Despedida de duelo en el funeral del Profesor Llanio

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llanio2Palabras pronunciadas por el Director del Instituto Nacional de Gastroenterología de Cuba, DrC Enrique Arús Soler:

Dificil  tarea, casi imposible, la de sintetizar en unos pocos minutos la vida tan rica del Prof. Raimundo Llanio, no obstante, en apretada síntesis  trataremos de referirnos a lo mas sobresaliente de su fructífera vida.

Nació el 5 de Diciembre de  1920 en Artemisa, entonces Provincia de Pinar del Río. Cursó la enseñanza primaria en la Escuela Pública sita en Campanario entre Neptuno y San Miguel, La Habana,  los estudios secundarios en la Escuela Pública de su pueblo natal y el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza  No. 1 de la Habana; obteniendo el primer expediente de esa promoción.

Durante su carrera de medicina,  en la que se brilló académicamente, también merece citarse que fue un deportista destacado, específicamente en la natación. Los premios que ganó en esta disciplina deportiva le permitieron la matricula gratis en varios cursos, que sin esto le hubiera sido difícil continuar la carrera por la situación económica de su familia

Desde 1946, año en que se gradúa como médico, dio clases a los alumnos dentro del currículo oficial de la Escuela de Medicina y en 1948 fue nombrado Profesor Adscrito a la Escuela de Medicina  en la Cátedra de Patología General con cargo honorario. En 1951,   después de haber presentado una tesis que fue aprobada, es nombrado oficialmente Instructor de la Escuela de Medicina, y  en 1960 alcanza, por concurso, la categoría de Profesor Titular cuando ocupaba el cargo de jefe de la Sala Clínica Altos del Hospital “Calixto García”. En este mismo año se le da la tarea de crear y  organizar el Servicio de Gastroenterología de este hospital.

En Diciembre de 1966 cumpliendo indicaciones del entonces ministro de Salud Pública Cmdte. Machado Ventura funda el Instituto de Gastroenterología siendo su director y posteriormente director fundador, cargo honorífico que ocupó hasta su desaparición física. A pesar de esta alta responsabilidad que se le había dado continuó impartiendo la asignatura de Propedéutica Clínica a los estudiantes de medicina.

El Prof. Llanio desde los inicios de la década de los 60 del pasado siglo cambia la concepción que existía en Cuba de la Gastroenterología, pasando a ser de una especialidad ejercida por un pequeñísimo grupo de médicos que tenían una dedicación parcial a esta disciplina y que la ejercían solo desde el punto de vista clínico, a una especialidad clínica e instrumental, tanto desde el punto de vista diagnóstico como terapéutico.

No puede hablarse del Prof. Llanio sin nombrar a la laparoscopia. Es él quien la desarrolla en el país. Le hace varias innovaciones a la técnica original lo que permite simplificarla de manera significativa. La consolida, primero en la capital,  y después la generaliza a todo el país. Se le reconoce como el introductor  a nivel mundial de la laparoscopia en urgencias para el diagnóstico precoz del abdomen agudo. También la desarrolla en La Habana y posteriormente la lleva al resto del país. Este desarrollo que proporcionó a la laparoscopia jugó un papel fundamental, pues sentó las bases para lo que vendría en un futuro, que fue la cirugía laparoscópica.

A él se le debe también la introducción de la Gastroenterología Pediátrica, con ella hace lo que ya era su forma de actuar con todo lo que introducía y desarrollaba. La consolida primero en el Instituto y después comienza la formación de especialistas  que tendrían la responsabilidad de llevarla al resto de las provincias.

Desde su posición de director del Instituto de Gastroenterología desarrolló integralmente la Gastroenterología Clínica y propició e impulsó la introducción en el país de la endoscopia digestiva de fibra óptica.

Su papel, mas que como profesor como un verdadero  maestro,  fue algo que lo destacó durante su vida. La formación de estudiantes de medicina desde el hospital Calixto García, desde su sala de Clínica Altos, es algo que generaciones no pueden olvidar. Los que no pudieron tener el privilegio de ser sus alumnos directamente si pudieron serlo a través de sus libros de texto. La obra: “Propedéutica Clínica y Semiología Médica” es a mi juicio su obra cumbre, ha sido la bibliografía básica de esta asignatura durante mas de 50 años. Sin temor a exagerar difícilmente se haya escrito otro texto de Semiología mas útil para los estudiantes de medicina que el del Prof. Llanio.

No solo tuvo una dedicación esmerada en la enseñanza del pregrado. Ya antes de crearse el método de la formación de especialistas por el sistema de residencias, comenzó, con la visión de luz larga que siempre lo caracterizó, a formar médicos dedicados a la Gastroenterología.  Posteriormente, bajo este sistema de residencias inicia la formación de especialistas en el naciente instituto de Gastroenterología, lo que creó las bases para después llevar este sistema de formación a otras provincias del país.

Su fecunda obra quedó plasmada  en más de 20 libros e innumerables artículos científicos en revistas médicas cubanas e internacionales.  “Atlas en Colores de Laparoscopia”,  “Gastroenterología. Principios Básicos y Pruebas Diagnósticas” son solo dos ejemplos de estas obras.

Fue el presidente de la Sociedad Cubana de Gastroenterología y Endoscopia Digestiva desde 1962. Miembro Fundador y Titular de la Sociedad Interamericana de Endoscopia Digestiva. Vicepresidente de la Organización Mundial de Endoscopia Digestiva. Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Interamericana de Gastroenterología. Fue jefe del Grupo Nacional de Gastroenterología desde su fundación, hasta que es nombrado jefe de honor y vitalicio.

La Asociación Interamericana de Gastroenterología lo nombró Maestro de la Gastroenterología  Latinoamericana.

El Prof. Raimundo Llanio, Doctor en Ciencias Médicas, Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, Investigador Titular, especialista de 1ro y 2do. Grado en Medicina Interna y Gastroenterología, fue también médico internacionalista, prestó ayuda solidaria en la República Socialista de Vietnam.

Su lealtad a la Revolución y al pueblo cubano fue su mayor mérito. Defendió a la Revolución Cubana en varios escenarios. Pudo haberse ido del país y muy fácilmente pudo haberse hecho rico, pero su ideología le hizo quedarse y contribuir de manera significativa a la grandiosa obra de la Revolución.

Llanio no ha muerto, solo ha desaparecido físicamente, vive y vivirá en todas las generaciones de médicos que formó personalmente y en la totalidad de los estudiantes y médicos de este país que han recibido el legado de su ejemplo y que han estudiado por sus libros de texto.

A sus familiares, especialmente a su esposa Florita,  la que sabemos amaba con devoción, permítanme decirles en nombre del Ministerio de Salud Pública, de nuestro ministro, de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, de su Rector, del Instituto de Gastroenterología y de todos los gastroenterólogos cubanos, que mas que un momento de tristeza es de orgullo por haber tenido como esposo, padre, abuelo y bisabuelo a un hombre de la talla del Prof. Llanio.