Archive for the 'adolescencia'

Miércoles 15 / marzo / 2017

Conocimientos sobre anticoncepciíon en adolescentes en un preuniversitario del municipio San José de las Lajas

Filed under: adolescencia,Publicaciones nacionales — prevemi — marzo 15th, 2017 — 14:27

Los cambios que ocurren desde el punto de vista biológico, psicológico y social hacen que sea la adolescencia, después de la infancia, el momento más vulnerable del ciclo vital, por lo que debe ser privilegiada y atendida de manera especial.

Invitamos a leer el artículo completo.

 

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Martes 14 / marzo / 2017

Niños o niñas problema ¿Culpabilidad de los padres? Parte I

Filed under: adolescencia,Para la familia — prevemi — marzo 14th, 2017 — 1:53

Es usual que cuando un niño, o una niña, manifiesta un comportamiento inadaptado, que genera problemas tanto en la escuela como en la comunidad y el hogar, de inmediato se culpabilice a los padres por la ausencia, insuficiencia o inadecuación de “correctos procedimientos” educativos… ¿Es absolutamente cierto esto? ¿No será posible que los padres lleguen a ser más víctimas que culpables de los inadecuados comportamientos del niño “problema”?

Por: Miguel Ángel Roca Perara

Hay pequeños que exhiben comportamientos poco adaptativos a los que ha dado en denominarse como niño, o niña, “problema”, “difíciles”, “imposibles” o con trastornos de conducta. En cualquier caso, está presente la idea de que se trata de una criatura desordenada, irreverente, desafiante, destructiva, indisciplinada y quien sabe cuantos epítetos más.

La presencia de un infante con estas características provoca malestar y consecuente rechazo en aquellos que están en su radio de acción y que, por lo regular, se manifiesta con la expresión de censura de “¡que niño más malcriado!” Y aquí empiezan precisamente nuestra reflexión y análisis en los que quisiéramos detenernos brevemente.

¿Qué significa ser “malcriado”? Si descomponemos el término, significa “ser-malcriado”, o sea, ¡maleducado! Y ¿a quién corresponde la responsabilidad de criar y educar a las nuevas generaciones? Evidentemente ¡a los padres! La “lógica” conclusión entonces sería que los padres son los responsables —o mejor dicho ¡culpables!— de las dificultades en el comportamiento de estos niños… y por lo tanto son juzgados y censurados, con tanta o más severidad que sus hijos, por tolerantes, indiferentes, poco enérgicos, flojos y otra serie de calificativos.

¿Es así realmente? A pocas cosas en la vida se pueden responder tajantemente con un sí o con un no, por la multiplicidad de aristas que todo tiene en la existencia humana. No ocurre nada distinto entonces en el asunto que nos ocupa, pero me corresponde tomar partido y evitar respuestas ambiguas, por lo que me atrevería entonces a afirmar que muchas veces los padres son víctimas más que culpables del comportamiento no deseado de sus hijos. Lo que sucede es que la familia es un complejo sistema y como todo sistema vivo evoluciona en el tiempo, por lo que todos los factores presentes se potencian entre sí a lo largo de la dimensión temporal, y es muy difícil identificar —cuando no imposible— dónde está la causa y dónde el efecto. Por ello, culpabilizar lapidariamente a los padres sería injusto y obstaculizaría el encontrar soluciones —¡que es, en última instancia, lo más importante!— a los problemas de conducta del niño “imposible”.

Webster-Stratton y Herbert se refieren a esta temática con la afirmación:

“Ser Padres de un Niño con Trastornos de Conducta: Familias bajo Asedio”

Ello implica que los padres que, desafortunada o lamentablemente, tienen un hijo con trastornos de conducta se encuentren bajo un constante hostigamiento derivado del mal comportamiento de sus hijos, por el malestar y desorden que estos provocan, que llega a hacerse incontrolable, y por el efecto de “ondulación” (del inglés ripple effect) que se produce y en el que, como veremos más adelante, se afectan las relaciones de los padres dentro y fuera del sistema familiar y —a modo de círculo vicioso— como consecuencia negativa, empeora el comportamiento inadaptado del niño.

Comencemos por tratar de comprender cómo son percibidos estos niños por sus padres y cuáles son los comportamientos que más resaltan al esbozar sus características: La primera de ellas es que el niño es visto como un “déspota” o “tirano” que busca imponer sus deseos o puntos de vista, e ignora o devalúa los de los demás y apela para ello a una de sus más desagradables peculiaridades: la agresividad.

Esta agresividad se expresa contra los padres, los hermanos, los coetáneos, los animales o los objetos, y es particularmente destructiva con estos últimos. Complicado puede ser la agresividad hacia otros infantes ya que estos tenderán a rechazar al niño “problema”, y los padres de aquellos le prohibirán jugar o relacionarse con él. Esto es lesivo para la socialización y vivencia de ser aceptado del niño “imposible”, a la vez que lastimará la sensibilidad y propiciará el enojo de sus propios padres, al percibir estos que su hijo es discriminado o rechazado por sus coetáneos y también por los padres de aquellos.

Los niños “problema” son, también, frecuentemente percibidos como desobedientes y desafiantes y que constantemente “prueban fuerzas” con los padres, al elevar sus exigencias en espiral infinita, cada vez que estos ceden a sus presiones y exigencias. Como resulta lógico suponer, los recursos de los padres se van agotando, se sienten cada vez más y más cansados hasta llegar a un literal estado de desesperanza —en el que ¡todo se intentó y nada funcionó!—, y se impone la “dictadura” del niño “imposible” dada la inhabilidad de los padres para manejarlo.

Es interesante que aunque los padres refieren muchas otras características no deseables como trastornos de los hábitos (sueño, alimentación, higiene, etc.), pobre adaptabilidad social, dificultades para aprender (no imputables a Retraso Mental), distractibilidad e hiperactividad, insisten en hacer énfasis especial en la presencia de ciertas cualidades positivas del niño, particularmente el hecho de ser un niño cariñoso… pero que cambia, para mal, muy rápido de estado de ánimo cuando algo le desagrada, lo que hace muy impredecible su comportamiento y conduce a que los padres estén siempre en guardia, a la expectativa de que algo malo vaya a suceder, dado que los problemas y dificultades pueden emerger en cualquier momento y lugar.

Es lógico suponer que la convivencia con un niño como el descrito, de cuyo bienestar y adaptación social se es responsable, tiene un impacto devastador en todo el sistema familiar, que empieza, —¡muy en particular!— por las propias relaciones maritales de los padres que, debido al desgaste en el esfuerzo por controlar al niño, disponen de muy poco tiempo para dedicarse a cultivar su intimidad, espacio al que debe brindársele especial atención en cualquier sistema familiar:

Hacer familia es mucho más que tener hijos… es algo que empezó por un proyecto de vida entre dos que se amaban, y que no deberían dejar de hacerlo, aunque sea en formas distintas.

Pero lamentablemente cuando se tiene un niño con determinado trastorno conductual, en las pocas ocasiones en que la pareja tiene algo de tiempo para íntimamente dedicarse el uno al otro, lo “malgastan” en largas conversaciones sobre el niño, o niña, “problema”.

Aquí es preciso señalar que generalmente es la madre quien permanece la mayor parte del tiempo con el niño y es por lo tanto la más “asediada” y la que más desgaste de recursos tiene; es más tensa su relación con el niño y está entonces más comprometido su bienestar emocional. Regularmente el padre, por el contrario, permanece menos tiempo con el niño y tiene con este una relación más fácil; el niño “problema” por lo general es mucho menos despótico y tiránico con la figura paterna, a quien tiende a respetar mucho más que a la figura materna.

Lo anterior puede contribuir a complicar las relaciones entre ambos padres, quienes tendrán apreciaciones diferentes del comportamiento problemático del niño: El padre se lamenta de que la madre no sólo se ocupa cada vez menos de él, sino que continuamente le reprocha por su poca colaboración en el manejo del niño al que él no ve tan problemático… la madre, por su lado, le reprochará al padre un distanciamiento y poca implicación, y también una supuesta insensibilidad y pasividad ante el comportamiento del niño que ella percibe como caótico. Este mutuo resentimiento sólo intensifica la tensión hogareña y la inefectividad en el manejo educativo del niño, que legitima el viejo refrán de: “a río revuelto, ganancia de pescadores”.

En este contexto las madres refieren una sensación de incompetencia (de ¡ser un fiasco!), por sentirse culpables de haber fracasado en la educación de los hijos —fortalecido por el constante criticismo del esposo y otras personas significativas— y por la sensación de que su matrimonio y toda su vida son un desastre. La resultante es una paralizante depresión o una hostil actitud hacia todo, lo que en su conjunto no es más que una sensación de desesperanza y desamparo que ningún favor le hacen a la educación —¿o reeducación?— del niño.

El impacto de la presencia de un niño “imposible” en el hogar, con el que se convive a diario, se expande de manera tanto directa como indirecta a los hermanos. Directamente los hermanos son víctimas de las agresiones tanto físicas como verbales del niño imposible, que los hace sentirse mal en el hogar y desarrollar ellos mismos conductas hostiles o inadaptadas. Indirectamente se pueden comprometer las relaciones de los hermanos con sus padres, pues se sentirán relegados a un segundo plano al percibir que casi todas las preocupaciones de los padres giran en torno al niño imposible, que les roba la atención y cariño que creen merecer. Esto los puede llevar a comportamientos inadaptados en la competencia por la atención de los padres.

Estos últimos, a su vez, pueden tener elevadas expectativas compensatorias para con los hermanos, con exigencias de que sean un dechado de virtudes, una especie de “niño modelo” que reivindique el “fracaso” educativo con el niño “problema”. Se trata por lo regular de expectativas tan elevadas que, lejos de favorecer, lo que hacen es enturbiar las relaciones con los padres y complicar más aún la ya compleja situación familiar… lo que nuevamente en nada favorece un mejor comportamiento del niño.

Pero el impacto de las conductas inadaptadas del niño problema no se limita a la vida familiar, con frecuencia se generaliza a otros miembros de la familia extendida (abuelos, tíos, primos, etc.) quienes por lo general se distancian o asumen posiciones críticas y de rechazo al mal comportamiento del pequeño e insisten en aconsejar a los padres de este sobre como “deberían” tratarlo. Esto último en ocasiones —¡ironías y paradojas de la vida!— está reforzado por el hecho de que, según Webster-Stratton y Herbert:

“…algunas veces los niños no se comportan tan mal con los abuelos como sí lo hacen en el hogar…”

lo que significa una devaluación adicional a los ya desesperanzados padres quienes se sumen más aún en su sensación de desamparo e incompetencia; sensación que en nada contribuye a un mayor control del niño “problema” y por el contrario fortalece su comportamiento inadaptado.

Finalmente, el impacto de ser padre o madre de un niño con trastornos de conducta extiende a casi todo el sistema de relaciones interpersonales con la comunidad. El comportamiento inadaptado del niño “problema” conduce a un rechazo por parte de muchos miembros de los diferentes contextos humanos en que se mueven los padres, a una estigmatización y un aislamiento social… lo que se complica más aún, por cuanto los padres se “auto-aislarán” para evitar reproches y censuras y llegan a “enquistarse” en la vida hogareña lo que empeora la situación, dado que la diaria convivencia en el reducido espacio físico del hogar, lejos de relajar, tensa más aún una compleja situación que se hace intolerable.

Y es lamentable, según nuestra experiencia profesional, que cuando así ocurre es a la madre a quien —según la popular expresión— le toca “bailar con la más fea”, quien en más desventajosa posición queda, no sólo por ser quien más tiempo permanece con el niño y debe, en consecuencia, ser quien imponga (¿…?) la autoridad, sino porque con más frecuencia de la deseada otros miembros que pudieran ayudar, literalmente huyen de una situación ya desgastante: los hermanos, en cuanto pueden, no permanecen un minuto en casa y el padre sale a buscar aires más “frescos” que suelen conducir a rupturas matrimoniales y el distanciamiento paterno del hogar… lo que agudiza la situación pues ahora no sólo ya el niño ha visto perdida o debilitada la autoridad del padre (que como dijimos con anterioridad puede ser un efectivo muro de contención de la conducta inadecuada del pequeño), sino que la madre se sentirá más desamparada aún, abandonada afectivamente y por tanto más auto devaluada.

Entonces, amigo lector, ¿son en realidad tan culpables los padres por tener un niño “problema”? ¿No son también, en realidad, un poco víctimas? ¿No sería preferible en muchos casos —¡no todos!— tratar de comprenderlos y ayudarlos antes de censurarlos?

Unas palabras finales —¡por ahora!—, concluir aquí puede dejar a los que me lean una sensación demoledora de que ¡no hay nada que hacer! Nada más lejos de la realidad, es mucho lo que se puede hacer en aras de, al menos, mejorar y afrontar con una óptica más optimista situaciones como la descrita, pero este espacio es reducido, ¡dejémoslo como pronta continuación de este trabajo!

Obtenido de http://www.sld.cu/saludvida/jovenes/temas.php?idv=6206

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Sábado 25 / febrero / 2017

El Cerebro Adolescente. Haciendo una diferencia hoy

Filed under: adolescencia,Tema de actualización — prevemi — febrero 25th, 2017 — 14:39

Violencia en los adolescentesLa adolescencia es una etapa de la vida en la que los jóvenes experimentan un gran interés por las cosas nuevas, el conocimiento y la búsqueda de la independencia. También es una etapa en la que sus cerebros pueden permitirles tomar grandes riesgos, volverse más vulnerables a la adicción o incrementar la probabilidad de desarrollar una enfermedad mental.

Ver el artículo completo titulado Cerebro adolescente (de la Sociedad para la Neurociencia). Es un documento en formato PDF.

Nota: imagen obtenida del sitio MedlinePlus.

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Lunes 13 / febrero / 2017

Los piercing orales y sus complicaciones en estomatología

Filed under: adolescencia,Publicaciones nacionales — prevemi — febrero 13th, 2017 — 14:12

Los piercing orales se han convertido en una moda, la práctica de su colocación en diferentes zonas del cuerpo es muy antigua, se observan diversos tipos y se colocan en labios, lenguas, mejillas y otras partes, la forma vertiginosa en que se ha incrementado su uso en la sociedad actual motivó esta investigación.

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Lunes 13 / febrero / 2017

El impacto negativo de las tecnologías en los adolescentes y jóvenes

Filed under: adolescencia,Noticias — prevemi — febrero 13th, 2017 — 13:50

El desarrollo de la ciencia y la tecnología es omnipresente en la sociedad actual, desde lo económico y lo político hasta lo psicosocial,  la vida íntima de las personas, los patrones de consumo, la reproducción humana, la extensión de la vida y sus límites con la muerte. Hoy  un mensaje de texto llega y el teléfono celular suena. El artículo El impacto negativo de las tecnologías en los adolescentes y jóvenes es una revisión bibliográfica sobre ese tema.

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Miércoles 25 / enero / 2017

El embarazo en la adolescencia desde las perspectivas salud y sociedad

Filed under: adolescencia,Publicaciones nacionales — prevemi — enero 25th, 2017 — 4:47

El embarazo en la adolescencia es un problema importante para los profesionales de la salud, ya que en este período tiene importantes consecuencias sociales y de salud sobre la madre adolescente y su hijo. Este artículo cubano publicado en el 2016 tuvo como objetivo analizar la repercusión del embarazo en la adolescencia desde las perspectivas de salud y sociedad.

Puede leerlo completo en: http://www.revmgi.sld.cu/index.php/mgi/article/view/225/70

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Miércoles 25 / enero / 2017

La bioética y el derecho de las adolescentes en el aborto

Filed under: adolescencia,Bioética,Tema de actualización,Temas de maltrato infantil — prevemi — enero 25th, 2017 — 4:27

Proponemos una revisión bibliográfica en la que se pretende describir el comportamiento de los aspectos éticos relacionados con el derecho al aborto en la adolescencia.

RESUMEN

La bioética es el estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y de la atención a la salud, en la medida en que la conducta se examine por los valores y principios morales. Con esta revisión se pretende describir el comportamiento de los aspectos éticos relacionados con el derecho al aborto en la adolescencia. La práctica de la medicina ginecológica implica una continua toma de decisiones, tanto diagnósticas como pronósticas, terapéuticas y éticas. Los principios bioéticos se conocen, sin embargo no siempre se aplican por parte del personal de salud, aspecto que influye en la atención que se le brinda a la adolescente y a sus familiares.

Palabras clave: ética, bioética, aborto, adolescente.

Disponibñe en: http://bvs.sld.cu/revistas/gin/vol39_4_13/gin10413.htm

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Lunes 16 / mayo / 2016

¿Disciplina o castigo?

Filed under: adolescencia,para conocer sobre,Para la familia,violencia — prevemi — mayo 16th, 2016 — 22:32

La disciplina en los niños implica impartirles formación y ayudarlos a desarrollar un criterio. El siguiente documento orienta sobre la disciplina y lo que se considera castigo: Disciplina o castigo.

Puede ampliar con la lectura de otro documento sobre el tema, titulado: Castigo sí o no, de la Dra. Esther Martínez García.

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Jueves 28 / abril / 2016

Bullying, intimidación, maltrato entre iguales o acoso escolar

Filed under: adolescencia,bullying,Para la familia — prevemi — abril 28th, 2016 — 9:50

BullyingLa intimidación es cuando una persona o grupo intenta repetidamente lastimar a alguien que es más débil o que cree que es más débil. Algunas veces implica ataques directos, como golpes, insultos, provocaciones o burlas. Otras veces es indirecta, como difundir rumores o intentar que otros rechacen a alguien.

¿Qué es el bullying?

El bullying es una forma grave y específica de violencia escolar, un maltrato normalmente intencionado y perjudicial de un estudiante hacia otro compañero,  generalmente más débil, al que convierte en su víctima habitual. Suele ser persistente y reiterado, puede durar semanas, meses e incluso años.  La mayoría de los agresores actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar. No es un conflicto  normal entre pares, sino que se trata de un problema sobre el que todos los adultos debemos involucrarnos y detener con urgencia.

Si bien hay determinados rasgos que nos hacen pensar que un chico tiene más posibilidades de verse involucrado en una situación de bullying, como hostigado  o  como hostigador, todos los que participan en alguna medida están siendo afectados.

“Creemos firmemente que el bullying se aprende y, por lo tanto, también puede desaprenderse. No se trata de etiquetar ni humillar a los  estudiantes que acosan, sino de ayudarlos a abandonar esa manera de comportarse”, explica la Lic. Candelaria Irazusta,  psicóloga del Departamento Infantojuvenil de INECO. “Para  esto, es necesario que los adultos responsables  (padres y docentes) asuman que el problema existe, que es más frecuente de lo que parece, que tengan conciencia de su importancia  y de las consecuencias graves que puede tener y,  especialmente que ellos deben  intervenir lo más pronto posible porque las situaciones de malestar crónico si no se detienen, crecen”, enfatiza la especialista.

¿Cómo darme cuenta si mi hijo sufre bullying?:

Señales de alerta en la escuela y en las tareas escolares:

-Cambio repentino en la asistencia a clase o en el rendimiento académico.
-Éxito académico, parece el niño mimado o la niña mimada del profesor o de la profesora.
-Le cuesta concentrarse en clase, se distrae con facilidad.
-Se va tarde al recreo y regresa pronto a al aula.-
-Tiene algún tipo de dificultad en el aprendizaje.
-Falta de interés en las actividades o en actos de la escuela.
-Deja de asistir a actividades de la escuela que le gustaban.

Señales de alerta en cuanto a lo social:

-Solitario, retraído, aislado.
-Escasas o nulas habilidades sociales/interpersonales.
-No tiene amigos ni amigas o tiene menos que otros estudiantes; poco popular, suelen elegirlo último o última para formar grupos o equipos.
-No tiene sentido del humor o tiene un humor inapropiado.
-Otros estudiantes suelen burlarse o reírse de el o de ella, se meten con el o ella, le toman el pelo, lo menosprecian y/o insultan.    No sabe hacerse valer.
-Otros estudiantes lo molestan, y le dan patadas o golpes a menudo. No sabe defenderse.
-Utiliza un lenguaje corporal característico: hombros encorvados, cabeza gacha, no mira a las otras personas a los ojos, los rehúye.
-Tiene una diferencia ostensible que lo aparta de sus compañeros o compañeras.
-Prefiere la compañía de los adultos en los tiempos libres.
-Toma el pelo, molesta o irrita a otros, los provoca y no sabe cuando parar.
-Ha empezado de pronto a acosar a otros estudiantes.

Señales de alerta en lo fisico:

– Frecuentemente enfermo.
-Se queja frecuentemente de dolores de cabeza, de panza, etc.
-Arañazos, moretones, ropa u objetos personales rotos o dañados sin una explicación obvia.
-Repentino tartamudeo.
-Tiene una diferencia de carácter físico que lo aparta de sus iguales: lleva anteojos, tiene sobrepeso o pesa menos de lo que debería, es mas alto o mas bajo que sus compañeros,  habla raro, tiene un aspecto raro, anda raro.
-Cambio es su pauta de comidas: pérdida repentina de apetito.
-Torpe, descoordinado, le va mal en los deportes.

Señales de alerta en lo emocional, conductual:

-Cambio repentino de humor o de comportamiento.
-Pasivo, huraño, callado, tímido, retraído, irritable.
-Baja o nula autoestima y confianza en si mismo.
-En exceso sensible, cauto, apegado.
-Nervioso, ansioso, preocupado, temeroso, inseguro.
-Llora con facilidad, y a menudo, se angustia, sufre cambios de humor extremos.
-Irritable, problemático, agresivo, irascible, se revela contra otros (pero siempre pierde).
-Se culpa de los problemas/dificultades.
-Excesivamente preocupado por su seguridad personal; dedica mucho tiempo y esfuerzos a pensar/preocuparse por ir y volver a salvo del comedor escolar, del baño, del recreo,  evita siempre ciertos lugares de la escuela.
-Menciona la posibilidad de salir corriendo.
-Menciona la posibilidad de suicidio.

Puede ampliar más en el sitio Intimidación, de MedlinePlus.

Información obtebida del los sitios Intramed y MedlinePlus.

Nota: imagen obtenida del sitio de la Sociedad Chilena de Pediatría.

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Miércoles 23 / marzo / 2016

Hábitos alimentarios en adolescentes de séptimo grado del municipio “10 de Octubre”

Filed under: adolescencia,Publicaciones nacionales — prevemi — marzo 23rd, 2016 — 14:28

Revista Cubana de Endocrinología

RESUMEN

Introducción: la nutrición juega un papel crítico en la salud del adolescente, y el consumo de una dieta inadecuada puede influir desfavorablemente sobre el crecimiento somático y la maduración sexual, por lo que constituye una etapa crucial del desarrollo, en la que prevalecen con alta frecuencia trastornos nutricionales.
Métodos: se desarrolló un estudio descriptivo transversal, con el objetivo principal de identificar y describir los gustos, preferencias y frecuencia de consumo de alimentos de los adolescentes de séptimo grado que asisten a la Secundaria Básica “José María Heredia”, en el curso 2009-2010. La población estuvo constituida por 192 adolescentes, a los cuales con previo consentimiento de los padres, se les aplicó una encuesta alimentaria de gustos, preferencias y frecuencia semanal de consumo de alimentos.
Resultados: los grupos de alimentos que más gustaron fueron mantequilla, mayonesa y queso crema, dulces, confituras y refrescos, mayormente consumidos a diario, a diferencia de las frutas y vegetales. El 14,1 % de los adolescentes gustaban de bebidas alcohólicas, y el 15,6 % las consumía al menos una vez a la semana.
Conclusiones: existen deficiencias en la educación alimentaria e inadecuados hábitos alimentarios en los adolescentes estudiados.

Palabras clave: adolescentes, hábitos alimentarios, frecuencia de consumo, salud del adolescente.

Ver el artículo completo
Valdés Gómez Wendy, Leyva Álvarez de la Campa Graciel, Espinosa Reyes Tania Mayvel, Palma Tobar Carlos Fabrizio. Hábitos alimentarios en adolescentes de séptimo grado del municipio “10 de Octubre”. Rev Cubana Endocrinol  [revista en la Internet]. 2012  Abr [citado  2014  Feb  15] ;  23(1): 19-29. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1561-29532012000100002&lng=es.

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