Archive for the 'recursos'

Lunes 19 / marzo / 2012

Enlaces de interés

Filed under: recursos — Violeta Ramos García — marzo 19th, 2012 — 11:44

OPS-OMS

Global Action on Aging (GAA),  

Estudio de Salud, Envejecimiento y Retiro en Europa (SHARE)

CDC Tercera edad

Michigan Center on the Demography of Aging (MiCDA)

National Archive of computerized Data on Aging

HINARI

BVS

PubMed

PubMed Central

Cochrane BVS

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Lunes 19 / marzo / 2012

Directorio de servicios para los adultos mayores en APS

Filed under: recursos — Violeta Ramos García — marzo 19th, 2012 — 11:39

Esta Guía Directorio es el resultado del trabajo de un grupo de especialistas  del Centro de Investigaciones sobre Longevidad Envejecimiento y Salud (CITED) y de colaboradores de distintos centros e instancias del Sistema Nacional de Salud (SNC) que durante varios meses se han dedicado a la recopilación de  información y  organizar su contenido sobre diferentes servicios muy demandados y necesarios para garantizar la continuidad de la atención en la Comunidad y en la Atención Primaria de Salud (APS)  de las personas mayores egresadas de los servicios de hospitalización geriátrica o de sus consultas externas.

En el  Directorio se relacionan servicios, entidades, organismos y especialistas a los que  serán referidos los pacientes o usuarios para continuar su atención, demandar información, prestaciones o los servicios que necesite. Esta Guía será renovada o actualizada periódicamente de manera que se vaya convirtiendo en un documento lo más valioso y útil posible para que cumpla sus propósitos.

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Lunes 19 / marzo / 2012

Sociedades

Filed under: recursos — Violeta Ramos García — marzo 19th, 2012 — 11:36

International Association of Gerontology and Geriatrics

British Geriatrics Society

The American Geriatrics Society

Gerontological Society of America

Federación Iberoamericana de Asociaciones de Personas Adultas Mayores. FIAPAM

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Lunes 19 / marzo / 2012

Libros y Revistas

Filed under: recursos — Violeta Ramos García — marzo 19th, 2012 — 11:32

Medicina General Integral. Salud y Medicina. Volumen II. Capítulo 55. Atención al adulto mayor. Fuente: Libros de Autores Cubanos. BVS Cuba.

Medicina interna. Diagnóstico y tratamiento. Segunda edición. Parte X. Enfermedades del adulto mayor. Fuente: Libros de Autores Cubanos. BVS Cuba.

Asistencia clínica al adulto mayor. Fuente: Ecimed; 2012. ilus, tab.

The Merck Manual of Geriatrics. Fuente: ID: liscuba-306

The Merck Manual of Health & Aging. Fuente: ID: liscuba-4216

Revista Brasileira de Geriatría e Gerontología. Fuente: ID: liscuba-8345

Revista  de Gerontología y Geriatría. Colombia. Fuente: ACGG

Revista Española de Geriatría y Gerontología. Fuente: Elsevier

The Gerontologist. Fuente: Oxford University

Geriatrics & Gerontology International. Fuente:  ID: liscuba-2218

Journal of Aging and Innovation. Fuente: ID: liscuba-9289

Journal of Aging Research. Fuente. Fuente: ID: liscuba-4527

International Journal of Gerontology. Fuente: Open access funded by Taiwan Society of Geriatric Emergency & Critical Care Medicine

Age and Ageing. Fuente: Oxford Journals

The Journals of Gerontology: Series A. Fuente: Oxford Journals

The Journals of Gerontology: Series B. Fuente: Oxford Journals

Clinical Medicine Insights: Geriatrics.  Fuente: Libertas Academica. Journals

Internacional Journal Alzheimer Disease.  Fuente: Wolters Kluwer Health, Inc.

Archives of Gerontology and Geriatrics. Fuente: Elservier

Geriatric medicine. BJM. Fuente:  BMJ.

Canadian Medical Association Journal Collections (Geriatric  Medicine).  Fuente:  Canadian Medical Association

The New England Journal of Medicine (Aging/Geriatrics).  Fuente. Journal New England Journal of Medicine.

Geriatrics Today: Journal of the Canadian Geriatrics  Society. Fuente: ResearchGate

Australasian Journal on Ageing. Fuente: Wiley Online Library

Mechanisms of Ageing and Development . Fuente: Elservier.

Turkish Journal of Geriatrics. Fuente: Elsevier.

Gerontology – International Journal of Experimental, Clinical   and Behavioural Gerontology. Fuente: Karger Medical and Scientific Publishers

Biogerontology. Fuente: Springer International Publishing AG.

Frontiers in Aging neuroscience. Fuente: National Center for Biotechnology Information,  U.S. National Library of Medicine

Journal of the American Geriatrics Society. Fuente: Wiley Online Library.

Aging and Disease.  Fuente:  U.S. National Library of Medicine.

The Journal of American Medical Associations  Geriatrics. Fuente. JAMA

Harrison Medicina Online. Fuente: ID: liscuba-9349

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Lunes 19 / marzo / 2012

Recursos de Docencia e Investigación

Filed under: docencia e investigacion,recursos — Violeta Ramos García — marzo 19th, 2012 — 11:16

Normas de Vancouver y Gestores Bibliográficos. Fuente: Revista Científica de la Escuela Universitaria de las Ciencias de la Salud 1.2 (2016): 45-48

Cómo citar referencias bibliográficas en revistas médicas. Fuente: Acta Médica Colombiana 40.2 (2015): 11-15.

Lecciones avanzadas sobre alfabetización informacional, gestión del conocimiento y medicina basada en evidencias. Fuente: Lic. Rubén Cañedo Andalia. Centro Virtual para el Aprendizaje y la Investigación en Salud.

Banco de frases académicas para la elaboración de artículos científicos y disertaciones en idioma inglés.  Fuente: ALFIN

Directrices de la Asociación Europea de Editores Científicos para autores y traductores de artículos científicos publicados en inglés.  Fuente: ALFIN

Manual de redacción científica.  Fuente: ALFIN

Un tutorial sobre Metodología de la Investigación y Bioestadística en beneficio de la calidad de los trabajos de terminación de residencia   Fuente:  Medisan;17(6)jun. 2013.  

Metodología para la Investigación en Ciencias de la Salud. Artiles Visbal, L., Otero Iglesias, J., & Barrios Osuna, I. (2009). Metodología de la investigación para las ciencias de la salud. La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 169-81.

Requisitos categorías científicas (Investigadores). Fuente: Ministerio de Ciencia Tecnología y medio ambiente. Decreto Ley No. 146. Reglamento sobre el personal dedicado a la investigación científica. La Habana: CITMA; 1989

Aplicación de las categorías docentes. Fuente: MES Res 128 del 2006

Ley del derecho de autor Fuente Gaceta Oficial. ley modificada por le decreto ley No 156 de 1994

Principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos. Declaración de Helsinki. Fuente: de Helsinki, D. Principios éticos para las investigaciones médicas en seres humanos. (2004). Adoptada por la, 18, 20-3.

Guía metodológica para elaborar la propuesta de Proyecto de Investigación-Desarrollo. Fuente: Dirección de Ciencia y Técnica del MINSAP.  Anexo Nº 4. La Habana: Área de Docencia e Investigaciones, Ministerio de Salud Pública; 2006.

¿Cómo escribir una tesis para Doctor en Ciencias?. Fuente: Dr. Chad Perry. Traducción al español: José Luis Pariente. UAT /Centro de Excelencia. Con autorización del autor.

¿Cómo escribir y publicar trabajos científicos?. Robert A. Day. Fuente: Day, Robert A., and Miguel Saenz. “Como escribir y publicar trabajos científicos.” Como escribir y publicar trabajos científicos. 1990.

Como escribir un artículo científico. Fuente Universidad Habana. facultad de Física. 2006.

Proyecto de Investigación Científica. (ppt). Fuente: Dra. Adialys Guevara. Especialista en Bioestadísticas. centro de Investigaciones sobre: “Longevidad, envejecimiento y salud”. CITED.

Publicar o perecer . Fuente: Fuente: (Comentario y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira.) Dres. Ross JS, Ross CP, Desai MM, et al. Intramed: Enero/2008.

Publicación de un artículo un artículo científico:  Fuente: Stevenson, Rober Louis. “¿ Cómo escribir un artículo científico?.”

Como escribir un artículo de revisión. Fuente: Revista Iberoamericana de Enfermería Comunitaria 1.1 (2008): 1-25.

Como escribir una tesis. Fuente: Eco, Umberto. Cómo se hace una tesis. Editorial Gedisa, 2014.

Normas editoriales. Publicación electrónica de Gerontología y Geriatría:  GeroInfo. Fuente. Publicación periódica de Gerontología  y Geriatría. GeroInfo. RNPS 2110   ISSN 1816-8450.

Requisitos de uniformidad para manuscritos enviados a revistas biomédicas  Fuente: Gaceta Sanitaria 18.3 (2004): 163-165.

Qué son los canales de RSS y aplicaciones y tendencias. Fuente: Acimed 15.3 (2007): 0-0.

Como citar documentos electrónicos. Fuente: Mari Carmen Marcos Mora. Universidad de Zaragoza. Departamento de Ciencias de la Documentación e Historia de la Ciencia. Área de Biblioteconomía y Documentación.

Aspectos metodológicos básicos para la preparación y el empleo de las diapositivas. Fuente: Acimed 10.4 (2002): 5-6.

Metodología para la realización del supercurso. Fuente: Universidad Virtual de Salud. UVS.

Aplicación web para la gestión de lecciones de supercurso en la Universidad Virtual de Salud de Cuba.” Fuente: UVS. Jornada virtual de salud.2014.

Confección de póster o cartel.  Fuente:   Congreso Nacional de Bibliotecas Públicas. La biblioteca pública portal de la sociedad de la información. 2002.

Uso de mayúsculas y minúsculas. Fuente: Ministerio de Cultura. Norma editorial. Edición de libros. Requisitos generales. Oficina Nacional de Normalización, Ciudad de La Habana; NC 1: 2005.

Diccionario de la lengua española. Fuente. Real Academia Española. 2016.

Glosario. Fuente: Desarrollado por editora principal. Dra. Alina María González Moro.

Glosario de términos y definiciones. Gerontología y Geriatría.  Fuente: cumed-45057.

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Miércoles 14 / marzo / 2012

Índice de Barthel

Filed under: Instrumentos de Evaluación,recursos — Violeta Ramos García — marzo 14th, 2012 — 19:36

Uno de los instrumentos más ampliamente utilizados para la valoración de la función física es el Índice de Barthel (IB), también conocido como “Índice de Discapacidad de Maryland”.

Se comenzó a utilizar en los hospitales de enfermos crónicos de Maryland en1955. Uno de los objetivos de su utilización, era obtener una medida de la capacidad funcional de los pacientes crónicos, especialmente aquellos con trastornos neuromusculares y músculoesqueléticos. También se pretendía obtener una herramienta útil para valorar de forma periódica la evolución de estos pacientes en programas de rehabilitación.

Las primeras referencias al IB en la literatura científica datan de 1958 y 1964, pero es en 1965 cuando aparece la primera publicación en la que se describen explícitamente los criterios para asignar las puntuaciones.

En la actualidad este índice sigue siendo ampliamente utilizado, tanto en su forma original como en alguna de las versiones a que ha dado lugar, siendo considerado por algunos autores como la escala más adecuada para valorar las AVD.

El IB es una medida simple en cuanto a su obtención e interpretación, fundamentada sobre bases empíricas. Se trata de asignar a cada paciente una puntuación en función de su grado de dependencia para realizar una serie de actividades básicas. Los valores que se asignan a cada actividad dependen del tiempo empleado en su realización y de la necesidad de ayuda para llevarla a cabo.

El rango global puede variar entre 0 (completamente dependiente) y 100 puntos (completamente independiente).

El IB aporta información tanto a partir de la puntuación global como de cada una de las puntuaciones parciales para cada actividad.

Esto ayuda a conocer mejor cuáles son las deficiencias específicas de la persona y facilita la valoración de su evolución temporal.

La fiabilidad (entendida como la capacidad de la prueba para obtener los mismos resultados bajo las mismas condiciones) del IB no fue determinada cuando se desarrolló originariamente.

A Loewen y Andersen  se le atribuyen haber realizado el primer estudio de fiabilidad del IB en su versión original.

Ellos comprobaron la fiabilidad mediante pruebas de concordancia inter e intraobservador.

Para ello entrenaron a catorce terapeutas que, usando grabaciones de vídeo de pacientes, puntuaron la realización de las actividades. De los resultados de este estudio se deduce una buena fiabilidad interobservador, con índices de Kappa entre 0,47 y l,OO. Con respecto a la fiabilidad intraobservador se obtuvieron índices de Kappa entre 0,84 y 0,972.

A la hora de considerar la validez del IB (capacidad de un instrumento para medir lo que pretende medir) hay que tener en cuenta que este índice se ha elaborado sobre bases empíricas, lo cual limita la posibilidad de llevar a cabo una evaluación exhaustiva de este criterio. En cualquier caso, existen evidencias indirectas que permiten realizar valoraciones de la llamada «validez de constructo  o validez de concepto. La validez de constructo es el grado en que una medida es compatible con otras medidas con las que hipotéticamente tiene que estar relacionada.

En este sentido se ha observado que el IB inicial es un buen predictor de la mortalidad. Es presumible que esta asociación se deba a la habilidad del IB para medir discapacidad, condición ésta que presenta una asociación fuerte y consistente con una mayor mortalidad.

Las puntuaciones del IB también se han relacionado con la respuesta a los tratamientos de rehabilitación en el ámbito hospitalario: aquellos pacientes con mayores puntuaciones y por lo tanto con un supuesto menor grado de discapacidad, presentaban una mejor respuesta a la rehabilitación que aquellos con menores puntuaciones del IB.

Medición

Consta de 10 ítems, cada uno de los cuales mide la dependencia o independencia, así como la continencia de esfínteres. La puntuación total de máxima independencia y de dependencia son de 100 y 0.

Se trata de asignar a cada paciente una puntuación en función de su grado de dependencia para realizar una serie de actividades básicas. Los valores que se asignan a cada actividad dependen del tiempo empleado en su realización y de la necesidad de ayuda para llevarla a cabo. Las AVD incluidas en el índice original son diez: comer, trasladarse entre la silla y la cama, aseo personal, uso del retrete, bañarse/ducharse, desplazarse (andar en superficie lisa o en silla de ruedas), subir/bajar escaleras, vestirse/desvestirse, control de heces y control de orina. Las actividades se valoran de forma diferente, pudiéndose asignar 0, 5, 10 ó 15 puntos.

El IB aporta información tanto a partir de la puntuación global como de cada una de las puntuaciones parciales para cada actividad. Esto ayuda a conocer mejor cuáles son las deficiencias específicas de la persona y facilita la valoración de su evolución temporal.

El índice de Barthel monitoriza cambios en la evolución del paciente en parcelas de actividades básicas de la vida diaria. Las diferentes puntuaciones se interpretan de la siguiente forma:

-> 60 =    dependencia leve o independencia.

– 40-55 = dependencia moderada.

– 20-35 = dependencia severa.

-< 20 =    dependencia total.

A pesar de ser una escala numérica, el peso de cada uno de los ítems es muy diferente, por lo que variaciones de la misma magnitud en diferentes tramos de la escala no tienen el mismo significado. Así, una variación de 10 puntos no supone lo mismo entre 50-60 años que entre 80-90 años. Es relativamente insensible al cambio y es recomendada por la British Geriatrics Society y el Royal College of Physicians.

Su utilidad ha sido acreditada tanto para la práctica clínica diaria como para la investigación epidemiológica.

Interpretación de los resultados

Algunos autores han propuesto puntuaciones de referencia para facilitar la interpretación del IB. Por ejemplo, se ha observado que una puntuación inicial de más de 60 se relaciona con una menor duración de la estancia hospitalaria y una mayor probabilidad de reintegrarse a vivir en la comunidad después de recibir el alta. Esta puntuación parece representar un límite: con más de 60 casi todas las personas son independientes en las habilidades básicas.

La interpretación sugerida por Shah et al sobre la puntuación del IB es:

-0-20:   Dependencia total.

-21-60: Dependencia severa.

-61-90: Dependencia moderada.

-91-99: Dependencia escasa.

-100:    Independencia. .

Se ha intentado jerarquizar las actividades incluidas en el IB según la frecuencia con que se observa independencia en su realización. Según los resultados de Granger et al el orden podría ser el siguiente:

1. Comer.

2. Aseo.

3. Control de heces.

4. Control de orina.

5. Baño.

6. Vestirse.

7. Usar el retrete.

8. Traslado cama/silla.

9. Desplazarse.

10. Subir/bajar escaleras.

orden observado en una población concreta y puede presentar variaciones en otros ámbitos.

Otros autores han observado que la recuperación de las diferentes actividades ocurría en un orden jerárquico bien definido. Bañarse sin ayuda fue la actividad que se recuperaba más tarde, siendo la incontinencia ocasional de heces la primera en recuperarse.

De actividades básicas de la vida diaria

Puntuar la información obtenida del cuidador principal

Otros autores han observado que la recuperación de las diferentes actividades ocurría en un orden jerárquico bien definido. Bañarse sin ayuda fue la actividad que se recuperaba más tarde, siendo la incontinencia ocasional de heces la primera en recuperarse.

De actividades básicas de la vida diaria

Puntuar la información obtenida del cuidador principal

Índice de Barthel (descargar documento en pdf) 

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Miércoles 14 / marzo / 2012

Escala de evaluación de las AIVD: Escala de Lawton

Filed under: Instrumentos de Evaluación,recursos — Violeta Ramos García — marzo 14th, 2012 — 19:34

Útiles en la detección de los primeros grados de deterioro funcional. Valoran niveles de funcionamiento más elevados como: la capacidad del paciente para realizar tareas domésticas, ir de compras, manejar dinero, etc. Son actividades que se suponen necesarias para vivir de una manera independiente. Dicho de otra forma, miden la adaptación al entorno. Al igual que las actividades avanzadas, se encuentran “contaminadas” por matices sociales, que hacen que se consideren como instrumentales diferentes actividades en diferentes países, al reflejar demandas socialmente determinadas en cada sociedad concreta. En algunas utilizadas en países anglosajones se incluye el cuidado del jardín, algo no acostumbrado en nuestro medio.

Una de las más utilizadas y estudiadas es la escala de Lawton. Es una escala que mide capacidad y tiene un buen coeficiente de reproductibilidad (0,94). Dentro de los ítems de esta escala, cinco de ellos tienen propiedades de escala: utilización de medios de transporte, hacer la comida, hacer la compra, preparar las comidas y manejar el dinero, de manera que lo primero que se perdería es el transporte y lo último, el manejo del dinero.
Escala de evaluacion funcional: Escala de Lawton

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Miércoles 14 / marzo / 2012

Escala de evaluación de las ABVD: Escala de Katz

Filed under: Instrumentos de Evaluación,recursos — Violeta Ramos García — marzo 14th, 2012 — 19:33

Miden niveles elementales de función física como: comer, moverse, asearse, o contener los esfínteres; valoran la capacidad básica de la persona para cuidar de ella misma. Denominadas Actividades de la vida diaria básicas(AVDB) :

Las actividades básicas constituyen el nivel más bajo de funcionamiento y son consideradas como aquellas imprescindibles para sobrevivir. Por debajo de ellas, tan solo quedan las funciones vegetativas (respiración, mantenimiento de la Tensión Arterial, excreción, etc).

La información derivada de estas actividades básicas se ha utilizado para desarrollar líneas predictivas acerca de resultados funcionales relacionados con enfermedades específicas y de sus tratamientos, para describir estadios y severidad de patologías, para planificar decisiones de ubicación, pera determinar la elegibilidad de cuidados prolongados y, a otros niveles, para establecer nuevas políticas sociales.

Existen numerosas escalas que las evalúan. En general, todas incluyen al baño, vestido, comida. La incontinencia, transferencias, movilidad y cuidado personal no aparecen de forma tan constante. Algunos discuten si la continencia es una actividad básica o si es una función fisiológica y, por tanto, resulta o no pertinente su inclusión. Lo que es cierto es que aporta datos necesarios a la hora de planificar cuidados.

El Katz, surgido en 1959 con el ánimo de delimitar y de definir el concepto de dependencia en sujetos con fractura de cadera, es probablemente la más utilizada. Mide dependencia de otros y pretende ser jerárquica, permitiendo categorizar en niveles de dependencia (A-B-C…). Una consecuencia de esta categorización jerárquica es la de los sujetos inclasificables, aunque ello no sucede más allá del 10%.

Escala de evaluacion funcional: Escala de Katz

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Miércoles 14 / marzo / 2012

ESCALAS DE EVALUACIÓN GERIÁTRICA:

Filed under: Instrumentos de Evaluación,recursos — Violeta Ramos García — marzo 14th, 2012 — 19:31

  • Permiten objetivar las valoraciones realizadas en la Valoración Geriátrica.
  • A través de la aplicación de las diferentes escalas se efectúa la valoración multidimensional del paciente geriátrico (clínico, funcional, mental, y social).
  • La adecuada utilización de las escalas de medida, mejoran la sensibilidad diagnostica, aumentando la fiabilidad y reproducibilidad, y posibilita la medición objetiva de las capacidades del sujeto y compararlas a lo largo del tiempo.
  • Ofrecen un lenguaje común entre los distintos profesionales.
  • La interpretación de las escalas, permite establecer un plan racional e integrado  de tratamiento y seguimiento del paciente geronte.
  • Deben  ser sencillas y  breves, tanto por el nivel cultural del geonte, que en ocasiones es bajo, como por el cansancio que puede provocar su aplicación.
  • Siempre habrá que intentar utilizar el instrumento mas valido y fiable de entre los que dispongamos, así como el mejor que se adapte a los recursos disponibles y al nivel asistencial en que lo estamos empleando.

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Miércoles 14 / marzo / 2012

¿Cómo nace el concepto de VGI?

Filed under: Instrumentos de Evaluación,recursos — Violeta Ramos García — marzo 14th, 2012 — 19:30

Inglaterra es reconocida como el lugar donde nace la medicina geriátrica, y es allí donde a finales de la Segunda Guerra Mundial, existen condiciones de extrema pobreza y malas condiciones de vida, para la población general y en especial para los ancianos pobres.
En aquellas condiciones de extrema pobreza, surgen  los “the workhouse” (asilos para pobres desamparados). En tales condiciones, la doctora Marjorie Warren hubo de enfrentar en 1935 a una de estas instituciones. A pesar de ello, la doctora Warren y sus colegas Lionel  Cosin  y  Ferguson Anderson, detectan en  1930  el  alto  número  de  ancianos inhabilitados en instituciones para cuidado crónico, la mayoría de los cuales nunca habían sido evaluados desde el punto de  vista médico  y psicosocial  y menos  aún  recibido rehabilitación.
Estos pioneros aplicaron un organizado abordaje diagnóstico, terapéutico y  rehabilitador, en los ancianos albergados en tales instituciones, y fueron capaces de mejorar las capacidades funcionales de los mismos e incluso llegaron  a egresar a un número significativo de ellos. Demostrando la importancia que tiene la evaluación global del enfermo de edad avanzada y su rehabilitación en este contexto.
Gracias a esta continuidad y organización del esfuerzo diagnostico y terapéutico, con las especificidades propias de la atención al anciano; se estableció este tipo de atención en Inglaterra de  forma rutinaria, a partir de los primeros años de la posguerra.
Años más tarde, la propia Marjorie Warren, publica un artículo donde expone de forma clara, todas sus reflexiones acerca de la naturaleza y especificidad del cuidado geriátrico.
Este articulo, constituye hoy en día uno de los fundamentos de la geriatría moderna como especialidad. Siendo la génesis escrita sobre el proceso de evaluación geriátrica global, y se le reconoce como elemento necesario para la formulación de un plan de tratamiento eficaz. Por primera vez se introduce el estado funcional como un concepto útil para la clasificación y el abordaje diagnóstico y terapéutico del paciente anciano.
Demostrando que la VGI es por tanto, una herramienta eficaz y constituida; de cómo, el porque y la necesidad  de la atención diferenciada al paciente anciano

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