Evidencias y Salud

21 febrero 2011

No temer a la evidencia; ésta no es más que información y conocimiento

Filed under: Editorial — mbe @ 13:05

A propósito de la creación de la Cátedra multidiscplinaria “Evidencias médicas: información y conocimiento” de la Facultad Girón de la Universidad Médica de la Habana, y presidida por el Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos. 12 de Enero de 2011, Museo de la Farmacia Habanera.

Hablar de “evidencias en salud” es siempre polémico… aludirla hace pensar en la controversial Medicina basada en evidencias, ganadora de muchos detractores sobretodo en sus orígenes a principios de los 90s… quizás por una comprensión limitada de un fenómeno que “aparentemente” resaltaba la utilidad de los ensayos clínicos aleatorizados y se limitaba solo a resolver cuestiones sobre terapéutica, marginando otros diseños y otras necesidades de información… quizás por haber nacido en el primer mundo desarrollado, capitalista, colonizador y opresor por excelencia donde, sin dudas, no faltó quien utilizara en su beneficio la filosofía que la Medicina Basada en evidencias defendía, construyendo información falsa sobre sus productos para aumentar sus ganancias.
Es cierto que la mayor cantidad de información médica responde a problemas de salud del primer mundo, que las grandes trasnacionales, las más poderosas compañías farmacéuticas influyen sobre los procesos de investigación clínica, favorecen y sobredimensionan los resultados favorables de sus productos… incluso en el peor de los casos los improvisan. Es cierto que los sesgos de reporte y de publicación constituyen hoy en día dos peligros potenciales para la investigación y la práctica clínica. Es cierto que no todos los reportes tienen calidad y a veces carecen de rigor científico, que no se publica todo lo que se investiga pero… ¿son estas tendencia propias solo del mundo desarrollado?, ¿sería justo considerar igual toda la investigación clínica proveniente del primer mundo?, ¿podríamos ponerla toda en la misma bolsa y desecharla?.
Probablemente no. Quizás sería más pertinente capacitarnos para seleccionar y evaluar críticamente la información, discernir e identificar lo útil, válido y aplicable a nuestro contexto. De seguro sería más acertado promover la publicación de nuestros resultados y experiencias obtenidos en la investigación y la práctica, socializar y documentar dichos procesos y convertir nuestro conocimiento en explícito y replicable.
Más allá de interpretaciones y opiniones, la metodología que defiende la Medicina basada en evidencias fundamentada en la “Búsqueda, acceso, evaluación y aplicación de los mejores resultados de la investigación provenientes de la literatura”  es quizás su principal legado y por lo que ha sobrevivido por casi 20 años; algo que para nada difiere de lo que la Gestión de información y el conocimiento y la alfabetización informacional en salud promueven.
La información, informa o desinforma; pues no siempre es segura, convincente, certera; pertinente ni relevante; no siempre se procesa adecuadamente, ni logra un impacto en sus receptores que modifique el estado del conocimiento… La Evidencia, en cambio, podría considerarse a la información particular que dentro de ese gran monto disponible, constituye certeza clara y manifiesta de la que no se puede dudar, es prueba determinante en un proceso; es además certidumbre, convicción, convencimiento, seguridad 2.
Realzar el valor de la llamada “evidencia” en salud ha sido el modo en que epidemiólogos y médicos han visto, denominado y contextualizado un fenómeno que por cientos de años las Ciencias de la información y disciplinas afines han defendido: la información como recurso esencial, y la gestión de información y el conocimiento como un proceso básico para el desarrollo.
Llámese evidencia o información “útil, válida y aplicable” constituye un indiscutible protagonista en todos los contextos de la salud, mucho más allá de la medicina clínica.
Ninguna ciencia sobreviviría a la falta de información, la constante búsqueda de ésta, la modificación y actualización del conocimiento son premisas indispensables. Para los profesionales de la salud la actualización de conocimientos y competencias tiene una repercusión particular en tanto que las cuestiones humanas y éticas se consideran de fuerza mayor, por lo que merecen una especial atención.
La Cátedra que les proponemos hoy constituye un intento por anular las fronteras terminológicas entre: evidencias, información y conocimiento médicos y fomentar el uso y la producción de éstos en la investigación, la práctica y la docencia médica en nuestro país.

Msc. Ania Torres Pombert. Centro Nacional Coordinador de Ensayos Clínicos.

21 mayo 2010

Evidencias: sobre el conocimiento insuficiente y la necesidad de promoverlas

Filed under: Editorial — mbe @ 12:23

A cargo de la Dra. Ana Margarita Toledo. Dirección de Ciencia y Técnica del MINSAP.

El término Medicina Basada en la Evidencia en el mundo ha generado un gran entusiasmo en algunos ambientes y una cierta hostilidad en otros, por otra parte no puede negarse que se trata de un campo que está de moda y que pretende modificar en profundidad la forma de ejercer la actividad asistencial, toda vez que utiliza la integración de la experiencia personal con la mejor demostración externa disponible y proveniente de la investigación sistemática.

En nuestro país el término es aún insuficientemente utilizado por los profesionales pues ha predominado en los artículos, publicaciones, textos, trabajos basados en consenso o en opinión de expertos, de profesores de larga experiencia y muy pocos basados en las evidencias, sin embargo los profesionales de la asistencia están encargados continuamente de tomar decisiones y se ven muchas veces en situaciones complejas, ya que diariamente surge internacionalmente un incremento exponencial de la información científica y se hace necesario tanto para nuestro país como para la mayoría de los países de nuestro entorno cultural poner a disposición de los profesionales herramientas adecuadas que faciliten la toma de decisiones clínicas así como racionalizar el uso de los recursos sanitarios y mejorar la calidad de la práctica clínica, toda vez que se logre disminuir la variabilidad de la misma y sustituir la práctica empírica o la experiencia clínica no sistematizada basada en la intuición o el sentido común , por el acceso eficiente a la mejor evidencia científica disponible. Esto hace  que sean necesarias las revisiones sistemáticas para integrar eficientemente toda la información válida y proporcionar una base para la toma de decisiones de manera racional.

Estas establecen cuándo los efectos de la atención sanitaria son conscientes; y cuándo pueden aplicarse los resultados de la investigación a los diferentes ámbitos o grupos de población, además establecen diferencias en los mismos tratamientos (en cuanto a dosis por ejemplo) y determinan donde pueden variar significativamente los efectos, por lo que el uso de métodos explícitos y sistemáticos en las revisiones limita el sesgo (errores sistemáticos) y reduce los errores aleatorios (errores simples), proporcionando así, resultados más fiables sobre los cuales llegar a conclusiones y tomar decisiones.

Autor: mbe | Contáctenos
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