sistema debe incluir el estudio y la evaluación de las implicaciones de los cambios en la política y las leyes relacionadas con los derechos sexuales, a fin de lograr resultados a largo plazo en materia de salud y calidad de vida.

2. Avanzar hacia la igualdad y la equidad de género

La salud sexual exige igualdad, equidad y respeto, independientemente del género.

Las inequidades y los desequilibrios de poder relacionados con el género entorpecen las interacciones humanas armónicas y constructivas y, por consiguiente, el logro de la salud sexual.

Acciones necesarias

2.1 Los postulados sobre derechos, que figuran en acuerdos y pactos internacionales, atinentes al derecho que tienen las niñas y las mujeres a igualdad, educación y servicios relacionados con la sexualidad, deben incluir explícitamente el derecho fundamental a la autonomía y la igualdad en las relaciones sexuales.

2.2 Las instancias normativas y los líderes de opinión pública deben hablar abiertamente de que un componente sustancial e importante de la desigualdad en materia de género se relaciona directamente con los desequilibrios de poder en las relaciones sexuales.

2.3 Los padres, las madres, las familias y las comunidades desempeñan funciones clave al contribuir a la formación de los roles de género en niños y niñas . Hay que alentarlos y asistirlos para que ayuden a sus hijos a desarrollar roles equitativos de género. El padre, en particular, puede contribuir a alentar a sus hijos varones a que adopten conceptos de masculinidad que no propicien la inequidad por razones de género.

2.4 Para alcanzar eficazmente sus objetivos, los programas de educación de la sexualidad, en particular los dirigidos a los jóvenes, deben abordar la dinámica de género en las relaciones sexuales y ayudar a los estudiantes a desarrollar y adoptar comportamientos equitativos de género.

2.5 Las representaciones en los medios de comunicación, ya sea por medio de la música o imágenes visuales, con frecuencia exponen en formas sutiles o descaradas, guiones sexuales dirigidos a los jóvenes. La presentación de guiones sexuales con equidad de género en los medios de gran circulación tiene el potencial de hacer una contribución importante a la igualdad de género en toda la sociedad. Por lo tanto, los gobiernos y el público en general deben instar con firmeza a la industria del entretenimiento a que se convierta en una fuerza para lograr cambios positivos con respecto a la sexualidad y el género.

2.6 Efectuar cambios en las leyes y en las políticas para conseguir que las mujeres y los hombres tengan acceso igualitario a los servicios de atención de salud sexual, sea cual fuere su nivel de ingresos, sin estigmas, discriminación ni sesgo por los proveedores y los servicios de salud.

3. Condenar, combatir y reducir todas las formas de violencia relacionadas con la sexualidad

La salud sexual no puede lograrse mientras las personas no estén libres de estigma, discriminación, abuso, coerción y violencia sexuales.

Acciones necesarias

3.1 Para ser eficaces, las leyes, políticas y programas destinados a reducir la violencia relacionada con la sexualidad deben abordar la desigualdad de género con respecto a los derechos humanos y la posición económica. Esto abarca la legislación para prohibir todas las formas de violencia sexual y acoso contra niños y niñas, las mujeres y las minorías sexuales.

3.2 Se requieren programas integrales de salud pública para aumentar la toma de conciencia sobre la necesidad de abordar la violencia sexual. También deben ponerse en práctica programas complementarios destinados a la prevención primaria de la violencia sexual. En todos los segmentos de la sociedad, deben ejecutarse programas de prevención de la violencia sexual.

3.3 Para reducir eficazmente el impacto de la violencia sexual es necesario reformar el ámbito de la atención de salud. Esto incluye la eliminación de todas las formas de discriminación relacionadas con el género u orientación sexual dentro de los sistemas de atención de salud y velar por que el personal de atención de salud y las instituciones en las que trabajan esas personas, estén preparadas adecuadamente para recibir y tratar a las víctimas de la violencia sexual.

4. Proveer acceso universal a la información completa y educación integral de la sexualidad

Para lograr la salud sexual, todas las personas, incluidos los jóvenes, deben tener acceso a la información completa y a la educación integral de la sexualidad, así como a los servicios de salud sexual en todo el ciclo de vida.

Acciones necesarias

4.1 Hacer obligatoria la educación integral de la sexualidad basada en derechos, sensible al género y culturalmente apropiada, como un componente indispensable de los programas de estudios escolar a todos los niveles y aportar los recursos que sean necesarios.

4.2 Trabajar con organismos de la comunidad para llegar hasta los jóvenes que no están en la escuela y a otras poblaciones de alto riesgo, con educación integral de la sexualidad.

4.3 Emitir directrices para conseguir que los programas y servicios de educación de la sexualidad se basen en el principio de la toma de decisiones plenamente fundamentada y autónoma.

4.4 Garantizar que los programas de educación de la sexualidad se fundamenten en evidencias e incluyan las características de eficacia comprobada. Esto debe hacerse de manera que permita la creatividad y se atiendan las necesidades específicas de la comunidad al formular y evaluar programas innovadores.

5. Asegurar que los programas de salud reproductiva reconozcan el carácter central de la salud sexual

La reproducción es una de las dimensiones fundamentales de la sexualidad humana y, como tal, puede contribuir a fortalecer las relaciones y a la satisfacción personal, cuando se desea y se planifica. La salud sexual abarca la salud reproductiva. Deben ampliarse los programas actuales de salud reproductiva para abordar las diversas dimensiones de la sexualidad y la salud sexual de manera integral.

Acciones necesarias

5.1 Las declaraciones de gobiernos, de política transnacional y de política con respecto al financiamiento de la salud reproductiva y la obligatoriedad de los servicios deben incluir, de conformidad con la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), de 1994, referencias específicas a la salud sexual.

5.2 La programación de salud sexual y reproductiva debe incluir un compromiso claro de que esa programación reflejará e incorporará a cabalidad las definiciones de trabajo de la OMS de los derechos sexuales.

5.3 La programación de salud sexual y reproductiva debe reconocer y reflejar los aspectos positivos de la sexualidad humana y estar orientada de manera equilibrada hacia los resultados positivos así como negativos.

5.4 Todos los proveedores de servicios de salud reproductiva deben recibir, mediante capacitación antes del servicio y en servicio, el conocimiento, las destrezas y las condiciones para el nivel de confort con objeto de abordar eficazmente en su trabajo la sexualidad y la salud sexual.

6. Detener y revertir la propagación de la infección por el VIH y otras infecciones de transmisión sexual

El acceso universal a la prevención eficaz, la orientación y las pruebas voluntarias, a la atención y el tratamiento integrales de la infección por el VIH/sida y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) son igualmente esenciales para la salud sexual. Es necesario reforzar de inmediato los programas que garantizan el acceso universal.

Acciones necesarias

6.1 El financiamiento y los recursos actuales para la prevención de las ITS y la infección por el VIH en el mundo en desarrollo son significativos pero insuficientes para el cumplimiento de los ODM. Por consiguiente, es necesario aumentar el financiamiento para la prevención de las ITS y la infección por el VIH.

6.2 A pesar de los considerables esfuerzos de distribución, muchas personas en el mundo en desarrollo no tienen acceso regular a los condones. Por consiguiente, es necesario mejorar los niveles actuales de los programas de distribución de condones.

6.3 Deben aumentarse los esfuerzos para conseguir que se formulen y se lleven a la práctica los programas de prevención de las ITS y la infección por el VIH, de acuerdo a los conocimientos y la investigación más actualizados sobre la eficacia de los programas.

6.4 El financiamiento y las decisiones sobre los programas para la prevención de las ITS y la infección por el VIH deben basarse en los principios de los derechos humanos, no en los puntos de vista ideológicos de los donantes ni de quienes formulan los programas. Esto incluye el derecho de las personas a tomar decisiones plenamente fundamentadas acerca de su salud sexual.

6.5 Para ser eficaz, la programación destinada a la prevención de las ITS y la infección por el VIH debe abordar las desigualdades sociales relacionadas con la orientación sexual y el género. Está claro que la interrupción y la reversión de la epidemia de ITS y de la infección por el VIH en el mundo en desarrollo no pueden ocurrir sin aumentar considerablemente la capacidad de las mujeres para participar por igual en la vida económica y política y para ejercer directamente el control sobre su salud sexual y reproductiva.

7. Identificar, abordar y tratar las preocupaciones, las disfunciones y los trastornos sexuales

Debido a que las preocupaciones, las disfunciones y los trastornos sexuales repercuten en la calidad de vida, es fundamental reconocer, prevenir y tratar las preocupaciones, las disfunciones y los trastornos sexuales.

Acciones necesarias

7.1 Dada la importancia del funcionamiento sexual adecuado para la salud sexual general, la salud y el bienestar generales, así como para la salud de las relaciones interpersonales, la evaluación y el tratamiento de las preocupaciones, los problemas y la disfunción sexuales deben ser específicamente señalados e incluirse en los programas y acuerdos nacionales e internacionales para promover salud sexual.

7.2 La función sexual y la identidad de género se reconocen cada vez más como componentes clave de la salud general; por otro lado, los problemas de disfunción sexual y disforia de género están asociados con otros trastornos médicos y con el bienestar individual y de las relaciones. Por consiguiente, la evaluación integral de la salud sexual que incluye la evaluación básica de la función sexual y de la identidad de género debe convertirse en un componente habitual de la atención de salud.

7.3 Muchas preocupaciones, trastornos y disfunciones sexuales tienen sus raíces en una falta de información acerca de la sexualidad. La información sobre el funcionamiento sexual debe incluirse como un componente de la educación integral de la sexualidad y estar al alcance de todas las personas. Las escuelas, a través de sus programas de educación en salud sexual, y el sector de la salud (médicos, enfermeras y otro personal sanitario) deben desempeñar funciones clave al educar a sus estudiantes y pacientes acerca del funcionamiento sexual.

7.4 Los programas de capacitación para los maestros, trabajadores comunitarios y trabajadores de salud deben incluir, como un componente usual, la capacitación en disfunción sexual, trastornos y problemas del género. Esos programas deben incluir capacitación específica para educar a los clientes acerca del desarrollo de la función sexual y de la identidad de género. La capacitación en medicina y enfermería debe ir más allá de impartir educación, a fin de asignar una atención especial al abordaje y el tratamiento de los problemas y las disfunciones sexuales.

7.5 Se están elaborando métodos óptimos de tratamiento para las preocupaciones, las disfunciones los trastornos sexuales y los problemas de identidad de género, pero hace falta más investigación a fin de formular directrices basadas en la evidencia para la mayoría de estos trastornos. La asignación de fondos para efectuar esta investigación es necesaria y se justifica por la considerable repercusión que estos problemas tienen en la persona, la pareja y la familia y, en último término, en el grupo social en general.

8. Lograr el reconocimiento del placer sexual como un componente de la salud y el bienestar total

La salud sexual es más que la ausencia de enfermedades. En todo el mundo, debe reconocerse y promoverse el derecho al placer sexual.

Acciones necesarias

8.1 La comunidad internacional está reconociendo y respaldando cada vez más el concepto de los derechos sexuales. Sin embargo, hasta la fecha, el consenso comunitario, nacional e internacional se ha centrado predominantemente en los derechos sexuales negativos (por ejemplo, ausencia de ITS y de la infección por el VIH, violencia sexual y abuso), y con frecuencia se excluyen los derechos sexuales positivos (por ejemplo, el derecho al placer y la satisfacción sexual). Para reflejar mejor la realidad humana y satisfacer las necesidades de las personas y las parejas, los acuerdos internacionales y los documentos de establecimiento de prioridades deben enunciar con claridad los objetivos en cuanto a ambos tipos de derechos sexuales, ya sean positivos o negativos.

8.2 Los programas de promoción de la salud sexual para todos los grupos, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidades, deben abarcar la realidad de que el placer y la intimidad sexuales son poderosos factores motivadores del comportamiento sexual y que el placer sexual contribuye a la felicidad y al bienestar.

8.3 A menudo se ha condicionado a los educadores y los proveedores de atención sanitaria, a través de su capacitación, para que conceptualicen a la salud sexual en relación a los derechos sexuales negativos. La capacitación previa al servicio y en el servicio para los educadores de salud sexual y los proveedores de salud debe hacer hincapié en particular en la promoción de los derechos sexuales positivos para las personas de todas las edades, a fin de contrarrestar la importancia excesiva que suele asignarse a los derechos sexuales negativos.

Conclusión

Para alcanzar estas metas y para poner en práctica estas acciones necesarias, es esencial que los planes de acción internacionales, regionales, nacionales y locales para el desarrollo sostenible asignen una alta prioridad a las intervenciones de salud sexual, asignen recursos suficientes, aborden las barreras sistémicas, estructurales y comunitarias y hagan el seguimiento del progreso logrado.

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Cláusula de descargo de responsabilidad

Este documento es el resultado de un proceso de consulta y perfeccionamiento efectuado por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS). No se trata de una publicación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS); aunque se reconoce la participación de la OPS, el contenido de esta publicación es responsabilidad de la WAS.

Salud Sexual para el Milenio: Declaración y Documento Técnico es una publicación de la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS) realizada con el apoyo financiero de la Fundación Ford. Favor de citar este documento como:
World Association for Sexual Health. (2008).
Salud Sexual para el Milenio: Declaración y Documento Técnico.
Minneapolis, MN, USA, World Association for Sexual Health.

Esta publicación puede ser utilizada para actividades académicas y de desarrollo programático, sólo puede ser reproducida con estos fines. Es obligatorio citar la fuente en cualquier tipo de reproducción. En ningún caso podrá utilizarse esta publicación con fines comerciales.

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sep 15 2011

¡Ah! ¡Las Bodas!

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Por: José Martín Díaz Díaz.
Isabel Ilincheta con su vestido de larga cola y oronda como toda novia camino al altar, no sabe que Pimienta, sin galas pero cuchillo en mano viene por esas callejuelas con una orden que no cumplirá: ¡A él no, a ella! Vestido blanco que se pinta con sangre del novio frente a la iglesia del Ángel, gritos, Cecilia enloquecida. Telón.
¡Aplausos emocionados!
No hay nada como la ceremonia nupcial para aportar dramatismo al cierre de una trama. En teatro, películas, telenovelas… la muchacha se va a casar con quien no desea, pero irrumpe el amado, a caballo, en una avioneta, en paracaídas, que rompe los vitrales de la iglesia. Miles de veces nos hemos emocionado frente a una boda, sólo por concepto de pantalla. No solamente es espectacular sino que viene muy a propósito con el desenlace de: y por fin se casaron y fueron felices.
La boda en la vida real es a su vez un ceremonial al alcance de todos. Por lo menos en Cuba, casarse es casi el único acto que justifica que el individuo común se muestre con galas inacostumbradas y sea protagonista de un fastuoso espectáculo. La otra oportunidad son los quince años en las muchachas, festejo cuyo origen está relacionado con el mismo tema (la presentación en sociedad de la joven casamentera) y que cuando se celebra de modo suntuoso conserva en sus rituales este espíritu.
Tal vez por influencias de la pantalla las fotos de la quinceañera deben ser una especie de disfraz de ocasión que la haga parecer una estrella de cine. Especie de juego de ensoñación justificado que casi todo el mundo prefiere aprovechar. Ya sea la misma muchacha o sus parientes. No veo nada de malo en estas fantasías, si acaso en el concepto sobre el cual debe sentar sus bases. Cualquier persona puede hacerse fotos con una apariencia inusual, por el simple goce de hacerlo, pero parece que necesitamos un motivo socialmente establecido para que no parezca egolatría y para que disculpe el gasto que ocasiona.
La boda intenta ser menos frívola, pues se trata de personas adultas tomando una trascendente decisión, pero no por eso escapa de su lado teatral. Para los novios es el momento de ser los protagonista de un espectáculo que seguro han admirado, en la realidad y en la pantalla. Es el día de sentirse como en una película, con independencia a lo que esto represente, muchas veces la vida en común ya se tenía de antes o no se tendrá a partir del momento de esta celebración. La celebración en sí es cada vez más simbólica, salvando la firma de los documentos que oficializan el estado civil.
Mi prima dice que cuando se case quiere hacerlo por la iglesia. “Como en las novelas. ¡Es tan bonito! Si hay que pasar catecismo no importa. Ningún Palacio de Matrimonios es tan lindo como una iglesia”. Le cuento que en La Cabaña hacen una ceremonia que incluye guardias con uniformes de época, y una capilla que no es de verdad, donde un notario te casa como si fuera un cura y hasta hay un coche de caballos para traer a la novia. “¡Eso me gusta más! ¡Mejor todavía! ¿Pero tú me lo pagas?”
Se me ocurre que si en La Cabaña brindaran este servicio para fingir incluso la boda civil, o sea, que dos personas puedan hacer como que contraen nupcias, para disfrutar toda esta teatralidad y al día siguiente cada cual para su casa y no ha pasado nada, seguro que tendrían su clientela. Tal vez no tanta porque pudiera verse como payasada, para estos goces se precisa una justificación y esa la da el matrimonio. Los gays hacen bodas simbólicas pero en estas la unión es real, lo único que no sucede es que se oficialice en documentos. También estuve en una boda en la que sí se firmaron los documentos de una unión en pareja que no era cierta, la de un gay y una lesbiana, hace mucho tiempo, que querían ocultar su orientación sexual con este arreglo. Me sorprendió mucho lo que allí ocurrió:
Fue una boda glamorosa, como muchas, y de pronto mi amiga lesbiana temblaba de la emoción mientras la engalanaban. Su madre lo sabía todo y aún así abrazaba a la hija con vuelcos en el corazón, como la madre de la tradicional historia que despide a su niña que se irá a conformar una familia nueva. Esto sucedía en privado y frente a otros que igual sabíamos, no era una representación para engañar a la concurrencia. Ambas estaban tan imbuidas en sus personajes que se lo creyeron del todo. Lo teatral se impuso a la realidad, hasta hubo lágrimas y no fingían. Una boda es una boda, un convite a lo ilusorio. Y no me refiero con esto al matrimonio como institución, sino a la ceremonia.
Puede ser hermoso, y todos tenemos derecho a soñar y fantasear. Malo que haya que casarse para disfrutar de esto y malo que esto consolida una visión muy subjetiva sobre la unión en pareja. A veces pienso que el matrimonio siempre ha tenido que disimular su condición de contrato económico, adornando su firma con alegorías al amor eterno.
Y puede que ahora yo esté hecho un lío aquí, observando por separado sus elementos.
Por un lado los contratos son importantes y el matrimonio no es una excepción.
Por otro, tener oportunidades para la teatralidad y el ensueño es válido y bueno.
Y por último creo que la monogamia es una de las más hermosas maneras de amar y la más comprometida.
Lo que me parece equivocado es amalgamar todo esto como si fuera la misma cosa. Se puede gustar de la fastuosidad de una boda y no de la monogamia, Se puede sentir total compromiso con la persona que elegimos como pareja y no gustar del contrato matrimonial, se puede exigir el derecho a este contrato sin gustar de las bodas fastuosas ni considerarlo necesario para el amor. No me parecen contradictorios ninguno de estos puntos de vista, incluso considero que todos son válidos, como muchos otros cuya supuesta contradicción puede estar dada por el error de interpretar como uno solo los múltiples componentes de este suceso llamado boda.
Todavía me falta pensar por qué son las mujeres las más engalanadas. ¿Son más presumidas o son la oferta? Como para demostrar que fue una buena elección, se adorna la mercancía, no a quien la compra. El usuario solo mira y señala, no tiene que convencer al objeto de que debe irse con él. ¿Por qué ellas son más presumidas? ¿Es que a ellos siempre se les piensa mirando y a ellas siendo miradas? Debo alertarle a mi prima para que se fije bien cómo se viste su novio en esa boda con la que sueña. A lo mejor se le ocurre que lleguen ambos en sendos coches, compitiendo en galas sorprendentes, con unos letreros que digan: Todo esto para ti, mi amor. Sería una bonita boda.

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