Gracias a la vida, que nos regala una historia de mujer.
Espirituana de nacimiento, la mayor de cuatro hermanos, de padre labrador y madre ama de casa. Sin posibilidades de asistir a una escuela cercana a la vivienda, fue internada en un colegio de religiosas salesianas, donde cursa la enseñanza primaria. Por su expediente académico, las religiosas le proponen enviarla a estudiar el bachillerato a La Habana. Lo realiza en el  convento de las Dominicas Francesas. Termina el bachillerato en Ciencias y Letras, examina las asignaturas en el Instituto de Segunda Enseñanza del Vedado y posteriormente aunque quiere estudiar medicina, no se lo permiten por las normativas de las Dominicas Francesas.
Por ese motivo inicia la carrera de pedagogÃa en la Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva, tiene que revalorizar las asignaturas en el Instituto Pedagógico de la Universidad de La Habana. Es allà en la Universidad donde conoce y se integra al proceso revolucionario.
A principios del triunfo de la Revolución, logra librarse de los votos, y sale del convento en el cual la apodaban de “monja comunista”. Motivada por las circunstancias se persona ante Celia Sánchez, le manifiesta sus deseos de trabajar en el proceso, le ofrecen una plaza de maestra en la escuela de Capacitación “Campesinos de la Ciénaga de Zapata” dirigida por ella en el actual reparto Siboney. Fue delegada por Celia a acompañar a los campesinos que capacitaban en la escuela, para a conocer de sus familiares.
Le manifiesta a Celia Sánchez, su interés desde su condición de religiosa de estudiar Medicina. Ingresa en la Escuela de Medicina en 1962 recibe ayuda económica para poder realizar la carrera.
Durante la crisis de Octubre la movilizan para el Hospital de Santa Clara, donde estuvo todo el tiempo hasta que terminó la misma. Regresa a La Habana y pasa entonces una escuela de 15 dÃas de Sanidad Militar.Anualmente realizaba trabajos asistenciales en distintos lugares; Tacajó, Matas, Candelaria y otras.
En 1967 termina la carrera de Medicina, y en 1968 comienzo el servicio rural en la posta médica de Rancho Mundito, San Cristóbal, Pinar del RÃo. Después pasa al policlÃnico de San Cristóbal, regresa a finales de 1969 a tener su primer hijo. Comienza la residencia en AnatomÃa Patológica en el Hospital Militar Carlos J. Finlay, que la termina en Octubre de 1977. Dirige desde enero de 1978 ir el PoliclÃnico Aleida Fernández de la Lisa. Y del 78 al 83 al PoliclÃnico de Punta Brava. A finales de 1983 pide regresar al Hospital Carlos J. Finlay para examinar la residencia en AnatomÃa Patológica.
Se examina en 1991 presta servicios en el Instituto de Medicina Legal, y a finales de 1992, como patóloga en el Hospital Ginecobstétrico Docente Eusebio Hernández, donde en 1995 fue nombrada como Jefa del Departamento, cargo que ocupo hasta el presente.
Como docente e investigadora y vanguardia integral obtiene resultados satisfactorios, por lo que se le reconoce una trayectoria fructÃfera como embajadora de la salud. Ha realizado investigaciones que se presentaron en jornadas cientÃficas nacionales e internacionales, con premios obtenidos. Tutora de tesis de Grado y de Alumnos Ayudantes. Ha publicado varios artÃculos cientÃficos en revistas internacionales.
Por la obra de toda una vida,  el Consejo de Dirección de la ELAM la felicita de forma especial en este 8 de marzo.
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