Interferón alfa-2b humano recombinante cubano

Posted at — Tania Izquierdo — abril 14th, 2020 — 8:00 am under ¿Sabía que...?

Interferon-alfa-2b-CovidEn medio del epicentro de la pandemia provocada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 originada en la ciudad de Wuhan, en China, la ciencia cubana ha vuelto a ser noticia bajo el nombre de un producto esencial en la historia de la biotecnología de la isla caribeña: el interferón alfa-2b humano recombinante cubano, comercializado como Heberon® Alfa R, o IFNrec.

Varios titulares de los medios de comunicación internacional reseñaron que desde el 25 de enero de 2020, la planta mixta chino-cubana Changeber, ubicada en Jilin, comenzaría a producir el IFNrec con el uso de tecnología cubana, pues la Comisión de Salud de China había seleccionado este producto entre un grupo de 30, para utilizarlo en su lucha contra el nuevo coronavirus, basándose en su probada efectividad frente a virus con características similares y su potencial para ayudar a curar la afección respiratoria.

Orígenes del interferón

Los interferones son pequeñas proteínas (citocinas) que modulan el sistema inmunitario del cuerpo al “interferir” con la respuesta de una célula a la estimulación de un virus (así como a las bacterias y otros patógenos) e inhibir la propagación del virus detectado a las células no infectadas.

Fueron descubiertos por Jean Lindenmann (1924-2015), virólogo suizo, y Alick Isaacs, bacteriólogo británico, durante un trabajo posdoctoral dirigido en el National Institute for Medical Research, en Londres en el año 1957.

El estudio que condujo al descubrimiento del interferón partió de la observación de que cuando los virus inactivados (muertos) por calor se añadían a cultivos de células bacterianas, éstas se tornaban resistentes a la infección subsiguiente por virus vivos. De alguna manera la infección por virus inactivados (atenuados) tornaba resistentes a las bacterias frente a reinfecciones víricas, un mecanismo que se asemeja a la vacunación, pero con la particularidad de que el proceso en las bacterias parecía ser inespecífico (las bacterias adquirían resistencia frente a cualquier tipo de infección vírica). La investigación condujo a un inesperado hallazgo: las células que resisten la infección segregan una sustancia que interfiere con la infección vírica. Por esta acción, se denomina a dicha sustancia interferón.

El interferón atrajo el interés de numerosos laboratorios en todo el mundo. Pronto se descubrió que el interferón no era una sustancia única, sino que se trataba de hecho de una familia de proteínas sintetizadas no solo por las bacterias (procariotas) sino por todas las células (eucariotas) en respuesta a los virus, tanto virus inactivados como virus activos. Los leucocitos infectados experimentalmente con diversos virus fabricaban interferones. El primero, y a la postre el más importante, interferón α, se purificó en el año 1974. Sucesivamente vieron la luz el interferón β y el interferón γ.

Es posible que otros investigadores pudieron haber hecho observaciones sobre interferones antes de la publicación de Isaacs y Lindenmann en 1957. Por ejemplo, durante la investigación para producir una vacuna más eficaz contra la viruela, Yasu-ichi Nagano y Yasuhiko Kojima, dos virólogos japoneses que trabajan en el Instituto de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Tokio, notaron la inhibición del crecimiento viral en un área de piel o testículos de conejo previamente inoculados con virus inactivado por UV. Ellos plantearon la hipótesis de que algún “factor inhibidor viral” estaba presente en los tejidos infectados con virus e intentaron aislar y caracterizar este factor a partir de homogeneizados de tejidos.

El interferón era escaso y costoso hasta 1980, cuando el gen del interferón se insertó en bacterias utilizando tecnología de ADN recombinante, lo que permitió el cultivo en masa y la purificación de cultivos bacterianos o derivados de levaduras.

El interferón también puede ser producido por células de mamíferos recombinantes. Antes de principios de la década de 1970, Kari Cantell fue pionero en la producción a gran escala de interferón humano. Produjo grandes cantidades de interferón α humano a partir de grandes cantidades de glóbulos blancos recogidos por el Banco de Sangre de Finlandia. También se produjeron grandes cantidades de interferón β humano mediante la superinducción del gen de este interferón en células de fibroblastos humanos.

Luis Herrera: “El interferón fue la inspiración de la biotecnología cubana”

El doctor Luis Herrera Martínez, asesor científico y comercial del presidente de BioCubaFarma, todavía recuerda aquellos días de euforia en espera de ese milagro. “Para entender, dice, hay que remontarse a un pequeño laboratorio montado en la entonces casa de protocolo número 149, del capitalino reparto Atabey”, cuenta el científico.

Fue en ese espacio, donde el 28 de mayo de 1981 un reducido número de investigadores logró producir a partir de glóbulos blancos, el primer interferón cubano. Habían transcurrido menos de 45 días, desde que seis científicos cubanos hubiesen estado en el laboratorio del profesor Kari Cantell, en Helsinki, Finlandia, con la encomienda precisa del Comandante en Jefe Fidel Castro, de aprender a hacer el interferón.

Herrera evoca nombres como Manuel Limonta Vidal, Ángel Aguilera Rodríguez, Eduardo Pentón Arias, Victoria Ramírez Albajes, Silvio Barcelona Hernández y el doctor Pedro López Saura. “La mayoría de ellos pertenecían al Centro Nacional de Investigaciones de Cuba (Cenic) y otros al Instituto de Hematología”, apuntó Herrera.

En mayo de 1981, cuando ve la luz en la casa de Atabey el primer interferón cubano, la biotecnología cubana comenzaba un largo y exitoso camino. “Para Cuba el interferón tiene una repercusión histórica. Nuestra biotecnología se inspira en el interferón, porque el Comandante, siempre visionario, tomó este producto como si fuera una palanca y alrededor del mismo desarrolló la producción natural y creó las bases para poder hacer un desarrollo intensivo de la ingeniería genética”, comenta el doctor Herrera.

“El primer interferón leucocitario, obtenido a partir de glóbulos blancos, sería solo el comienzo”, dice. Muy poco tiempo después de su obtención, este sería uno de los medicamentos aplicados a pacientes contagiados por el virus del dengue tipo 2, y formaría parte del arsenal enfrentamiento a la epidemia de conjuntivitis hemorrágica, con resultados positivos en ambos casos.

Más adelante se creó en el país un grupo dirigido a la producción de interferón puramente recombinante con el objetivo de clonar ese interferón y producirlo en bacterias. ¿Por qué? La levadura en aquel momento no estaba estudiada todavía como hospedero al nivel actual, y además las bacterias no le introducen azúcares a las moléculas que secretan. Así, no se corría el riesgo de que el cuerpo reconociese como extraña esa molécula y la neutralizara con anticuerpos.

“Clonamos el interferón a partir de las bacterias, en un fermentador, y obtuvimos un producto homogéneo, puro a más del 99%, con la satisfacción de haber logrado producir el interferón que más se emplea en los tratamientos. El leucocitario a la larga era minoritario, porque la cantidad que se puede producir depende mucho de las células —que no producen tanto interferón— y las donaciones de sangre. Sin embargo, el que se produce en bacterias se obtiene ilimitadamente”, dijo Herrera.

Lo cierto es que la producción, por primera vez en 1986, del interferón alfa-2b humano recombinante cubano dio inicio a la introducción y comercialización de diversos tipos y formulaciones de interferones por el entonces recién inaugurado Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, de La Habana, Cuba.

Heberon Alfa R en China

No fue precisamente con la epidemia de coronavirus que el Heberon Alfa R llegó a China. Así lo confirma a Cubadebate Santiago Dueñas Carrera, Doctor en Ciencias Biológicas y vice-gerente general de la empresa mixta cubano china Changchun Heber Biological Technology Co. Ltd.

“La tecnología del interferón Alfa 2b humano recombinante fue transferida por el CIGB de Cuba a la empresa mixta cubano china Changchun Heber Biological Technology Co. Ltd, ubicada al noreste de China, en Changchun, provincia Jilin. Esta empresa se crea en diciembre del año 2003″, dijo.

Según Dueñas Carrera, la tecnología para producir el Heberon Alfa R se incorpora a la empresa mixta. “Ya en el 2007 se obtiene el registro sanitario del producto en China y comienza su comercialización, orientado a los mismos padecimientos que se utiliza acá en Cuba, aunque su uso principal en China ha sido para el tratamiento de las hepatitis B y C”, precisó el especialista.

El profesor Herrera explicó que el coronavirus, al multiplicarse, para vencer la resistencia del organismo, reduce los niveles de interferón. “Entonces, si inyectamos interferón, estaremos logrando un mecanismo para combatirlo muy efectivo”, comentó.

Sobre este criterio la parte cubana, y el propio profesor Herrera, se comunicó con las autoridades chinas, sugiriéndoles debían de comenzar a producir interferón rápidamente y comenzar ensayos con el producto, lo cual fue tomado en cuenta.

“Las transferencias de tecnología son un ejemplo concreto de la capacidad y el conocimiento generado por la biotecnología cubana. Tienen un impacto inobjetable en lo económico y lo social, asociado a los mecanismos específicos de cooperación”, concluyó Dueñas Carrera.

Edición: Lic. Tania izquierdo Pamias y Dra. Mirta Núñez Gudás

Fuentes y referencias:

- Jean Lindenmann. Encyclopædia Britannica

- Descubrimiento de los interferones. Obituario de Jean Lindenmann. Info-farmacia

- Luis Herrera: “El interferón fue la inspiración de la biotecnología cubana”. Cubadebate – 11 febrero 2020

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