IPK

20 agosto 2010

Un centro imprescindible

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El Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) contribuye decisivamente a mejorar los índices de vida de la población cubana.
Con una alta calidad en atención médica, la docencia y en el desarrollo de proyectos investigativos, dirige sus esfuerzos a la prevención,
control y eliminación de enfermedades transmisibles.


Por Isabelle

(Foto: Cortesía de la revista Bohemia)

Con la llegada de los europeos a América, para cientos de ellos se abrieron las puertas de la grandeza. Las desconocidas tierras reportarían nuevas fuentes de riqueza; por tanto, requerían ser “civilizadas”.

Una oleada de inmigrantes se posesionó de estos territorios en busca de trabajo y vidas diferentes. Por supuesto, este hecho también implicaría la adaptación a un medio nuevo y diferente, en el cual el clima desempeñaría un importante papel.

Tomar el diario de algunos de aquellos hombres nos pondría ante exaltados relatos sobre las costumbres nativas, los devastadores huracanes o los grandes diluvios; pero, sin duda, los estragos producidos por las enfermedades endémicas ocuparían gran cantidad de espacio en dichos recuentos y en las preocupadas mentes de no pocos hombres.

Para bien de la humanidad, la preocupación dio paso a personas e instituciones que se dieron a la tarea de revertir y prevenir tales padecimientos.

Estableciendo las bases

La medicina tropical ha sido tal vez uno de los campos más estudiados por los científicos de todos los tiempos dentro de las Ciencias Médicas.

Su historia comienza hacia el siglo XVII, cuando se realizaban las primeras observaciones acerca del cólera. Posteriormente, los repetidos episodios de padecimientos altamente trasmisibles incentivaron los esfuerzos de algunos especialistas.

En este contexto surge la figura de Pedro Kourí Esmeja, joven doctor e investigador que daba certeros pasos en esas indagaciones.

Nacido en 1900, se graduó como Bachiller en Ciencias y Letras en el Instituto Provincial de Santiago de Cuba. Como primer expediente de su curso tuvo la oportunidad de ocupar el cargo de ayudante de las cátedras de Física, Química e Historia Natural de la propia entidad.

Ello, indiscutiblemente, le reportó una sólida base para sus futuros estudios de Medicina en la Universidad de La Habana. Es difícil reseñar los cuantiosos resultados de su productiva obra, pero sin dudas, podríamos destacar la autoría de varios textos imprescindibles dentro de su área; la creación de métodos de diagnóstico y tratamiento para diferentes males; sus responsabilidades dentro de sociedades científicas nacionales e internacionales; la fundación de los laboratorios Kuba y de la Revista de Parasitología Clínica y Laboratorio, actualmente Revista Cubana de Medicina Tropical.

(Foto: Cortesía de la revista Bohemia)

Estos logros despertaron gran admiración entre sus colegas de la Facultad de Medicina.

Por tal razón, el 8 de diciembre de 1937, el Consejo Universitario aprobó la creación del Instituto de Medicina Tropical, idea propuesta por él desde hacía varios años.

Institución imprescindible

Algunos
de los laboratorios del IPK poseen la categoría de Centros
Colaboradores de las organizaciones Mundial (OMS) y Panamericana
de la Salud (OPS).

Desde su creación el centro alcanzó merecido prestigio entre especialistas en todo el mundo. Nuevos métodos de diagnóstico, exitosos tratamientos, mejoramiento de algunas técnicas de examen parasitológico, y aportes a la descripción y caracterización de nuevas especies fueron parte de su quehacer.

A fines de 1964 la muerte sorprendió al eminente científico; pero la entidad, así como las actividades potenciadas por él, continuaron su accionar al más alto nivel de eficiencia.


Con las nuevas medidas revolucionarias se avivó el sistema de salud pública, y con ello el Instituto de Medicina Tropical fortaleció su faena.

La labor realizada en esta primera etapa de instaurado el poder social fue ampliamente reconocida por la Universidad Carolina, de Praga, que 1968 le confirió la Medalla Museum Komenskeno, galardón concedido únicamente a los centros científicos de reconocida autoridad internacional en el campo de la docencia.

Los décadas del 70 y 80 significaron períodos de grandes retos para la nación. La actividad internacionalista era intensa, por lo que se hacía vital mantener la salud de los cubanos dentro y fuera de nuestras fronteras.

Los pesquisajes a quienes regresaban a la Isla y el asesoramiento y colaboración a diferentes países fueron acciones diarias de la institución.

En 1979 el centro pasa a ser identificado oficialmente como Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” (IPK), en tributo a la obra del eminente científico. Desde esa fecha, los objetivos y el alcance del IPK han sido extendidos a otras ramas de la medicina.

En instalaciones mucho más amplias y modernas continúa hoy su desarrollo con vistas a reafirmarse como Centro de Excelencia dedicado no solo a la Parasitología y la Medicina Tropical, sino además a la formación profesional en Microbiología Médica, Infectología, Epidemiología de Enfermedades Trasmisibles e Investigaciones Sociales.

En la actualidad, la labor del IPK es puntera en los aportes en el campo de la medicina tropical.

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Tomado de: Somos Jóvenes Digital – Semana 157

http://www.somosjovenes.cu/index/semana157/ipk.htm

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