Archive for the 'adolescencia'

Lunes 16 / octubre / 2017

Violencia durante el proceso de construcción de la masculinidad en adolescentes

Filed under: adolescencia,Tema de actualización — prevemi — octubre 16th, 2017 — 14:38

Artículo de revisión con el objetivo de analizar como influye la categoría violencia y su relación con el proceso de construcción de la masculinidad en adolescentes. Se recogen datos de interés para estudiantes de medicina y otros profesionales de la salud como: consideraciones teóricas sobre el Patriarcado como sistema de dominación desde el género y la generación,  proceso social de construcción de la masculinidad, así como la violencia ejercida hacia algunos adolescentes por no cumplir con los mandatos de la masculinidad hegemónica en nuestra sociedad. La importancia de este estudio radica en que visualiza un problema social y de salud que genera importantes conflictos en la construcción de los modelos de género, y que está muy poco tratado en nuestro país, utilizando para la búsqueda de información las bases de datos disponibles en Infomed, así como la literatura presente en la biblioteca del Policlínico Docente Universitario “Marta Martínez Figuera”.

Invitamos a leer el artículo completo.

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Sábado 30 / septiembre / 2017

Hábitos alimentarios en adolescentes de séptimo grado del municipio “10 de Octubre”

Filed under: adolescencia,Publicaciones nacionales — prevemi — septiembre 30th, 2017 — 14:28

Revista Cubana de Endocrinología

RESUMEN

Introducción: la nutrición juega un papel crítico en la salud del adolescente, y el consumo de una dieta inadecuada puede influir desfavorablemente sobre el crecimiento somático y la maduración sexual, por lo que constituye una etapa crucial del desarrollo, en la que prevalecen con alta frecuencia trastornos nutricionales.
Métodos: se desarrolló un estudio descriptivo transversal, con el objetivo principal de identificar y describir los gustos, preferencias y frecuencia de consumo de alimentos de los adolescentes de séptimo grado que asisten a la Secundaria Básica “José María Heredia”, en el curso 2009-2010. La población estuvo constituida por 192 adolescentes, a los cuales con previo consentimiento de los padres, se les aplicó una encuesta alimentaria de gustos, preferencias y frecuencia semanal de consumo de alimentos.
Resultados: los grupos de alimentos que más gustaron fueron mantequilla, mayonesa y queso crema, dulces, confituras y refrescos, mayormente consumidos a diario, a diferencia de las frutas y vegetales. El 14,1 % de los adolescentes gustaban de bebidas alcohólicas, y el 15,6 % las consumía al menos una vez a la semana.
Conclusiones: existen deficiencias en la educación alimentaria e inadecuados hábitos alimentarios en los adolescentes estudiados.

Palabras clave: adolescentes, hábitos alimentarios, frecuencia de consumo, salud del adolescente.

Ver el artículo completo
Valdés Gómez Wendy, Leyva Álvarez de la Campa Graciel, Espinosa Reyes Tania Mayvel, Palma Tobar Carlos Fabrizio. Hábitos alimentarios en adolescentes de séptimo grado del municipio “10 de Octubre”. Rev Cubana Endocrinol  [revista en la Internet]. 2012  Abr [citado  2014  Feb  15] ;  23(1): 19-29. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1561-29532012000100002&lng=es.

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Miércoles 27 / septiembre / 2017

El Cerebro Adolescente. Haciendo una diferencia hoy

Filed under: adolescencia,Tema de actualización — prevemi — septiembre 27th, 2017 — 14:39

Violencia en los adolescentesLa adolescencia es una etapa de la vida en la que los jóvenes experimentan un gran interés por las cosas nuevas, el conocimiento y la búsqueda de la independencia. También es una etapa en la que sus cerebros pueden permitirles tomar grandes riesgos, volverse más vulnerables a la adicción o incrementar la probabilidad de desarrollar una enfermedad mental.

Ver el artículo completo titulado Cerebro adolescente (de la Sociedad para la Neurociencia). Es un documento en formato PDF.

Nota: imagen obtenida del sitio MedlinePlus.

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Viernes 15 / septiembre / 2017

El embarazo y sus complicaciones en la madre adolescente

Filed under: adolescencia,Publicaciones nacionales — prevemi — septiembre 15th, 2017 — 20:45

Logo  de la Revista Cubana de Ginecología y ObstetriciaRESUMEN

Introducción: el embarazo en adolescentes puede tener consecuencias adversas para la salud.
Objetivo: disminuir la incidencia del embarazo y sus riesgos en adolescentes.
Métodos: se realizó un estudio de intervención educativa para modificar los criterios sobre el embarazo y sus riesgos en adolescentes embarazadas atendidas en el Policlínico “Arturo Puig Ruiz de Villa”, municipio Minas, Camagüey, durante el período de enero de 2009 a enero de 2010. El universo estuvo constituido por 72 embarazadas, se realizó un muestreo probabilístico al azar simple, la muestra quedó conformada por 32 embarazadas que cumplieron los criterios de inclusión, se aplicó un cuestionario creado al efecto, según literatura revisada, este se convirtió en el registro primario de la información e incluyó variables como: concepto de adolescencia, edad de las primeras relaciones sexuales, conocimiento de métodos anticonceptivos, motivos por los que continuaron con el embarazo y complicaciones fundamentales en la adolescente embarazada.
Resultados: el 56,2 % desconocía conceptualmente el embarazo en la adolescencia, esto mejoró notablemente después de aplicado el programa, persistió solo el 12,5 % con este criterio, el 31,2 % manifestó que la primera relación sexual debe ser al cumplir los 14 años o tener la primera menstruación. El 59,3 % conocía los dispositivos intrauterinos como método anticonceptivo, el 68,7 % continuó el embarazo oculto por temor a los padres, el 31,2 % señaló como complicación fundamental la cesárea y los desgarros del tracto vaginal. Una vez finalizado el programa el 87,5 % expresó respuestas correctas.
Conclusiones: se lograron transformaciones positivas en el conocimiento de cada uno de los temas impartidos.

Palabras clave: embarazo, adolescencia, riesgos.

Ver el artículo completo en la Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología. 2012; 38(3), disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/gin/vol38_3_12/gin06312.htm

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Martes 1 / agosto / 2017

¿Disciplina o castigo?

Filed under: adolescencia,para conocer sobre,Para la familia,violencia — prevemi — agosto 1st, 2017 — 0:32

La disciplina en los niños implica impartirles formación y ayudarlos a desarrollar un criterio. El siguiente documento orienta sobre la disciplina y lo que se considera castigo: Disciplina o castigo.

Puede ampliar con la lectura de otro documento sobre el tema, titulado: Castigo sí o no, de la Dra. Esther Martínez García.

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Martes 11 / julio / 2017

11 de julio, Día Mundial de la Población

Filed under: adolescencia,efemerides — prevemi — julio 11th, 2017 — 20:49

population_day_2013

Prevenir el embarazo temprano y otras complicaciones entre los adolescentes de los países en desarrollo. Foto OMS

Unas 16 millones de chicas menores de 18 años dan a luz cada año. Otras 3.2 millones se someten a abortos en condiciones inseguras. La gran mayoría -cerca del 90%- de las adolescentes embarazadas de los países en desarrollo están casadas. Para muchas, el embarazo no es una decisión, sino consecuencia de la discriminación, de la violación de sus derechos (incluido del matrimonio infantil), el resultado de una educación inadecuada o de la coerción sexual.

En el Día Mundial de la Población de 2013, queremos sensibilizar a la opinión pública sobre los problemas que conlleva el embarazo adolescente para asegurarnos de que todos los embarazados son deseados, todos los nacimientos son seguros y que todos los niños pueden desarrollar su potencial.

El aumento de la población mundial a 7 mil millones en 2011 (en 1950 era de 2,5 mil millones) ha tenido profundas consecuencias para el desarrollo. Un mundo de 7 mil millones, supone tanto un desafío como una oportunidad con repercusiones en la sostenibilidad, la urbanización, el acceso a los servicios de salud y el empoderamiento de los jóvenes.

En 1989, el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en su decisión 89/46, recomendó que el 11 de julio se observase el Día Mundial de la Población.

Obtenido de: http://www.un.org/es/events/populationday/

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Jueves 30 / marzo / 2017

Niños o niñas problema ¿Culpabilidad de los Padres? (Parte II)

Filed under: adolescencia,Para la familia — prevemi — marzo 30th, 2017 — 2:55

Para cualquier familia la educación de sus hijos es una preocupación fundamental. Para muchos, es una tarea que, con independencia de una u otra inevitable escaramuza, transcurre sin grandes complejidades. Para otros es tarea mucho más difícil, sobre todo cuando tienen hijos que exhiben en mayor o menor grado, comportamientos problemáticos que entorpecen su formación. Comprender lo que ocurre es muy importante… pero más importante es saber qué hacer.

Por: Miguel Ángel Roca Perara

“Lo he intentado todo… ¡pero ya nada funciona!” Con esta declaración empiezan a contar sus cuitas los padres de casi todos los “niños-problema”, de aquí que su demanda implícita, no declarada, sea “¡ofrézcame algo distinto!”.

Para quienes trabajamos en cualquiera de lo que se define como profesiones de ayuda, rápidamente surge la tentación de tener a mano y ofertar de inmediato ese “algo distinto”… sin tener en cuenta que podemos simplificar o trivializar un asunto de alta complejidad y, de nuevo, ofrecer “más de lo mismo”, lo que agudiza la situación de desesperanza y desamparo que ya había hecho presa de los padres de estos niños.

¿Qué hacer entonces? Sin ánimos de recetar ni de ofrecer inexistentes panaceas para un asunto de difícil pronóstico —no por el asunto en sí mismo, sino por la multiplicidad de contingencias en su entorno que muchas veces escapan al control—, y tomando en cuenta la enorme variabilidad de diferencias individuales y contextuales presentes para cada niño, me atrevería a hacer algunas reflexiones:

Primero que todo, resulta pertinente ofrecer una sencilla respuesta a la interrogante que da título a este trabajo ¿Culpabilidad de los padres? NO ¿Responsabilidad en mayor o menor medida? SÍ. Puede parecer una simpleza, pero es casi una declaración de principios para que los padres puedan asumir una postura efectiva al afrontar las dificultades de sus hijos, ¡aún sin tratarse de niños-problema!

Pido excusas para una momentánea digresión que quiero hacer —polémica con toda intención— y que me va a servir para comentar algunas ideas que quiero expresar a continuación. A mi padre le gustaba decir que cuando uno tiene un caballo y vive en la montaña, está obligado a llevarlo todos los días al río a tomar agua. La forma en que usted lleve al caballo a beber agua es su responsabilidad y su asunto, usted decide si baja al caballo a todo galope montaña abajo, dándole “espolazos” de todo tipo, si baja despacito, si baja caminando a su lado, e incluso —si usted es lo suficientemente fuerte para ello— si se echa al caballo sobre sus hombros… Cualquiera de estas formas —¡como casi todo en la vida!— tiene sus ventajas y desventajas. Pero una vez que el caballo llegó al río, si tomó agua o no, e incluso la cantidad de agua que tomó, ¡es un asunto del caballo! Como se dice en un conocido programa televisivo, ¡saque usted sus propias conclusiones!

En la vida algunos asuntos están en manos de uno, pero otros muchos se escapan de control, aún con nuestras mejores intenciones, de ahí el riesgo de sentirse culpable por todo lo que ocurre alrededor… incluida la crianza de los hijos. Cuando una persona se siente culpable de algo se siente mala, inefectiva, incapaz; trata de resolver las cosas por sus propios medios para “pagar lo mal hecho”. Ello les quita participación en la solución de los problemas a los demás, y los convierte en cómodos censores de todo lo que sale mal. Paradójicamente, muchas veces, cuando la persona es verdaderamente culpable de algo apenas experimenta nada de lo referido.

Por esta razón, y por el hecho real de que es imposible que alguien sea culpable de todo lo que acontece en su cotidianidad —lo que no excluye la responsabilidad que sí tienen las personas ante determinados acontecimientos de la vida—, en las Ciencias Sociales, y particularmente en la Psicoterapia, se ha incluido el confuso término “empoderamiento” —proveniente de la expresión en lengua inglesa, de difícil traducción “empowerment”— que, más allá de complejas consideraciones semánticas, nos habla de la intencionalidad de hacer que los padres vivencien la sensación de poder (Webster-Stratton y Herbert).

Y lograr esto —por una vía u otra— presupone que los padres incrementen su autoestima, que sientan que no son simples marionetas en manos de sus hijos, que pueden haber hecho muchas cosas mal pero que también han hecho otras cosas mejor, que se entrenen en formas comunicativas más efectivas que les permitan hacer valer sus derechos, que sean capaces de comprometer a los demás —¡que también tienen responsabilidades!— en hacer de sus hijos buenos ciudadanos. Alcanzarlo no es tarea fácil, pero cuando se logra, se incrementa la sensación de autoridad que es percibida por sus hijos como una señal de que la impunidad, en que hasta ahora iban las cosas, muy pronto puede empezar a extinguirse: Cuando un hijo ve a sus padres débiles e impotentes siente que puede hacer lo que le venga en ganas porque “no pasa nada”… pero cuando los ve “poderosos”, se autocontrola un poco más.

De todos modos, comencé por decir que iba a ser polémico con intención, y dejar las cosas aquí sería, confirmar que los padres SÍ eran culpables de los problemas de sus hijos y que con sólo atenderlos y orientarlos a ellos todo estaría resuelto. Nada más lejos de la realidad, la más simple de las problemáticas en la educación infantil es siempre multi-causada y todos y cada uno de los factores causales o influyentes deben ser tenidos en cuenta en la búsqueda de una óptima solución.

Los factores constitucionales y genéticos se mezclan con los factores culturales y ambientales de una manera tan compleja que ninguno de ellos debe ser ignorado.

La falta de concentración, la torpeza motora, la hiperactividad, o el comportamiento delictivo de un niño, pueden estar sustentados por algún tipo de disfunción o lesión neurológica, e incluso, por determinadas condiciones temperamentales dadas por el tipo de Actividad Nerviosa Superior, que de no ser correctamente atendidas y tratadas pueden hacer fracasar a la más elaborada estrategia educativa. Es importante el enfoque interdisciplinario por cuanto un niño puede tener un comportamiento muy inadaptado y problemático a pesar de tener las óptimas condiciones físicas y de salud, y viceversa, un niño con importantes lesiones neurológicas puede estar muy bien integrado y adaptado a su entorno social. Es aquí, entonces, donde el aprendizaje y el contexto sociocultural, particular pero no exclusivamente familiar, en el que a un determinado niño o niña le ha tocado vivir, deben ser seriamente tomados en consideración.

Desde la más tierna infancia, los niños son expuestos, y aprenden bien de ellos, a determinados modelos… que no necesariamente son los mejores portadores de las normas y valores a los que convoca la sociedad. Es lamentable, pero cuando un niño o niña ha estado expuesto desde su más tierna infancia como parte de su cotidianidad —sobre todo en el contexto familiar, pero también en la barriada, en la escuela o en la sociedad en su conjunto— a la violencia, a comportamientos destructivos, a la irresponsabilidad y la violación de las más elementales normas de convivencia, incluidos los derechos de los demás, y reproduce estas conductas en otros contextos, se comporta de manera “adaptativa”, acorde a lo que aprendió… aunque ello no tenga nada que ver o incluso contradiga lo que la cultura y la sociedad pretenden.

En estos casos el pronóstico es mucho más reservado; los psicoterapeutas de experiencia saben que es muy difícil —¡aunque no del todo imposible!— fomentar un comportamiento social conforme a las expectativas socialmente deseadas cuando el niño está constantemente expuesto a modelos no deseables que contradicen estas expectativas… sin pretensiones lapidarias podríamos citar el sabio refrán de “hijo de gatos, caza ratones”. Lo cierto es que es mucho más fácil, si se parte de cero, fomentar lo positivo que “desmontar” comportamientos no deseados (Reinecke y cols.) para implementar entonces otras conductas y actitudes más deseables.

Aún en estos casos, aunque conservador, prefiero no ser fatalista (y sí consecuente) con lo que he defendido acerca de la multicausalidad. Muchos de estos niños o niñas, a pesar de una alta y real responsabilidad de los padres en su comportamiento, llegan a ser buenos ciudadanos gracias a la efectividad educativa de otras influencias (otros familiares, los vecinos, la escuela, las instituciones sociales, etc.) e inclusive gracias a su propio auto desarrollo y crecimiento personal.

Están implícitas, entonces, otras dos ideas fundamentales para brindarles atención y lograr su óptima inserción social: el papel de otras personas e instituciones más allá de la familia, y el propio potencial humano del niño o niña en cuestión.

Otras personas o instituciones pueden de esta manera, resultar decisivas para lograr revertir, para bien, la condición de niños-problema. Pueden hacerse muchas cosas por parte de otros familiares, vecinos y sobre todo la escuela, pero lo esencial radica en no estigmatizar, ni discriminar, ni “etiquetar” a este niño, o niña, y su familia; ello sólo agudizaría la problemática, como señalábamos en la primera parte de este trabajo.

Asumir una postura de inclusión y aceptación es siempre mucho más beneficioso que la nociva exclusión que hace sentir a la persona —en el caso que nos ocupa, el niño y su familia— como discriminada y marginada, lo que genera irritación y resentimiento, que lejos de favorecer, agravan la situación. Cualquier problema humano es resuelto de manera más efectiva cuando se tiene acceso a sólidas y efectivas redes de apoyo social (Roca y Pérez) que cuando se está privado de sus muy beneficiosos efectos potenciales.

De igual manera, el uso de “etiquetas” (“malcriado”, “irresponsable”, “insoportable”, “pre-delincuente”, etc.) debe ser erradicado pues las mismas “se quedan” y la persona puede tender a comportarse en consecuencia con lo que estas expresan.

Afortunadamente no siempre sucede así, aunque “queden” las etiquetas. Desde lo anecdótico, tengo un buen amigo de adolescencia y juventud al que por su desordenado comportamiento cotidiano le decían “el loco”. Más de 30 años después, nunca ha visitado un Hospital Psiquiátrico, es un calmado padre de familia y excelente ingeniero… pero cada vez que nos reunimos sigue siendo “el loco”; favorablemente el no se lo cree.

Hemos abordado los factores presentes en esta problemática y apenas hemos hablado sobre el principal protagonista de todo el proceso (Roca, 1998): el niño o la niña en cuestión. No basta con modificar, aunque sea para bien, todo aquello que conspira contra su óptima inserción social; es imprescindible trabajar con él o ella, sobre todo porque regularmente ha sido víctima de maltrato en su amor propio y valía personal, o tiene pocas habilidades para comunicarse productivamente con los demás y que, por esa razón, ha sido tantas veces rechazado, o rechazada, que su comportamiento y actitudes hacia los demás son regularmente hostiles…

A estos niños hay que dedicarles tiempo y tener mucha paciencia con ellos. Es muy importante centrarse más en lo bueno que hacen que en reprocharles lo que suponemos que hacen mal y deberían hacer mejor:

Se le hace más bien a un niño que se esforzó mucho para un examen y obtuvo calificaciones de 89 puntos cuando le ponemos una mano en el hombro y le decimos con satisfacción que “¡casi sacas Excelente… para la próxima lo logras!” que cuando a otro niño que obtuvo 99 puntos lo miramos con cara de decepción y le preguntamos “¿dónde fue que perdiste el punto?”. Por lo general al niño problema se le trata de esta última manera: magnificando sus insuficiencias y minimizando o ignorando sus logros…

Es igualmente importante, cuando sea inevitable reprenderlo, censurar sus actos y no a la persona: no es lo mismo decirle “¡dijiste una mentira!”, que “¡tú eres un mentiroso!”. En el primer caso se sanciona el acto, en el segundo se califica a una persona; en el primer caso se trata de un hecho casual, en el segundo se afirma que la persona ES así y por lo tanto tiene pocas posibilidades de cambiar.

En cualquier caso, con estos niños —más allá de diferencias individuales que siempre dan una dirección específica al trabajo profesional—, no se debe perder cualquier oportunidad de elogio, de reconocer aquello que han hecho bien y de fortalecer su amor propio, a la par de no desaprovechar ocasión alguna para fomentar en ellos cualquier habilidad que los ayude a desempeñarse eficazmente en el complejo entramado de sus relaciones interpersonales cotidianas.

En torno a un “niño o niña-problema” giran muchos vectores de fuerza a tener en cuenta, para comprenderlo y para lograr vías que implementen su óptima inserción social, que trascienden muchas veces la no poca importante responsabilidad de los padres. Entonces, volvemos a la historieta inicial ¿a qué se deberá que un caballo no quiera tomar agua y otro sí, o que uno tome más que el otro?

http://www.sld.cu/saludvida/jovenes/temas.php?idv=6209

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Miércoles 15 / marzo / 2017

Conocimientos sobre anticoncepciíon en adolescentes en un preuniversitario del municipio San José de las Lajas

Filed under: adolescencia,Publicaciones nacionales — prevemi — marzo 15th, 2017 — 14:27

Los cambios que ocurren desde el punto de vista biológico, psicológico y social hacen que sea la adolescencia, después de la infancia, el momento más vulnerable del ciclo vital, por lo que debe ser privilegiada y atendida de manera especial.

Invitamos a leer el artículo completo.

 

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Lunes 13 / febrero / 2017

El impacto negativo de las tecnologías en los adolescentes y jóvenes

Filed under: adolescencia,Noticias — prevemi — febrero 13th, 2017 — 13:50

El desarrollo de la ciencia y la tecnología es omnipresente en la sociedad actual, desde lo económico y lo político hasta lo psicosocial,  la vida íntima de las personas, los patrones de consumo, la reproducción humana, la extensión de la vida y sus límites con la muerte. Hoy  un mensaje de texto llega y el teléfono celular suena. El artículo El impacto negativo de las tecnologías en los adolescentes y jóvenes es una revisión bibliográfica sobre ese tema.

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Jueves 28 / abril / 2016

Bullying, intimidación, maltrato entre iguales o acoso escolar

Filed under: adolescencia,bullying,Para la familia — prevemi — abril 28th, 2016 — 9:50

BullyingLa intimidación es cuando una persona o grupo intenta repetidamente lastimar a alguien que es más débil o que cree que es más débil. Algunas veces implica ataques directos, como golpes, insultos, provocaciones o burlas. Otras veces es indirecta, como difundir rumores o intentar que otros rechacen a alguien.

¿Qué es el bullying?

El bullying es una forma grave y específica de violencia escolar, un maltrato normalmente intencionado y perjudicial de un estudiante hacia otro compañero,  generalmente más débil, al que convierte en su víctima habitual. Suele ser persistente y reiterado, puede durar semanas, meses e incluso años.  La mayoría de los agresores actúan movidos por un abuso de poder y un deseo de intimidar y dominar. No es un conflicto  normal entre pares, sino que se trata de un problema sobre el que todos los adultos debemos involucrarnos y detener con urgencia.

Si bien hay determinados rasgos que nos hacen pensar que un chico tiene más posibilidades de verse involucrado en una situación de bullying, como hostigado  o  como hostigador, todos los que participan en alguna medida están siendo afectados.

“Creemos firmemente que el bullying se aprende y, por lo tanto, también puede desaprenderse. No se trata de etiquetar ni humillar a los  estudiantes que acosan, sino de ayudarlos a abandonar esa manera de comportarse”, explica la Lic. Candelaria Irazusta,  psicóloga del Departamento Infantojuvenil de INECO. “Para  esto, es necesario que los adultos responsables  (padres y docentes) asuman que el problema existe, que es más frecuente de lo que parece, que tengan conciencia de su importancia  y de las consecuencias graves que puede tener y,  especialmente que ellos deben  intervenir lo más pronto posible porque las situaciones de malestar crónico si no se detienen, crecen”, enfatiza la especialista.

¿Cómo darme cuenta si mi hijo sufre bullying?:

Señales de alerta en la escuela y en las tareas escolares:

-Cambio repentino en la asistencia a clase o en el rendimiento académico.
-Éxito académico, parece el niño mimado o la niña mimada del profesor o de la profesora.
-Le cuesta concentrarse en clase, se distrae con facilidad.
-Se va tarde al recreo y regresa pronto a al aula.-
-Tiene algún tipo de dificultad en el aprendizaje.
-Falta de interés en las actividades o en actos de la escuela.
-Deja de asistir a actividades de la escuela que le gustaban.

Señales de alerta en cuanto a lo social:

-Solitario, retraído, aislado.
-Escasas o nulas habilidades sociales/interpersonales.
-No tiene amigos ni amigas o tiene menos que otros estudiantes; poco popular, suelen elegirlo último o última para formar grupos o equipos.
-No tiene sentido del humor o tiene un humor inapropiado.
-Otros estudiantes suelen burlarse o reírse de el o de ella, se meten con el o ella, le toman el pelo, lo menosprecian y/o insultan.    No sabe hacerse valer.
-Otros estudiantes lo molestan, y le dan patadas o golpes a menudo. No sabe defenderse.
-Utiliza un lenguaje corporal característico: hombros encorvados, cabeza gacha, no mira a las otras personas a los ojos, los rehúye.
-Tiene una diferencia ostensible que lo aparta de sus compañeros o compañeras.
-Prefiere la compañía de los adultos en los tiempos libres.
-Toma el pelo, molesta o irrita a otros, los provoca y no sabe cuando parar.
-Ha empezado de pronto a acosar a otros estudiantes.

Señales de alerta en lo fisico:

– Frecuentemente enfermo.
-Se queja frecuentemente de dolores de cabeza, de panza, etc.
-Arañazos, moretones, ropa u objetos personales rotos o dañados sin una explicación obvia.
-Repentino tartamudeo.
-Tiene una diferencia de carácter físico que lo aparta de sus iguales: lleva anteojos, tiene sobrepeso o pesa menos de lo que debería, es mas alto o mas bajo que sus compañeros,  habla raro, tiene un aspecto raro, anda raro.
-Cambio es su pauta de comidas: pérdida repentina de apetito.
-Torpe, descoordinado, le va mal en los deportes.

Señales de alerta en lo emocional, conductual:

-Cambio repentino de humor o de comportamiento.
-Pasivo, huraño, callado, tímido, retraído, irritable.
-Baja o nula autoestima y confianza en si mismo.
-En exceso sensible, cauto, apegado.
-Nervioso, ansioso, preocupado, temeroso, inseguro.
-Llora con facilidad, y a menudo, se angustia, sufre cambios de humor extremos.
-Irritable, problemático, agresivo, irascible, se revela contra otros (pero siempre pierde).
-Se culpa de los problemas/dificultades.
-Excesivamente preocupado por su seguridad personal; dedica mucho tiempo y esfuerzos a pensar/preocuparse por ir y volver a salvo del comedor escolar, del baño, del recreo,  evita siempre ciertos lugares de la escuela.
-Menciona la posibilidad de salir corriendo.
-Menciona la posibilidad de suicidio.

Puede ampliar más en el sitio Intimidación, de MedlinePlus.

Información obtebida del los sitios Intramed y MedlinePlus.

Nota: imagen obtenida del sitio de la Sociedad Chilena de Pediatría.

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