Medicina Natural

6 abril 2011

Vinculan insomnio con el desarrollo de depresión y ansiedad

Filed under: noticias — mednat @ 15:30

Depresión, ansiedad, deficiencias del sistema inmunológico y enfermedades cardiovasculares constituyen algunos de los principales problemas de salud presentes al sufrir de insomnio, demuestra una reciente investigación. Esa incapacidad de conseguir el sueño conduce además a dificultades en las relaciones humanas, bajos niveles de energía e incapacidad para lograr la concentración entre otros trastornos, destacan los autores en un artículo publicado en la revista Sleep Matters.
La privación de sueño es mucho más que una pequeña irritación. Quienes lo experimentan pueden encontrarse en una espiral descendente de falta de sueño y mala salud, de la cual algunas personas nunca logran recuperarse, señaló Dan Robotham, uno de los autores.
El estudio, que involucró a unas 7000 personas, comprobó que los individuos privados de sueño tienen cuatro veces más probabilidades de tener problemas de pareja, tres veces más riesgo de depresión y probabilidades de experimentar falta de concentración. Otras situaciones asociadas son la incapacidad para finalizar tareas, tanto en el trabajo como en la vida diaria, subrayan los especialistas.
Estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) estiman que más del 90% de la población experimenta algún grado de privación de sueño en algún momento de su vida. En Gran Bretaña, por ejemplo, la Fundación de Salud Mental, que encabeza el estudio, comprobó que el 30% de la población de ese país sufre de esta afección o algún trastorno relacionado al sueño.
Aunque el insomnio es la dificultad para iniciar el sueño, esta situación se manifiesta de diversas maneras, una de ellas son los problemas para conciliar el sueño al acostarse, o sea, el insomnio inicial. En la clasificación se incluye además los despertares frecuentes durante la noche, el insomnio intermedio y los despertares muy temprano por la mañana, antes de lo planeado, el llamado insomnio terminal. Entre sus consecuencias se encuentran la recuperación que el cuerpo necesita durante el descanso nocturno, que ocasiona somnolencia diurna, baja concentración e incapacidad para sentirse activo durante el día.
Londres, enero 28/2011 (PL)

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