Inicios de la angiología en Cuba

Posted at — Tania Izquierdo — octubre 15th, 2020 — 4:16 pm under ¿Sabía que...?

doctor Nicolás José GutiérrezEn nuestra comunidad primitiva el médico o behique ejercía las curaciones que sus conocimientos le permitían sin que existiera división alguna en sus funciones, más aún ejercía las actividades de sacerdote y de consejero del cacique como verdadero sabio de la comunidad.

Al producirse la conquista hispana nos va a llegar la práctica médica europea en la que ya existía una división del ejercicio médico en dos grandes ramas: la medicina, que se encargaba del tratamiento de las afecciones internas, de ahí su nombre actual de medicina interna, y la cirugía, que se ocupaba de las afecciones externas, por lo que durante mucho tiempo se le llamó también patología externa.

Los cirujanos a su vez se agrupaban en cirujanos latinos, porque eran graduados de bachilleres en artes o filosofía y conocían el idioma latino, que era entonces la lengua de la cultura y cirujanos romancistas a los más incultos, que sólo poseían conocimientos prácticos de la cirugía. Pero todos tenían que examinarse en el Real Tribunal del Protomedicato, pues sus títulos y no los expedidos por las universidades, eran los únicos que autorizaban el ejercicio legal de la medicina. Había también los graduados de ambas facultades y entonces como médico-cirujanos podían ejercer sin limitación alguna todas las funciones inherentes a la profesión.

La Angiología es una especialidad relativamente joven en el mundo pues surgió por los años de la década de 1920 dada por el desarrollo técnico de los métodos radiológicos y en Cuba comenzó a practicarse, agrupadas y sistematizadas las afecciones vasculares periféricas, desde hace medio siglo, primero con un carácter eminentemente clínico al que poco a poco se le fue dando una mayor predominancia quirúrgica.

A pesar de reconocer esa juventud relativa de la especialidad, sostenemos que el conocimiento de las afecciones vasculares y su tratamiento quirúrgico, es muy antiguo en nuestro país y está relacionado directamente con grandes figuras de la historia de la medicina cubana.

El doctor Vicente Antonio de Castro Bermúdez, iniciador de la era anestésica en la cirugía cubana al aplicar por primera vez en 1847 el método de inspiración del éter, ligó en 1842 la arteria ilíaca externa a un africano en el Hospital de San Juan de Dios o de San Felipe y Santiago.

El doctor Nicolás José Gutiérrez ligaba la ilíaca interna o hipogástrica, por primera vez en Cuba, auxiliado entre otros por el doctor José Atanasio Valdés Arango, notable cirujano y primer vicepresidente de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

El doctor José Guillermo Díaz Marrero, académico, ligó por primera vez en Cuba la arteria carótida interna en 1856 y por esos años el doctor Nicolás José Gutiérrez había ya practicado dos veces la ligadura de la humeral; una, la cubital y la radial por herida del arco palmar; tres la crural y dos la ilíaca externa. (3)

La bibliografía cubana sobre Angiología comienza años más tarde cuando el notable cirujano habanero doctor Ignacio Plasencia Lizaso publicó su folleto “Aneurisma de la arteria ilíaca externa derecha. Curación por la ligadura”.

El doctor Ignacio Plasencia publica en la Revista de Ciencias Médicas en 1889 su artículo “Aneurisma óseo”, donde describe un caso de tan rara afección, que tres décadas después solo se conocían cinco en la literatura mundial. (5) Un año más tarde el doctor Francisco María Héctor diseñó un original método manual instrumental para combatir la diátesis aneurismática y en 1897 el doctor José A. Presno Bastiony, uno de los inmortales de la cirugía cubana, publicó su tesis doctoral “Tratamiento de los aneurismas externos por la compresión digital y consideraciones clínicas sobre su tratamiento quirúrgico en general”.

El más importante cirujano cubano de su época, el doctor Raimundo García Menocal, fue el primero que practicó en Cuba la operación de Mac Ewen o escarificación de la túnica interna de un saco aneurismático. Las observaciones de éste y del doctor Presno Bastiony sobre aneurismas arteriovenosos y poplíteos, 1891 y 1908 respectivamente, fueron mencionados por los profesores franceses Monod y Vauvertz en su estudio sobre “Tratamiento de los aneurismas arteriovenosos” (1910) (7) y el doctor Presno en 1915 publicó en su Revista de Medicina y Cirugía de la Habana el artículo “Extirpación de un aneurisma de la arteria axilar. Curación”, en que describe el décimo quinto paciente de dicha afección reportado en todo el mundo.

Con este predominio quirúrgico llegará la Angiología en Cuba hasta los años de la década de 1940, sin que constituyera una especialidad independiente.

Era ya una realidad la especialidad de enfermedades vasculares periféricas en países de alto desarrollo médico como Estados Unidos de Norteamérica, Francia, Italia, Gran Bretaña y otros, cuando se graduó de doctor en medicina en la Universidad de La Habana, en octubre de 1941, el doctor Bernardo Milanés López.

El doctor Milanés de sólida formación clínica que lo llevó a ser adscripto de la cátedra de Clínica Médica No. 8 de la Facultad de Medicina de su Alma Mater habanera en abril de 1944 y años después instructor de la misma, siempre en la sala “Landeta” del Hospital Universitario “General Calixto García”, va a abrazar esta especialidad pero con un enfoque fundamentalmente clínico. Sobre ello diría: «Jamás me he apartado de la clínica: mi especialidad es eminentemente clínica». (9)

En el III Congreso Interamericano de Radiología, en Chile, presentó su “Estudio radiológico de la aorta abdominal”, donde aporta el método de la aortografía por vía directa. Otros trabajos suyos aparecieron en importantes revistas extranjeras como el Journal of the American Medical Association y Angiology o nacionales como la Revista Cubana de Cardiología y Archivos del Hospital Universitario, y son citados en obras de autores tan importantes en la angiología como Martorell, Pratt, Wright y Haimovici. (10)

Al producirse el golpe de estado militar del 10 de marzo de 1952 y nombrar el dictador mayor general Fulgencio Batista como nuevo Ministro de Salubridad y Asistencia Social al doctor Enrique Saladrigas Zayas, profesor auxiliar de una de las cátedras de Clínica Médica de las que era instructor el doctor Milanés, quien trataba en esos momentos de una tromboflebitis al nuevo Ministro, éste nombró al doctor Milanés director del Hospital “Lila Hidalgo”, de Rancho Boyeros. (11)

En este pequeño hospital es que va a tomar asiento la nueva especialidad de enfermedades vasculares periféricas en Cuba. A impulsos del doctor Milanés se crea a finales de 1952 la Unidad de Enfermedades Vasculares “Doctor Enrique Saladrigas Lunar”, que, si bien su nombre es el del padre del Ministro, también lo es de una de las figuras más eminentes de la clínica médica en Cuba de todos los tiempos. Esta unidad fue la primera de su clase no solo en nuestro país sino en América Latina.

A mediados de 1960 al negarse una gran parte del profesorado de la Facultad de Medicina a aceptar la forma de cogobierno universitario, ni la creación de la Junta Superior de Gobierno de la Universidad, ni las juntas de gobierno en las Facultades, en evidente maniobra contrarrevolucionaria, y ser separada finalmente de sus cargos por la Junta Superior de Gobierno, ingresa oficialmente el doctor Mc Cook en el profesorado universitario y en 1961 se le nombra profesor titular del Departamento de Cirugía.

Ese mismo año logra que el Ministerio de Salud Pública reconozca oficialmente la especialidad de Angiología y comience el período de residencia como enseñanza de posgrado en la formaciónde los Especialistas de I Grado. Esto representó un paso de avance cuantitativo de tal magnitud que dos décadas después existían cinco veces más angiólogos en Cuba que los que habíaen 1959. Otro paso de avance, de igual magnitud, pero esta vez cualitativo, fue la creación en 1966 del Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular en un pabellón del Hospital General Universitario “General Calixto García”.

El doctor Mc Cook veía así convertido su pequeño servicio, primero en la sala “Fortún” y después en el pabellón “27 de Noviembre” del Hospital Universitario “General Calixto García”, de cuya institución fue director, en un centro de investigaciones y docencia al frente del cual se mantendría hasta su fallecimiento.

Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular

Fragmentos de la conferencia presentada por el Prof. Pedro Vilorio Barrera en la Jornada Occidental de Angiología y Cirugía Vascular, Centenario del Hospital Docente “General Calixto García”, celebrada en le Salón de Actos de dicho hospital el 22 de junio de 1995. Publicado en Cuadernos de Historia de la Salud Pública. No. 84, 1998

Descargue la Conferencia y una amplia actualización sobre el desarrollo de la especialidad en Cuba, por el Profesor Dr. Carlos Durán Llobera.

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