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Lunes 3 / diciembre / 2012

3 de diciembre. Los primeros en Cuba

Filed under: Relevante — Tania Izquierdo — diciembre 3rd, 2012 — 12:15

Dr. Carlos J. FinlayEl 3 de diciembre se celebra el Día de la Medicina Latinoamericana y precisamente se escoge esta fecha en honor al nacimiento del médico cubano Carlos J. Finlay Barrés, paradigma de dedicación y respeto al prójimo y a la profesión. Haciendo un poquito de historia con motivo de esta celebración, las crónicas cuentan que la primera persona de quien se tiene conocimiento ejerció en Cuba el arte de curar con carácter oficial fue un valenciano, que se hacía llamar protomédico, nombrado Domingo de Alpartill (¿?-1525). Domingo llegó en 1518 a la villa de Santiago de Cuba, dando respuesta a un llamamiento hecho por Real Cédula a poblar la Isla y a dotarla de médicos y cirujanos que dieran respuestas a las  necesidades de índole sanitaria de una población en crecimiento. En enero de 1570 los Reyes de España decretaron una Ley, en la que ordenaron nombramientos de Protomédicos generales en sus colonias en América. Los primeros Virreinatos favorecidos con esta Ley fueron el de México y el de Perú.

Desde la década de 1520 la atención de los problemas médicos en México se les confiaba a las personas con mayor prestigio en la práctica el arte de curar. Por ello se les conocía como protomédicos (de proto, que significa primero o principal). Tiempo después se integró, en virtud de la citada real Ley de 1570, el Real Tribunal del Protomedicato, que hasta 1634 le dio valor legal al ejercicio de la profesión de los cubanos que se graduaban en la universidad mexicana.

San Cristóbal de La Habana. Imagen: Periódico Juventud Rebelde Por aquella época salieron de las aulas de ese centro de altos estudios y dieron legalidad a sus correspondientes títulos ante el mencionado Tribunal del país azteca muchos hijos de Cuba, entre ellos, Diego Vázquez de Hinostosa (1626-¿?), el primer habanero que obtuvo allí su doctorado y quien, junto con el médico español Lázaro de Flores, tuvo que compartir la atención de los enfermos en la villa de San Cristóbal de La Habana que, por algún tiempo sólo contó con ellos dos. También obtuvieron sus títulos oficiales Marcos Antonio Riaño y Gamboa (1672-1729), quien llegó a ser la más relevante personalidad científica cubana del siglo XVII y Francisco González del Álamo y Martínez de Figueroa (1675-1729), a quien corresponde el mérito histórico de haber sido el primer cubano en impartir la enseñanza de la medicina en su país de origen.

La posibilidad de ejercer la profesión con carácter oficial le llegó a la mujer muy tardíamente, pues hubo que esperar hasta el otoño de 1847 para que a una joven de 26 años se le permitiera matricular en la Escuela de Medicina de la Universidad estadounidense de Geneva, Nueva York. La información disponible referente al ejercicio oficial del arte de curar por las mujeres en Cuba, da cuenta de que en 1612 se le impuso a la india curandera Mariana Nava la misión de brindar servicios médicos a los enfermos de la ciudad de Santiago de Cuba, que en ese tiempo tenía cerca de 4 000 habitantes y carecía de médico. Dos siglos después tuvo lugar otro hecho de singular trascendencia en la historia de la medicina cubana en relación con la mujer, a saber, el de Enriqueta Faver (1791-1856), una médico de origen suizo que se disfrazó de hombre y como tal estudió y se graduó en la Universidad de París con el nombre de Enrique Faver, quien, con indumentaria masculina y la misma identificación, se estableció en la zona oriental de Baracoa en 1819, donde tuvo numerosa y distinguida clientela.

Laura Martínez Carvajal y del Camino (1869-1941)En el curso de 1883 a 1884 se produjo en la Universidad de La Habana una sorpresa muy similar a la ocurrida 36 años antes en la Universidad de Geneva con Elizabeth Blackwell, cuando una adolescente habanera de apenas 14 años de edad matriculó en el alto centro docente las carreras de Licenciatura en Ciencias Físico-Matemáticas y en Medicina. Esta muchacha, nombrada Laura Martínez Carvajal y del Camino (1869-1941) desafió, al igual que la joven norteamericana, los tabúes de su época para convertirse en la mujer cubana que ostenta para la posteridad la primicia en el ejercicio de la profesión médica con título obtenido en su país de nacimiento. Como estudiante llamó la atención en ella el alcance de su inteligencia, expresada en la brillantez de sus calificaciones en las dos carreras que estudió de manera simultánea.

Sea este breve recuento histórico, nuestro reconocimiento y agradecimiento a los profesionales cubanos de la salud, extensivos a toda la comunidad médica latinoamericana.

Fuentes:
El centenario del primer Ministerio de Salud del mundo. López Espinosa José Antonio. ACIMED 19(1): 2009

Julio 15 de 1889. Graduación de la primera mujer médico cubana. Lic. José Antonio López Espinosa. Fechas memorables. Universidad Virtual de Salud

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