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Martes 1 / enero / 2019

El médico de los pobres

Filed under: ¿Sabía que...? — Tania Izquierdo — enero 1st, 2019 — 8:00 am

Dr. Armando Carnot VeunlensEl 13 de enero de 1884, vió la luz en Matanzas, la Atenas de Cuba, Armando Carnot Veunles, devenido en médico y quien dedicó su carrera profesional a brindarle salud a los más necesitados. Hijo del cirujano dentista Alfredo Carnot D’Lisle, uno de los auxiliares más poderosos que tenía el Comité Revolucionario de Matanzas, y de Adolfina Veunlens Missimilly, ambos de descendencia francesa, nació en la calle Manzano, no. 42 esquina Jovellanos. Continue Reading »

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Domingo 21 / junio / 2015

Manuel García Suárez (1915-2001

Filed under: ¿Sabía que...? — Mirta Nuñez Gudas — junio 21st, 2015 — 11:32 am

Dr. Manuel García Suárez

Natural de la ciudad de Matanzas, Cuba. Médico, especialista en radiología, fundador en su provincia de la especialidad de Radiología Pediátrica.

Cursó los estudios primarios en el colegio “ La Luz ” de la ciudad que lo vio nacer. Se gradúa de bachiller en Ciencias y Letras en 1934, y ese mismo año matricula en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana. Siempre honró, reconoció y resaltó las virtudes de sus maestros. Sintió especial admiración por profesores como Russinyol, Arturo Echemendía y Manuel Labra entre otros, y ya en la Universidad por el Profesor Ángel Arturo Aballí.

Fue militante del Socorro Rojo Internacional y Secretario de Organización de la célula a la que estaba incorporado.

Recién graduado de Medicina, en el año 1942, comenzó a trabajar como médico honorario en el Hospital de Homicultura de Matanzas. Después, como médico general en el pueblo de San Nicolás de Bari, provincia Habana, en 1943. Posteriormente desempeñó la plaza de médico del Dispensario, en la ciudad de Matanzas, del Patronato para la profilaxis de la Sífilis, Lepra y enfermedades cutáneas.

En noviembre de 1945 había sido designado Médico Radiólogo de la clínica privada “Centro Médico” de Matanzas, que después pasó a Mutualismo Integrado y actualmente es el Hospital Pediátrico Universitario “Eliseo Noel Caamaño”. En diciembre de 1961 se decide la intervención del centro, se integran a un nuevo organismo todas las clínicas privadas de la ciudad; es entonces designado director del mutualismo integrado, nombre que en definitiva recibió la nueva organización.

Fue radiólogo honorario del Hospital Militar de Matanzas desde su fundación hasta 1972.

Trabajó a partir de 1945 en su consulta privada de Radiología, hasta que entregó la misma después de 1959 . En esos años tuvo que competir con un afamado radiólogo matancero, el Dr. Mario Dihigo, con quien mantuvo una estrecha amistad. Dihigo, ya retirado, iba a dar fe de vida semanalmente a su amigo al Departamento de Radiología del Hospital Pediátrico; el Dr. García lo visitaba, también con frecuencia, en su casa.

Es, en Matanzas, uno de los fundadores y más notorios especialistas en el mundo de los rayos X, padre además de la radiología pediátrica. Marcó con su pensamiento y acción todos los lugares por donde pasó. Su visión del mundo, su doctrina y vocación pedagógica lo llevaron a servir y a luchar por el bienestar del hombre y sus bienes más queridos, los niños.

Con conocimientos enciclopédicos de radiología y enfermedades de niños y adolescentes y una maestría exquisita en el arte de la medicina, fue el encargado de crear un departamento de Radiología Pediátrica, totalmente independiente y sin el lastre del pensamiento de la radiología general. Su trabajo hizo reconocer ese departamento, incluso, más allá de la provincia. Sembró de esa manera en nosotros la pasión por la radiología pediátrica; semilla que marca nuestro quehacer diario en beneficio de los niños.

Demostró curiosidad, tenacidad y vocación ante el estudio científico y una marcada inquietud por la literatura y las artes. Mantuvo una estrecha amistad con el Cuentero Mayor (Onelio Jorge Cardoso).

Fue creador de las tertulias “Ciencia en la UNEAC”. Rubén Vázquez llevó sus cuentos, para que el profesor García les diera el visto bueno. Notablemente hábil con la palabra oral y escrita y una semántica exquisita, sus artículos son buenos ejemplos de lenguaje y redacción.

Su labor intelectual está avalada por la participación en numerosos cursos, talleres, seminarios, jornadas científicas y congresos, tanto nacionales como internacionales, y un copioso número de publicaciones, con su “Radiología Convencional en Pediatría”, cual la “Adoración de los Magos” de Leonardo, la que tenemos el compromiso de culminar.

Tampoco le faltó el tiempo para dedicarse a temas históricos y por su sobresaliente trabajo como historiador la sociedad de Historia de la Medicina en Matanzas lo declara su Presidente de Honor, mientras que el Museo y el Archivo Provincial lo reconocen como colaborador.

Vivió cada hora de su vida y la mayor parte de ella la dedicó al estudio, a enseñar y a la especialidad, a la que ofreció todo cuanto se puede dar. Ello era su vida misma. Fue fundador de la docencia médica superior en la provincia y de la Universidad de Matanzas en el área de las Ciencias Médicas. Su arte y estilo propio le permitió llevar a todos sus alumnos a un conocimiento integral; en su proyección pedagógica, supo formarlos para la vida, con un compromiso social constante.

Muchos de los actuales profesores de diversas especialidades y un grupo mucho mayor de médicos y especialistas fueron sus alumnos en pregrado. Todos los radiólogos formados en la provincia desde los años 70 y un número mayor de pediatras han sido sus alumnos, aunque residentes y especialistas de muchas otras especialidades recibieron sus enseñanzas.

Como manantial inagotable de amistad, principios y conocimientos, la enseñanza no terminaba con la graduación y mucho más que Medicina y Radiología enseñaba. Su vasta sabiduría le permitía disertar en cualquier momento sobre prácticamente cualquier tema. Inspirando fe y cariño a la tarea de formación, mostrando un juicio amplio, una acción cordial y exhibiendo con sencillez una mente para ver de lejos, pronto adquirió la categoría, a nuestro modo de ver, la más importante, por el afecto que en sí misma encierra, de “El Profe”.

Sus alumnos y amigos lo caracterizan en presente. Fuerte y tierno a un mismo tiempo; sus críticas nunca ocasionaron dolor, sus consejos siempre fueron buscados y los secretos, incluso los más íntimos, se revelaron con facilidad ante tal personalidad. Su local de trabajo era lugar acogedor donde podía tratarse cualquier asunto o problema.

Pero no sólo nosotros reconoceríamos sus excepcionales cualidades como formador. El Rector de la Universidad de Matanzas le confiere la Medalla “XX Aniversario” en reconocimiento a su labor en el desarrollo de la Educación Superior (mayo 9, 1992); el Ministerio de Educación de la República de Cuba le otorga la medalla por la “Educación Cubana” (noviembre 3, 1992); la Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas le otorga la distinción “Mario E. Dihígo Llanos”, por su destacada contribución al desarrollo de la extensión universitaria en esta institución (abril 4, 1996); luego, en noviembre de 1997, el Ministerio de Educación Superior le concede la condición docente especial de Profesor Consultante.

Trabajador incansable, mostró siempre el ejemplo personal como la principal forma de enseñar. Su trayectoria se convirtió así en ejemplo de superación constante y modelo de vida personal, avalados por múltiples y reiterados reconocimientos a su quehacer, que van desde la condición casi constante de destacado o de avanzada en el centro, hasta la de Vanguardia Nacional, invitado a actos centrales por el Día Internacional de los Trabajadores y relacionadas con su labor científica y asistencial. Le fueron conferidas también las medallas “Manuel Fajardo” y “28 de Septiembre”, ambas en las sedes nacionales de los organismos que las otorgan.

Si prescindimos de cualquier adjetivo, que además no nos hubiera agradecido, podemos intentar resumir que fue ante todo y más que todo: un Maestro, y por mucho tiempo no tuvimos mayor riqueza que la de tener su sensatez y su afecto a nuestro lado.

Creó valores y marcó la Medicina en Matanzas con su personalidad y cubanía. Fiel hijo de ésta decidió mantenerse entre nosotros… y siempre, abrazado por el San Juan y el Yumurí.

La sociedad matancera se enorgullece de un hijo así y le ofrece muestras de admiración y respeto otorgándole las condiciones de: “Hijo Destacado” (1982), la Medalla por el Tricentenario de la Ciudad (octubre 1996, precisamente en los actos por el tricentenario de Matanzas) e Hijo Ilustre (primera ocasión entregada post mórtem, febrero 2005, en el marco del “Imágenes entre Puentes” de ese año).

Se preparaba para otra jornada en el hospital cuando la muerte le sorprende a los 86 años. Salvando obstáculos con buen ánimo y más voluntad, luchando día a día contra las limitaciones que el tiempo y las enfermedades le imponían: operado de cáncer de colon; luego en vejiga y próstata, diagnosticados por él mismo; además de diabetes y cardiopatía isquémica (la que en definitiva le priva de la vida) se mantuvo trabajando hasta el último día. Cuando su andar no fue el mismo, se apoyó en un bastón, pero siguió subiendo a Simpson en las mañanas; hasta que fue aconsejable que familiares o amigos lo acompañaran, hecho que se convirtió, por demás, en breve, pero exquisito recorrido por parte de la ciudad; sin rendirse.

Frutos de la hermosura del hogar que constituyó, cobijado por el amor, lo sobreviven su Sarah, quien refuerza el axioma “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”; dos hijos, cinco nietos y tres biznietos.

El profesor García Suárez perteneció a la desconcertante estirpe de médicos que aparecen de cuando en cuando, pero, no es por su trabajo como médico por lo que exclusivamente “Manolo” debe ser recordado, es también la trascendencia de su obra y el relieve extraordinario de su figura humana, de capacidad increíble, lo que le ha ganado un lugar en nuestra historia. Es un paradigma, que la comunidad científica e histórica de Matanzas tiene el deber de imitar.

Fuente: Profesor Manuel García Suárez. In Memoriam.  Ferreira Moreno V, Montes de Oca Rodríguez E y Hernández Rodríguez N. Rev. Med. Electr. 2007;29(2).

Disponible en: http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202007/vol2%202007/tema18.htm

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Viernes 20 / septiembre / 2013

Falleció el Profesor Juventino Acosta Mier

Filed under: Obituario — Mirta Nuñez Gudas — septiembre 20th, 2013 — 9:58 am

Fallece el Profesor Juventino Acosta Mier, urólogo y especialista en Medicina Tradicional de Matanzas

Juventino Acosta MierEn la tarde del pasado 17 de septiembre, casi al cumplir 82 años, falleció en su ciudad natal el eminente urólogo y especialista en Medicina Tradicional, Juventino Acosta. Llegue nuestras condolencias a sus familiares, amigos y compañeros de labor.

Nació el 26 de septiembre de 1931, en la ciudad de Matanzas, en el seno de una familia pobre. Cursó sus estudios de primaria en la escuela pública, más tarde en el Instituto de Segunda Enseñanza de Matanzas.

Ingresa en la Escuela de Medicina en la Universidad de La Habana en 1950, siendo interrumpida su carrera por el cierre de las aulas universitarias. Al triunfo de la Revolución se reincorpora a los estudios y se gradúa como médico en 1962, realizó el servicio Social Rural en el Hospital de las Minas de Nicaro, antigua provincia de Oriente.

Realiza la especialidad de Urología, en el Hospital Calixto García, se gradua en 1965, y a solicitud de la dirección del Ministerio de Salud Pública, pasa a trabajar en el Hospital Vladimir Ilich Lenin de Holguín, como jefe de servicio de Urología, allí trabajó para iniciar el servicio de la especialidad y creó las condiciones necesarias para fundar la Facultad de Medicina.

Posteriormente, es trasladado a su natal provincia de Matanzas para llevar a cabo una tarea similar, esta vez en el Hospital “José Ramón López Tabrane”, en el año 1970. Allí contribuyó a la fundación de la Facultad de Ciencias Médicas de esta provincia.

En 1978, es designado para realizar estudios en el Hospital NECKER de París, en una investigación acerca de los tumores de próstata. Posteriormente, en 1982, marcha a cumplir Misión Internacionalista en la República Popular de Angola, de donde regresa con condecoraciones por su magnífica labor como médico.

En 1993, momento vital de su actividad profesional, funda la Clínica Provincial de Medicina Natural y Tradicional “Dr.¨Mario E. Dihigo” de Matanzas, fue su Director hasta 2006, trabajó arduamente en la consolidación de una Medicina Integral, destacándose en el tratamiento de los tumores de próstata. Es designado en 1999 a cooperar con la tarea de organización y desarrollo de la Misión Médica en la República de Gambia.

Poseía los Títulos de Especialista de Segundo Grado en Urología desde 1976, Profesor Titular y Profesor Consultante desde 1986, Miembro del Consejo Científico de la Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas y desde el año 2010 miembro del tribunal de examen para profesores auxiliares y titulares de la Universidad Médica de Matanzas.

Fue un colaborador activo en el movimiento del Forum de la provincia de Matanzas y obtuvo el Premio CITMA del año 2001, además de participar en diversas jornadas científicas y congresos nacionales e internacionales.

Ostentaba varias distinciones:
Medalla Internacionalista en la República Popular de Angola, Piti Fajardo, Mariana Grajales, Jesús Menéndez, Tricentenario de la Ciudad de Matanzas, Medalla por la Educación Cubana, Educador Ejemplar, Lázaro Peña. Obtuvo la distición Vanguardia Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud por más de cinco años, y además recibió diferentes reconocimientos en el Hospital José Ramón López Tabrane, donde laboró durante por más de dos décadas.

Fue miembro del cuadro de honor del Ministerio de Salud Pública al cumplir 50 años en la docencia médica.

El Dr. Juventino Acosta Mier estuvo laborando hasta el último momento en el Centro de Medicina Natural y Tradicional que fundara en 1993, dedicando todo su esfuerzo al desarrollo de una verdadera medicina integral.

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Viernes 16 / septiembre / 2011

Aniversario 90 de la revista Médica, de Matanzas

Filed under: aniversario,General — Mirta Nuñez Gudas — septiembre 16th, 2011 — 7:32 am

Aniversario 90 de la revista  Médica, de Matanzas
MédicaRecientemente la revista Médica, ahora devenida  Médica Electrónica, cumplió 90 años de existencia. El primero de julio de 1921 vio la luz su primer número, por lo que se convierte en una de las revistas científicas de las Ciencias Médicas más antiguas del país y la primera de su tipo en la provincia de Matanzas, que aborda aspectos de medicina y cirugía.

Como expone la Dra. Letier Pérez Ortiz  en su artículo La revista Médica. Apuntes para su historia publicado en Médica Electrónica, volumen 28, número 3 del 2006, Médica guarda en sus páginas trabajos científicos, actualizaciones terapéuticas, cartas, caricaturas, editoriales especiales, fotos, cuentos, homenajes a personalidades e instituciones y toda una historia de eventos médicos que han tenido lugar en la otrora Atenas de Cuba, haciéndola sitio de referencia de historiadores y galenos en cada edición. La autora hace un ameno recorrido por la revista desde su nacimiento y la reafirma como una de las publicaciones médicas cubanas más antiguas que aún existen, motivación suficiente para que profesores, técnicos y estudiantes de la salud publiquen en sus páginas, verdadero monumento de historia y profesionalidad.

Médica ha tenido cuatro períodos de publicación: de 1921-1930, de 1942-1954, de 1984-1990 y desde 1997 hasta la actualidad en que existe en formato electrónico.

La Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas, su Centro Provincial de Información y todo el colectivo de la Editorial de la revista Médica Electrónica festeja este nonagésimo aniversario de su fundación por el prestigioso médico matancero Dr. Mario Emilio Dihigo Llanos (1895-1978) y expresa su compromiso por mantener viva la llama de la información científica que en sus páginas se publica, garantizando la calidad de sus artículos y divulgando el quehacer científico de las Ciencias Médicas en la provincia.
Matanzas, 12 de Septiembre del 2011.

Consejo Editorial  de Médica Electrónica

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Viernes 24 / diciembre / 2010

Premio Nacional Pedagogía 2010 al DrC. Julio Font Tió

Filed under: Actualidad — Mirta Nuñez Gudas — diciembre 24th, 2010 — 7:47 pm

Premio Nacional Pedagogía 2010 al DrC. Julio Font Tió
La Asociación de Pedagogos de Cuba (APC) otorga dicho Premio al Doctor en Ciencias, Profesor Titular de la Universidad de Ciencias Médicas de Matanzas y Miembro de Honor de la Sociedad Cubana de Cirugía, Dr. Julio Font Tió, en el día en que se conmemora el Aniversario 49 de la Declaración de Cuba como Territorio Libre de Analfabetismo y por el Día del Educador. En el acto, se destacó que el profesor mereció tan alta distinción por sus aportes a la investigación y a la docencia en la formación de muchas generaciones de cirujanos. Infomed se suma a dicha congratulación y le trasmite felicitaciones al eminente profesor.
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