Enfermería Cubana

2 abril 2020

Temas de perioperatorio para enfermeros anestesistas

Filed under: Noticias — Xaily Gavilondo @ 10:33

Libro anestesia enfermerosLa Editorial Ciencias Médicas presenta:

Título: Temas de perioperatorio para enfermeros anestesistas

Autor (es): Dávila Cabo de Villa E

Edición: Lic. Patricia L. George de Armas

Diseño: D.I. José Manuel Oubiña González

ISBN: 978-959-313-790-4

Año: 2020

Compendio de temas actualizados, con alta demanda asistencial en Anestesiología. Abarca desde los procesos de planificación, dominio y control de los recursos disponibles para la seguridad operatoria, hasta el traslado del paciente y sus cuidados posanestésicos. Se incluye el proceso perioperatorio con las maniobras más frecuentes, las diferentes posiciones quirúrgicas y la analgesia.

El texto completo en formato PDF (15,66 MB) está disponible en la sección de Libros de Autores Cubanos de la Biblioteca Virtual en Salud de Cuba.

Coronavirus (2019-nCoV): evidencia relevante para cuidados críticos

Filed under: Noticias — Xaily Gavilondo @ 9:56

articleEsta colección especial es una de las dos colecciones disponibles sobre el COVID-19. Se centra en la evidencia relevante para cuidados críticos. Consulte también la otra colección: Coronavirus (COVID-19): medidas de control y prevención de la infección.

Está disponible en chino simplificado, francés, inglés, japonés, malayo y persa.

El 30 de enero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la Emergencia de Salud Pública internacional por coronavirus.

Esta colección especial se ha elaborado en respuesta a la pandemia del COVID-19 y se actualiza de manera regular. Su objetivo es garantizar el acceso inmediato a revisiones sistemáticas consideradas de mayor pertinencia directa para el tratamiento de los pacientes hospitalizados con infecciones respiratorias agudas graves. La Colección incluye revisiones que son importantes para la guía provisional de la OMS, así como revisiones identificadas como notables por el Grupo Cochrane de Atención Crítica y de Emergencia y también se basa en el concimiento de los grupos Cochrane de las regiones afectadas.

Aunque las revisiones en esta Colección Especial evalúan intervenciones a las que se hace referencia en la guía provisional de la OMS, la aplicabilidad directa de la evidencia puede ser limitada por la baja proporción de pacientes con esta infección viral reclutados en los estudios primarios.

Esta Colección Especial incluye Revisiones Cochrane sobre los siguientes temas: tratamiento con líquidos y vasopresores; asistencia respiratoria y ventilación mecánica; desconexión de la ventilación mecánica; tratamiento de la hipoxemia; tratamiento farmacológico; nutrición en cuidados intensivos. Algunas de las revisiones de esta colección contienen un enlace a las Respuestas Clínicas Cochrane (RCC) asociadas (contenido en inglés).

Cabe destacar que las revisiones incluidas en esta colección son un resumen de la evidencia y el hecho de que estén incluidas no significa que las intervenciones sean efectivas. Algunas de las revisiones incluidas destacan la insuficiente evidencia de calidad alta para informar la toma de decisiones médica en el contexto de una crisis de infección respiratoria aguda grave.

Enfermeros cubanos en Qatar continúan en el epicentro de la batalla

Filed under: Noticias — Xaily Gavilondo @ 9:40

IMG-20200328-WA0013Cuatro enfermeros cubanos se suman al grupo de enfermeros que ya cumplen funciones en las instituciones donde están hospitalizados que contienen pacientes positivos al COVI-19 ellos son : Jorge Félix Suarez Guerra, Leopoldo Blanco Frometa, Joel Gonzalez Perez y Eduardo Marcebo Zayas. Continua la enfermería cubana enalteciendo cada minuto el nombre de Cuba con la premisa de que la protección personal es insoslayable.

Tomado de cubacoopera

La historia de la primera enfermera camagüeyana en enfrentar la COVID-19

Filed under: Noticias — Xaily Gavilondo @ 9:36

enfemera-camaguey-580x324Hoy es aún mayor la experiencia de Liliana María Gomila Suárez, técnica en Enfermería del Hospital Clínico Quirúrgico Amalia Simoni, de la ciudad de Camagüey, quien fue la única mujer en integrar el equipo de ocho profesionales de la salud que atendió al primer enfermo de la COVID-19 en el territorio.

Con apenas tres décadas de existencia y sin experimentar los avatares de una misión internacionalista, la joven camagüeyana asumió el reto de ponerle cerco a la pandemia que mantiene en vilo a la humanidad, desde su escenario diario de trabajo.

Actualmente Liliana cumple el periodo de aislamiento establecido en correspondencia con el ciclo de incubación del nuevo coronavirus SARS-CoV-2, pero no deja de recordar uno de los momentos más decisivos de su vida laboral, marcado en el calendario desde el día 17 del mes en curso.

Mediante la red social WhatsApp manifestó a la Agencia Cubana de Noticias las emociones encontradas que afloraron cuando se decidió a atender el caso de un camarero, trabajador de un crucero, quien arribó a Cuba procedente del exterior y acudió al médico al presentar síntomas catarrales.

Si bien en ese instante me inundó el miedo de enfrentar a una enfermedad casi completamente desconocida, por la preocupación de cometer algún error, poder contagiarme e infectar a mis compañeros, me enfoqué en brindarle la asistencia requerida al paciente, subrayó.
Siguiendo las medidas de bioseguridad establecidas y manteniendo la serenidad, Liliana se desempeñó junto al doctor Yosbel Hidalgo Dieppa, jefe del servicio de Medicina Interna en la citada instalación hospitalaria.

Antes de entrar al cubículo nos lavábamos las manos, una operación que repetíamos cada 15 minutos aproximadamente, incluyendo el momento anterior y posterior a la acción de tocar al paciente, y desinfectábamos los equipos empleados en su tratamiento, detalló.

Al terminar el turno de trabajo, esterilizábamos igualmente nuestros medios de protección y los guardábamos, refirió, no sin antes comentar cómo se ayudaban uno a otro a colocárselos correctamente al inicio de la jornada, la cual completaron desde el día 23 del actual mes en el Hospital Militar Octavio de la Concepción.

El apoyo entre los compañeros siempre prevaleció, tanto durante las 72 horas de descanso en una sala aislada, como las otras 24 cuando estábamos con elaquejado, rememoró, y con humildad pidió mencionar y reconocer el esfuerzo del resto del personal, otros tres binomios conformados cada uno por un galeno y un enfermero.

Jorge Serrano Jerez, Roger Campos Batueca, Julio López Silverio, Alexander Batista Zayas, Gilberto Sánchez Morgado y Waldo Velazco Nápoles, son de los miles de héroes de batas blancas, por los cuales los cubanos rompen con aplausos la calma de su hogar justo a las nueve de la noche.

Por vía telefónica e Internet mi familia me transmitió siempre palabras de confianza y seguridad, las cuales fueron un impulso importante durante el tiempo de labor, incluyendo las de mis hijos, quienes añoran el momento de reencontrarnos y, a la vez, se preocupan porque me cuide, comentó.
La tranquilidad de Liliana de haber aportado su granito de arena en el tratamiento del primer camagüeyano contagiado con el nuevo coronavirus, se conjuga hoy con el deseo casi cumplido de volver a abrazar a sus pequeños Maikol y Marco Antonio, de 10 y cinco años de edad, respectivamente.

Mas ahora, mientras dedica su tiempo libre a actualizarse sobre la enfermedad para cuando se reincorpore a trabajar, pone también su pensamiento en el resto de los habitantes de la Mayor de las Antillas, a quienes extiende la recomendación de seguir con exactitud las medidas higiénicas y las disposiciones de las máximas autoridades del país.

Tomado de cubadebate

El heroísmo tiene nombres

Filed under: Noticias — Xaily Gavilondo @ 9:25

Y8mUjy_24-03-2020_09.03.38.000000Una puerta herméticamente cerrada divide a dos mundos. De un lado la vida cotidiana de un centro hospitalario. Personal médico, pacientes y familiares en un ir y venir en busca de salud. Al otro, una pulcritud extrema. Ocho camas perfectamente alineadas. Equipos e instrumental estéril bordean una de estas. Justo allí, un espíritu fuerte se aferra a la vida, en constante lucha contra una amenaza que se empeña en robarle su cuerpo. Pero no está solo ni un instante: día y noche, dos ángeles guardianes le acompañan.

«No sentí miedo cuando crucé la puerta, pero sí estaba muy nervioso por la incertidumbre. El más mínimo error nos pone en peligro a quienes estemos en ese momento a su lado y al resto de nuestros compañeros. Realmente es estresante», dice a través de la línea telefónica el doctor Yosbel Hidalgo Dieppa, especialista en primer grado de Medicina interna, uno de los integrantes del colectivo que asiste al sexto caso detectado con coronavirus en Cuba en el Hospital Clínico Quirúrgico Amalia Simoni, de Camagüey.

Junto a él Liliana María Gomila Suárez, la técnica en Enfermería, ha estado 24 horas en un cubículo aislado en la Sala de Infectología del referido centro, un pequeño espacio que cuenta con su propio servicio de enfermería y baño, y sólo personal escogido tiene acceso.

«Cuando se entra ahí no se sale hasta el otro día. Incluso el instrumental es propio de ese lugar. Cada tres horas tomamos los signos vitales, la presión arterial, se ausculta y se le hace la gasometría para analizar los gases en sangre porque es lo primero que se altera de haber complicaciones. Además chequeamos las vías respiratorias, porque el gran peligro asociado a este virus es precisamente una neumonía».

El galeno explica el proceder de forma mecánica, tras haberlo realizado, una y otra vez, durante sus primeras 24 horas en el ojo de este huracán categoría descomunal que sacude a casi todo el orbe.

«Es una jornada muy intensa cuando se está junto al paciente, quien por suerte es muy colaborativo y, aunque está preocupado, cumple con todas las medidas para protegerse y protegernos», refiere Liliana, la única mujer del equipo que permanecerá en cuarentena hasta mediados de abril próximo.

Concluida la guardia, ambos jóvenes adoptan las medidas de desinfección establecidas y permanecen en otra sala aislada del hospital hasta que, pasadas 72 horas, regresan al cubículo. Así será por 15 días, para ellos y los otros tres dúos con quienes comparten sus desvelos.

«La dirección nos comunicó que el paciente había dado positivo, por lo que se conformaría un grupo de ocho personas para que un médico y un especialista en Enfermería asumieran turnos de 24 por 72 horas. Fue un llamado desde la voluntariedad y los primeros en decir “Aquí estamos” fuimos nosotros», refiere el joven, aunque la voz le dibuja más años que los que anuncia el almanaque.

Las horas en esa dinámica a veces se tornan muy lentas y otras veces más rápidas. Se sabe que cada segundo es preciado para garantizar la salud del enfermo, pero cada tanto es inevitable dejar volar los pensamientos fuera del perímetro hospitalario, a donde aguardan la familia y amistades.

Bien lo saben estos dos jóvenes y el resto del personal expuesto: los especialistas en primer grado de Medicina interna Jorge Alberto Serrano Jerez (51 años), Róger Campos Batueca (54 años) y Julio López Silvero (56 años, subdirector del «Amalia Simoni»); así como los enfermeros Waldo Velazco Nápoles (40 años), Alexander Batista Zayas (26 años) y Gilberto Sánchez Morgado (54 años).

Quienes no están de guardia en la cabecera del enfermo, comparten parte de los tres días de descanso en la otra sala aislada, y al terminar los 15 días pasarán igual período en una villa de descanso, igualmente sin contacto con otras personas y, en una tercera quincena se recogerán en sus casas.

«De continuar la situación epidemeológica volveríamos a entrar en el mismo ciclo. Ya hay listo un segundo grupo de ocho personas para relevarnos. Recuerdo que no dudé en decir que me sumaba, sin pensar mucho; y ya luego de que lo vives sabes que es necesario y justo», añade el doctor Dieppa, quien con sólo 29 años dirige el servicio de Medicina Interna en el hospital camagüeyano.

Juego de pijama, botas, gorro, nasobuco, gafas, delantal médico, careta y sobregafas escudan al personal médico cada vez que traspasan el umbral que separa a la cotidianidad de la institución sanitaria de la guarida donde se enfrenta un virus feroz. Por ello, cada segundo dentro es un duelo con un enemigo que hasta este minuto ha mostrado ser un rival de mucha fuerza.

«Para nosotros es un paciente como otro. Conversamos con él para conocer como se siente y mantenemos la higiene extrema de cada cosa que utilizamos. En nuestras manos está su salud, la nuestra y la de otros muchos», reflexiona la técnica en Enfermería, quien no deja de pensar, como el resto del grupo, en la familia que no verá en un buen tiempo y solo sabe de ellos vía telefónica.

«Al abandonar el cubículo aislado pasamos por un “recipiente” de riesgo biológico, donde nos retiramos la ropa, nos bañamos y nos vestimos con ropa esterilizada, la cual cambiamos cada cierto tiempo», vuelve sobre cada paso del protocolo que conoce al dedillo.

En el área de descanso, aunque mantiene los vestigios propios de un hospital, el ambiente baja sus decibeles de tensión. Incluso cuenta con una pequeño patio natural para tomar el sol y aire puro.

«El día que salimos dormimos bastante, pues junto al paciente es imposible. El resto del tiempo lo invertimos viendo televisión, nos dieron acceso a internet, podemos llamar por teléfono… Es una sala amplia solo para nosotros», aclara en tono aliciente quien se graduó como médico en 2016.

«Todos nos conocíamos de antes porque compartimos guardias, salas, pasillos del mismo hospital, pero ahora realmente hemos hecho un gran equipo, una familia. Aprovechamos cada vez que sale un dúo para actualizarnos del estado de salud del paciente, porque no se puede perder tiempo», refiere Liliana María.

En estos días, mientras las otras rutinas del colectivo quedan engavetadas hasta que todo peligro pase, una pregunta se reitera por las múltiples vías de comunicación: ¿Por qué aceptaron el reto?

«Esta fue la profesión que escogimos. Algunos piensan que el personal de salud se arriesga solo cuando sale del país y por otros intereses personales, pero no es así lo hacemos siempre porque es un deber», responde en forma de ráfaga el doctor Dieppa.

«Amo lo que hago. Me gusta ayudar y atender a las personas que lo necesiten. Estaba en servicio, cuando se conoció la noticia de que había dado positivo y se precisaba personal, así que no lo dudé, aunque esto implique estar lejos tantos días de quienes más quiero», agrega la «seño» Liliana, quien además no teme volver al ciclo si la situación epidemeológica se mantiene.

La cuarentena de estos siete héroes y una heroína, quienes escriben pasajes de la historia global, será todo un suceso que narrar al volver a sus casas. Mas en el caso de Yosbel Hidalgo la celebración tendrá un valor agregado: «El 18 de abril cumplo 30 años, y claro que será diferente, porque no todos los días se vive algo así, aunque estamos preparados por nuestra formación profesional a enfrentar situaciones extremas», concluyó.

Tomado de Periódico Juventud Rebelde

Autor: Xaily Gavilondo | Contáctenos
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