Policlínico Guanabo

4 febrero 2010

¿Qué determina nuestras ganas de comer?.

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¿Qué determina nuestras ganas de comer?

 
¿Quién la controla las sensaciones?
Otros factores que afectan la saciedad
La mejor forma para regular el apetito
Son muchos y muy diversos los factores que determinan nuestro apetito.

 

Factores fisiológicos: la edad, el sexo, el peso corporal o la actividad física… Factores psicológicos: el humor, la experiencia previa con un alimento en particular, restricciones dietéticas individuales y desórdenes alimenticios (anorexia y bulimia…).

Factores ambientales: estilo de vida, aspectos culturales y educacionales, el hecho de tener compañía o no durante la comida…

Factores hormonales o la concentración de glucosa en sangre son otros agentes que pueden influir también en la sensación de apetito.

Como vemos, muchas son las causas y una única la consecuencia: la sensación de hambre.

Algo que, de forma genérica, sucede más o menos cada 3 horas. Sin embargo, hay muchas personas que no atienden a esa ‘señal’ corporal y acostumbran a concentrarlo todo en 3 únicas comidas (desayuno, comida y cena) y pasan intervalos de tiempo demasiado prolongados sin ingerir ningún tipo de alimento. ¡Grave error!

¿Quién la controla las sensaciones?

El nivel de azúcar en sangre o glucemia, es el encargado de enviar esos estímulos y así regular la ingestión de alimentos, por lo tanto el bajo nivel de azúcar en nuestro organismo nos induce a comer. Un ejemplo de esto es la sensación de hambre previa al desayuno.

Es importante señalar que el estomago también es un regulador del apetito, dado que cuando permanece por un largo periodo sin recibir alimentos se contrae. Cuando el estomago se contrae, el deseo de comer se intensifica, mientras que cuando hay alimentos en su interior, la señal llega al centro de saciedad y así, dejamos de comer.

Toda la regulación del apetito se produce en el cerebro, y los diferentes estímulos sensoriales generan un impulso nervioso, que actúan sobre el centro del hambre apareciendo o eliminando el deseo de comer.
Pero puede ocurrir que ciertas lesiones cerebrales en los núcleos del hipotálamo, afecten al centro de la saciedad, y así se descontrola todo el mecanismo, la persona afectada presenta por ejemplo un apetito insaciable de carácter patológico, y por el contrario los estímulos psicológicos que actúan inhibiendo el centro del hambre hacen que la persona caiga en una anorexia nerviosa.

Otros factores que afectan la saciedad

El apetito también se ve influenciado por el clima, ya que en ambientes fríos aumenta el deseo de comer. Esto se debe a que mediante esa ingestión aumentada de comida, tomamos calorías que nos permitirán mantener la temperatura corporal.

Otro recurso que repetidamente se utiliza para reducir el apetito es el tabaco, que demás está decir que es sumamente perjudicial para la salud, dados todos sus efectos nocivos.

Señalemos un caso específico como la diabetes, la sangre presenta un elevado nivel de glucemia, pero ese azúcar no puede entrar en la célula, por acción de la insulina, entonces el centro de saciedad no recibe la información para detener la ingesta de alimentos. Es por ese mecanismo que los enfermos diabéticos presentan abundante apetito, pero cuando la diabetes esta controlada esa sensación de hambre desaparece.

Acostumbramiento

Decíamos antes que el estomago regula el apetito cuando se encuentra vacío generando una contracción y en consecuencia sensación de hambre, ese malestar se mantiene durante varios días, pero pasado ese tiempo las molestias desaparecen, y no se tiene sensación de hambre.

Esta falta de hambre se produce porque nuestro organismo ha comenzado a consumir o utilizar sus reservas de azúcar, y cuando las agota, comienza a degradar las reservas grasas (lipólisis). Como producto de la degradación de las grasas se produce una sustancia llamada cetona la cual suprime el apetito. Es así que la sensación de hambre desparece y se puede sobrevivir cierto tiempo sin ingerir alimentos.

En muchas situaciones las personas toman medicamentos para poder regular el apetito. A estos fármacos se los denomina anorexigenos y ejercen su acción directamente sobre el centro de la saciedad, inhibiendo el apetito. Pero a la vez que desaparece el deseo de comer, provocan varios efectos secundarios puesto que estimulan al sistema nervioso central, aumentando la tensión arterial y la frecuencia cardiaca, incluso generando vómitos, nauseas, insomnio, etc. Debido a las serias consecuencias de estos fármacos, una persona jamás debe automedicarse.

La mejor forma para regular el apetito

La mejor y única forma eficiente de regular el apetito es respetar una dieta equilibrada y balanceada fraccionada en 5 tomas diarias: desayuno, a media mañana una colación, comida, merienda y cena. De esta forma se regulará correcta y eficientemente el deseo de comer, ayudará a evitar el picoteo de alimentos (snacks) entre horas o la ingesta excesiva en una sola ración, quienes tienen como consecuencia un inevitable sobrepeso u obesidad.

La solución adecuada nunca es dejar de comer. Más bien todo lo contrario; para llevar una dieta equilibrada es fundamental no olvidar ingerir alimentos a media mañana y media tarde. Si no, llegaremos a las comidas principales totalmente descontrolados picoteando todo lo que está a nuestro alcance. Eso sí, la clave está en la elección de esos alimentos: deben proporcionar los nutrientes esenciales, deben ser saciantes, bajos en calorías pero ricos en proteínas y fibras. Resultan especialmente recomendables las piezas de fruta, los cereales, los yogures descremados o desnatados, pequeños bocadillos o tostadas de pan integral con fiambres como jamón o pavo, etc.

Asimismo recomienda otros consejos que, aunque sabidos de sobra, nunca viene mal recordar:

  • A la hora de comer mastica despacio los alimentos.
  • Jamás te saltes el desayuno e incluye en él fruta y cereales y derivados, como galletas con fibra.
  • Prioriza la calidad de las calorías frente a la cantidad.
  • Bebe un mínimo de 1,5 litros de agua al día.
  • Intenta llevar un estilo de vida activo.

    Fuente: www.alimentacion-sana.com.ar

 

La Guanábana o Graviola, enemiga del Cáncer.

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       La Guanábana o Graviola, enemiga del Cáncer

Estudios y componentes de la planta
Usos Actuales
Conclusión
La Guanábana o Graviola tiene una larga y rica historia de uso en la medicina herbal así como también un amplio y registrado uso autóctono.
La Graviola es un árbol pequeño, autóctona de las áreas tropicales incluida el Amazonas. Su fruta es vendida en mercados locales en los trópicos, donde se la llama guanábana y graviola. La pulpa de la fruta es excelente para hacer bebidas y sorbetes y, aunque es un poco ácida, puede comerse con la mano.

En la Amazonas Peruana la corteza, raíces, y hojas son utilizadas para la diabetes y como un sedativo y antiespasmódico. Las tribus indígenas en Guyana utilizan un té de hoja y/o corteza como sedativa y tónico cardiológico. En la Amazonas Brasilera un té de hojas se utiliza para problemas de riñón, y el aceite de las hojas y la fruta verde son mezcladas con aceite de oliva y se utiliza externamente para la neuralgia, reumatismo, y dolores de artritis. En Jamaica, Haití, y las Indias Occidentales la fruta y/o el jugo de fruta es utilizado para fiebre, parásitos y diarrea; la corteza u hoja es utilizada como un antiespasmódico, sedativo, y para el sistema nervioso para condiciones del corazón, tos, gripe, partos difíciles, asma, hipertensión y parásitos.
Estudios y componentes de la planta
Muchos compuestos y químicos activos han sido encontrados en la graviola, ya que los científicos han estado estudiando sus propiedades desde la década de los ‘40. La mayoría de la investigación sobre la graviola se enfoca en un novedoso set de químicos llamados Annonaceous acetogenins. La Graviola produce estos compuestos naturales en su hoja y en su tallo, corteza y las semillas de las frutas. Tres grupos investigadores separados han confirmado que estos químicos tienen propiedades significativas antitumorales y toxicidad selectiva contra varios tipos de células cancerígenas (sin dañar a las células sanas) publicando ocho estudios clínicos en sus descubrimientos.
Muchas de las acetogeninas han demostrado toxicidad selectiva a las células tumorales en muy bajas dosis – tan poco como 1 parte por millón. Cuatro estudios publicados en 1998 que más adelante especifica los químicos y acetogeninas en la graviola que están demostrando las propiedades más fuertes como anticancerígenos, antitumorales, y antivirales.
Los estudios con modos de acción en tres laboratorios separados han determinado recientemente que estas acetogeninas son soberbios inhibidores de procesos de enzimas que sólo son encontrados en las membranas de células de tumores cancerosos. Esto es por que son toxicas para las células cancerigenas pero no tienen toxicidad para las células sanas. La Universidad de Purdue, en West Lafayete, Indiana, ha conducido una gran parte de la investigación de las acetogeninas, mucho de lo cual, ha sido financiado por El Instituto Nacional de Cáncer y El Instituto Nacional de Salud (NIH). Hasta ahora, la Universidad de Purdue ha completado al menos nueve patentes sobre su trabajo acerca de las propiedades antitumorales e insecticidas y los usos de las acetogeninas.

En 1997, se publicó información con novedades prometedoras de que muchos de los Annonaceous acetogeninas estaban “. . . no solo siendo efectivas en matar tumores que habían probado resistencia a los agentes anticancerígenos, sino también parecen tener una afinidad especial para tales células resistentes.” En varias entrevistas después de que fuera publicada esta información, el farmacólogo a la cabeza en la investigación de Purdue explicó como trabaja esto. Como él lo explica, las células cancerígenas que sobreviven a la quimioterapia pueden desarrollar resistencia al agente originalmente utilizado así como a otras drogas, incluso que no estén relacionadas. Este fenómeno se llama resistencia multi-droga (MDR). Una de las muchas formas en las cuales las células cancerígenas desarrollan resistencia a las drogas de la quimioterapia es creando un bombeo intercelular que es capaz de empujar los agentes anticancerígenos fuera de la célula antes que puedan matarlo. En promedio, solo acerca del 2 % de las células cancerígenas en cualquier persona pueden desarrollar este bombeo – pero ellos son el 2 % que puede crecer eventualmente y expandirse creando tumores resistentes a multi-drogas. Algunas de las últimas investigaciones en acetogeninas reportó que estas eran capaces de cerrar este bombeo intercelular, por lo tanto matando estos tumores resistentes a multi-drogas. Los investigadores de Purdue reportaron que las acetogeninas preferentemente mataban a las células cancerígenas resistentes a multi-drogas bloqueando la transferencia de ATP – la fuente principal de la energía celular – en ellas. Una célula tumoral necesita energía para crecer y reproducirse, y mucho más para llevar a cabo el bombeo y expeler a los agentes atacantes. Al inhibir la energía a la célula, ya no puede realizar el bombeo. Cuando las acetogeninas bloquean el ATP a la célula tumoral con el tiempo, la célula no tiene ya suficiente energía para operar procesos sustanciales – y muere. Las células normales raramente desarrollan tal bombeo; por lo tanto, no requieren grandes cantidades de energía para realizar un bombeo y, generalmente, no se ven adversamente afectadas por los inhibidores de ATP. Los investigadores de Purdue reportaron que 14 diferentes acetogeninas probadas hasta ahora demostraron potentes propiedades de bloqueo de ATP (incluidas muchas que se encuentran sólo en la graviola). Ellos también reportaron que 13 de estas 14 acetogeninas probadas eran más potentes contra las células de cáncer mamario con MDR que todas las tres drogas estándar (adriamycin, vincristine, y vinblastine) que utilizaron como control.

Usos Actuales

El dosage terapéutico de la hoja de graviola, (que ofrece tan alta cantidad de acetogeninas como la raíz y casi tanto como la semilla*) se reporta que es 2-3 gramos tomados 3 o 4 veces al día. Los productos de graviola (cápsulas y tinturas) se están volviendo más ampliamente disponibles. Como uno de los mecanismos de acción de la graviola es agotar la energía de ATP a las células cancerígenas, combinándola con otros suplementos y productos naturales que aumentan o mejoran el ATP celular puede reducir el efecto de la graviola. El principal suplemento que aumenta el ATP es un antioxidante común llamado Coenzima Q10 y por esta razón, debe ser evitado cuando se toma graviola.
* Diferentes químicos alcaloides en las semillas y raíces han demostrado algunos efectos preliminares neurotóxicos in vitro. Por lo que no son recomendables para su consumo, solo su hoja.

Conclusión

La graviola es ciertamente un remedio natural prometedor y uno que nuevamente enfatiza la importancia de preservar nuestros ecosistemas tropicales remanentes. Quizás – si la suficiente cantidad de personas cree que la posible cura para el cáncer realmente está encerrada en una planta tropical – tomaremos los pasos necesarios para proteger nuestras selvas tropicales remanentes de la destrucción.
Un investigador que estudiaba la Graviola resumió esta idea elocuentemente: “En el momento de preparación de la revisión actual, más de 350 Annonaceous acetogeninas han sido aisladas de 37 especies. Nuestros esfuerzos preliminares muestran que alrededor del 50%, de más de 80 especies de Annonaceous catalogadas, son significativamente bioactivas y son dignas de fraccionamiento; por lo tanto, esta clase de compuestos puede esperarse que continúe creciendo a un ritmo exponencial en el futuro, siempre que tal soporte financiero para tales esfuerzos investigativos pueda ser encontrado. Con el desaparecimiento de las forestas tropicales del mundo, tal trabajo es un deber antes que la gran diversidad química, contenida en estas especies en peligro de extinción, sea perdida.”
Esta información no apunta a ser utilizada con fines diagnósticos, para prescripciones o para reemplazo del cuidado médico apropiado. La planta descripta aquí no intenta tratar, curar, diagnosticar, mitigar ni prevenir ninguna enfermedad.
 
 

 

Resumen Bibliografico:
Anticancerous & Antitumor Actions:
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