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Miércoles 29 / mayo / 2019

Para educar la sexualidad de las y los adolescentes

Filed under: adolescencia,Para la familia — prevemi — mayo 29th, 2019 — 15:56

A lo largo de los siglos nuestra sexualidad ha sido formada en la cultura del NO, la prohibición, la represión, el miedo, el silencio, los sermones moralizantes y la incomunicación. Tradicionalmente la han rodeado de un halo de perniciosidad, culpabilidad represión y rechazo. Si estos criterios han sido profusamente aplicados a adultos de las más diversas edades, cómo será su práctica en niños, niñas y adolescentes.

Por: Aloyma Ravelo

Durante los siglos XVIII y el XIX, particularmente, se desató en el mundo occidental, liderado por la iglesia católica y algunos sectores moralizantes una verdadera cacería de brujas contra la sexualidad adolescente. Sanciones, castigos, represiones dirigidas a evitar la “degeneración” física y mental producida por sus inquietudes sexuales o peor aún por las prácticas eróticas solitarias o de pareja.

Solo basta recordar los criterios de muchos médicos que bajo la influencia de Krafft Ebing, aún a inicios de este siglo, recomendaban como tratamiento a estos “trastornos” someter los genitales de los adolescentes “desviados” al contacto con metales candentes u otras prácticas iatrogénicas.

Naturalmente que en la actualidad, en los inicios del tercer milenio, estas prácticas obsoletas parecen monstruosas y absurdas. En general, los criterios educativos se han flexibilizado, pero aún la educación de la sexualidad de niños y niñas y de los y las adolescentes continúa adoleciendo de graves deficiencias al mantenerse con un carácter sexista, estandarizada, despersonalizada y cargada de mitos y tabúes. Educación que le niega al adolescente la posibilidad de madurar en esta y otras esferas con un lenguaje y modo de expresión propios, particulares, en correspondencia con sus potencialidades, necesidades y aspiraciones individuales.

Esta forma de educación al negar la singularidad de cada adolescente, lo obliga a reproducir fielmente los modelos estandarizados, polarizados y contrapuestos que sobre lo femenino y lo masculino establece y dicta la sociedad patriarcal.

Tales patrones estipulan para el varón un conjunto de rasgos y modos de comportamientos que tratan de hacer de él un ser arrojado, decidido, independiente, experto en sexo y amores, del quien se espera, como prueba de hombría y virilidad, la iniciación temprana y rica en experiencias en estas esferas.

En cuanto a la muchacha, el modelo aspirado y rigurosamente evaluado es totalmente lo contrario. De ella se aguarda que sea dócil, paciente, pasiva, dependiente y sobre todo lo más casta posible, por lo que debe reprimir al máximo sus naturales deseos y necesidades sexuales hasta la etapa en que esté próxima o en los marcos del matrimonio. La sexualidad de la adolescente es refrenada y enmascarada por todo tipo de regulaciones derivadas de la doble moral, extremadamente restrictiva para ella y muy permisiva para el varón.

Los adultos les negamos, especialmente a las del sexo femenino, las vías de información; a los varones, los valores, los modos de conductas alternativos, cargados del afecto y comprensión que ellos necesitan. Con frecuencia, lejos de ponernos en su lugar, de tratar de comprender sus transformaciones y las angustias, incertidumbres e inseguridades derivadas del proceso del crecer, consciente o inconscientemente, tratamos de que sean el espejo en el que se reflejen nuestros propios tabúes, prejuicios y conflictos.

El criterio educativo fundamental, a partir del cual pensamos que vamos a conducir por el buen camino la sexualidad de nuestros chicos y chicas, es a través de una combinación del silencio con las sanciones y prohibiciones moralizantes que supuestamente los preservará de los problemas y trastornos de la sexualidad.

Tal y como demuestran infinidad de estudios, estos métodos, utilizados prolijamente desde las edades tempranas y en particular en la adolescencia, dada la necesidad de autodeterminación, actúan como un “reforzamiento negativo”, una vía que despierta aún más la necesidad de conocer, vivenciar y experimentar aquello que adquiere el carácter de “oculto” y “prohibido”.

Los métodos coercitivos se convierten en un incentivo, que además de exacerbar su natural curiosidad dirigida a esta esfera, los motiva a la búsqueda de la información y los valores, indispensables para su maduración psicosexual, con sus coetáneos o con adultos no siempre bien intencionados o preparados al respecto.

Los mayores, queramos o no, somos los artesanos que esculpimos en la materia prima que aporta individualmente cada adolescente, según sus propios espacios vitales, esa importante y hermosa manifestación de su personalidad que es la sexualidad.

¿Cómo hacerlo? ¿Qué esperan de nosotros los adolescentes en lo referente a su crecimiento sexual? ¿Cómo evitarles riesgos y trastornos innecesarios? ¿Qué hacer para garantizar la salud sexual y reproductiva y la calidad de vida de los adolescentes? Preguntas que numerosos padres y madres nos hemos hecho más de una vez.

La Dra. Alicia González, de larga experiencia en la Pedagogía, refiere que, ante todo, es importante tener muy presente que la preparación para la vida sexual, de pareja, familiar y reproductiva del ser humano y, en particular del adolescente, comienza con la vida, en las edades más tempranas, con los saberes, los valores, los modelos conductuales que la familia y los adultos en general les trasmitimos a diario en el proceso de socialización.

La sexualidad, como toda manifestación vital, tiene un conjunto de expresiones biológicas espontáneas, pero ellas por sí solas no determinan las transformaciones psicosexuales y sociales del ser humano en cada etapa, estas tienen un fundamento esencial en los procesos de aprendizaje que impulsan el crecimiento, desarrollo y la maduración de la sexualidad y de la personalidad total.

Por ello, recomienda que el ser humano aprenda desde las más tiernas edades a ser sexuado, a convertirse en un individuo masculino o femenino plenamente identificado con su cuerpo sexuado, que transitará a partir del nacimiento y hasta su muerte, por diversos estadios, en cada uno de los que vivenciará y expresará, de una manera u otra, necesidades, motivaciones, intereses sexuales, que se manifestarán a través de determinadas conductas que deben ser comprendidas y orientadas de forma efectiva por las personas encargadas de su educación.

Desde las edades enmarcadas en el período escolar aparecen las motivaciones e intereses referidas a los cambios puberales y a las propias transformaciones psicológicas y sociales de la adolescencia. Luego sería en extremo tardío esperar al arribo de estos cambios para iniciar la preparación correspondiente. Los educadores, padres y madres, maestros y maestras y adultos en general, están en el deber de documentarse para comenzar la orientación temprana de las chicas y chicos, desde la primera infancia y en especial desde las etapas preadolescentes.

No se trata de dictar lecciones desde la distancia de los juicios, los valores y la experiencia personal (casi siempre permeada de prejuicios, tabúes y estereotipos), derivada en la mayoría de los casos de lo vivido en aquellas etapas pasadas de nuestra propia adolescencia, y que por la evolución de los tiempos o la propia modificación del contexto, no siempre son aplicables de manera efectiva a la nueva situación vital de nuestros hijos e hijas, alumnos y alumnas.

Los mayores incuestionablemente constituimos la guía —especifica— la fuente fundamental de orientación de los adolescentes, los máximos responsables de trasmitirles el más rico y amplio caudal de experiencias que propicie la satisfacción de sus intereses, necesidades, motivaciones, que los prepare para enfrentar y resolver las problemáticas, los retos, desafíos y los obstáculos que se les presenten. Sin embargo, no se trata de dictarles mecánica y autoritariamente nuestros “modos de ser y hacer”, de esquematizar, según modelos sociales estandarizados, las formas en que deben regir y proyectar su vida sexual. Por el contrario, se trata de brindarles todas las alternativas, las opciones de vida en las que, cada uno de ellas y ellos, pueda verse reflejado y encuentre los sentidos personales que se vinculen con los motivos en los que se sustentan sus proyecciones y aspiraciones sexuales y personales en general.

La manera de garantizar que sean protegidos de los trastornos de la sexualidad es ofrecerles conocimientos sobre salud sexual y reproductiva y resguardar su calidad de vida que solo se logra mediante un proceso educativo, formador de saberes, normas, valores, actitudes, modos de comportamientos, que les permitan aprender a decidir y autodeterminar por sí mismos o por sí mismas, los límites de su sexualidad, las formas particulares de vivenciarla y expresarla, de autodefinir qué es lo factible, positivo que les permita crecer de manera plena, feliz y responsable y hacer crecer a los que les rodean. Esto se logra a través de una educación sexual que potencie aquellas manifestaciones que enriquezcan todas las esferas de su vida personal y social, sin dañar la ajena.

Sólo un proceso de educación sexual participativo que los involucre en su propia formación y desarrollo, que los capacite para elegir protagónicamente y tomar progresivamente —en la medida en que logra la madurez para ello— las riendas de su vida, con una profunda conciencia crítica de la trascendencia de sus actos. En fin, prepararlos para que sean capaces de ejercer su derecho a la libertad de elección de formar sus propios proyectos de vida, sin perder de vista la responsabilidad que conllevan, ante sí mismos y los demás, sus actos y decisiones.

Una nueva forma de educación de la sexualidad de los adolescentes, con un enfoque alternativo y participativo, se sustenta en los más altos niveles de confianza, comunicación, respeto mutuo entre ellos y los educadores, quienes para lograrlo, olvidarán los métodos y estilos sobreprotectores, autoritarios, represivos, plenos de coacciones, sustentados en los temores y la inseguridad ante los “peligros” de la sexualidad.

También se evitarán los dobles mensajes y la tendencia a expresar determinados valores y representaciones, a veces incluso, muy modernos y avanzados, mientras que las conductas y expresiones cotidianas demuestran todo lo contrario de lo que se verbaliza. La fuerza de lo que hacemos se multiplica cientos de veces con relación a lo que decimos, por mucho que nos empecinemos en repetirlo.

Nuestra asesora tiene el criterio de que la educación de la sexualidad, comienza con la sensibilización de los propios educadores y educadoras, en la interiorización de la necesidad de prepararlos con efectividad para enfrentar cada vez de manera más independiente esta trascendental área de su vida. Pero por otra parte, es fundamental que, ante todo, cada educador se haga un proceso de autoreflexión profundo que le permita penetrar en las intimidades de su propia sexualidad, acceder y comprender sus necesidades y tendencias positivas y negativas, controlar sus debilidades (romper estereotipos, mitos, tabúes y prejuicios) y potenciar sus cualidades y virtudes que serán la riqueza que deberán trasmitir con su mejor ejemplo al educando en cuestión.

El proceso de dirección del desarrollo sexual de nuestros niños, niñas y adolescentes comienza sólo cuando los mayores estemos listos para crecer nosotros mismos en el sentido de penetrar, controlar y superar nuestras deficiencias y limitaciones, nuestros conflictos y contradicciones. Sólo entonces estaremos en condiciones de convertirnos en verdaderos y eficientes educadores y orientadores sexuales.

Obtenido de http://www.sld.cu/saludvida/jovenes/temas.php?idv=6207

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Martes 2 / enero / 2018

Hablemos francamente: el encuentro con la sexualidad de los adolescentes

Filed under: adolescencia,Para estudiantes,Para la familia,Para profesores — prevemi — enero 2nd, 2018 — 15:49

Son innumerables los mitos, tabúes, prejuicios y estereotipos sexuales que albergan y trasmiten a los adolescentes de ambos sexos las personas que les rodean. En esta ocasión abordaremos los preceptos erróneos que, en muchas ocasiones, albergan los adultos con relación a la sexualidad de chicos y chicas.

Por: Aloyma Ravelo

En artículo anterior, la Dra. González explicaba que si para los mayores se hace muy difícil comprender el salto cualitativo que en todas las esferas de su existencia deben dar los y las adolescentes, en tan breve espacio de tiempo, tradicionalmente les resulta mucho más difícil asimilar y propiciar las adquisiciones inherentes al área psicosexual de su personalidad.

Son innumerables los mitos, tabúes, prejuicios y estereotipos sexuales que albergan y trasmiten a los adolescentes de ambos sexos las personas que les rodean. Ilustremos algunos de ellos detectados en estudios realizados:

los adolescentes son niños con cuerpo e ínfulas de adulto.
son promiscuos sexuales.
los intercambios sexuales entre adolescentes son prematuros y afectan su desarrollo.
la masturbación y el autoerotismo son dañinos para su salud.
las relaciones coitales están bien para el varón pero no para la muchacha.
los juegos sexuales entre adolescentes de igual sexo expresan tendencias homosexuales permanentes e insuperables.
los adolescentes son incapaces de autorregular responsablemente su vida sexual.
los grupos de adolescentes solo sirven para despertar en ellos ideas y comportamientos conflictivos e inapropiados.
los padres deben controlar y dirigir rigurosamente las conductas sexuales de los adolescentes, especialmente las de las muchachas.

Estos son solo unos pocos ejemplos de la inmensa lista de preconceptos erróneos que alojan los adultos con respecto a la sexualidad de los y las adolescentes. Con más frecuencia de la deseada, sobre esta base suele organizar la familia sus influencias educativas.—comenta le especialista y agrega: De esta forma, se convierte, aún sin proponérselo, y a pesar de sus mejores intenciones, en la fuente de muchos de los conflictos y dificultades, de los trastornos que pueden padecer en estas edades.

No se percatan de que la urna de cristal en la que los trataron de preservar durante la infancia, se convierte en estrecha y asfixiante en la adolescencia, al surgir nuevas necesidades y posibilidades psicosexuales y de personalidad, indispensables para poder formar y ejercitar las competencias físicas y espirituales que los convertirán en un hombre o una mujer pleno, realizado.

La directora de la Cátedra de Sexología y Educación Sexual recomienda la necesidad de conocer y evaluar con mayor objetividad la sexualidad de chicos y chicas. Según cifras establecidas, aproximadamente el 25% de la población mundial se ubica en las edades enmarcadas en la adolescencia. Estos jóvenes han adquirido la capacidad reproductiva, capacidad que suele ser mal manejada; con frecuencia no se les ha preparado para ser capaces de hacer un adecuado ejercicio de sus nuevas potencialidades sexuales, sin correr riesgos innecesarios. Tal capacidad física no implica en modo alguno capacidades psicológicas y sociales para enfrentar una maternidad o paternidad responsable y feliz.

Diversos organismos internacionales como el FNUAP y la OMS —añade la profesora— nos brindan datos elocuentes sobre su crecimiento y desarrollo en muchos países del mundo, y la presencia de trastornos, tales como: los embarazos, la maternidad y paternidad tempranas, la nupcialidad o las uniones consensuales sin la requerida madurez, los abortos, las relaciones coitales prematuras, las infecciones de trasmisión sexual y el SIDA, para citar los más comunes. No olvidar las consecuencias más o menos graves que para ellos y ellas, su familia y su contexto social entrañan estos fenómenos negativos.

¿Qué se puede hacer para que tales problemas no tronchen la vida de tantos adolescentes? Solo hay un camino acertado, comenta la especialista: La prevención y tratamiento de estos y otros trastornos solo son posibles a través de un efectivo proceso de educación y orientación que prepare a los y las adolescentes para gozar del derecho indiscutible de vivenciar y experimentar su sexualidad de forma plena y responsable, para enriquecer así su personalidad y toda su existencia individual y social.

Pero esto se dice fácil, le comento a la Dra. González. La situación se torna más compleja cuando analizamos que la propia familia no está preparada para asumir la responsabilidad de ser los principales educadores sexuales de sus hijos e hijas. Reconoce que para los adultos, quienes desde muy pequeños experimentan en carne propia el rigor de los prejuicios y estereotipos sexuales, resulta que todos esos mitos, forman, inconscientemente, parte de la cosmovisión de muchos de ellos. Es en extremo difícil, discernir qué es lo natural, apropiado e incluso necesario que, en materia de sexualidad, desarrollen y vivan nuestros hijos e hijas o alumnos adolescentes.

En próximos artículos la especialista de la Universidad Pedagógica realizará una breve descripción y análisis de las transformaciones y necesidades de la sexualidad inherentes a estas edades. La referida caracterización destaca las adquisiciones comunes, que en términos generales suelen presentar de forma típica la mayoría, no obstante, estos cambios sufren una particularización en cada ser humano que asume matices diferentes, únicos e irrepetibles, según su personalidad y su contexto sociocultural.

Si a partir de ésta o cualquier otra caracterización psicosexual del adolescente, nos trazamos como meta medir su desarrollo al aplicar la misma regla o norma, cometeremos la primera y más grave violación que nos conducirá al mayor de los fracasos, porque la sexualidad, al igual que toda esfera de la personalidad tiene un carácter individual, singular, e indispensable de tomar en consideración a la hora de organizar su formación y desarrollo.

Obtenido de http://www.sld.cu/saludvida/jovenes/temas.php?idv=6197

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Sábado 15 / noviembre / 2014

El ‘sexting’ en los adolescentes con frecuencia precede al sexo real, halla un estudio

Filed under: adolescencia — prevemi — noviembre 15th, 2014 — 14:06

En algunos adolescentes, el “sexting” (el uso de mensajes de texto sexualmente explícitos) podría ser la puerta a tener relaciones sexuales de verdad, sugiere un estudio reciente. Las investigaciones anteriores han hallado que los adolescentes que envían y reciben mensajes de texto sexualmente explícitos son más propensos a ser sexualmente activos que sus compañeros que no lo hacen, lo cual no resulta sorprendente.

Ver la noticia completa en: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_148783.html

Nota: imagen obtenida del sitio MedlinePlus, en: http://media.healthday.com/images/editorial/girl_texting104.jpg

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Domingo 2 / marzo / 2014

Uso del preservativo en adolescentes como método de prevención de enfermedades

Filed under: adolescencia — prevemi — marzo 2nd, 2014 — 8:47

Adolescentes felices17 FEB 14 | Prevención
Uso del preservativo en la adolescencia
Uso del preservativo en adolescentes como método de prevención de enfermedades

Pediatrics 2013; 132; 973

Introducción

Esta declaración política actualiza una declaración anterior de la Academia Americana de Pediatría publicada en el 2001. Las consecuencias médicas y sociales de la actividad sexual de los adolescentes, incluyendo las infecciones de transmisión sexual (ITS) y los embarazos no deseados, siguen siendo un importante problema de salud pública. Aunque la abstinencia de  actividad sexual es el método más eficaz para la prevención del embarazo y las ITS, los jóvenes deben estar preparados para el momento en que se conviertan en sexualmente activos.

La prevención de ITS en adolescentes implica prácticas sexuales seguras por parte de los que son sexualmente activos o los que ya no planean mantener la abstinencia. Desde la publicación de la declaración anterior, ha ido aumentando la evidencia que apoya la eficacia de los preservativos para prevenir muchas infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH. Se ha demostrado que la mayor disponibilidad de preservativos aumenta su uso, y los programas de distribución generalizada han sido recomendados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

En esta declaración política se revisará el uso del preservativo como método de prevención de ITS, incluido el VIH y de embarazo incluyendo la eficacia, los factores que influyen en el uso, y los roles que las escuelas, las comunidades, y los padres pueden desempeñar para mejorar el uso de los preservativos y lograr una mayor disponibilidad de los mismos.

Ampliar información en el sitio IntraMed en la dirección: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=82841&uid=300637&fuente=inews

Nota: imagen obtenida del sitio Intramed en: http://www.intramed.net/UserFiles/vinetas/82841.jpg

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Miércoles 27 / noviembre / 2013

Más pruebas de relación entre el tiempo frente a una pantalla y el sobrepeso infantil

Filed under: adolescencia,General,Para la familia — prevemi — noviembre 27th, 2013 — 22:58

Los niños y los adolescentes que pasan mucho tiempo frente a una pantalla, en especial de televisión, tienden a engordar más a medida que crecen, según demuestra un nuevo estudio.

Muchos padres piensan que sus hijos están expuestos a las pantallas durante un período de ocio razonable, según señaló Mark Tremblay. Pero la mayoría de los niños de Estados Unidos y Canadá superan las dos horas diarias recomendadas.

“No le prestamos atención a que es media hora aquí, media hora allá, una hora aquí y una hora allá”, agregó Tremblay, del Instituto de Investigación del Hospital de Niños del Este de Ontario, Ottawa, Canadá, y que no participó del estudio.

Los autores utilizaron los datos de un estudio prolongado sobre un grupo de niños que, año por medio, respondían un cuestionario sobre cuánto tiempo utilizaban la TV, la computadora y los videojuegos. Tenían entre nueve y 16 años cuando comenzó el estudio.

El 17 % de las 4300 niñas y el 24 % de los 3500 varones participantes tenían sobrepeso u obesidad. Entre uno y otro cuestionario, el IMC aumentaba 0,1 puntos (o 500 gramos de peso) por cada hora diaria más que los niños y los adolescentes miraban TV.

El aumento del tiempo total frente a las pantallas entre los períodos de evaluación estuvo asociado con variaciones similares, pero más pequeñas, del IMC.

“El peso de la evidencia es bastante sólido: mirar TV está asociado con cambios nocivos del peso en los jóvenes”, dijo la autora principal, Jennifer Falbe, que dirigió el estudio cuando trabajaba en la Facultad de Salud Pública de Harvard.

“Es importante que los padres conozcan esa exposición obesogénica para que la puedan limitar en la vida de sus hijos”, agregó.

El aumento del tiempo de exposición a los DVD y los videos estuvo especialmente asociado con el sobrepeso en las niñas.

El estudio no incluyó muchos niños y adolescentes que no eran caucásicos o pobres, de modo que los resultados no se podrían aplicar a toda la población infantojuvenil de Estados Unidos.

Otro estudio sobre los factores que influyen en el peso de los niños, y que aparece publicado en Pediatrics (doi:10.1542/peds.2013-0887 ), revela que los hijos de madres y padres que establecen normas y expectativas de crianza adecuadas para la edad y las cumplen en el tiempo, tienen un menor IMC que sus pares, aunque las diferencias son pequeñas, según escribe el equipo de Pauline Jansen, del Instituto de Niños Murdoch, Melbourne, Australia.

En un tercer estudio, publicado en la misma revista, un equipo de los CDC siguió a 1,2 millones de niños de familias de bajos ingresos de Estados Unidos. El 11 % de los niños que no eran obesos antes de los dos años de edad, engordaba en los siguientes dos o tres años. Dos tercios de los bebés obesos se convertían en niños con peso normal un par de años más tarde.

Los niños hispanos y nativos indígenas y de Alaska eran más propensos que los caucásicos a engordar y menos propensos a dejar de ser obesos.

El estudio “destaca la importancia de prevenir la obesidad tempranamente en las familias de bajos ingresos”, señala el equipo del doctor Liping Pan.

noviembre 26/2013 (Medlineplus)

Jennifer Falbe,Bernard Rosner,Walter C. Willett,Kendrin R. Sonneville,Frank B. Hu,Alison E. Field.Adiposity and Different Types of Screen Time.Pediatrics peds.2013-0887. 25 de noviembre del 2013.

Obtenido de Infomed, en: http://www.sld.cu/servicios/aldia/view-aldia.php?idn=31240

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Jueves 11 / julio / 2013

ONU alerta sobre consecuencias del embarazo en adolescentes

Filed under: adolescencia — prevemi — julio 11th, 2013 — 7:11

ONU alerta sobre consecuencias del embarazo en adolescentes
Unos 16 millones de niñas paren anualmente y las complicaciones en el embarazo o el parto son la principal causa de muerte dentro de ese grupo, reveló Naciones Unidas.

Ese fenómeno ocurre en las adolescentes de entre 15 y 19 años de edad y de manera significativa en los países en desarrollo, de acuerdo con el director ejecutivo del Fondo de Población de la Organización de las Naciones Unidas, Babatunde Osotimehin.

Según esos datos, en esa región, donde se concentran 500 millones de los 600 millones de niñas existentes en el planeta, las pequeñas paren antes de los 18 años y muchas veces sin llegar a cumplir los 15.

En un mensaje por el Día Mundial de la Población, dedicado este año al problema del embarazo en las adolescentes, el funcionario advirtió sobre el peligro de ese fenómeno para los derechos, la salud, la educación y el futuro de las menores.

No se trata solo de una cuestión de salud sino de desarrollo, arraigada en la pobreza, la desigualdad basada en el género, la violencia, los matrimonios forzados de niñas y el fracaso de los sistemas e instituciones para proteger sus derechos, afirmó.

Frente a esa situación, Osotimehin reclamó el compromiso de los estados, las comunidades y los individuos para invertir en las niñas adolescentes.

También instó a la aprobación y aplicación de leyes nacionales que aumenten la edad para casarse hasta los 18 años, respalden los derechos de las pequeñas y prevengan el matrimonio infantil y sus consecuencias.

Al mismo tiempo, destacó la necesidad de una educación integral sobre la sexualidad y de servicios de salud reproductiva de buena calidad para que ese sector de la población pueda tomar decisiones informadas y vivir de forma saludable.

“La base de todos estos esfuerzos está en la comprensión de que la dignidad y los derechos humanos de las niñas adolescentes deben respetarse, protegerse y cumplirse”, enfatizó.

julio 11/2013 (PL)

Obtenido de: http://www.sld.cu/servicios/aldia/view-aldia.php?idn=29232

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Sábado 25 / septiembre / 2010

Publicaciones nacionales

Filed under: Publicaciones nacionales — prevemi — septiembre 25th, 2010 — 12:28

Ponemos a su disposición algunas publicaciones nacionales relacionadas con la salud infantil a las que pueden acceder haciendo click sobre su título.

Revista Cubana de Medicina General Integral:
Año 2010:
Maltrato infanto juvenil en discapacitados cognitivos

Año 2009:

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