El Dr. Gustavo Agustín Sánchez de Argentina escribió para la ELAM a propósito de este Aniversario ¨Mi experiencia en Cuba¨
A inicios del año 2004, arribamos a La Habana, Cuba 97 estudiantes argentinos becados para la carrera de medicina, en ese momento el objetivo de culminar la carrera parecía por lo menos lejano. Cada uno con una visión distinta de ese país caribeño. En mi caso la beca fue otorgada por la casa de la amistad argentino-cubana de Tucumán. Recuerdo que la gran mayoría de la delegación viajamos el 24 de febrero de ese año.
En cuanto a mi experiencia personal, me resulta difícil sintetizar lo vivido a lo largo de 6 años y medio en pocas líneas aunque parezca más una frase hecha que un testimonio, pudiera relatar lo grato que resulta (e impactante en mi caso) poder convivir y aprender de las más diversas culturas latinoamericanas, asiáticas y africanas.
Poder acceder a sus costumbres a partir de compartir el lugar de residencia y de estudio hace que se naturalice el estar compartiendo una ronda de mates con salvadoreños, nicaragüenses, brasileros, mexicanos, panameños, chilenos, ticos, chapines , por supuesto cubanos y hasta compañeros de otros continentes, como una rutina diaria natural y de esta forma entender y practicar el intercambio entre los pueblos desde lo cotidiano, claro que a veces lo que vivimos eso no logramos dimensionarlo en nuestra estadía allá en el caribe.
Pude además sentir el calor de un pueblo que me recibió con los brazos abiertos y con el que he creado vínculos inquebrantables, que me permitieron un acercamiento más humanode lo que es el proceso político, social y económico que se produce en ese país, de su significado histórico en personas concretas, de sus avances, de sus necesidades y las dificultades que se le imponen para que no pueda prosperar y convertirse en ejemplo para el resto de la humanidad, pero fundamentalmente de lo que verdaderamente significa una batalla de ideas.
Con esto quiero expresar que no sólo nos formamos como profesionales de salud, sino también pudimos acceder, de una manera un tanto peculiar a convertirnos en ciudadanos del llamado mundo periférico o en vías de desarrollo, de poder conocer sus creencias religiosas, sus costumbres, su música, su cine, literatura, etc. Desde su experiencia viva, en un intercambio permanente, en el contexto de la revolución cubana, compartiendo con todos ellos sus discusiones, sus anhelos, sus desafíos, sus luchas y sus logros, permite que podamos decir que para nosotros Cuba es, fue y será una escuela de vida.
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