Manuel García Suárez (1915-2001

Archivado en: ¿Sabía que...? — Junio 21st, 2015 — 11:32 — Mirta Nuñez Gudas

Dr. Manuel García Suárez

Natural de la ciudad de Matanzas, Cuba. Médico, especialista en radiología, fundador en su provincia de la especialidad de Radiología Pediátrica.

Cursó los estudios primarios en el colegio “ La Luz ” de la ciudad que lo vio nacer. Se gradúa de bachiller en Ciencias y Letras en 1934, y ese mismo año matricula en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana. Siempre honró, reconoció y resaltó las virtudes de sus maestros. Sintió especial admiración por profesores como Russinyol, Arturo Echemendía y Manuel Labra entre otros, y ya en la Universidad por el Profesor Ángel Arturo Aballí.

Fue militante del Socorro Rojo Internacional y Secretario de Organización de la célula a la que estaba incorporado.

Recién graduado de Medicina, en el año 1942, comenzó a trabajar como médico honorario en el Hospital de Homicultura de Matanzas. Después, como médico general en el pueblo de San Nicolás de Bari, provincia Habana, en 1943. Posteriormente desempeñó la plaza de médico del Dispensario, en la ciudad de Matanzas, del Patronato para la profilaxis de la Sífilis, Lepra y enfermedades cutáneas.

En noviembre de 1945 había sido designado Médico Radiólogo de la clínica privada “Centro Médico” de Matanzas, que después pasó a Mutualismo Integrado y actualmente es el Hospital Pediátrico Universitario “Eliseo Noel Caamaño”. En diciembre de 1961 se decide la intervención del centro, se integran a un nuevo organismo todas las clínicas privadas de la ciudad; es entonces designado director del mutualismo integrado, nombre que en definitiva recibió la nueva organización.

Fue radiólogo honorario del Hospital Militar de Matanzas desde su fundación hasta 1972.

Trabajó a partir de 1945 en su consulta privada de Radiología, hasta que entregó la misma después de 1959 . En esos años tuvo que competir con un afamado radiólogo matancero, el Dr. Mario Dihigo, con quien mantuvo una estrecha amistad. Dihigo, ya retirado, iba a dar fe de vida semanalmente a su amigo al Departamento de Radiología del Hospital Pediátrico; el Dr. García lo visitaba, también con frecuencia, en su casa.

Es, en Matanzas, uno de los fundadores y más notorios especialistas en el mundo de los rayos X, padre además de la radiología pediátrica. Marcó con su pensamiento y acción todos los lugares por donde pasó. Su visión del mundo, su doctrina y vocación pedagógica lo llevaron a servir y a luchar por el bienestar del hombre y sus bienes más queridos, los niños.

Con conocimientos enciclopédicos de radiología y enfermedades de niños y adolescentes y una maestría exquisita en el arte de la medicina, fue el encargado de crear un departamento de Radiología Pediátrica, totalmente independiente y sin el lastre del pensamiento de la radiología general. Su trabajo hizo reconocer ese departamento, incluso, más allá de la provincia. Sembró de esa manera en nosotros la pasión por la radiología pediátrica; semilla que marca nuestro quehacer diario en beneficio de los niños.

Demostró curiosidad, tenacidad y vocación ante el estudio científico y una marcada inquietud por la literatura y las artes. Mantuvo una estrecha amistad con el Cuentero Mayor (Onelio Jorge Cardoso).

Fue creador de las tertulias “Ciencia en la UNEAC”. Rubén Vázquez llevó sus cuentos, para que el profesor García les diera el visto bueno. Notablemente hábil con la palabra oral y escrita y una semántica exquisita, sus artículos son buenos ejemplos de lenguaje y redacción.

Su labor intelectual está avalada por la participación en numerosos cursos, talleres, seminarios, jornadas científicas y congresos, tanto nacionales como internacionales, y un copioso número de publicaciones, con su “Radiología Convencional en Pediatría”, cual la “Adoración de los Magos” de Leonardo, la que tenemos el compromiso de culminar.

Tampoco le faltó el tiempo para dedicarse a temas históricos y por su sobresaliente trabajo como historiador la sociedad de Historia de la Medicina en Matanzas lo declara su Presidente de Honor, mientras que el Museo y el Archivo Provincial lo reconocen como colaborador.

Vivió cada hora de su vida y la mayor parte de ella la dedicó al estudio, a enseñar y a la especialidad, a la que ofreció todo cuanto se puede dar. Ello era su vida misma. Fue fundador de la docencia médica superior en la provincia y de la Universidad de Matanzas en el área de las Ciencias Médicas. Su arte y estilo propio le permitió llevar a todos sus alumnos a un conocimiento integral; en su proyección pedagógica, supo formarlos para la vida, con un compromiso social constante.

Muchos de los actuales profesores de diversas especialidades y un grupo mucho mayor de médicos y especialistas fueron sus alumnos en pregrado. Todos los radiólogos formados en la provincia desde los años 70 y un número mayor de pediatras han sido sus alumnos, aunque residentes y especialistas de muchas otras especialidades recibieron sus enseñanzas.

Como manantial inagotable de amistad, principios y conocimientos, la enseñanza no terminaba con la graduación y mucho más que Medicina y Radiología enseñaba. Su vasta sabiduría le permitía disertar en cualquier momento sobre prácticamente cualquier tema. Inspirando fe y cariño a la tarea de formación, mostrando un juicio amplio, una acción cordial y exhibiendo con sencillez una mente para ver de lejos, pronto adquirió la categoría, a nuestro modo de ver, la más importante, por el afecto que en sí misma encierra, de “El Profe”.

Sus alumnos y amigos lo caracterizan en presente. Fuerte y tierno a un mismo tiempo; sus críticas nunca ocasionaron dolor, sus consejos siempre fueron buscados y los secretos, incluso los más íntimos, se revelaron con facilidad ante tal personalidad. Su local de trabajo era lugar acogedor donde podía tratarse cualquier asunto o problema.

Pero no sólo nosotros reconoceríamos sus excepcionales cualidades como formador. El Rector de la Universidad de Matanzas le confiere la Medalla “XX Aniversario” en reconocimiento a su labor en el desarrollo de la Educación Superior (mayo 9, 1992); el Ministerio de Educación de la República de Cuba le otorga la medalla por la “Educación Cubana” (noviembre 3, 1992); la Facultad de Ciencias Médicas de Matanzas le otorga la distinción “Mario E. Dihígo Llanos”, por su destacada contribución al desarrollo de la extensión universitaria en esta institución (abril 4, 1996); luego, en noviembre de 1997, el Ministerio de Educación Superior le concede la condición docente especial de Profesor Consultante.

Trabajador incansable, mostró siempre el ejemplo personal como la principal forma de enseñar. Su trayectoria se convirtió así en ejemplo de superación constante y modelo de vida personal, avalados por múltiples y reiterados reconocimientos a su quehacer, que van desde la condición casi constante de destacado o de avanzada en el centro, hasta la de Vanguardia Nacional, invitado a actos centrales por el Día Internacional de los Trabajadores y relacionadas con su labor científica y asistencial. Le fueron conferidas también las medallas “Manuel Fajardo” y “28 de Septiembre”, ambas en las sedes nacionales de los organismos que las otorgan.

Si prescindimos de cualquier adjetivo, que además no nos hubiera agradecido, podemos intentar resumir que fue ante todo y más que todo: un Maestro, y por mucho tiempo no tuvimos mayor riqueza que la de tener su sensatez y su afecto a nuestro lado.

Creó valores y marcó la Medicina en Matanzas con su personalidad y cubanía. Fiel hijo de ésta decidió mantenerse entre nosotros… y siempre, abrazado por el San Juan y el Yumurí.

La sociedad matancera se enorgullece de un hijo así y le ofrece muestras de admiración y respeto otorgándole las condiciones de: “Hijo Destacado” (1982), la Medalla por el Tricentenario de la Ciudad (octubre 1996, precisamente en los actos por el tricentenario de Matanzas) e Hijo Ilustre (primera ocasión entregada post mórtem, febrero 2005, en el marco del “Imágenes entre Puentes” de ese año).

Se preparaba para otra jornada en el hospital cuando la muerte le sorprende a los 86 años. Salvando obstáculos con buen ánimo y más voluntad, luchando día a día contra las limitaciones que el tiempo y las enfermedades le imponían: operado de cáncer de colon; luego en vejiga y próstata, diagnosticados por él mismo; además de diabetes y cardiopatía isquémica (la que en definitiva le priva de la vida) se mantuvo trabajando hasta el último día. Cuando su andar no fue el mismo, se apoyó en un bastón, pero siguió subiendo a Simpson en las mañanas; hasta que fue aconsejable que familiares o amigos lo acompañaran, hecho que se convirtió, por demás, en breve, pero exquisito recorrido por parte de la ciudad; sin rendirse.

Frutos de la hermosura del hogar que constituyó, cobijado por el amor, lo sobreviven su Sarah, quien refuerza el axioma “detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”; dos hijos, cinco nietos y tres biznietos.

El profesor García Suárez perteneció a la desconcertante estirpe de médicos que aparecen de cuando en cuando, pero, no es por su trabajo como médico por lo que exclusivamente “Manolo” debe ser recordado, es también la trascendencia de su obra y el relieve extraordinario de su figura humana, de capacidad increíble, lo que le ha ganado un lugar en nuestra historia. Es un paradigma, que la comunidad científica e histórica de Matanzas tiene el deber de imitar.

Fuente: Profesor Manuel García Suárez. In Memoriam.  Ferreira Moreno V, Montes de Oca Rodríguez E y Hernández Rodríguez N. Rev. Med. Electr. 2007;29(2).

Disponible en: http://www.revmatanzas.sld.cu/revista%20medica/ano%202007/vol2%202007/tema18.htm

William Williams Keen (1837-1932)

Archivado en: ¿Sabía que...? — Junio 7th, 2015 — 13:55 — Mirta Nuñez Gudas

William KeenEminente cirujano estadounidense, considerado el primer neurocirujano en los Estados Unidos.

Se graduó como médico en el Jefferson Medical College in 1862. Participó como médico cirujano militar en la Guerra Civil de Estados Unidos, luego realizó dos años de estudios en París y Berlín. Al regresar a su país se convirtió en conferencista en patología quirúrgica (1866-75) del Colegio de Anatomía de Filadelfia. Su labor profesoral la  ejerció también en la Escuela de Medicina para Mujeres de Filadelfia (1884-89) y en el Jefferson Medical College (1889-190/).

Fue presidente de la Escuela de Anatomía de Filadelfia desde 1875 a 1889.

En el año 1888 realizó la primera extirpación exitosa de un tumor cerebral en el país, en el Hospital St. Mary de Filadelfia. Fue el primero en realizar una descompresión de cerebro y también el primero en Filadelfia en usar las prácticas quirúrgicas antisépticas de Lister.

Keen fue editor de la Anatomía de Gray en 1883 y escribió numerosos artículos y monografías.

Fue el asistente del cirujano Joseph Bryant en la extirpación por un cáncer, de la mandíbula superior izquierda del presidente de USA Grover Cleveland (1893), operación que se realizó con éxito bajo estrictas medidas de seguridad.

Keen fue también presidente de la American Medical Association (1900) y editor de Surgery: Its Principles and Practice, 8 vol. (1906–13).

Keith Campbell (1954-2012)

Archivado en: ¿Sabía que...? — Mayo 23rd, 2015 — 15:23 — Mirta Nuñez Gudas

Keith CampbellEl Dr. Keith Campbell nació en Edimburgo, Escocia, el 23 de mayo de 1954. Fue biólogo y embriólogo celular con 26 años de experiencia científica, de los cuales 17 los hizo en el campo del crecimiento y diferenciación celular y los pequeños embriones. Luego de trabajar como jefe técnico de laboratorio en Yemen y responsable de un programa de erradicación de la enfermedad del Olmo Holandés en Inglaterra, se unió al Instituto Marie Curie para investigar las causas subyacentes de los mecanismos del cáncer. Campbell obtuvo un doctorado en Filosofía por su tesis titulada: «Aspectos del control del ciclo celular Yeast y Xenopus». En 1991 se unió al Instituto Roslin de Escocia, donde condujo el nacimiento de Megan y Morag, dos corderos galeses de montaña. Fueron los primeros mamíferos clonados a partir de células diferenciadas. En 1996, los experimentos fueron repetidos y extendidos, lo que dio como resultado a Dolly, el primer mamífero clonado a partir de una célula somática adulta.

Fue contratado en julio de 1997 por el célebre laboratorio PPL Therapeutics (empresa productora de proteínas humanas terapéuticas en la leche de animales transgenéticos de granja). Tras abandonar el Instituto Roslin fue designado como director de Embriología de PPL.

El 66% es el porcentaje que se le atribuye al biólogo Keith Campbell en el proceso de creación de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado a través de células adultas. Y esa cifra no es arbitraria ni simbólica, la aportó Ian Wilmut, el científico británico que encabezó la investigación y el que figuró como el líder del equipo en el artículo que se publicó en la prestigiosa revista Nature tras la creación de la oveja clónica. Campbell, siempre discreto, apareció como uno más de los cuatro firmantes. Fue más tarde, en 2006, cuando Wilmut cuantificó el mérito de su colega.

Los dos científicos pertenecían al equipo de investigadores del instituto Roslin de Edimburgo (Escocia) que en 1996 crearon a Dolly. Fue a partir de la célula de otra oveja adulta a la que se le extrajo el núcleo y se insertó en un óvulo al que previamente se le privó de su propio núcleo. Ese óvulo fue inseminado a otro animal y el resultado fue la oveja más famosa de la historia y un terremoto científico que se extendió a otros ámbitos como el derecho, la política y la religión.

Inevitablemente, el siguiente paso era pensar en la clonación humana. Si se había conseguido reproducir una oveja, ¿Por qué no un hombre o una mujer? Keith Campbell y el resto de sus colegas de Roslin se mostraron contrarios a la clonación de seres humanos desde el principio, aunque apoyaron la investigación de las células embrionarias para fines terapéuticos.

El debate sobre los peligros de la clonación creció cuando en 2003 murió Dolly, tan solo seis años y medio después de su nacimiento. Vivió la mitad de la vida media de una oveja y eso sembró de dudas las investigaciones sobre la creación de vida en los laboratorios. El animal falleció por un cáncer pulmonar y la comunidad científica pensó que Dolly había pagado con una muerte prematura la osadía de sus creadores. La minuciosa autopsia desveló, sin embargo, que murió por un cáncer de origen vírico muy común entre los ovinos.

La carrera profesional de Campbell, que falleció a los 58 años, estuvo marcada por Dolly, pero dos años antes lideró el proyecto que clonó a dos terneros a través de células de cultivo embrionarias. Antes, en la década de los ochenta, obtuvo una beca para investigar sobre los mecanismos de crecimiento y diferenciación celular relacionados con el cáncer en el Marie Curie Institute. Desde 1999, investigaba e impartía clases de Desarrollo Animal en la Universidad de Nottingham (Reino Unido).

Lawson Tait (1845-1899)

Archivado en: ¿Sabía que...? — Mayo 1st, 2015 — 13:31 — Mirta Nuñez Gudas

Lawson TaitCirujano británica, nacido en Edimburgo, Escocia, es el pionero en diagnosticar y extirpar un apéndice cecal en 1880. Tait drenó un abceso asociado con una apendicitis perforada, este procedimiento no era nuevo, ya que varios cirujanos lo habían realizado previamente pero Tait fue el primero en quitar el apéndice como parte del plan de tratamiento. Casi 150 años antes, Claudius Amyand describió una cirugía en 1736 para una hernia en un chico de 11 años durante la cual se vió que el apéndice estaba perforado dentro del saco herniario. Esta es la primera extirpación del apéndice registrada pero no era el objeto de la operación sino que fue un acto secundario a la reparación de la hernia.

En 1883 Tait introdujo la salpingectomía como el tratamiento para el embarazo ectópico, proceder que ha salvado innumerables vidas desde entonces, esta es una de las razones por la que Tait junto a J.Marion Sims son considerados los “padres de la ginecología”.

En 1889, en un trabajo publicado por Charles McBurney se estableció el tratamiento precoz de la apendicitis para evitar resultados trágicos producidos por la demora en tratarla.

Louis Fontaine Cullembourg (1689-1737)

Archivado en: ¿Sabía que...? — Abril 19th, 2015 — 17:08 — Mirta Nuñez Gudas

Louis FountaineFue un francés descendiente de médicos y boticarios. Primer graduado como doctor en Medicina en la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana, integrante de su primer claustro y primer decano de su Facultad de Medicina.

Nació el 18 de abril de 1689  en Clermont et Beauvaisis. Fue hijo del doctor en Medicina y regente de la Facultad de Medicina de la Universidad de París Philippe Fontaine.

Comenzó estudios de Medicina en la Universidad de Montpellier, el 30 de septiembre de 1711, y obtuvo el título de bachiller el 26 de enero de 1713. El 20 de abril del mismo año, tras haber sido electo consejero, solicitó autorización al decano para dar lecciones sobre diferencias entre  varias enfermedades. La solicitud fue aceptada, y al terminar el curso se le expidió una certificación, firmada por los más de cuarenta doctores, licenciados, bachilleres, consejeros y estudiantes que participaron en él. El 10 de junio siguiente se graduó como maestro en Artes y Filosofía; dos días después como licenciado en Medicina, y el 12 de julio siguiente obtuvo el grado de doctor.

El 6 de octubre de 1714 se le designó protomédico en la colonia francesa de Guarico, de donde se trasladó el 15 de enero de 1717 a la isla Tortuga. Desde allí solicitó al rey de España pasar a sus dominios, alegando indisposiciones ocasionadas por el clima.

El 19 de febrero de 1717 se presentó ante el Protomedicato habanero, con el fin de adquirir licencia para ejercer su profesión en la villa. En virtud de que, por ley, los graduados fuera de los dominios españoles no podían curar en ellos sin aprobación real, el Cabildo, con interés de retenerle por la carencia de médicos en La Habana, suplicó a Su Majestad despachara una cédula que admitiera a Fontaine como tal. El Real Decreto se expidió a su favor el 15 de enero de 1718, pero ya él había viajado a México con el objetivo de revalidar su título en aquel Real Protomedicato.

El 20 de diciembre de 1718 viajó a París, donde permaneció por algún tiempo; luego se trasladó a España, donde se le nombró médico del Real Hospital de la Coruña el 13 de diciembre de 1722. Allí permaneció hasta 1727, cuando regresó a La Habana.

El 19 de diciembre de 1727 presentó su documentación legal al Cabildo y el 15 de enero de 1728 se acordó otorgarle título de catedrático en Anatomía, que desempeñó gratuitamente. En los diez años que ocupó la Cátedra de Anatomía, aceptó que mantuviera su carácter teórico, y que no se practicaran disecciones en cadáveres, dadas las prescripciones impuestas por los dominicos.

Al ocurrir el 2 de marzo de 1728 el fallecimiento del bachiller Francisco González del Álamo, entonces protomédico regente, el doctor Francisco Teneza Rubira lo designó para ocupar la plaza de Fiscal del Protomedicato que aquel dejara vacante.

El 6 de septiembre de 1728 la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana le confirió los grados de licenciado y doctor en Medicina, y la Facultad de Medicina lo nombró su decano. Con ello se convirtió en el primer graduado como doctor en esa institución y en el primero que ocupara en ella un cargo de relevancia.

A raíz de ese nombramiento, Fontaine solicitó que se creara, para él, la plaza de protomédico segundo. Su reputación quedó demostrada por el gran número de recomendaciones que apoyaron su solicitud; entre ellas, las del mismo doctor Teneza, el gobernador, el rector y el claustro de la Universidad, además de las de todos los priores de conventos y órdenes religiosas. Por Real Decreto de 3 de julio de 1729 se le hizo merced del cargo de protomédico segundo, que aceptó el Cabildo el 16 de diciembre siguiente.

Algunas fuentes hacen constar que falleció el 29 de agosto de 1736; otras indican los mismos día y mes, pero del año 1737, mientras una tercera indica la fecha del 19 de julio de 1737. Su entierro se realizó en la Iglesia Parroquial Mayor de La Habana.

Carlos Manuel Ramírez Corría (1903-1977)

Archivado en: ¿Sabía que...? — Marzo 28th, 2015 — 10:04 — Mirta Nuñez Gudas

Carlos Manuel Ramírez CorríaReconocido neurocirujano cubano. Nació en San Luis, en las provincias del oriente cubano. Comienza a estudiar medicina, costea sus estudios trabajando como analista de un Laboratorio Clínico y redactando conferencias de Matemáticas superiores.

En 1925 el eminente biólogo argentino Dr. Joaquín Llambías, rector de la Universidad de Buenos Aires, le ofrece el cargo de profesor del Instituto de Anatomía Patológica aún sin haber terminado la carrera y viaja hacia Buenos Aires. En 1924 es nombrado miembro fundador de la Sociedad Argentina de Biología y presenta en la primera sesión científica de esta sociedad el trabajo “Las formaciones braunerianas gástricas”, Ramírez Corría tenía entonces 24 años y aún no era médico graduado.

Regresa a Cuba y se termina la carrera en 1927, durante la tiranía de Machado militó en las filas revolucionarias, fue perseguido y tuvo que salir clandestinamente rumbo a Haití donde atiende a leprosos y hace profilaxis antituberculosa en zonas rurales apartadas.

A finales de esta década viaja a París para proseguir sus estudios, por su vinculación con la Anatomía Patológica se convierte en discípulo del Dr. Clovis Vincent del Hospital “La Pitie” de París, quien fuera posteriormente fundador de la neurocirugía en Francia. Esta relación decide su camino. Luego profundiza la especialidad en España con el histólogo Don Pío del Río Ortega y el fisiólogo Santiago Ramón y Cajal, en el Instituto de Anatomía Patológica de la Universidad Central de Madrid; y en Buenos Aires, con el Dr. Bernardo Houssay, estos dos últimos Premios Nobel de Medicina.

De regreso a Cuba, en 1934 consigue trabajar en el Hospital Universitario “General Calixto García” de la Habana. Entra a oposición por la Cátedra de Anatomía Patológica y en muy reñidas lides la gana. Allí trabajó en un sótano para las consultas y en un salón de operaciones. Creado un mínimo de condiciones comienza a formar especialistas en Neurocirugía, tan necesarios para un país subdesarrollado. Desde entonces y hasta su muerte se dedicó a la asistencia, docencia e investigación en varias ramas de la medicina, específicamente en técnicas de la naciente especialidad que hizo crecer. Día por día, después de su labor asistencial, docente e investigativa comenzaba la consulta que duraba hasta altas horas de la noche.

A lo largo de su vida fue Profesor consultante de la Universidad de La Habana e impartió numerosas conferencias en México, La Plata, Caracas y Los Andes.

Fue Ministro de Salud durante 1949, pero decide renunciar por no tener el apoyo del gobierno para solucionar los problemas de su Ministerio. Durante este año logra fundar el 1er Servicio de Neurocirugía en el Hospital Universitario “General Calixto García” que dirigió por el resto de su vida.

Mientras realizaba sus labores neuroquirúrgicas, llevó a cabo estudios interdisciplinarios que lo llevó a publicar el libro “Documentos para el estudio del eritrocito”, exhaustivo trabajo sobre estructura y patología de los glóbulos rojos. Por otro lado, dedicó largas jornadas de trabajo a la investigación de la Inmunología y elaboró varias vacunas personalmente con el fin de tratar diferentes enfermedades.

Como parte de su labor asistencial e investigativa en la Neurocirugía, diseñó múltiples instrumentos y técnicas quirúrgicas novedosas para Cuba, y en ocasiones para el mundo. Desarrolló algunas ideas y maquetas que sirvieron para la docencia de la anatomía vascular encefálica.

Realizó operaciones neuroendoscópicas con cistoscopios propios de los años 45. Con estos equipos logró visualizar los ventrículos cerebrales y fulgurar el plexo coroides como parte del tratamiento de la hidrocefalia.

A principios de la década del 60 confeccionó un pequeño equipo que se atornillaba al cráneo para obtener coordenadas estereotáxicas mediante radiografías ortogonales.

Diseñó y construyó varios separadores automáticos para la cirugía de columna. Fue el descubridor del empleo del Poliuretano para realizar plastias de duramadre. También elaboró un producto gelatinoso que servía para hacer hemostasia transquirúrgica.

Por primera vez en Cuba comenzó a realizar la angiografía carotídea. Al principio la realizaba a “cielo abierto”, pero posteriormente la desarrolló de forma percutánea.

Comenzó la cirugía aneurismática en la época en que el pobre desarrollo de la anestesia obligaba a realizar lobectomías frontales o temporales para poder disecar las arterias del Polígono de Willis. En aquellos tiempos se operaba sin el empleo de la microcirugía y con clips que después de cerrados no podían abrirse.

Como parte de su interés por la Inmunología trató de desarrollar vacunas a partir de células tumorales de los propios pacientes.

Postuló en 1971 teorías sobre el origen viral de la Esclerosis Múltiple. En este tema publica varios artículos donde propone esquemas de tratamiento.

A pesar de las numerosas ofertas de trabajo recibidas en el extranjero, al triunfo de la Revolución Cubana en 1959, prefirió permanecer en su país en una época que se caracterizó por el éxodo masivo de médicos y otros profesionales.

Al prestigio adquirido en Latinoamérica por el Profesor Ramírez-Corría se debe que el Instituto Neuro-Psiquiátrico de Yucatán, México, creado en 1954, lleve su nombre desde su fundación.

Realizó operaciones neuroendoscópicas con cistoscopios propios de los años 45. Con estos equipos logró visualizar los ventrículos cerebrales y fulgurar el plexo coroides como parte del tratamiento de la hidrocefalia.

A principios de la década del 60 confeccionó un pequeño equipo que se atornillaba al cráneo para obtener coordenadas estereotáxicas mediante radiografías ortogonales.

Otros avances de la Neurocirugía en los que participo el Profesor Ramírez, fueron el de la cirugía de acceso reducido, que realizaba con la ayuda de la magnificación e iluminación coaxial, antecedentes directos de las modernas técnicas de
mínimo acceso y microcirugía.

Fue un activo promotor del empleo de modelos para el entrenamiento en su escuela de neurocirujanos. Así se hacía menos peligrosa para el paciente la curva de aprendizaje. Pues, como a menudo decía, en un salón de operaciones el personaje más importante no es el cirujano, sino el paciente; lo que constituye una interpretación ejemplar de nuestra actual bioética médica.

Implantó en Cuba un sistema de enseñanza de la cirugía que se basaba en dejar hacer lo que los aprendices del oficio neuroquirúrgico conocieran teóricamente y hubieran practicado en modelos de aprendizaje.

Todos los maestros buenos nos marcan con sus huellas, pero algunos nos marcan más. Son aquellos que no solo nos dejaron residuos de enseñanzas del oficio, sino que sembraron en
nosotros muchas inquietudes y senderos para desarrollar nuestros pensamientos más elevados. Más que lo que nos dijeron, nos dejaron lo que quedó pendiente por meditar. Porque enseñar a
pensar, es más valioso que sólo enseñar a hacer.

Hombre de vasta cultura literaria, conocedor de los clásicos, unía a su saber científico una formación humanista crecida en el apasionado ejercicio de su profesión. Un factor que incidió favorablemente en su desarrollo profesional fue el de enfrentar los problemas científicos con imaginación creadora.

El 27 de marzo de 1977, a los 74 años de edad, como una de las grandes ironías del destino, el ilustre Padre de la Neurocirugía Cubana muere de una contusión cerebral severa como consecuencia de un trágico accidente automovilístico.

Fuente: Biografía del Profesor Carlos Manuel Ramírez Corría
Disponible en: http://neuroc99.sld.cu/biogra.htm

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