La incorporación de los estudiantes graduados en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) ha sido de gran apoyo para la Brigada Médica Cubana (BMC) en HaitÃ. Aunque son jóvenes, trabajan con mucha responsabilidad. Después del terremoto de enero del 2010 y durante la epidemia de cólera jugaron un papel fundamental. Se han integrado a todas las tareas de la BMC desde el punto de vista asistencial, docente e investigativo.
Estar en Haità tiene una gran repercusión en sus vidas, desde el punto de vista profesional y personal. Trabajar en esta misión crea en ellos el sentido del internacionalismo, uno de los principios de la medicina cubana y Latinoamericana.
Prueba de cuánto se ha dicho la ofrece el joven salvadoreño Gilberto Abraham Cañas, hijo de campesinos y graduado de la ELAM en el año 2011, donde comenzó a cursar estudios en el 2005.
“Desde pequeño querÃa estudiar medicina. Estudié en una escuela pública de mi paÃs y luego de terminar el preuniversitario me propuse alcanzar una beca e irme a Cuba a hacer la carrera de medicina. Era el primer hijo que salÃa de la casa y mis padres estaban muy tristes. Somos seis hermanos, cuatro varones y dos mujeres. Una de ellas está hoy en Cuba estudiando medicina, cursando el cuarto año y siguiendo mis pasos. De modo que serÃamos los dos primeros profesionales de la familia. Nuestros padres nos supieron guiar y educar. Llegué a Cuba y nunca los defraudé”.
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