Bebé Sacudido

Posted at — prevemi — octubre 1st, 2012 — 0:02 under CAPMI,entrevistas,síndrome del niño sacudido

Bebé sacudido

JOSÉ A. DE LA OSA
delaosa@granma.cip.cu

Quizás algunas personas no perciban que una simple sacudida a un bebé, tomado en nuestras manos con la más sana intención de hacerle gracias e incluso para que deje de llorar, puede originarle severas y en ocasiones irreversibles lesiones. Por ello es de interés adentrarnos en el tema conocido como síndrome del bebé sacudido, como parte de los empeños de esta columna por la promoción y prevención en salud.

Dr. Carlos Cabrera ÁlvarezDoctor Carlos Cabrera Álvarez, Profesor Principal de Ortopedia en la Facultad de Ciencias Médicas Manuel Fajardo.
Foto: Cao.

El Doctor Carlos Cabrera Álvarez, Máster en Atención Integral al Niño, y vicepresidente del Comité Académico para la Prevención del Maltrato Infantil del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, aclara que en Medicina se denomina síndrome al conjunto de síntomas y signos, por lo cual el llamado síndrome del bebé sacudido —que identificaremos en lo adelante como SBS— se refiere al conjunto de lesiones originadas por una agresión, intencional o no, que recibe un niño de una persona de mayor edad o fuerza física al ser sacudido o lanzado.

-¿Qué edades en la infancia son las más vulnerables?

-Los menores de 3 años y, sobre todo, los bebés de pocos meses de nacidos.

-¿Podría señalar cuáles son las causas desencadenantes de este síndrome?

-La principal es la sacudida del niño, aunque existen factores predisponentes de las lesiones, como son la existencia de una desproporción entre la cabeza y el cuerpo y también la debilidad de los músculos del cuello que, ante una maniobra brusca, puede ocasionar daños muchas veces irreversibles.

-¿Se podrían producir igualmente como consecuencia de una caída accidental de la cama, una silla o escalera, e incluso de los brazos de un familiar o amigo?

-Sí. La diferencia con relación a los hechos que tú mencionas radica en la sacudida, porque en la mayoría de los casos en que se produce el SBS las personas no perciben, no están conscientes, de que pueden causarle graves perjuicios al bebé.

-¿Cuáles son los que se originan con mayor frecuencia?

-Pueden producirse daños en casi todo el organismo, aunque los más frecuentes y graves son las lesiones neurológicas, oftalmológicas, del sistema óseo, muscular y los oídos.

-¿Es posible establecer, desde el punto de vista médico, si se trata de un traumatismo accidental o de una lesión infligida?

-Sin duda. Y para ello no se requieren investigaciones con el empleo de resonancias magnéticas ni tomografías, sino la aplicación del método clínico: un buen interrogatorio y el examen físico del paciente.

-¿Qué síntomas y signos advierten de que se ha generado algún daño en el niño o niña y cuál es la conducta a seguir?

-Entre los síntomas neurológicos se hallan el cambio de comportamiento, irritabilidad, letargo o adormecimiento, pérdida del conocimiento, disminución del estado de alerta, cianosis (coloración azul y a veces negruzca de la piel), vómitos, convulsiones; desde el punto de vista oftalmológico, hemorragias en la retina sin que exista para ello explicación aparente. En cuanto a las zonas óseas, fracturas de costillas o de un hueso largo, o hematomas y lesiones de la piel. La conducta a seguir no ofrece dudas: acudir con urgencia al médico.

-¿Existen estudios internacionales, y en nuestro país, que expongan la frecuencia de este síndrome?

-En el 2003 se publicó un trabajo en Ontario, provincia de Canadá, sobre el SBS que refiere 364 casos en 10 años de estudio en 11 hospitales de ese país. En Estados Unidos el Centro de Prevención del Maltrato Infantil plantea que se ven cerca de entre 600 a 1 400 casos por año. Investigaciones en nuestro país demuestran que son contados los maltratos, que mayoritariamente las personas que sacuden a los niños pequeños lo hacen para jugar con ellos y provocarles la risa. De ahí la importancia de conocer los graves riesgos que se pueden originar.

-¿Cómo prevenir en el tema que nos ocupa?

-Es esencial tener siempre presente los peligros que comporta incluso una leve sacudida a un niño pequeño, especialmente los padres y familiares, personal de los círculos infantiles, maestros, en fin, todos los que nos relacionamos de una forma u otra con los menores. En ese conocimiento y percepción real del daño que podemos infligir radica la clave de la prevención.

Obtenido de: http://www.granma.cubaweb.cu/salud/consultas/b/index.html

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