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Miércoles 15 / julio / 2009

¿Por qué a la gente le fascina el comportamiento del Dr House?

Filed under: Comentario — hematologia — julio 15th, 2009 — 14:21

David Shore, ante la quinta temporada de Dr. House.
Tamado con permiso de Intramed.net
El elenco completo de Dr. House: enfermedades que desafían el intelecto y relaciones humanas complicadas.Gregory House, el médico con la peor onda y la mayor capacidad para el diagnóstico que se haya visto por televisión, salió de la mente del productor y guionista David Shore. Después de trabajar en series como NYPD Blue y Family Law, este abogado canadiense trasplantado al mundo de la tele imaginó una serie en la que el protagonista fuera una especie de Sherlock Holmes de las enfermedades, con la búsqueda de la verdad (médica, en su caso) como única motivación. En la quinta temporada de Dr. House, que estrena Universal Channel, el malhumorado doctor continuará resolviendo casos en apariencia imposibles, pero también tendrá que lidiar con la partida de su amigo, el oncólogo James Wilson. ?El programa siempre se basó en los procedimientos médicos, pero relacionados con los personajes, y en estos primeros episodios vamos a trabajar más en ellos?, aseguró David Shore durante una teleconferencia. ?El hecho de que la novia de Wilson haya muerto y que House haya tenido algo que ver, aunque no estoy seguro de que sea moralmente culpable, va a permitirnos trabajar con la relación entre los dos médicos y con el precio que House tendrá que pagar.

Dr. House Está por verse si podrán volver a la relación de antes.?A veces da la impresión de que House, interpretado de manera fantástica por Hugh Laurie, carece absolutamente de cualquier sentimiento humano… y él se encarga de reafirmarlo todo el tiempo con su comportamiento. Sin embargo, Shore dice que la idea del programa le apareció tras una visita a un grupo de médicos sumamente respetuosos y amables. ?Me había lesionado la cadera practicando deportes y pedí una cita con un doctor, pero me la dieron para tres semanas más tarde?, recordó. ?Fui igual por esa paranoia residual de que algo esté mal, pero para ese momento mi cadera ya había sanado. La cita era en un hospital escuela, así que un doctor y cinco estudiantes me examinaron con total cortesía, y no podía dejar de pensar que en cuanto me fuera iban a burlarse de mí. Entonces imaginé que sería interesante un personaje que no esperara hasta que el paciente dejara el consultorio para empezar a burlarse. Ojo, no fue una epifanía, pero me quedó en la mente y más tarde pasó a formar parte de Gregory House.?

 

?Usted es abogado y trabajó con series policiales. ¿Sabía algo de medicina cuando creó el programa?

 

?¡Nada! Y, en cierto sentido, creo que fue una ventaja, porque encaro el programa del mismo modo que el público. Las historias que me interesan también le interesarán al público. Si tuviera conocimientos médicos, probablemente tendería a pensar ?Uh, esta historia es interesante en términos médicos? y a excitarme por cosas que excitarían a los médicos que vieran la serie, pero no al público en general. De todos modos, ni siquiera creo que Dr. House sea un programa médico, simplemente ése es el esqueleto que nos permite meternos con la naturaleza humana y otros temas.

 

?¿Por qué a la gente le fascina tanto el comportamiento de House?

 

?Eso me resulta muy interesante a mí también, pero no tengo la respuesta. Cuando creé el show y el personaje confié en que si a mí me gustaba también le sucedería a otra gente, pero no esperaba semejante respuesta en todo el mundo, lo que es muy gratificante. Por otra parte, me hace pensar en que somos bastante diferentes a lo que aparentamos.

 

?¿Cómo se las arregla para mantener a un personaje tan gruñón sin que el público se aburra de él? ¿Alguna vez tendrá mejor carácter?

 

?No. Ese es el aspecto más complejo que tiene escribir este programa y se hace más difícil cada vez. Estoy feliz con el modo en que lo manejamos, pero la gente enciende el televisor esperando algo que la sorprenda, entonces hay una tendencia a poner cosas sólo para sorprender. Y el desafío pasa por mantener el realismo del programa. El desafío es que House no sea un contrera sólo por el hecho de serlo, sino sostenerlo con sentido y que, en definitiva, eso sea lo que sorprenda a los que quieren ser sorprendidos. Por eso necesitamos historias que le permitan a House ser quien es. Cuando buscamos historias médicas y para nuestros personajes, lo hacemos pensando en que House pueda ser House, porque será la clase de historias que sólo pueden verse en nuestro programa.

 

?Pero en el primer capítulo de la quinta temporada se ve a un House más ?humano?.

 

?Habrá momentos, claro. Así es la naturaleza humana, en especial en alguien que sufre dolores: siempre habrá altibajos. Pero House es quien es. No va a cambiar demasiado durante la serie por dos razones. Primero, porque no creo que la gente cambie aspectos tan fundamentales de su personalidad. Creo que la vida es intentar cambiar y fallar más a menudo que ser exitosos, pero continuar en el intento con pasos muy pequeños. Los pasos grandes sólo suceden en las películas; lo importante es el esfuerzo. Y la otra razón es que me gusta este personaje como es, y a la gente también. Entonces, si cambia demasiado, al público ya no le gustará.

 

?Usted mencionó que cuando pensó en House, una de las influencias fue Sherlock Holmes, porque su personaje era un ?detective médico?.

 

?Sí, esa era una de mis respuestas al principio, porque sentía que House era un personaje con muchas facetas. Para mí, Sherlock Holmes es uno de los iconos más grandes entre los personajes de ficción. Lo que más me gusta de él es que lo único que le importa es descubrir la verdad, con un enfoque frío y analítico que me parece muy interesante y que no he visto demasiado. Además está el hecho de que vivimos en una sociedad donde parece haber una batalla entre emoción e intelecto y que solemos inclinarnos por la emoción. Creo que a veces nos quedamos cortos con el intelecto. Y House ciertamente siente eso. Así que hemos hecho algunos guiños aquí y allá. El hecho de que House consuma drogas fue más una coincidencia, pero Holmes suena como ?home? (hogar) y nuestro personaje es House (casa)… Su mejor amigo es Wilson, en lugar de Watson. Esos guiños son más para divertirnos que otra cosa, pero Sherlock Holmes sí fue una inspiración.

 

?¿Cómo se las arreglan para encontrar historias médicas sin caer en la repetición?

 

?Desafortunadamente para la humanidad, no se nos hace tan difícil. En términos relativos, ésa es una de las cosas más fáciles de hacer del programa. Cuando creé el programa también pensé que sería lo más difícil encontrar casos médicos, pero la medicina, en situaciones de vida o muerte, tiene mucho de juego de ensayo y error, en el que no es cuestión de hacer un análisis y descubrir cuál es la enfermedad. Puede que suceda, pero también hay mucho trabajo de suposición y muchas enfermedades que se enmascaran como otras. Así que nos las arreglamos. Y tenemos mucha ayuda en ese aspecto, porque hay tres médicos que son consultores del programa, además de un cuarto que es parte del equipo de guionistas.

 

?¿Se sabrá algo más sobre los motivos por los que House es así? ¿O sobre su historia familiar?

 

?En realidad, tengo dos formas de ver eso. Por un lado, obviamente el lugar del que viene uno es importante en la formación de quién es en el presente. Por otro, la naturaleza de la televisión e incluso del cine hace que uno esté tan limitado en cuanto a lo que puede decir que el significado de ese origen se convierte en algo demasiado grande. Quiero decir, estoy de acuerdo en que somos la suma de nuestras experiencias, pero en la tele y el cine a menudo nos convierten en la suma de una sola experiencia. Entonces, algo que le pasó a alguien cuando tenía 8 años es la explicación de quien es en el presente. No creo que nadie sea tan simple y mucho menos House, entonces hay un peligro en meternos con eso. De todos modos, en esta temporada tenemos un capítulo en el que fallece el padre de House y éste va al funeral, así que sí exploraremos un poco la relación de House con su padre y su madre.

 

?La línea que separa la comedia del drama en la televisión es cada vez más delgada, por eso cuesta pensar en Dr. House como en un drama, ya que tiene mucho humor negro. ¿Tiene relación eso con el hecho de que usted haya hecho stand up comedy?

 

?Supongo que sí. Cuando me mudé a Estados Unidos hice un poco de stand up comedy y tenía planeado escribir comedias. Pero una serie de circunstancias, que sería muy largo enumerar, hicieron que mi carrera se canalizara al mundo de los programas de una hora de duración, que aquí eran ?porque ahora no es tan así? los dramas. Las comedias, en cambio, duraban media hora. Pero he tenido la suerte de estar en programas que me permitieron ser divertido, cosa que disfruto. Además, creo que eso hace más realista a Dr. House, porque la gente tiene sentido del humor incluso en los momentos más oscuros.

 

?¿Cómo fue que decidió dejar su trabajo como abogado y empezar a escribir programas de televisión?

 

?La verdad es que me ha funcionado bien: me mudé de Toronto a Los Angeles, conocí a mi mujer y tenemos tres hijos maravillosos. Además, obviamente tuve cierto éxito en la industria, así que todo salió bien. Pero cuando miro hacia atrás, no puedo evitar pensar ?Mi Dios, ¡qué decisión estúpida que tomé!?. O sea, gracias a Dios que la tomé, pero en ese momento no tenía ningún motivo para pensar que podía dedicarme a esto. De todos modos, sabía que si me daba de cara contra la pared, siempre podía volver a la abogacía. Había hablado con los socios de la firma en la que trabajaba y me habían asegurado que tendría un puesto. Así que, de última, podría volver a ser abogado y tener algo interesante para recordar de mi paso por la televisión.

 

?La serie va por la quinta temporada. ¿Cómo sabrá cuándo parar?

 

?Cuando empecé este programa lo hice sin saber cuándo iba a terminar. Así funciona el sistema en Estados Unidos y yo acepté meterme en él. Supuse que iban a mantenerlo y todavía sucede, pero nunca se trató de llegar a un final, sino de explorar un personaje todo lo posible. Nunca tuve en mente un comienzo, una parte media y un final para esta serie. Quizá si hubiera trabajado en otro país tendría que haber pensado en esos términos, pero la economía del modelo norteamericano indica que seguís haciendo episodios hasta que dejás de hacer dinero. No necesariamente voy a seguir con el programa por siempre, pero sí mientras lo disfrute y mientras me guste explorar este personaje. Por suerte, todavía me pasa. Entonces no sé cuándo terminará. Ojalá sea porque llegamos a un punto dramático en el que se hace necesario un final y no por las razones económicas que mencioné antes. Tuve una breve conversación con Hugh sobre cómo dejar cuando sintamos que terminamos, así que con suerte podremos imaginar un final apropiado para el programa.

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Miércoles 15 / julio / 2009

Dr. House he venido a matarlo.

Filed under: Comentario — hematologia — julio 15th, 2009 — 14:18

Identificación y rechazo sobre una extraordinaria serie de TV. (Tomado de Intramed.net con permiso)

Muchas son las transformaciones que la figura del médico ha sufrido en las ficciones televisivas a lo largo del tiempo. Desde el personaje autista y sobrio de Ben Casey al  incontinente y cínico Dr. House. La TV ha continuado con un viejo tópico de la literatura y más tarde del cine. El médico como arquetipo de un ser que reúne el conocimiento y la sensibilidad. Techné y medeos para los antiguos griegos. Es decir: la capacidad de identificar las causas del padecimiento, curar sus huellas en el cuerpo y sanar el alma del individuo que lo sufre. Brujo, chamán o científico, el médico –o como quiera que se lo llame- ha sido una figura infaltable en todas las civilizaciones. Pero el Dr. House es diferente. ..

Más allá de las extraordinarias virtudes narrativas visuales y del guión de esta serie extraordinaria -y que no estoy capacitado para comentar- el personaje encarna muchas de las cosas de las que, empecinadamente, los médicos de hoy nos negamos a hablar.

Elogio del “Narcinismo”: 

El cínico, en la cultura griega, se diferenciaba de los demás por su desvergüenza radical, por adoptar modos de vida que escandalizaban a su sociedad, por predicar la autosuficiencia, la libertad de palabra y sentirse liberado de cualquier obediencia a las instituciones, convenciones o leyes. Un cínico se esmeraba en disolver las máscaras sociales y denunciar su falsedad. También Freud advertía que en el humor cínico se halla un elemento de verdad que no podía ser dicho de otra forma más que disfrazado. Así se nos hace más tolerable el enfrentamiento con una verdad insoportable. Pero sobre todo un cínico era alguien que no podía no decir la verdad y, tal vez, esta característica era la que los hacía insoportables.Se cuenta que Diógenes, fue interpelado por un funcionario quien le dijo: “Si aceptaras la autoridad del rey no te verías obligado a comer lentejas”.  A lo que él respondió: “Si comieras lentejas no te verías obligado a aceptar la autoridad del rey”. Cuestión de valores ¿no?

Nada hay menos tolerable que las verdades que nos resistimos a escuchar. ¿Cuáles serán entonces aquellas que los médicos no queremos conocer?

Nadie que pueda mirarse a sí mismo podrá negar que, bajo la apariencia de una identidad estable, todos albergamos nuestros propios demonios. El Dr. House, liberado del esfuerzo para ocultarlos, pone sus pensamientos más oscuros en palabras y en actos. Es un cínico, pero a diferencia de otros no tiene ningún inconveniente en exhibirlo. Ejerce el “narcinismo” como una forma de vida. 

 

 

 

Dice el Dr. House:
“Todos los pacientes mienten”, “no existen adolescentes sinceros ni matrimonios fieles”

En tiempos de “acoso al médico” y de litigiosidad exasperada no resulta infrecuente que se perciba a los enfermos como enemigos potenciales. Cuando la demanda es insaciable, los recursos inapropiados y las eventuales soluciones permanecen ajenas a nuestra esfera de control sólo quedan el camino de la ironía cínica o del burnout. Es posible que el Dr. House haya optado por ambos.

Elogio de la dificultad:

No es raro que un médico se sienta atraído por los casos complejos. La recompensa personal ante un diagnóstico infrecuente es tentadora e irresistible. Existe una pulsión por las patologías exóticas. A todos nos gustan las vasculitis, la sarcoidosis o los errores genéticos del metabolismo. El pobre Dr. House sólo se ocupa de ellos porque ignora que la profesión también ofrece la posibilidad de otras recompensas. Sólo le interesa la “verdad” desnuda y sin atributos ya que está impedido de acceder a la gratitud, la empatía o el contacto especular con el otro. Cree que la verdad existe y que es independiente de lo que ella produce en las personas. Es objetivo y racional. En general acierta en sus diagnósticos. Y eso es muy bueno, pero también es muy ingenuo.

Dr. House a un paciente:
“…¿Usted que preferiría un médico que lo tome la mano mientras se muere o uno que lo ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres…”

Esas ficciones que el Dr. House intenta deslindar para alcanzar lo real sin intermediarios no son menos verdaderas que sus diagnósticos exquisitos pero, claro, son más complejas y se resisten a los algoritmos. Eso que “ensucia” el diagnóstico con emociones y sentimientos no admite la indiferencia y no puede ocultarse incluso con altas dosis de Vicodin.El procedimiento de diagnóstico que se muestra en cada capítulo es un ejemplo perfecto del modo de razonamiento médico. Descrito hace muchos años por Voltarie, novelado magistralmente por Connan Doyle en Sherlok Holmes y formalizado por el lógico Charles Sanders Pierce, este mecanismo denominado abducción lo empleamos a diario en las salas del hospital, incluso cuando no sepamos que existe. El diagnóstico como enigma o acertijo impone una serie de reglas de composición que configuran un modo específico de pensar. Es una experiencia fantástica verlo en cada episodio y tomar conciencia de nuestros propios itinerarios cognitivos. Un ejemplo de televisión pedagógica. Una rara ocasión en que el espectador se siente interpelado en su inteligencia y no en su estupidez. 

La abducción (opuesta a la deducción y la inducción) es el proceso mediante el cual generamos hipótesis para dar cuenta de aquellos hechos que nos sorprenden. Es un tipo de inferencia que se caracteriza por su probabilidad: la conclusión que se alcanza es siempre conjetural, es sólo probable, pero el investigador la considera del todo plausible. Dice Pierce: “La Abducción es aquella clase de operación que sugiere un enunciado que no está en modo alguno contenido en los datos de los que procede. Hay un nombre más familiar para ella que el de abducción, pues no es ni más ni menos que adivinar (guessing)”.

Cada vez que el Dr. House enumera un listado de síntomas y signos en busca de una hipótesis plausible que los englobe y los justifique emplea la  abducción como forma de razonamiento. En la serie existen una cantidad de señales –no siempre explícitas- que remiten a Sherlok Holmes, un experto en la aplicación de la abducción para resolver sus casos policiales.

 

 

El Dr. House y yo:

Nada impide a un médico espectador admirar los razonamientos clínicos y la construcción de hipótesis o la resolución de dilemas de diagnóstico y, simultáneamente, rechazar la forma impersonal y pedante con que esa habilidad se aplica como un poder despótico sobre los demás.

Podríamos escribir en la pizarra del Dr. House sus propios síntomas:

  • Despersonalización
  • Indiferencia emocional
  • Aislamiento
  • Cinismo
  • Distanciamiento emocional con los pacientes
  • Adicción a fármacos
  • Imposibilidad de sostener relaciones personales afectivas

Apliquemos sobre ellos su propia medicina -el razonamiento abductivo- y obtendremos el diagnóstico del Síndrome de Desgaste Profesional o de Burnout. Pobre Dr. House, es brillante, pero está enfermo.Es posible que los rastros de algunas situaciones que el Dr. House actúa sin inhibiciones, cada uno de nosotros las reprima y esconda en algún misterioso lugar. Hay un Dr. House adentro nuestro. Un médico harto del abuso de la burocracia, de la demanda exasperada y sin límites, de la mentira y el ocultamiento, del poder de una autoridad sin calificación para ejercerla, de una exigencia de calidad mientras se restringen las herramientas que la harían posible. ¿Quién no ha soñado ser el Dr. House ante los burócratas y administradores? ¿O ante la demanda imperativa, el atropello y la falta de respeto, ante la agresión o el abuso? ¿Quién de nosotros no ha roto las reglas y los protocolos y se ha sentido momentáneamente feliz por ello?

 

 


Aceptar que la práctica de la Medicina no sólo incluye un ejercicio de la razón objetiva sino que es únicamente ese ejercicio resulta peligroso para pacientes y médicos. Es insuficiente para los primeros y es un agente de enfermedad y padecimiento para los segundos. Convertirnos en Dr. House puede ser un deseo transitorio, una fantasía compensatoria. Transformarlo en una forma establecida de ser en la Medicina aniquilaría los motivos básicos por los que esta profesión existe y los sueños adolescentes que nos llevaron a elegirla.Lo he pensado mucho. Cada vez que me identifico con House ante la pantalla de TV y luego me siento culpable. No quiero ser un Dr. House, pero a veces dudo si podré evitarlo. Me falta su inteligencia superior, pero creo que me desbordan sus mismos motivos. Un Dr. House duerme escondido en mi cabeza y cuando despierta me hace más miserable. Pero no se lo permitiré más. Esta noche me pararé ante el espejo, le golpearé el hombro con su bastón de madera y, cuando despierte, no le daré tiempo a que hable con su lengua cargada de ironía. Lo miraré a los ojos y le diré: “Despierte Dr. House, he venido a matarlo”. Dr. Daniel Flichtentrei  (Ver más de la serie)

 

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