Medicina Natural

30 junio 2011

Fitoterapia disminuye riesgo cardiovascular en la menopausia

Filed under: noticias — mednat @ 20:18

La fitoterapia es, según los expertos que se reunieron en el III Curso de Formación Continuada de Climaterio y Menopausia celebrado en Almería, una alternativa para afrontar la menopausia, ya que disminuye el riesgo cardiovascular y mejora la densidad ósea. “Los fitoestrógenos han evidenciado mejorías en los niveles de colesterol con descensos de las lipoproteínas de baja densidad, mejorando así el perfil lipídico. Además, disminuyen los procesos tromboembólicos y mejoran la circulación, por lo que los riesgos de accidentes cerebrovasculares e infarto disminuyen en estas pacientes respecto a su situación sin tratamiento”, explicó el jefe del Servicio de Ginecología y Obstetricia del Complejo Hospitalario de Torrecárdenas en Almería, Dr. Gabriel Fiol.

Asimismo, en el caso de la osteoporosis, este especialista indica que, “si bien el tratamiento hormonal sustitutivo ha demostrado mejorar la masa ósea en este período, la mayor parte de las publicaciones que aportan datos sobre el tratamiento fitoterápico evidencian resultados positivos sobe la densidad mineral ósea”.

Entre los diferentes tipos de fitoestrógenos que se conocen, las isoflavonas son el tratamiento natural más empleado para prevenir las enfermedades y trastornos asociados a la menopausia. “Las isoflavonas poseen una estructura química que les permite actuar en los mismos lugares que algunas hormonas femeninas, supliendo en parte el papel de los estrógenos, cuya disminución durante la menopausia es la causa de la aparición de sofocos, sudoraciones, enfermedades cardiovasculares y osteoporosis”, detalló el Dr. Fiol.

La soja es fundamentalmente la planta de la que se obtienen estas sustancias naturales que producen una reducción significativa de los sofocos y ejercen un efecto protector sobre los problemas cardiovasculares, además de prevenir la aparición de osteoporosis.

“No obstante, para que sea efectivo debe administrarse una dosis diaria adecuada y, en este caso, para el abordaje de los síntomas climatéricos debe ser de, al menos, 80 mg de isoflavonas y 15 mg de genisteína”, puntualizó el presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), Dr. Rafael Sánchez Borrego.

A pesar de los beneficios demostrados, los expertos recuerdan que, para garantizar la seguridad, es fundamental que la paciente consulte siempre a su ginecólogo, médico, o farmacéutico antes de utilizar una planta como si de un medicamento se tratase.

“Las plantas medicinales, a pesar de su seguridad, no son inocuas. Son fármacos y, como tales, deben respetarse las indicaciones del prospecto y asegurarse de que tienen el reconocimiento del Ministerio de Sanidad”, aseguró el Dr. Sánchez Borrego.
Mayo 3, 2011 Jano

14 junio 2011

Vitamina B reduce el riesgo de desarrollar el síndrome premenstrual

Filed under: noticias — mednat @ 19:33

Las mujeres con una dieta rica en vitamina B tienen menos riesgo de desarrollar síndrome premenstrual, según publica la American Journal of Clinical Nutrition. El síndrome premenstrual (SPM) comienza una o dos semanas antes de la menstruación y en algunas mujeres es lo suficientemente grave para interferir en sus vidas. Entre los síntomas se encuentran: senos inflamados y adoloridos, acné, distensión abdominal y aumento de peso, dolor de cabeza o en las articulaciones, ganas de comer, irritabilidad, cambios de humor, crisis de llanto y depresión.

Un estudio revela que las mujeres que consumen más alimentos como la espinaca y los cereales enriquecidos tienen hasta un 25% menos riesgo de tener SPM, a diferencia de las que consumen la vitamina a través de suplementos.

La tiamina y la riboflavina son dos de los varios tipos de vitaminas B. El estudio no afirma que ambos protejan del SPM. Es posible, por ejemplo, que las mujeres que consumen más cantidad de esas vitaminas tengan otros hábitos o características que influyan en la prevención.

Aun así, las mujeres que estén preocupadas por el SPM “deberían revisar su dieta y asegurarse de que consumen una cantidad diaria razonable de alimentos ricos en tiamina y riboflavina”, indicó Elizabeth Bertone-Johnson, de la University of Massachusetts.

EL SPM grave, que afecta a una de cada seis mujeres, se controla a veces con píldoras anticonceptivas o antidepresivos, comentó Bertone-Johnson, coautora del estudio. Reducir el riesgo de desarrollar el trastorno a través de la alimentación es una alternativa a esas terapias, que son costosas y pueden tener efectos adversos.

El equipo estudió la dieta de más de 3000 mujeres, que habían respondido tres cuestionarios alimentarios en 10 años. En ese período, 1050 desarrollaron síntomas moderados a graves de SPM, como ansiedad, depresión, irritabilidad, dolor abdominal, fatiga e inflamación abdominal.

El Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda que las mujeres adultas consuman 1,1 mg de tiamina y de riboflavina por día. Pero el equipo observó que se necesitaría una dosis más alta para obtener algún beneficio.

Las participantes que consumían 1,9 mg/día de tiamina eran menos propensas a tener SPM: lo desarrollaron dos de cada cinco, a diferencia de tres de cada cinco del grupo que consumía 1,2 mg/día. Las proporciones fueron similares para las consumidoras de 2,5 y 1,4 mg/día de riboflavina.

Según Bertone-Johnson, esa cantidad de tiamina y riboflavina es fácil de alcanzar, ya que se traduce en dos o tres porciones de cereal fortificado, tres cuartos de una taza de legumbres secas u 85 gramos de carne roja para la tiamina, y en uno o dos porciones de cereal u 85 gramos de hígado vacuno para la riboflavina.

A pesar de que se estudia desde hace décadas, nadie sabe qué causa el SPM, aclaró Bertone-Johnson.

Los suplementos, que en el estudio no se pudieron asociar con los síntomas del síndrome, son una opción muy popular para tratarlo, aunque no existen pruebas de que den resultado, según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.

A las mujeres sin SPM, Bertone-Johnson les sugirió tener una dieta saludable y variada. Así, “recibirán la cantidad suficiente de esos nutrientes y otras sustancias beneficiosas”, aseguró.
marzo 17/2011 (JANO)

1 octubre 2010

El ejercicio tiene efectos duraderos en las adultas mayores

Filed under: noticias — mednat @ 10:40

Septiembre, 2010

Las adultas mayores con los huesos debilitados y que hacen ejercicio regular mejoran el equilibrio y la velocidad al caminar, lo que las protegería de las fracturas y les prolongaría la vida.

Según un nuevo estudio, apenas 20 minutos de ejercicio diario en el hogar combinados con 6 meses de entrenamiento semanal supervisado cada año, durante 5 años, aumentó la estabilidad del andar de las participantes y redujo un 32 por ciento el riesgo de fracturas.

Esas mejorías duraron 2 años después de la finalización del programa, según halló el equipo de Raija Korpelainen, del Departamento de Medicina del Deporte, de Oulu Deaconess Institute, en Oulu, Finlandia.

Los autores publican en Archives of Internal Medicine que existe poca información sobre la efectividad del ejercicio en las adultas mayores con osteoporosis.

El equipo había realizado un ensayo durante 30 meses con una intervención física en 160 mujeres con osteopenia, lo que significa que tenían alguna perdida de densidad ósea, pero no lo suficiente como para ser osteoporosis.

Las mujeres que hacían ejercicio caminaban más rápido y rendían mejor en otras pruebas de fuerza y estabilidad que las mujeres que no hacían ejercicio. Ahora, los autores publican los resultados de un seguimiento a 7 años.

Participaron 59 mujeres del grupo que hacía ejercicio y 45 mujeres del grupo control. Durante el seguimiento, el grupo que hacía ejercicio sufrió 17 fracturas tratadas en hospitales, mientras que el otro grupo registró 23 fracturas.

Ninguna de las mujeres que hacían ejercicio sufrió una fractura de cadera, mientras que hubo 5 en el grupo control.

Las participantes que habían hecho ejercicio toda la vida eran un 78 por ciento menos propensas a sufrir una fractura durante el seguimiento.

Ese grupo mantuvo la velocidad al caminar durante el seguimiento, mientras que en el grupo control se redujo en el tiempo. Pero ambos grupos sufrieron el mismo deterioro de la densidad mineral ósea durante el seguimiento.

Una de las participantes del grupo que hacía ejercicio (1,2 por ciento del grupo) murió durante el estudio, comparado con 8 (10,5 por ciento) del grupo control. Pero el tamaño pequeño de la muestra “limita las conclusiones” sobre si el ejercicio redujo la mortalidad.

Las fracturas en el grupo control ocurrieron más cerca del centro del cuerpo (por ejemplo, en la cadera en lugar de la rodilla) que en el grupo que hacía ejercicio, “lo que indica que ese tipo de caídas sería distinto en las personas que hacen ejercicio regular”.

“A las mujeres con osteopenia se le debería recomendar hacer ejercicio físico diario habitual”, concluye el equipo.

FUENTE: Archives of Internal Medicine, 27 de septiembre del 2010.
              Reuters Health

Autor: mednat | Contáctenos
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