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Miércoles 20 / julio / 2011

Síndrome del niño sacudido (II)

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Jorge Noel MarquésPor Jorge Noel Marqués

Síndrome del niño sacudido (II)

01 de julio de 2006

Por: Dr. Carlos Cabrera Álvarez *

Diagnóstico

Insistimos que es muy importante un interrogatorio eficaz y dirigido, se debe interrogar a los padres por separado cuando se sospecha de un caso de maltrato físico.

Se observa que el padre es el que llega primero y dice todos los datos, mientras que la madre calla algunas veces por miedo a la agresión posterior por parte del padre al estar amenazada.Esta es la parte más importante para llegar a la conclusión de que el niño ha sido maltratado.

Las pesquisas deben ser lo más completas posibles buscando: cambio de comportamiento, irritabilidad, letargo o adormecimiento y pérdida del conocimiento. Además, disminución del estado de alerta, cianosis, vómitos, convulsiones, paresias e hiperflexia.

En cuanto al examen oftalmológico, cuando encontremos hemorragias retinianas, luxación del cristalino, etc., sin explicación clara o correspondiente a otro síndrome hereditario-congénito, debemos pensar en que el niño ha sido sacudido.

El Rx es importante en el diagnóstico de las diversas lesiones del SOMA y fracturas de cráneo, asi como el TAC, buscando lesiones de las vértebras y lesiones hemorrágicas a diferentes niveles.

La RMN es un complementario de valor para hacer diagnóstico de fragmentos cartilaginosos en la parte posterior del canal medular y edema del mismo. El EEG para hacer diagnóstico de eplilepsias u otros cuadros neurológicos.

Primeros Auxilios

Llevar al local de emergencias. Si está vomitando, voltear la cabeza para que no haga broncoaspiración. Si está vomitando y se sospecha lesión de la columna, voltear todo el cuerpo, (incuyendo el tronco) para evitar lesiones medulares.

Estas serán las acciones que debemos hacer al llegar este tipo de pacientes al cuerpo de guardia o al consultorio del médico de la familia. Es, por otra parte, la forma de conducir cualquier caso que concurra con cualquier tipo de urgencia parecida.

Prevención del hecho

Nunca se debe sacudir al bebé ni por jugar ni por enojo;  no se debe cargar al bebé durante una discusión; si la persona está molesta o enojada con el niño lo debe colocar en la cuna, salir del cuarto, tratar de calmarse y llamar a alguien para solicitar ayuda.

No se debe ignorar la evidencia si se sospecha que un niño es víctima de maltrato en su hogar o en el hogar de alguien conocido. Se debe llamar a un amigo, familiar o vecino para que venga y se quede con el niño en caso de perder el control.

Algunas consideraciones sobre estudios de niños sacudidos

En enero del 2003 se presentó un estudio en la Universidad de Otawa del Instituto de Investigaciones de Ontario. Las indagaciones abarcaron 10 años y se vincularon con 11 hospitales del país.

Se encontraron 364 niños víctimas de haber sido sacudidos. Los niños eran menores de cinco años y un 56% de ellos correspondían al sexo masculino.

Las estadísticas, entre otras cuestiones importantes, arrojaron los siguientes resultados: disminución del nivel de conciencia 43%;

dificultades respiratorias 34%; contusiones y laceraciones 46%; 

períodos de reclusión domiciliaria 45%; episodios anteriores de maltrato (220 niños) 60%; fallecieron 69 niños19%.

De los que sobrevivieron: 162 pacientes tuvieron lesiones neurológicas 55%; 192 pacientes tuvieron lesiones oftalmológicas 65%.

En el año 2002 se realiza un estudio en ratones que fueron sacudidos con el fin de ejecutar una investigación. Se halló lo siguiente: una mortalidad de 27%; el 75%  de los sobrevivientes tuvieron lesiones neurológicas consistentes en: lesiones focales hemorrágicas ( evidentes después de los 13 días).

Lesiones císticas en el cuerpo calloso, sustancia blanca periventricular y sustancia blanca del cerebelo (evidentes entre los 15 a 31 días después del accidente).

En un estudio de DNA se encontró un significativo incremento de la muerte celular en la sustancia blanca periventricular entre los 9 y 13 días después del accidente.

Conclusiones

 I El síndrome del niño sacudido es una forma grave del maltrato físico. 2 La ausencia de lesiones craneales no excluye que exista un daño neurológico. 3  La revisión del fondo de ojo y sus resultados deben ser confirmados por un oftalmólogo. 4  El fenómeno de sacudidas tiene un alto índice de morbimortalidad. 5 No se debe sacudir nunca a un niño ni por jugar ni por enojo.

* El autor es especialista de segundo grado en Ortopedia y Traumatología.

Profesor Auxiliar del Departamento de Ortopedia del hospital unoversitario Pedro Borrás Astorga.

Miembro del Comité Académico para la prevención del maltrato infantil del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.

(Segunda parte y final)

Obtenido de Salud, es el tema. Disponible en: http://www.sld.cu/servicios/temas.php?idv=10337&idl=14&page=7

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Miércoles 20 / julio / 2011

Síndrome del niño sacudido (I)

Filed under: CAPMI,entrevistas,síndrome del niño sacudido,Temas de maltrato infantil — prevemi — julio 20th, 2011 — 14:35

Jorge Noel MarquésPor Jorge Noel Marqués

Síndrome del niño sacudido (I)

Viernes, 23 de junio de 2006

Por: Dr. Carlos Cabrera Alvarez *

Introducción:
Es este un síndrome muy interesante, pues como menciona el Profesor Nestor Acosta en su libro debe definirse cuando la lesión infligida es accidental o no.
Es aquí donde queremos iniciar nuestro análisis, ya que es común ver a padres que sin ninguna malicia sujetan al niño por el tórax y lo sacuden manteniendo los brazos en alto.

Desconocen la magnitud de esta maniobra, pues siempre ponemos como ejemplo: “déjese usted sacudir por otra persona y vea qué se siente”.

El niño en ese momento se ríe pues es una sonrisa social. Calcule usted cómo el cerebro se mueve con el efecto de golpe y contragolpe dentro de la cavidad craneana, sin contar otras lesiones que se pueden producir a las cuales nos referiremos más adelante.

Es por ello que en nuestras conferencias  siempre exponemos una diapositiva que expresa: nunca sacuda a un niño ni por jugar ni por enojo.

Definición

Es el conjunto de lesiones producto de la agresión recibida a un niño por un adulto al ser sacudido o lanzado de forma intencional.

Se ve con más frecuencia en los niños por debajo de los 3 años y es además es una de las principales causas de muerte y de lesiones encefálicas en estas edades.

Patogenia

Se producen las lesiones por desgarro de los vasos del encéfalo y por movimientos de aceleración y desaceleración.

A esta edad los vasos del encéfalo no están bien formados, por lo que son más débiles y se rompen con facilidad, provocando las diferentes lesiones que veremos posteriormente.

Muchas de las epilepsias en los cuales no hallamos antecedentes hereditarios ni otras causas, debemos pensar que pueden ser niños que por una u otra razón han sido sacudidos.

En ocasiones, el niño sujeto por el agresor lo sacude, lanza o balancea, describiendo la cabeza un arco de movimiento que se detiene al golpear con un objeto, el cual puede ser una superficie blanda como un colchón o un sofá o una superficie dura.

En el primero de los casos se produce una ruptura de los pequeños vasos entre el cráneo, cerebro y meninges; en el segundo, ocurren con más frecuencia fracturas conminutas, separación de las suturas craneales, fracturas desplazadas, etc.

Lesiones más frecuentes

Hay lesiones neurológicas, oftalmológicas y osteomioarticulares.
Las lesiones neurológicas o encefálicas se producen por la anatomía característica del cerebro y los vasos del niño. En estos pacientes se observa una encefalopatía hipóxica isquémica.

El cuadro puede ser confuso por la poca información que refieren los padres y por ser niños pequeños.

Ello puede provocar la aparición tardía de secuelas irreversibles del sistema nervioso central a consecuencia de la hipoxia o hemorragias que provocan lesión axonal y atrofia cerebral, que da como consecuencia retardo mental, paresias, disfunción motora, ceguera, etc.

Las lesiones oftalmológicas se relacionan, sobre todo, con daños a nivel de retina. Se pueden observar manchas de aspecto algodonoso (por isquemia de la capa de células nerviosas), edema de la papila, hemorragias vítreas e incluso desprendimiento de retina.

En la cámara posterior se pueden encontrar retinosquisis traumática, atrofia coroidea periférica, agujeros maculares, tracción vítrea con pliegues de la retina, avulsión de la retina desde la cabeza del nervio óptico, hemorragias en la vaina del nervio y atrofia óptica.

Las hemorragias retinianas son mas frecuentes por debajo de los 18 meses de edad. Cualesquiera de los diferentes tipos de hemorragias se pueden ver en este síndrome, pero las mas frecuentes son la intraretineal y la preretineal, esparcidas circunferencialmente alrededor del nervio óptico.

Este último tipo de hemorragia puede irrumpir a través de la cara posterior del vítreo y extenderse dentro de éste causando una hemorragia vítrea.

La etiología de esta hemorragia es controvertida. Se plantea, por ejemplo, el aumento de la presión intratorácica cuando se comprime al niño por el pecho y un aumento de la presión venosa intracraneal, lo cual ocasiona la llamada retinopatía de Purtscher.

También se describen las lesiones que ocurren en el cerebro causadas por los movimientos de aceleración y deseleración.
Estos provocan lagunas en los vasos de la retina e intracraneales y por consiguiente las hemorragias que pueden conducir al llamado síndrome o retinopatía de Terson.

Algunos autores se preguntan si estas hemorragias se vinculan con los mecanismos de resucitación practicados en el niño y no a las acciones traumáticas.

El aumento de la tensión arterial o de la presión intracraneal o torácica puede causar las hemorragias, pero la evidencia de las hemorragias retinianas en este síndrome por  consecuencia de sacudidas es inobjetable.

Las lesiones espinales aparecen cuando el niño es lanzado o empujado violentamente contra una superficie plana con hiperflexión de la columna. En un estudio de autopsias representó el 25 % de los casos analizados.

Las lesiones costales se observan por severas sacudidas y pueden aparecer con fracturas de los huesos largos, si el niño es golpeado por detrás al nivel del tórax.

Las lesiones de la parte posterior de la costilla se producen por lo regular entre las que articulan con T-4 y T-9 mientras que la disyunción condrocostal es visible entre la segunda y la novena articulación de las mismas.

Las fracturas del arco lateral son producidas por compresión anteroposterior del pecho, mientras que las fracturas del arco posterior, postero-lateral, proceso transverso y disyunción condrocostal por compresión lateral.

En el caso de este síndrome, además de las  marcas por haber sido golpeados, se puede ver en los niños pequeños las huellas de las manos al sujetarlos por el tórax para ser sacudidos.

* El autor es especialista de segundo grado en Ortopedia y Traumatología.

Profesor Auxiliar del Departamento de Ortopedia del hospital universitario Pedro Borrás Astorga.

Miembro del comité académico para la prevención del maltrato infantil del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.

(Fin de la primera parte)

Obtenido de Salud es el tema. Disponible en: http://www.sld.cu/servicios/temas.php?idv=10337&idl=14&page=6

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Domingo 17 / julio / 2011

Depresión en la adolescencia

Filed under: adolescencia,CAPMI,entrevistas,Temas de maltrato infantil — prevemi — julio 17th, 2011 — 0:22

Depresión en la adolescencia

JOSÉ A. DE LA OSA

delaosa@granma.cip.cu

La depresión es un trastorno emocional donde predominan la tristeza y las ideas pesimistas. En la adolescencia, que es una etapa normal pero larga, ocurren eventos muy importantes y hasta contradictorios, como los impulsos y deseos de independencia y, a la vez, la significación e importancia de contar con el amor y la ayuda de los padres. También los relacionados con la sexualidad, el final de los estudios medios y la inserción en la vida laboral, o la continuación de los estudios universitarios. Muchas inquietudes y poca experiencia contribuyen al estrés y, con frecuencia, a estados depresivos de mayor o menor importancia.

Quien así se expresa es una reconocida científica, la Doctora en Ciencias Médicas Elsa Gutiérrez Baró, Profesora Titular y Consultante de Psiquiatría Infanto-Juvenil, Profesora de Mérito y exdirectora de la Clínica del Adolescente.

Dra. Elsa Gutiérrez BaróFoto: Otmaro Rodríguez.

Profesora Elsa Gutiérrez Baró.

-¿La depresión en la adolescencia se considera una enfermedad?

-Puede ser una enfermedad o un trastorno situacional pasajero.

-¿Conoce la ciencia las causas principales que la originan?

-Se conoce cómo actúan los neurotransmisores (reguladores de la actividad nerviosa superior) en los trastornos depresivos, pero no todas las depresiones tienen las mismas causas. Lo verdaderamente importante es saber que un adolescente deprimido necesita del apoyo oportuno, sobre todo un oído receptivo dispuesto a escuchar las penas y sufrimientos de quien se siente solo.

-¿Existen factores de riesgo para su aparición?

-Te diría que la autoestima se construye en el seno de una familia amorosa, preocupada y que brinde adecuados ejemplos. Los estados depresivos en los niños y adolescentes ocurren con frecuencia en el seno de una familia disfuncional.

-¿En qué etapa de la adolescencia suele manifestarse?

-Se considera que la adolescencia abarca desde los 10-11 años hasta los 18-20. Las depresiones pueden verse a cualquier edad, aunque son más frecuentes después de la pubertad.

-¿Podría afirmarse que la depresión proviene de la debilidad o que es una falla del carácter?

-No me parece adecuada esa afirmación, aunque la resiliencia (fortaleza para enfrentar la adversidad) es una especie de “vacuna”, una condición de la personalidad que influye positivamente para luchar y salir airoso ante cualquier infortunio. Pero cualquier persona puede tener un momento o etapa depresiva.

-¿Qué síntomas y signos en general presentan los adolescentes aquejados de depresión?

-El aislamiento, la tristeza y la desmotivación son frecuentes. Sin embargo, hay que tener presente que en algunos adolescentes deprimidos predomina la irritabilidad e incluso la agresividad.

-¿Qué consecuencias puede acarrear?

-A menudo hay subrendimiento y desinterés en los estudios, somnolencia y cambios notables en el carácter. La complicación más grave que suele ocurrir son las ideas autodestructivas, tanto en el intento suicida como en el suicidio consumado.

-¿Se comporta de forma similar en ambos sexos?

-Los intentos son más frecuentes en el sexo femenino, y los suicidios en el masculino.

-¿Ante qué manifestación cardinal considera que los padres deben solicitar ayuda especializada?

-En primerísimo lugar cuando el adolescente expresa el deseo de morir. Hay muchos mitos con relación a los suicidios y uno de ellos incluso afirma que quien lo va a hacer no lo anuncia. Esto es un error. La pérdida de intereses, la tristeza, los cambios bruscos de hábitos y costumbres indican que es necesario solicitar ayuda profesional.

-¿Qué profesionales son los encargados de la atención de estos trastornos?

-Los psicólogos clínicos, los psiquiatras generales y los infanto-juveniles. El médico general integral o el pediatra pueden orientar la conducta a seguir. El equipo de salud mental es el idóneo.

-¿Son curables estos trastornos?

-Sin lugar a dudas. Puede mejorar y superarse la crisis que es causa de la depresión. En ocasiones es necesario utilizar fármacos y también psicoterapia individual o de grupo, y en todos los casos es muy importante la atención y orientación a los padres y a la familia, así como la búsqueda de información y orientación a la escuela y maestros.

-¿Alguna consideración final?

-Hacer estudios epidemiológicos, estudiar las estadísticas, estimular los diplomados, maestrías y doctorados sobre esta importante temática resultarían de mucha utilidad.

Obtenido de http://www.granma.cubaweb.cu/salud/consultas/d/index.html

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