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Sábado 28 / marzo / 2015

Carlos Manuel Ramírez Corría (1903-1977)

Filed under: ¿Sabía que...? — Mirta Nuñez Gudas — marzo 28th, 2015 — 10:04 am

Carlos Manuel Ramírez CorríaReconocido neurocirujano cubano. Nació en San Luis, en las provincias del oriente cubano. Comienza a estudiar medicina, costea sus estudios trabajando como analista de un Laboratorio Clínico y redactando conferencias de Matemáticas superiores.

En 1925 el eminente biólogo argentino Dr. Joaquín Llambías, rector de la Universidad de Buenos Aires, le ofrece el cargo de profesor del Instituto de Anatomía Patológica aún sin haber terminado la carrera y viaja hacia Buenos Aires. En 1924 es nombrado miembro fundador de la Sociedad Argentina de Biología y presenta en la primera sesión científica de esta sociedad el trabajo “Las formaciones braunerianas gástricas”, Ramírez Corría tenía entonces 24 años y aún no era médico graduado.

Regresa a Cuba y se termina la carrera en 1927, durante la tiranía de Machado militó en las filas revolucionarias, fue perseguido y tuvo que salir clandestinamente rumbo a Haití donde atiende a leprosos y hace profilaxis antituberculosa en zonas rurales apartadas.

A finales de esta década viaja a París para proseguir sus estudios, por su vinculación con la Anatomía Patológica se convierte en discípulo del Dr. Clovis Vincent del Hospital “La Pitie” de París, quien fuera posteriormente fundador de la neurocirugía en Francia. Esta relación decide su camino. Luego profundiza la especialidad en España con el histólogo Don Pío del Río Ortega y el fisiólogo Santiago Ramón y Cajal, en el Instituto de Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid; y en Buenos Aires, con el Dr. Bernardo Houssay, estos dos últimos Premios Nobel de Medicina.

De regreso a Cuba, en 1934 consigue trabajar en el Hospital Universitario “General Calixto García” de la Habana. Entra a oposición por la Cátedra de Anatomía Patológica y en muy reñidas lides la gana. Allí trabajó en un sótano para las consultas y en un salón de operaciones. Creado un mínimo de condiciones comienza a formar especialistas en Neurocirugía, tan necesarios para un país subdesarrollado. Desde entonces y hasta su muerte se dedicó a la asistencia, docencia e investigación en varias ramas de la medicina, específicamente en técnicas de la naciente especialidad que hizo crecer. Día por día, después de su labor asistencial, docente e investigativa comenzaba la consulta que duraba hasta altas horas de la noche.

A lo largo de su vida fue Profesor consultante de la Universidad de La Habana e impartió numerosas conferencias en México, La Plata, Caracas y Los Andes.

Fue Ministro de Salud durante 1949, pero decide renunciar por no tener el apoyo del gobierno para solucionar los problemas de su Ministerio. Durante este año logra fundar el 1er Servicio de Neurocirugía en el Hospital Universitario “General Calixto García” que dirigió por el resto de su vida.

Mientras realizaba sus labores neuroquirúrgicas, llevó a cabo estudios interdisciplinarios que lo llevó a publicar el libro “Documentos para el estudio del eritrocito”, exhaustivo trabajo sobre estructura y patología de los glóbulos rojos. Por otro lado, dedicó largas jornadas de trabajo a la investigación de la Inmunología y elaboró varias vacunas personalmente con el fin de tratar diferentes enfermedades.

Como parte de su labor asistencial e investigativa en la Neurocirugía, diseñó múltiples instrumentos y técnicas quirúrgicas novedosas para Cuba, y en ocasiones para el mundo. Desarrolló algunas ideas y maquetas que sirvieron para la docencia de la anatomía vascular encefálica.

Realizó operaciones neuroendoscópicas con cistoscopios propios de los años 45. Con estos equipos logró visualizar los ventrículos cerebrales y fulgurar el plexo coroides como parte del tratamiento de la hidrocefalia.

A principios de la década del 60 confeccionó un pequeño equipo que se atornillaba al cráneo para obtener coordenadas estereotáxicas mediante radiografías ortogonales.

Diseñó y construyó varios separadores automáticos para la cirugía de columna. Fue el descubridor del empleo del Poliuretano para realizar plastias de duramadre. También elaboró un producto gelatinoso que servía para hacer hemostasia transquirúrgica.

Por primera vez en Cuba comenzó a realizar la angiografía carotídea. Al principio la realizaba a “cielo abierto”, pero posteriormente la desarrolló de forma percutánea.

Comenzó la cirugía aneurismática en la época en que el pobre desarrollo de la anestesia obligaba a realizar lobectomías frontales o temporales para poder disecar las arterias del Polígono de Willis. En aquellos tiempos se operaba sin el empleo de la microcirugía y con clips que después de cerrados no podían abrirse.

Como parte de su interés por la Inmunología trató de desarrollar vacunas a partir de células tumorales de los propios pacientes.

Postuló en 1971 teorías sobre el origen viral de la Esclerosis Múltiple. En este tema publica varios artículos donde propone esquemas de tratamiento.

A pesar de las numerosas ofertas de trabajo recibidas en el extranjero, al triunfo de la Revolución Cubana en 1959, prefirió permanecer en su país en una época que se caracterizó por el éxodo masivo de médicos y otros profesionales.

Al prestigio adquirido en Latinoamérica por el Profesor Ramírez-Corría se debe que el Instituto Neuro-Psiquiátrico de Yucatán, México, creado en 1954, lleve su nombre desde su fundación.

Realizó operaciones neuroendoscópicas con cistoscopios propios de los años 45. Con estos equipos logró visualizar los ventrículos cerebrales y fulgurar el plexo coroides como parte del tratamiento de la hidrocefalia.

A principios de la década del 60 confeccionó un pequeño equipo que se atornillaba al cráneo para obtener coordenadas estereotáxicas mediante radiografías ortogonales.

Otros avances de la Neurocirugía en los que participo el Profesor Ramírez, fueron el de la cirugía de acceso reducido, que realizaba con la ayuda de la magnificación e iluminación coaxial, antecedentes directos de las modernas técnicas de
mínimo acceso y microcirugía.

Fue un activo promotor del empleo de modelos para el entrenamiento en su escuela de neurocirujanos. Así se hacía menos peligrosa para el paciente la curva de aprendizaje. Pues, como a menudo decía, en un salón de operaciones el personaje más importante no es el cirujano, sino el paciente; lo que constituye una interpretación ejemplar de nuestra actual bioética médica.

Implantó en Cuba un sistema de enseñanza de la cirugía que se basaba en dejar hacer lo que los aprendices del oficio neuroquirúrgico conocieran teóricamente y hubieran practicado en modelos de aprendizaje.

Todos los maestros buenos nos marcan con sus huellas, pero algunos nos marcan más. Son aquellos que no solo nos dejaron residuos de enseñanzas del oficio, sino que sembraron en
nosotros muchas inquietudes y senderos para desarrollar nuestros pensamientos más elevados. Más que lo que nos dijeron, nos dejaron lo que quedó pendiente por meditar. Porque enseñar a
pensar, es más valioso que sólo enseñar a hacer.

Hombre de vasta cultura literaria, conocedor de los clásicos, unía a su saber científico una formación humanista crecida en el apasionado ejercicio de su profesión. Un factor que incidió favorablemente en su desarrollo profesional fue el de enfrentar los problemas científicos con imaginación creadora.

El 27 de marzo de 1977, a los 74 años de edad, como una de las grandes ironías del destino, el ilustre Padre de la Neurocirugía Cubana muere de una contusión cerebral severa como consecuencia de un trágico accidente automovilístico.

Fuente: Biografía del Profesor Carlos Manuel Ramírez Corría
Disponible en: http://neuroc99.sld.cu/biogra.htm

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Sábado 26 / mayo / 2012

Felipe Poey Aloy

Filed under: ¿Sabía que...? — Mirta Nuñez Gudas — mayo 26th, 2012 — 10:08 am

Felipe Poey Aloy (1799-1891)

Felipe Poey AloyCientífico cubano, profesor e investigador en el campo de las ciencias naturales. Los resultados de sus estudios ictiológicos son reconocidos internacionalmente. Nació en La Habana el 26 de mayo de 1799, y falleció en la misma ciudad el 28 de enero de 1891.

Cursó estudios en el Seminario de San Carlos, donde fue alumno de Félix Varela, así como en la Cátedra de Derecho Patrio, y recibió el título de Bachiller en Leyes en 1821, tras lo cual viajó a España con vistas a alcanzar en Madrid el de abogado.

Cuatro años más tarde viajó a Francia, donde estableció relaciones con Aquiles Valenciennes y Jorge Cuvier sobre temas relacionados con la ictiología, y con los entomólogos Félix Eduardo Guérin-Ménéville y Luis Alejandro Chevrolat, con quienes creó la Sociedad Entomológica de París, en 1832. En ese mismo año publicó allí su obra Centuria de Lepidópteros de la Isla de Cuba.

De regreso a la Isla en 1835, impartió las asignaturas de Geografía Moderna y Geografía de Cuba, así como lenguas francesa y latina, en el Colegio de San Cristóbal de Carraguao. Al año siguiente vio la luz su libro Compendio de la geografía de la Isla de Cuba, primera obra de ese tipo escrita e impresa en el país, y, en 1839, la Cartilla Geográfica. Dio clases de las asignaturas de Zoología y Anatomía Comparada, y las de Botánica y Mineralogía, con nociones de Geología, en la Real y Literaria, tras la secularización de la enseñanza, en 1842.

Publicó colaboraciones en diferentes periódicos y revistas de su tiempo, entre ellas La Piragua, El Faro Industrial de la Habana y La Honesta Cubana. Durante 1849 apareció su trabajo Revista zoológica de la Isla de Cuba, en sucesivos números de la publicación habanera El Artista. De igual forma, artículos suyos fueron incluidos en Anales de la Sociedad de Historia Natural de Madrid, y en ediciones seriadas de Estados Unidos como Anales del Liceo de Historia Natural de Nueva York y Boletín de la Comisión de Pesca.

Entre 1851 y 1858 acometió, en dos volúmenes, la edición de las Memorias sobre la historia natural de la Isla de Cuba, en que se mostraron los resultados de sus estudios zoológicos, acompañados por láminas ilustrativas. Asimismo, entre 1865 y 1868 publicó los dos números del Repertorio físico-natural de la Isla de Cuba, en que aparecieron colaboraciones de numerosos científicos; entre ellos, el alemán Juan Cristóbal Gundlach. Tanto las Memorias… como el Repertorio… tuvieron el empeño de difundir los descubrimientos de las especies zoológicas de la Isla, y ofrecer un cuadro de su naturaleza a través de catálogos de diferentes tipos.

En 1883 envió a la Exposición Colonial de Amsterdam una versión manuscrita, con el respectivo Atlas, de su Ictiología cubana, fruto de su trabajo de más de cincuenta años, la cual resultó premiada con medalla de oro y un diploma de honor. Dos años más tarde esa obra se depositó en la Biblioteca del Museo de Historia Natural de Madrid, mientras quedó en poder de Poey otra versión manuscrita, en la cual continuó trabajando hasta el fin de sus días. Tras permanecer inédita por más de un siglo, fue publicada, en dos tomos de texto y un Atlas, por gestión de varias instituciones -encabezadas por la Casa de Altos Estudios Fernando Ortíz de la Universidad de La Habana-, en el contexto de las conmemoraciones del bicentenario del natalicio de su autor.

Poey ingresó en la Real Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP) de La Habana en 1837, y al año siguiente le fue otorgada la condición de Miembro de Mérito. En 1861 formó parte del grupo de los treinta miembros fundadores de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, en la que, por su especialidad, pasó a formar parte de la Comisión de Ciencias Naturales, con la condición de Académico de Mérito. El 4 de septiembre de 1877 fue propuesto como Miembro de Número de la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba, en la que doce días más tarde resultó electo presidente.

En su labor de difusión cultural, promovió conocidas tertulias y asistió a otras como las del abogado Nicolás Azcárate, en Guanabacoa. De igual forma se vinculó a las actividades de los liceos habaneros; así presidió la Sección de Literatura del Liceo de La Habana, en 1858 y 1862; pronunció el discurso «Unidad de la especie humana» en el Liceo de Guanabacoa, que en 1861 lo destacó como Socio de Honor, y en 1885 integró la Sección de Ciencias Naturales del Nuevo Liceo de La Habana.

Fue nombrado en 1851 corresponsal del Liceo de Historia Natural de Nueva York, y miembro de honor de la Sociedad de Ciencias de Buffalo en 1863. Le fue otorgada la membresía de la Sociedad Estomatológica de Filadelfia y la de corresponsal de la Sociedad de Historia Natural de Boston en 1864. La Sociedad de Historia Natural y Horticultura de Massachussets lo incorporó como miembro corresponsal en el mismo año, y la Academia de Ciencias de Filadelfia le otorgó en 1873 similar responsabilidad. Fue miembro de instituciones europeas como la Sociedad de Amigos de la Historia Natural Berlinesa -de la cual fue en 1864 miembro de honor-, la Sociedad Española de Historia Natural, desde 1872, y la Real Sociedad Científica de Londres en 1836.

Próximo a cumplir los ochenta años de edad, Felipe Poey fue honrado con el nombramiento de catedrático de término, condición otorgada a los profesores con más de veinte años en el ejercicio de la docencia universitaria. Ejerció como propietario la Cátedra de Geografía de Vertebrados, y fue decano de la Facultad de Ciencias. En sus últimos años se consagró a ordenar y compilar la mayor parte de su producción bibliográfica dispersa, con el objetivo de reunirla en un tomo que titularía Obras Literarias, el cual vio la luz en 1888, y en el que reveló, una vez más, la altura intelectual de quien ha pasado a la posteridad como uno de los máximos representantes de la ciencia cubana decimonónica.

Fuente: EnCaribe.org

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Sábado 18 / febrero / 2012

Jorge E. Le Roy y Cassá (1867-1934)

Filed under: ¿Sabía que...? — Mirta Nuñez Gudas — febrero 18th, 2012 — 9:38 am

jorge-e-le-roy-y-cassaJorge E. Le Roy y Cassá (1867-1934) considerado el padre de las estadísticas sanitarias en Cuba. Descendiente de franceses, estudia medicina en la Real y Literaria Universidad de La Habana donde se gradúa como Licenciado el 22 de septiembre de 1888, diploma que lo capacitaba para el ejercicio de la medicina sin limitación alguna. Durante los años de estudiante laboró como practicande en el “Hospital de Mujeres de San Francisco de Paula”.

Obtuvo el Doctorado en medicina con notas de sobresaliente en 1890 con la tesis: “Vómitos incoercibles de las mujeres embarazadas”. La investidura solemne se realizó en el Aula Magna de la Real y Literaria Universidad de La habana el 23 de abril de 1892.

Unos días después parte a Europa por año y medio, trabaja en París con médicos eminentes en especialidades tan diversas como la obstetricia, histología, microscopía clínica, bacteriología, ginecología, medicina interna, medicina legal, toxicología y urología.

En París se hizo construir por la Maison Charriere-Collín, en septiembre de 1892, un fórceps de su invención para el estrecho superior y para la excavación, que consistía en una modificación del de Elliot, en su mango y de los de Pajot y Tarnier, en sus cucharas, desmontables y utilizables en las aplicaciones en el estrecho superior y en el inferior. También le fabricaron, de su autoría, un estetoscopio desmontable y aplicable a la auscultación del vientre, del corazón y de los pulmones.

La bibliografía médica producida por el doctor Le Roy no sólo es la segunda más numerosa publicada por un científico cubano, sino que es de las más valiosas de nuestra medicina y por la importancia de sus estudios biográficos, bibliográficos e históricos se hace imprescindible para el conocimiento de la historia médica cubana, esta cuenta con 3 libros, 27 folletos y 634 artículos, ponencias, ensayos, informes, índices bibliográficos, elogios y otros trabajos.

Pero, su obra mayor, la que lo ha inmortalizado en la historia de la medicina cubana es, sin dudas, la que realizó durante tres décadas en el campo de la demografía y la estadística sanitarias de Cuba.

En 1903 el Dr. Carlos J. Finlay es nombrado al frente de la Secretaría de Sanidad y Beneficencia y como tal nombra a Le Roy, su colaborador por años y eminente médico y docente al frente de la Jefatura de Estadísticas. A esta nueva actividad, reconocida desde entonces en Cuba como una responsabilidad absoluta de la organización sanitaria estatal, va a dedicar el destacado tocólogo todo el poder de su gran talento.
La obra total del doctor Le Roy sobre demografía y estadística sanitaria reúne 192 bibliografías y es suficiente para escribir la historia de tan imprescindible rama de la salud pública de 1900 a 1934.

Fuente: Cuadernos de Historia de Salud Pública. 2006;99
Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/his/his_99/his0599.htm

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Martes 20 / abril / 2010

Ser cientifico y hacer ciencia

Filed under: Enfoques — Mirta Nuñez Gudas — abril 20th, 2010 — 11:53 am

Ser científico y hacer ciencia
Revista Cubana de Salud Pública. 2010; 36(2)
Debate al que invita el Lic. Alberto Juan Dorta Contreras, Doctor en Ciencias de la Salud, Investigador y Profesor Titular del Laboratorio central de líquido cefalorraquídeo (Labcel) de  La Habana, para que ayuden, con sus comentarios, a completar una visión del científico que necesitamos y que tenemos el deber de formar.

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