Archive for agosto, 2018

Miércoles 29 / agosto / 2018

Cuidado con el castigo

Filed under: Para la familia,Para profesores — prevemi — agosto 29th, 2018 — 1:56

El castigo es posiblemente una de las prácticas más utilizadas en el seno de la familia. Son diversos los que se emplean como “estrategia educativa”. Sin embargo, el uso sistemático del castigo como acción correctora principal puede acarrear consecuencias negativas que deben evitarse.

Por: Dionisio F. Zaldívar Pérez

Entendemos por castigo cualquier acción que ejecuta una persona, y que causa la aversión del que la recibe, empleado como elemento correctivo o de control con la finalidad de eliminar una conducta o comportamiento molesto o inadecuado.

Entre los castigos más frecuentes se encuentran:

El tiempo fuera (sacar o prohibir al sujeto permanecer en el lugar o contexto donde ha exhibido una conducta considerada molesta o inapropiada enviándolo a dormir, etc.)

El retiro de reforzadores o estímulos positivos (prohibición de ver la TV, de salir a jugar con los amigos, etc.)

El castigo físico (que por supuesto no tiene nada de educativo).

Las causas más frecuentes por las cuales se castiga a un niño son: desobedecer las órdenes o indicaciones de los adultos; actividad excesiva del niño (hiperactividad) que resulta molesta para los adultos; rebeldía (actitud desafiante ante los padres u otros adultos); mala comunicación padres-hijos; irritabilidad, frustración o malestar de los padres.

Es posible que las causas que explican el uso extendido del castigo estén relacionadas con su aparente eficacia y rapidez para controlar o detener el comportamiento inadecuado o molesto. Sin embargo, sobran los ejemplos de niños que a pesar de haber recibido castigo, incluso físico, por mostrar determinados comportamientos, siguen exhibiéndolo tan pronto se presenta la ocasión.

Diversos estudio han mostrado que los efectos supresores del castigo resultan momentáneos, que este no provoca el desaprendizaje del comportamiento castigado, ni ofrece en su lugar otra alternativa más adecuada por lo que en la primera ocasión se activa nuevamente.

El uso sistemático del castigo como acción correctora principal puede acarrear consecuencias negativas, entre las que podemos señalar: daño a la autoestima del niño, quien llega a desvalorizarse (baja autoestima); aparición de estados de tensión, estrés y agresividad; déficit de atención; pérdida de confianza en los padres; ansiedad o culpa de alguno de los miembros de la familia; y empleo de la mentira como medio de evitar el castigo.

Como pueden observarse, si bien el castigo aparece como una “rápida solución” a los problemas de comportamiento infantil, sus efectos no son permanentes y por lo general provocan más daño que beneficio.

Educar requiere paciencia y poder mostrar al educando las alternativas de comportamientos más efectivos, lo que se logra en primer lugar con el propio ejemplo de los padres, la adecuada comunicación con el niño, la exigencia apropiada, pero siempre con amor, con el uso de argumentos directos y lógicos que inviten al niño a reflexionar sobre las consecuencias de su comportamiento, no solo para él, sino también en las afectaciones que pueden provocar en los demás.

El castigo físico nunca puede considerarse como una acción educativa. Por el contrario, es generador de agresividad y aprendizaje de comportamientos violentos que serán mostrados más allá del contexto familiar, ya que pueden afectar no sólo el comportamiento psicológico del individuo, sino también el social.

Los padres que castigan físicamente a sus hijos están contribuyendo a la reproducción de conductas violentas en el ámbito de la sociedad e inducen al uso de la violencia como forma de ejercer el control sobre otros.

Educar es dialogar, es persuadir, es enseñar con el ejemplo. Agote estos recursos antes de imponerles un castigo sus hijos, estos y la sociedad se lo agradecerán.

Tomado de la sección Salud del periódico Trabajadores.

Obtenido de http://www.sld.cu/saludvida/jovenes/temas.php?idv=6200

Comentarios desactivados

Martes 28 / agosto / 2018

Obesidad infantil e ingesta calórica

Filed under: Tema de actualización — prevemi — agosto 28th, 2018 — 8:28

La obesidad infantil no sólo es epidemia en los países desarrollados, como los países de Europa occidental, Australia y EE.UU., sino también en los países en desarrollo. En los EE.UU., un sorprendente tercio de los niños y adolescentes (unos 23 millones) tienen sobrepeso o son obesos. Incluso en China, la tasa de obesidad en los niños se está incrementando dramáticamente durante la última década…

Ver el artículo completo en: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=87217&uid=300637&fuente=inews

Obtenido de IntraMed.net

Comentarios desactivados

Sábado 18 / agosto / 2018

Fumar durante el embarazo

Filed under: Para la familia — prevemi — agosto 18th, 2018 — 14:38

Embarazada fumandoFumar es malo para usted. Puede causar graves problemas de salud, tal como cáncer, enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, enfermedad de las encías y enfermedades de los ojos que pueden conducir a la ceguera. El fumar puede afectar la salud de su bebé antes, durante y después del embarazo. Si fuma antes del embarazo, es posible que le resulte más difícil quedar embarazada.

Durante el embarazo, la placenta crece en su útero (matriz) y suministra alimentos y oxígeno al bebé a través del cordón umbilical. Cuando usted fuma durante el embarazo, le pasa las sustancias químicas perjudiciales a su bebé a través de la placenta y del cordón umbilical, que luego entran en la sangre del bebé. Eso puede causar problemas de salud para su bebé. Después del embarazo, el humo de segunda mano puede afectar la salud de su bebé.

Si fuma y está planeando quedar embarazada, deje el hábito antes de embarazarse. Si fuma y está embarazada, no es demasiado tarde para dejar el hábito del tabaco. Dejar de fumar ahora puede significar una enorme diferencia en la salud de su bebé.

¿Cómo puede el tabaco antes del embarazo afectarla a usted y a su bebé?

Las mujeres que fuman antes del embarazo corren el doble de riesgo que las no fumadoras de tener:

Problemas de fertilidad. Eso significa tener problemas para quedar embarazada.

Un embarazo ectópico. Sucede cuando el óvulo fertilizado se implanta fuera del útero (matriz) y comienza a crecer. El embarazo ectópico no puede dar como resultado el nacimiento del bebé. Puede causar problemas graves y peligrosos para la embarazada.

Ruptura prematura de las membranas (también llamada RPM). Sucede cuando el saco que rodea al bebé se rompe antes de que la mujer entre en trabajo de parto.

Desprendimiento de la placenta. Es un problema grave en el que la placenta se separa de la pared del útero antes del parto.

Placenta previa. Sucede cuando la placenta está muy baja en el útero y cubre todo o parte del cuello uterino. El cuello uterino es la abertura hacia el útero que está en la parte superior de la vagina.

¿Cómo puede el fumar durante el embarazo afectar a su bebé?

Cuando fuma estando embarazada, expone a su bebé a sustancias químicas peligrosas como la nicotina, el monóxido de carbono y el alquitrán. Esas sustancias químicas pueden reducir la cantidad de oxígeno que recibe su bebé. El oxígeno es realmente importante para ayudar a su bebé a crecer sano. La nicotina puede tener efectos perjudiciales para el corazón, los pulmones y el cerebro de su bebé.

Fumar durante el embarazo puede causar estos problemas a su bebé:

Restricción del crecimiento (también se dice que el bebé es pequeño para la edad gestacional). Esto significa que su bebé no aumenta el peso que debería antes de nacer. Ello puede causar que el bebé nazca con bajo peso.

Bajo peso al nacer. Eso significa que su bebé nace pesando menos de 5 libras, 8 onzas.

Nacimiento prematuro. Eso significa que su bebé nace demasiado pronto, antes de las 37 semanas de embarazo.

Defectos de nacimiento como labio leporino o fisura palatina (defectos de nacimiento en la boca del bebé). Los defectos de nacimiento son problemas de salud que están presentes cuando el bebé nace. Esos defectos cambian la forma o la función de una o más partes del cuerpo. Pueden ocasionar problemas en la salud en general, en cómo se desarrolla el cuerpo o cómo funciona.

Aborto espontáneo. Sucede cuando el bebé muere en la matriz antes de las 20 semanas de embarazo.

Nacimiento sin vida. Sucede cuando el bebé muere en el útero antes de nacer, pero después de las 20 semanas de embarazo.

Síndrome de muerte súbita infantil o del lactante (SIDS). Es la muerte inexplicada del bebé de menos de 1 año de edad.

Los bebés que nacen prematuramente y con bajo peso corren riesgo de sufrir graves problemas de salud, incluyendo discapacidades de por vida, como discapacidades intelectuales y problemas de aprendizaje, y en algunos casos la muerte.

¿Qué es el humo de segunda mano?

El humo de segunda mano es el humo que usted inhala del cigarrillo, cigarro o pipa de otra persona. Estar expuesta al humo de segunda mano durante el embarazo puede causar que su bebé nazca con bajo peso.

El humo de segunda mano es peligroso para su bebé después de nacer. En comparación con los bebés que no tienen humo a su alrededor, los bebés expuestos al humo de segunda mano:

Pueden tener crecimiento lento de los pulmones

Corren más riesgo de tener trastornos de salud como asma, bronquitis, neumonía, infecciones de oído y problemas respiratorios

Corren más riesgo de morir de SIDS

¿Qué es el humo de tercera mano?

El humo de tercera mano son los residuos de tabaco y el humo de tabaco. Puede incluir plomo, arsénico y monóxido de carbono. Es lo que se huele en la ropa, los muebles, las alfombras, las paredes y el cabello cuando han estado envueltos en humo o cerca del humo de tabaco. Es por eso que usted suele darse cuenta si alguien fuma por el olor de su ropa, casa o vehículo. El humo de tercera mano es el motivo por el que abrir una ventana o fumar en otra sala no es suficiente para proteger a los otros del tabaco.

Si está embarazada o acaba de tener un bebé, manténgase alejada del humo de tercera mano. Los bebés que respiran el humo de tercera mano pueden tener graves problemas de salud como asma y otros problemas de respiración, trastornos de aprendizaje y cáncer.

¿Qué son los cigarrillos electrónicos?

Los cigarrillos electrónicos (también llamados “e-cigarettes”) parecen cigarrillos comunes. Pero en lugar de encenderlos, funcionan a batería. Producen un vapor que usted inhala y contienen nicotina que viene en líquido. Al igual que la nicotina de los cigarrillos comunes, la nicotina de los cigarrillos electrónicos puede ser perjudicial para su bebé.

Usted puede volverse adicta a los cigarrillos electrónicos. La nicotina líquida en exceso puede causar náuseas (sentirse mal del estómago) y vómitos. Puede envenenarse con la nicotina líquida si la bebe o se absorbe por la piel. El envenenamiento por nicotina líquida puede causar náuseas, vómitos e irritación de los ojos. Una pequeña cantidad puede ser muy perjudicial e incluso mortal.

La nicotina líquida para los cigarrillos electrónicos se vende en pequeños tubos que pueden ser brillantes y coloridos. También viene en sabores como cereza o chicle de globo. Por esas cosas, pueden parecer divertidos y atrayentes, en especial para los niños.

Si está embarazada y usa cigarrillos electrónicos, o está pensando hacerlo, hable con su profesional de la salud.

¿Puede simplemente fumar menos? ¿O tiene que dejar por completo?

Si fuma, puede pensar que los cigarrillos light o suaves son una opción más segura durante el embarazo. Eso no es cierto. O quizás desee reducir la cantidad en lugar de dejar de fumar por completo. Es verdad que cuanto menos fume, mejor será para su bebé. Pero dejar por completo es lo mejor para su embarazo y para su bebé.

Cuanto antes deje de fumar durante el embarazo, más sana podrá estar usted y más sano podrá estar su bebé. Es mejor dejar de fumar antes de quedar embarazada. Pero dejar de fumar en cualquier momento del embarazo puede tener un efecto positivo en la vida de su bebé.

Además, cuando usted deja de fumar, jamás tendrá que salir otra vez a buscar un lugar donde fumar. Usted también tendrá:

Dientes más limpios

Mejor aliento

Menos marcas de manchas en los dedos

Menos arrugas en la piel

Un mejor sentido del olfato y del gusto

Más fuerza y energía para estar activa

Sugerencias para dejar de fumar

Si está tratando de dejar de fumar, estas sugerencias pueden resultarle útiles:

Anote sus motivos para dejar de fumar. Lea la lista cuando le tiente fumar.

Escoja una fecha para dejar. Ese día, tire a la basura todos sus cigarrillos o cigarros, encendedores y ceniceros.

Pídale a su pareja o a una amiga que le ayude a dejar el hábito. Llame a esa persona cuando tenga ganas de fumar. Manténgase alejada de lugares, actividades o personas que le hagan dar ganas de fumar.

Manténgase ocupada. Salga a caminar para ayudar a que la mente se distraiga y no piense en fumar. Use una pequeña pelota para el estrés o pruebe tejer o coser para mantener las manos ocupadas. Coma verduras o masque goma de mascar para mantener algo en la boca.

Beba agua en abundancia.

Pregunte a su profesional de la salud sobre los medios para dejar de fumar, como parches, goma de mascar, rociador nasal y medicamentos. No empiece a usarlos sin la aprobación de su profesional de la salud, en particular si está embarazada. Busque programas en su comunidad o en su lugar de trabajo para ayudarla a dejar de fumar. Esos se conocen como “programas de cesación del tabaco”. Pida información a su profesional de la salud sobre los programas ofrecidos en su área. Pregunte a su empleador qué servicios cubre su seguro de salud.

No se desanime si no puede dejar de fumar enseguida. ¡Siga intentándolo! Usted está haciendo lo que es mejor para usted y para su bebé.

Información obtenida de: http://nacersano.marchofdimes.org/embarazo/el-fumar.aspx

Noa: imagen obtenida de internet.

Comentarios desactivados

Miércoles 15 / agosto / 2018

Un acercamiento a la función educativa de la familia

Filed under: Publicaciones nacionales — prevemi — agosto 15th, 2018 — 8:09

RESUMEN
Introducción: la familia juega un rol protagónico en el proceso de convertir a sus miembros más jóvenes en personas capaces de participar de manera positiva en la vida de la sociedad; de ahí que sea tan importante la forma en que esta lleve a cabo su función educativa. Objetivo: analizar la función educativa de la familia, su papel rector en la formación de las nuevas generaciones, en tanto grupo primario que media entre el individuo y la sociedad.
Métodos: se realizó búsqueda en la literatura digital de artículos de investigaciones originales publicadas en SciELO Cuba, y SciELO Regional durante los años 2013 al 2016 con combinación de Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y palabras clave: familia, función educativa, formación, desarrollo, salud, bienestar, sociedad. Se restringió la búsqueda al idioma español Se rastreó, organizó, sistematizó y analizó la literatura para llegar a establecer las regularidades de la información sobre el tema de estudio.
Conclusiones: la familia y su papel primordial en la formación del modelo de persona que se quiere crear en y para la sociedad, resulta un tema que requiere estudio sistemático y profundo, siendo objetivo impostergable mejorar las bases teóricas y metodológicas que orienten su actuación. Lograr espacios y herramientas eficaces para motivar y adiestrar a las familias para el despliegue de su papel rector en el empeño educativo de cimentar generaciones de calidad, es ahora un reto. Asumirlo puede favorecer la salud, el bienestar y el progreso de muchos de nuestros semejantes, de la sociedad.

Palabras clave: familia; función educativa; sociedad.

Autores:  Yamila Ramos Rangel, María de los Ángeles González Valdés

Leer el artículo completo en: http://www.revmgi.sld.cu/index.php/mgi/article/view/258/127

Comentarios desactivados

Domingo 12 / agosto / 2018

Síndrome de Munchausen por poder

Filed under: Tema de actualización,Temas de maltrato infantil — prevemi — agosto 12th, 2018 — 17:24

Síndrome de Munchausen por poder
Enfermedad inducida por el cuidador en un niño: visión general y enfoque de la enfermedad fabricada por cuidadores en niños. Es la falsificación y/o inducción por parte del cuidador de síntomas o signos físicos y/o psicológicos en un niño.

Introducción

“Un niño que recibe atención médica innecesaria y perjudicial o potencialmente perjudicial por la instigación de un cuidador”.

Pocas condiciones son difíciles de diagnosticar y manejar como una enfermedad inducida o falsificada por los cuidadores. Aunque esta condición ha sido ampliamente conocida como Síndrome de Munchausen por Poder, existe un debate en curso acerca de sus nombres alternativos, que incluyen condición de falsificación pediátrica, trastorno ficticio (enfermedad) por poder, abuso de menores en el ámbito médico, y abuso infantil médico.

El informe clínico previo de la Academia Americana de Pediatría llamó a esta forma de maltrato “Abuso infantil en un ámbito médico”, señalando que puede incluir abuso físico, negligencia médica y maltrato psicológico. Este término fue utilizado para llamar la atención sobre el daño causado en el niño.

Roesler y Jenny coincidieron en que los pediatras deberían centrarse en el maltrato cometido con el niño más que en la motivación del ofensor. Ellos tomaron el término “abuso infantil médico”, que definieron como “un niño que recibe atención médica innecesaria y perjudicial o potencialmente perjudicial por la instigación de un cuidador”.

A pesar de la variabilidad en los términos, existe un acuerdo general de que esta condición provoca un daño grave asociado con morbilidad y mortalidad significativas. En las secciones siguientes se proporciona una visión general del espectro de esta condición, su epidemiología, y un enfoque sobre su evaluación, diagnóstico, y manejo.

Descripción

La característica esencial de la condición que se hace referencia en este informe como  enfermedad fabricada en un niño es la falsificación y/o inducción por parte del cuidador de síntomas o signos físicos y/o psicológicos en un niño. El término “enfermedad fabricada en un niño” se ha utilizado en este informe para reflejar el énfasis en el niño como víctima de abuso más que en el estado mental o la motivación del cuidador que ha provocado los signos y/o síntomas.

Al igual que el nombre que ha sido objeto de debate, la definición ha sido motivo de controversia, en parte porque las primeras definiciones incluyeron generalmente la motivación del ofensor. Para ser coherentes con el enfoque para el diagnóstico de otras formas de maltrato infantil, la definición y el diagnóstico de enfermedad fabricada por el cuidador en un niño deberían centrarse en la exposición del niño al riesgo y el daño y las lesiones o deterioro asociados en lugar de en la motivación del ofensor.

La enfermedad fabricada por el cuidador en un niño es mejor definida como el maltrato que ocurre cuando un niño ha recibido atención médica innecesaria y perjudicial o potencialmente perjudicial debido a los reclamos fabricados por el cuidador o los signos y síntomas inducidos por el mismo.

Espectro de presentaciones

El etanol, los laxantes, y las benzodiacepinas fueron las categorías farmacéuticas más comunes

Este tipo de maltrato no tiene una presentación típica, pero se ha descripto una amplia gama de manifestaciones, como se muestra en la Tabla 1. En revisiones de la literatura independientes, Rosenberg, Feldman y Brown determinaron que el sangrado, las convulsiones, la depresión del sistema nervioso central, las apneas, la diarrea, los vómitos, la fiebre y la erupción cutánea son las presentaciones más comunes. Aproximadamente un cuarto de los niños presentan manifestaciones renales y urológicas, incluyendo infecciones del tracto urinario y hematuria.

Las enfermedades comúnmente reportadas involucran a múltiples órganos, y los niños son vistos con frecuencia por numerosos especialistas. Apnea y anorexia/problemas de alimentación son los 2 síntomas más frecuentemente reportados. Las condiciones emocionales y de comportamiento, tales como trastorno de déficit de atención, problemas de aprendizaje, trastornos disociativos y psicosis, todas han sido fabricadas por los cuidadores. También se han fabricado denuncias de abuso sexual.

Algunas de las formas de enfermedad fabricada reportadas en la literatura más reciente incluyen deshidratación hipernatrémica, inmunodeficiencia, enfermedad celíaca, y enfermedad de Gaucher. Una revisión retrospectiva de las llamadas al Sistema Nacional de Datos Toxicológicos entre los años 2000-2008 por exposiciones farmacéuticas que fueron codificadas como “maliciosas” y ocurridas en un niño menor de 7 años reveló 1.437 casos (un promedio de 160 casos/año).

El etanol, los laxantes, y las benzodiacepinas, en ese orden, fueron las categorías farmacéuticas más comunes. La exposición farmacéutica pudo haber sido un envenenamiento intencional, un abuso sexual facilitado por drogas, o una enfermedad fabricada.

Dieciocho niños (1,2%) fallecieron, y el 2,2 % sufrió algunos de los principales signos o síntomas relacionados con la exposición. La mayoría de estas muertes se debieron a la exposición a un agente sedante, incluyendo antihistamínicos y opioides.

El cuidador infractor puede fabricar o inventar una historia de enfermedad, exagerar una enfermedad real, o reportar menos signos y síntomas. El cuidador puede en realidad producir los signos y síntomas de la enfermedad o puede fabricar tanto el cuadro clínico como causar los signos y síntomas. Existe un espectro de gravedad de la enfermedad inventada, y una forma puede evolucionar a otra: por ejemplo, un cuidador puede comenzar fabricando una historia y  luego pasar a hacer realidad los signos y síntomas de la enfermedad.

Las fabricaciones del cuidador pueden llevar a los médicos a causar complicaciones médicas crónicas o discapacidades a través de sus tratamientos, por ejemplo, insertando de manera innecesaria un tubo gástrico para la alimentación. Las acciones del cuidador pueden inducir una enfermedad emocional o psiquiátrica en sus hijos.

El cuidador puede llevar a la víctima u a otras personas a considerar la posibilidad real de enfermedad. El niño y los miembros de la familia pueden ser convencidos de la enfermedad del niño. Existe a menudo un retraso significativo de meses a años entre el momento en que el niño se presenta con los síntomas iniciales y el diagnóstico.

Epidemiología

Aunque la enfermedad fabricada en un niño es relativamente rara, las mejores estimaciones sugieren que los profesionales de la salud probablemente tengan al menos 1 caso durante su carrera. Esta forma de maltrato a menudo no se reconoce y no se declara incluso cuando es reconocida. La incidencia reportada es de aproximadamente 0,5 a 2,0 por cada 100.000 niños menores de 16 años.

Investigaciones o tratamientos invasivos inapropiados, incluyendo tratamiento farmacológico, se aplicaron en el 93% de los niños en los casos reportados en un periodo de 2 años en el Reino Unido. En este estudio de vigilancia prospectivo realizado en el Reino Unido y la República de Irlanda, el 85% de los pediatras notificantes estimaron la certeza de su diagnóstico como mayor al 90%. En este estudio, pareciera que los pediatras necesitaron tener un fuerte grado de certeza antes de la presentación de sus informes, lo que sugiere que muchos casos no se denuncian cuando un médico está menos seguro del diagnóstico.

Un diagnóstico de enfermedad fabricada en un niño también puede no hacerse debido a la inconsistencia de los criterios diagnósticos. El hecho de no considerar la posibilidad en el diagnóstico diferencial es la razón más común para la pérdida del diagnóstico.

Varones y mujeres son igualmente víctimas. La mediana de edad al momento del diagnóstico es de entre 14 meses y 2,7 años. La mayoría de las víctimas son lactantes y niños pequeños, aunque aproximadamente el 25% de los casos ocurren en niños mayores de 6 años.

La enfermedad fabricada por un cuidador ha sido descripta en muchos otros países y culturas. Los hermanos de los niños que son víctimas de una enfermedad fabricada son también frecuentemente abusados. En una gran serie, 25% de los hermanos habían fallecido y el 61,3% de los hermanos tenían enfermedades similares a las de las víctimas de la enfermedad fabricada.

Aunque las madres están más comúnmente involucradas, padres, abuelos, novios, y cuidadores de niños se han hallado como responsables. También se han reportado casos en los que los padres se han puesto de acuerdo para fabricar una enfermedad.

Hay informes de niños que parecen conspirar activamente con la persona involucrada en la producción de la enfermedad fabricada y que más tarde fabrican de forma independiente su propia enfermedad cuando alcanzan mayor edad. Además, se ha reportado que los niños mayores fabrican enfermedades, mediante la falsificación de los síntomas y/o signos de la enfermedad, sin colaboración de los adultos.

Aunque la discusión de la etiología de tal comportamiento por parte de los cuidadores está más allá del alcance de este informe, es importante para los médicos ser conscientes de algunos de los indicadores de riesgo del cuidador para la fabricación de una enfermedad en un niño.

Estos incluyen cuidadores que:

(1) Parecen necesitar o demandar atención de los médicos.

(2) insisten en que el niño no puede evolucionar sin la atención permanente de los padres.

(3) Están directamente involucrados en profesiones relacionadas con el cuidado de la salud o al menos tienen conocimientos médicos amplios y tienen una familiaridad con la terminología médica.

(4) Tienen una historia de trastorno ficticio o somatomorfo.

Aunque estos indicadores son útiles para la sensibilización sobre la posibilidad de una enfermedad fabricada entre niños que por otro lado son cuidados aparentemente por sus familias, tales características son bastante inespecíficas y no deben ser utilizadas para hacer un diagnóstico. Estas características se superponen considerablemente con las de los cuidadores que son protectores con sus hijos con enfermedades genuinas, y algunos padres que fabrican enfermedades en sus hijos no muestran tales características. Es importante subrayar que no hay una presentación psicológica o un diagnóstico psiquiátrico consistente entre los cuidadores que han inventado una enfermedad en un niño.

Los niños que son víctimas de una enfermedad fabricada pueden sufrir morbilidad y mortalidad significativas. Se han reportado tasas de mortalidad del 6% al 9%, y aproximadamente el mismo porcentaje sufre una discapacidad a largo plazo o una injuria permanente. Por definición, todas las víctimas sufren alguna morbilidad a corto plazo relacionada con los procedimientos o tratamientos innecesarios. El abuso a menudo continúa en el hospital e incluso se ha producido en la unidad de cuidados intensivos. Aproximadamente el 75% de la morbilidad experimentada por los niños ha sido precipitada por comportamientos de los cuidadores mientras los niños están hospitalizados.

Diagnóstico

El diagnóstico de enfermedad fabricada en un niño puede ser especialmente difícil, porque los signos y síntomas reportados por un cuidador pueden no estar en realidad presentes durante la evaluación del médico.

Cuando la enfermedad es inducida o fabricada, los signos y síntomas pueden fluctuar y ser inconsistentes con la fisiología normal. Los indicadores que deben llevar al pediatra a considerar una enfermedad fabricada en un niño se muestran en la Tabla 2.

Un cuidador que busca otra opinión médica cuando le dijeron que el niño no tiene una enfermedad o que se resiste al hecho de que el niño está saludable debe originar dudas sobre una posible enfermedad inventada. Otras posibles áreas de preocupación incluyen al cuidador que persevera sobre resultados en el límite de la anormalidad o sin relevancia clínica, a pesar de repetidas garantías, o que refuta la validez de resultados normales. En el reporte clínico previo, se sugirió que el médico debe considerar las siguientes 3 preguntas en la evaluación  diagnóstica de una enfermedad inventada sospechada:

¿Son la historia, los signos y los síntomas de la enfermedad creíbles?
¿El niño recibe atención médica innecesaria y perjudicial o potencialmente perjudicial?
Si es así, ¿Qué está instigando las evaluaciones y el tratamiento?

Tabla 2. Indicadores de posible enfermedad fabricada en un niño

• El diagnóstico no coincide con los hallazgos objetivos.

• Los signos y síntomas son extraños.

• El cuidador o presunto ofensor no expresa alivio o placer cuando se le dice que el niño está mejorando o que el niño no tiene una enfermedad en particular.

• Historias incoherentes de los síntomas a partir de diferentes observadores.

• El cuidador insiste en procedimientos y hospitalizaciones invasivos o dolorosos.

• El comportamiento del cuidador no coincide con la angustia expresada o los síntomas reportados (por ejemplo, inusualmente tranquilo).

• Los signos y síntomas comienzan sólo en la presencia de un cuidador.

• Hermano que tiene o ha tenido una enfermedad inusual o muerte inexplicable.

• Sensibilidad a múltiples sustancias ambientales o medicamentos.

• Fallo de la enfermedad del niño para responder a tratamientos normales o intolerancia inusual a los tratamientos.

• El cuidador solicita públicamente simpatía o donaciones o beneficios debido a una enfermedad poco frecuente del niño.

• Amplio historial enfermedad inusual en el cuidador o en la familia del cuidador;  historia de trastornos de somatización del cuidador.

Es importante una evaluación multidisciplinaria que involucre a servicios médicos, psicosociales y de protección infantil, y a profesionales del derecho. Debido a la complejidad del diagnóstico de la enfermedad fabricada en un niño, el médico puede querer consultar con un especialista en abuso infantil.

Un médico con experiencia en abuso infantil y  enfermedad fabricada en un niño puede ser capaz de proporcionar una opinión más objetiva que un médico más estrechamente involucrado con la familia. Una revisión completa de la historia clínica, aunque potencialmente desalentadora, es imprescindible.

Dado que los registros médicos son generalmente extensos y por lo general involucran a múltiples sitios médicos, la identificación de la condición como fabricada puede perderse si no se revisan los registros médicos completos. La historia clínica completa puede no estar fácilmente disponible si se ha buscado atención médica en diferentes entornos clínicos.

Es importante comprender que hasta un 30% de los niños con enfermedad fabricada tiene una enfermedad médica subyacente. Eventualmente, la mayoría de las víctimas tendrán signos y síntomas iatrogénicos de enfermedad.

Al revisar los registros médicos, es útil hacer un resumen cronológico de los contactos médicos. Este resumen puede revelar uno o más de los siguientes:

(1) el uso de múltiples instalaciones médicas

(2) un patrón de utilización excesivo y/o inadecuado, incluyendo procedimientos, medicamentos, exámenes, hospitalizaciones, y cirugías

(3) un patrón de citas perdidas y altas del niño en contra del consejo médico

(4) una historia de opiniones médicas acerca de los problemas médicos del niño, enfermedades y tratamientos que son tergiversados a otros médicos.

Es esencial revisar todo la historia clínica, incluyendo las notas diarias de todos los profesionales de la salud, en lugar de centrarse en los informes resumidos, tales como los informes de alta. Cuando un niño es hospitalizado, es importante que todo el personal notifique la fuente de información médica en sus notas: por ejemplo, las enfermeras deben documentar si vieron que el niño tuvo apnea o si el cuidador les dijo que el niño tenía apneas.

Es útil crear una tabla que incluya los siguientes elementos para cada contacto de salud: nombre del paciente, fecha, lugar, motivo para el contacto, signos/síntomas reportados como se ha indicado por el cuidador, observaciones objetivas documentadas por el médico, conclusiones/diagnósticos hechos, tratamiento proporcionado, eficacia del tratamiento, y otros comentarios u observaciones. La veracidad de las afirmaciones hechas por el cuidador puede ser luego evaluada para cada signo y síntoma.

Una importante cuestión general a considerar es si la historia médica provista por el cuidador coincide con la historia en el registro médico y si el diagnóstico informado por el cuidador coincide con el diagnóstico hecho por el médico. Debido a que los cuidadores que fabrican enfermedades pueden distorsionar la información médica proporcionada por los diversos profesionales, es útil contar con todos los médicos involucrados en conferencia y desarrollar un plan de manejo consensuado.

Dado que los médicos pueden ser reacios a identificar los posibles problemas relacionados con la enfermedad inducida en la historia clínica, es también importante contactar a los médicos de forma individual para discutir si tienen alguna duda acerca de la posible fabricación de la enfermedad.

Un médico directamente involucrado en la evaluación continua o el tratamiento de un niño que puede ser víctima de una enfermedad inventada puede ponerse en contacto legalmente con otros médicos involucrados en el cuidado actual o pasado del paciente para obtener información relevante para la evaluación o el tratamiento actual del niño.

Si existe cualquier aspecto en el que el contacto médico pueda ser con fines forenses o hecho en consulta con los servicios de protección infantil, considerar obtener el consentimiento del cuidador y/o la obtención de asesoramiento jurídico antes de hacer ese contacto. La historia clínica de los hermanos debe ser revisada a fondo de la misma manera.

Si un niño con posibilidad de una enfermedad fabricada es verbal, el niño debe ser entrevistado por separado del cuidador para ver su recuerdo de cualquier tipo de síntomas, incluyendo dónde y cuándo ocurrieron. También es importante tomar una historia familiar y social cuidadosa, incluyendo información acerca de cualquier enfermedad frecuente o inusual en los hermanos y la familia extendida.

La enfermedad fabricada en un niño, al igual que otras formas de maltrato infantil, no es un diagnóstico de exclusión. El pediatra debe evaluar al niño por enfermedad fabricada mientras que simultáneamente busca otras explicaciones médicas para la enfermedad: por ejemplo, problemas de salud poco frecuentes e inusuales, tales como vómitos cíclicos o enfermedad mitocondrial.

Algunos padres son demasiado ansiosos o difíciles, y otros perciben a su hijo como vulnerable a causa de algún evento anterior traumático, tal como la prematurez extrema, y pueden “girar en torno” a un médico. Cuando las conductas parentales resultan en daño al niño, el niño ha sido maltratado, cualquiera sea la motivación del cuidador.

Las características específicas de la evaluación de la enfermedad fabricada en un niño dependerán del tipo de fabricación sospechada. El pediatra puede necesitar hacer pruebas  toxicológicas si sospecha intoxicación o puede necesitar solicitar el tipo o subtipos de grupo sanguíneo si la contaminación con sangre es una preocupación.

Si la prueba es necesaria para confirmar el diagnóstico, el niño debe ser protegido contra cualquier daño adicional o en curso, mientras que la evaluación está en marcha. Aunque el hospital es considerado generalmente un ambiente adecuado para completar estas pruebas, el cuidador ofensor suele continuar la fabricación de la enfermedad en el hospital. En consecuencia, el contacto del cuidador con el niño puede necesitar ser supervisado para proteger al niño contra más daño.

Si preocupa que un niño pueda ser víctima de enfermedades inventadas, los médicos deberían aplazar procedimientos y recetas. La responsabilidad del médico es para proteger al niño.

Video vigilancia encubierta

La video vigilancia encubierta (VVE) se ha propuesto como un método para garantizar la seguridad del niño durante la hospitalización, así como para exponer y documentar la conducta de fabricación del cuidador infractor hacia el niño mientras está en el hospital.

El uso de VVE ha sido motivo de controversia. Algunos sostienen que se trata de una invasión del derecho de los padres a la privacidad o que representa una trampa. Otros responden que la privacidad no está garantizada en un hospital, porque los profesionales de la salud, tales como las enfermeras, pueden ingresar en las habitaciones de los pacientes en cualquier momento sin previo aviso.

Además, en algunas condiciones, los niños están conectados a monitores que suenan en la estación de enfermeras. Algunos consideran a la VVE como una herramienta de diagnóstico, pero otros sostienen que las grabaciones pueden ser difíciles de interpretar y que un cuidador podría ser acusado falsamente de daño.

Debido a que puede ser difícil demostrar a los servicios de protección de menores y a los servicios judiciales que la enfermedad ha sido fabricada, algunos niños no serán protegidos de un daño mayor sin el uso de VVE para documentar el abuso. Algunas de las desventajas del uso de VVE incluyen su costo, la necesidad de monitoreo en tiempo real para interrumpir cualquier daño a un niño, y el riesgo de daño adicional al niño incluso con monitoreo cercano.

En una serie, se requirió VVE para realizar el diagnóstico de enfermedad fabricada en  un niño en más de la mitad de los casos. En el 10 % de los casos, sin embargo, resultó útil porque demostró que el niño tenía un problema médico. La VVE ha sido utilizada para detectar a los cuidadores que sofocan a lactantes, que causan fracturas intencionalmente, que administran tóxicos, y que inyectan sustancias nocivas en las vías intravenosas.

Se demostró que algunos cuidadores ofensivos, que se pensaba estaban muy atentos al niño, lo ignoraban cuando no había nadie observando. La VVE también puede refutar una afirmación falsa del cuidador, como demostrar que la apnea no se produjo cuando un cuidador lo ha denunciado. Además, la VVE tiene el potencial para mostrar que el abuso fue premeditado y se produjo sin provocación.

Si se va a implementar VVE, el hospital debe desarrollar protocolos que guíen su uso. Los protocolos deben incluir disposición para la monitorización continua, capacitación de los observadores o monitores, y un plan que garantice la rápida intervención si se observa que el niño está en riesgo.

Un enfoque que puede ser considerado en lugar de la VVE es la separación del niño del presunto cuidador ofensor y la observación ulterior de la condición del niño. El niño debe ser separado durante un tiempo suficiente para determinar si hay cualquier cambio en su condición, mientras que, en la medida de lo posible, se mantienen constantes todos los otros manejos, tales como el uso de medicamentos. Durante este período de prueba, al presunto cuidador infractor no se le debe permitir ningún contacto con el niño a menos que se mantenga una estricta supervisión de terceros.

Es probable que sea necesaria la intervención de los servicios de protección infantil para establecer y mantener esta separación. Si los síntomas no desaparecen, esto es indicio de que los síntomas no se fabricaron, considerando que el niño ha sido debidamente protegido durante la separación. La asociación entre la separación de prueba y cualquier mejora de la condición de un niño puede ser difícil de probar en un entorno legal, sobre todo porque la mejora en la condición de un niño puede atribuirse a una remisión espontánea o a la resolución del problema médico subyacente.

Manejo y pronóstico

Reportar la sospecha de maltrato

Los médicos deben informar de cualquier sospecha razonable de abuso infantil con prontitud a las autoridades de los servicios de protección infantil. Todos los estados tienen leyes que  indican a los médicos que informen la sospecha de maltrato infantil si tienen motivos razonables.

En una revisión de Sheridan, sólo aproximadamente un tercio de los casos de sospecha de enfermedad inventada en un niño habían sido informados. Otro estudio encontró que los pediatras no lo reportan a menos que estén casi seguros del diagnóstico de  enfermedad fabricada.

En este estudio, los pediatras estimaron la probabilidad de que su diagnóstico fuera correcto como mayor al 90%. Aunque las leyes no requieren este nivel de seguridad para el reporte, los médicos pueden estar preocupados de que un cuidador intensifique la inducción de la enfermedad para “probar” la enfermedad del niño. Además, los pediatras pueden ser reacios a reportar sospechas de fabricación de enfermedades debido a la experiencia previa con los servicios de protección infantil y el sistema jurídico fallando en proteger a un niño sin evidencia adicional corroborada.

Muchos de los sistemas de los servicios de protección infantil estatales no mencionan a la enfermedad fabricada o a cualquiera de sus diversos nombres como una forma específica de maltrato infantil. Cuando se reporta una sospecha de enfermedad inventada en estos estados, el pediatra debe centrarse en cómo se ve afectado el niño: por ejemplo, el pediatra puede reportar sospecha de abuso físico, abuso emocional, riesgo de daño, y todas las categorías que se aplican a la situación particular. Los pediatras deben colaborar con los servicios de protección de menores y con la aplicación de la ley para garantizar el mejor resultado para el niño.

Informar el resultado

Incluso cuando se notifica una enfermedad inventada a los servicios de protección de menores, muchos niños no están protegidos de un daño mayor. En el estudio de vigilancia de 2 años en el Reino Unido e Irlanda mencionado anteriormente, aproximadamente a un tercio de los niños (46 de 119) se les permitió volver a su hogar.

Aproximadamente una cuarta parte de los niños (27) todavía tenían signos o síntomas de abuso durante el seguimiento. Sólo un tercio de los niños fueron ubicados en sitios de cuidado fuera del control del presunto cuidador infractor. Los servicios de protección del niño y los tribunales fueron más tendientes a intervenir y proteger a los niños que eran más pequeños y que habían sido abusados físicamente a diferencia de los niños mayores que habían sufrido otros daños.

Si los niños que han sido víctimas de una enfermedad inventada son devueltos a su hogar al cuidado del cuidador ofensor, la reincidencia de abuso es frecuente. Aproximadamente 40% sufren más abusos, incluyendo otras formas de maltrato, como abuso físico y emocional.

En base a la revisión de Rosenberg, en el 20% de los casos fatales el niño había sido devuelto a su casa después de que los padres habían enfrentado la sospecha de enfermedad inventada, falleciendo el niño posteriormente.

En un estudio realizado en 54 niños con diagnóstico de enfermedad inventada seguidos por 1 a 14 años, muchos de los niños manifestaron otros problemas, incluyendo condiciones emocionales y conductuales, tales como trastornos de la conducta. Se halló una condena penal del cuidador infractor sólo en el 8 % de los casos en la serie de Rosenberg.

En un estudio de cohorte con varias limitaciones metodológicas, incluyendo el seguimiento de sólo aproximadamente el 50% de la muestra original identificada, los factores asociados con mejores resultados para los niños que habían sido víctimas incluyeron los siguientes:

(1) estímulo positivo continuo del cónyuge y/o abuelos.

(2) cuidado de crianza a corto plazo  exitoso antes de regresar a vivir con el cuidador infractor.

(3) relación terapéutica a largo plazo del cuidador con un trabajador social.

(4) nuevo matrimonio exitoso del cuidador comprometido.

(5) adopción temprana de la víctima.

(6) acogimiento de cuidado a largo plazo.

No fue posible determinar los beneficios relativos para los niños de permanecer con el cuidador abusivo versus ser separados. Entre los niños que estaban con el fabricante de la enfermedad en el momento de este estudio, los niños alojados lejos de su madre, incluso temporalmente, parecieron tener mejores resultados que los que no experimentaron esta separación.

Tratamiento del cuidador y reunificación

Al enfrentar la sospecha de que la enfermedad ha sido fabricada, 15% a 45% de los ofensores admitió causar o fabricar la enfermedad del niño, aunque muchos negaron cualquier engaño. En general, el pronóstico ha sido malo para los ofensores, pero hay algunos informes de tratamiento aparentemente exitoso. La identificación de la motivación del ofensor puede no ser crítica para establecer el diagnóstico de enfermedad fabricada en un niño, pero la comprensión de la motivación es importante para determinar el curso del tratamiento.

Schreier describe los siguientes indicadores de éxito del tratamiento:

(1) el abusador admite el abuso y ha podido describir específicamente cómo él o ella abusó del niño.

(2) el abusador ha experimentado una adecuada respuesta emocional a sus conductas y al daño que él o ella ha causado en el niño.

(3) el abusador ha desarrollado estrategias para identificar y manejar mejor sus necesidades para evitar abusar del niño en el futuro

(4) el abusador ha demostrado estas habilidades, con el seguimiento, a través de un período de tiempo significativo.

Schreier también afirma que los pares de los cuidadores infractores deben participar en el tratamiento porque han actuado frecuentemente en connivencia en el abuso del niño. La falta de educación del acompañante del cuidador ofensor también puede ser una motivación para el abuso de niños.

Resumen

La enfermedad fabricada por el cuidador en un niño es una condición rara en la práctica clínica pero que puede llevar a alta morbi-mortalidad. Debe sospecharse cuando los síntomas y signos de una enfermedad no se corresponden con una enfermedad particular o cuando no responden a la terapéutica aplicada pese a los esfuerzos médicos. Debido a que se trata de una forma grave de maltrato infantil, la sospecha de una enfermedad fabricada debe ser declarada por el pediatra y abordada con un enfoque multidisciplinario para determinar la mejor conducta a seguir para preservar la salud del niño.

La enfermedad fabricada por el cuidador en un niño es una forma relativamente rara pero muy grave de maltrato infantil. El pediatra que sospecha que los signos o síntomas de una enfermedad están siendo fabricados debería concentrarse en los daños o posibles daños causados al niño por las acciones de ese cuidador y en los esfuerzos del personal médico para diagnosticar y tratar una enfermedad inexistente.

Los pediatras necesitan tener un alto índice de sospecha y estar alertas a la posibilidad cuando los signos y síntomas no encajan en una enfermedad en particular, cuando parecen resistentes al tratamiento, o cuando evolucionan hacia otras enfermedades adicionales.

El diagnóstico correcto de la enfermedad fabricada implica una evaluación exhaustiva de las historias clínicas, una comunicación clara entre los profesionales médicos y, a menudo, un enfoque multidisciplinario. Si la respuesta del sistema de servicios de protección infantil parece inadecuada, el pediatra debe consultar a un especialista local en abuso infantil para asesoramiento y asistencia. Un enfoque sobre los motivos del cuidador, aunque útil en la terapia, no es necesario para un diagnóstico de esta forma de maltrato infantil.

Comentario:

La enfermedad fabricada por el cuidador en un niño es una condición rara en la práctica clínica pero que puede llevar a alta morbi-mortalidad. Debe sospecharse cuando los síntomas y signos de una enfermedad no se corresponden con una enfermedad particular o cuando no responden a la terapéutica aplicada pese a los esfuerzos médicos. Debido a que se trata de una forma grave de maltrato infantil, la sospecha de una enfermedad fabricada debe ser declarada por el pediatra y abordada con un enfoque multidisciplinario para determinar la mejor conducta a seguir para preservar la salud del niño.

♦ Resumen y comentario objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol

Obtenido de IntraMed.net, en: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=82239

Nota: imagen obtenida de IntraMed.net en igual dirección: http://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoID=82239

Comentarios desactivados

Martes 7 / agosto / 2018

Cómo educar niños en edad escolar

Filed under: Para la familia — prevemi — agosto 7th, 2018 — 14:45

Durante la infancia intermedia de su pequeño habrá muchos cambios en la familia. Su hijo es más independiente que antes, puede cuidarse mejor y es más capaz de contribuir con los quehaceres domésticos y otras responsabilidades del hogar. La mayoría de familias descubre que pueden establecer rutinas y en muchas formas la vida parece más organizada. Sin embargo, los pequeños siguen necesitando guía y supervisión de los padres.

Durante los años de la infancia intermedia, los padres tienen dos tareas que son especialmente importantes. La primera es aprender a permitir y alentar a su hijo a que ingrese solo al mundo nuevo de la escuela y los amigos. La segunda es aprender a ser padres a la distancia. Cuando los niños entran a la escuela, los padres pasan menos de la mitad del tiempo que pasaban con ellos antes. Entonces, los padres deben ser más eficientes, más alertas y seguir muy involucrados en las vidas de sus hijos para poder supervisarlos, guiarlos y apoyarlos de forma efectiva.

Durante los años escolares su pequeño puede desarrollar más autoconfianza, superar miedos y dudas de sí mismo, probar los límites de su independencia, buscar modelos a seguir y aprender e interiorizar valores morales y espirituales. Usted y el resto de la familia deben prestar especial atención a las siguientes áreas, que se volverán cada vez más significativas durante esta época de la vida:

Escuela

La escuela asume un papel central en la vida de su pequeño cuando llega a la edad de cinco o seis años y gran parte de su atención y energía se aleja de la unidad familiar y se enfoca en la escuela. Los años de escuela primaria pueden convertirse en una época de inmensa satisfacción y entusiasmo. A medida que aprende a leer y dominar otras destrezas académicas, desarrollará un amor por el aprendizaje y orgullo por sus logros. Esto puede contribuir a su autoestima, no solo gracias a sus logros en el salón de clases, sino también a medida que se separa exitosamente del entorno de casa. En el proceso, su maestro puede convertirse en una fuente de apoyo y un ejemplo importante en su vida.

Sin embargo, para algunos niños, la escuela puede causar frustración y estrés. Las discapacidades del aprendizaje pueden interferir con el placer de aprender. Los malos hábitos de estudio o la falta de motivación pueden crear dificultades académicas. A veces los pequeños tienen una mala relación con sus maestros o pueden sufrir de ansiedad por separación que puede interferir con su asistencia a la escuela.

Para hacer que la educación de su hijo sea lo más positiva y productiva posible, supervise de cerca su progreso académico y adaptación social y conozca a los maestros. Hable con su hijo acerca de lo que está aprendiendo en la clase y qué siente de ir a la escuela. Anímelo a que demuestre las nuevas destrezas que aprenda y las practique con usted. Supervise las tareas escolares (pero no las haga usted) y asegúrese de que se prepare bien para los exámenes. Limite la cantidad de televisión que ve y anímelo a que lea, escriba y se exprese creativamente a través de pasatiempos y deportes. Si él (o el maestro) reporta algún área problemática, hable abiertamente con el personal de la escuela e intente determinar la mejor forma de ayudar a su pequeño a superar las dificultades. Consulte con el pediatra para que le dé sugerencias para resolver estos problemas.

Amistades

Por más importante que sea la familia para su hijo, los amigos y conocidos se volverán cada vez más importantes durante la infancia intermedia. Pasará más tiempo con sus compañeros, tanto dentro como fuera de la escuela. Estos compañeros de juego le harán compañía y su pequeño probablemente se preocupará por que los amigos lo acepten socialmente. Sentirá una necesidad fuerte de pertenencia (ser igual que los otros) y reconocimiento (que lo consideren único).

La familia también tendrá que lidiar con el estrés asociado a las relaciones de su hijo con los compañeros. Eventualmente podría tener conflictos con los amigos, lo cual puede menguar su autoestima. Tal vez lo excluyan de un círculo al cual realmente quiere pertenecer, lo que le causará tristeza y soledad.

Durante estos años, vigile la selección de amigos de su hijo y supervise, pero no interfiera, con sus actividades de juego. Preocúpese por conocer a los padres de los amigos y comparta con ellos sus observaciones sobre las actividades de los niños. Ofrezca apoyo, comprensión y guía a su hijo cuando surjan problemas en las relaciones con sus compañeros. Cuando haya conflictos, intente entender cómo se siente su hijo al respecto y lo que él ve como los factores que contribuyen al problema. Luego discutan cómo el otro niño podría ver el problema y juntos busquen formas para resolver el conflicto. Al mismo tiempo recuerde que la familia no puede resolver cada una de las dificultades con los compañeros; por ejemplo, no puede correr al parque de recreo e intervenir siempre que surja un conflicto. Aun así, puede brindar apoyo y guía, transmitiendo sus propios valores y expectativas.

Actividades externas

Durante la infancia intermedia, su pequeño se interesará por varias actividades externas, que van desde deportes a Scouts, hasta lecciones de música y clubes. Muchas de estas actividades requerirán que la familia se comprometa en términos de tiempo y, en algunos casos, dinero. También pueden requerir paciencia y tolerancia de los padres mientras los niños experimentan con diferentes programas antes de encontrar los que prefieren.

En general, la familia (particularmente los padres) deben tener la disposición de apoyar al niño con recursos, estímulo, supervisión, transporte y, a veces, participación directa.

Información obtenida de: http://www.healthychildren.org/spanish/family-life/family-dynamics/paginas/parenting-school-age-children.aspx

Nota: imagen obtenida de: http://www.healthychildren.org/SiteCollectionImages/GS-GD-childstemperment.jpg

Comentarios desactivados

Miércoles 1 / agosto / 2018

Intervención educativa sobre el maltrato infantil aplicada a trabajadoras de la educación especial

Filed under: Publicaciones nacionales — prevemi — agosto 1st, 2018 — 9:12

La atención a las personas con discapacidad es una de las prioridades de la política social de Cuba, la cual garantiza y promueve acciones, entre ellas el desarrollo de la Educación Especial, encaminadas a la satisfacción de las necesidades educativas y la elevación de su calidad de vida desde la infancia. Los trabajadores de la educación especial deben tener la información adecuada sobre diferentes temas, tales como el control y la prevención del maltrato infantil. Con el objetivo de incrementar el conocimiento sobre el maltrato infantil en las trabajadoras de la educación especial a través de una intervención educativa se proyectó y aplicó una intervención educativa con diseño antes-después, consistente en talleres y validada por expertos, a las trabajadoras que laboran en el Círculo Infantil Especial “Zunzún”, municipio Playa, sobre el conocimiento de algunos aspectos relacionados con el maltrato infantil. Resultados: la mayoría de las educadoras, 27 (84,4 %), reconocía haber recibido alguna información sobre el maltrato infantil, las fuentes fueron: la comunicación ofrecida por el personal de salud del centro fue citada por 21 (65,2 %) trabajadoras, programas de televisión y radio por 19 (59,4 %), artículos referentes al tema en libros y revistas por 11 (34,4 %), experiencias personales por 7 (21,9 %) y cursos de posgrado por 5 (15,6 %), más del 50 % de las trabajadoras refirió más de una fuente de información. Antes de aplicada la intervención educativa, la forma de maltrato particular más conocida por las trabajadoras de la educación especial fue el síndrome de abuso sexual (100 %), seguido por el síndrome de abuso físico o maltrato físico por 23 (71,9), después de la intervención educativa aumentó el conocimiento de todas las formas y su capacidad de prevenir el maltrato infantil (96,9 %). Conclusión: la implementación de la intervención educativa logró elevar los conocimientos sobre el maltrato infantil en las trabajadoras de la educación especial.

Ver el artículo completo en Revista Cubana de Medicina General Integral en: http://revmgi.sld.cu/index.php/mgi/article/view/253

Comentarios desactivados