Dr. Alberto Oscar Ibietatorremendía Vega (1917-2004)

Filed under: ¿Sabía que...? — agosto 2nd, 2016 — 9:13 — Mirta Nuñez Gudas

Alberto-Oscar_IbietarremendiaIbietatorremendía Vega nació el 13 de septiembre de 1917 en Jagüey Grande, Matanzas, sus padres fueron Alberto Ibietatorremendía y Brito y Dolores Vega Gómez, ambos naturales de este territorio.

Los estudios primarios y secundarios los realizó en la Escuela Pública Municipal de Jagüey Grande, el Colegio Minio, la Academia Bravo y la Escuela Progresista de Cárdenas. Culminó el preuniversitario en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, donde se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias el 13 de agosto de 1938.

Se inscribió en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana en el curso académico 1938-1939, a pesar de múltiples dificultades familiares y socioeconómicas; se sobrepuso a estas y se graduó con la calificación de sobresaliente, otorgándosele el título de Doctor en Medicina el 23 de febrero de 1950, registrado al folio 6 número 1770 de su expediente universitario y con la tesis titulada: “El peritaje médico legal en los accidentes de trabajo”.

Ejerce su profesión como médico en diferentes instituciones de la capital, entre las que se encuentran el Hospital Universitario “Calixto García”, Hospital “Reina Mercedes” (hoy Comandante Manuel “Piti” Fajardo) y el Hospital Ortopédico “Fructuoso Rodríguez”.

Se inicia en la vida política en La Joven Cuba junto al líder antiimperialista Antonio Guiteras Holmes desde junio de 1934; reparte proclamas en actos públicos, veladas artísticas, teatros y en cualquier acto público que tuviera la oportunidad de divulgar su sentido revolucionario.

Perteneció al Partido Auténtico y a la Juventud Ortodoxa (donde conoció a Fidel Castro). Finalmente ingresa al Movimiento del 26 de Julio, del que fue responsable y su tesorero en Jagüey Grande; participó en la gestión de bonos del Movimiento 26 de Julio, adquisición de dinamita y su traslado a Matanzas; sabotaje a la Compañía Eléctrica de Jagüey; lanzamiento de cadenas a redes eléctricas para provocar apagones, y de tachuelas y alcayatas en carreteras.

Como evidencia de estos hechos, en abril de 1953 tuvo lugar en su casa de la calle 11 No. 5417 de este municipio, una reunión con destacados miembros de la juventud ortodoxa, dirigidos por Fidel Castro Ruz y acompañado de Abel Santamaría, Pedro Miret, Antonio “Ñico” López, Boris Luis Santa Coloma y el también colega matancero Dr. Mario Muñoz Monroy. Actualmente en este inmueble radica la biblioteca pública municipal “Antonio Maceo”.

Debido a su actividad política estuvo en prisión en Jagüey, Jovellanos y Matanzas, por lo cual tuvo que vivir en la clandestinidad en múltiples ocasiones en La Habana hasta su incorporación a la Sierra Maestra, de la cual se relata el siguiente testimonio:

“(…) Con él trabajaba un muchacho que le decían el ‘gallego’ Valdés y entonces a través del actualmente magistrado Humberto Hernández, que tenía un hijo, el cual habían detenido por allá, volví a establecer contacto con el ‘gallego’ y un día por la tarde me vinieron a buscar Humberto y otro joven más, me llevaron a Rancho Boyeros y cogí el avión para Santiago de Cuba. Entonces yo llegué a Santiago y yo llevaba la identificación metida en el forro de una cuchilla niquelada, que me valió de mucho en la Sierra después y me sirvió de bisturí”.

Ya en la Sierra Maestra es recibido por un grupo de escopeteros en cuyo frente se encontraba el ‘Chino’ Figueredo y conducido a la Comandancia de La Plata (Columna No. 1). Allí trabajó en la construcción del hospital de dicha comandancia y curó a heridos vestidos de verde y amarillo. De su primer paciente dejó la siguiente evidencia:

“(…) Tan pronto llegué allí fue mi primer choque con los heridos. Era un tiro que por suerte para ella, tenía un orificio de entrada y de salida, no interesaba más que planos musculares, no interesaba planos óseos, vasos ni nervio y simplemente con cuchilla, la hervimos un poco, le hicimos una escisión de los que estaban un poco necrosados y con dos apósitos, en un lado y otro, la compañera curó enseguida”.

Otro relato de su andar en los lomeríos de la Sierra Maestra demuestra la sencillez del Dr. Ibietatorremendía:

“(…) Yo estaba bastante gordo y como expresara el compañero La O, el temor mío siempre fue no poder caminar en la Sierra y el acicate mío no lo fue la compañera Vilma, el acicate mío lo fue en La Plata el compañero Martínez Páez, porque yo lo veía con la agilidad que él caminaba; y yo me caía en todos los ríos, tenía una protección de fango en la región glútea, en el pantalón, de caerme constantemente; resbalaba por la Sierra”.

Entre otras actividades participó en la entrega de los soldados heridos en el combate de Las Mercedes, hasta que es asignado definitivamente como médico a la columna del Comandante Juan Almeida Bosque, en III Frente Oriental. Su impresión del lugar, su labor como médico y otras consideraciones, las expresó en los siguientes argumentos:

“(…) Eso fue a principio de agosto cuando llegamos a Aguarrevés, allí estaba guardada la comida y el río se metió y viró aquello, lo único que encontramos fue una latica de leche condensada, era toda la comida que llevábamos para toda la tropa durante el resto del tiempo. Nos cruzamos con el compañero Vilo Acuña, que ya lo habíamos conocido; el primer tiro que yo tiré en la Sierra lo tiré con el rifle de Vilo, que me lo prestó para que tirara un tiro”.

Entre las intervenciones quirúrgicas que realizó se recogen dos amputaciones. La primera realizada en conjunto con el Dr. Páez Inchausti a un compañero apodado ‘Pepe’ con una gangrena producida por un tiro en una pierna; y la otra, de más complejidad técnica, del miembro superior al entonces Capitán Gener Luna, el cual fue herido en el ataque al Puente Gladys. Los sucesos al respecto fueron:

“Lo sorprendió la avioneta y lo hirió con fragmentos de granada; le hirió en el brazo, en el tórax, penetrándole los fragmentos, rozándole la pleura y las rodillas; en esta operación administró la anestesia con pentotal pues su ayudante no estaba apto en la canalización de venas y además le sacó las esquirlas de la pleura, el fragmento de metralla en la rodilla y la amputación con su regulación del muñón fue excelente, lo cual fue evaluado por galenos en Alemania”.

Además de sus compañeros y población en general, atendió a varios prisioneros, entre ellos al Teniente Coronel de la dictadura Nelson Carrasco Artiles, de un tiro en el tobillo y fue operado satisfactoriamente con morfina como único anestésico. Prestó apoyo médico en diversos combates, como Puerto de Moya, Contramaestre, Caney del Sitio, Dos Palmas, Palma Soriano, y al rendirse la guarnición de El Cobre ocupó el Hospital Ambrosio Grillo.

Al triunfo de la revolución, y junto a la caravana de la victoria, solicita permiso para ocupar su ciudad natal, asignándosele un escuadrón al mando del carismático ‘Patifino’, reuniéndose finalmente con su columna y ocupando el campamento militar de Managua. Se le designaron varias responsabilidades, tesorero-pagador del Ejército Rebelde y del Movimiento 26 de Julio, y Jefe del Cuerpo Médico del Ejército de Occidente.

Por sus antecedentes en la lucha insurreccional y méritos obtenidos hasta la victoria del Ejército Rebelde, el 13 de junio de 1959 fue ascendido a Comandante.

En el campamento militar de Managua participa en todos los acuartelamientos y movilizaciones; durante el ataque a Playa Girón permanece como reserva, no obstante, el apoyo médico a las unidades de tanques partió de allí.

Durante la Crisis de Octubre es movilizado a la provincia de Oriente a una unidad en la costa norte de Las Tunas en un hospital de campaña, y en la lucha contra bandidos en la Sierra del Escambray se alistó en el hospital del Salto del Hanabanilla donde formó parte del Estado Mayor de las fuerzas que dirigía el Comandante Filiberto Olivera.

De su desempeño como docente se señala que durante la migración masiva de los profesores universitarios para sabotear la enseñanza superior, ante el llamado de Fidel para cubrir las plazas dejadas por ellos, se desenvuelve inicialmente como Profesor Instructor y después como Auxiliar en el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez. Al regresar de la misión internacionalista en Argelia es designado Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Universitario “Calixto García”; también labora en el Hospital Militar “Carlos J. Finlay”, en la antigua Clínica Dependientes (hoy Hospital General Clínico Quirúrgico 10 de Octubre), hospital de la Prisión del Príncipe, y por diversas razones apoya a hospitales de otras provincias.

Al respecto, Delgado García, historiador del Ministerio de Salud Pública, escribe:

“El 5 de enero de 1962, al proclamarse la Reforma Universitaria, la cátedra convertida en Subdepartamento de Ortopedia y Traumatología del Departamento de Cirugía, contaba con los siguientes profesores: equivalentes a titulares, doctores Julio Martínez Páez y Antonio Ponce de León Carrillo y profesores auxiliares, doctores Gustavo Mestas Pujol, Alberto Ibietatorremendía Vega y Horacio Tabares Ventura”.

Cumplió además con diversas responsabilidades administrativas y científicas, entre las que se destacan: director e instructor de la Escuela de Inseminación artificial de “El Dique” (hoy Centro Nacional de Inseminación Artificial) donde terminó la primera planta de inseminación que allí funcionó, y director de veterinaria del INRA.

Realizó varios viajes al continente europeo como embajador itinerante en España, Bélgica, Holanda, Alemania, Dinamarca y Suecia; nuevamente visita ciudades de esta geografía acompañado de prestigiosos profesores de Ortopedia y Traumatología, como Ceballos, Tabares y Monreal Acosta. En 1962 viaja a Moscú como miembro de la delegación cubana al Congreso Mundial por la Paz.

Cumple dos misiones internacionalistas entre 1967-1969, en la República Popular de Argelia y Nicaragua, al frente del contingente de Santiago de Cuba, segundo en arribar a dicho país al triunfo del Movimiento Sandinista.

En sus tareas partidistas se afirma que en enero de 1974 es trasladado al Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) de Oriente como Jefe de la Sección de Salud Pública del Departamento de Consumo y Servicios. En 1975 es elegido delegado al Primer Congreso del PCC.

Fue un deportista de alto rendimiento, principalmente en esgrima. Con el equipo de la Universidad de La Habana ganó diferentes eventos, tanto en florete como sable, su arma favorita; equitación y tiro; participó como parte del equipo en un evento deportivo con la Universidad de Columbia en Nueva York.

A los 50 años de edad debuta con una diabetes mellitus, enfermedad que va deteriorando su salud de forma insidiosa; culmina con la amputación de los miembros inferiores a los 80 años de edad, situación que enfrentó con gran estoicismo y espíritu. Fallece siete años después, el 16 de agosto del año 2004, en su casa de Nuevo Vedado en La Habana al cuidado de su familia.

Fuente: Semblanza del Comandante Dr. Alberto Oscar Ibietatorremendía Vega. 

Villaplana Santaló CA. Rev. Hum. Med. 2015;15(3)
Disponible en: http://humanidadesmedicas.sld.cu/index.php/hm/article/view/633/550

Nurys Nirma Diéguez Andrés (1951-2016)

Filed under: ¿Sabía que...? — julio 21st, 2016 — 12:09 — Mirta Nuñez Gudas

Nuris-dieguezLa doctora Nurys Nirma Diéguez Andrés es una de las personalidades destacadas de las últimas cuatro décadas de la medicina en la provincia cubana de Las Tunas.

Nació en la ciudad de Las Tunas el 15 de junio de 1951.

Inició sus estudios universitarios en 1969 en el Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba; allí fue alumna ayudante de Fisiología. Se trasladó al Hospital General Docente “Vladimir Ilich Lenin”, de la provincia de Holguín, en el año 1972 para cursar el ciclo clínico, y pasó a ser ayudante de Medicina Interna, iniciando así su indestructible vínculo con la clínica.

Titulada en 1975, cumplió con el servicio posgraduado en el policlínico de Buena Vista, en su ciudad natal; curiosamente, en esos dos primeros años de trabajo se desempeñó como pediatra, según dijo, por necesidades del sector.

Se vinculó definitivamente a la atención de la población adulta a partir de 1976, cuando pasó a laborar en el Policlínico “Manuel Piti Fajardo”. El 14 de junio de 1980 se inauguró el Hospital General Docente “Dr. Ernesto Guevara de la Serna” y al año siguiente comenzó allí la formación de especialistas que demandaba un sistema de salud totalmente renovado y ampliado.

Así que en 1981, como residente de Medicina Interna, entró en el que sería su centro de trabajo de toda la vida. En su examen final para obtener el título de especialista, realizado en 1983, obtuvo las máximas puntuaciones en los ejercicios práctico y teórico. A partir de entonces, nunca abandonaría la medicina interna, en la que obtuvo el II Grado de especialización en el año 1999, pero de inmediato iniciaría un nuevo capítulo en los servicios de salud del territorio: la medicina intensiva.

Las sólidas bases de conocimientos y prácticas que aportan la medicina interna fueron esenciales para su desempeño como intensivista; a partir de septiembre de 1984, y durante un año, recibió un entrenamiento en el capitalino Hospital “Hermanos Ameijeiras”. Ello se repetiría en 1986, pero en el Hospital “Saturnino Lora” de Santiago de Cuba. Fue miembro de la Comisión Provincial de atención al paciente grave, Jefa del Grupo Provincial de la especialidad e integrante de la Comisión Nacional de Cuidados Intensivos entre los años 1992 y 2000.

Venció los exámenes para el II Grado en Medicina Intensiva y Emergencias en 2000. Es en esas funciones es que su nombre se asocia a otro hecho fundacional de la salud pública tunera: la consolidación definitiva, en los finales de los años 90, de la extracción de órganos para enfermos que los necesitaban en todo el territorio nacional, para lo cual fue preparada en el Instituto de Nefrología, de La Habana.

También introdujo la utilización de las computadoras en la Unidad de Cuidados Intensivos, entre los años 2001 y 2002. A su polifacética actuación médica unió tempranamente sus deseos de participar en la
formación de nuevos profesionales de la salud.

Presentó su solicitud para obtener una plaza como docente a mediados de 1984 y fue nombrada Instructora el 4 de febrero de 1985; escalaría a Asistente en 1992 y llegó a Profesora Auxiliar en el 2001. Su extensa carrera pedagógica abarcó la formación de estudiantes de Medicina y Licenciatura en Enfermería; preparó a numerosos alumnos ayudantes, fue tutora de diversos trabajos científicos estudiantiles, elaboró varios materiales didácticos para las actividades docentes al tiempo que diseñó e impartió cursos electivos. Fue reiterada su presencia en los tribunales para los exámenes estatales, tanto en Las Tunas como en Camagüey.

Todas las generaciones de médicos intensivistas de Las Tunas fueron moldeadas por la Dra. Nurys. Ella participó en la reestructuración del plan de estudios de esa residencia, fue Profesora Principal del Diplomado Nacional de Cuidados Intensivos en la provincia, miembro permanente y presidenta de los tribunales de exámenes estatales de especialización, del tribunal para la obtención del II Grado y de la Maestría en Ciencias en Urgencias Médicas; asimismo, tutora de muchos de esos profesionales.

Impartió numerosos cursos y diplomados especializados en las emergencias, el control del medio interno, la ventilación, la respuesta inflamatoria sistémica, los estudios hemogasométricos, la utilización de antibióticos, entre otros. Se ocupó de la atención a los residentes de otras especialidades que rotaban por su servicio, como Medicina Interna, Anestesiología, Cirugía, Medicina General Integral y tantas más.

Su dedicación a la docencia fue reconocida muchas veces, y en su expediente docente se repiten las evaluaciones anuales con categoría de excelente. Las cifras pueden ser ilustrativas de la labor formativa
de la Profesora Nurys para el sistema de salud en Las Tunas: 107 másteres graduados en Urgencias Médicas, decenas de especialistas de I grado en Medicina Interna y Medicina Intensiva, 28 especialistas de II Grado en esa última rama y más de 200 enfermeros intensivistas examinados.

Su actividad científica fue amplia y precoz, pues desde enero de 1982 obtuvo la condición de miembro adjunto de la Sociedad Cubana de Medicina Interna, cuando aún era residente de la especialidad; dirigió el capítulo provincial de la Sociedad Cubana de Medicina Intensiva y Emergencias desde 1990 hasta el 2000.

Fue autora de un capítulo dedicado a la enfermedad pulmonar obstructiva crónica en un libro de texto sobre la enfermería en los cuidados intensivos. Publicó artículos sobre variados temas de la medicina intensiva: las infecciones nosocomiales en los pacientes ventilados o con accidentes vasculares encefálicos; la monitorización de la presión intracraneal; las complejidades de la atención a las puérperas y a los enfermos críticos por causas quirúrgicas, ya fueran heridas, traumas u otra lesión. Implementó estudios de costos hospitalarios, tanto en el paciente quirúrgico crítico como en el infarto agudo del miocardio. Sobre este último tema versó el trabajo que presentó a la edición del concurso provincial del Premio Anual de la Salud en el año 1998.

Abordó igualmente los aspectos bioéticos vinculados a la muerte encefálica. Trabajó en la aplicación de la plasmaféresis en los pacientes con leptospirosis complicada, como línea de investigación para la obtención del grado científico de doctor en ciencias; en sus últimos años se interesó en las aplicaciones de las nuevas tecnologías imagenológicas en los trastornos vasculares encefálicos.

Obtuvo premios en el Fórum de Ciencia y Técnica. El 20 de noviembre de 2006 aprobó los exámenes para el grado de Máster en Ciencias en Urgencias Médicas. Asistió a eventos sobre emergencias, ventilación
artificial, muerte encefálica, alimentación parenteral y terapia intensiva, entre los que se destacan el I Congreso Cubano de Medicina Crítica y Cuidados Intensivos en 1989 y el II Congreso Internacional y I
Encuentro Virtual de Urgencias, Emergencias y Medicina Intensiva URGRAV 2002. Fue seleccionada para participar en septiembre de 1999 en el Seminario Internacional de Ventilación Mecánica celebrado en el Hospital Carlos Haya, de Málaga, España.

La Dra. Nurys se desempeñó como Presidenta del Consejo de la Calidad de su hospital. En el año 1995 recibió el reconocimiento del Programa de Atención Materno-Infantil de la provincia por sus resultados
en la atención a las gestantes admitidas en el servicio de cuidados intensivos. Fue varias veces designada como Mejor Jefe de Servicio de la Vice Dirección de Urgencias de la institución. Durante dos
años consecutivos, 1998 y 1999, obtuvo la condición de Vanguardia Nacional del Sindicato de los Trabajadores de la Salud de Cuba.

Su nombramiento como Profesora Consultante el 7 de diciembre de 2007 fue el clímax de su dedicación a la educación, que solo terminó cuando se apagó su existencia.

Recibió, en ceremonia solemne celebrada en su localidad natal, el Escudo de la Ciudad en el 2005. La doctora Nurys Nirma Diéguez Andrés falleció el miércoles 23 de marzo de 2016, en el hospital al que dedicó toda su vida profesional, atendida por los médicos a los que formó, premio mayor para los que se entregan a la preparación de otros. Su nombre está definitivamente ligado a la medicina intensiva en la provincia cubana de Las Tunas y es nuestro deber encontrar todas las vías para tornar su legado en esencia y expresión del ejercicio de excelencia de la práctica clínica.

Fuente: Serrano Barrera OR. Doctora Nurys Diéguez Andrés (1951-2016), pilar de la medicina intensiva en Las Tunas. Revista Electrónica Dr. Zoilo E. Marinello Vidaurreta. 2016;41(7). Disponible en: http://revzoilomarinello.sld.cu/index.php/zmv/article/view/833

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología: 30 aniversario

Filed under: ¿Sabía que...? — julio 2nd, 2016 — 17:29 — Mirta Nuñez Gudas

cigb

Símbolo de un asombroso despegue

Inaugurado por el Comandante en Jefe Fidel Castro el primero de julio de 1986, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología devino en institución de referencia por sus notables aportes a la salud de la población y las crecientes exportaciones a más de 30 países

Con alrededor de 1 600 trabajadores, el CIGB es hoy un gran complejo científico productivo de primer nivel mundial.

En enero de 1981 dos investigadores cubanos fueron enviados a un reconocido centro científico de la ciudad de Texas, en Estados Unidos, con el propósito esencial de conocer los usos del interferón, una sustancia que dado sus potenciales efectos antivirales y antitumorales, abría pro­misorias perspectivas terapéuticas contra diversas enfermedades.

Semanas antes el Comandante en Jefe Fidel Castro había sostenido en La Habana una entrevista con el on­cólogo norteamericano Ran­dolph Lee Clark para interesarse sobre el empleo del mencionado producto, encuentro que propiciado por el congresista Mickey Leland posibilitó con­cebir la idea de aquel viaje.

Más allá del objetivo principal de conocer la forma en que se estaba usando el interferón, nuestros compatriotas trataron de adquirir algunas cantidades con la finalidad de traerlas a Cuba cuando regresaran. Sin em­bargo, ello no fue posible porque la institución estadounidense solo disponía de un limitado volumen destinado a los ensayos clínicos, recibido del laboratorio del profesor Kari Can­tell, en Helsinki, Finlandia.

Para aprender a hacer el interferón, en marzo de 1981 seis jóvenes científicos partieron hacia la nación europea, siendo entrenados por el eminente especialista finlandés. In­tegraron aquel grupo fundacional Manuel Limon­ta Vidal, Ángel Agui­lera Rodríguez, Eduardo Pentón Arias, Victoria Ra­mírez Albajes, Sil­vio Barcelona Her­nández, y el re­cientemente fallecido doctor Pedro López Saura.

Tan pronto volvieron comenzaron a trabajar intensamente junto a una colaboradora de Cantell en un pequeño laboratorio situado en la casa número 149 del capitalino re­parto Atabey, donde el 28 de mayo de 1981 lograron producir a partir de glóbulos blancos el primer interferón cubano en menos de 45 días, hecho considerado una verdadera proeza científica. En opinión de los estudiosos del tema el hecho marcó el punto de partida del desarrollo de la biotecnología nacional.

Ya en el mes de julio empezó a aplicarse en pacientes contagiados por el virus del dengue tipo 2, y me­ses más tarde en el enfrentamiento a la epidemia de conjuntivitis hemorrágica, registrándose resultados positivos en ambas dolencias.

Durante el acto de constitución del Destacamento de Ciencias Mé­dicas Carlos Juan Finlay el 6 de enero de 1982, Fidel expresaría que “entre el momento que oímos ha­blar del Interferón de glóbulos blancos y el momento en que se produjo el primer interferón en Cuba no pa­saron cuatro meses”.

Ese propio año y con la misión de asumir las incipientes producciones del citado medicamento, quedó inau­gurado el Centro de Investigaciones Biológicas, a cuya apertura asistieron el Comandante en Jefe y Kari Cantell. El paso dado puso de manifiesto la voluntad del Estado cubano por im­pulsar la biotecnología como una de las principales industrias del futuro progreso de la nación.

Dotado del más avanzado equipamiento tecnológico del mo­mento y de una revolucionaria forma de concepción del trabajo a ciclo completo de investigación-producción y comercialización, el primero de ju­lio de 1986 abrió sus puertas el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), obra completamente financiada por el Gobierno revolucionario.

Para un país bloqueado y de limitados recursos se trataba de un hecho insólito, pues en aquellos tiempos incursionar en esa disciplina científica era un privilegio casi exclusivo de determinadas naciones altamente desarrolladas.

Al hablar en el acto de apertura de la flamante instalación, Fidel expresó con optimismo visionario: “el centro es grande, pero yo espero que sean grandes también los resultados científicos que obtengan en este centro”.

Luego surgieron nuevas instituciones dirigidas a fomentar el naciente sector, como los centros biotecnológicos de Camagüey y Sancti Spíritus en 1989 y 1990, respectivamente, y el Centro de In­mu­nología Molecular en 1994. Incluso a pesar de la severa crisis económica sufrida en los comienzos de la década del 90 a causa de la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista europeo, junto al recrudecimiento del bloqueo impuesto por el gobierno de los Estados Unidos, esta pujante in­dustria basada en el conocimiento científico creció rápidamente y multiplicó las exportaciones en apenas unos pocos años.

Hoy el CIGB es un gran complejo científico productivo en el cual laboran alrededor de 1 600 trabajadores con la misión de lograr vacunas humanas y veterinarias, medios diagnósticos, anticuerpos monoclonales y proteínas por vía recombinante para usos terapéuticos, además de impulsar otros renglones vinculados con la biotecnología de las plantas y la acuicultura.

Su colectivo de investigadores y técnicos dispone de una sólida preparación profesional, lo que unido al estricto cumplimiento de los indicadores internacionales de buenas prácticas, sustenta la confiabilidad, elevada calidad, seguridad y competitividad de los resultados.

El doctor Manuel Raíces Pérez Castañeda, del departamento de Productos Estratégicos de la entidad perteneciente al Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica, BioCubaFarma, dijo a Granma que más de una docena de productos desarrollados en el CIGB han tenido un impacto notable en el mejoramiento de la salud de la población cubana.

Figuran en la relación la estreptoquinasa recombinante que contribuye a restablecer el flujo sanguíneo en pacientes con infarto del miocardio y previene la necrosis isquémica del corazón (su uso se generalizó en 1993 y salva de 200 a 400 vidas cada año), y la vacuna contra la infección por el virus de la hepatitis B, capaz de reducir las consecuencias potenciales de esa enfermedad, entre ellas las hepatitis agudas y crónicas, la cirrosis hepática y el hepatocarcinoma primario. Vale resaltar que debido a la aplicación masiva de ese medicamento nuestro país no reporta casos de he­patitis B aguda en niños por debajo de cinco años desde 1999, condición que a partir del 2006 también se extendió a los menores de 15.

También sobresale la vacuna pen­tavalente líquida (Heberpenta) para la difteria, tétano, tosferina, he­patitis B y la Haemophilus influenzae tipo B, que en el 2009 pasó a formar parte del programa de vacunación infantil del Ministerio de Salud Pública y ha beneficiado a más de 600 000 niños.

Indispensable citar, además, al Heberprot-P liofilizado, único de su tipo en el mundo y actualmente el producto líder del centro, destinado a la terapia de la úlcera del pie diabético en estadios avanzados, que aplicado en más de 55 000 pacientes cubanos desde el 2007 evitó alrededor de 12 000 amputaciones de di­verso grado.

Sobresale, asimismo, la nueva va­cuna terapéutica HeberNasvac contra la hepatitis B crónica administrada por vía nasal, registrada en el 2015. Según los expertos podría convertirse en el mejor tratamiento disponible en el mundo para esa dolencia.

Dentro de las novedades más pro­metedoras, el doctor Manuel Raí­ces mencionó las investigaciones en ejecución con el CIGB-500, nuevo fármaco en desarrollo que muestra un significativo efecto cardioprotector, el péptido antitumoral CIGB-300 con buenos resultados a nivel de laboratorio y clínicos, y el Heber­ferón, una combinación del interferón-alfa 2b y gamma recombinante, para tratar cáncer de la piel no melanoma y otras enfermedades oncológicas, actualmente en estudio.

En el sector agropecuario y la acuicultura destacan el producto ecológico HerberNem, destinado al control de nematodos en varios cultivos, y el Acuabio 1, estimulador del crecimiento y el sistema inmune en organismos marinos, aplicado de manera experimental con resultados favorables en el cultivo del camarón y el salmón, principalmente.

Tres décadas de fecunda labor validan la estratégica decisión de fundar el CIGB. Los resultados creados aquí no solo salvan vidas y eliminan enfermedades, sino que con sus crecientes exportaciones contribuyen a la economía del país. El de­sa­fío inmediato radica en obtener nuevos productos innovadores de alto valor agregado en beneficio de la salud del pueblo y llegar a insertarlos en los mercados más exigentes del orbe.

Por: Orfilio Peláez
Fuente: Granma. Disponible en: http://www.granma.cu/ciencia/2016-07-01/simbolo-de-un-asombroso-despegue-01-07-2016-21-07-30

DrC. José Emilio Fernández-Britto Rodriguez (1935- )

Filed under: ¿Sabía que...? — mayo 22nd, 2016 — 14:04 — Mirta Nuñez Gudas

DrC. Jose E. Fernández BrittoDrC. José Emilio Fernández-Britto Rodriguez, nació el 22 de mayo de 1935 en Ciudad de La Habana. Cuenta hoy con 81 años.

Graduado de Doctor en Medicina en 1960, de Especialista de Primer Grado en Anatomía Patológica en 1965 y de Especialista de Segundo Grado en 1979.

Nombrado Profesor Titular en 1976 e Investigador Titular en 1981. Obtuvo el Grado Científico de Doctor en Ciencias Médicas en 1985 y de Doctor en Ciencias en 1987 en la Universidad de Humboldt de Berlín, Alemania.

Es Profesor Consultante del Instituto de Patología Rudolf Virchow House, de la Facultad de Medicina Charité de la Universidad de Humboldt de Berlín Alemania.

Es también Miembro de la Academia de Ciencias de Cuba desde 1998 y de la Real Academia de Medicina de Andalucía, España desde el 2000.

Nombrado Profesor Consultante de la Universidad de Ciencias Médicas de la Habana en el 2000, Doctor Honoris Causa del Instituto Mexicano de Enseñanza e Investigación en Medicina, Avalado por el Instituto Politécnico Nacional de México.

Investido como Doctor Honoris Causa dela Universidad mayor de San Marcos, Perú 2006.

Investigador de Mérito del Ministerio de Salud Pública de Cuba. Profesor de Mérito de la Universidad de Ciencias Médicas de la Habana 2008

A lo largo de su vida profesional, profesoral y científica ha realizado importantes aportes a las ciencias médicas y a la salud pública de Cuba y de otras regiones del mundo, que le han hecho merecedor de la categoría de Miembro de Honor de 26 Sociedades Científicas nacionales e internacionales.

Su producción científica se expresa de la forma siguiente:
Cursos de Educación Continuada recibidos: 42; impartidos: 71; investigaciones oficiales terminadas: internacionales 5; nacionales 15. Publicaciones: Artículos Científicos: 171, 83 en Revistas Cubanas y 76 en Internacionales, 25 artículos en MEDLINE; Tesis como Tutor o Asesor de especialistas: 121. Tesis como Tutor de Maestrías: 21.

Innovaciones: Autor del Sistema Aterométrico y sus modificaciones. Conjunto de Métodos y Procedimientos considerados idóneos para la caracterización de la lesión aterosclerótica, reconocido y aplicado por la OMS. Coautor del MADIP, sistema morfométrico de digitalización de imágenes.

Eventos Científicos: más de 900 y como Presidente de Congresos Internacionales 8. Participa activamente en tribunales de pase de año de los residentes, estatales, de categoría docente, ratificación de categoría  y categorías científicas.

En la actualidad es el Director del Centro de Investigaciones y Referencias de Aterosclerosis de la Habana (CIRAH) de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana y Presidente del Consejo Científico de esta Universidad así como Vicecoordinador de la Rama de Biomedicina de la Academia de Ciencias de Cuba

Reconocimientos y distinciones:
– Medalla 250 Aniversario de la Universidad de La Habana,
– Medalla Manuel Fajardo,
– Medalla José Tey,
– Orden Frank País,
– Orden Carlos J. Finlay,
– Premio Internacional Cátedra Robert Koch (Alemania),
– Doctor Honoris Causa del Instituto Mexicano de Enseñanza e Investigación en Medicina,
– Medalla Don Santiago Ramón y Cajal del Colegio Nacional de Bariatría, México y
– Orden y medalla Demetrio Sodí Pallares de la Asociación Mexicana para el estudio de la Aterosclerosis y el Síndrome Metabólico.
– Doctor Honoris Causa del Instituto Mexicano de Enseñanza e Investigación en Medicina y de la Universidad Mayor de San Marcos, Perú.

Rodolfo Sotolongo García (1943-2016)

Filed under: ¿Sabía que...? — abril 23rd, 2016 — 9:39 — Mirta Nuñez Gudas

rodolfo-sotolongo-garciaEl doctor Rodolfo Sotolongo García, nació en La Habana, el 13 de diciembre de 1943 era hijo del eminente profesor de Parasitología, Federico Sotolongo Guerra -uno de los fundadores del Instituto de Medicina Tropical y de su Revista, primer médico que ingresó en el Partido Comunista fundado por Mella y Baliño en 1925.

Inició sus estudios de Primaria en el “Colegio Baldor” y luego los continuó en el Colegio “La Salle”, donde se graduó de Bachiller en Ciencias en 1961. Inició sus estudios de medicina en 1962, en la Escuela de Medicina de la Universidad de La Habana, graduándose en 1967.

Al terminar su carrera fue a cumplir el Servicio Médico Social Rural en Las Villas, asumiendo distintas responsabilidades: Director del Dispensario Rural de Charcas, en Abreus; Director del Hospital Rural de Crucecitas, en El Escambray y Director del Área de Salud de Rodas, en el Regional Cienfuegos. Durante ese tiempo fue responsable de los Servicios Médicos de la Defensa Civil en los tres municipios.

En 1970 inició sus estudios como residente en la especialidad de Medicina Interna, en la Sala Landeta del Hospital Universitario “General Calixto García”, continuándolos en 1972 en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en el propio hospital. En octubre de 1973 se examinó, recibiendo el título de especialista en Medicina Interna y en los primeros meses del año siguiente fue nombrado Sub-Jefe de los Servicios de la Unidad de Cuidados Intensivos. Ese año ingresó como miembro de la Sociedad Cubana de Medicina Interna.

En diciembre de 1975 fue designado por la dirección del hospital como Jefe del Departamento de Urgencias. En 1976 ingresó en la Sección de Cuidados Intensivos de la Sociedad Cubana de Medicina Interna. En 1977 se trasladó a la sala Landeta, como responsable de un Grupo Básico de Trabajo (GBT) y fue categorizado como Instructor de Medicina Interna en la entonces Facultad Número Uno. De ahí partió a cumplir misión internacionalista en la república de Jamaica, donde permaneció hasta 1979. A su regreso se incorporó a trabajar en la Sala “San Martín” como responsable de un Grupo Básico de Trabajo.

Desde 1979 hasta 1981 fue Responsable de los Alumnos Ayudantes de Medicina Interna. En 1980 es designado por la dirección del hospital como Presidente de la Comisión de Peritaje en el Policlínico Asclepios, cesando en esa responsabilidad en octubre de ese mismo año al salir a cumplir misión internacionalista en Argelia, durante dos meses, por un terremoto.

A principios de diciembre de 1980 fue designado Jefe de Servicio del Cuerpo de Guardia, cargo que desempeñó hasta julio de 1981. En enero de 1982 fue designado por la Facultad de Medicina para prestar colaboración docente en el Hospital Provincial de Las Tunas, labor que realizó hasta abril y en julio de ese mismo año 1982 fue nombrado médico colaborador de la Clínica de Seguridad del Estado, participando en el aseguramiento médico de distintas actividades nacionales e internacionales, brindado por la Clínica.

En diciembre de 1982 fue nombrado Jefe de Servicios de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) del Hospital Universitario “General Calixto García” hasta septiembre de 1985, en que fue designado Jefe de la Sala Clínica Altos y Jefe del Servicio de Medicina del hospital.

En el año 1983 fue electo Secretario de la Sección de Cuidados Intensivos de la Sociedad Cubana de Medicina Interna y, en consecuencia, Vice-Presidente de esta última.

En 1984 alcanza el II Grado como especialista de Medicina Interna y es promovido a la categoría docente de Asistente.

En octubre de 1985 fue nombrado Jefe de la Sala Clínica Altos y Segundo Jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital “General Calixto García”. En 1986 es designado responsable del Internado de Medicina y en 1989 nombrado Jefe del Departamento de Clínicas de la Facultad.

En 1989 promovió a la categoría docente de Profesor Auxiliar y fue designado Decano de la Facultad de Ciencias Médicas “General Calixto García”, responsabilidad que asumió hasta 1993, con gran dedicación y entrega, en que regresó al Hospital “General Calixto García” como Jefe de la Sala Clínica Altos y Segundo Jefe del Servicio de Medicina Interna.

Su insaciable ansia de aprender siempre, le hizo participar en numerosos cursos post-grado, fundamentalmente de medicina intensiva, electrocardiografía, terapéutica cardiovascular, medicina intensiva del adulto mayor, urgencias, así como también de metodología de la investigación cualitativa, pedagogía, gestión en salud y gestión educativa.

Martiano al fin, no se conformó con aumentar su saber, sino que de inmediato se dispuso a compartirlo con los demás, impartiendo numerosos cursos post-grado para médicos y enfermeras que laboran en medicina interna y, muy especialmente, para quienes se desempeñan en el área de medicina intensiva.

Fue Asesor y Tutor de más de veinte tesis de la especialidad, de médicos y enfermeras, dedicando especial atención a las tesis sobre sistema de urgencias, status asmático, cateterización del sistema venoso central, insuficiencia cardíaca, insuficiencia respiratoria, accidentes, anemia megaloblástica en el curso de una cirrosis hepática, hepatitis viral, intoxicaciones exógenas y anestesia por enfermeras.

Durante su vida profesional participó en diversas Jornadas Científicas, al nivel de Hospital, Facultad y del antiguo Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (ISCM-H), Congresos del centenario Hospital Universitario “General Calixto García”, Talleres y Congresos Nacionales, en los que presentó trabajos científicos.

También publicó artículos en varias revistas científicas de las ciencias de la salud, así como las tres ediciones de las Normas Asistenciales de Cuidados Intensivos y el Tomo I de Generalidades de Cuidados Intensivos para el Curso Post-básico de enfermería.

Por su activa participación en actividades profesionales, docentes, sociales y políticas recibió diversos reconocimientos, entre ellos la Medalla Manuel Fajardo por 25 años de servicios en el sector salud; Medalla Trabajador Internacionalista; Distinción por la Educación Cubana y Medalla José Tey.

Falleció el sábado 5 de marzo del año 2016, en la Sala de Terapia Intensiva de su querido hospital.

Hemos tenido que dejar transcurrir algún tiempo desde su desaparición física para poder sentarnos a escribir esta semblanza de alguien a quien admiramos desde la época de estudiantes por su inteligencia, su vocación por la medicina, su sentido de responsabilidad, su laboriosidad y su disposición siempre para ayudar al otro, ya fuera el paciente, su familiar, un colega, otro profesional de salud, un trabajador de la sala donde prestaba servicios o de otra dependencia de su querido hospital.

A Isora, la novia de su juventud, su compañera entrañable de ideales, a quien siguió amando como a su esposa, la madre de sus hijos: Anaisora, Rodolfito y Tania, nuestro sincero sentimiento de condolencias por esta irreparable pérdida, para la que solo existe el consuelo de haber sido su abnegada cuidadora durante su enfermedad. A sus hijos y nietos, que conserven los mejores valores morales de Rodolfo, como la mejor herencia que les legara.

A sus compañeros y amigos, que sigamos su ejemplo y no dejemos nunca de ser solidarios entre nosotros, pues constituimos la segunda familia que debemos mantener unida.

Colaboración de María del Carmen Amaro Cano
Profesora Consultante FCM “General Calixto García”
Vice-Presidenta Sociedad Cubana Historia de la Medicina.

Fuentes documentales y orales:
– Sotolongo García, Rodolfo. Autobiografía. La Habana, julio 1989.
– Departamento Cuadros FCM “General Calixto García”. C-vitae Rodolfo Sotolongo García, actualizado hasta noviembre 1996.
– Departamento Cuadros FCM “General Calixto García”. Actualización curriculum Rodolfo Sotolongo García, hasta diciembre 1999.
– Testimonio de la autora, quien fuera su compañera desde la época de estudiantes (él de medicina y ella de enfermería), rotando por los servicios clínicos y quirúrgicos del Hospital Universitario “General Calixto García” y teniendo el privilegio de contar con la exigente tutoría del Profesor Federico Sotolongo Guerra.

Enrique Guzmán Rodríguez (1931-2013)

Filed under: ¿Sabía que...? — marzo 22nd, 2016 — 9:20 — Mirta Nuñez Gudas

Enrique GuzmánEl doctor Enrique Guzmán Rodríguez natural de Muras, Lugo, Galicia. Nació  el 28 de agosto de 1931. Llegó a Cuba, como refugiado político del régimen franquista junto a su madre y su madrina, a la edad de 5 años. En 1937 comienza la enseñanza primaria en una escuelita de barrio, que logra terminar en el Colegio Bautista. Se hace bachiller a los 17 años.

Ingresa en la Escuela de Medicina y comienza a trabajar en la Casa de Socorro de Regla como practicante en el horario nocturno. Tiene que perder 3 años de estudio por problemas económicos, debe trabajar como cobrador de la clínica privada conocida como Centro Castellano de La Habana.

Como un dato interesante -y quizás premonitorio de lo que sería su mayor logro en la vida profesional, ser el padre de los cuidados intensivos en el país- a él confiaron el cuidado y manejo de un ventilador mecánico marca Edison en el año 1953. Este era portátil y permitía regular la frecuencia respiratoria, solo administraba oxígeno puro. Estos ventiladores habían sido ubicados en las casas de socorro que estaban próximas al litoral de la ciudad capital.

En 1959 se reincorpora a la carrera de Medicina, y forma parte en 1960 del primer grupo de estudiantes que llega al Hospital Pediátrico “William Soler”. Allí realizó el internado vertical de Pediatría en 1961, y desde entonces estuvo vinculado a la enseñanza de la especialidad, pues dio clases en esa asignatura a los estudiantes del 5to. año de Medicina.

En marzo de 1962 se graduó de Doctor en Medicina e hizo el servicio social como médico rural. Después empezó la residencia de Pediatría en el Hospital “William Soler”, y entonces fue docente de los estudiantes de 5to. y 6to. años de Medicina.

Junto al profesor doctor Joaquín Pascual Gispert, padre del Neuropediatría en Cuba, participa en la puesta en marcha del primer servicio de esa subespecialidad que fue creado en el mismo hospital en el año 1963, del cual fue subjefe asistencial y docente. Posteriormente, en 1965, el doctor Enrique Guzmán fue el autor intelectual y material de la fundación de la primera escuela de enfermería pediátrica en Cuba. Hizo para ella los primeros programas de estudio y allí también fue profesor de diversas asignaturas. En 1967 concluyó el primer grado de la especialidad en Pediatría, y en la segunda mitad de los años 70 fundó, en el Hospital Pediátrico “William Soler” la primera Unidad de Terapia Intensiva de toda Iberoamérica, de la cual fue su jefe y profesor principal durante varias décadas.

Trabajó durante más de 60 años por la salud de su pueblo, y ejerció la docencia de pre y posgrado en la carrera de Medicina, en la especialidad de Pediatría, por más de 50 años. Fue, igualmente, formador de intensivistas pediátricos desde el año 1972, vicedirector docente del Hospital “William Soler” en la década 1973-1982, en 1985 obtuvo el título de especialista de segundo grado en Pediatría, desde 1980 hasta 1995 presidió la Comisión Nacional de Terapia Intensiva en Pediatría, fue miembro activo de los grupos Provincial y Nacional de Pediatría desde 1981, responsable docente de la Comisión Provincial y Nacional de Terapia Intensiva Pediátrica desde ese mismo año, y en 1997 fue nombrado Profesor Consultante de Pediatría de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana.

Durante su vida profesional recibió decenas de reconocimientos, premios  y condecoraciones, entre los que pueden citarse: Reconocimiento al Mérito por la Sociedad Boliviana de Pediatría (1987), Premio Anual al Mejor Trabajo Científico del CENIC (1988), Premio Anual al Mérito por haber participado en la obtención de resultados de mayor aporte al desarrollo social del trabajo del MES (1988), Distinción “La Giraldilla de la Ciudad de La Habana” (1994) y otras tantas más cuya lista sería interminable.

Falleció en La Habana el 22 de marzo de 2013. El profesor doctor Enrique Guzmán fue, sin dudas, no solo uno de los más célebres pediatras del país, sino un digno y destacado profesional de la salud infantil de nuestros tiempos.

Fuente: In Memóriam. Dr. Enrique Guzmán Rodríguez.
Domínguez Dieppa, Fernando. Revista Cubana de Pediatría. 2013; 85(3):409-411.
Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0034-75312013000300016&script=sci_arttext

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