Tag Archive 'estados unidos'

Viernes 15 / marzo / 2019

Penicilina vs. Sífilis: primeros pasos

Filed under: ¿Sabía que...? — Mirta Nuñez Gudas — marzo 15th, 2019 — 4:00 am

JF Mahoney - penicilina vs sífilisCuando el científico alemán Paul Ehrlich presentó a Salvarsan (arsfenamina, compuesto orgánico sintetizado a partir del arsénico) para el tratamiento de la sífilis en 1910, fue considerado como un medicamento maravilloso. Durante siglos, los médicos habían utilizado mercurio y una variedad de otros compuestos para tratar la sífilis sin gran éxito. Salvarsan y otros medicamentos arsenicales representaron un avance significativo en la terapia de sífilis y se convirtieron en el tratamiento estándar para la enfermedad. Continue Reading »

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Lunes 17 / abril / 2017

Greider, Carolyn Widney (1961 -), Premio Nobel en Medicina o Fisiología

Filed under: ¿Sabía que...? — Mirta Nuñez Gudas — abril 17th, 2017 — 9:17 am

Carolyn W. GreiderEn el año 2009 Carolyn Greider recibió junto a Elizabeth Blackburn y Jack Szostak el Premio Nobel de Medicina o Fisiología por haber descubierto la enzima telomerasa.

Bioquímica estadounidense, nació en San Diego, California el 15 de abril de 1961, hija de un matrimonio de científicos, el padre era físico que trabajó en el campo de la energía nuclear y la madre botánica se desempeñó en el campo de la micología y la genética. Tenía un hermano un año mayor que ella con quien compartió toda su vida escolar. La madre falleció cuando Carolyn tenía seis años de edad.

Desde niña tuvo serias dificultades con la gramática, años más tarde supo que tenía una dislexia. Estas dificultades pudo sortearlas con la ayuda de su padre, quien le ayudó a concentrarse para con perseverancia ir venciendo los obstáculos.

Carol estudió en la Universidad de Santa Bárbara en California, allí hizo una Licenciatura en Biología (1983), después continuó en la Universidad de Berkeley en Biología Molecular y allí fue alumna de Elizabeth Blackburn. Su profesora le enseñó que en la investigación “obtener la respuesta correcta es más importante que obtener una respuesta que esperas encontrar”.

Luego de unos años de trabajo Carol y Elizabeth descubrieron, en 1985, la telomerasa, enzima que forma los telómeros durante la duplicación del ADN y que es responsable del mantenimiento de los cromosomas.

Ambas investigadoras se dedicaron con pasión y ahínco a investigar esta enzima y demostraron que es capaz de mantener los telómeros siempre jóvenes; los telómeros se encuentran en los extremos de los cromosomas e intervienen en el envejecimiento celular.

La tesis post-doctoral de Carol concluyó en 1987 y continuó sus investigaciones en el Laboratorio Cold Spring Harbor en New York, allí trabajó 6 largos años con Cal Harley estudiando el papel de la enzima en el cuerpo humano. Como resultado de este trabajo pudieron determinar que la telomerasa se reactiva en las células cancerosas e interviene en la formación tumoral. El resultado de estos trabajos fue publicado en 1990 y así se convirtió en Investigadora Asistente.

En 1993 se casó y tuvo dos hijos, luego en 1997 fue a trabajar a Maryland en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore donde aún permanece trabajando como catedrática de biología molecular y genética.

En el año 2003 fue elegida miembro de la Academia Nacional de Cienicas.

En el año 2009 recibió junto con Elizabeth Blackburn y Jack Szostak el Premio Nobel de Medicina.

Carol Greider ha recibido numerosos premios prestigiosos. Premio Albert Lasker por Investigación Médica Básica (2006) junto con Elizabeth Blackburn y Jack Szostak.
Premio Louisa Gross Horwitz (2007) junto con Elizabeth Blackburn y Joseph G. Gall.
Premio Paul-Ehrlich y Ludwig-Darmstaedter (2009) junto con Elizabeth Blackburn.

Fuente: https://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/2009/greider-bio.html

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Miércoles 4 / junio / 2014

Las consecuencias del tabaquismo en la salud: 50 años de progreso, Informe de la Dirección General de Servicios de Salud, 2014

Filed under: Navegando — Mirta Nuñez Gudas — junio 4th, 2014 — 8:11 am

Las consecuencias del tabaquismo en la salud: 50 años de progreso, Informe de la Dirección General de Servicios de Salud, 2014
Informe tabaquismo 2014Hace ya 50 años que se sabe que las personas que fuman cigarrillos tienen muchas más probabilidades que las personas que no fuman de tener ciertas enfermedades y de morir a causa de ellas. En los Estados Unidos, más de 20 millones han muerto a causa del cigarrillo desde 1964. La mayoría de estas muertes se produjeron en adultos que fumaban, pero 2.5 millones ocurrieron en personas que no fumaban y respiraron humo de segunda mano, o sea, aire contaminado con el humo de cigarrillos de otras personas.
Los adultos no son los únicos que sufren debido al tabaquismo.En la actualidad, cerca de la mitad de los niños entre 3 y 18 años en este país están expuestos regularmente al humo de cigarrillos, ya sea en la casa o en otros lugares donde todavía se permite fumar.

La industria del tabaco ha estado estimulando a los niños para que comiencen a fumar tempranamente.

Texto del resumen ejecutivo en español

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Lunes 20 / enero / 2014

Low Birth Weight Outcomes: Why Better in Cuba Than Alabama?

Filed under: Cuba: logros en salud — Mirta Nuñez Gudas — enero 20th, 2014 — 9:35 am

Low Birth Weight Outcomes: Why Better in Cuba Than Alabama?
J Am Board Fam MedNeggeers Y y Crowe K. J Am Board Family Med. JABPM. March-April 2013 vol. 26 no. 2 187-195. doi 10.3122/jabfm.2013.02.120227

Comentario del artículo realizado por el DrC. Fernando Domínguez Dieppa,  Especialista de II Grado en Pediatría y Neonatología, Profesor e Investigador Titular. Pasado presidente de la Sociedad Cubana de Pediatría y Editor del sitio de Pediatría del Portal de Infomed.

Las autoras de este artículo nos recuerdan que el bajo peso al nacer es el factor aislado más importante vinculado la mortalidad neonatal y un determinante significativo de la posneonatal, así como que estos niños tienen un elevado riesgo de padecer serios problemas de salud como trastornos respiratorios, parálisis cerebral y retraso mental. Para dar respuesta a la pregunta que da título al trabajo ambas viajaron a Cuba e intercambiaron con médicos, investigadores y profesionales dedicados a la salud materno infantil del Instituto de Nutrición e Higiene.
Exponen sus consideraciones en relación con cuatro factores de riesgo para el bajo peso al nacer que tienen prevalencias con diferencias significativas entre Cuba y Alabama: Hábito de fumar, anemia, ganancia de peso durante el embarazo y la atención prenatal. Consideran que la implementación de estrategias similares a las implementadas en Cuba como son la atención prenatal en clínicas comunitarias de base (consultorios y policlínicos) y los hogares maternos para las embarazadas de alto riesgo, junto con una rutinaria suplementación de vitmanias y minerales, sin costo para las gestantes, podrían mejorar significativamente el indicador de bajo peso al nacer en Alabama y en todos los Estados Unidos.
Concluyen que modificar la práctica actual de los cuidados prenatales en los Estados Unidos hacia un modelo más flexible, en frecuencia, cotenido y tiempo designado para identificar el riesgo materno fetal, puede mejorar los pobres resultados alcanzados en el bajo peso al nacer.
Por último expresan, que dados los retos actuales de proveer cuidados de salud asequibles deberían realizarse sinceras investigaciones y discusiones de tales estrategias tanto a nivel médico como gubernamental para poder impactar efectivamente en la salud de las futuras generaciones.

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Domingo 17 / octubre / 2010

La Reforma Sanitaria en Estados Unidos: crónica de una decepción

Filed under: Enfoques — Mirta Nuñez Gudas — octubre 17th, 2010 — 2:12 pm

La Reforma Sanitaria en Estados Unidos: crónica de una decepción
Con este título, Luis Carlos Silva Ayçaguer analiza el significado de la Ley de Reforma de la Salud Pública firmada hace algunos meses por el presidente de los Estados Unidos.


Rev. Cubana de Salud PúblicaEl marco en que se gestan las nuevas regulaciones
El día 21 de marzo de 2010, tras un año de trámites y discusiones en el Congreso de EE.UU., se produjo la aprobación por dicho órgano de una ley de reforma de la salud pública, la cual fue firmada a renglón seguido por el Presidente Barack Obama. Los titulares y despachos de prensa que de inmediato inundaron el planeta destacaban el acontecimiento como un hito histórico hacia la instauración de un sistema de cobertura médica universal para la población de los EE.UU. Se trató sin duda de un notable éxito político para la actual administración, pero todo indica que entorno a tan trascendente tema, se padece de un notable desconocimiento de lo que dicha regulación realmente significa y, por tanto, de lo que no significa.Se trata, desde luego, de un paso de avance en el único país del mundo desarrollado donde, con la sola excepción de dos programas de alcance reducido (Medicare, que deriva financiación federal para cubrir el 52 % de los gastos sanitarios de los ancianos y Medicaid que, como su nombre indica, constituye una ayuda, en este caso para familias con muy bajos ingresos), la salud fue transformada en una mercancía gestionada por la voracidad sin límites de las grandes aseguradoras y las empresas privadas que ofrecen servicios médicos.El contexto en que se discute la ley es el siguiente. Casi 50 millones de estadounidenses no disfrutan de cobertura médica alguna, sea por no clasificar como elegible para ninguno de los dos programas médicos arriba mencionados, sea por no tener recursos para sufragar una póliza privada. El elevadísimo precio de los servicios médicos constituye la primera causa de quiebra personal, de hecho, el 60 % de las bancarrotas individuales que se producen en EE.UU. corresponden a personas arruinadas por las facturas médicas.1 David Himmelstein, investigador en temas económicos de la Universidad de Harvard, ha estimado que el número anual de fallecimientos debidos a la falta de aseguramiento sanitario supera los 100 000 y 300 000 personas son rechazadas cada año en los servicios hospitalarios de urgencia debido a que no pueden garantizar el pago de la atención que recibirían.2En este marco, el cacareado avance que supone la Ley de Reforma es tan relativo, limitado y mediatizado que sobran motivos para la inquietud y la precaución. No cabe esperar que EE.UU. pueda mejorar sustantivamente su actual lugar 37 en el mundo en cuanto a resultados en servicios de salud, ni el número uno que ostenta en cuanto a los costos de sus servicios.3

Insertada como promesa en el programa electoral de Barack Obama, la propuesta inicial se orientaba a la creación de un sistema público, financiado por el Estado, que cubriría a toda la población y pagaría la mayoría de las facturas. El Gobierno, además, negociaría directamente con los proveedores de atención el precio de los servicios, algo similar al sistema canadiense, cuyo esquema de financiación pasó de ser el mismo que regía en EE.UU. a un sistema que eliminó las compañías de seguros y transfirió el contrato de los servicios al dominio público.Obviamente, tal proyecto afectaba medularmente a las aseguradoras. Y he aquí que los encargados del lobby de dichas empresas invirtieron unos 400 millones de dólares para pagar a los legisladores que tenían que elaborar la ley. Por cada miembro del Congreso hay registrados seis lobbistas especializados en tráfico de influencias en materia sanitaria. Como bien dice el portugués, Boaventura de Sousa, doctor en Sociología del Derecho por la “lobby es la forma legal que asume en Estados Unidos lo que en el resto del mundo se denomina corrupción”.4 Los resultados de tal esfuerzo de los negociantes han sido notables.

¿Qué cabe saludar en esta reforma?
En principio resultarán beneficiados los casi 50 millones de ciudadanos que carecen de cobertura alguna y que, de acuerdo al cronograma previsto, dentro de cuatro años, podrán adquirir pólizas de las aseguradoras privadas mediante desembolsos inferiores a los que se requieren actualmente. Las prestaciones dependerán en cualquier caso de lo que cada cual pague según variados esquemas posibles. Aquellos cuyo nivel adquisitivo sea tan bajo que no puedan sufragar el gasto exigido por el más económico de ellos, podrán solicitar al gobierno un subsidio con ese fin.Por otra parte, las iniquidades más flagrantes perpetradas por las compañías de seguros, que excluyen a quienes padecen enfermedades crónicas, serían eliminadas. Abarca además, a casi todas las personas que residen legalmente en EE.UU. (quedan relegados los millones y millones de residentes que han inmigrado y se hallan en situación irregular). Los empresarios estarán obligados a ofrecer un seguro a sus trabajadores, aunque ello a su vez repercutiría en el salario devengado por estos.Pero mirada a fondo, no se trata de una reforma de la sanidad, en rigor, estamos ante una reforma del sistema de seguros sanitarios.

Una victoria de las empresas que negocian con la salud
Gracias a la ley, EE.UU. tendrá en el futuro cercano un rasgo singular: todos sus ciudadanos estarán obligados a comprar un seguro, del mismo modo que cualquier persona que posea un coche tiene que asegurarlo. Quien no lo haga, será multado. Aunque resulta insólito que las personas sean tratadas como si fueran automóviles (con el agravante de que un ciudadano siempre tiene la opción de no adquirir uno, a la vez que solo dejando de existir puede librarse de la obligación de asegurarse), el asunto no sería tan grave si el asegurador fuera el Estado. A fin de cuentas, en tal caso estaríamos ante una manera de conseguir que los sanos subsidiaran a los enfermos.

Una advertencia final

Es crucial que se comprenda que este modelo no va a eliminar las raíces del problema sanitario en EE.UU. Como ha advertido la organización “Médicos para un Programa Nacional de Salud” (Physicians for a Nacional Health Program), una asociación que agrupa a 17 000 médicos norteamericanos, ocurrirá todo lo contrario, ya que es demencial poner la salud en manos de una industria del seguro privado, exclusivamente movida por la búsqueda del beneficio. Al contrario, va a enriquecer aún más a estas compañías de seguro y a reforzar su enorme poder actual.6

Pero he aquí que toda la presión de las empresas aseguradoras se concentró en evitarlo. Se llegó a considerar que hubiera un aseguramiento público opcional, que compitiera con el privado y cancelara la posibilidad de que este último conservara el monopolio, y por ende, la discrecionalidad en el precio de sus ofertas. Pero incluso esa alternativa fue finalmente descartada por el Gobierno y los legisladores del partido demócrata, incapaces de resistir la presión y las maquinaciones de las mismas empresas, que invierten también escandalosas sumas de dinero para financiar las campañas electorales de los candidatos.

Como atinadamente señala Randall Wray, analista económico norteamericano, se arriba así a una manera especialmente cara de quitar dinero a los sanos para dárselo a los enfermos, en un modelo en que “para el conjunto agregado siempre es un mal negocio, porque tenemos que pagar los costes de contratar la aseguradora más los beneficios de ésta”.5 Dicho de otro modo, se obliga a 50 millones de personas a pagar a compañías privadas, las cuales se embolsarán como mínimo 447 mil millones de dólares de los contribuyentes destinados a subvencionar la compra de sus pólizas. Ha de tenerse en cuenta que una gran cantidad de estos individuos carecían de un seguro porque así lo habían decidido, no porque les fuera imposible costearlo. Simplemente, preferían afrontar sus problemas de salud si tuvieran la mala suerte de padecerlos en el futuro y, mientras tanto, sintiéndose esencialmente sanos, se libraban del cuantioso drenaje de recursos que pasarían de sus bolsillos a las arcas de las aseguradoras. Mal negocio para quienes les duele tanto el dinero que pierden como el que dejan de ganar. De modo que las empresas actuaron diligentemente para lograr una reforma que fuerza a los sanos a pagar las primas.

No en balde, estas empresas están de plácemes. Y no casualmente el precio de las acciones de las mayores compañías de seguros sanitarios se elevó -de 20 a 35 dólares- al día siguiente de que el Presidente Obama firmara la Ley de Reforma Sanitaria. Súmese el hecho de que, según consigna el académico catalán Vicente Navarro, el 31% de todo el gasto sanitario en EE.UU. es debido a costes administrativos (400 000 millones de dólares al año), que incluyen las elevadísimas remuneraciones y salarios a los directivos de tales compañías, además de gastos de supervisión, inspección, marketing y otros.1

“Nos comprometemos a seguir luchando”, concluye dicha asociación, “por el único remedio equitativo, financieramente responsable y humano, a nuestro desbarajuste en cuanto a la salud: un seguro de salud único y nacional, una versión mejorada y válida para todas y todos del Medicare.”

Adoptar una estrategia similar a la estadounidense en cualquier país europeo, por ejemplo, constituiría un retroceso devastador. No es una advertencia gratuita: hace tiempo que las fuerzas retrogradas acarician esa perspectiva. De hecho, ya insinúan o afirman que EE.UU. dispone ahora de cobertura universal. Repárese en el titular manipulador aparecido en la primera plana del rotativo español El País el día 23 de marzo de 2010: “La Ley ofrece cobertura universal por primera vez en EE.UU.” Un ofrecimiento es algo que se acepta o no, lo único verdaderamente universal de esta reforma es la obligación de traspasar dinero a los empresarios.

Luis Carlos Silva Ayçaguer

Fuente: Rev. Cub. Salud Publica. 2010; 36(4). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/spu/vol_36_04_10/spu01410.htm

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Viernes 10 / septiembre / 2010

Cancer statistics, 2010

Filed under: General,Revistas núcleo — Mirta Nuñez Gudas — septiembre 10th, 2010 — 10:29 am

Cancer Statistics, 2010
Jemal A, Siegel R, Xu J, y Ward E. CA Cancer J Clin 2010; 60:277-300. doi: 10.3322/caac.20073
CA Cancer Journal for cliniciansEl cáncer es un preocupante problema de salud, no solo en Estados Unidos sino en muchas otras partes del mundo. En la actualidad, uno de cuatro muertes en ese país ocurre por cáncer. Este artículo es una revisión de las estadísticas del cáncer, incluidas la incidencia, la mortalidad, el promedio de sobrevida y la cantidad de nuevos casos y de muertes en 2010.

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