Provocaciones a un provocador

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rancisco Rodríguez Cruz, Paquito para sus familiares, amigos y colegas, y ahora también para los internautas interesados en el tema Cuba, es de los blogueros más activos en el último año. Su bitácora se ha convertido en uno de los sitios de referencia directa sobre la realidad de la isla, en particular en lo relacionado con la comunidad LGBT.
Desde su lanzamiento el 4 de diciembre del 2009, Paquito el de Cuba, como se titula el blog, ha recibido miles de visitas y comentarios a los cuales el también periodista del semanario Trabajadores, editado en La Habana, responde religiosamente y sin tapujos de ningún tipo.
Lo que sigue más que una entrevista es una conversación para conocer la experiencia de su labor y las repercusiones de la misma en el ámbito de los discursos sobre Cuba.

Lo primero que llama la atención en tu blog es que hace de la transparencia sobre tu enfermedad y tu filiación ideológica el punto de partida para tus crónicas. Valga decir que ambas cosas – seropositivo y comunista- son (para muchos) malas palabras en el mundo contemporáneo. ¿Cómo ha sido recibida esta disposición tuya a la ventilación en público de situaciones y eventos considerados polémicos?

Y también abordo mi orientación sexual, mi paternidad, mi pareja serodiscordante y otros temas más. El otro día fui a una farmacia y una señora delante de mí compró vaselina, nos miró a la dependienta y a mí, y comenzó a darnos detalles sobre lo mal que tenía las hemorroides su esposo… nos quedamos en una pieza y al marcharse la mujer, la empleada y yo nos reímos de buena gana con el incidente. O sea, sabes que la extroversión es bastante común en Cuba; sin embargo, no lo es tanto ya cuando hablamos en los medios de comunicación o desde posiciones públicas, y ello ha tenido que ver en parte con una concepción a veces dogmática de la complejidad del ser humano, y a cierta tradición histórica de un heroísmo a ultranza que nos impedía confesar nuestras debilidades, dudas, defectos, placeres… reforzadas con una propaganda externa políticamente intencionada para hacer parecer al socialismo como “el gran aburrimiento”. Por eso creo que es importante desmitificar esa imagen, y para hacerlo, yo era la persona que tenía más cerca, y sobre la única que conocía ciertas cosillas…

¿Cómo lo han recibido? Pues muy bien, como norma. Algunos amigos y amigas al principio dudaron, pero la mayoría enseguida abrazó la idea, también aparecieron otras nuevas y grandes amistades… y de todas partes he recibido mucho cariño y apoyo. También críticas, pero estas han sido fundamentalmente discrepancias en lo político, y muy excepcionalmente unos pocos comentarios homofóbicos… Entre las personas más cercanas y conocidos están quienes intercambian conmigo sobre lo que escribo con total naturalidad, y otros que simulan no leer o saber nada de la cuestión… pero incluso en estos últimos percibo un afecto sincero. Un boletín oficial del Partido Comunista de Cuba que circula en todas las dependencias gubernamentales con una selección de informaciones de las agencias internacionales de noticias —Panorama mundial— en una ocasión reprodujo un despacho de la agencia alemana DPA que hacía referencia a mi bitácora ¿y sabes cómo la tituló en el sumario que aparece en su portada?: “Periodista expone vivencias de su vida privada en Internet”.

Tengo entendido que tus crónicas no se imprimen en Cuba ¿cómo manejas el hecho de que, incluso siendo periodista reconocido, premiado, sin embargo tu público “natural”, por llamarlo de alguna forma, no tiene acceso a tus entradas en el blog? ¿Has pensado en publicar tus crónicas en forma de libro?

Estas crónicas las escribo para una página personal, son sobre mi vida e intereses particulares principalmente, nunca las propondría para un periódico o medio de comunicación formal ni en Cuba ni en ninguna otra parte. Mi labor periodística es otra, siempre lo fue, sobre temas económicos, sociales, sindicales en el semanario Trabajadores, órgano del movimiento sindical cubano… ahora también colaboro como comentarista en uno de los programas informativos estelares de la emisora nacional Radio Rebelde; o sea, tengo diversas vías para expresarme… son disímiles públicos , diferentes medios, distintos mensajes… Sucede además que el tema del periodismo digital o ciudadano cobra en Cuba, como en todo el mundo, cada vez mayor relevancia, y mis colegas han tenido a bien otorgarme varios reconocimientos profesionales en concursos y premios de la Unión de Periodistas de Cuba por este proyecto del blog, pero a veces yo dudo seriamente que los merezca, porque casi el único rasgo periodístico que tiene esta bitácora, es que la escribe un periodista.

Pienso incluso que otro de los estereotipos que tal vez quiebra este acto de nudismo emocional, como una vez le llamé, es precisamente el que podría nacer de una comparación y valoración esquemática en relación con el resto de mi labor periodística por ya casi 18 años, que nunca tuvo relación con estos otros asuntos.

Otro punto importante es la cuestión del acceso. Aquí te pongo literalmente lo que dice el sitio de estadísticas www.alexa.com sobre mi blog en el instante que redacto esta respuesta: “Paquitoeldecuba.wordpress.com is ranked #213,300 in the world according to the three-month Alexa traffic rankings. Approximately 95% of visitors to the site come from Cuba, where it has attained a traffic rank of 160…”

Como ves, el 95% del tráfico a mi blog proviene de la Isla. A pesar de nuestras limitaciones de conectividad, parece que al final sí me leen acá. Y eso no incluye los boletines electrónicos que reproducen algunos textos, los mensajes de correo electrónico y otras vías “criollas” para superar las dificultades actuales de acceso a Internet en el país. Debo confesar que esta es una de las mayores sorpresas que me dio tal aventura, pues ese rango se mantiene en el tiempo desde la primera vez que sometí el sitio al test de Alexa.

Y me sorprende, porque al final yo escribo casi todo en la bitácora por puro deleite individual; para explicarme ante Javier, mi hijo, en un futuro; tratar de entenderme yo mismo mejor en el presente y contribuir quizás a que cualquiera con similares conflictos sienta que no está tan solo… Con el transcurso del tiempo, y ante la aceptación y certeza de que increíblemente hay más personas interesadas de lo que yo supondría, también me lancé en algunos propósitos más “utilitarios”, pero de eso me preguntas más adelante.
¿Interesarían estas historias en un libro? ¿Tiene calidad lo que cuento para eso? No sé… varias personas me lo han sugerido, pero yo no tengo ni la menor idea de cómo proponer o armar un texto así, y al final soy muy perezoso para plantearme tareas que me parecen tan inmensas como esa… ¡un libro me parece algo tan serio, tan tremendo!

Para nadie es un secreto que Cuba está llevando a cabo una fuerte campaña en contra de la homofobia – tal vez una de las más radicales a nivel internacional-, pero el asunto del matrimonio gay, al parecer, sigue siendo tabú en los corredores legislativos ¿crees que una ley de igualdad matrimonial se apruebe alguna vez en Cuba? ¿Qué tendría que pasar para que esto suceda?

El Código de Familia más temprano que tarde tendrá que renovarse, y es inevitable que la nueva ley incorpore los cambios evidentes que tienen lugar en la sociedad cubana. Por tanto, la existencia de familias de parejas del mismo sexo es una realidad que no puede desconocerse y habrá que protegerlas y darles las garantías jurídicas para su normal desenvolvimiento. ¿Se llamará matrimonio? ¿Recibirá otro nombre? No lo sé. A mí personalmente ni siquiera me preocupa unirme o casarme formalmente en el corto plazo —soy feliz con mi pareja sin papeles por el medio—, aunque entiendo que es una causa justa por la cual vale la pena luchar, sino para nosotros, sí para las generaciones futuras.

No obstante, a veces pienso que el movimiento LGBT en el mundo les está haciendo un favor a los más conservadores defensores del matrimonio y la familia tradicionales, al querer equiparárseles. Antes de que surgiera el debate por la conquista de la igualdad para las parejas homosexuales, el matrimonio era una institución casi en crisis según no pocos estudiosos: creo que a la larga hasta el Vaticano va a tener que agradecer que el movimiento LGBT rescatara el debate sobre la familia y la institución del matrimonio en la sociedad contemporánea.

No me preocupa el caso de Cuba. Hemos hecho cosas mucho más arriesgadas que esa en más de medio siglo de Revolución, y no creo que “tendría que pasar” nada en especial para lograr esa evolución natural que ya comienza a introducirse en nuestro pensamiento social, poco a poco, a veces con más resistencia y otras con menos, en ocasiones en saltos que parecen gigantes, y luego con retrocesos que parecen derrotas: pero solo hay que dejar correr el tiempo, y por supuesto, ayudar con algún que otro empujón…

Hace unas semanas escribiste una carta pública al Ministro de Relaciones Exteriores pidiendo la rectificación del voto cubano en la ONU – lo cual sucedió el 22 de marzo pasado- condenando la violencia contra individuos por la orientación sexual. En una de tus entradas del blog, también criticas el comportamiento policial en algunos lugares de encuentros gays en La Habana.¿Cómo crees que puedan ser resuelta la disparidad entre votar por la aceptación y la tolerancia a nivel internacional y convivir a nivel nacional con actos de intimidación contra la comunidad gay?

Lamentablemente, esa es una contradicción planetaria dentro de un problema en esencia cultural y de un poder hegemónico patriarcal que muchas veces no distingue entre derecha e izquierda política. Es muy probable que en la inmensa mayoría, sino en todos los países que apoyaron esa declaración en contra de la violencia y las violaciones de los derechos humanos por motivo de orientación sexual e identidad de género, existan episodios de homofobia y transfobia en mayor o menor grado, hasta en los de mentalidad más avanzada. Mi alerta en Google con las palabras gay y homosexual me avisa a diario de estos abusos, crímenes e injusticias. Son siglos de discriminación e intolerancia que no se borran de un plumazo.

Por eso considero que estar consciente de lo universal que resulta esa “disparidad” y hacerla evidente, incluyendo la parte que nos toca más de cerca, es parte de la solución gradual del problema. Si el Estado cubano plantea como política oficial la promoción del respeto a la libre orientación sexual e identidad de género, pues debe ser consecuente con esa postura en el ámbito internacional, y en la medida que refuerce y profundice esa posición en el terreno diplomático, también resultará entonces en una mayor visibilidad del problema hacia lo interno, en un compromiso de la opinión de las autoridades hacia el cumplimiento de ese objetivo, y en consecuencia, en la adopción de medidas concretas para prevenir y sancionar cualquier manifestación de discriminación u homofobia individual o institucional. Esta es una concatenación que podemos y tenemos que acelerar desde el activismo social y la crítica oportuna, mediante la utilización de ese propio discurso oficial y mediante todas las vías y medios que admita la institucionalidad. En fin, hay que “fajarse” con el problema cuerpo a cuerpo, y lo tenemos que hacer las personas LGBT fundamentalmente, con el apoyo cada vez mayor de muchos heterosexuales, porque nadie va a venir a resolvérnoslo.

Como dijiste al inicio, tu experiencia incluye el ser padre ¿cómo fue el proceso de salida del closet en familia? ¿Qué es el HSH y cómo crees que este grupo esté contribuyendo a la disminución de la homofobia en Cuba?

Lo más difícil de salir del closet es asumirlo uno mismo, luego todo comienza a fluir… En mi caso lo peor fue que durante muchos años no me di cuenta de que era homosexual, era una posibilidad que no conocía o no me reconocía en ella, incluso luego de comenzar a mantener relaciones sexuales con hombres. Tenía tanta necesidad de amar, que hasta me enamoré de una mujer, sinceramente. Y tuvimos un hijo, fruto de ese amor. Hasta que me di cuenta que eso era injusto con ella y conmigo, e incluso más, era extremadamente peligroso, por lo cual decidí terminar con el matrimonio seis años después de casarnos. Solo tres o cuatro meses después me diagnosticaron el VIH, eso indica cuán autodestructivo puede ser no asumir a tiempo la orientación sexual. Fue duro para todos, pero estaba tan convencido de que hacía lo que debía, que la familia lo entendió, y en relativamente poco tiempo logramos restablecer una progresiva y creciente armonía, que es tal vez hoy mi más legítimo motivo de orgullo, y que la sigo construyendo detalle a detalle, día por día, como un orfebre meticuloso: los abuelos maternos de mi hijo, su mamá, su nuevo esposo y su familia respectiva, la hermana menor que nació después, mis padres y hermanos, mi pareja, su madre y hermano… dedico mucho tiempo a crear puentes entre ellos y con ellos: es la herencia que quisiera dejarle a mi hijo. Así que, de cierta forma, la salida del closet nunca termina.

El HSH (Hombre que tiene sexo con hombre) es un término para nombrar a quien no reconoce que es homosexual o bisexual, pero mantiene regular o esporádicamente ese tipo de relaciones sexuales. Yo fui un HSH. Hay quienes siempre lo son y pueden equilibrar su vida emocional en esas condiciones, otros no pudimos, ni quisimos. No creo que los HSH, tal y como yo interpreto esa condición, hagan una gran contribución a la lucha contra la homofobia, al contrario. Digo más, es posible mantener relaciones homosexuales y bisexuales y ser francamente homofóbico: son personas que con frecuencia niegan racionalmente lo que su sexualidad les dicta, y suelen sufrir mucho, y también hacer bastante daño a menudo a las personas LGBT, por miedo a que los equiparen con ellos. Casi siempre resulta una condición en extremo dramática, que muchas veces termina muy mal, y por eso es importante entenderla, porque son individuos muy vulnerables, sentimental y físicamente, a quienes es difícil llegar con las campañas preventivas y los mensajes de sensibilización contra la homofobia o las enfermedades de trasmisión sexual. Su posible aporte estaría en la medida que asumieran con naturalidad sus prácticas sexuales ante los demás, y que todos pudieran ver que son muchos los hombres que no cumplen con los estereotipos del gay —amaneramientos, plumas, etcétera—, y sin embargo tienen una sexualidad similar, pero en general, eso casi nunca sucede: como norma los HSH son en el fondo, la mayoría de las veces, grandes cobardes machistas.

También eres profesor de Periodismo en la Universidad de La Habana ¿cómo han recibido tus estudiantes tu activismo sexual y político? ¿Le hablas de esta faceta de tu vida o mantienes el aula fuera de tu realidad personal, enseñando sólo la técnica profesional?

Doy clases en primer año de Periodismo y en quinto de Comunicación Social. Mis estudiantes son siempre estupendos e inteligentes; afortunadamente, a las nuevas generaciones no les hacen falta constantes declaraciones de fe, cualquiera que sea su tipo. En mis clases hablamos de todo lo humano y lo divino, con naturalidad, nunca dejo preguntas sin respuestas y no pocos dicen que soy un provocador por mi hábito de propiciar el debate siempre desde una perspectiva política: el hombre —como especie— es un animal político, solo que algunos quieren ocultarlo y otros no se percatan. Pero en realidad mis alumnos son casi siempre discretos y sutiles. Cada vez más, terminan comentando en el blog o de amigos míos en Facebook, así que saben sobre mí lo mismo que todos y no resulta para nada un problema. Este último semestre en la Facultad de Comunicación fue particularmente notoria esta singularidad nada excepcional del profesor, porque coincidió que fueron dos veces a filmarme en el aula y a la entrada de la vieja Casona de la calle G, primero para un proyecto de documental sobre la diversidad sexual en Cuba de una muchacha italiana y un joven español, y luego para un reportaje de TeleSur por el día mundial de lucha contra el Sida… quedaron intrigados al principio, pero estoy seguro que pronto averiguaron de qué iba el rollo…

Como se sabe, Cuba vive un momento histórico peculiar con la inclusión extendida de la propiedad privada en su modelo económico. Reconocer abiertamente que el Estado no puede satisfacer las necesidades económicas de la población es un paso, sin dudas, fuera de lo común y muchos se preguntan si pasará lo mismo con respecto a otros aspectos de la vida social, por ejemplo la creación de organizaciones civiles que garanticen el cumplimiento de la ley, en este caso con respecto a la comunidad LGBT. ¿Algún criterio acerca de esta última posibilidad?

Tu pregunta da para una tesis de grado, pero en economía. No creo que reintroducir la pequeña propiedad privada y ampliar la propiedad cooperativa —una muy forma socialista, por cierto, al ser también propiedad social— sea renunciar a satisfacer las necesidades económicas básicas de la población por el Estado…
Pero esta es una discusión excesivamente politizada, vayamos a lo de las organizaciones civiles que representen a las personas LGBT, aunque hay quienes dudan de que seamos en sí una “comunidad”, porque el simple hecho de que muchos individuos tengamos una orientación no heterosexual o de que otro grupo se identifique con un género que no se corresponde con sus genitales, no te hace per se coincidir en muchas cosas esenciales con esas personas. De hecho, la práctica indica lo difícil que es casi siempre poner de acuerdo a quienes representan esas cuatro letras.

Pero, bueno, aceptemos que es preciso organizarnos de alguna manera para, a través de la diferencia —y aunque parezca paradójico—, lograr imponer alguna vez la igualdad de derechos en materia de sexualidad. Lo cierto es que en el ordenamiento de la sociedad civil cubana no han existido hasta ahora organizaciones reconocidas que asuman este necesario activismo. La Revolución heredó un movimiento sindical con sentido de unidad, por ejemplo; instituyó otras organizaciones como la Federación de Mujeres Cubanas con el propósito concreto de superar la desventaja social que sufría la mujer, o la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños para favorecer las luchas del campesinado, pero no visualizó esa necesidad en aquel momento —ni podía hacerlo tal vez, dado el estadio del conocimiento sobre el tema que había en su época fundacional de la década del 60. De manera que esta es una deuda histórica del proceso revolucionario, que habrá que superar con voluntad política para favorecer ese activismo.

Es cierto que existe el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), institución que aboga por el respeto y reconocimiento de la diversidad sexual y el disfrute pleno de la sexualidad en todas sus variantes, a partir de una combinación entre la investigación científica y un respaldo y encauzamiento de cierto activismo social, pero básicamente no es una organización no gubernamental, sino que expresa la voluntad del Estado y el gobierno cubano de avanzar en la superación de los prejuicios y la discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género.

Por tanto, coincido que junto con la labor de CENESEX, e independientemente de ella, somos nosotros, las personas LGBT quienes debemos procurar —y lo estamos haciendo de una manera incipiente, con el apoyo explícito de CENESEX— proponer y organizar iniciativas de activismo y transformación social coherentes con el ordenamiento de la sociedad civil cubana. Es definitivamente, un asunto por resolver.

Tomado de Revista Habana

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