Archive for the 'Mujeres en la ciencia'

Jueves 18 / julio / 2013

Nuestros docentes: Dra. CM. Aleida Herrera Batista

Filed under: General,Mujeres en la ciencia — MSc. Belén Iglesias Ramírez — julio 18th, 2013 — 23:58

ICBP Victoria de Girón, 18 de julio del 2013

aleida-5aEn el marco de una reunión de preparación para el próximo curso 2013-2014, se le rindió homenaje a la Dra. CM.  Aleida Herrera Batista, que durante varios años y aún después de jubilada, se desempeñó como Subdirectora de  Postgrado del ICBP Victoria de Girón. La profesora Aleida es históloga, profesor titular y consultante, presidente de tribunales de grado científico y de especialización. Es la presidenta de CARE (Consejo Asesor del Rector) de Histología. A pesar de sus múltiples ocupaciones como subdirectora, nunca ha dejado de impartir docencia de pre y post grado. Es formadora de varias generaciones de especialistas de Histología. Felicitamos a la Dra. Aleida y la recibimos de nuevo en nuestro departamento de Histología con todo el respeto y cariño que durante estos años ha sabido cultivar con su dedicación al trabajo.  

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 Para los sitios de Histología y de la Sociedad Cubana de Ciencias Morfológicas

MSc. Belén Z. Iglesias Ramírez. 

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Sábado 2 / octubre / 2010

Luisa M. Pardo Suárez

Filed under: General,Mujeres en la ciencia,Sociedad cubana de Ciencias Morfológicas — MSc. Belén Iglesias Ramírez — octubre 2nd, 2010 — 17:49

luisapardo3“Tendría la mujer que esperar la instauración de esa república neocolonial para poder llegar a ser profesora universitaria. La primera fue Luisa Pardo Suárez  que, graduada de Doctor en Medicina en 1904, al año siguiente era Ayudante en el Laboratorio de Histología Patológica. De Luisa Pardo no hemos encontrado su expediente docente; en su expediente administrativo se encuentra con fecha 31 de octubre de 1904, una comunicación del Rector al Secretariado de Instrucción Pública de la  flamante República, consultándole si en razón de su sexo puede ser ella nombrada. La respuesta dice que no se ofrece reparo alguno que ofrecer a dicha propuesta, por lo que puede tomar  posesión de su cargo, y trabajó  en la universidad hasta los años treinta en distintos cargos en el departamento de Histología normal e histología patológica”. 

Tomado de:

Nuestras primeras universitarias.  Dra. María Dolores Ortíz
Educación Superior No 1-1985 (No. 289-3-87 de Alma Mater)

http://www.almamater.cu/sitio%20nuevo/sitio%20viejo/webalmamater/2007/univers%2007/abril/mujeres.html

Otros datos con referencia a la Dra. Luisa Pardo Suárez aparecen en el expediente administrativo del Dr. Ángel Arturo Aballí, con el que coincidió en el mismo departamento en los años 1905 y 1906.

·         Por Resolución Rectoral de 21 de septiembre de 1905 se confirman en sus cargos de Ayudantes Graduados, en virtud de ejercicios de oposición, los doctores: Luisa Pardo Suárez, Histología Normal; Ángel A. Aballí, Anatomía e Histología Patológicas; Clemente Inclán, Bacteriología y Patología Experimental; Raimundo de Castro, Higiene y Medicina Legal; Juan Díaz de Villegas, Microscopía y Química Clínica; Francisco Hernández, Fisiología y Antonio M. Valdés Dapena, Terapéutica.

  • Por Resolución Rectoral de 14 de septiembre de 1906 fueron confirmados por oposición en sus cargos de Ayudantes Graduados los doctores Luisa Pardo, Ángel A. Aballí, Clemente Inclán, Raimundo de Castro, Juan Díaz de Villegas, Francisco Hernández, Antonio M. Valdés Dapena, Francisco Suárez Gutiérrez, Luis F. Rodríguez Molina y Francisco Busquet. Como el doctor Aballí seguía interinamente como Profesor Auxiliar de Clínica Infantil fue nombrado provisionalmente en su plaza, por esta Resolución, el doctor Valentín Castanedo y Sansores.

Tomado de: Dr. Ángel Arturo Aballí Arellano*. Universidad de La Habana. Archivo Histórico. Exped. Adm. 4926. Resumen del expediente administrativo en la Universidad de La Habana escrito por el Dr. Gregorio Delgado García. Se respeta la ortografía del original (G.D.G.).

 Foto cortesía de la Sra. Hilda Escalón, nieta de la Dra. Luisa M. Pardo Suárez 

Continuamos recopilando datos de Luisa Pardo Suárez.  

1 de septiembre del 2009

MSc. Belén Z. Iglesias Ramírez,

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Jueves 30 / septiembre / 2010

Rita Levi Montalcini

Filed under: General,Mujeres en la ciencia — MSc. Belén Iglesias Ramírez — septiembre 30th, 2010 — 12:55

Nació en Turín, Italia el 22 de abril de 1909 en el seno de una familia judía de clase media.

En 1930 comenzó sus estudios en la universidad junto a 300 alumnos más, de los que solamente siete eran mujeres.

El antisemitismo y la guerra hicieron que continuara sus investigaciones, iniciadas en Bruselas, sobre “Función y estructura del sistema nervioso en embriones”, en un improvisado laboratorio instalado en su propia habitación, donde trabajó hasta que, junto con toda su familia, emigró al sur de Italia con documentos falsos para ocultar su identidad judía, trasladando también allí su pequeño e improvisado laboratorio.

Al finalizar la guerra fue destinada a un hospital de refugiados de guerra entre los que se propagó una epidemia de tifus abdominal. Murieron cientos de personas. Esta terrible experiencia influyó poderosamente en su decisión de no ejercer la profesión médica y dedicarse a la investigación.

En 1947 fue invitada por la Universidad de Sant Louis para, durante seis meses, explicar sus trabajos sobre neuro-embriología. Permaneció en los Estados Unidos durante 13 años investigando sobre las neuronas que permitirá resolver el enigma del fenómeno de la conciencia humana. En 1960 vuelve a Italia donde crea el Labotatorio de Biología Celular.

En 1986 Rita Levi-Montalcini recibe el Premio Nobel de Medicina por su descubrimiento del “Factor de crecimiento nervioso”.

En abril de este año, cumplió 100 años y una vida entera dedicada a la ciencia.

Ver entrevista

Fuentes:

Wikipedia. Enciclopedia libre.

 http://www.oei.es/salactsi/Mujercie.pdf     

Wikipedia. Enciclopedia libre

1ro de noviembre del  2009

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Jueves 30 / septiembre / 2010

Mujeres en la Ciencia

Filed under: General,Mujeres en la ciencia — MSc. Belén Iglesias Ramírez — septiembre 30th, 2010 — 12:49

Desde la prehistoria un buen número de mujeres dieron testimonio de su quehacer como científicas, aunque es realmente dificil encontrar información al respecto ya que existen pocos documentos que lo avalen y las huellas que dejaron han sido filtradas por los hombres que reconstruyeron la historia. Algunas de esas mujeres que han aportado sus conocimientos a la historia de la ciencia son: Agnodice (médica griega),  Merit Ptab (médica egipcia), Theano (matemática griega),  Elephantis (médica romana), María la Judía, Hipatia, Hildegarda de Bingen, Trotula, Emilie du Chatelet, Ada Augusta Lovelace, Eugenia Sacerdote de Lustig… y muchas otras más, de las que trataremos en este  espacio. 

Anna Morandi Manzolini     

Nació en Italia en 1716. Se casó con un profesor de anatomia de la Universidad de Bolonia experto en modelos anatómicos. Se convirtió en una experta en hacer modelos de cera, que alcanzaron fama en toda Europa. Los siguió construyendo apesar de tener 5 hijos y dedicarse a su educación. La importancia de estos modelos era enorme, pues no existía la fotografía. Cuando su esposo enfermó, ella ocupó su lugar en la enseñanza de la Anatomía. y cuando este murió ocupó la cátedra. Anna era muy hábil en la disección y una excelente profesora, descubrió y describió algunos músculos. Murió en 1774.

  

 

 

 

 

Rose Arliner Young fue la primera mujer afro-americana que se recibió de doctor en zoología. Su historia es de valor y perseverancia.
Rose Arliner Young creció en Burgettstown, Pensilvania. En 1916, comenzó en la Universidad de Howard. En 1921, tomó su primer curso de ciencia, con el profesor Ernest Everett Just, un biólogo negro muy destacado y jefe del departamento de zoología en Howard. Airliner se graduó de licenciatura en 1923.
En 1924 comenzó a trabajar en la Universidad de Chicago. Empezó a publicar sus investigaciones. Su primer artículo, “en el Apparatus Excretorio en Paramecium,” fue publicado en Science en septiembre de 1924. Obtuvo su grado de master en 1926.
También trabajó en los procesos de humidificación y la deshidratación en células vivas. Su experticia aumentó, y Just le llamó un “genio real en la zoología””
Logró su doctorado en 1940. En distintas etapas de su vida tuvo alteraciones nerviosas, pero ya a finales de los años 50 fue hospitalizada en Mississippi en el Asilo Mental Estatal. Murió pobre y sola, el 9 de noviembre de 1964.

 

 

Tripulando, 1983: Boicotee A Apollo De Science: El Life De Ernest Everett Just (Nueva York: Oxford University Press), p. 147.                                                                                                                                     

 

 

 

 

 

 

Grace Grace Chisholm Young

(Matemática)                                                                                              Nació en Inglaterra, durante la época victoriana (1868). Su familia gozaba de una privilegiada situación y de una elevada educación. Su padre había tenido un prestigioso cargo en el Departamento de Pesas y Medidas del gobierno británico y la madre era una consumada pianista que, junto a su padre, daba recitales de violín y de piano. Era la más pequeña de cuatro hermanos, todos eran hombres menos ella. Solo le enseñaban lo que quería aprender que era cálculo mental y música, que le enseñaba su madre hasta los diez años. A los diecisiete pasó los exámenes de Cambridge, pero no le dejaron seguir estudiando por ser mujer. Más tarde a los veintiún años decidió continuar estudiando.

Escribió Primer libro de Geometría en el que opinaba sobre el interés que tenía enseñar geometría utilizando cuerpos geométricos en tres dimensiones. Quería estudiar medicina pero su madre no aprobó esa elección, por lo que con el apoyo de su padre comenzó a estudiar matemáticas. Entró en la universidad de Cambridge. Tuvo dificultades para asistir  a clases de Arthur Cayley (1821-1895) pero obtuvo allí su licenciatura. Para proseguir su carrera como matemática debió abandonar su país, pues en él aún no era posible que una mujer se doctorase, e ir a Göttingen. Grace consiguió doctorarse, la podemos considerar como la primera mujer que consiguió doctorarse en matemáticas de una forma “normal”.

Volvió a Inglaterra, y su tesis fue reproducida y enviada a aquellas personas que le pudieran interesar. Una de estas personas fue William Young que le pidió su colaboración para escribir un libro de astronomía. Willian la solicitó en matrimonio y ella lo rechazó, pero la insistencia de Willian no cesó hasta que se casaron. Durante el primer año de matrimonio vivieron en Cambridge a final de ese año nació su primer hijo y además Willian decidió trasladarse a Alemania, pasaron gran parte de su vida viajando por: Alemania, Inglaterra, Suiza e Italia. Tuvo seis hijos y una familia tan numerosa no permitía desarrollar muchas actividades fuera del hogar. Ella elaboró una serie de textos, e hizo unas aportaciones a la Integral de Lebesque  y estudio de las Derivadas de las Funciones Reales. Murió en 1944 a la edad de 76 años. 

Fuentes: El juego de Ada; Lourdes Figueiras Ocaña, María Molero Aparicio, Adela Salvador Alcaide, Nieves Zuasti Soravilla.(161-163) Foto: De la pagina de internet: AUTORA: Sandra Sáinz Herrero

 Maria Sophie Germain

Marie-Shopie Germain nació en una familia burguesa de París en 1776. De niña se refugiaba del hervidero revolucionario de las calles en la biblioteca de su padre. Ahí, a los trece años, fue donde descubrió las matemáticas. A pesar de los intentos de su familia por desalentar esos intereses, pasó los años del Terror (1793-94) aprendiendo sola cálculo diferencial. Cuando se abrió en 1795 le École Polytechnique, Sophie consiguió las notas del curso de química de Fourcroy y del curso de análisis de Lagrange. Al final del período lectivo, presentó un trabajo a Joseph Lagrange, firmado con el nombre de LeBlanc. El trabajo impresionó mucho a Langrange y al conocer el nombre de su verdadera autora, fue a felicitarla. Inspirada por la disertación de Karl Gauss sobre la teoría de los números, Sophie empezó a estudiar sola esta rama de la aritmética superior. En 1804 le escribió a Gauss, usando una vez mas el nombre de LeBlanc. La respuesta de este fue alentadora, y Sophie le envió otros ejemplos de su trabajo. Pero Gauss estaba tan ocupado con su trabajo que solo le contestaba cuando el trabajo se relacionaba con sus propios teoremas.

Sin embargo, en  1808 cuando Gauss fue nombrado profesor de astronomía en la Universidad de Göttingen, el interés del matemático se derivó hacia las matemáticas aplicadas y ambos dejaron de cartearse.

En 1811 Germain participa en un concurso de la Academia Francesa de las Ciencias para explicar los fundamentos matemáticos desarrollados por un matemático alemán aplicados al estudio Ernst Chladni sobre las vibraciones de las superficies elásticas. Después de ser rechazada por dos veces, en 1816 ganó el concurso, lo que la convirtió en la primera mujer que asistió a las sesiones de la Academia Francesa de las Ciencias (aparte de las esposas de los miembros) y la colocó junto a los grandes matemáticos de la historia. Una de las mayores contribuciones de Germain a la teoría de números fue la demostración matemática de la siguiente proposición: si x, y y z son enteros y x5 + y5 = z5, entonces al menos uno de ellos (x, y, o z) es divisible por cinco. Esta demostración, que fue descrita por primera vez en una carta a Gauss, tenía una importancia significativa ya que restringía de forma considerable las soluciones del último teorema de Fermat, el mítico problema que ha retado a matemáticos de todos los tiempos durante más de tres siglos. En 1830, y con el impulso de Gauss, la Universidad de Gottingen acordó otorgar a Germain un grado honorífico; pero antes de que ella pudiera recibirlo,  murió de cáncer de mama un 27 de junio de 1831

 

Bibliografía:

http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/history/Mathematicians/Germain.html 
“Matemática es nombre de mujer” de Susana Mataix, Ed. Rubes

           

 Ada Augusta Lovelace

 

      Máquina Analítica

 

 

 

 

La corta vida de Ada Augusta Lovelace transcurrió en la primera mitad del siglo XIX, bajo el influjo de las ideas clásicas de la sociedad victoriana muy arraigadas en la alta clase social a la que pertenecía, pero impregnado al tiempo del ideal romántico que hombres como su padre llevaron a cabo hasta las últimas consecuencias. Este hecho privó a Ada, tal vez, del disfrute de los momentos más apasionantes del siglo.

Hija de Lord Byron, tuvo suficiente temperamento para superar la fama del romántico inglés y los escándalos familiares que siempre los situaban en primera plana. Tenía una alta estima de sí misma, quería ser matemática pero no una del montón sino la mejor y más famosa. “Espero que con otro año más me convierta realmente en una analista. Mientras más estudio, más irresistible encuentro que es mi genio para ello. No creo que mi padre fuera tan buen poeta como yo seré analista y metafísica”.

El saber científico ya no era una referencia de prestigio social sino la manera de no quedarse al margen del progreso, auténtica fuente de riqueza y, por ende, de poder.

Esta actitud tan abierta hacia la formación científica hizo posible que las mujeres de elevada posición social pudieran dedicarse al estudio, consiguiendo gran notoriedad y siendo reconocidas por sus contemporáneos. Las mujeres estaban aún lejos de conseguir un trato igualitario. Sin embargo, comenzaban a convivir con el progreso desde un protagonismo nuevo. Las obreras de las fábricas percibían a diario la desigualdad salarial.

En este clima todavía incipiente de cambio, de confusión y de esperanza, nace Ada Lovelace. Su vida está marcada por dos factores: la personalidad estricta y puritana de su madre y el ambiente culto y refinado del que formó parte. Ada vivió prácticamente  toda la vida condicionada por los dictados de su madre, Ana Isabel Milbanke, cuyo matrimonio con Lord Byron apenas duró un año, se separaron al mes del nacimiento de Ada. Lord Byron, apenas conoció a su hija pero le dedicaba bellos poemas, y al parecer sus últimas palabras fueron para ella.

Lady Byron, a quién su fugaz marido llamó “su princesa del paralelogramo”, era una mujer con notable formación en matemáticas y astronomía. Esto posibilitó que Ada fuera educada en esas disciplinas por los mejores tutores conocidos de Londres. Desde la infancia manifestó una salud precaria. Sus piernas se quedaron paralizadas durante varios años, pero con su fuerza consiguió vencer la enfermedad, hasta el punto de convertirse en una espléndida amazona.

Con 17 años conoció a Charles Babbage, y tanto ella como su madre quedaron impresionadas por su Máquina de diferencias finitas, que deseaba generalizar en una máquina analítica o computadora general.

Se casó con el Conde de Lovelace, que no sólo aceptó su independencia intelectual sino que se convirtió en su ayudante y colaborador.

A los 27 años hizo la traducción del “Tratado de la nueva máquina analítica” de su amigo matemático Babbage, triplicando la obra original, ideando varios programas para hacer cálculos matemáticos avanzados, así como la aplicación de la máquina a composiciones musicales. Se empeñó en lograr que la máquina analítica fuera una máquina práctica pero era demasiado avanzada para la ingeniería de la época, y arruinó su vida tanto económica como físicamente.

“Ha habido muchas causas que contribuyeron a producir los trastornos pasados y en el futuro los evitaré. Un ingrediente (pero sólo uno entre muchos) ha sido un exceso de matemáticas”.

Su marido, era un hombre amable pero débil, de menor nivel intelectual que ella, el sucesivo nacimiento de sus tres hijos impidió a Ada seguir con sus estudios. A los tres meses de tener a su tercer hijo decidió restablecer el contacto con Babbage, rogándole que le proporcionara un profesor con quien aprender matemáticas. Poco después enfermó y, siguiendo la práctica médica habitual, se le realizaron sangrías y se le suministró morfina y opio. No llegó a reponerse y se le detectó un cáncer en estado avanzado que le producía tremendos dolores, la madre de Ada ordenó suministrarle mesmerismos en lugar de opiáceos.

Ada murió a la edad de 36 años. Babbage continuó intentado la construcción de su máquina analítica pero desistió del proyecto tras numerosos fallos. Ambos fueron olvidados casi completamente hasta que los ordenadores fueron reinventados durante la segunda guerra mundial.

Tomado de:

Mónica Saínz Herrero.

http://centros5.pntic.mec.es/~barriope/matematicas/web_taller_0203/mujeres/mujeres_index2.htm

Ada Lovelace, matemáticas en las matemáticas. Ed Sur Foto: www-histori.mcs..st-andrews.ac.uk/history/Matemáticians/Germain.htm   

Mary Somerville  (matemática)

Mary nació en Escocia el 26 de Diciembre en 1780. Pasó su infancia en el campo, en contacto con la naturaleza lo que estimuló su carácter observador, pero sin una formación básica, de manera que a los diez años apenas sabía leer. Un primer encuentro interesante en su vida sucedió cuando tenía trece años. Conoció al Dr. Somerville, quien al percibir los deseos de Mary por aprender, le muestra las historias de las mujeres sabias de la antigüedad, y la anima a aprender latín y a leer a Virgilio. Sus primeras experiencias de resolución de problemas consisten en solucionar los pasatiempos matemáticos de las revistas femeninas. El Dr. Somerville, viendo el enorme interés que ella tenía por las Matemáticas, accedió a comprarle libros científicos, y le ayudó a leerlos y a resolver los problemas del primer libro de Euclides. A los 24 años se casa con Samuel Greig, un hombre sin ningún conocimiento científico al que no le gustan las mujeres sabias. Tres años después, muere su marido y ella se encuentra viuda, con dos hijos, viviendo en Londres y con una independencia económica que sabe aprovechar para conducir su vida hacia su verdadera pasión: las matemáticas. 

Su primo William Somerville se convierte en su segundo marido. Es médico y comparte su interés por la ciencia. Su matrimonio puede considerarse duradero y feliz. William era un hombre inteligente pero de poca ambición personal. Mary conoce a Ada Lovelace y le anima a estudiar matemáticas siendo su mentora.

Comenzó a publicar sus propios trabajos. Su primer trabajo fue Disertación Preliminar. Este trabajo fue reimpreso posteriormente y se difundió por separado, dado su interés. Su siguiente publicación fue Sobre la conexión de las ciencias físicas. Tras una etapa en Italia, por motivos de salud de su esposo, sin abandonar sus estudios, publica Physical Geography y se hicieron de él siete ediciones. Sufre una fuerte depresión tras la muerte sucesiva de su marido y uno de sus hijos. Vive entonces en Nápoles y con 85 años comienza a escribir su cuarto libro On Molecular and Mycroscopic Science y revisa su libro On the theory of differences. A los 89 años escribe su autobiografía y sigue estudiando matemáticas aun con 92 años. Cuando le sorprende la muerte estaba investigando sobre cuaterniones. Quienes tuvieron la suerte de conocerla no dudaron en llamarla “la reina de las ciencias del siglo XIX”.

Bibliografía:

http://thales.cica.es/rd/Recursos/rd97/Biografias/55_56-1-b-BIOGRAFIA.htm        

 “El juego de Ada. Matemáticas en las Matemáticas” de Lourdes Figueras y otras. Ed.  

 

 

 

 

María la Judía  Alejandrina (siglo II)

No es la única mujer practicante del “Arte Sagrado” en tiempos lejanos. Conocemos a Theosebia, a Paphnutia y a una supuesta Cleopatra (muy dudosa) que, al parecer, se animaron a trabajar los metales y minerales con igual soltura que sus compañeros. Sin embargo es a María a quien todos parecen mostrar como grandísima maestra. Es reconocida como la “Eva” particular de la historia de la alquimia, la primera mujer alquimista. El  alquímista Zósimo de Panápolis (siglo IV) la cita siempre en pasado, venerándola entre los que él llama “sabios antiguos”. María tenía gran fama de diestra operativa que le viene del própio Zósimo, quien al parecer tuvo en sus manos cierta obra suya en la que se hacía una pormenorizada descripción del instrumental en los laboratorios de la época, en el que hace referencia a cierto aparato para la destilación denominado  Tribikos.

     

 

Otro de los grandes inventos de María por el que ha pasado a la posteridad es el baño de María. El baño maría (o baño de María) es un método empleado en las industrias (farmacéutica, cosmética, de alimentos y conservas), en laboratorio de química y en la cocina , para conferir temperatira uniforme a una sustancia líquida o sólida o para calentarla lentamente, sumergiendo el recipiente que la contiene en otro mayor con agua que se lleva a o está en ebullición.

Se dice que María la Judía estableció el método del baño en agua (Balneum Mariae en latín medieval) para imitar las condiciones de la naturaleza y calentar lentamente mezclas de varias sustancias (elixir) y así germinar oro y otros metales preciosos.

Fuentes

Wikipedia. Enciclopedia libre

www.el-amarna.org/2005/04/maria-la-juda.html

www.uch.ceu.es/principal/eponimos_cientificos/bano_maria.asp   

  

 

 

 

 

Carolina Herschel (Astrónoma)

Nació en Hanover en 1750,  en una familia numerosa de músicos, pero no recibió una educación formal, ya que su madre pensaba que solo debía recibir la formación suficiente para ser una buena ama de casa y cuidar de sus hermanos y hermanas. Dos de sus hermanos, William y Alexander, eran músicos en Inglaterra y cuando Carolina tenía 22 años se fue con ellos para estudiar canto. Aunque tuvo éxito como soprano, la educación que había recibido la había hecho tan dependiente que sólo cantaba cuando la dirigía su hermano William. Cuando éste dejó la música para dedicarse a la astronomía, (fue nombrado astrónomo del rey) ella también dejó de cantar, y así comenzó su carrera científica como ayudante de su hermano, a partir de las lecciones que éste le daba, hasta que poco a poco se fue formando a sí misma. Trabajaba duramente, por la noche observaba estrellas y de día realizaba los cálculos matemáticos y escribía los trabajos científicos. También ayudó a su hermano a construir telescopios más grandes y más potentes que permitieran estudiar astros más lejanos que la luna y los planetas.

Cuando Carolina tenía 32 años su hermano le regaló un pequeño telescopio, “el barredor de cometas” que le permitió realizar un trabajo independiente cuando él no estaba. En el verano de 1786, Carolina tenía ya un pequeño observatorio propio.

Cuando Carolina tenía treinta y siete años el rey Jorge III le asignó un salario como asistente de su hermano, lo que le proporcionó cierta independencia económica. Un año más tarde su hermano se casó y dejaron de vivir en la misma casa.

 

 Fueron sus años más productivos porque,  liberada de las tareas domésticas,  pudo dedicarse plenamente a la astronomía y se convirtió en una celebridad científica. Colaboró con su hermano en el descubrimiento de mil estrellas dobles, demostrando que muchas eran sistemas binarios, lo que suponía la primera prueba de la existencia de la gravedad fuera del sistema solar. A los 58 años tuvo que cuidar de su hermano Dietrich durante cuatro años. Por primera vez empezó a tener conflicto entre su educación, que le imponía un cuidado abnegado hacia sus hermanos, y sus estudios de astronomía que ocupaban parte del tiempo que tenía que dedicar a dormir. Cuando murió su hermano William, Carolina dejó Inglaterra y volvió a Hannover. Recibió la Medalla de Oro de la Real Sociedad de Astronomía y la nombraron miembro honorario de la sociedad. La nombraron miembro de la Real Academia Irlandesa y el rey de Prusia le concedió la Medalla de Oro de las Ciencias. Murió con 97 años en 1848 y a pesar de que durante una gran parte de su vida fue la ayudante de su hermano, y que por su falta de autoestima y los prejuicios que en esta época había hacia las mujeres, sólo al final de su vida fue reconocido su trabajo, ha sido sin duda la mujer que más ha contribuido al avance de la astronomía de todos los tiempos.

Fuente

 -El Juego de Ada: matemáticas en las matemáticas. Editorial: Proyecto Sur ( pág.79-86)

http://www-history.mcs.st-andrews.ac.uk/history/Mathematicians/Herschel_Caroline.html

 

 

 

 

 

 Trótula de Salerno

Trótula de Salerno, también conocida como Trotula di Ruggiero, Trota y Trocta, fue una doctora que vivió en Salerno entre los siglos XI y XII y que escribió varios influyentes trabajos de medicina femenina, siendo el más prominente de ellos Passionibus Mulierum Curandorum, también conocido como Trotula Major.

Poco se sabe acerca de la vida de Trotula. Se piensa que fue profesora de medicina de la Escuela Médica Salernitana (que fue el primer centro médico sin conexión con la iglesia y es considerada por algunos autores como la primera universidad europea). Sus libros se centran en los problemas médicos de las mujeres, incluyendo la menstruación y el parto. Sus escritos reflejaron ideas muy avanzadas para su tiempo: un ejemplo es su apoyo a que se suministrasen opiáceos a las mujeres durante el parto para mitigar el dolor, un práctica que entonces era perseguida por las autoridades. También afirmaba que los impedimentos a la concepción podían ser debidos tanto a las mujeres como a los hombres. Por otro lado, su trabajo también estaba influido por las ideas de su época: sostenía que, a causa del pecado original, las mujeres eran por naturaleza más susceptibles de enfermar, y por ello necesitaban una mayor atención médica.

Colaboró con su marido en la Encyclopaedia regimen sanitatis y se le atribuyen dos obras propias. La primera y más conocida es un tratado de ginecología y obstetricia, Trotulae curandarum aegritudinum mulierorium ante et post partum, más conocido como Passionibus Mulierum Curandorum (Las Dolencias de las Mujeres), de sesenta capítulos, en el que se trata la menstruación, la concepción, el embarazo, el parto, el control de la natalidad, además de diversas enfermedades ginecológicas y de otro tipo, así como de sus remedios. También se conoce a este tratado como Trotula Major o simplemente como el Trotula y se uso como texto de medicina hasta el sigloXVI, habiendo sufrido multitud de plagios a lo largo de la historia. La otra obra es un tratado sobre la cosmética, así como del cuidado de la piel y la higiene como prevención de enfermedades llamada Ornatu Mulierum, también conocida como Trotula minor.

 

 

Aunque se piensa que murió en su ciudad de nacimiento, nada se conoce con exactitud acerca de la muerte de Trotula.

Fuente:

Wikipedia. Enciclopedia Libre

Las Mujeres en las Ciencias de la Salud.

Dra.CF. María Ángeles Alcaraz Ariza. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Alicante. España.

 

 

 

 

DIKAIOSYNE No. 15. Revista de filosofía práctica. Universidad de los Andes Mérida- Venezuela.

Sofía Sonia Kovalevskaya 

 

Nació en Moscú, el 15 de enero del año 1850. Vivió su infancia en Pabilino, Bielorrusia.

Sonia amaba desde niña la lectura y la poesía, se sentía poeta en su interior. Durante su niñez, además de su hermana, dos de sus tíos influyeron notablemente en su vida. Uno de ellos, era un auténtico amante de la lectura y aunque no era matemático le apasionaba esta ciencia; su otro tío le enseñaba ciencias y biología.

A los trece años empezó a mostrar muy buenas cualidades para el álgebra pero su padre, a quien le horrorizaban las mujeres sabias, decidió frenar los estudios de su hija. Aún así Sonia siguió estudiando por su cuenta con libros de álgebra, y aquello que nunca había estudiado lo fue deduciendo poco a poco.

Sonia a partir de los conocimientos que ya tenía, explicó y analizó por si misma lo que era el concepto de seno tal y como había sido inventado originalmente. Un profesor descubrió las facultades de Sonia, y habló con su padre para recomendarle que facilitara los estudios a su hija. Al cabo de varios años su padre accedió y Sonia comenzó a tomar clases particulares.

Los años de su adolescencia fueron años de rebelión, la época de las grandes revoluciones y manifestaciones de siglo XIX en las que el socialismo feminista iba ganando terreno.

Hasta entonces a las mujeres se les impedía el acceso a la universidad, por lo que se contraían matrimonios de conveniencia. Eso es lo que hizo Sonia para escapar de control paterno y poder salir a estudiar. Así se casó con Vladimir Kovalevsky y se marchó a Heildelberg, donde tampoco la dejaron acceder a la universidad más que como oyente. Pronto atrajo la atención de los profesores que la recomendaron para la universidad de Berlín con Weierstrass, a quien consideraba el mejor matemático de la época. Allí tampoco estaba permitido el acceso de las mujeres a las universidades, pero Weierstrass accedió a trabajar con ella en privado.

Al mismo tiempo que estudiaba comenzaba su trabajo de doctorado. Durante sus años en Berlín escribió tres tesis: dos sobre temas de matemáticas y una tercera sobre astronomía. Más tarde el primero de estos trabajos apareció en una publicación matemática a la que contribuían las mentes más privilegiadas.

Gracias a Mittag- Leffer, Sonia pudo trabajar a prueba durante un año en la universidad de Estocolmo. Durante este tiempo Sonia escribió el más importante de sus trabajos, que resolvía algunos de los problemas al que matemáticos famosos habían dedicado grandes esfuerzos para resolverlos.

Consiguió doctorarse en matemáticas con “suma cum laude” en la Universidad de Götingen, pero al volver a Rusia el único trabajo posible para ella era como maestra para niñas en una escuela primaria. “Si sólo me dieran la posibilidad de aplicar mi conocimiento en las ramas más altas de la educación, es posible que así pudiera abrir las universidades a las mujeres”.

A pesar de una oposición vehemente consiguió un puesto asalariado de profesora en la Universidad de Estocolmo donde dio clase sobre los temas más avanzados del análisis matemático y la mecánica, pero sostenía que el trabajo científico no proporcionaba placer ni causaba el progreso de la humanidad.

En 1886, aburrida de la vida en Estocolmo, se unió al movimiento feminista y se dedicó a la literatura. Publicó teatro, autobiografía y novela con gran éxito.

En 1888 obtuvo el premio Bordin otorgado en París por la Academia de las Ciencias Francesas por su estudio “Sur. Le probleme de la rotation de un corps solide autour de un point fixe”, reconociéndola como gran matemática en todo el mundo. Murió en 1891

Bibliografía

“Matemática es nombre de mujer” de Susana Mataix, Ed. Rubes

“El juego de Ada. Matemáticas en las Matemáticas” de Lourdes Figueras y otras. Ed. Proyecto Sur

“El legado de Hipatia” de Margaret Alic. Siglo XX

 

 

 

 

 

 

 

Agnódice (siglo III antes de Cristo)

Agnódice, vivió en la Grecia del siglo III, antes de Jesucristo, cuya historia nos muestra vitalidad, fuerza y energía para lograr sus propósitos.

La mujer siempre ha estado involucrada en la práctica de la medicina. Este hecho se puede documentar en varias historias bíblicas (Génesis 21: 1-2, Génesis 35: 16 y Génesis 38: 27-30) en las que se hace referencia a valiosas profesionales y diestras comadronas o en la inscripción «médico», que figura en la tumba hallada en el Valle de los Reyes en Egipto donde está enterrada Merit Ptah, primera mujer reconocida como médica, alrededor del año 2700 antes de la era cristiana.

 

La profesión de comadrona, que no sólo incluía traer al mundo al niño sino también encargarse de los preparativos sociales propios de su nacimiento, fue una de las primeras profesiones que desempeñó la mujer en el ámbito de la medicina. La partería es una ocupación femenina reconocida socialmente en la era egipcia, y también lo es en la Grecia de Hipócrates y Sócrates (hacia el año 500 a. de J. C.). Sin embargo, la práctica femenina de la medicina en la Grecia clásica no siempre fue aceptada y así, según relata Cayo Julio Higinio, autor y erudito latino del primer siglo de la Era Cristiana, una mujer ateniense llamada Agnodice y conocida como la comadrona de Atenas tuvo que enfrentarse en el siglo III a J C. a una ley que prohibia a toda mujer el ejercicio de la medicina y de la obstetricia. Con valentia y tenacidad se disfrazó de hombre para estudiar medicina y especializarse en una incipiente ginecología, siguiendo las enseánzas del médico y anatomista ateniense Herófilo de Calcedonia, que gozaba de gran prestigio por sus conocimientos sobre el cuerpo humano. Agnódice volvió a Atenas y, siempre disfrazada de hombre, ayudó en los embarazos, partos y abortos de sus compatriotas, aunque revelaba su identidad a sus pacientes. Su destreza y brillante desempeño le granjearon el aprecio de las mujeres de la aristocracia pero también la envidia de otros médicos del sexo masculino que, viendo mermar sus ganancias económicas, se confabularon contra ella y la denunciaron por practicar ilegalmente la asistencia al parto y la acusaron de corromper a las mujeres de la ciudad. Al comparecer ante la autoridad de su época, Agnódice se levantó la falda para dar prueba de su sexo a los jueces y fue entonces condenada a muerte por violar la ley que prohibía a las mujeres ejercer la medicina.

La resistencia de varias Damas de la ciudad que se aprestaron a morir con ella permitió que Agnódice fuera liberada y que ejerciera el arte de la medicina, con la salvedad de que sólo asistiera a mujeres y niños. Agnódice es una figura a menudo mencionada en la historia de la medicina, aunque otros la ven como un personaje perteneciente al reino de la mitología o del cuento popular.

 

Fuente

 

Wikipedia. Enciclopedia Libre

www.mujeryciencia.es/2008/01/30/de-la-diosa-isis-a-la-mortal-agnodice

www.voltairenet.org/article125698.html

www.mincyt.gov.ar/cientificas.htm

 

3 de noviembre 2009

MSc. Belén Z. Iglesias Ramírez

 

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Jueves 30 / septiembre / 2010

Mujeres en la Ciencia

Filed under: General,Mujeres en la ciencia — MSc. Belén Iglesias Ramírez — septiembre 30th, 2010 — 12:42

Enriqueta Faber

La primera mujer que ejerció la medicina en Cuba….vestida de hombre

Las ropas que usaban las mujeres y los hombres en la época de EnriquetaNo son pocos los casos de mujeres que en siglos pasados para poder ejercer la profesión escogida, tuvieron que vestir ropas de hombre; pero ninguna ha sido objeto de tantas y tan diversas y controvertidas opiniones como es el caso de Enriqueta Faber. La historia de Enriqueta Faber bastante conocida por las novelas que entorno a su vida se han escrito, por la curiosidad y a veces también por las intrigas y el escándalo que se suscitaron en su época por el proceso judicial que se le llevó a cabo en Santiago de Cuba, han desvirtuado la imagen de esta mujer que indiscutiblemente fue pionera en la posición de la mujer y sus posibilidades de derechos en el siglo XIX. Enriqueta no solo fue médico, sino según reza en los documentos del proceso, muy capaz en su profesión. Nació en Lausana, Suiza, en el año 1791. Muy pequeña quedó huérfana a cargo de un tío, coronel de un Regimiento del ejército francés. Se casó muy joven con un oficial del regimiento de su tío, Juan Bautista Renaud, con quien tuvo un hijo que murió a los 8 días de nacido. En esa época, Napoleón Bonaparte era Emperador de Francia, y Enriqueta marcha con su tío y su marido a la guerra con Alemania, donde este último muere en una batalla. Contaba entonces 18 años y de acuerdo con su carácter independiente, abandonó a su tío y se fue a París. Deseosa de ganarse la vida por su propio esfuerzo, decide vestir de hombre y estudiar cirugía en París, bajo el nombre de Enrique Faber, recibiéndose de cirujano. Ya graduado, ejerce durante corto tiempo en la residencia de la emperatriz Josefina. Lo que es un misterio de tantos en la vida de Enriqueta, es que abandona un empleo sin riesgos, para lanzarse a los horrores de la guerra con los ejércitos que trataban de conquistar a Rusia. Allí encontró a su tío y con él tomó parte en la campaña, asistiendo a los heridos.

Algunos historiadores sostienen que de diez franceses nueve murieron. El cirujano Faber padece a la par que todos: Su debilidad era extrema; “andaba sin zapatos, lo mismo que muchos otros soldados, y ninguno sabía en dónde estaban los instrumentos quirúrgicos, las cajas de las municiones o los bultos con los cobertores de reserva para la tropa. La destrucción de las ropas dejaba ver que en el ejército había numerosas heroínas, que por seguir de cerca de sus maridos o amantes se decidieron a vestir de hombre”. (tomado literalmente de Enriqueta Faber de Andrés Clemente, 1894)

Como pudo haber sido EnriquetaLuego pasó a España, murió su tío y fue hecha prisionera en Miranda, logrando escapar sin que se descubriera su sexo. Harta de guerra y de muerte, abandona Europa. Desea cumplir, además, la voluntad del moribundo: buscar a la baronesa. Tras ella, el médico viaja en 1816 a la Antilla francesa islas de Guadalupe y ejerce su profesión en Fort Louis. No encuentra a Margarita, quien entusiasmada por la prosperidad de los cafetales cubanos se había trasladado a Santiago de Cuba. Enriqueta, sin cambiar la vestimenta de hombre, porque ya estaba acostumbrada y le permitía desempeñarse como médico, que era la única forma en que una mujer podía hacerlo en los comienzos del siglo XIX, decide trasladarse al oriente cubano.

El día 19 de enero de 1819 llega a la ciudad de Santiago de Cuba, a bordo del velero La Helvetia. No demoró en la ciudad, ya que prefería un lugar recóndito donde despertara menos curiosidad su aspecto delicado, por lo que escogió a Baracoa.

Sin embargo, ni siquiera allí escapó a las presiones sociales. Su soltería, aire de mundo y capacidad profesional debieron resultar muy atractivos a las casamenteras locales. Antes de rechazar a alguna señorita de sociedad, Faber optó por lo que parecía la solución ideal, proponerle matrimonio a una joven huérfana y muy pobre que padecía de tuberculosis, que según dijo después “le inspiró desde el primer momento una lástima sincera. Pensé que podría ayudarla, y ella a mí. Le expliqué que viviríamos como buenos amigos, porque estando ella tan débil y enferma no debía someterse a las obligaciones maritales. A todo dijo sí.” (tomado literalmente de Enriqueta Faber de Andrés Clemente, 1894)

El 11 de agosto de 1819 el cura párroco Don Felipe Salamé unió a la pareja en matrimonio, acto que reflejó la prensa santiaguera de la época y que quedó asentado en el libro de matrimonios de blancos. Era el comienzo de una larga cadena de acontecimientos que llevarían a “Mesie Erniquito”, como se le conocía, a un conflicto total.

Mientras tanto, Juana se reponía con la buena alimentación, medicinas y los cuidados médicos.

Escenas de Escándalo en la Trapa. Los primeros meses de matrimonio transcurrieron tranquilamente y con felicidad para ambos. Juana, ya convaleciente, no se conformaba con su pasivo papel de amiga y ante las esquiveces de su marido se volvió huraña y sombría, comenzando a sospechar acerca de la verdadera identidad de su esposo. El éxito profesional de Enrique, despertó la envidia de otros galenos de la localidad, quienes lograron le prohibieran practicar la medicina hasta que pasara las pruebas de rigor, porque se decía que su título era falso y que pertenecía a un pariente fallecido en las batallas de Napoleón. Enrique emprendió el largo viaje a La Habana. Aseveran que el gobernador de la Isla, teniente general Juan Manuel Cagigal, lo recibió personalmente en su despacho y el 22 de marzo de 1820, Cagigal le otorgaba la carta de domicilio que le permitía residir y trabajar en cualquier lugar del país.

Un mes después el Tribunal del Protomedicato extendía su aval: “Por cuanto en nuestra audiencia y juzgado Enrique Faber nos hizo relación de haber practicado la facultad de cirugía, con maestro examinado, el tiempo previsto por la ley, de que dio información bastante, con documentos auténticos, le examinamos en teoría y práctica, en dos tardes, y haciéndole varias y diferentes preguntas sobre el asunto, a que respondió bien y completamente. Lo aprobamos y mandamos a despachar este título y licenciamiento como cirujano romancista para que en todas las ciudades, villas y lugares pueda ejercer.” (La primera mujer médico de Cuba, Emilio Roig Leuchsenring)

Faber obtuvo, asimismo, el nombramiento de Fiscal del Protomedicato en Baracoa, que lo facultaba para velar porque los médicos del territorio poseyeran las cualidades profesionales requeridas. Los médicos criollos consideraron escandaloso que un extranjero recién llegado, de rostro barbilampiño, cara picada de viruelas y modales afeminados, esgrimiera tanta autoridad. Hubo protestas al tribunal del Protemedicato. Después de eso hasta las menores acciones de Enriqueta provocaron acciones desmesuradas. Juana ya sabía el secreto que ocultaba su esposo. La experiencia de convivir cual hermanas no resultó. En mayo de 1822, Enriqueta partió sola y fijó su residencia en el pueblo de Tiguabos. Los rumores acerca de su feminidad lo siguen. Unas palabras indiscretas de su lavandera revuelven los ánimos. Faber desesperada comete grandes errores. Pretende demostrar virilidad buscando la compañía de gente soez amiga del alcohol, y enzarzándose en disputas. En enero de 1823, Juana de León, o verdaderamente ofendida o simplemente temiendo a la justicia, pidió la anulación del matrimonio y presentó querella criminal contra Enriqueta Faber, mediante el licenciado Garrido, que habia sido el padrino de la boda.

Enriqueta fue presa en febrero y se ordenó su reconocimiento por los facultativos, lo que ella trató de impedir confesando su verdadero sexo, pero el examen se realizó. En la cárcel trató de envenenarse por haber llegado hasta ella el rumor de que se le iba a pasear desnuda por las calles.

En junio de ese año un tribunal de Santiago de Cuba dictó sentencia, condenando a Enriqueta Faber a 10 años de prisión en la Casa de Corrigendas situada en la Habana, y posteriormente ser deportada a cualquier punto en el extranjero.

Enriqueta apeló de esta sentencia a la Audiencia de Puerto Príncipe, escogiendo como defensor al licenciado Manuel Vidaurre, quien se interesó por ella. De su brillante informe son estos párrafos: “Enriqueta Faber no es una criminal. La sociedad es más culpable que ella, desde el momento en que ha negado a las mujeres los derechos civiles y políticos, convirtiéndolas en muebles para los placeres de los hombres. Mi patrocinada obró cuerdamente al vestirse con el traje masculino, no solo porque las leyes no lo prohíben, sino porque pareciendo hombre podía estudiar, trabajar y tener libertad de acción, en todos los sentidos, para la ejecución de las buenas obras. Qué criminal es ésta que ama y respeta a sus padres que sigue a su marido por entre los cañonazos de las grandes batallas, que cura a los heridos, recoge y educa a los negro desamparados y se casa nada más que para darle sosiego a una infeliz huérfana enferma?. Ella, aunque mujer no quería aspirar al triste y cómodo recurso de la prostitución…”

En este momento el fiscal interrumpió irónicamente y dijo, “debe ser una santa”, pero el defensor repuso rápidamente, “o mejor una victima”. (tomado literalmente de Enriqueta Faber de Andrés Clemente, 1894)La Audiencia le rebajó la condena de 10 a 4 años de servicio en el Hospital de Paula de la Habana, vistiendo traje de mujer y que después saliera deportada del territorio español. Esta condena significó el desplome total de su vida, convirtiendo a la pacífica y bondadosa Enriqueta Faber en irascible y pendenciera. Por tratar de escaparse del hospital, se le envió a la casa de Recogidas San Juan Nepomuceno y posteriormente por intervención del Obispo de Espada, fue deportada a los Estados Unidos. (Algunos autores plantean que Enriqueta al venir a la Habana, se había confesado con el Obispo de Espada, pero realmente no existen evidencias de tal entrevista, solo lo que aparece en las novelas escritas en torno a esta mujer).

Existen diferentes versiones de lo que pasó después con Enriqueta Faber, unos dicen que murió manteniendo el sexo masculino y que fue conocido en Estados Unidos como el doctor suizo, pero la versión más aceptada es que 1844 se dirigió a Veracruz vestida con el hábito de las Hermanas de la Caridad, respondiendo al nombre de Sor Magdalena, donde trabajó como portera. Después pasó a Nueva Orleáns, donde acabó santamente sus días asistiendo a los enfermos. (No obstante no existen evidencias concretas de ninguna de las dos versiones).

Lo cierto de esta triste historia, es que Enriqueta Faber, fue la primera mujer médico que ejerció la medicina en Cuba, autorizada legalmente por el Tribunal del Protomedicato de la Habana a ejercer como médico cirujano romancista, y puede también considerarse pionera del movimiento feminista. No existe ni una sola imagen de esta mujer extraordinaria, pero han quedado los documentos del juicio que se celebró en Santiago de Cuba, los documentos que en 1820 emitió el tribunal del Protomedicato que la examinó y un buen numero de novelas, obras de teatro, biografías y una película cubana que se presentó en el Festival de cine en el año 2000.

Bibliografia

Datos aportados por el Dr. Gregorio P. Delgado García. Historiador del Ministerio de Salud Pública.

Roig de Leuchsenring, E. “La primera mujer médico en Cuba”, en 1819: Enriqueta Faber. En Academia de Ciencias de Cuba “ Médicos y Medicina de Cuba”. La Habana. Museo Histórico de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay 1965 (31-49).

Enriqueta Faber. Ensayo de novela histórica, escrito por Andrés Clemente Vázquez en 1894.

Enriqueta Faber La mujer-hombre o el médico.mujer. Marta Rojas disponible en: http://www.lajiribilla.co.cu/2003/n122_09/122_10.html

Mujer en traje de Batalla. Entrevista al autor Antonio Benitez Rojo. disponible en :http://descargas.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/01260963343493764100035/209421_0033.pdf

Bacardí Moreau, Emilio: 1972. Crónicas de Santiago de Cuba. Madrid: Breogán, 2a ed., 218-219

Enriqueta Faber. Alejandro Milián

http://www.pdcorynthia.sld.cu/WEB%20Arte%20y%20Medicina/Historia.html

http://www.encyclopedia.com/doc/1P3-1310384621.html

http://www.lajiribilla.co.cu/2005/n209_05/proscenio.html

http://bvs.sld.cu/revistas/mciego/Vol10.Suple1/T37.htm

http://www.cultstgo.cult.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=361&Itemid=35

http://www.habanafilmfestival.com/peliculas/peli_amplia.php3?ord=297&festi=1998

Agradecimientos a la Dra. Cecilia Castañeda García Subdirectora docente del Policlínico Martires del Corynthia por las fotografía enviadas.

1 de octubre del 2011

MSc. Belén Z. Iglesias Ramírez

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Jueves 30 / septiembre / 2010

Laura Martínez de Carvajal y del Camino

Filed under: General,Mujeres en la ciencia — MSc. Belén Iglesias Ramírez — septiembre 30th, 2010 — 12:13

 Laura Martínez de Carvajal y del Camino,  es la primera mujer médico de Cuba y también la primera oftalmóloga. Nació el 27 de agosto de 1869, siendo la primera hija de una familia española adinerada, que tenía acceso a los círculos más selectos de la sociedad cubana.

Desde pequeña demostró ser una niña precoz al saber leer a los cuatro años. Su familia se encargó de inculcarle los buenos modales y costumbres de la sociedad, sin dejar de lado los más nobles valores que debe poseer un ser humano.

Cursa la enseñanza primaria en la escuela de señoritas de Manuela de Concha y Duval, profesora española de piano. Luego se traslada a cursar el bachillerato en el Colegio de San Francisco de Paula, donde se gradúa al cumplir los trece años. Con esta edad matricula junto a su hermano en la Universidad de la Habana en las carreras de Ciencias Físico-Matemáticas y Medicina. Los años en la universidad fueron de estudios intensos, ya que Laura cursaba dos carreras examinado 19 asignaturas, 17 de las cuales sacó con notas de Sobresaliente y 2 con Notable, por lo que como estudiante se destacó por su brillantez y el alcance de su inteligencia.

 A partir de entonces tuvo que imponerse a fuerza de respeto y constancia para hacer valer sus derechos en una sociedad que no admitía una mujer en esa posición, sin embargo a pesar de la adversidad Laura conquistó el respeto y la admiración de sus compañeros con su trabajo diario.  En 1883 inicia su preparación clínica en pésimas condiciones en el hospital San Felipe Y Santiago, en los altos de la cárcel, donde se atendían los presos. De allí se traslada al hospital San Francisco de Paula, en el cual mejoran sus condiciones de trabajo, donde cursa las asignaturas de obstetricia y  enfermedades de la mujer y el niño.  Debido a los prejuicios sociales existentes en nuestro país durante el Siglo Diecinueve, la dirección de la Universidad no le permitía a la joven estudiante Laura Martínez de Carvajal y del Camino practicar la disección de los cadáveres, junto con sus condiscípulos –todos del sexo masculino- en el Anfiteatro del Hospital de San Felipe y Santiago, que estaba ubicado en los altos de la cárcel de la ciudad. Laura tenía que realizar las prácticas sola, los sábados y domingos.
  
Su persistencia se puso de manifiesto entonces, porque necesitaba estudiar con los cadáveres, ya que de no hacerlo resultaba imposible conocer los más importantes detalles de la anatomía humana, que son imprescindibles para cualquier galeno.

Laura conoció al que posteriormente sería su esposo el Dr. Enrique López Veitía (gran oftalmólogo e iniciador de los Congresos Médicos en Cuba) , en el Hospital Reina Mercedes, ubicado en 23 y L (lugar que en la actualidad ocupa la heladería Copelia). Laura era una joven muy agraciada, menuda de cuerpo, de rasgos vivos, frente ancha, ojos oscuros y cabello claro ligeramente ondulado. Enrique quiso casarse enseguida pero el padre de Laura, se opuso, solicitando que su hija terminara la carrera y después el matrimonio. Cinco días después de haberse recibido de médico, el 20 de julio de 1889 se casaron.  Un año antes, Laura se había graduado de la carrera de Físico – Matemática el 30 de junio de 1988. Enrique, se había especializado en oftalmología y dirigía la Policlínica de Especialidades y sus archivos, y es precisamente en esta clínica donde comienza Laura a ejercer su profesión, convirtiéndose en la ayudante principal de su esposo y quedando a cargo de sus pacientes cuando él se vía imposibilitado de atenderlos.

Junto a su esposo Laura asistió a numerosos congresos médicos que se realizaron el la época. También colaboró con el en gran cantidad de publicaciones como “Notas fisiológicas”, “Observaciones clínicas”, “Ocular leprosy”, así como en los tres volúmenes de “Oftalmología clínica”. De esta manera, Laura no sólo llega a ser la primera mujer médico de Cuba, sino que también se convirtió en la primera oftalmóloga del país.

Laura tuvo 7 hijos, a los que amamantó y cuidó, sin abandonar su trabajo en la policlínica e incluso en su casa, cuando ya la enfermedad de su esposo estaba muy avanzada y los enfermos lo visitaban en su casa de la calle Paseo y 1ra. Tenía predilección por las flores y los animales, fue miembro del Bando de Piedad (fundado y dirigido por aquellos años por Mrs Jeanette Ryder, que empleo toda su fortuna para recoger, niños y animales desamparados). La pintura la estudió en distintas ocasiones y su habilidad en este arte, le sirvió mucho para ilustrar sus escritos y un Atlas de fondo de ojo.

Su esposo fallece el 10 de febrero de 1910 a los 51 años de edad. Debido a esto en 1917 construye la finca “El Retiro”, donde instala una escuelita gratuita para los pobres, de la cual se hace cargo junto a María, una de sus 7 hijos. Sin embargo, poco tiempo después se le diagnosticó tuberculosis, y muere a causa de esta enfermedad el 24 de enero de 1941 con 72 años de edad.

Fuentes:

Datos aportados por el Profesor Dr. Gregorio Delgado García. Historiador del Ministerio de Salud Pública.

Cuadernos de Historia de la Salud Pública Cubana. No. 54. Dr. Enrique López Veitía. Laura y Elisa López Carvajal.MINSAP, 1971

http://es.wikipedia.org/wiki/Laura_Martínez_de_Carvajal_y_del_Camino

Categoría: Mujeres en la ciencia

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Lunes 30 / agosto / 2010

Nettie Maria Stevens

Filed under: General,Mujeres en la ciencia — MSc. Belén Iglesias Ramírez — agosto 30th, 2010 — 0:00

Nació el 7 de julio de 1861, en Cavendish, Vermont. Fue una genetista estadounidense que junto a Edmund Beecher Wilson, fueron los primeros investigadores en describir las bases cromosómicas del sexo. Amplió exitosamente los campos de la embriología y citogenética.

Estudiante sobresaliente, Nettie Stevens completó en dos años un curso de cuatro años en la Westfield Normal School  de Massachusetts. Se graduó como primera de su clase. Graduada de Stanford University. Stevens continuó sus estudios de Citología en Bryn Mawr, donde estuvo influenciada por el trabajo del director anterior del departamento de biología, Edmund Beecher Wilson, y por su sucesor, Thomas Hunt Morgan.

Estudió también organismos marinos en Europa.

Stevens fue una de las primeras mujeres estadounidenses a quien se le reconoció por su contribución a la ciencia. Sus investigaciones fueron realizadas en Bryn Mawr College. Descubrió que en algunas especies los cromosomas son diferentes entre los sexos, a través de la observación de cromosomas de insectos. El descubrimiento fue la primera vez que diferencias observables entre cromosomas pudieron ser asociadas a una diferencia física observable (si un individuo es masculino o femenino). Este trabajo fue realizado en 1905. Los experimentos llevados a cabo para determinar esto utilizaron un amplio rango de insectos. Stevens identificó el cromosoma Y en Tenebrio molitor.  Dedujo que la base cromosómica del sexo depende de la presencia o ausencia del cromosoma Y.

Nettie Stevens murió el 4 de mayo de 1912 de cáncer de mama, justo antes de que pudiera aceptar un nuevo cargo en la facultad.

1ro de octubre del 2010

Wikipedia. Enciclopedia libre.

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