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Martes 18 / mayo / 2010

El problema sexual de las personas con discapacidad. ¿Ficción o realidad?

Filed under: Año 2010,Art.Revision,Articrev2010Vol3,Vol 3 — admin — mayo 18th, 2010 — 21:48

The sexual problems of persons with disabilities. Fiction or reality?

Dr. José Julián Castillo Cuello.

Especialista de segundo grado en Medicina Física y Rehabilitación. Sexólogo clínico. Hospital Docente Clínico Quirúrgico” Joaquín Albarrán”. 

 

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RESUMEN
Las personas con discapacidad forman un grupo poblacional importante dentro de cualquier sociedad. Ellas enfrentan, constantemente, un sinnúmero de barreras para expresar apropiadamente su sexualidad. La sexualidad de las personas con discapacidad se ve afectada, generalmente, por factores personales, sociales y ambientales negativos, que provocan múltiples disfunciones sexuales y la necesidad de recibir consejos muy particulares, que difieren de los brindados usualmente a la población común. Las dificultades sexuales pueden ser motivadas, primariamente, por causas orgánicas o psicológicas, aunque es común una combinación de ambas. Debido a que estas personas habitualmente presentan disfunciones sexuales, se hace imprescindible que los profesionales de la rehabilitación profundicen en el estudio de estos temas.
Palabras clave: Sexualidad, personas con discapacidad, disfunciones sexuales.

SUMMARY
People with disabilities are an important group inside any society. They constantly have to face multiple barriers to appropriately express their sexuality which is affected by personal, social and environmental negative factors, a fact that causes diverse sexual dysfunctions and the needs of specific sexual orientations that differ of those usually offered to the common population. The sexual difficulties can be motivated, primarily, by organic or psychological causes, although a combination of both is not uncommon. People with disabilities usually present sexual malfunctions and difficulties to express their sexuality, for that reason, it?s necessary that rehabilitation professionals deepen their knowledge on these facts.
Key words: Sexuality, people with disabilities, sexual dysfunctions.

INTRODUCCIÓN
Las personas con discapacidad constituyen un grupo poblacional significativo dentro de cualquier sociedad. Según reportes internacionales, representan el 10 % de la población mundial1 y se estima que para el año 2025 el número de ellas sobrepasará los 800 millones.

En un estudio realizado en Cuba2 entre los años 2001 y 2003, se encontró una tasa de 3,26 sujetos con discapacidad por cada 100 habitantes. Esta cifra es mucho menor que las reportadas internacionalmente lo que pudo ser debido a que en el estudio se excluyeron lo que denominaron discapacitados menores (sic.) y las discapacidades de origen visceral, que de haberse tomado en cuenta, elevarían significativamente el universo estudiado y con ello la proporción de personas con estas características en Cuba.

Además de las acciones propias que se establecen en las poblaciones para alcanzar un estado de salud determinado, estos pacientes necesitan medidas especiales de índole médicas, educacionales, laborales, culturales, psicológicas y actuaciones sobre el medio ambiente, entre otras, para que puedan integrarse completamente y sin desventajas a su medio social; es necesario, por lo tanto, implementar todas las intervenciones y disposiciones posibles para que alcancen la mejor calidad de vida acorde a sus capacidades físicas, sensoriales o mentales remanentes.

La sexualidad es parte inherente de la personalidad, en ella se integran elementos físicos (biológicos), psicológicos (emocionales, intelectuales) y sociales (históricos, culturales) de un individuo que lo hacen actuar y sentir como hombre o mujer. Su florecimiento depende de la satisfacción de necesidades humanas primordiales como el deseo de contacto, de intimar, de lograr placer, ternura y amor y, también, de la necesidad del individuo de realizarse plenamente desde su condición de ser sexuado Su completo desarrollo, en todas las dimensiones de la vida, es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social de una persona.3 – 5

La sexualidad, por su magnitud, trasciende el simple hecho de tener relaciones sexuales, de la genitalidad, del erotismo: es la expresión psicológica y social de una persona sexuada en una sociedad y cultura determinada. Si se tiene en cuenta que la salud sexual (y la sexualidad) es un elemento siempre presente cuando se habla de calidad de vida, y que, además, en la mayoría de las personas con discapacidad se afecta por múltiples motivos, entonces, no se puede considerar como completo un programa de rehabilitación que no incluya la educación, orientación y el tratamiento de las necesidades sexuales de quienes va dirigido.3, 6 -11

Para abordar la problemática sexual e implementar apropiadamente acciones para su atención, es necesario, en primera instancia, interpretar apropiadamente cómo las enfermedades que provocan discapacidad puede afectar la sexualidad. Es objetivo de este artículo resumir las diversas maneras que se altera la sexualidad de las personas con discapacidad y su impacto sobre el aquejado.

DISCAPACIDAD Y SEXUALIDAD
Las personas con discapacidad frecuentemente enfrentan un sinnúmero de restricciones para su desenvolvimiento personal y social, no sólo por las deficiencias que pueden presentar, sino, también, por actitudes y conductas inapropiadas de los aparentemente “normales” que los rodean. Ello se hace más evidente cuando de la sexualidad se trata, porque abundan numerosos prejuicios, tabúes y estigmas relacionados con ella que impiden que puedan expresar y vivenciar adecuadamente este fundamental aspecto de la existencia humana.

Entre algunos mitos y tabúes que se han difundido sobre la sexualidad de las personas con discapacidad se tienen: 9, 10, 12, 13

  • No tienen intereses de índole sexual.  
  • Casi siempre son dependientes de los demás, por lo que necesitan que los protejan y ayuden constantemente.  
  • Sólo deberían formar parejas con personas como ellas.  
  • Si una persona con discapacidad padece una disfunción sexual, casi siempre se debe a su estado físico o mental.  
  • Si una persona “normal” mantiene relaciones con una con discapacidad – hombre o mujer- es porque no puede atraer a otros individuos o tiene un interés ajeno a cualquier vínculo afectivo (intereses monetarios, de vivienda, por ejemplo).  
  • Las personas con retraso mental son “hipereróticas”.  
  • Las personas con lesiones medulares son “impotentes”.  
  • Los individuos con discapacidad tienen mal carácter.  
  • Abordar el tema sexual les puede originar más preocupaciones y frustraciones.  
  • Deberían cambiar sus intereses sexuales por otros menos “agresivos”, ya que las alteraciones en esa esfera son muchas veces irreversibles.  
  • Tiene capacidad limitada para criar y educar a sus hijos.  
  • Un cuerpo deforme no es apto para recibir ni producir placer.  
  • Al no tener una respuesta sexual completa, no pueden lograr relaciones sexuales satisfactorias.  
  • Desafortunadamente, tales concepciones, asociadas con la falta de conocimientos sobre la discapacidad y la sexualidad que tienen los profesionales y las dificultades biológicas1 que menoscaban el funcionamiento sexual, han engendrado, entre otras cosas, el criterio de que la atención de la sexualidad no es un hecho primario a tener en cuenta durante el proceso de rehabilitación, por lo que muchas veces este aspecto es obviado o relegado a un segundo plano 9.

    Es fundamental que los profesionales que atienden a las personas con discapacidad (especialistas de rehabilitación, educadores, kinesiólogos y otros), sean conscientes de la importancia que reviste para sus pacientes que alcancen una sexualidad sana, libre de prejuicios. Así mismo, deben poseer un mínimo de información sobre el impacto que puede provocar sobre la sexualidad las afecciones discapacitantes (por lo menos las de mayor incidencia), para poder atender cualquier duda o dificultad relacionada con esta esfera que presenten sus pacientes, educandos o familiares o, para al menos, no provocar iatrogenia. En muchas ocasiones bastará un consejo sencillo para que el paciente eleve su autoestima o retome una vida sexual de forma segura y placentera8 – 11.

    Nadie como el profesional que labora directa y cotidianamente con estas personas, está en las mejores condiciones para obtener la empatía necesaria para atender las dudas o dificultades sobre la sexualidad que puedan presentar sus pacientes.

    LA PROBLEMÁTICA SEXUAL
    Debido a las múltiples circunstancias negativas (biológicas o psicosociales) que se presentan en los individuos con discapacidad, habitualmente su sexualidad se puede afectar de múltiples maneras. Aunque las alteraciones no sólo se manifiestan en el ámbito erótico, aquí se abordarán las disfunciones sexuales como tal, por ser uno de los aspectos que más inquieta a los pacientes y que los profesionales menos manejan.

    De manera general, la problemática sexual se puede ordenar de la siguiente manera. 8,9, 13 – 21

    1. Dificultades sexuales predominantemente orgánicas.

    Entre las afecciones que más perjudican biológicamente la respuesta sexual se tienen:

    · Enfermedades neurológicas: lesiones medulares, enfermedades degenerativas como el Parkinson, lesiones de nervios pelvianos, traumatismos craneoencefálicos.

    · Insuficiencia renal crónica.

    · Enfermedades endocrinas metabólicas: diabetes mellitus, amiloidosis.

    · Enfermedad cardiovascular: hipertensión arterial, cardiopatía isquémica.

    Aquí se evidencia durante la exploración física o por pruebas complementarias, modificaciones de la sensibilidad en el área genital, alteraciones de los reflejos vinculados con la respuesta sexual (bulbo cavernoso, cremastérico, anal) y trastornos vasculares, entre otros, que orientan hacia una anomalía de origen orgánico. La enfermedad o lesión daña (muchas veces irreversiblemente) los órganos o sistemas que intervienen en la respuesta sexual.

    La dificultad sexual (que puede ser una disfunción eréctil, trastornos de la lubricación, ausencia de eyaculaciones, o pérdida de la percepción del orgasmo, entre otras) y su magnitud, dependerán del lugar donde radique el daño biológico, por lo que las variedades de circunstancias que se presentan serán múltiples y muy particulares para cada individuo; luego, es fundamental además de la entrevista, realizar siempre una evaluación física apropiada para determinar la situación específica por la que está atravesando el sujeto.

    2. Alteraciones sexuales de causa predominantemente psicológica.

    Manifiestas por lo habitual en afecciones como:

    · Limitaciones de la capacidad de aprendizaje (retraso mental).

    · Enfermedades sensoriales: sordera y ceguera.

    · Afecciones del sistema osteomioarticular: artritis, amputaciones.

    · Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.

    · Enfermedades neurológicas, como la poliomielitis paralítica, el síndrome de Guillan Barré, accidentes vasculares encefálicos sin daño de los centros que intervienen en la respuesta sexual, parálisis cerebrales.

    En estos casos no se afectan los centros, órganos o sistemas que intervienen en la respuesta sexual, por lo que en el examen físico sexual no se revelan alteraciones de la sensibilidad o de los reflejos. En esta situación, los cambios físicos, sensoriales o mentales, los prejuicios y tabúes, las influencias (barreras) sociales negativas (de actitudes o ambientales), la ansiedad, depresión o estados similares, son los que impiden que el individuo, su pareja o ambos, expresen adecuadamente sus sentimientos y disfruten plenamente su sexualidad, desde su condición de hombre o de mujer con discapacidad. Las influencias mentales (psicológicas) negativas, son la génesis primaria de las dificultades sexuales que se presentan.

    Pueden manifestarse por esta razón alteraciones del deseo sexual, dificultades con la erección, disminución de la autoestima, dificultades en las relaciones interpersonales, incluyendo la de parejas, asunción de roles de género inadecuados y muchos otros que harían sumamente extensa esta relación.

    En las disfunciones orgánicas también suelen presentarse conflictos psicológicos que complican la situación y atención del paciente, por lo que siempre se debe tener presente esta circunstancia cuando se realice el diagnóstico.

    3. Alteraciones físicas, mentales o ambas, que influyen negativamente en la práctica de las actividades sexuales o en la integración social.

    En las personas con discapacidad, más allá de las alteraciones propias de la respuesta sexual  y aun sin manifestarse estas últimas pueden presentarse una serie de circunstancias que igualmente menoscaban la capacidad para realizar las actividades eróticas y la concurrencia social, por lo que deben tenerse muy presente cuando se realice el diagnóstico sexual y se ofrezcan orientaciones. Entre ellas se tienen7, 9, 13, 15, 17, 18:

    · Deformidades y contracturas en los miembros y el tronco que restringen la movilidad en general y las posiciones del coito en particular.

    · Parálisis musculares que también limitan la movilidad y el desplazamiento.

    · Movimientos involuntarios (temblores, atetosis, ataxias).

    · Espasticidad marcada.

    · Pérdida de la visión, de la audición y del habla y, por ello, la dificultad de adquirir y desarrollar vivencias sexuales y la comunicación erótica.

    · Trastornos sensitivos, dolores rebeldes a tratamientos (dolor fantasma, por cáncer).

    · Pérdida del control de la micción y la defecación.

    · Disnea, angina de pecho.

    · Limitaciones para realizar por sí solo las actividades cotidianas de la vida (vestirse, higiene personal, alimentación, traslado).

    · Dificultad para adquirir elementos de normas y conductas sociales (fundamentalmente en el retardo mental).

    · Circunstancias propias durante el embarazo que hacen que su desarrollo y su seguimiento sea muy especial.

    Al confeccionarse la clasificación anterior, se tuvo en cuenta el origen principal del problema. Debe tenerse presente que las causas planteadas no se excluyen mutuamente, y que el impacto negativo de la discapacidad sobre la psiquis del individuo siempre estará presente, en una mayor o menor proporción, y, consecuentemente, el cuadro clínico ser muy variable.
    Por último, hay que destacar que existen necesidades muy particulares relacionadas con la salud sexual de estas personas y que precisan de orientaciones muy concretas. Aunque la persona con discapacidad (o sus familiares) en un momento determinado no presente problemas evidentes o no refiera quejas relacionadas directamente con la respuesta sexual, requerirá, también, de indicaciones muy específicas e individualizadas que difieren muchas veces de las que habitualmente recibe el resto de la población como son, por ejemplo: adiestramiento sobre el tipo y uso de anticonceptivos (muy específicos en entidades como las lesiones medulares), cuidados higiénicos y corporales especiales durantes las actividades sexuales, la atención del desarrollo psicológico y sexual de los descendientes con discapacidad, la prevención de las infecciones de transmisión sexual (ITS) y el cuidado durante el embarazo, entre otras. 9, 15 – 17, 21 – 25

    La difusión de los conocimientos sobre sexualidad para la población común, por lo habitual, no incluye a las personas con discapacidad, a pesar de que estas últimas también necesitan instruirse sobre tales hechos. Por las propias condiciones biológicas, psicológicas y sociales muy particulares de los individuos con discapacidad, es necesario abordar temas muy específicos, desconocidos, comúnmente, por los comunicadores habituales, por lo que es cardinal que tales informaciones sean brindadas oportunamente por profesionales de la salud, principalmente los vinculados directamente con la rehabilitación.9, 15

    CONCLUSIÓN
    Las personas con discapacidad, debido a las secuelas físicas, sensoriales o mentales y a un contexto habitualmente hostil, presentan con frecuencia dificultades sexuales de origen orgánico, psicológico o ambas, por lo que se hace imprescindible que los profesionales desarrollen conocimientos que le permitan abordar esta esfera durante el proceso de rehabilitación y su posterior seguimiento.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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    Recibido: Agosto 18 de 2009
    Aceptado: Febrero19 de 2010

     

    Contacto:
    Dr. José Julián Castillo Cuello.
    Hospital Docente Clínico Quirúrgico “Joaquín Albarrán”.
    e mail:
    jjcast@infomed.sld.cu

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    Lunes 17 / mayo / 2010

    Utilidad del reflejo H en la evaluación de la espasticidad

    Filed under: Año 2010,Art.Revision,Articorig2010Vol1,General,Vol 3 — admin — mayo 17th, 2010 — 6:33

    Utility of the H reflex in the evaluation of the spasticity

     Autores: Dr. Hanoi Sabater Hernández 1, Dr. Jorge Luís González Roig 2, Dra. Laura María Acuña Barbón3

     1Especialista de Primer Grado en Medicina Física y Rehabilitación. Instructor. Jefe del Servicio de Rehabilitación de Lesiones Cerebrales. Centro Nacional de Rehabilitación “Julio Díaz”. 2 Doctor en Ciencias Médicas. Profesor Titular. Especialista de Segundo Grado en Medicina Física y Rehabilitación. Presidente de la Sociedad Cubana de Medicina Física y Rehabilitación. Centro Nacional de Rehabilitación “Julio Díaz”.3 Especialista de Primer Grado en Medicina Física y Rehabilitación. Instructor. Jefe del Servicio de Turismo y Salud. Centro Nacional de Rehabilitación “Julio Díaz”.

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    RESUMEN
    Objetivo: Identificar la utilidad del reflejo H en la evaluación de la espasticidad en pacientes con accidente cerebral vascular. Método: Se seleccionaron 64 pacientes que fueron evaluados mediante la escala de Ashworth. El estudio electrofisiológico realizado fue el reflejo H por estimulación del nervio tibial posterior a nivel de la fosa poplítea tanto en la extremidad afectada como en la sana. Del potencial obtenido se analizaron la latencia, duración y amplitud. Resultados: La duración del reflejo H en la espasticidad grado 2 fue de 13,96 ms y en el 3 de 15,78 ms. La amplitud en el grado 2 fue de 1,36 ms y en el 3 de 1,85 ms. La latencia en el lado sano fue de 30,65 y en el afectado de 13,67 ms. La amplitud en el sano fue de 0,81 mv y en el afectado de 1,45 mv, con una desviación estándar de 0,59 mv en el sano y 1,06 mv en el afectado (Z=3,15; p=0,0008). Conclusiones: La amplitud resultó significativamente aumentada en el lado espástico. El resto de las variables no mostraron ninguna asociación.
    Palabras clave: Espasticidad, reflejo H, accidente cerebro vascular.

    ABSTRACT
    Objective: To identify the utility of the H reflex in the evaluation of the spasticity in patients with Stroke. Methods: sixty four patients were studied and evaluated by means of the Ashworth scale. The electrophysiological study was basid on H reflex for stimulation of back tibial nerve to the level of the poplitea pit in the affected limb and in the health limb. Of the obtained potencial the latencia, duration, and amplitude were analyzed. Results: The duration of H reflex in grade 2 of spasticity was 13,96 ms and in 3 of 15,78 ms. The latencia in the healthy side was 30,65 ms and in the affected one was 30,35 ms. The amplitude in the healthy side was 0,81 mv and in the affected one was 1,45 mv with a standard deviation of 0,59 mv in the healthy one and 1,06 mv in the affected (Z=3,15; p=0,0008). Conclusions: The amplitude result significally increased in the spastic side. The rest of the variables did not show neither association.
    Key words: Stroke, spasticity, H reflex.

     

    INTRODUCCIÓN
    El accidente cerebral vascular (ACV) es uno de los más graves problemas neurológicos de la actualidad, es la tercera causa de muerte en nuestro país. Estos predominan en las edades medias y avanzadas de la vida con una mayor frecuencia en esta última 1-4 En Cuba en el 2008 se produjeron 9249 defunciones, con una tasa por 100 000 habitantes de 82.3; 4458 (79,2%) del sexo masculino y 4791 (85,4%) del femenino 5. De un 30-40% sobreviven la fase aguda quedando ostensiblemente discapacitados, un tercio es incapaz de valerse por sí mismo y el 75% pierde sus facultades para reincorporarse laboralmente, siendo la causa más frecuente de incapacidad neurológica 6.
    El cuadro clínico exhibe muchas variantes, según el grado y distribución de la espasticidad, esta plantea el principal problema. La espasticidad es una excesiva e inapropiada activación muscular que se produce en asociación con el síndrome de la neurona superior. Esta activación coincide casi siempre con trastornos de la acción voluntaria y para generar actividades semivoluntarias como las precisas para mantener la postura, el equilibrio y la marcha. Se ha definido también como el trastorno motor caracterizado por el aumento de la velocidad del reflejo tónico de estiramiento muscular e hiperexcitabilidad de dicho reflejo como uno de los componentes del síndrome de la primera neurona motora 7. En ocasiones progresa con lentitud; sin embargo, algunos adquieren una espasticidad muy intensa y muy temprana. A medida que se instala la espasticidad aumenta la resistencia a ciertos movimientos pasivos 8. 

    El reflejo H es parte de la expresión electrofisiológica del reflejo de estiramiento (reflejo miotático). Consiste en un reflejo monosináptico que resulta del estímulo submáximo de las fibras aferentes de un nervio periférico, la respuesta motora se registra en un músculo inervado por el nervio estimulado 9,10. En el arco reflejo están comprendidas, además de las fibras aferentes estimuladas, las raíces dorsales y ventrales de los segmentos medulares de donde provienen las fibras del nervio estudiado así como las motoneuronas alfas de dichos segmentos a lo largo de cuyos axones viaja hacia el músculo la respuesta motora, de ahí su utilidad para conocer el estado de la conducción nerviosa a todo lo largo de los axones sensitivos y motores así como el grado de excitabilidad del pool de motoneuronas del asta anterior de la médula 11,12.

    En la rutina diaria, el reflejo H se obtiene prácticamente solo en los músculos gemelos o sóleos por estimulación del nervio tibial posterior, apareciendo en los adultos con una latencia bastante estable entre 25 y 35 ms 13. Este se ha utilizado en el estudio de la excitabilidad de las motoneuronas espinales, la espasticidad y diversas afecciones del sistema nervioso central 14.

    MÉTODO
    Se realizó un estudio descriptivo en el cual se seleccionaron 64 pacientes con ACV que ingresaron en el Centro Nacional de Rehabilitación Julio Díaz, de ambos sexos mayores de 18 años, en el período comprendido desde enero hasta septiembre de 2009. Se consideró como criterio de exclusión el haber padecido anteriormente alguna otra enfermedad o secuela invalidante congénita o adquirida del SNC, así como presentar un tono muscular grado 1 ó 4 en la escala de Ashworth. Se confeccionó un modelo de encuesta para la recogida de los datos del examen clínico general y fisiátrico y de los resultados del estudio electrofisiológico que se realizó a cada paciente.

    Procedimiento electrofisiológico
    Para la realización de los estudios electrofisiológicos se utilizó un equipo Neuropack modelo MEM 3202 de la corporación Nihon-Koden. El estudio electrofisiológico que se realizó fue el reflejo H por estimulación del nervio tibial posterior, a nivel de la fosa poplítea tanto de la extremidad afectada como de la sana. Se utilizaron para el registro electrodos de superficie de cloruro de plata, que se colocaron sobre el músculo gemelo interno. Se utilizaron filtros low cut y high cut de 20Hz y 3 Khz., respectivamente; el tiempo de análisis de la señal fue de 50 ms (5 ms x división). Para la estimulación se utilizó un pulso eléctrico cuadrado de 1 ms de duración, con una frecuencia de estimulación de 0,5 Hz. La intensidad fue submáxima. Se realizó el registro de la respuesta obtenida por la estimulación submáxima del nervio tibial posterior tanto de la extremidad afectada como de la sana. Del potencial obtenido se analizaron las variables latencia, duración y amplitud.

    Condiciones de registro
    Los pacientes fueron estudiados en posición de decúbito supino sobre una camilla, con condiciones ambientales de temperatura adecuada (24-25 C), relajados y previamente informados de las bases de la investigación a realizar y la importancia de su cooperación.

    Procedimiento y análisis:
    Resumen de información cualitativa y cuantitativa por descriptores.Pruebas paramétrica (t-student) y no paramétrica (U de Mann Whitney). En todos los casos el nivel de significación preestablecido fue 0,05.  

    RESULTADOS Y DISCUSIÓN
    El valor de la latencia media esperada del reflejo H en los lados sano y afectado se comportó normal en el sano con 54 pacientes (84,4%) y prolongada en 10 (15,6%), en el afectado esta se comportó normal en 56 casos (87,5%) y prolongada en 8 (12,5%). Como podemos ver prácticamente no existen diferencias entre los lados resultando estadísticamente no significativas.

    El grado de espasticidad con relación a la latencia del reflejo H no fue estadísticamente representativa encontrándose que la media en el grado 2 es de 30,57 ms y en el 3 de 29,55 ms, la desviación estándar es de 2,45 ms en el grado 2 y en el 3 de 2,50 ms. El grado de espasticidad no tiene ninguna asociación con la latencia del reflejo H por que la misma depende de las fibras de conducción más rápidas, las que están indemnes en las lesiones centrales.

    En la tabla 1 podemos valorar el grado de espasticidad y la duración del reflejo H. La media en el grado 2 fue de 13,96 ms y en el grado 3 de 15,78 ms, la desviación estándar fue de 3,21 ms para el grado 2 y 5,68 ms para el 3. Las diferencias encontradas no son estadísticamente significativas. La duración depende tanto de las fibras de conducción más rápidas como de las más lentas. Se comprobó que no existe dispersión temporal en la conducción de los impulsos en los diferentes grados de espasticidad.

    La tabla 2 nos muestra la amplitud del reflejo H según el grado de espasticidad, apreciándose en el grado 2 una media de 1,35 mv y en el 3 de 1,85 mv; la desviación estándar fue de 1,01 mv para el 2 y de 1,19 mv para el 3. La amplitud del reflejo depende tanto del número de fibras que conducen el impulso como del grado de sincronía con que se produce la conducción de las mismas, no constatamos diferencias estadísticamente significativas en nuestra serie.

    Observamos que la latencia del reflejo H en los lados sano y afectado fue muy similar, con una media en el sano de 30,65 ms y en el afectado de 30,35 ms; la desviación estándar fue de 2,27 ms para el sano y de 2,49 ms para el afectado. Obviamente no encontramos diferencias pues como sabemos no existe ninguna relación entre el lado espástico y el sano con respecto a la latencia.

    En la tabla 3 se aprecia una comparación de la duración del reflejo H en los lados sano y afectado con una media para el primero de 13,45 ms y en el afectado de 13,67 ms, la desviación estándar fue de 3,91 ms para el sano y en el afectado fue de 3,22 ms. Los valores registrados de la duración son muy similares no existiendo asociación entre los lados por lo que no existen diferencias significativas.

    Observamos en la tabla 4 una comparación de la amplitud del reflejo H en los lados sano y afectado con una media de 0,81 mv en el sano y en el afectado de 1,45 mv; la desviación estándar fue de 0,59 mv en el sano y 1,06 mv en el afectado. Las diferencias encontradas son estadísticamente muy significativas (Z=3,15; p=0,0008) coincidiendo con estudios realizados por Estañol y colaboradores 15.

    La excitabilidad del reflejo de estiramiento depende, fundamentalmente, de las descargas descendentes tónicas controladas desde los centros superiores. Este control descendente produce el movimiento, directamente por la activación de la motoneurona alfa, o indirectamente por la activación de la motoneurona gamma. Existe un lazo de activación gamma que ayuda a controlar la fuerza de la contracción muscular y por tanto sirve como mecanismo facilitador de dicha contracción.

    El principio clave que emerge de los estudios sobre la influencia relativa de las regiones supraespinales e intraespinales en los reflejos espinales es que la médula espinal contiene, por si misma, toda la maquinaria neural básica para generar todas las acciones reflejas. Esos circuitos espinales locales, están constantemente modulados (tanto facilitados como inhibidos) por vías descendentes desde los centros encefálicos superiores, así como otras regiones dentro de la propia médula espinal.

    Al no existir el control supraespinal en los casos de lesiones cerebrales vasculares existe una excitabilidad aumentada del reflejo miotático con activación de un número mayor de motoneuronas por lo que aumenta la amplitud del reflejo H en el lado espástico.

    CONCLUSIONES
    1.    La amplitud del reflejo H está significativamente aumentada en el lado espástico en los pacientes con síndrome hemipléjico por accidente cerebro vascular.

    2.     El resto de las variables el reflejo H analizadas, latencia y duración, no presentan asociación con la espasticidad de los pacientes con síndrome hemipléjico por accidente cerebro vascular.

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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    Recibido: Marzo 4 de 2010
    Aprobado: Abril 20 de 2010 

    Contacto:
    Dr. Hanoi Sabater Hernández: hanoish@infomed.sld.cu 
    Centro Nacional de Rehabilitación “Julio Díaz”.
    La Habana. Cuba

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    Miércoles 28 / abril / 2010

    ARTÍCULO DE REVISIÓN

    Filed under: Año 2009,Art.Revision,vol1 — Violeta Ramos García — abril 28th, 2010 — 20:15

    Trastornos de la marcha en la Enfermedad de Parkinson: aspectos clínicos, fisiopatológicos y terapéuticos
    Gait disorders in Parkinson disease: clinical, physiopathologic and therapeutical features

    Tahimí Cardoso Suárez; Carmen Rosa Álvarez González; Amado Díaz de la Fe; Carlos Manuel Méndez Alonso; Hanoi Sabater Hernández; Lázaro M. Álvarez González

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