Instituto de Hematología e Inmunología

10 junio 2016

Porque bella es la vida

Filed under: De interés — ihi @ 8:58

En el año en que el Instituto de Hematología e Inmunología llega a su cincuentenario, y justamente en los días en que se desarrolla la Jornada Nacional del Donante de Sangre, indagamos sobre parte del quehacer de esa institución

Autor: Lauren Céspedes Hernández | lauren@granma.cu

8 de junio de 2016 23:06:33

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La sangre es un componente que se utiliza en la ayuda para muchas enfermedades hematológicas. foto: José M. Correa

Se llama Alain Andrés. Probablemente no sepa bien lo que tiene, o tal vez sí. A los siete años, un niño vivaz, como lo describe su mamá, se percata de muchas cosas, incluso de las que no le di­cen, incluso de las que no entiende.
No hablamos con él, pero le vemos a través de la puerta de cristal que nos separa de su cubículo, en la sala 6to B del Ins­ti­tuto de Hematología e Inmunología. No debemos entrar, por los gérmenes con que lo podríamos contaminar. Ya es difícil preguntar, intrusamente, lo básico, lo obvio.
En su cabeza, redonda y pequeña, ya no hay rastro de pelo, efecto de la quimioterapia. La lucha empezó en el 2010 cuando, ex­plicó su progenitora, debutó con leucemia linfoide aguda.
El primer tratamiento lo recibió en Santa Clara, de donde es la familia. En ese entonces, cuenta Madilexys, su mamá, el niño se recuperó. Hasta un día en que tuvo fiebres altas. Y todo co­menzó otra vez. “En esta ocasión decidimos venir a La Habana, mudarnos para acá”.
Alain no nos mira. Está entretenido con su laptop en la cama y a ratos conversa con el niño de enfrente, también con su laptop en la cama. Parecen adultos, serios, responsables. Estos ni­ños aprenden muy pronto el lenguaje de los médicos, de los pa­dres, y hasta la actitud.
En esta sala, todos mencionan al doctor Machín, así le llaman a quien se convierte en la viva encarnación de la esperanza, de la buena noticia que ellos esperan. Es confianza, o algo mayor que se desborda en las crisis que viven: es la fe hecha persona.
Él lo sabe. Tal vez por eso, su principio, nos dijo, de no mentirles si ellos preguntan lo que tienen aún contra la voluntad protectora de sus padres. Sus palabras son irreductibles, son sabias, este hombre iría contra el mundo por defenderlas, pienso.
“Después que lo saben, son más cooperativos. Mientras piensan que es un catarro no entienden el porqué de tantos pinchazos y se resisten. Aquí todo es doloroso, nada se cura con un­güentos y gotitas”, dijo. La frase también duele, pero está llena de op­timismo, de seguridad, de certeza en que se curan. Y sí lo hacen.
Una de las estrategias de este médico es llevarles las historias de los que -siendo niños o adolescentes- pasaron por ahí y hoy son hombres y mujeres sanos.
El doctor Sergio Machín, quien es el jefe de Servicios de Pe­diatría del Instituto, fundado en 1966, y a partir del cual se comenzó el desarrollo de las especialidades de Inmunología y Hematología en el país, comentó algunas características del centro de referencia nacional y de las afecciones que se tratan.
“Aquí se asisten pacientes de todo el territorio nacional, mayormente de las provincias occidentales, que padecen todo tipo de enfermedades oncológicas malignas y no malignas, desde el punto de vista hematológico”.
“Nuestro servicio consta de dos salas con 22 camas. Una de aislamiento en la que se atienden enfermedades puramente oncopatológicas, y otra en la que además de las de este tipo se tratan no oncológicas, como la enfermedad hereditaria denominada anemia falciforme o drepanocitosis, esa que las personas conocen comúnmente por sicklemia, así como otros padecimientos de la sangre”.
Advierte que la sangre es un componente que se utiliza en muchas de las enfermedades hematológicas, las cuales en al­gún momento necesitan transfusión: la drepanocitosis, en ge­neral, es de las que más la requiere, pero también la talasemia, bastante inusual en Cuba, la leucemia, entre otras.
“La incidencia de esta última en nuestro país no cambia con respecto al resto del mundo. Nosotros estamos diagnosticando como promedio 80 casos en pediatría al año, que son tratados en seis hospitales, los cuales están diseminados por las provincias de Santiago de Cuba, Camagüey, Holguín, Santa Clara, Pi­nar del Río, y La Habana”.
El especialista distingue distintos tipos de esta enfermedad: linfoide aguda, la más frecuente en los niños, leucemia mieloide aguda y la mieloide crónica, ambas de rara aparición en me­nores de edad y muy usuales en adultos.
Sobre el tratamiento de la leucemia linfoide aguda, subraya que se sigue el protocolo de un grupo internacional del que es parte la institución y que tiene sede en Alemania, con resultados favorables que avalan del 70 al 80% de su curación.
Refirió que el tratamiento completo de las leucemias dura aproximadamente dos años y que su costo, a escala internacional, está valorado entre los 45 000 a 50 000 dólares por cada pa­ciente. “Los medicamentos que se importan son muy caros, pues la leucemia mieloide crónica, por ejemplo, requiere un fármaco mensualmente que cuesta alrededor de los 2 000 dólares”, acotó.
Enfatiza también en la drepanocitosis o sicklemia, dolencia que produce una destrucción de los glóbulos rojos más rápida que lo normal y la obstrucción de los vasos sanguíneos. Lo peculiar que el doctor remarca es que por complicaciones asociadas a ella se pueden requerir volúmenes considerables de sangre para la práctica de un tratamiento que se llama exanguíneotransfusión y que las personas comúnmente conocen co­mo cambio de sangre.
El especialista reconoce que sin este componente no sería posible. La sangre que otros donan, dicho de una manera hu­mana más que científica, es la que corre por muchos de los que están ingresados allí.
Y ese acto de regalar de tu propia vida, es la más valiosa filantropía. Esa que todos, sin excepción, agradecen.

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