Homosexualidad, Homofobia, Homopensamiento. Realidades y Retos.

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Lic. Yuliet Casamayor Sarmiento, Licenciada en Derecho.

La idea de escribir estas líneas viene motivada por la lectura de dos espléndidos e inteligentes artículos; el primero de ellos se titula: Homofobia o incultura, quizás falta de sensibilidad. Saque usted sus propias conclusiones, de la Psicóloga Linnet Bonachea Márquez y el segundo, Silencio y homofobia en Cuba, dos males de nuestro tiempo, del Dr. Alberto Roque Guerra. Sencillamente gracias, gracias por mostrar realidades que coexisten en la Cuba de hoy junto a los desafíos que nos impone la economía mundial y la interna, el deseo comedido y coherente (al fin) de posicionar una política de respeto irrestricto a la Constitución de la República, las Leyes y el resto de las normativas que constituyen la prelación legislativa de cualquier Estado soberano.

La homofobia es un flagelo social que como todas las fobias afecta a la humanidad, aunque parezca absurdo para muchos, afecta a la comunidad LGTB y al homofóbico u homofóbica que no necesariamente es siempre heterosexual. Confieso no entender el por qué de la existencia de un pensamiento tan radical, absolutista y ridículamente pasional. Intentaré exponerlo mediante un ejemplo:

Tengo una amiga a la cual no le gustan las habichuelas, jamás en su vida las ha probado, en su casa todo el mundo come habichuelas, por más que han intentado convencerla para que las pruebe, todos los esfuerzos han resultado inútiles. Desconoce si existe un árbol frondoso con habichuelas o sencillamente vainas aplanadas y alargadas, en cuyo interior se dispone un número de semillas variable, según la especie. Al no gustarle, no son importantes para ella y no le molesta si los demás las consumen o no. No habla de las habichuelas, no piensa en las habichuelas, las habichuelas no son un tema.

La libre, responsable y necesaria expresión sexual del ser humano es importante para todos, pero en su individualidad dicha expresión tiene una connotación superior. Quizás quién tristemente se encuentra maniatado por los prejuicios arcaicos e incivilizados de este mundo desarrollado y viril, piense con puerilidad que la homosexualidad o cualquier manifestación de la sexualidad- análoga, jamás antagónica- no puede compararse con el simple gusto o apetencia por una legumbre, le recomendaría entonces que releyera la historia de mi amiga, los seres humanos a veces solemos obviar la naturalidad, le ponemos ojerizas porque es mucho más fácil formarnos una vida compleja, donde lo inamovible, lo concreto, lo supuestamente establecido, lo rígido, lo imperioso, lo blanco y lo negro alivian las “tensiones” que depararían la aceptación de que ciertas complejidades no lo son tanto.

Todos, absolutamente todos podemos amar, soñar, trabajar, crecer sin renunciar a ser auténticos. La sexualidad es sólo una parte de la vida de un ser humano, la elección de pareja no trasciende al ámbito profesional, espiritual y social aunque los incorregibles y escandalizados prejuiciosos de siempre y otros de nuevo tipo hagan hasta lo indecible por convencer al mundo que sí. Por suerte para la humanidad existen muchas personas capaces, coherentes e inteligentes que no reducen el mundo al sexo. El sexo es íntimo, privado, personalísimo y las expresiones afectivas son decisiones de cada quién; jamás condicionadas por normas sociales o jurídicas.

No permitamos que el homopensamiento nos invada. Nuestra Carta Magna establece en su primer artículo que nuestro Estado está (…) organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de (….), la justicia so­cial, el bienestar individual y colectivo; preceptúa además que El Estado (….) garantiza la libertad y la dignidad plena del hombre, el disfrute de sus derechos, el ejercicio y cumplimiento de sus deberes y el desarrollo integral de su personalidad. Asimismo dispone que la discriminación por motivo de raza, color de la piel, sexo, origen nacional, creencias religiosas y cualquier otra lesiva a la digni­dad humana está proscrita y es sancionada por la ley, y las instituciones del Estado educan a todos, desde la más temprana edad, en el principio de la igualdad de los seres humanos. Entonces, aunque comparto el criterio de que se deben dictar disposiciones jurídicas que aludan específicamente a los derechos sexuales de TODOS, criterio que fervientemente apoyaré como profesional del Derecho, comencemos por cumplir lo establecido, respetemos lo dispuesto por nuestro voto libre, mediante referendo.

Las sutilezas discriminatorias que expresan la entrada por pareja a lugares de esparcimiento y recreo, construidas y fomentadas por el Estado revolucionario, en las que no sólo se discrimina a la comunidad LGTB, donde se violenta además el derecho que consagra el Estado de que los ciudadanos, sin DISTINCIÓN son atendidos en todos los restaurantes y demás establecimientos de servicio público, y disfrutan de los mismos balnearios, playas, parques, círculos sociales y demás centros de cultura, deportes, recreación y descanso; son un reflejo palpable de ese homopensamiento. El derecho lo consagra el Estado para los CIUDADANOS, no las parejas. No permitamos la apariencia de un estado de indefensión, no demos paso a la era del homopensamiento.

Herramientas legales existen, desde las funcionales hasta las obsoletas por desuso o destiempo. El Derecho es dinámico, doctrinalmente va al paso de las relaciones sociales. Precisa de ponerse siempre a tono con esas relaciones en la praxis.

En la espera-nunca quieta-de reconocimientos normativos, demos a respetar lo establecido. Invito a nuestra comunidad LGTB ciudadanos cubanos sin distinción, a honrar y hacer valer a través de la inteligencia, el conocimiento y el apego a la legalidad, nuestros derechos.

La Sagrada Virginidad del Ano

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OPINION
Por: José Martín Díaz Díaz

Uno de los argumentos más populares y recurrentes en contra de la homosexualidad masculina se refiere a la utilización del ano en la práctica sexual. En nuestra simbología falocentrista, el ano representa lo opuesto al objeto de veneración, tal vez más opuesto que la vagina, porque ella fue “creada” indiscutiblemente para la recepción, mientras que él ha de ser “violentado a contranatura”. Un ano “invadido” viene siendo la total claudicación, la última muralla. Muchos hombres piden a sus mujeres superar su entrega de esta manera.
En todas las frases populares se da por sentado que quien recepciona sufre y quien penetra abusa, y entre estas sufridas recepciones es el ano quien se lleva las palmas del resistir, con toda una galería de picarescas expresiones que se escuchan a diario.
Tal vez esta idea de que quien recepciona sufre no se ampara solamente en la verdad anatómica de que penetrar nunca duele, creo que también se nutre del concepto machista de que el hombre, lo masculino, invade y doblega mientras que la mujer, lo femenino, es invadida y ha de ser mártir. Olvidamos que el coito da placer mutuo por lógica ley de la naturaleza, lo olvidamos antojadizamente, como para creer que hasta la naturaleza es machista y utilizarlo de aval.
Sintomáticamente, muchas mujeres que conozco quieren penetrar a sus amantes masculinos, para este deseo creo que no hay causas fisiológicas, así que debemos pensar se trata de una motivación simbólica. Una especie de exigencia de reciprocidad en lo de hacer el papel de mártir y entendiendo el martirologio según dicta la cultura.
Dar espuela, le llaman, a introducir su dedo en el ano del caballero. Algunos se niegan, otros lo aceptan o hasta les gusta y hay a quienes les gusta “demasiado”. Entonces ella corre a preguntarle a alguien de confianza si ese desmedido gusto por el masaje prostático no será señal de alguna homosexualidad oculta.
“No, mijita” le asegura una respetable señora de muchos años de matrimonio y juro que no estoy inventando el cuento “A todos los hombres les gusta eso. Tú no esperes que te lo pida, porque siempre se lo callan, pero si no se lo haces tú, te va a pegar los tarros con otra que sí lo complazca y le guarde la confidencia”.
Creo que da sentencias muy categóricas esta señora, hay que tener en cuenta que sus pesquisas no deben haber sido muchas, pero al parecer a ella, al menos, no le ha fallado la estrategia.
Y un panadero con aire de matasiete, muerto de amor por una intelectual flaquita y chiquitica. Y yo diciéndole a ella que si no la conmueve. “No es amor” me insiste la muchacha “Es que a él le da pena decirle a otra mujer que le haga lo que yo le hago, quien lo enloquece no soy yo sino mi dedo y ahora por eso no voy a dedicarle mi vida, debe entenderlo”
Otra dama se practica un autoanálisis en mi presencia: “Yo le propongo eso a los hombres porque me gusta ver la impresión que causa, me da morbo, y también como una especie de prueba, a ver hasta donde da el tipo; creía que además me gustaba pero me acabo de dar cuenta que no es tanto así” La estaba cortejando un hombre, según ella muy simpático, cuyo único defecto era, al parecer, felicitarle la iniciativa. “Ahora no para de hablar de eso” me cuenta ella contrariada “y creo que espera demasiado, que si pepinos… ¡no señor, me siento usada! como si yo fuera un aparato para moverle el pepino, no pienso ni estar con él”
Me digo que la célebre espuela, parece perder su motivación simbólica cuando la dama descubre que es acogida con beneplácito, porque esto no es lo que se supone. Hace falta que en ese dejarse haya su cuota de sacrificio. Aunque sea fingido.
No estoy diciendo que a todos los hombres les guste, de hecho me consta que no, pero en apoyo a la diversidad sexual, va siendo hora de quitarle culpa a quienes estén en el caso. Evidenciar este divorcio entre la verdad y la creencia.
Porque por otro lado se oyen frases muy sorprendentes:
“Yo no dejo que ninguna mujer me toque las nalgas, eso es sagrado, a mí no me “jode” nadie”
“Lo agarré por los glúteos para atraerlo hacia mí y se puso violento. No quieras ver aquello”
“A mí me da miedo hacérselo con esa botella; pero él dice que no se raja, que con su mujer anterior nunca pasó nada, que él no está loco para correr el riesgo de terminar en un hospital y que todos se enteren”
“La culpa de que mi sobrino sea gay fue aquel hombre que lo desgració, a los hombres cuando le hacen eso después quieren seguir en lo mismo”
“Homosexuales son los que les gusta que le den por ahí, tiene que ser una enfermedad mental, querer que le hagan justamente lo peor que se le puede hacer a un hombre”
“Los bugarrones son hombres a quienes no les importa de quien sea el hueco con tal de meterla, entonces le hacen el favor a los homosexuales, que sin ellos no tendrían cómo resolver”
Y la mejor de las escuchadas. “Ellos dos no pueden ser pareja porque los dos son homosexuales ¿Qué van a hacer entre sí?”

La explicación fisiológica de por qué resulta placentera la estimulación prostática es un poco complicada y ni yo mismo la entiendo del todo, lo que sí parece bastante claro es que se debe sobre todo a un equilibrio pertinente entre la sensibilidad de la próstata y la capacidad del ano, de modo que el placer supere la molestia. No guarda relación con la orientación sexual, que se refiere al tipo de persona deseada y no a las prácticas concretas que se pretendan con ella. De hecho, a muchos gays no les gusta ser penetrados y a muchos otros, aunque no les desagrade, prefieren el papel activo, modo en que se designa este rol popularmente. De hasta donde pesan los prejuicios en la imposibilidad de un activo para complacer a su amante si desea hacer lo mismo, es una antigua y hasta ahora nunca agotada discusión. Cabría mencionar además, que muchos homosexuales consideran muy satisfactorias las prácticas sexuales sin penetración, una opción que debido a la necesaria protección ante el sida, incrementa su número de aficionados.

Conozco personas heterosexuales, incluso con más de cuarenta años y sin nunca haber tenido ninguna inclinación homosexual, a quienes de pronto le asaltan dudas sobre su orientación sexual, ya sea por una motivación inusitada o por alguna afición que consideran rara. Hay tanto mito, prejuicio y desconocimiento sobre la homosexualidad que se convierte en un fantasma listo para asustar a casi cualquier persona. La homofobia es la manifestación más clara de este pánico generalizado. Ante una duda sobre la orientación sexual propia, muchos necesitan desentrañar urgentemente el enigma, o recibir una garantía de que son lo que pensaban. La sexualidad está llena de matices y motivaciones muy individuales que no siempre pueden tener una explicación clara. Yo me digo: La solución para tal desasosiego no es desentrañar cómo se llama lo que somos, qué etiqueta nos toca, sino asumir la intrascendencia de estas etiquetas. Somos lo que somos y somos únicos. ¡Qué bueno sería que cada cual dijera libremente lo que le gusta y lo disfrutara a plenitud y sin culpa! Por lo pronto hago lo que me guste y le guste a mi amante, libre, tanto como pueda, de significados morales, y negado a conjeturas sobre lo que me podría gustar mañana.

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Herencias…

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por Hernando Calvo Ospina

Texto presentado por Hernando Calvo Ospina al Coloquio Internacional « Por una Civilización de la Emancipación Humana: Trans-revoluciones, Revoluciones Individuales y Colectivas », realizado en París los días 2, 3, 4 de diciembre 2011, y organizado por la Asociación Elan Retrouvé, de Francia, y el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba, CENESEX.http://hcalvospina.free.fr/spip.php?article373

Hace unos años di una conferencia en una universidad española. Al llegar el momento del debate uno de los presentes me preguntó por qué los latinoamericanos teníamos fobia a los homosexuales. No era el tema de mi charla, pero no quise dejar pasar la oportunidad. « No es fobia, respondí: desgraciadamente es herencia. Una de tantas ». En la sala se instaló el silencio, y algunos intercambiaron miradas. Como entendí que nadie entendió, pasé a explicar.

Aunque solo es conocido por sus catastróficas profecías, Nostradamus fue médico. Y él recetaba el agua como medicamento contra las enfermedades. La mugre incuba los males. Pero la Europa cristiana tenia al agua solo para el bautizo. Recordemos que la reina Isabel la Católica se bañó unas tres veces en su vida, y el Rey Sol de Francia lo hizo una sola vez. Cuando el cristianismo se impuso en España y los musulmanes fueron expulsados, los reyes mandaron a destruir todas las duchas públicas que ellos habían construido. La Iglesia veía el agua, el baño, como un camino al pecado por dar placer al cuerpo. Se dijo que por el agua los hombres musulmanes se dedicaban en esos lugares a fornicar entre ellos.

Cuando los europeos, en especial los españoles enviados por doña Isabel, llegaron al continente americano encontraron que los nativos disfrutaban a plenitud con el agua. Es más: muchos de sus ritos sagrados eran realizados en ríos y lagunas. Si ya por ello merecían ser asesinados bajo la cruz y la espada, el que en muchas de estas sociedades nuestras se practicara el homosexualismo libremente, antes o después de un baño, se mereció que varios millones murieran.

En un 99,0% de los conquistadores españoles, ingleses, franceses, holandeses y portugueses que llegaron a esas tierras en las primeras horas eran aventureros, delincuentes y asesinos, por tanto muy machos. Para estos machos la homosexualidad era muestra de debilidad, de feminidad, y les producía asco. Y la cultura del vencedor se impuso.

– ¿De dónde viene esa imagen de machos que tienen los latinos?, ha sido otra pregunta.

Casi que por herencia. El machismo nos lo regalaron los europeos, pero como imagen se moldeó y se expandió desde Estados Unidos. Al macho latino se le imagina con bigotes, rudo, aprovechado físicamente de las mujeres, y regularmente violento. Y aunque no se crea, esta es una imagen de “marketing” que empezó a tomar camino a comienzos del siglo pasado. El prototipo de macho es Pancho Villa, y no de gratis. Digamos que él es el “culpable”. En marzo de 1916, este revolucionario mexicano hizo lo que no se había hecho, y lo que nunca se ha vuelto a repetir: traspasó la frontera estadounidense y atacó el poblado de Columbus, en Nuevo Méjico, barriendo el cuartel militar. La reacción no se hizo esperar: las tropas estadounidenses lo persiguieron hasta muchos kilómetros adentro de Méjico, sin lograrlo capturar. Entonces su imagen empezó a ser ridiculizada en todos los medios de prensa estadounidenses, y no los europeos no se demoraron.

– ¿Por qué amamos con tanta devoción a la madre y la castidad de las mujeres? me preguntó un día una joven francesa.

Herencia, dije. La madre es sinónimo de María, la virgen. Por algo María es el nombre más popular en el cristianismo. María trajo a este mundo a Jesús de Nazaret sin que un terrenal la tocara, ni su esposo José. Solo una paloma, el espíritu santo, que entró por la ventana y la embarazó. Además, en 1854, el Papa de Roma dijo que María había llegado a este mundo sin « pecado concebido », o sea que su madre tampoco fue tocada por mano de hombre para concebir a María. Y esa virginidad de María es la que le ha dado el prestigio de intocable, de inmaculada. Nuestras madres deben ser muestra de ello. Lo escribieron los hombres en la Biblia para que sus mujeres siguieran el ejemplo de pureza. Nuestra madre, nuestra esposa, antes que mujeres son Marías vírgenes. Deben vivir para la devoción, el sufrimiento y la entrega al esposo e hijos. No pueden pecar y apenas gozar de su cuerpo.

A nadie se le ha ocurrido tener como madre a una Eva, la que hizo pecar a Adán con SU manzana pélvica, y culpable que dios nos castigara expulsándonos del paraíso. Aunque el hombre siempre sueña con la Eva, pero fuera de la casa. La Iglesia nos ha enseñado que el paraíso está lleno de pobres y el infierno de Evas y maricones.

– ¿Por qué algunas mujeres no son recordadas igual en la historia latinoamericana?, me increpa una estudiante en Bruselas.

Herencia, siempre herencia. Y puse dos ejemplos. Manuelita Sáenz, una ecuatoriana, Aunque desde el año pasado tiene el título de Gran Libertadora, se le sigue recordando casi como una puta porque hasta en los textos de estudio se da a entender. Ella fue el gran amor del libertador Simón Bolívar. Ella lo acompañó, se batió a su lado espada en mano, contra de las tropas españolas. Vestía uniforme militar, algo escandaloso para las damas de la época. Pero más escandalizó porque pertenecía a la gran burguesía y era casada con un inglés. Los poderosos enemigos de Bolívar, españoles y criollos, empezaron a construir la imagen de “la” Manuela, la puta. Vivía en Colombia a la muerte de Bolívar, entonces de ahí la expulsaron, y ni su país le permitió el ingreso. Murió bien pobre, exiliada en un pueblo perdido del Perú. La rebeldía no se perdona. Y menos si eres mujer.

La Malinche era una india mexicana, que ayudó como pocas a la invasión y genocidio de su pueblo. Traicionó y entregó los secretos de los suyos a los europeos. Los que escribieron la historia oficial, los vencedores, la catalogan como madre simbólica de los mexicanos. Tiene muchas estatuas.

En Cartagena, Colombia, está una de las estatuas más populares del país, la de la india Catalina. Ella también traicionó a su pueblo, hasta entregó a su propio padre para que lo asesinaran por rebelde. Los vencedores europeos nos enseñaron que traicionar es buen negocio si se hace a su lado.

– ¿Por qué los mejicanos quieren esconder que la pintora Frida Kahlo era bisexual? Alguna vez me preguntaron.

Por herencia. Pero de suerte ha primado su valor artístico como pintora a sus placeres sexuales. Aunque esta mejicana estaba casada con el también pintor Diego Rivera, disfrutó de su cuerpo hasta la saciedad. Miembro del Partido Comunista, fue la amante, entre varios, del político ruso León Trosky y su esposa, pero también de Tina Modotti, María Félix y de una buena cantidad de mujeres, prestigiosas o simples ciudadanas. Decía que el placer de la piel la inspiraba, pero, sobre todo, la ayudaba a sobrellevar los males que aquejaron su cuerpo durante casi toda su vida. Para la “buena sociedad” mejicana, cortada con la misma tijera que la europea y estadounidense, no es conveniente esa imagen para una de sus más grandes figuras.

Para terminar falta otra historia. Pero antes quiero recordar las palabras de Monseñor Gaillot (1) y de la recién fallecida Danielle Mitterrand (2), cuando me decían en entrevistas que el futuro vendrá de América Latina. Es cierto. Es en el único lugar del mundo donde las sociedades se están transformando social y políticamente. Donde se está luchando para acabar con tantas taras, tantas malas herencias que nos han dejado más de quinientos años de colonialismo ideológico y cultural europeo. Cuba es la vanguardia. La lucha no es fácil, pero se está haciendo. Hemos sido un subcontinente rebelde. Desde que llagaron los europeos no ha pasado un día sin que allá no se luche, en cualquier rincón, por transformaciones individuales y colectivas.

Y ahora si voy a terminar. Voy a narrar algo que nunca he contado, ni a mí familia. A fines de 1985 estaba en la cárcel de Quito, Ecuador, como preso político, con otro compañero. Decidimos fugarnos. Preparando el plan, junto a dos asaltadores de banco y dos ladrones de ganado al por mayor, nos dimos cuenta que necesitábamos a alguien de confianza que hiciera el puente con los compañeros nuestros en el exterior. Mi esposa de entonces no podía ser, ni ningún compañero, al existir la posibilidad de que fueran seguidos. Uno de los asaltadores y un ladrón propusieron que fueran sus “mujeres”. Ellos metían las manos a la candela por ellas. Se aceptó. Y ellas empezaron a colaborar como si fueran militantes. Ellas caían regularmente a la cárcel por prostitución callejera. Se quedaban unos dos días, pagaban la multa y salían de nuevo. Nunca nos pidieron nada a cambio, fuera de un paquete de cigarrillos o una comida de vez en cuando. Todo estaba listo para la fuga el primero de enero de 1986. Pero cuatro días antes, a mí y mi compañero nos expulsaron para Perú. El plan tuvo que detenerse, pero unos meses después la fuga se concretó. Ellas cumplieron a riesgo de sus propias vidas. Nunca supe sus verdaderos nombres, no sé si viven, pero hoy, aquí, quiero aprovechar para agradecerles. Y también decirles que siempre han tenido todo mi respeto y admiración, porque demostraron que no son la escoria social que dicen que son las de su “categoría”.

Porque “Lola” y “María” eran dos travestis.

Muchas gracias.

Hernando Calvo Ospina.

1) http://hcalvospina.free.fr/spip.php?article311

2) http://hcalvospina.free.fr/spip.php?article120

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